Rodadas. Una comunidad de cicloturismo y viajes en bicicleta
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Sal en las ruedas

  1.    Seis de la mañana: el despertador suena y me destroza el cerebro. No me entero de nada hasta que, poco a poco, me acuerdo que ayer lo puse porque hoy me voy de ruta. ¡Bien! Hoy este trasto suena por una buena causa. 

       Me levanto y a tientas me preparo un café bien cargado. La casa está helada. Fuera, en la calle, debe de hacer un frío matador, pienso. 

       Ayer dejé las cosas preparadas, así que no me voy a retrasar. Las botas de montaña, un par de calcetines buenos y otros no tanto, el culotte térmico, dos camisetas de manga larga, un forro polar, un cortavientos, una braga para el cuello, un pasamontañas, dos pares de guantes y otros de escalada en hielo para el descenso. Eso es todo lo que voy a llevar encima. 

      Ayer, en la televisión dijeron que, de nuevo, iban a caer en picado las temperaturas. El invierno se me está haciendo duro; ya no tengo los huesos para estos fríos. 

      Saco el billete de tren, que desde mi estación son siete con cuarenta euros. Voy a Segovia. 

      Es martes y la gente va a su trabajo. En el andén observo sus caras de sueño y de desencanto, mientras me voy quedando frío. 

      A las siete y cuarto, más o menos, llega el tren. Cruzamos la ciudad. Las autopistas que rodean la ciudad están completamente colapsadas. Es un río de de luces rojas y gente totalmente atrapada en las dinámicas absurdas de sus vidas. El coche, la oficina, el piso, los niños, la hipoteca... Probablemente algo cambie en cualquier momento y la gente descubra que no han venido al mundo para esto. ¿De que sirve la estabilidad si uno no vive nunca? 

       Las estaciones pasan y vamos dejando la ciudad atrás. En el tren ya no queda nadie. La temperatura fuera oscila entre los cero grados y los cuatro grados bajo cero. Yo me he quedado frío. Estoy destemplado y busco una de las toberas de la calefacción del tren. La encuentro y ahora todo es mejor. Me acurruco en la rejilla. Miro por la ventana. Aún no ha amanecido. Pienso en que he traído poca ropa; dentro del tren llevo puesto todo lo que tengo excepto los guantes. Si estoy helado ahora, ¿que va a pasar mientras suba el puerto? Dudas y dudas, siempre es la misma historia. El cerebro es una máquina de detectar amenazas y se dedica a eso todo el tiempo...

    Publicado hace 9 años #
  2. ...  Cuando pasamos al otro lado de las montañas, en la parte de San Rafael, el frío se hace aún más intenso. Hay otro hombre con una bicicleta en el vagón. Es un hombre de unos cuarenta y cinco años, con cara de cansado y solitario. Le miro y me veo a mí mismo. Mira por la ventana hacia las cumbres, con cara preocupada, como yo. Lleva en el manillar de su bicicleta un GPS y una luz. Pienso en todos los chiflados como nosotros. Gente que no se conforma, gente a la que no le sirve, que son incapaces de llevar una vida normal y que, continuamente, se tienen que meter en estos líos. 

      El hombre se levanta y me saluda. Se baja al poco rato en una estación desierta en medio de la nada. Seguramente él se pregunta adónde me dirijo yo, y yo lo mismo. En mi mente le deseo que pase un buen día. Nuestros caminos se han cruzado por un instante; quién sabe si el destino nos reunirá de nuevo en cualquier parte. Al otro lado de la ventana del tren en los postes eléctricos se suceden los nidos de cigüeñas, las rapaces, las vacas en sus prados... Todo ese mundo extraño que vive ajeno a nosotros, los torpes ciudadanos de ciudad. 

      Llego a Segovia a las diez menos cuarto de la mañana y me meto en un bar. Me tomo un café caliente y un par de porras. El sol ha salido tímidamente. Va  a ser un día claro, pero hace un frío intenso. 

      Comienzo a dar pedales a las diez. 


     


      Poco a poco, salgo de Segovia y tomo camino de La Granja. Hay un carril bici que me libra de andar por la carretera. Paso por un lago que está completamente helado y paro a hacer unas fotos. Al fondo, las montañas con las laderas heladas brillando a la luz del sol que avanza en su camino por el cielo...  


     


     

    Publicado hace 9 años #
  3.    La Granja, esta mañana, parece el lugar más frío del mundo. Las calles están heladas y no se ve un alma. salirse de la carretera supone andar sobre un río de hielo y de nieve helada. Paro de vez en cuando y hago fotos. De vez en cuando miro hacia arriba y pienso en como estará el arcén de la carretera por allá arriba. 

      Sigo camino y la carretera brilla con un reflejo especial. En el suelo hay una mezcla de sal en polvo y cristales de hielo, que se levanta en una nube cuando pasa algún coche (aún no pasa casi ninguno a estas horas). Me cruzo con un quitanieves que baja del puerto. En las bajadas voy con cuidado porque pienso que en cualquier momento puede aparecer una placa de hielo que dé con mis huesos en el suelo. Voy despacio, tranquilo, saboreando esta mañana de paz y de silencio en medio del bosque. 

      Algunas veces paro y me salgo de la carretera. Tomo algún camino y me alejo un poco, pero la nieve está demasiado dura y no consigo avanzar sobre la bicicleta. Desisto. Quería haber usado alguna pista forestal para subir el puerto pero las condiciones de la nieve no lo permiten. Paro en una presa y todo el lago entero está helado. Es un espectáculo: parece que estoy en Siberia. 


     


    Desde luego, la ola de frío se ha detenido aquí unos días. La capa de sal cruje bajo las ruedas con su sonido especial. Me gusta ese sonido, como me gusta el color de las ruedas con su capa de sal. Es una imagen que me trae buenos recuerdos: una imagen cargada de aventura, de sueños, de pasado...


     


     

    Publicado hace 9 años #
  4.   La subida del Puerto de Navacerrada por la vertiente de Segovia no se me hace muy dura. Paro de vez en cuando a hacer una foto y a tratar de encontrar alguna pista que esté practicable, pero no hay manera; la nieve está helada y no se puede montar. Tendré que subir por la carretera. 


     


     


     


      En una especie de mirador donde arranca un camino descanso un rato y me tomo un buen trago de leche condensada. Al rato para un coche y se bajan dos ancianos. señora -le digo-, tenga cuidado que la nieve está dura. La señora me dice que sólo va a dar dos pasos. Y los da. Todos tenemos nuestros límites. El caso es como se viva la aventura. La señora me pregunta que adónde voy y cuando le digo que voy a Madrid se queda alucinada. Probablemente la distancia que separa su par de pasos por la nieve con mi recorrido es muy grande en su cabeza. En la mía no tanto; muchas veces me siento tan viejo como ella. Me hace reír y charlamos. Son una pareja agradable que me cuenta algunas cosas de su vida. Luego se van y todos seguimos nuestro camino, ellos hacia abajo, y yo hacia arriba. 

      Continúo subiendo y cada vez hay más nieve, pero la carretera es perfecta. Ahora el sol brilla en lo alto y se nota que sube la temperatura. Me abro todas las cremalleras para refrigerar el cuerpo. ¡Por fin un poco de calor! Enfrente se ve la ladera de Cabezas de Hierro, La cara norte de Peñalara, La Bola del Mundo... Paro en una fuente que está prácticamente cubierta por la nieve. Bebo agua. Siempre me pasa lo mismo: bebo en las fuentes y cuando acabo de beber, sólo entonces, veo el cartel de: “Agua no potable”. En este caso sólo pone: “Agua no tratada”. Es igual.... 



     

     

    Publicado hace 9 años #
  5. ...Y por fin llego a lo alto del puerto. 


     


       Lo que antes era un paraíso de árboles y de silencio se convierte en un barullo de autocares de niños, de gente con esquíes, de padres de familia cabreados, de domingueros que dan tumbos por la nieve con los zapatos... Es la civilización. 

       En el arcén, semienterrado en la nieve, veo botes de cerveza, bolsas de plástico con desperdicios, trozos de trineos rotos y abandonados. Esta sierra está demasiado cerca de Madrid, demasiado accesible, y la mayoría de la gente que viene aquí no sabe que viene a la montaña. Al fondo, una inmensa pista de esquí, totalmente vacía, destroza una ladera inmensa. Detesto las estaciones de esquí, la masificación, las colas, el negocio que hace de la montaña un centro comercial. No lo puedo evitar, siempre que veo esto me pongo enfermo. 

    Publicado hace 9 años #
  6. gracias por ese pequeño halito.

    Publicado hace 9 años #

  7.  


    En lo alto del puerto hace viento y me quedo helado otra vez. Me meto en un bar y me como un bocadillo de tortilla y un café bien caliente. Después de todo este frío mi cuerpo lo agradece. A mi alrededor los monitores de esquí hablan de sus cosas, y van de un lado para otro andando torpemente y haciendo mucho ruido con sus botas inmensas, mientras buscan a algún alumno que se ha despistado haciendo vida social. Un helicóptero del servicio aéreo de rescate sobrevuela las pistas. Es el circo de la nieve. Me siento como un anacoreta en la Puerta del Sol. 

    Publicado hace 9 años #
  8.    Miro el reloj: es la una de la tarde; yendo muy tranquilo he tardado tres horas en subir desde Segovia hasta aquí. Voy muy bien de tiempo. 

       Pago la cuenta. Estoy destemplado. El sudor se me ha enfriado en el cuerpo a pesar de estar dentro del bar. Me abrigo con todo lo que tengo, pasamontañas incluido, guantes  de escalada y casco, porque ahora toca bajar. Cuando monto en la bicicleta la gente que anda por la terraza del bar me mira un poco raro. Debo tener un aspecto ridículo forrado de ropa de esta manera. 

      Por fin me lanzo puerto abajo: al principio desciendo con precaución porque me da miedo que la nieve derretida haya mojado el asfalto, pero luego me animo y me lanzo más deprisa. Es un gusto bajar. No tengo demasiado frío y en cuanto empiezo a perder altura noto como sube la temperatura. Se me tapan los oídos. A la derecha, por debajo de mi, se ven los valles con los pueblos de montaña que rodean Madrid. No bajan apenas coches por el puerto y así da gusto. Me desvío y me dirijo a Cerceda. Dejo a la derecha el Pueblo de Navacerrada, con las vistas del lago y un poco más adelante dejo a la izquierda el Valle de La Barranca, la Maliciosa, etc... Y sigo bajando a toda pastilla camino de Cerceda. 


     


      Abajo en el valle, Cerceda es estar en el Caribe. Hace calor en comparación con todo lo que llevo recorrido. 


     


    Paro y me quito ropa. Cambio de guantes, me quito el pasamontañas... Aquí la vida es amable. Enfrente, la sierra de La Pedriza, con el color característico del granito. Y continúo camino. 


    Publicado hace 9 años #
  9.    El tramo que va desde Cerceda a Colmenar Viejo se me hace pesado. Paro a comer una barrita energética junto a un puente medieval. Disfruto del sol un rato y le doy unos mordiscos a un bocadillo de chorizo que llevo en la mochila. Me fuerzo a comer algo  aunque estoy un poco revuelto del estómago. Apenas tres mordiscos y ya tengo ganas de vomitar. Las horas que llevo pasadas sobre la bicicleta me empiezan a pasar factura y empiezan los mareos por culpa de mis cervicales. Menudo invierno me están dando; a ver si llega el calor y se me pasa. 

       Son las tres menos cuarto de la tarde cuando llego al carril bici de Colmenar Viejo.  Miro hacia atrás y veo las montañas que he cruzado. 


     


    Desde aquí la ciudad ya está a tiro de piedra. Continúo mi camino relajado. Ha sido un día especial, pienso, mientras me deslizo por el carril que me llevará hasta Madrid sin mezclarme para nada con el tráfico. Llevo cinco horas de ruta. 

       A las tres y veinticinco llego a Tres Cantos. Paro un momento y me tomo un buen trago de leche condensada. Voy bien, las piernas están bien y sólo noto un poco la paliza cuando subo un repecho. Ya se ve la ciudad allá a lo lejos con sus tres rascacielos. 

      Dejo el carril bici y cruzo el pueblo de Fuencarral. Llego a la Plaza Castilla. Ya he llegado a Madrid. Son las cuatro y veinte de la tarde. He tardado seis horas y veinte en venir de Segovia a Madrid rodando con tranquilidad y parando muchas veces. 

      Aún hace sol cuando entro en mi casa en la otra punta de Madrid. Son las seis de la tarde y he parado en el Parque del Retiro a tomar el sol un rato y a charlar con algunos amigos. Mientras me ducho pienso en que la bicicleta es un medio fabuloso de transporte. Mis amigos del parque me dicen que estoy un poco chiflado, pero todos probarán a hacer esto alguna vez. O al menos lo harán si alguien les lía. 

      Ya por la noche, mientras me como un buen plato de espaguettis con tomate, pienso que esta es una buena ruta para iniciar a la gente en el cicloturismo. No es complicada si se sube el puerto despacio, parando cada poco tiempo. Para alguien que empieza puede ser un buen desafío y tiene una ventaja muy importante: a partir de Colmenar viejo, cuando uno anda tocado, si no se puede más, se puede abandonar usando el cercanías desde Colmenar Viejo, Tres Cantos, etc... pues se sigue todo el tiempo el recorrido del tren. 

    Publicado hace 9 años #
  10. Dejo los datos del recorrido por si a alguien le puede interesar: 


    Salida de Segovia: diez de la mañana. 
    Alto del Puerto de Navacerrada: a la una de la tarde. 
    Principio carril bici de Colmenar Viejo: tres menos cuarto. 
    Tres Cantos: tres y veinticinco. 
    Plaza Castilla: cuatro y veinte. 

    Total kilómetros hasta mi casa: noventa o cien, no lo sé muy bien porque no llevo cuentakilómetros.  

    Publicado hace 9 años #
  11. Tremenda, preciosa y fría ruta te marcaste ayer Angelillooooooooooooo ......!!!!!

    Muy muy guapa la crónica, me ha encantado sensei ....

    "...¿De que sirve la estabilidad si uno no vive nunca?..." 
    Y que razón tienes, lo importante es vivir intensamente y creo que tu carica de felicidad de esta foto, lo confirma......

     

    Mil besos de colores escritor !!!!!!!

    "Si es bueno vivir, todavía es mejor soñar, y lo mejor de todo, despertar."
    Publicado hace 9 años #
  12. Pues . . . como desde el ordenador no se nota el frio . . . me ha parecido una crónica estupenda !! Gracias por compartir !
    Cuidate las cervicales y no sufras por la humanidad . . . está perdida . . . así que, a vivir !! (que son dos dias y uno ya ha pasado).

    Salut
    Publicado hace 9 años #
  13. me encantan las cronicas
    "Gente que no se conforma"es una verdad como un templo el progreso nos está llevando a
    la indigencia y a ser exclavos del sistema y de nuestras propias criticas.

    Publicado hace 9 años #
  14. "En el andén observo sus caras de sueño y de desencanto..."

    ¡Incendiario!
    Estupenda crónica.

    Salud y coronas,
    Javi.
    Publicado hace 9 años #
  15. Angel, buen Relato,buen viaje. El frio segoviano es especial,duro y seco. Lo del desastre del Pto de Navacerrada, tienes toda la razon, para conservar algo especial y la sierra de Madrid lo es,debe estar a 5 km del coche, asi solo van los que tienen verdadero interes.

    un saludo

    Tonilupe

    sonrie, disfruta, el tiempo pasa... http://tonilupe.blogspot.com.es/
    Publicado hace 9 años #
  16. Angel... enhorabuena por esa ruta.. son geniales.. cuando termina el día, parece que empezó hace una semana.. esas rutas tienen su encanto..


    Como siempre me quedo encantado con tus crónicas..... eres buen ciclista... pero creo que mejor escritor.. (los patines.. long board... escalada en hielo... descenso... lo dejamos aparte )

    Tenemos saliditas pendientes... avisa Lobo Solitario...



    Publicado hace 9 años #
  17. Angelillo, por fin leo tu crónica con tranquilidad y del tirón.

    Frío, subida, lagos helados, un gran compañero...me ha encantado, una crónica y una ruta preciosa ¿sabes? Creo que el frío engancha...me has dado ganas de salir corriendo hacia Segovia, ufffff imagino el frío y el paisaje petrificado, esta mañana aquí estaba todo blanco...

    ¡¡Enhorabuena campeón!! Tenemos que marcarnos una de estas antes de que termine el deshielo

    JJBLOOD ha detto:
    Angel... enhorabuena por esa ruta.. son geniales.. cuando termina el
    día, parece que empezó hace una semana
    .. esas rutas tienen su encanto..

    Creo que yo no podría haberlo descrito mejor
     

    “No dejes que tu vida se convierta en un ritual muerto. Deja que haya momentos inexplicables. Deja que haya cosas misteriosas, que no puedas justificar con ninguna razón. Haz algunas cosas por las que la gente crea que estás un poco loco. “ Osho
    Publicado hace 9 años #
  18. Angel... sin palabras! Antes de terminar de leerlo entero ya estaba buscando un hueco en el calendario... 

    http://www.bicicletasclasicasleo.blogspot.com

    Deja que el mundo te cambie y podrás cambiar el mundo...
    Publicado hace 9 años #
  19. Tengo mis dudas Angel... no se si realmente eres un chiflado o un privilegiado... viendo las fotos pienso que lo primero, leyéndote y viendo tu sonrisa en las autofotos... los segundo. Saludos y yo quierso ser como tu!!!

    Publicado hace 9 años #
  20. Vicent, yo creo que es una mezcla de ambos

    Publicado hace 9 años #
  21. ¡Ja! ¡Ja! Gracias amig@s por los comentarios. La culpa de este hilo la tiene la de los carámbanos que nos pone los dientes largos y luego pasa lo que pasa. Al final se crea una reacción en cadena y todos salimos a buscar carámbanos por ahí.  

     
    Noe tiene razón: soy una mezcla de ambos, pero sobre todo soy un tío que no se resigna a doblegarse a la inercia de la vida. Aunque, eso sí, el año que viene prometo madurar sin falta. 

    Publicado hace 9 años #
  22. Benditos sean los carámbanos si sirven para inspirar al gran Angel Pasos, y no hablo de la ruta, que también, sino de la encantadora crónica. No es fácil ser profundo y a la vez resultar entretenido, pero tú lo consigues. ¡Enhorabuena txapeldun!  

    ¡Bici, bizi, vici!
    Publicado hace 9 años #
  23. ja, ja, sargantana, justo te estaba dejando un comentario en tu hilo. Esto es leerse el pensamiento! 

    Publicado hace 9 años #
  24. Bueno, yo no te digo nada, que seguro que esto es por que "Te has dejado impresionar".... 


    Es que me he aconstumbrado a las cronicas sin frontal... 

    "No me sigas, que ya te he dicho que no se a donde voy ..."

    J.F
    Publicado hace 9 años #
  25. Angel Pasos . . . Aunque, eso sí, el año que viene prometo madurar sin falta. Yo te recomiendo, en éste sentido y solo en éste sentido, la mágnifica frase que Quino pone en boca de Felipe:
    Hay una viñeta en que Felipe y Mafalda están en la habitación de Felipe, Felipe cuelga un póster que pone: "No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy" Y entonces Felipe le suelta a Mafalda: " !! Des de mañana mismo empiezo !!!

    Publicado hace 9 años #
  26. MADURAR Angelillo....????


    Ni se te ocurraaaaaaaaaaaaaaaa ......!!!!!!      

    Publicado hace 9 años #
  27. Ja, ja!!! Muy buena, Lluis. 

    Tranquila Pilar que aún queda mucho para el año que viene. 
    Jofe, tú y yo tenemos que hablar de eso del escribir.

    Publicado hace 9 años #