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TOUR D'AVEYRON (Crónica)

  1. Somos unos enamorados de Francia, país que vamos conociendo poco a poco. Cuando hicimos el Tour del Tarn hace tres años, nos quedamos con las ganas de seguir río arriba y llegar a las conocidas Gorges (foces o desfiladeros) du Tarn. Así que nos pusimos a investigar un poco qué tal era el departamento que limitaba con el Tarn por el norte, Aveyron, y todo lo que vimos nos atrajo: paisajes verdísimos, ríos y más ríos, montañas, arte, pueblos preciosos, ¡Aveyron es el departamento francés con más pueblos dentro de la clasificación de "pueblos más bonitos de Francia", diez ni más ni menos! No tuvimos dudas, nos íbamos a conocer Aveyron. Vimos que podíamos diseñar una ruta circular que uniera estos diez pueblos en unos 700 km y nos pareció adecuado para los días que teníamos. Con todo decidido metí en una coctelera un montón de valles, tres grandes ríos (el Tarn, el Aveyron y el Lot), el viaducto de Millau, los diez preciosos pueblos y un buron (típica cabaña de pastores del Aubrac), sacudí bien y... voilà, ¡ya teníamos camiseta para el viaje! Como veis el diseño salió verdísimo, pero eso es precisamente lo que hemos encontrado, un verde insultante que lo llena todo a pesar de estar en el mes de agosto.

    Os pongo el recorrido total de la ruta para que situéis bien el departamento dentro de Francia.

    Madrugamos y para la hora de comer (horario francés) ya estábamos en Millau. Por la tarde nos dedicamos a conocer un poco la ciudad, con un centro histórico laberíntico, lleno de estrechas callejuelas.

    La iglesia de St-Martin...

    La cruz, no podía faltar la cruz...

    Y curiosidades como la entrada a esta casa, no apta para paticortos.

    Pero además Millau está considerada en Francia la capital del cuero, ¡en semejante comarca ganadera no falta la materia prima! En concreto su especialización son los guantes. Me interesa personalmente el tema y me paraba en todas las tiendas y talleres por los que pasábamos, pero la verdad es que no vi nada que me llamara especialmente la atención, bueno sí, ¡los precios!

    Sí, nos gustó Millau, pero ya estábamos impacientes por comenzar a pedalear, ya faltaba menos...


    ETAPA 1: MILLAU-RÉQUISTA: 75 Km, 1.227 m de desnivel+ y 1.034 m de desnivel- 

    Madrugamos y lo primero que hicimos fue ir a visitar una de las cosas que nos habían quedado pendientes el día anterior, el Pont Vieux y su molino. Qué preciosidad, con esas primeras luces del día, la cosa empezaba bien...

    En cuanto salimos de Millau ya apareció ante nosotros la obra de ingeniería más conocida de Aveyron, el viaducto sobre el río Tarn, una obra gigantesca de acero y hormigón diseñada por Norman Foster. Parece mentira que una obra tan mastodóntica pueda resultar tan estética. Tan blanco, tan estilizado, ¡el pilar más alto mide más que la Torre Eiffel!, sí, me encantó el viaducto de Millau.

    Y nada más pasar bajo el viaducto ya apareció ante nosotros unos de nuestros diez objetivos, PEYRE, el primero de los diez pueblos más bonitos de Francia que hay en Aveyron.

    Desde Peyre hay una bonita perspectiva del viaducto.

    Pero decidimos concentrarnos en visitar el pueblo, construido sobre una impresionante mole de roca, con su iglesia troglodita...

    Y sus callejuelas empinadas. Un pueblo muy curioso, precioso, y a esas horas de la mañana tan tranquilo... ¡me encantó!

    Lo recorrimos de punta a punta y volvimos a bajar hasta el Tarn. De hecho nos acercamos hasta la orilla del río para poder tocar el agua, y es que el Tarn es un río especial para nosotros.

    ¡En el valle del Tarn hasta los espantapájaros son guapos!

    Seguimos nuestro camino por carreteras tranquilas hasta llegar a Les Raspes du Tarn y su cascada, hombre, agosto no es el mejor mes para las cascadas, pero caía agua, y con ello nos dimos por satisfechos.

    El río bajaba espléndido y hacíamos continuas paradas para admirarlo.

    En cuanto a las carreteras... pues tan estresantes como las que veis en la foto, cómo disfruté de esas subidas...

    Pasamos por varios puentes, alguno de ellos tan bonito como éste colgante.

    Nueva subida. Hacía calor, así que esas cuatro gotas que cayeron (bueno, tres) se agradecieron.

    Ya era hora de comer, pero los pocos pueblos por los que pasábamos eran muy pequeños y sin ningún sitio para reponer fuerzas. Afortunadamente en Broquies tocaba mercado semanal y en uno de los puestos vendían hamburguesas al estilo local: carne de ternera de Aveyron, salsa de Roquefort (¡cómo nos hemos puesto de queso Roquefort estos días!, Roquefort es un pueblo de Aveyron y su queso está por todas partes), verduritas de las huertas del Tarn y pan del panadero local, ¡qué buena estaba! Me supo a poco, pero sirvió para poder continuar con las subidas.

    Con el estómago casi lleno y esas carreteras, los siguientes kilómetros fueron pan comido, aunque picaran para arriba.

    Volvimos a bajar hacia el Tarn y entonces apareció él, BROUSSE-LE-CHÂTEAU, el segundo de los pueblos de nuestro objetivo.

    Una potxolada de pueblo, con su muralla, su camino de ronda, sus cinco torres de defensa, sus callejuelas empedradas...

    Unos pocos y agradables kilómetros junto al río y ya sólo nos quedaba la última subida, pero la más dura, y la hamburguesa ya estaba casi quemada... Por eso para nosotros fue como encontrar un oasis cuando vimos este precioso restaurante con una terraza a orillas del río. Nos tomamos un helado y una coca-cola que nos dieron la vida.

    Gracias a eso pudimos superar sin mayores problemas esos seis kilómetros con rampas duras que nos separaban de Réquista, nuestra meta de la primera etapa.

    Réquista es un pueblo anodino del que no se puede remarcar nada en especial, pero la verdad es que en el Aubergue La Planquette estuvimos de maravilla, con su inmenso jardín donde Quimet pudo hacer cómodamente la revisión de las bicis mientras yo descansaba en una tumbona como una reinona, jajaja...


    ETAPA 2: RÉQUISTA - SAUVETERRE-de-ROUERGUE: 47,5 Km, 538 m de desnivel+ y 620 m de desnivel- 

    La segunda etapa fue bastante más suave. Cuando nos levantamos había un poco de niebla, pero para cuando comenzamos a pedalear ya prácticamente se había disipado.

    Estábamos ya en plena comarca del Ségala, al oeste de Aveyron, una comarca agrícola y ganadera, una meseta atravesada por valles (de hecho se le conoce como el país de los cien valles), muy agradable.

    Ese primer día por el Ségala comenzamos a comprender eso del país de los cien valles, estábamos en una planicie, rodeados de vacas y campos de maíz, y de repente caíamos en las profundidades de un valle cerrado, totalmente boscoso...

    Pasando por tremendas mansiones fortificadas...

    Y llegábamos por fin al fondo del valle, al río, en este caso el Viaur.

    Y entonces tocaba remontar, pero las subidas siempre eran encantadoras, porque las carreteras eran tranquilísimas y siempre se pasaba por lugares preciosos.

    Una costumbre que adquirí: ni un día sin cruasanes ni moras, casí conseguí cumplir mi objetivo...

    Anda, es la primera vez que veo a una vaca preñada que elige el parto en el agua...

    Pero bueno, a lo que iba, que me distraigo, tocaba remontar el frondoso valle.

    Y pasar bajo otro famoso viaducto, en este caso ferroviario, el de Viaur, en su momento el puente de acero más largo construido. Impresiona, pero no tanto como si el día anterior no hubiéramos pasado bajo el de Millau...

    Tras la remontada nos tocaban unos kilómetros por la nacional y, la verdad, después de pasar por esas carreteras tan estrechas y tranquilas nos daba un poco de pereza vernos inmersos en el tráfico, hasta que vimos que por esta nacional el tráfico brillaba por su ausencia...

    ¡Allí sólo había ciclistas!

    Dejamos la nacional pocos kilómetros después para desviarnos hacia Naucelle.

    Bonito pueblo, por cierto...

    Pero para pueblo bonito, SAUVETERRE-de-ROUERGUE, el tercero de la colección y donde acabamos la segunda etapa.

    Sauveterre, Bastida Real del siglo XIII, tiene la plaza porticada más grande de Aveyron, esas casas con entramados de madera, ese suelo de arena con zonas empedradas, qué preciosidad...

    Esa etapa había sido corta, para la hora de comer ya estábamos en nuestro destino, por lo que tuvimos toda la tarde para instalarnos en nuestra chambre d'hôtes, ducharnos, descansar un poco y salir a visitar detenidamente el pueblo, una delicia.


    ETAPA 3: SAUVETERRE-de-ROUERGUE - VILLEFRANCHE-de-ROUERGUE: 76 Km, 1.410 m de desnivel+ y 1.617 m de desnivel- 

    La etapa más dura en cuanto a kilometraje y desnivel fue una etapa 100% Ségala, subidas y bajadas continuas a diferentes valles. Nada más salir de Sauveterre ya nos tocó remontar un valle hasta llegar a una de las planicies típicas, por carreteritas bucólicas entre campos de maíz.

    Tras un descenso vertiginoso nos plantamos en el bonito pueblo de Castelmary.

    Y volvimos a subir...

    Y ante nosotros otra masa boscosa, señal inequívoca de que tocaba otro descenso al fondo del valle...

    Curvas y contracurvas...

    Cruzar el río...

    ¡Y vuelta a subir! Durante un ratito íbamos a adentrarnos en nuestra querida comarca del Tarn.

    Y claro, no podíamos estar en el Tarn y no encontrar antes o después un palomar...

    Era ya hora de comer y no encontrábamos ningún lugar para hacerlo, ¡con el hambre que teníamos! Con gran alegría vimos el anuncio de un camping (Camping La Prade) con el cartel típico del tenedor y la cuchara, pero no hubo manera de que nos dieran de comer. El encargado resultó ser muy borde, ante nuestra educada manera de preguntar si había algo para comer nos contestó que ése era un camping privado, que no querían romper la tranquilidad de los inquilinos, que Francia era un país libre y democrático en el que él podía dirigir su negocio como le diera la gana, bla, bla, bla... una respuesta muy poco educada ante una simple pregunta educada, en fin, peor para él. Afortunadamente apenas un kilómetro después encontramos un bar-terraza al borde del río donde comimos como reyes, comida sencilla pero un auténtico manjar para nosotros que hizo que nos olvidáramos rápidamente del tío borde ése...

    Tras la enésima subida del día (bueno, la sexta, tampoco hay que exagerar, jajaja) y su correspondiente bajada llegamos al cuarto de nuestros pueblos, NAJAC, un pueblo-calle con una pendiente brutal (que afortunadamente nos tocó hacer cuesta abajo) y que termina en un precioso castillo.

    En fin, otro pueblo precioso del que, como siempre, nos dio pena irnos, más aún cuando tras salir de él nos tocaba de nuevo una larga subida...

    Bueno, en realidad al abandonarlo aún nos quedaba algo de bajada, teníamos que llegar por primera vez en nuestro viaje al río Aveyron que da nombre al departamento. Nos hizo ilusión encontrarnos por fin con él.

    Bueno, ya sólo quedaba una última subida, tan tranquila, tan verde y tan preciosa como el resto, la subimos sin grandes problemas.

    Los últimos doce kilómetros fueron  por terreno ondulado pero bastante llano pero, curiosamente, fueron los que se nos hicieron más duros. El calor, los kilómetros, el desnivel acumulado y, sobretodo, el efecto psicológico de pensar que ya todo estaba hecho cuando en realidad no era así, hicieron que se nos hiciera un poco pesado el tramo final, pero al fin llegamos a Villefranche-de-Rouergue, una ciudad con un bonito centro histórico en el que destaca, imponente, su preciosa e impresionante colegiata (no es de extrañar que tardaran 300 años para su construcción). Su inmenso campanario cruza la vía pública, precioso.

    La visita a la ciudad la dejamos para después, estábamos impacientes por llegar a nuestra chambre d'hôtes, a orillas del río Aveyron, Mon Plaisir, ¡por fin llegábamos a casa!

    Tras instalarnos y ducharnos no pudimos evitar descansar un poco en las tumbonas, pero se hacía tarde y había que visitar la ciudad.

    Como os he dicho Villefranche-du-Rouergue tiene un bonito centro histórico por el que estuvimos callejeando.

    Pero sin duda el centro neurálgico se encuentra en la plaza mayor, cuyo aspecto grisáceo, a tono con el cielo tapado, no le restaba ni pizca de encanto. Para colmo pudimos cenar un señor plato de espaguetis, algo complicado de encontrar por estos lares. Un final perfecto para un día precioso.


    ETAPA 4: VILLEFRANCHE-de-ROUERGUE - CRANSAC: 66 Km, 1.006 m de desnivel+ y 986 m de desnivel-

    Madrugamos y salimos temprano de Mon Plaisir. No puedo seguir la crónica sin hacer una mención especial a nuestros anfitriones. Mira que nos hemos alojado a lo largo de los años en chambres d`hôtes, pero en ninguna han tenido tantas atenciones con nosotros como en ésta: no recibieron con unas toallas mojadas en agua helada para que nos refrescáramos la cara (hacía mucho calor), teníamos una nevera en la habitación con bebidas, fruta fresca, chocolatinas... a nuestra disposición y sin coste alguno, un bote lleno de cacahuetes, un par de paraguas por si llovía, albornoces, un gran cargador para móviles, tablets y todo tipo de chismes electrónicos... una pasada. Un diez para nuestros discretísimos anfitriones.

    La etapa era un poco rompepiernas pero no tan dura como el día anterior, los primeros veinte kilómetros eran de continua subida, pero suave, remontando el río Aveyron. Además, yo tenía reservas, me había desayunado dos cruasanes, una tostada con mantequilla y mermelada, otra con queso, un bol de cereales, un yogur, una ciruela, un zumo y un café, jajajajaja... Así que durante esos veinte kilómetros subimos 500 metros de desnivel casi sin darnos cuenta.

    La primera parada fue para visitar La Bastide-l'Evèque, un pueblo muy mono, fundado en el siglo XIII para competir con la bastida de Villefranche-de-Rouergue, aunque les quedó un poco chiquita para hacerle la competencia...

    Después vino un tramo ondulado en el que nos reencontramos con los paisajes típicos de Le Ségala.

    Hasta que llegó un largo descenso que disfrutamos metro a metro, qué bajada más preciosa, madre mía...

    Tras una subida puñetera que nos pilló un poco desprevenidos nos plantamos en BELCASTEL, el quinto pueblo, a orillas del río Aveyron...

    Belcastel es un pueblo que parece sacado de una postal, su puente, su castillo, su iglesia, sus calles adoquinadas... Sin duda, un pueblo que merece estar dentro de los más bonitos de Francia.

    Comimos allí mismo y tras una pequeña siesta a orillas del río seguimos nuestro camino. Tras una sosa subida a Rignac por carretera amplia, se acabaron las dificultades del día. Ya sólo quedaban unos agradables kilómetros...

    Pasando por lugares tan bonitos como el castillo de Bournazel.

    Tras una larga bajada llegamos a nuestro destino, Cransac.

    Nos alojamos en el Hotel Les Carillons que, ¡oh, sorpresa!, tenía piscina, buaaaahhhh, nada mejor que un baño después de una acalorada jornada de cicloturismo...

    Cransac es un pueblo-balneario con un cierto aire decadente (algo bastante normal entre los pueblos-balneario), pero con un bonito parque por el que estuvimos paseando y viendo cómo se ponía el sol...


    ETAPA 5: CRANSAC - GRAND-VABRE: 53 Km, 693 m de desnivel+ y 765 m de desnivel-

    Etapa sencilla con sólo dos dificultades montañosas. Nada más salir ya nos tocó una subidita de las que se agarran, más aún con el fresco de la mañana, pero la subimos sin problemas

    Una zona de suave descenso entre campos y pequeñas aldeas, por carreteras de ésas que nos encantan...

    Y la gran subida del día, unos diez kilómetros muy boscosos y sin grandes pendientes, vamos, una subida de las de disfrutar.

    Y si de vez en cuando se hace alguna paradita para beber o comer algo, el éxito está asegurado.

    Ya estábamos arriba, con buenas panorámicas...

    ¡Mira, Quimet, ovejaaas, ovejaaaaaaassss!... Es que habíamos atravesado todo el Ségala, el país de las ovejas, ¡y no habíamos visto ninguna, tan sólo una escultura de ellas en Réquista! Hasta ahora todo eran vacas, así que al ver un rebaño de ovejas no pudimos evitar pararnos para inmortalizarlas.

    Ya tranquilos por haber cumplido con las ovejas emprendimos el largo descenso hacia el valle del Lot, que sería nuestro intermitente acompañante los próximos días. 

    ¡Allí estaba el río!

    Nada impidió que lo cruzáramos, ni siquiera el semáforo en rojo, jajaja...

    El resto de la ruta fue puramente contemplativo, llano, con ligeras ondulaciones, tan sólo nos quedaba pedalear tranquilamente y disfrutar del paisaje.

    Estábamos en pleno Camino de Santiago y los carteles recordaban que había que convivir pacíficamente con los coches (que, por otra parte, brillaban por su ausencia). De todos modos pocos ciclistas vimos, en realidad en todo el departamento hemos visto menos bicis de las que esperábamos, y de las que hemos visto ¡la mitad eran eléctricas! A eso ayuda, sin duda, el hecho de que el gobierno francés subvenciona con 200 euros la compra de una bici eléctrica. Pero vamos, que a veces nos sentíamos unos bichos raros resoplando mientras otros pedaleaban como si tal cosa...

    Nuevamente nos costó encontrar un lugar para comer, era domingo y el único restaurante que vimos estaba lleno, así que tuvimos que esperar hasta prácticamente llegar a nuestro destino, Grand-Vabre, para que, después de lidiar un poco con la camarera (es tarde, es tarde, nos decía, jajaja), nos dieran de comer. Ya sólo nos quedaba cruzar el río para llegar a Grand-Vabre.

    Grand-Vabre es un pueblo pequeñito pero muy cuidado, a orillas del río Dourdou, donde pasamos una relajada tarde descansando, lavando ropa y paseando.


    ETAPA 6: GRAND-VABRE - ENTRAYGUES-sur-TRUYÈRE: 65 Km, 941 m de desnivel+ y 923 m de desnivel-

    Comenzamos la sexta etapa remontando el rio Dourdou y, sin apenas tiempo para calentar, nos topamos con el sexto pueblo, CONQUES.

    Pero para llegar a él había que subir una fuerte pendiente, esfuerzo que se vio totalmente recompensado con la primera vista del majestuoso pueblo.

    Callejeamos un rato por él...

    Y nos plantamos ante su imponente Abadía de Santa Fe, con una fantástica portada ante la cual pasamos un buen rato admirando cada imagen del tímpano del Juicio Final, una preciosidad.

    Los diez pueblos de la clasificación de los "pueblos más bonitos de Francia" que hemos visto estos días son todos preciosos, cada uno con su carácter, pero si he de elegir uno de ellos quizá me quedaría con Conques, qué bonito...

    Es un lugar de paso importante dentro del Camino de Santiago y nos cruzamos con muchos peregrinos. Quisimos salir del pueblo por donde lo hacen ellos, por una empinada calle empedrada, una preciosidad.

    Y obviamente, aunque no formaba parte de nuestra ruta, cruzamos el río Dourdou por el puente románico de los peregrinos. 

    Pasamos un buen rato en Conques, el pueblo lo merecía, pero había que continuar el camino, cada vez por carreteras más secundarias.

    El ascenso seguía siendo muy suave y muy agradable.

    Llegamos a Villecomtal y sabíamos que a partir de entonces comenzaba la subida de verdad...

    Así que paramos para comprar algunas cosas y tomarnos un café en un hotel. Estamos acostumbrados a que en los baños públicos de los pueblos franceses continúe habiendo wáteres de pie, pero que los haya también en un hotel... en fin, c'est la France! 

    Bueno, tocaba subir de verdad así que, a poner un ritmo tranquilo y xino xano, poliki poliki, poco a poco, culminamos la subida. 

    Y tras una rápida bajada nos plantamos en ESTAING, el séptimo pueblo, qué estampa más bonita, qué buena pinta tenía...

    Efectivamente, una preciosidad de pueblo medieval, como pudimos comprobar después de comer.

    Con su iglesia, frecuentada por los peregrinos del Camino de Santiago...

    Su castillo, en estado actual de restauración por parte de la sociedad constituida por Valéry Gircard'Estaing, expresidente de la república francesa.

    Una pequeña ciudad realmente bonita de la que nos costó separarnos, ¡siempre nos costaba dejar estos pueblos y ciudades tan guapos!, a mí al menos siempre me entraba un poco de nostalgia al hacerlo...

    Los últimos kilómetros fueron muy sencillos, siempre en suave descenso por las Gorges du Lot.

    Y llegamos a nuestro destino, Entraygues-sur-Truyère, ¡un río más para la colección, el Truyère!

    Entraygues es un pueblo agradable, situado en una confluencia de ríos y valles, pasamos una buena tarde.



    ¡Bici, bizi, vici!
    Publicado hace 1 año #
  2. ETAPA 7: ENTRAYGUES-sur-TRUYÈRE - LAGUIOLE: 35 Km, 995 m de desnivel+ y 221 m de desnivel-

    Para la séptima etapa teníamos dos opciones, una muy dura y otra más suave. La dura discurría por las Gorges du Truyère, que teníamos ganas de conocer, pero al final nos decidimos por la suave. El día se preveía muy caluroso y no nos apetecía acabar reventados, la verdad. De todas maneras la ruta que elegimos tampoco era un paseo a pesar de los pocos kilómetros que tenía, la subida fue constante, especialmente la parte inicial que fue la más exigente. Poco a poco íbamos dejando abajo el río Lot (al día siguiente volveríamos a encontrarnos con él).

    Después de tantos días en los que el único cultivo que habíamos visto era prácticamente de maíz, nos gustó pasar al lado de un bonito viñedo.

    Resultó ser una ruta preciosa de la que disfrutamos cada kilómetro, entre bosques al principio...

    Y entre prados después.

    No teníamos ninguna prisa, eran pocos kilómetros, y cualquier excusa era buena para hacer una parada, comer unos frutos secos...

    Observar como los tractores iban "esnifando" la hierba...

    O simplemente admirar el paisaje.

    Como os digo fue una etapa muy contemplativa, no pasamos por ningún pueblo, apenas alguna aldea desperdigada, así que el paisaje lo fue todo.

    Eso sí, a la entrada de cada finca, siempre una cruz, como en todos los pueblos, todas las ciudades... siempre nos sorprende en Francia la gran cantidad de cruces que hay en todas partes.

    Pero bueno, esta etapa también tuvo su castillo, el de Bousquet.

    Y así, tras treinta y cinco kilómetros de subida, llegamos a nuestro destino, Laguiole, la capital de l'Aubrac, un lugar al que le teníamos muuuuchas ganas.

    Era la hora de comer y ¡por fin! pudimos degustar el Aligot, el plato típico de l'Aubrac. A lo largo de todos esos días por Aveyron lo habíamos visto en casi todos los restaurantes, pero nosotros quisimos esperar para probarlo en su lugar original. Es sencillamente un puré de patatas con queso de Laguiole fundido y nata. Estaba muy rico pero era tan contundente como pensábamos, yo no me lo pude acabar, bufff, más vale que no teníamos que pedalear más...

    Con el estómago lleno nos dirigimos a nuestro hotel, LA-BA, regentado por una pareja de argentinos amabilísimos. Se trata de un hotel pequeñito pero muy acogedor, estuvimos de maravilla allí.

    Cuando el calor y los turistas empezaron a dar tregua salimos a visitar el pueblo. Lo primero, saludar al toro de raza Aubrac, el símbolo de la ciudad, con sus característicos cuernos hacia fuera.

    El Aligot, el toro... nos faltaba la tercera causa por la que Laguiole es conocido: sus célebres cuchillos, las tiendas y los talleres se suceden uno tras otro.

    Pero si por algo teníamos ganas de llegar a Laguiole es por ser la capital de l'Aubrac, una comarca de Aveyron que nos hacía mucha ilusión conocer. Se trata de un altiplano volcánico de horizontes infinitos, zona donde pastan a sus anchas los toros y las vacas de la raza autóctona Aubrac. Subimos a la iglesia y desde allí tuvimos unas panorámicas espectaculares de 360º, hacia la zona de la que veníamos...

    Y hacia la zona a la que iríamos al día siguiente, la planicie de l'Aubrac.

    Para llegar allí nos tocaría seguir subiendo pero no había problema, teníamos buenas piernas...

    Tanto nos gustaron las vistas desde la iglesia que después de cenar volvimos a subir para disfrutar de una bonita puesta de sol.


    ETAPA 8: LAGUIOLE - SAINT-CÔME-d'OLT: 55 Km, 677 m de desnivel+ y 1.295 m de desnivel-

    Nos levantamos contentos, con muchas ganas de llegar a l'Aubrac hasta que asomamos la cabeza por la ventana... ¡estaba lloviznando, noooooo, el día de l'Aubrac nooooooo! El gatico de enfrente lo tenía tan poco claro como nosotros...

    Pero que no cunda el pánico, para cuando desayunamos ya había dejado de llover y cuando empezamos a pedalear ya prácticamente se había secado la carretera. Bien, volvíamos a sonreír...

    Laguiole está a poco más de mil metros de altitud y para llegar a la planicie de l'Aubrac teníamos que subir hasta prácticamente los 1.400, pero la subida era muy suave y se hacía fácilmente, más aún con las continuas paradas, como ésta para coger frambuesas.

    Llegamos por fin a la llanura y enseguida vimos nuestro primer buron, las típicas cabañas de pastores de piedra y tejado de pizarra, habíamos visto tantas fotos que nos hizo una ilusión descubrir la primera...

    Tanta como comenzar a ver a las vacas de raza Aubrac, con sus característicos cuernos.

    Nos sorprendió el pequeño pueblo de Aubrac que da nombre a la comarca. Aparece allí, en medio de la nada, cuando parece que estás sólo en el mundo...

    Y entras a su Maison de l'Aubrac, centro de interpretación de la zona, tan moderno, tan bien puesto todo, y te choca. Además encuentras bares, restaurantes, servicios... Muy preparado todo para el visitante, pero más que para el turista, para el peregrino que se dirige a Santiago. Aubrac fue durante siglos (se fundó en 1.120) un hospital-refugio para los peregrinos, más o menos lo que para nosotros es Roncesvalles, y aún hoy es parada obligatoria para ellos.

    Aprovechamos para descansar un rato, tomar un café e impregnarnos de la atmósfera relajada del Camino de Santiago.

    Pero bueno, aún nos quedaban unos cuantos kilómetros para disfrutar de burones...

    Grupos de vacas descansando...

    Y panorámicas de horizontes lejanos...

    En fin, que teníamos muchas ganas de pedalear por l'Aubrac y no nos defraudó, al contrario, aún fue más espectacular de lo que esperábamos. Pero todo se acaba y tocaba emprender el laaaaargo descenso para reencontrarnos con el río Lot.

    En mitad del descenso paramos en Prades d'Aubrac para comer en un pequeño restaurante.

    Fue una comida 100% Aveyron, con surtido de charcutería, estofado de ternera de Aubrac (no me van mucho los estofados pero he de reconocer que esa carne se deshacía en la boca, qué buena...), tabla de quesos y café, guardamos muy buen recuerdo del pueblo, la comida y los amables vecinos.

    Aún nos quedaban unos cuantos kilómetros de descenso pero no pudimos evitar echar la vista atrás para despedirnos de Prades d'Aubrac y su idílico entorno.

    Poco a poco nos acercábamos al valle del Lot.

    Y tras un ondulado final llegamos a nuestro destino, Saint-Côme-d'Olt, donde nos alojamos en un convento reconvertido en hotel muy bonito. Bueno, pensábamos que lo habría comprado alguna cadena hotelera pero en realidad lo seguían regentando las monjas y el funcionamiento era un poco como un albergue de peregrinos pijo (a precio de hotel) bajo la atenta supervisión de las hospitalarias. No nos olvidaremos de Chantal y su eterna sonrisa a la que te encontrabas, vigilante, por todas partes, jajaja. La verdad es que fue curioso y estuvimos muy a gusto. 

    Tras instalarnos y ducharnos salimos a conocer SAINT-CÔME-d'OLT, el octavo pueblo. Nada más salir del convento apareció ante nosotros.

    En torno a su iglesia se aprecian claramente sus dos líneas concéntricas de murallas, hoy reconvertidas en viviendas, un pueblo curioso...

    Muy bonita la capilla de los penitentes, el monumento más antiguo del pueblo, de un románico sencillo.

    Un pueblo que parece anclado en el pasado...

    Y con una peculiar iglesia, con tejado flameado. No está claro si el diseño fue así o si fue un fallo en la ejecución por parte del carpintero, pero se piensa que más bien fue lo primero, un diseño buscado. Esta imagen del tejado retorcido es la imagen más característica de Saint-Côme.

    Terminamos el día con una de nuestras cenas preferidas cuando estamos en Francia, una galette completa (rellena de jamón, queso y huevo frito), un poco de ensalada y un bol de sidra bretona, mmmmmmm...


    ETAPA 9: SAINT-CÔME-d'OLT - LES VIGNES: 68 Km, 1.274 m de desnivel+ y 1.232 m de desnivel-

    Una etapa rompepiernas en la que abandonaríamos definitivamente el valle del Lot. 

    Comenzamos la ruta con una larga subida para posteriormente volver de nuevo y por última vez al rio Lot.

    Nuestra despedida del río la hicimos visitando otro precioso pueblo, el noveno de la colección, SAINTE-EULÀLIE-d'OLT (Olt es como se llama el río Lot en occitano), un pueblo caracterizado por sus flores y y sus casas de piedra.

    Su bonita iglesia fortificada, su castillo, su hotel renacentista... una potxolada de pueblo.

    Pueblo que, por otra parte, se visita rapidamente, ya que es muy pequeñito. Pequeño y, eso sí, muy cuidado.

    Seguimos pedaleando por continuas subidas y bajadas (más subidas que bajadas)...

    ¡Y por fin pasamos por un puerto! Tantos días sin parar de subir y aún no habíamos pasado por ninguno, es lo que tiene el Macizo Central, no hay grandes puertos, pero las subidas y bajadas son constantes.

    Teníamos previsto parar a comer en Sévérac-le-Château porque habíamos visto que había algún restaurante, pero con tanta subida se nos había hecho un poco tarde, bueno, ya encontraríamos algo...

    Lo cierto es que llegamos a las dos menos cuarto y los dos restaurantes que encontramos, aunque con gente comiendo, cerraban sus cocinas a la una y media, ¡NOOOOOOO, QUE ME MUERO DE HAMBREEEEEEE! No hubo manera, en ninguno de los dos nos ofrecieron nada para comer. Obviamente no nos quejamos de los horarios franceses, somos nosotros los que nos hemos de adecuar a ellos, pero la verdad es que nos fastidió la falta de empatía. Llegamos cansados, sudorosos (hacía mucho calor) y muy hambrientos, y fueron incapaces de coger dos rebanadas de pan de molde y meter dentro una loncha de queso. Sí, las cocinas estaban cerradas, pero para prepararnos algo frío sólo hacía falta un poco de voluntad. Muy mal los dos, hala, os dejamos inmortalizados, jajaja...

    El caso es que nos tuvimos que conformar con un trozo de bizcocho de almendras, una barrita energética y una coca-cola que compramos en una tiendecita que milagrosamente estaba abierta. Eso sí, unos kilómetros después pasamos al lado de un hotel donde pudimos comprar un helado y un refresco y eso nos devolvió la sonrisa.

    Sonrisa que no perdimos durante el resto de la etapa, una vez que pasamos por el Col de St.Rome de Dolan ya sólo nos quedaba una bajada...

    ¡La bajada de la muerte! Así la bautizamos melodramáticamente, ya que fue la bajada más vertiginosa de todo el viaje, con sus espectaculares ocho curvas de herradura. ¡Mira, Quimet, las Gorges du Tarn, hasta allí hemos de bajar!

    Disfrutamos muchísimo de la bajada, obviamente a ritmo tranquilo, no era cuestión de acelerarse...

    Y en un plis-plas nos plantamos en nuestra meta, Les Vignes, en plenas Gorges du Tarn.

    Les Gorges du Tarn, las principales responsables de que nos hubiéramos fijado en Aveyron para hacer nuestras vacaciones, ¡por fin estábamos allí! Pasamos una tarde estupenda y lo celebramos con una opípara cena, después de la frugal comida nos la habíamos ganado.


    ETAPA 10: LES VIGNES - CAMPRIEU: 52 Km, 978 m de desnivel+ y 296 m de desnivel-

    La décima etapa discurrió entre Gorges (desfiladeros), comenzamos por las del río Tarn y continuamos con las del Jonte. El día salió tan azul como el resto y pudimos disfrutar muchísimo, con pasos entre rocas...

    Circos...

    Túneles...

    Tanto ese día como el siguiente íbamos a estar basculando entre diferentes departamentos, tan pronto entrábamos en Aveyron como salíamos a otra comarca limítrofe.

    Al llegar a Le Rozier abandonamos el Tarn. Nos sorprendió lo turístico de este pueblo, hicimos una parada para tomar un café y el trasiego de gente que se disponía a hacer deportes fluviales era constante.

    Entramos de lleno en las Gorges de la Jonte, que a mí aún me gustaron más que las del Tarn. Las paredes de roca que nos rodeaban eran inmensas.

    Algunas eran auténticas esculturas...

    Pueblecitos que colgaban de las laderas...

    Fueron unos kilómetros preciosos. Al llegar a Meyrueis abandonamos las Gorges de la Jonte, ese día no nos pilló el toro y a las doce en punto ya estábamos sentados en la mesa de un restaurante.

    Y más vale, porque en el resto de la ruta no volvimos a pasar por ningún pueblo. Hasta entonces, a excepción de los primeros diez kilómetros, la ruta había sido en constante subida. Fueron casi cincuenta kilómetros de subida cuya pendiente se intensificó al final, pero al llegar al departamento de Gard se acabaron las subidas

    Y más vale, porque el sol ya apretaba de lo lindo. Aunque no se note en la foto, las ruedas dejaban huella en el derretido alquitrán...

    Una fuente milagrosa nos salió al paso...

    Gracias a la cual llegamos a nuestro destino, Camprieu, frescos como una lechuga. Nos alojamos en el Aubergue du Bonheur, un lugar de higiene distraida, jajaja, pero donde nos pusieron para cenar unas lentejas con sus sacramentos que resucitaban a un muerto.

    Y encima al anochecer pudimos disfrutar de un multitudinario concierto de música francesa justo delante de la ventana de nuestra habitación, todo muy auténtico, jajaja, lo pasamos bien en Camprieu...


    ETAPA 11: CAMPRIEU - LE CAYLAR: 52 Km, 692 m de desnivel+ y 1.059 m de desnivel-

    Estábamos a tiro de piedra de Millau, el lugar de donde salimos, pero durante las dos últimas etapas teníamos que dar un rodeo para conseguir llegar a La Couvertoirade, el último de los diez pueblos más bonitos de Francia por el que queríamos pasar. Éste se encuentra en la parte más al sur de Aveyron, lo cual nos obligaba a dar este rodeo. Por esta razón toda esta penúltima etapa rodaba hacia el sur, hacia la llanura de Larzac. Los primeros kilómetros fueron preciosos, estábamos en pleno Parc National des Cévennes (un parque nacional enorme, al cual apenas asomamos la nariz, habrá que volver...) y la frondosidad de pinos, abetos y hayas era espectacular.

    ¡Ay, esas fuentes, cómo las echaríamos de menos al final de la etapa!

    El tramo por el parque nacional duró menos de lo que nos hubiera gustado, pero lo disfrutamos de lo lindo.

    Lo abandonamos por medio de una larga bajada por una carreterita que no salía ni en los mapas, una gozada ver cómo se iba abriendo el horizonte después de pasar por bosques tan frondosos.

    El paisaje iba cambiando rápidamente de aspecto, cuando más bajábamos hacia el sur más árido se volvía todo.

    Llegamos al Col de la Pierre Plantée pero aún nos quedaban unos cuantos kilómetros de bajada.

    Por una carretera solitaria con un asfalto impecable...

    Llegamos a Saint Jean du Bruel, a orillas del río Dourbie, y decidimos quedarnos allí aunque aún era temprano (las once de la mañana), porque sabíamos que en el resto del recorrido no encontraríamos ningún pueblo con lugares para comer. Pasamos el tiempo visitando el pueblo...

    Y tomando relajadamente un café en Les Halles, todo en modo slow...

    A las doce ya estábamos sentados en el restaurante para comer, y después... ¡a por otra subida!

    Estábamos ya en la Causse (meseta) de Larzac, un lugar árido, inhóspito...

    Por unos caminos que parecía increíble que tuvieran categoría de carretera... Después de tantos días pedaleando por auténticos vergeles el cambio resultó muy brusco, pero nos gustó pedalear por allí, con la sensación de estar solos en el mundo.

    Recuerdo perfectamente la entrada al departamento de l'Hérault, porque coincidió con una subida corta pero bastante puñetera, y con un calor, buffff...

    Sí, fue curioso pedalear por la plana de Larzac.

    Pero por fin volvimos a la "civilización", a Le Caylar, nuestro destino.

    Sabiendo que estábamos en plena llanura árida yo me esperaba un pueblo triste, gris, pero me sorprendió muy agradablemente encontrarme con un pueblo vivo, animado, con bonitas calles empedradas y un castillo, Roc Castel, situado en lo alto y muy bonito también. Es un castillo que aprovechaba totalmente las rocas sobre las que estaba asentado, como este bloque de piedra que se ve en la foto, que vaciaron e hicieron servir como torre de vigilancia.

    Sentada en el trono me sentí una reina, jajaja...

    Y Quimet, un rey...


    ETAPA 12: LE CAYLAR - MILLAU: 55 Km, 382 m de desnivel+ y 761 m de desnivel-

    La última etapa fue la más sencilla, pocos kilómetros, poca subida y bastante bajada. Nada más salir de Le Caylar entramos de nuevo y definitivamente en nuestro querido Aveyron.

    Y enseguida llegamos al décimo pueblo, LA COUVERTOIRADE.  Es un pueblo que sorprende, estás en medio de un paisaje árido, poco acogedor, en medio de la nada, y de repente te encuentras con semejante ciudad medieval templaria perfectamente conservada, totalmente amurallada, y alucinas...

    Sus cuidadas callejuelas libres de turistas a esas horas...

    Su iglesia y su castillo...

    Sus torres...

    Su molino...

    Sus corrales...

    En fin, que el décimo pueblo de nuestra ruta de los pueblos más bonitos de Francia no nos defraudó, de hecho es quizá el que más nos sorprendió. En cuanto salimos de él nos vimos de nuevo inmersos en la Causse du Larzac. 

    Tras un largo descenso abandonamos la meseta y llegamos a Nant, donde comienzan las Gorges de la Dourbie. Paramos a tomar un café, al igual que el día anterior, en Les Halles, precioso rincón.

    Estábamos ya en las Gorges de la Dourbie, las que nos iban a llevar directamente hasta Millau para cerrar el círculo del viaje. Quedaban, pues, pocos kilómetros y los disfrutamos lentamente, inmersos de nuevo en el verdor que tanto nos gusta...

    Pasamos junto a pueblos "colgados" de las rocas.

    Toda la ruta que nos quedaba era en suave descenso y casi no hacía falta ni pedalear.

    Cruzamos por última vez el río Dourbie...

    ¡Mira, Quimet, qué molino más guapo!

    Efectivamente, era precioso.

    Y para celebrar que era el último día encontramos un lugar para comer idílico, en La Roque-Sainte Marguerite, a orillas del río, donde pudimos degustar la especialidad de la casa, Le Pascadou, un plato combinado cuya base era una especie de crepe esponjoso relleno de Roquefort que estaba buenísimo pero que llenaba, madre cómo llenaba... Por cierto, me estoy dando cuenta de que por lo visto en esta crónica parece que yo sólo pedaleo y que Quimet sólo come, jajajaja... La razón es que Quimet es quien lleva la máquina de fotos, vaya, que es el fotógrafo oficial, por lo que en casi todas las fotos la que salgo pedaleando soy yo, pero en cuanto parábamos, por ejemplo para comer, yo aprovechaba para hacerle alguna fotico a él. Pero vamos, doy fe de que él también pedaleaba y de que yo también comía, vaya si comía, jajaja.

    Más vale que los pocos kilómetros que quedaban eran cuesta abajo, porque si no a ver quién era el guapo que pedaleaba después de meterse entre pecho y espalda un pescadou...

    Y al fin llegó el momento de rendirnos a la evidencia, nuestro viaje había concluido, estábamos de nuevo en Millau.

    Allí, sobre el río Tarn, nuestro río, cerramos definitivamente el círculo.

    Aquella tarde, ya instalados en el hotel, duchados y sin el disfraz ciclista, subimos con el coche hasta el Pouncho, "la montaña de Millau", y pudimos despedirnos de Aveyron de la mejor manera posible...

    ... A vista de pájaro.

    En fin, que ha resultado un viaje precioso, ahora mismo tenemos una idea bastante clara de lo que es Aveyron: Ségala, con sus cien valles y sus campiñas insultantemente verdes, los valles del Tarn y del Lot, la planicie de l'Aubrac, nuestro querido Aubrac, los incontables desfiladeros, la aridez de Larzac, los campos de maíz, los robles, las hayas, los castaños, los nogales, los pinos, los abetos, las moras, las vacas... Y esos diez maravillosos pueblos que nos han servido de hilo conductor para conocer a fondo esta preciosa zona de Francia.

    Francia nos sigue apasionando, y en esta ocasión hemos vuelto enamorados de Aveyron.




    Publicado hace 1 año #
  3. De un tirón y disfrutando!!!! Gracias por compartir esta gran ruta.


    Y felicitaciones para Quimet: Cada dia fotografía mejor...! 

    Retiren a la Bruja Mala la custodia de Blancanieves y Cenicienta!
    Publicado hace 1 año #
  4. Una ruta muy pintoresca y bucólica.

    Adjunto

    1. 228e4d6079bbed36d86420419c171e4b_-_cop.jpg (13.5 KB, 0 descargas) 1 año antiguo
    Dentro de veinte años lamentarás más las cosas que no hiciste que las que hiciste. Así que suelta amarras y abandona el Puerto seguro... Atrapa los vientos en tus velas... Explora... Sueña... Descubre
    Publicado hace 1 año #
  5. Está más que bonito

    Lo relatas cada vez mejor ,mas descriptivo y entretenido
    ¡Se le quedan a uno ganas de vivir en esos paisajes una pedalada!

    Caballo loco......pica pero pica poco
    Publicado hace 1 año #
  6. Hola


    Que zona mas bonita!!!   Que campeones subiendo y bajando y subiendo....
    Francia tiene rincones bellisimos por descubrir, gracias por compartirnos este.

    Me alegra que hayais disfrutado y todo haya ido bien.

    Abrazos

    Publicado hace 1 año #
  7. Como siempre un placer leer tus crónicas, gracias por compartirla.

    Publicado hace 1 año #
  8. Delicioso!!!!

    Dan muchas ganas de seguir vuestros pasos. Gracias mil.

    Publicado hace 1 año #
  9. Eskerri kasko, enhorabuena por el viaje y por transmitir esa inspiración por conocer esos lugares. Enhorabona, Quim!      

    El vent a les cames, l´horitzó als ulls, l´aventura al cor...
    Publicado hace 1 año #
  10. ¡Muchas gracias por los comentarios! La verdad es que tenéis mérito, leyendo semejante tocho... 

    Publicado hace 1 año #
  11. Eh..... esto..... Yo sólo miraba las fotos de Quimet  

    Publicado hace 1 año #
  12. ¡Pedorro! 

    Publicado hace 1 año #
  13. ¡Gracias por compartir vuestro viaje! 

    Publicado hace 1 año #
  14. Ah, la douce France... Milesker, gracias por compartir, y transmitir.

    "Quien un día se olvida de lo bien que lo ha pasado se ha hecho viejo ese mismo día". Epicuro.
    Publicado hace 1 año #
  15. Pienso que Francia es uno de los mejores paises y de los más tranquilos para recorrer en bici. La gente en su mayoría respetan el código de circulación, y son educados y respetuosos (aunque siempre hay excepciones en las grandes ciudades), eso es algo que llevan en su cultura y forma de vida. Y Como todo cierra a las 6 ó las 7 de la tarde y la gente se va a dormir muy pronto, los Albergues y Campings sobretodo en las zonas rurales son super tranquilos y descansas de maravilla despues de un día pedaleando.

    Ese Departamento de Aveyron no lo conozco pero el Departamento del Ariège y la Haute Garonne en la Región de Midi-Pyrénées lo tengo muy recorrido, toda esa Región forma parte de la Antigua Occitania con un idioma propio y muy antiguo, como se ve en los carteles de los pueblos que suelen estar en Francés y en Occitano.

    Vaya crónica más bonita y que bien esta contada e ilustrada con todas esas fotos, te ha quedado perfecta !!

    Publicado hace 1 año #
  16. Votre chronique est très jolie, merci beacoup. J'adore la France aussi.

    Publicado hace 1 año #
  17. Sensacional crónica....ganas de ir....

    Publicado hace 1 año #
  18. Y por aquí, en esas fechas, discutiendo de "turismofobia". Y todo porque se empeñan en meternos en la cabeza un modelo determinado de emplear ( ellos dicen consumir ) el tiempo de ocio. A mí me sigue sorprendiendo cómo la mayoría tragamos un modelo que pasa por el pastoreo de personas y destinos masificados. Es lo que tiene reducirlo todo a mercancía y buscar el máximo beneficio. Relatos como éste muestran que existen otras maneras muy satisfactorias de disfrutar del tiempo libre, respetuosas con el medio y con las personas.  Piden, eso sí, algo de esfuerzo y preparación a cambio. Física y mental. Actitud, sobre todo. Cosas que no venden en las agencias de viaje, que hay que aprender, pero que relatos como este dan gratis y en abundancia.

    Publicado hace 1 año #

  19. Publicado hace 1 año #
  20. Buena reflexión, karramarro13. Sólo por conseguir que vuelvas a asomarte al foto, aunque sea por un ratito, ya ha valido la pena colgar semejante tocho de crónica 

    Muchas gracias a todos por vuestros comentarios 

    Publicado hace 1 año #
  21. Hola,

    Impresionante viaje y grandísima crónica. Enhorabuena por ello, y sobre todo, gracias por compartir.

    Me ha sorprendido gratamente descubrir lugares tan bellos tan "cerca" y tan desconocidos (al menos para mi). Sin duda una gran alternativa para un futuro viaje.

    Me surgen algunas dudas.

    He visto este recorrido propuesto por la agencia de turismo del distrito:


    ¿En qué consisten principalmente vuestras modificaciones?

    ¿Pensáis que hay que estar muy en forma para poder llevarla a cabo ? (por fa, sed sinceros  )

    y por último, veo que solo hacéis referencia a un camping y con mala experiencia. ¿Existe posibilidad de realizarla tirando de tienda de campaña? Si no, ¿qué tipos de alojamiento prodominan? ¿Suele haber dificultad para alojarte en los meses de verano?

    Mil gracias !!

    Publicado hace 1 año #
  22. Gracias, jmanresa.  La base para planificar nuestro viaje fue, efectivamente, la propuesta de la página de turismo de Aveyron para unir los diez pueblos, pero hicimos varios cambios por dos razones principales: hay zonas en las que no es fácil encontrar alojamiento por lo que tuvimos que cambiar trayectos, pero eligiendo siempre carreteras secundarias, con el mapa en la mano, nos resultó muy fácil. Y he de decir que todas estas carreteras elegidas "a ciegas" resultaron preciosas. La otra razón para hacer cambios fue que alguna etapa nos quedaba excesivamente dura y no veíamos sentido acabar reventados, nos gusta terminar las etapas con ganas de bici, así que cogimos variantes más cortas para suavizar estas etapas (dos en concreto).

    En cuanto a estar en forma, pues sí, un poco en forma hay que estar si se quiere disfrutar. No hay subidas excesivamente duras, con pendientes fuertes, pero hay muchas subidas, y el esfuerzo se va acumulando. La verdad, pocos tramos llanos recuerdo...

    Y por último, no veo ningún problema para hacer la ruta con tienda de campaña. Vimos bastantes campings (sobre todo en la zona de los ríos Tarn y Lot) y muchos pueblos con áreas de acampada municipal. Nuestro plan era otro, siempre viajamos alojándonos en hoteles sencillos, hostales o chambres d'hötes, por lo que nuestra única experiencia fue precisamente con el camping La Prade, y fue negativa, pero eso es algo anecdótico. Si hubiéramos estado alojados allí sí que nos hubieran dado de comer, pero como íbamos de paso pues no... Mi sensación personal (aunque es eso, una sensación) es que el hecho de ir con bicis no ayudó a ser bien recibidos...

    Nosotros cuando viajamos en verano solemos hacer reservas previas de los alojamientos, para no tener problemas, pero la verdad es que en la zona abundan las chambre d'hôtes, ahora, presentarte si reserva previa siempre es un riesgo...

    Publicado hace 1 año #
  23. Bonita ruta. 

    Gracias por compartir.

    Publicado hace 1 año #
  24. sargantana dice: Gracias, jmanresa.  La base para planificar nuestro viaje fue, efectivamente, la propuesta de la página de turismo de Aveyron para unir los diez pueblos, pero hicimos varios cambios por dos razones principales: hay zonas en las que no es fácil encontrar alojamiento por lo que tuvimos que cambiar trayectos, pero eligiendo siempre carreteras secundarias, con el mapa en la mano, nos resultó muy fácil. Y he de decir que todas estas carreteras elegidas "a ciegas" resultaron preciosas. La otra razón para hacer cambios fue que alguna etapa nos quedaba excesivamente dura y no veíamos sentido acabar reventados, nos gusta terminar las etapas con ganas de bici, así que cogimos variantes más cortas para suavizar estas etapas (dos en concreto).

    En cuanto a estar en forma, pues sí, un poco en forma hay que estar si se quiere disfrutar. No hay subidas excesivamente duras, con pendientes fuertes, pero hay muchas subidas, y el esfuerzo se va acumulando. La verdad, pocos tramos llanos recuerdo...

    Y por último, no veo ningún problema para hacer la ruta con tienda de campaña. Vimos bastantes campings (sobre todo en la zona de los ríos Tarn y Lot) y muchos pueblos con áreas de acampada municipal. Nuestro plan era otro, siempre viajamos alojándonos en hoteles sencillos, hostales o chambres d'hötes, por lo que nuestra única experiencia fue precisamente con el camping La Prade, y fue negativa, pero eso es algo anecdótico. Si hubiéramos estado alojados allí sí que nos hubieran dado de comer, pero como íbamos de paso pues no... Mi sensación personal (aunque es eso, una sensación) es que el hecho de ir con bicis no ayudó a ser bien recibidos...

    Nosotros cuando viajamos en verano solemos hacer reservas previas de los alojamientos, para no tener problemas, pero la verdad es que en la zona abundan las chambre d'hôtes, ahora, presentarte si reserva previa siempre es un riesgo...


    Me queda todo clarísimo. Anotada queda.

    GRACIAS !! 

    Publicado hace 1 año #
  25. Como siempre Sargantana... formidable. Ya leí la crónica desde el telef... a través del enlace en el face, pero ahora, que he podido tomarme un ratito para el pc, vuelvo a disfutarla... que maravilla.... De verdad, muchas gracias...

    Publicado hace 1 año #
  26. ¡Muchas gracias por la crónica! Un placer leer, ver... e imaginar posibles escapadas por esa zona 

    Publicado hace 1 año #
  27. Sargantana la ruta es una preciosidad , como seiempre Francia no defrauda para nada , el único pero es lo obsesivos que son con los horarios .

    Un alemán haciendo El Camino de Santiago me decía que sería el país perfecto , eso sí , si no estuvieran los franceses.
    Me ha sorprendido el número de días que habéis utilizado , pensé que era una ruta mucho más pequeña .
    Mi enhorabuena por la planificación y no sabéis la suerte que tenéis de estar tan cerca de ese grandioso país .
    Y podéis estar seguros que estas rutas con todo el esfuerzo que conllevan y también grandes gratificaciones que dan , no las iguala ningún súper crucero de estos que venden

    Publicado hace 1 año #
  28. Un placer leer la crónica sargantana y Quim, gracias por compartirla.

    Publicado hace 1 año #
  29. Wow!!
    Muchas gracias Sargantana

    Publicado hace 1 año #
  30. Como siempre una crónica maravillosa.

    Hace unos años recorrí en coche toda esta zona teniendo la caravana en un camping de Millau que tomamos como centro de "operaciones".

    Vale más un "por si acaso" que un "quien lo iba a pensar".
    Publicado hace 1 año #



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