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Tapon del Darien Panama - Colombia

&tarr; PUBLICIDAD (lo que paga la factura)

  1. Hola. Adjunto una nota que e realizado sobre mi experiencia en el intento de cruce del Tapon del Darien hace pocos meses. Aviso que es un recorrido de alto riesgo que no recomiendo a nadie aventurarse en ello. Los detalles tecnicos como  precios de vuelos o barcos son orientativos de aquellos días. Les deseo  buena lectura y si tienen alguna consulta no duden en contactarme.  


    Viaje al centro del fin del
    mundo
    Darién

      Desde hace muchos años me
    daba vueltas en la cabeza la idea de saber cómo es una de las zonas más
    extrañas, inhóspitas y difíciles del mundo: el Darién; un lugar, cerca del
    centro geográfico de América, donde se unen Sudamérica y América Central…

    ¿se unen o se separan?



               El Darién cuyos habitantes
    originarios son las etnias Embera y Guna Yala en
    realidad nunca han ocupado esta línea donde se tocan las Américas. En tiempos
    prehispánicos, se encontraban en la vecindad, pero más bien sobre Sudamérica en
    la actual Colombia. El encontrarse y enfrentarse al europeo, los llevo a
    desplazarse mayoritariamente a Centroamérica en el actual Panamá.

    Desde los primeros días de la conquista europea de América el Darién ha sido
    una zona difícil geográficamente, sea el no sometimiento del nativo sea el
    clima inclemente, la han hecho naturalmente inexpugnable.



             Y así llegamos al siglo XX y una
    de las situaciones más conocidas que han bloqueado la zona es la famosa
    guerrilla contra el gobierno colombiano por más de 60 años.

    Un par de expediciones con vehículos automotores han tenido resultados
    nefastos.



    La incógnita continua.

    Rodando en mi bicicleta me encamino
    desde la ciudad de Panamá por la famosa ruta panamericana, inaugurada alrededor
    de 1936, para unir toda América desde Bahía Pardo en Alaska (Estados Unidos de
    Norteamérica) al norte hasta Ushuaia, Tierra del Fuego (Argentina) al extremo
    sur.

    La carretera con 2 carriles
    de circulación, luego de la ciudad de Chepo
    se angosta, pero es bastante tranquila, por allí donde se ve una indicación
    “Puerto Carti”. El recorrido incierto
    comienza prácticamente en la población de Torti,
    donde se encuentra la última estación de bomberos del Benemérito Cuerpo de
    Bomberos de la República de Panamá (entidad
    muy profesional y servicial para y con el cicloviajero).
    Poco después una nueva señal, que aparece en pocos mapas, “Lajas Blancas”, al
    Norte.

              Estamos entrando en la
    provincia del Darién que nos recibe con un arco sobre la carretera y coloridas
    indicaciones. Es de tener en cuenta que a los lados de la Panamericana se
    encuentran las comarcas de indígenas Wargandi
    y Guna Yala
    al este, y Embera Wounaan al oeste.

    Y poco
    después el primer bloqueo por parte del SENAFRONT
    (Servicio Nacional de Fronteras de Panamá): solo control del pasaporte e informar hasta donde uno
    viaja; no es una oficina de migraciones.



               Se sigue rodando y por lógica
    la carretera se hace cada vez más tranquila. Se pasa el municipio de Pinogana, la población de Santa fe y Meteti, donde nuevamente se debe mostrar el
    pasaporte, decir hasta donde va y cuanto se va a quedar. Te informan lo
    peligrosa que es la zona, en razón del gran flujo de migrantes que atraviesan
    la jungla desde Colombia los cuales son un riesgo, pero más aún sus guías
    (traficantes), y por allí también circulan narcos,
    porque lo de la guerrilla colombiana nunca se ha terminado.

    El paisaje selvático casi sin notarlo se ha ido cerrando,
    haciéndose cada vez más denso y espeso. Algún sendero sale a izquierda o
    derecha, alguna casita de hojas de palma, se avanza casi sin notarlo; es
    llanura tranquila, acompañada del sonido de la variedad increíble de aves en la
    zona y cada tanto de los gritos de los monos aulladores, normalmente lejanos,
    alguno muy cerca.

    Cuando aparecen algunas casas, el rio a la izquierda,
    entramos al pueblo, la calle se angosta (más) el cementerio y un ¨PUERTO¨ con tanto de ¨Autoridad Marítima¨ quedan a la derecha. Algunos camiones que descargan
    variadas provisiones (refrescos, enlatados y gasolina) y cargan variedades de
    bananas y plátanos, también hortalizas como la yuca. La calle se termina, es
    más bien un sendero peatonal (en malísimo
    estado) aunque entran un par de camionetas. Contra un muro se gira a derecha y
    a pocos metros un puente colgante metálico que cruza el rio Chucunaque… Fin de la ruta
    Panamericana.

    Cruzando el rio también está poblado, pero por senderos poco
    se puede avanzar es de rigor tomar una de las numerosas barcas, lanchas o
    piraguas que funcionan de transporte personal, público o taxi.

    Policías del SENAFRONT en normalísimo recorrido y
    con amabilidad realizan las normales preguntas, sin pedirme ver el pasaporte,
    dándome los consejos ya recibidos en cuanto a la peligrosidad de seguir solo.
    (en piragua claro.)

    Regresando
    al inicio del pueblo veo el viejo cartel que por la emoción me había perdido ¨Bienvenidos a YAVIZA kilómetro 12.580 final desde ALASKA¨.

    La gente local es una mezcla de autóctonos Embera, descendientes de colombianos (no hay que
    olvidar que hasta 1903 esta zona era Colombiana) y de africanos.

    Ellos dicen que definitivamente por acá no se podría pasar en bicicleta, ya que
    son varios ríos de gran cause de cruzar, además habría que pedir el permiso (y
    pagar) los varios representantes ¨caciques¨ de cada población, con
    lanchas, se podría llegar a ¨El Real de Santa María¨ pero de allí en más solo con la combinación de piraguas (a
    remo) empujando y remando, para lo que necesitarías guías y ayudantes locales
    designados por su cacique (previo pago). Atentos a la peligrosa fauna de la
    región como así también a aquellos personajes malvivientes que hacen de esta
    zona su refugio.

             El que uno esté tomando
    fotografías les da visible fastidio y el solo ver una cámara apuntada en
    dirección de una persona (aunque no estés tomando fotografías) mucho peor.
    Pero, sin mayores consecuencias (debido a la presencia policial nacional), solo
    buscan recibir dinero.

    Pregunto por la oficina de migraciones y no existe. Aunque si teóricamente de
    aquí en adelante podría ir a Colombia; como en la práctica no se hace entonces
    no hay oficina de migraciones para legales migrantes.

             Se regresa, descontando los
    kilómetros hechos por la panamericana.

    En el trayecto sigo pidiendo información a los pobladores locales, muchos de
    ellos dispuestos a conversar amigablemente, otros (los que notoriamente tienen
    rasgos más indígenas) mucho menos. En un mapa del SENAFRONT veo la población de
    Puerto Limón pero este lugar es sobre la costa caraibica pero completamente aislada,
    sin caminos hacia Colombia.

    Aquí debo informarles que los indígenas más locuaces y
    extrovertidos resultan ser los Embera;
    logro conversar hasta con las mujeres, mientras que en la zona caraibicas los Guna
    Yala mantienen normas más rígidas en cuanto
    al contacto con el extranjero (todos los que no son Guna Yala) y
    si detectan que no eres un inmigrante ilegal automáticamente eres un extranjero
    rico como minera de explotar.

    Hay que tener en cuenta que la circulación de ilegales por
    la zona va desde colombianos y otros sudamericanos, pasando por gran cantidad
    de cubanos (que reciben dinero de sus familias en USA) hasta africanos y
    asiáticos como etíopes, somalíes pakistanís
    o afganos.



    MMMMhhhhhh ya casi me pierdo. Volvamos al
    recorrido.


    Entre los datos recibidos parece buena idea explorar por Lajas blancas y a
    continuación Marragantí. La información es
    que de allí existen caminos que llevan a Colombia y uno se puede desviar hacia
    Puerto Obaldía (ultima población panameña
    donde hay oficina de migraciones para registrar entradas y salidas) y de allí
    proseguir hacia Colombia (teóricamente por tierra).

    El
    camino aparece indicado sobre la ruta Panamericana a aproximadamente 45 km al
    norte de Yaviza. Es una calle en tierra y
    piedras, con subidas y bajadas (se entra en zona montañosa) suficientemente
    ancha para el pasaje de 2 automóviles, pero difícil por el terreno. Me toca
    cruzar un puente provisorio realizado con troncos, tubos y tierra sobre el Rio Chucunaque. Para una bicicleta de cicloviaje con carga de 45 kg. Muy difícil
    recorrer los 6 km. Por fin me encuentro en la población Embera de Lajas Blancas, a orillas del eterno Río
    Chucunaque. Tiene algunas decenas de casas
    todas iguales, en madera construidas en manera sencilla (por el gobierno
    nacional) y muchas otras de variado tipo. Cuenta con una escuela bilingüe (Embera – Castellano) de apariencia
    bastante nueva. Un hombre de unos 55 años me hace las normales preguntas (de donde soy, de donde
    vengo rodando etc.) y me ofrece quedarme en una de esas casitas deshabitada que
    es de su familia. En eso estoy cuando llegan 2 oficiales del SENAFRONT haciéndome las normales preguntas (origen, numero de pasaporte, de donde vengo, por donde entre en
    Panamá, a donde voy, si me registre en el puesto de migraciones en ¨Aguas frías¨ sobre la carretera panamericana. En verdad no recuerdo si
    la oficina más grande donde me controlaron se llama Agua fría pero como me han
    controlado por muchos lados les digo que sí. Luego de darles verbalmente toda
    la información me solicitan el pasaporte. Verifican y llaman a alguien. Luego
    de unos minutos me informan que tengo que registrarme en el destacamento de esa
    población y allí voy. Donde me hacen las normales preguntas (...) solicitan el
    pasaporte llaman a alguien. Y amablemente me devuelven la documentación.

    Me
    dicen, pero, que para circular y fotografiar tengo que pedir permiso al
    representante/autoridad del pueblo indígena el ¨noco¨. Que lo espere en la ¨casa de la cultura¨ a 200 metros. Allí voy y pregunto por el noco me dicen que lo llamaran. 

    La ¨casa de cultura¨ es una cabaña típica en buenas condiciones.
    Espero casi 2 horas el Noco nunca llega (así que las fotografías que hice fueron de contrabando). Si, puedo conversar con
    el anterior Noco y un par de hombres más los que me explican que los datos que
    tengo son correctos, que puedo llegar a Marragantí pero que de allí en adelante
    me toca pasar 4 ríos sin puentes ni barcas que puedan cruzar una bicicleta.

    Como
    no estoy completamente satisfecho y no llegue hasta acá para detenerme ¨por tan poca cosa¨ realizo los 14 kilómetros que me separan de Marragantí. Un poblado en medio de la jungla que
    apenas si se puede llamar poblado. Inmediatamente converso con algunos
    pobladores que me confirman que tengo que cruzar 4 ríos para ir dirección a
    Puerto Obaldía, y que además me toca pasar
    buena parte del sendero por montaña (serranías del Darién y cordillera de San
    Blas) que no son demasiado altas (en las cercanías está el pico máximo ¨Cerro de Carti¨ con 748 msnm, no muy
    impresionante en los papeles) teniendo una media de unos 500 msnm. Pero que ya a la vista resultan ser de una
    pendiente muy pronunciada. En cuanto al cruce de ríos en este momento resulta
    imposible debido a que ha llovido en las cabeceras, con una profundidad de
    menos de un metro (por ahora) pero aumentando notoriamente el caudal. Cuentan
    que a una camioneta 4x4 del SENAFRONT el
    día anterior casi se la llevan las aguas (recordemos que no hay puentes). Y ese
    sería solo el primero. Y como para completar la información se acercan los
    oficiales del SENAFRONT que me realizan las
    normales preguntas (…….) indicándome que ya de allí no se sigue, por todo lo ya
    descripto pero además indicándome los peligros representados mayoritariamente
    por los grupos de tráfico de personas, con detalladas descripciones de las sevicias sufridas por muchos de estos migrantes
    ilegales tanto sea por sus ¨guías¨ como también por otros
    delincuentes/asaltantes que aprovechan la situación como aves de rapiña siendo
    las bestias de mayor ferocidad de la región. (por aquí no hay tantos narcos o guerrilleros). Y siempre es de tener
    presente la peligrosidad de la fauna local desde serpientes, perros salvajes y jaguares, hasta arañas venenosas y
    mosquitos, etc. que transmiten el dengue, la chicunguya,
    zika, leptospirosis,
    fiebre amarilla etc.



    Otra marcha atrás, descansaré en la casa que me ofrecieron en Lajas Blancas.

    Al otro día continuo el
    retorno y me toca presentarme en el puesto de control de ¨Aguas Frías¨ informando que regreso sano y salvo.

    No me queda más que retornar a uno de los caminos ¨normales¨ de salida de Panamá al Sur
    ir al Puerto de Carti. Por la Panamericana
    desde la ciudad de Panamá son 79 km y desde Chepo
    19 en dirección ESE donde inicia el camino a Puerto Carti. Es una carretera asfaltada, parece en
    buenas condiciones, pero ya desde la primera pendiente inicial se sabe que no
    será fácil. Más adelante me esperan varias subidas y bajadas con entre un
    20/23% de pendiente. Tan solo 39 kilómetros me separan del puerto de Carti.
    Que según me han dicho salen lanchas ¨casi¨ diariamente a Puerto Obaldía y de allí en media hora estaría en Capurgana, Colombia.

    Esos 39 kilómetros se vuelven un infierno no solo por su geografía sino también
    porque el tránsito de camionetas 4x4 (no lo soportaría otro medio) es muy
    intenso y aunque si la carretera es estrecha, o por eso mismo todos tienden a
    circular por el medio. Por lo cual y sumado a las curvas y contra curvas y la
    jungla exuberante hacen invisible el transito más halla de pocas decenas de
    metros. Me veo obligado a bajar frenando e incluso en muchos casos a caminar
    empujando la bicicleta hacia arriba o frenándola
    hacia abajo. Calor y humedad intensos contribuyen a consumir la energía y
    llueve haciendo, si es posible, más difícil la circulación y mucho más riesgosa
    por la posibilidad de resbalar.

    Más o menos a mitad del recorrido (creo
    que era el 21esimo kilometro) me encuentro
    un puesto de control del SENAFRONT y saben
    que comienzan las normales preguntas (...) pero aquí si el oficial decide
    revisarme una de las alforjas lo que implica desmontar buena parte de mi carga.
    Verificado que todo está en orden me regresan el pasaporte comienzo a
    reacomodar todo y prácticamente me saltan encima un par de jóvenes (de clara
    fisonomía indígena) y detrás de estos como 5 más con tanto de maquinita de facturación que me exigen el pago de
    20 dólares como derecho de visita a la Comarca Guna
    Yala. De nada vale decir que yo no voy a
    visitar nada que voy solo a tomar una lancha. O pago o me regreso y ahí se
    queman 20. U$S. Me tocará acampar por allí
    cerca para pasar la noche, duelen los músculos, duele la espalda, duelen los brazos
    duelen los dedos, si, necesito descansar.

      La noche no me da el descanso
    suficiente pero no queda otra que seguir. No sé si la carretera pasa
    exactamente por arriba del Cerro Cartí
    (748msnm) pero parece que lo he superado varias veces y otra vez me lo
    encuentro después de un par de curvas.

    El tránsito de frente es muy intenso y
    van por el medio y a alta velocidad. Las pendientes de hasta un 23% ponen a
    prueba toda la mecánica de la bicicleta y sobre todo los frenos. Tocará
    caminar, empujar y frenar mucho.

    Todo el día de sube y baja, izquierda y
    derecha, hasta divisar un cartel poco claro pintado a mano libre que dice
    pomposamente ¨Puerto Terminal de Carti¨ y una flecha poco precisa.

    Todo el otro día ha pasado y por fin
    tengo vista al mar.

     


    Por medio de otro cicloviajero tenía el
    dato de un lanchero, un tal ¨Negrito¨, pregunto por allí y
    resulta que lo vieron irse ya para la isla donde vive. Mientras tanto algunas
    personas me llaman que vaya al único edificio de material que hay allí. Logro contactar
    a Negrito que viene a buscarme.

    Esas personas que llamaban con tanta insistencia resultan ser la ¨Autoridad del Puerto¨ debo pagar 2 dólares por uso de puerto. Que en realidad son
    varios vetustos embarcaderos. 

    “Negrito” me lleva a isla Cangrejo
    diciendo que mañana salgo para Puerto Obaldía, Panamá (6 horas de viaje en
    lancha) a 30 minutos de lancha de Capurgana, Colombia.

    Isla cangrejo está habitada por una de
    las comunidades Guna Yala de la comarca de islas (360) de San Blas. Allí Negrito
    me informa que debo pagar 5 dólares por dormir en la habitación (un recinto de
    cañas cerrado con cortinas).

      El agua para lavarse la traen, en
    toneles, de un rio del continente, pero hoy no hay.

    El siguiente día y el otro no habrá
    ninguna lancha que me lleve a Obaldía. El agua de beber cuesta un dólar la
    botella de 660ml., la comida 3 dólares, una pizza 4. Al cuarto día, llegan 3
    colombianos y una argentina que van en mi dirección. Al otro día si hay lancha,
    pero los colombianos se van en una. La argentina yo y mi bicicleta en otra (con
    otras personas) enterándonos en ese momento que no vamos a Obaldía sino a isla
    Caledonia (a una hora y media de Obaldía) y pago 80 dólares por mi pasaje, más
    25 por la bicicleta.

    Primero volvemos al continente, a Puerto
    Carti, para cargar más gente.

    Por fin arrancamos para isla Caledonia
    donde llegamos a la hora 16, ya que pasamos por varias islas antes.
    Desembarcamos y allí la argentina Cecilia y yo quedamos a nuestra suerte en
    esta otra isla habitada por otro grupo Guna Yala. No llega ninguna otra lancha
    en lo que queda del día.

    Alguien nos quiere cobrar 150 dólares
    para llevarnos a Obaldía. Otro se ofrece por 100.

    Por suerte hay dos cargueros, uno
    panameño y el otro colombiano, que son muy atentos. Resulta que el colombiano
    mañana parte directo a Colombia, pero el panameño acepta llevarnos a Obaldía,
    pero como este va vendiendo sus productos (enlatados, refrescos, cervezas,
    jabón, etc.) por varias islas y poblaciones del continente (tan aisladas como
    las islas) llegamos a Obaldía como hora 18.

     

    Dormiré en el puerto como los marineros
    de ambos barcos que cuelgan sus hamacas por allí. Aquí, como en la otra isla,
    los precios a los extranjeros son un 50% más caros, pero hay que comer.

    Partimos hora nueve y la tranquila
    navegación hace que se pueda disfrutar de estos maravillosos paisajes en un
    hermoso día soleado. Las islas, los poblados continentales, las playas vírgenes
    con su fondo montañoso dan una variedad de bellos estímulos a la vista.

    En esta zona la conexión internet wifi
    de las compañías panameñas no funciona. 
    Hay que hacer un contrato sector por sector.

    Resulta interesante ver como apenas el
    barco tira ancla (no hay embarcaderos) llegan los clientes con sus barcas,
    algunas en fibra con motor, otras piraguas tradicionales de tronco a remo.
    Además, el barco posee una lancha con la que prácticamente hace servicio a
    domicilio.

    Llegamos en horario, cuando el sol ya
    se estaba ocultando. Migraciones ya está cerrado, hay que esperar la mañana
    siguiente, hora 8:00 (en realidad abrirán 8:30).

    Duermo en el quiosco de la plaza del
    pueblo. Pongo el candado a herradura en la bicicleta (nunca se sabe). Descanso
    bastante bien. Recojo todo; quiero desayunar lo más rápido posible, ir a
    migraciones y estar listo para la primera lancha que salga a Capurgana.
    Comienza a llover.

    ¡Sorpresa!!! El candado se bloqueó,
    probablemente por toda el agua salada que recibió en estos días. Un joven me
    presta una sierra de mano, pero es muy lento el trabajo de cortarlo. Cuando
    encuentro a un señor, Pedro, que tiene una ¨pulidora¨ qué sirve para cortarlo, este me dice que hoy es sábado, no
    trabaja. Le digo que no debe trabajar que me alquile la máquina. Nada. Me
    tocara cargar la bicicleta y todo el equipaje.

    La lluvia sigue torrencial…

    No sé de donde aparecen dos jóvenes
    colombianos que también van a Capurgana, con Cecilia somos 4 y contratamos una
    lancha por 20 dólares cada uno más 10 por la bicicleta.

    Salimos a mediodía (en
    tanto es solo media hora), la lancha se queda sin gasolina en medio de la nada.
    Por suerte pasa otra lancha pequeña y nuestro ¨capitán¨ les pide un par de litros para llegar a Sapzurro
    puerto/playa colombiana (pero sin oficina de migraciones) allí carga gasolina.

    Por fin pisamos tierra
    colombiana en Capurgana hora 13:40. El muelle en cemento es caótico y lleno de
    gente, se nota que son turistas que embarcan o desembran de las numerosas
    lanchas desde 4 a 98 pasajeros.

    Mientras descargo la
    bicicleta con todo el cuidado posible aparece un individuo que me agarra las
    alforjas y me dice que me ayuda a sacarlas del muelle. Lo sigo a duras penas
    cargando la bicicleta. Cecilia va a migraciones. Varias personas ofrecen
    lanchas para varios lugares, hoteles, hostales, restaurantes, suvenir, mis
    alforjas hacen una montaña en un angulo; el tipo continúa a hablar, pregunta si
    necesito todo eso y muchas palabras que no entiendo. Le digo que no pierda su
    tiempo que dinero no le daré. Termino dándole 2000 pesos colombianos (1,6
    dólar) por su ayuda obligada. Y me apuro para ir a migraciones (a 100 metros)
    dejando todo allí. Migraciones está cerrado, abren hora 14.00. Me da el tiempo
    de cargar todo hasta allí. Abrieron a las 14.30 y cerraron hora 15.00.

    Por fin podemos embarcar para Necocli o
    Turbo en la zona continental con carreteras, porque acá no hay, seguimos
    aislados, pero no salen más lanchas de ningún tipo.

    Me toca quedarme en un hostal (10
    dólares la noche en habitación compartida). Estoy muy cansado.

    Electricidad hay solo cuando encienden
    el grupo electrógeno del hostal porque aquel del pueblo no funciona.

    Preguntando y preguntando,
    un señor ¨Lucho¨ se ofrece a cortar el
    candado trabado. Gracias Lucho por tu gentileza. Al fin tengo la rueda libre,
    aunque no hay donde rodar.
    Tampoco puedo tomar una lancha al otro día, pues está todo lleno y no cabe la
    bicicleta. Pasé dos noches en Capurgana. Me
    cobran 28 dólares por mi boleto más 13 por la bicicleta más 20 dólares por 20
    kilogramos de exceso de equipaje total 61 dólares para salir de acá.

    Capurgana no tiene nada de visitar, una
    calle peatonal y algunos negocios más, una playita
    poco saludable (con tanta lancha) y para ir a Playa Sapzurro caminas una hora y
    media o pagas lancha.
    Llega el día, voy con una hora de anticipación al muelle para cargar con calma.
    Así lo hacemos con los marineros de uno de estos lanchones para 98 pasajeros. Pero
    el Capitán aparece y dice que no va bien la carga de la bicicleta, que esto,
    que lo otro, que tengo que pagar extra, ¿ahí si ya me tienen arto le digo que
    pague extra y además kilogramos extra por el equipaje y continúa… a quien le pague? Le
    muestro el boleto, ¨en la oficina¨ le respondo, se calma y dice que le saque las ruedas. Saco
    una y yo logro hacerla entrar en la bodega ya que los marineros no podían.
    Llega la hora de salida, un apacible viaje de una hora y media, la barca va
    llena.
    Llegamos a Necocli hora 12 y comienza la
    descarga, yo voy tomando mis cosas, cuando sacan la bicicleta me han torcido el
    portabultos delantero (¿cómo lo hicieron?)
    no es grave. Lo arreglo, cargo todo y salgo a la calle…

    POR FIN A RODAR.

     

                                                                      Claudio
    Marinoni claudioviatorem@gmail.com


     [P1]


    Libertad, fácil de decir, difícil de reconocer , ejercer y mantener
    Publicado hace 2 años #
  2. Enhorabuena, Claudio.

    ¿Dónde podemos leer la nota que dices? Gracias

    Publicado hace 2 años #
  3. hecho- antes lo habia puesto en pdf pero no  lo cargo. ahora puse el texto completo.


    Publicado hace 2 años #
  4. Bravo, menuda aventura.

    Buena cronica

    Publicado hace 2 años #
  5. Gran aventura desde todas las ópticas, desde luego. Y ciertamente con muchos de los componentes más aventureros y por contra más incómodos de esta afición nuestra.  Muy interesante crónica. Sigue contándonos, por favor.

    Saludos.

    Publicado hace 2 años #
  6. Impresionante aventura, esta claro que los que viajais por ciertas zonas del mundo, no solo necesitais buena experiencia, tambien necesitais buenas dosis de paciencia, y estar en alerta continúa.

    Muchas veces, los que tenemos mucha menos experiencia, olvidamos que hay gente que viaja fuera de las zonas de confor que ofrecen los paises más desarrollados, la prueba es ésta.
    Enhorabuena por esta pedazo de aventura, y por haber sabido capearla con esa inmensa paciencia que has conseguido trasmitirnos. Muchas gracias por compartirla... por momentos me he visto metido en tu aventura... la leche, has tenido una aventura muy sufrida.

    Publicado hace 2 años #
  7. Ayer, cuando subiste esta entrada, y en la cual solo aparecian las fotografias, me invadió la curiosidad por saber que era ese " tapón del Darien " y encontré un artículo de un periodista que narrava su periplo de varios días, en que mostraba, entre vivencias personales y entrevistas a nativos, inmigrantes y agentes del Senafront, lo dura que es la vida en este lugar perdido entre Panamá y Colombia.

    Por lo que cuenta, que es muy muy parecido a lo que tú nos narras en esta entrada, esa parte desconocida del mundo es, como tambien nos cuentas, una de las zonas más duras y peligrosas del mundo... entre narcos, inmigrantes que no tienen nada que perder, nativos, y guerrileros... eso sin contar jaguares, serpientes o arañas venenosas, nubes de mosquitos cargados de enfermedades muy peligrosas, o las inseparables nubes de moscas, junto a una climatologia asfixiante de calor y humedad constante mezclado todo con una jungla prácticamente intransitable, espesa y primigenia... el " Bienvenidos al Infierno ", se me antoja que se queda corto.
    Voy a buscar el articulo, y subo el enlace.

    Publicado hace 2 años #
  8. Lo prometido es deuda

    Publicado hace 2 años #
  9. Felicitaciones por la experiencia y por el excelente relato...y quedó bien claro con el, de q' a pesar de moverte con una bici, no estás exento de tener q' gastar una buena cantidad de dinero...

    Pedaleo solo para perderme, mejor.... así me puedo encontrar!!!
    Publicado hace 2 años #
  10. Así es. O tomarse tiempo para encontrar la opción más económica

    Publicado hace 2 años #
  11. Claudio: Esto es AVENTURA con mayúsculas.


    A ver si rodamos juntos en alguna ocasión por algún sitio... más tranquilo! 

    Leonor, tu serás SIEMPRE la princesa...
    Publicado hace 2 años #