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Paris Á Vélo - Mi homenaje

  1. Hola a tod@s,

    Aprovechando este parón en nuestras vidas, he decidido pasar a limpio las crónicas de mi último viaje y compartirlas con todos vosotros.

    Si lo leéis veréis que se trata de un viaje con mucho significado para mi. Espero que os guste.

    Saludos!!

    Publicado hace 11 meses #
  2. 28/09/2019

    Día 1: Masquefa – Llagostera

    (142km   +970)

    La primera jornada ha pasado muy rápido…

    El despertador ha sonado a la 6:15h y, como en los días señalados,
    una buena tostada con mantequilla y un café con leche.

    Antes de partir, un beso a Arlet y Grisel que estaban
    durmiendo… primera lagrimita del día.

    Los primeros kilómetros los he realizado con un soporte de
    lujo. Hace unos días, pedí a las personas con las que he compartido alguna
    historia sobre la bici si les apetecía acompañarme durante el principio de mi
    aventura, y así ha sido. Muchas gracias Sílvia, Ferran, David y Raül por ser
    mis “gregarios”. Me habéis hecho sentir como Chris Froome entrando
    triunfalmente por los Campos Eliseos.

    Desde el inicio, pensamientos muy negativos. La bici pesaba
    mucho, y cuando digo mucho, quiero decir mucho. La horquilla parecía enferma de
    Parkinsson, la notaba muy inestable, y no me gustaba en absoluto esa sensación.
    Entonces he empazado a pensar que sería imposible llegar a mi destino, pero
    poco a poco, con el paso del tiempo, me he ido encontrando mejor sobre la bici.

    Llegados a Cerdanyola ha sido el momento de la despedida.
    Mis compañeros se han quedado a tomar un café, pero yo he seguido mi camino
    consciente que me esperaba una jornada muy larga. Foto de rigor y, cuando los
    he dejado atrás, he roto a llorar… momento en el que me he enfundado las gafas
    de sol para disimular.

    A partir de aquí, todo el recorrido ha transcurrido por
    pistas forestales y algún que otro sendero, en uno de los cuales he perdido el retrovisor.
    En las inmediaciones de Vallgorguina, el track que estaba siguiendo me ha
    conducido hacia unos muros considerables y ha tocado poner el pie a tierra…
    como pesa la p… bici!!

    En Sils, he decidido llamar al camping de un pueblo cercano
    a Gerona, donde tenía pensado pasar la noche. Suerte de la llamada porqué
    estaba cerrado. Entonces he decidido tirar hacia la costa, ya que probablemente
    los de esa zona tenían más números de estar abiertos. He llamado a uno de Santa
    Cristina d’Aro y me han dicho que si que estaba operativo.

    De camino hacia allí, y cuando las fuerzas ya escaseaban, el
    señor Google Maps ha decidido tenderme una trampa, conduciéndome a un lugar sin
    salida. Después de embarrarme y remontar casi media hora de camino, he parado a
    un 4x4 para preguntarle por dónde debía tirar. En su interior había dos niños.
    Me han preguntado a dónde iba tan cargado, y al decirles que me iba a Paris en
    bici, han flipado!! Muy amablemente me han indicado una ruta alternativa.

    Siguiendo sus indicaciones, a unos 5km de Santa Cristina d’Aro
    he encontrado un camping en el que me he instalado y desde el que estoy
    escribiendo estas líneas saboreando una cerveza fresquita y soltando alguna que
    otra lagrimita. Si necesitáis llorar, haced cosas de estas….

    Ahora que ya es escuro, iré a mi parcela a prepararme un
    buen potaje con mi hornillo y después a descansar más que merecidamente. Mañana
    más!!

    Sílvia, muchas gracias por darme el último empujón para
    realizar este viaje, sin ti yo hoy no estaría aquí…

    Publicado hace 11 meses #
  3. 29/09/2019

    Día 2: Llagostera – Salses

    (157km   +720)

    A diferencia de ayer, la jornada de hoy se me ha hecho muuuuy
    larga…

    Una vez hecho mi ritual del café en el hornillo y recogido
    el campamento, he empezado a pedalear sobre las 8.15h. Al cabo de 4h ya he
    visto que el día sería muy pesado. Me he plantado en la Jonquera a primera hora
    de la tarde, hacía mucho calor y estaba hecho un cromo. He decidido entrar en
    un supermercado y comprar unos donuts, una coca-cola y una botella de agua. Con
    una buena dosis de azúcar encima, he empezado la subida al Pertús, nada del otro
    mundo, pero infernal si vas cargado y tostado.

    Después de la agradecida bajada, una serie de repechos y
    tramos extra gentileza del GPS han acabado de fulminarme. Llego al camping
    donde tenía previsto pasar la noche. Allí, ni una alma y cerrado… premio!!

    Busco otro camping situado a 12km. Me aparece como
    operativo, pero cuando llamo no contesta nadie… mala señal. Decido tirar hacia
    allí y de encontrarlo cerrado intentaré buscar algún albergue o pensión porqué
    estoy reventado. De camino, recibo una llamada del vigilante del camping, sí
    que tienen abierto… bingo!!

    Estos últimos kilómetros se me han hecho una eternidad y,
    para rematarme, un muro final del 20% para llegar a mi destino.

    Llego al camping y no hay nadie… cierran mañana. Lo inspecciono
    más a fondo y está todo cerrado, la tienda, el bar, la recepción…

    Me viene a recibir el vigilante y me dice que me puedo
    instalar dónde me apetezca. Le pregunto si tienen máquina de bebidas y me dice
    que no hay nada pero que el agua del grifo es potable… me hundo… Llevo todo el
    día pedaleando y no podré tener mi recompensa? Estaré solo en un camping
    bebiendo agua del grifo?

    Voy a investigar más. Me cuelo en el chiringuito del bar.
    Abro todos los armarios y solo encuentro productos de limpieza.

    Cuando ya me doy por vencido, recibo una llamada del
    vigilante y me dice que me ha dejado una botella de agua y cuatro cosas al lado
    de la bici. Sin saber de qué se trataba ya se me ha erizado la piel y cuando lo
    he visto en persona me he emocionado… este buen hombre me había dejado una
    botella de agua, dos claras, un panecillo y dos latas de conservas que, por
    cierto, estaban brutales. Por suerte, aún queda gente buena en este mundo…

    Publicado hace 11 meses #
  4. 30/09/2019

    Día 3: Salses – Saint Martin Lalande

    (129km   +940)

    Hoy ha sido un día agotador.

    Como diría Rosalía, ficking windy day… El viento ha
    estado presente en gran parte de la jornada, hecho que me ha pasado factura de
    buenas a primeras.

    El paisaje nada que ver con el del día anterior, pero ha
    quedado en segundo plano debido a la dureza del recorrido.

    A las 12h, cuando las fuerzas ya empezaban a escasear, he
    decidido buscar un sitio en el que comer un buen plato caliente para levantar
    los ánimos, pero hasta al cabo de 5h no he encontrado nada abierto… ni bares,
    ni restaurantes, ni supermercados, ni gasolineras… sin duda estaba atravesando
    el Sáhara francés.

    Cuando ya llevaba un par de hora buscando sin éxito, he
    optado por cargar agua en alguna fuente para poder hacerme unos spaguettis en
    el hornillo. ¿Una fuente? Había leído que los pueblos de Francia no tenían
    fuentes y hoy lo he podido comprobar. Dónde lo leí, daban la solución a este
    problema, un lugar dónde siempre encontrarás agua… el cementerio!!

    Pues si, si, he entrado al cementerio, he cargado todas mis
    botellas y en el siguiente pueblo me he parado para hacerme la comida.

    Ya con la barriga llena, tocaba continuar. Como estaba un
    poco tocado, tenía pensado llegar hasta Carcassone y una vez allí decidir si continuaba
    o no hasta mi camping de destino, donde ya había llamado para asegurar el tiro.

    En Carcassone hay mucha gente, demasiada para mi gusto, así
    que he entrado en una gasolinera y me he comprado una orangina y una botella de
    agua bien fresquita. El zumo me lo he bebido de un trago y, para poder renovar
    el agua, me he remojado la cabeza con el agua del cementerio restante.

    Con más pena que gloria he llegado al camping con la
    intención de cenar allí, pero lo que ellos entienden como bar es una
    mini-nevera con cuatro bebidas. Así que, estoy aprovechando para escribir la
    crónica del día mientras se me calienta la sopita. Mañana más!!

    Publicado hace 11 meses #
  5. 01/10/2019

    Día 4: Sain Martin Lalande – Campsas

    (108km   +210)

    Como pasa últimamente en las grandes vueltas ciclistas, las
    etapas teóricamente de transición acaban siendo determinantes en el transcurso
    de la carrera… y hoy ha sido uno de estos días.

    Cuando me he despertado, una hora más tarde de lo que viene
    siendo habitual, he tenido que recoger y limpiar lo que no hice la noche
    anterior. Después he charlado un poco con Conrad y Babette, un matrimonio suizo
    de jubilados que en un par de días finalizan su viaje por Francia. Ellos, pero,
    se lo toman con otro ritmo, como tiene que ser.

    Hoy me espera una ruta llana por el Canal du Midi, la vía
    verde de los Deux Mers y el Canal du Garonne. Al cabo de dos horas pedaleando
    ya veo que la cosa no está funcionando como debería funcionar. Mi ritmo es muy
    lento y soy incapaza de aumentar la velocidad aún tratándose de un terreno llano.

    Viendo esta situación, a las 11:30h decido buscar un sitio
    para poder comer como un rey.No me lo puedo creer, todo cerrado como el día de
    ayer… pero a las 13h, cuando ya estaba a las últimas, encuentro un restaurante
    con servicio de menú. Pido ensalada de verduras con aquella vinagreta típica
    francesa, filete de buey con patatas y mousse de chocolate. Para beber caraf d’eau
    y una coca-cola. Me lo como lentamente, para saborearlo bien y para que todo se
    coloque en su sitio.

    Al salir del restaurante, el golpe de efecto del día, viento
    en contra que me ha ido restando progresivamente mi energía.

    Llegado a Toulouse, entro en un par de supermercados para
    comprar gasolina para aguantar hasta el final de la jornada. Compro fruta, agua,
    una coca-cola y una lata de fabada.

    Salgo de la ciudad por un barrio bastante chungo y aprovecho
    para llamar en marcha a un par de campings para asegurar el tiro.

    Ahora ya me encuentro instalado y he cambiado ligeramente el
    orden de los procesos. He dejado la ducha para el final para tener más tiempo
    para poder digerir la contundente cena. Cuando he llegado, lo primero que he
    hecho, ha sido lavar la ropa con la esperanza que mañana tenga algo seco. Si
    continua haciendo este viento quizá tenga suerte, sinó tocará repetir
    indumentaria…

    Dentro de un rato, cuando entre en mi cueva, estudiaré bien
    la ruta de mañana para ver si, madrugando, puedo recuperar un poco del tiempo
    perdido.

    Publicado hace 11 meses #
  6. 02/10/2019

    Día 5: Campsas – Mongauzy

    (157km   +490)

    Después del sufrimiento de los dos días anteriores, hoy toca
    hacer tirada larga para intentar recuperar un poco de tiempo.

    Justo antes de sonar el despertador a las 6:20h, ya he
    notado que el día no empezaría con demasiado buen pie… mis sospechas se confirmaron,
    había llovido por la noche, cosa que significaba que debería recoger todas mis
    cosas mojadas y que debería repetir la indumentaria húmeda y sucia del día
    anterior.

    Antes de empezar he ido al WC donde he encontrado una rana
    de esas verdes que salen en todos los libros de primaria de ciencias naturales.

    Mientras recogía, ha empezado a llover con más intensidad.
    He desayunado dos piezas de fruta y he decidido comenzar la jornada con la
    esperanza de encontrar alguna boulangerie para comprar pan para completar el desayuno
    con un bocadillo de atún. Duespués de pedalear más de una hora he entrado en un
    pueblo donde he encontrado una panadería. Allí, aparte de una baguette, he
    comprado una pizza que pasaría a ser una de las claves del día.

    A pesar de tener el viento en contra durante gran parte de
    la ruta, me notaba muy bien de piernas. Sobre las 12:30h he parado en un pueblo
    para comer algo en horario francés. Dicho y hecho, he podido comer bien y
    relativamente rápido. Mientras tomaba el café, he estado haciendo cuatro
    números de las próximas jornadas, ya que en días anteriores el negativismo se
    había apoderado de mí, e incluso me planteé recortar el recorrido pasando por
    Poitiers.

    Creo que sí que podré…

    A media tarde, viendo que estaba con fuerzas para seguir y
    que llegaría bastante tarde, he descartado la opción camping y he reservado un
    bed&breakfast.

    Llevaba todo el día siguiendo el curso de un canal,
    únicamente cambiando de ladera de vez en cuando. Los últimos 50 kilómetros se
    me han hecho eternos. A pesar del fuerte viento, las piernas funcionaban
    bastante bien, pero algunos dolores posturales no me han permitido ser muy
    constante.

    Hoy he llegado tarde, muy tarde. Estaba todo oscuro pero ha
    merecido la pena ya que mi hogar de una noche me estaba esperando.

    Mañana, si todo va sobre lo previsto, llegaré al Atlántico
    para enfilar dirección norte por la Velodyssée.

    Publicado hace 11 meses #
  7. 03/10/2019

    Día 6: Mongauzy – Lacanau Ocean

    (143km   +530)

    La jornada de hoy ha empezado de una manera muy distinta a
    las anteriores. Estaba sobre un colchón y bajo de un tejado.

    He desayunado con calma y he preparado las alforjas. También
    he aprovechado para realizar algunos ajustes al sillín y al manillar para intentar
    paliar algunas molestias posturales por estar tantas horas encima de la bici.

    He sacado la cabeza por la ventana. Hoy me tendría que
    enfrentar a un nuevo elemento meteorológico, la niebla. No veía nada a mi
    alrededor atravesando campos de trigo desérticos al más puro estilo Twin Peaks.
    Seguidamente 30km rompepiernas que me han acabado de despertar completamente.

    Cuando el cielo se ha abierto, ha llegado una de las gratas
    sorpresas del día, la pista ciclable Roger Lapébie la cual daba a conocer
    preciosas aldeas dedicadas exclusivamente al conreo y a la vendimia.

    Unos kilómetros más adelante, las majestuosas entradas de
    los palacios del Garona han abierto las puertas de la ciudad de Bourdeaux. Una
    ciudad preciosa que he atravesado lentamente haciendo parada en un McDonald’s
    de uno de sus suburbios.

    Y, cuando parecía que ya lo tenía todo hecho, ha llegado la
    parte más dura de la jornada. De los 65km finales, unos 40km, y quizá me quedo
    corto, transitaban por una recta interminable en una zona boscosa que unía
    Bourdeaux y Lacanau. Aquí la cabeza juega un papel muy importante y, tengo que
    decir que se me ha hecho eterno.

    Lacanau Oceane es uno de aquellos pueblos que tanto odio en
    verano y que tanto me enamoran en estas fechas. Además, me he instalado en un
    albergue surfero de estilo zen en el que estoy de lujo.

    Hoy puedo decir que estoy muy contento. He llegado al
    Atlántico y ya estoy a medio camino de Paris.

    Publicado hace 11 meses #
  8. 04/10/2019

    Día 7: Lacanau Oceane – La Rochelle

    (159km   +450)

    Hoy el despertador ha tocado diana a las 7:00h, pero no
    abandonaba el albergue surfero de Lacanau Oceane hasta las 8:30h. Soy lento,
    muy lento…

    Nada más subir a la biciclete he ido en busca de un lugar
    para desayunar. He entrado en el primer bar que he encontrado abierto, creo que
    el único, los surfers aún dormían. En acercarme a la barra ha empezado a sonar
    la alarma del local, i he tenido que tomarme el café con leche y el croissant
    mientras me estaban apunto de estallar los tímpanos.

    Mi amigo GPS, ya de buena mañana, me ha querido conducir por
    caminos poco ciclables, por decirlo de alguna manera y, cuando me he dado
    cuenta ya iba con el coete en el culo.

    A las 13:15h tenía que estar en la Pointe de Grave para embarcar
    en el ferry de Verdon sur Mer a Royan, sinó debería estar allí parardo 3h y la
    jornada se iría al traste. Al igual que ayer, unas rectas infinitas que me han
    hecho estallar las piernas y mi parte psicológica al máximo.

    Finalmente he conseguido llegar a tiempo y he podido comer
    un bocadillo en el ferry durante el trayecto.

    Una vez cruzado el estrecho, ya se podía apreciar un cambio
    radical en el paisaje. Este ya era mucho más poblado a diferencia del anterior
    que era más salvaje.

    Más adelante he cruzado una zona que me ha recordado la
    serie de Cazadores del Pantano, la cual estaba dedicada básicamente al cultivo
    de las huitres. Aunque me encontraba en la meca de los aficionados a las
    ostras, no las he probado ya que hace años tuve una mala experiencia y no es
    plan de cargarse el viaje ahora que ya llevo una parte de camino recorrido.

    En un principio tenía previsto acabar la jornada en
    Rochefort, pero como iba bien de tiempo he decidido alargar un par de horas más
    y llegar a La Rochelle, un pueblo que me encanta.

    Un poco antes de llegar a mi destino… subidón!! Saltan los
    1.000km en el marcador!!

    Esto se tiene que celebrar como es debido. Así que una vez
    instalado, ducha calentita regeneradora de rigor, y dirección al vieux port
    para celebrarlo con unas moules et frites riquísimas. Pero antes de entrar al
    restaurante, he hecho la llamada de cada día a mis mujercitas. Como las hecho
    de menos… Dentro de una semana, si todo va bien, nos encontraremos en Paris.

    Ahora un buen paseo por el puerto para digerir bien la
    cena y a descansar. Mañana más!!

    Publicado hace 11 meses #
  9. 05/10/2019

    Día 8: La Rochelle – Saint Gilles Croix de Vie

    (134km   +475)

    Hoy he empezado el día quitándome un gran peso de encima, y
    no me refiero a ir al WC…

    Pero antes de hacerlo he desayunado en el buffet del hotel
    como un rey… hacía muchos años que no lo hacía…

    Una vez lo he tenido todo cargado en la bicicleta, me he
    dirigido a la oficina de la poste que tenía muy cercana al hotel. Como el
    tiempo pinta muy inseguro para los próximos días y prácticamente todos los
    campings ya están cerrados, he decidido enviar parte de mi equipaje de regreso
    a Masquefa, ya que sería una tontería cargarlo para no utilizarlo.

    Seguidamente, y más tarde de lo habitual, he empezado mi
    jornada ciclista. Hoy tocaba continuar hacia el norte por la costa atlántica,
    concretamente atravesando el departamento de la Vendée, un territorio precioso
    con enormes campos de conreo y pequeñas aldeas con encanto. Hoy el viento me ha
    vuelto a perjudicar durante gran parte de la mañana, con lo que no he podido
    acabar de percibir los 10kg que he mandado para casa.

    Después de comer he retomado la Velodysée, la Eurovelo 1, un
    trazado que une Hendaye, en el País Vasco, con Roscoff en la Bretaña francesa.
    Se trata de un recorrido único en el que tenía depositadas muchas expectativas,
    y no me ha decepcionado en absoluto. He bordeado la costa atlántica y he podido
    atravesar sus fantásticas dunas, como si fuera el Paris-Dakar, y sus bosques
    costeros.

    Lo primero que he hecho en llegar a mi destino ha sido la
    ducha de rigor seguido de una ducha exprés en la habitación. Seguidamente he
    salido a dar un paseo por el puerto de SGXV para relajar un poco las piernas
    con mis medias compresivas.

    Mañana ya abandonaré la costa y me adentraré en la zona del
    Loira, así que se tiene que aprovechar cada momento.

    Publicado hace 11 meses #
  10. 06/10/2019

    Día 9: Saint Giles Croix de Vie – Nantes

    (115km   +350)

    Cuando ha sonado el despertador, lo primero que he hecho ha
    sido mirar por la ventana de la habitación. Calles mojadas y un cielo muy gris
    y cubierto. Me he vestido con el uniforme de paseo y he bajado a desayunar. He
    tomado fuerzas con un buen petit déjeuner dulce y salado y, emulando a las
    señoras grandes cuando viajan con la IMSERSO, me he llevado un par de compotas
    de manzana bebibles en el bolsillo… nunca se sabe si las podré necesitar.

    Quizá sea por este motivo que la costa atlántica me ha
    castigado con un viento helado en contra durante los primeros 60km hasta
    Pornic. Una vez allí, me he instalado en la terraza de un restaurante con unas
    vistas impresionantes del puerto pesquero. Todo el mundo vestido de domingo y
    yo con mi impermeable amarillo fosforito. He comido realmente bien, un buen
    menú para una comida de domingo.

    El panorama ha cambiado radicalmente después de comer. Ahora
    me dirigía hacia el este y tenía el viento de cola, con lo que los 50km que
    tenía hasta llegar a Nantes los he hecho relativamente rápido. Justo cuando
    estaba cruzando el río Loira, ha caído un diluvio de 2 minutos que me ha dejado
    todo empapado. He llegado a Nantes poco antes de las 18h con la intención de
    visitar la ciudad. En el hotel he preguntado a la chica de recepción por una
    lavandería cerca del hotel. Lo ha buscado en el ordenador i en ver que hoy
    domingo estaban cerradas, muy amablemente se ha ofrecido a lavarme la ropa en
    el hotel. Genial, podría hacer el turista por la ciudad, cenar, y de vuelta al
    hotel recoger mi ropa limpia y seca.

    Hoy escribo estas líneas desde una taberna de Nantes
    degustando una buena bière blonde. Después tocará buscar un buen sitio para
    cenar y regresar al hotel para recoger la ropa y descansar.

    Mañana ya empiezo mi recorrido por el Loire a vélo que, en
    unos días, me dejará a las puertas de Paris. Cada día pienso como será mi
    entrada a la Ciudad de la luz y me emociono por el significado que esto tiene
    para mi.

    Veremos que me deparan los siguientes días, pero
    siento que ya lo tengo a tocar…

    Publicado hace 11 meses #
  11. 07/10/2019

    Día 10: Nantes – Trèves

    (145km   +340)

    Esta mañana, cuando me he despertado, no he sacado la cabeza
    por la ventana como de costumbre, sinó que he bajado directamente a
    desayunar.Eran las 8h y aún era oscuro. Subiendo por la escalera, he visto los
    coches con los limpias en funcionamiento y la gente con paraguas. Según la
    previsión meteorológica estaría lloviendo hasta media tarde. Madre mía, me esperaba
    un día pasado por agua.

    En las afueras de Nantes, unas chabolas al más puro estilo
    Cazatesoros y un coche quemado en medio del camino me han abierto la puerto de
    la Eurovelo 6. Esta, conocida como la ruta de los ríos, cruza toda Europa,
    desde el Atlántico hasta el Mar Negro.

    El recorrido de hoy ha sido muy interesante, aunque no lo he
    podido saborear como es debido ya que la lluvia me ha acompañado hasta las 16h.
    Durante toda la mañana he pasado mucho frío. La intensa lluvia calaba y
    prácticamente no tenía sensibilidad en las cuatro extremidades.

    La jornada iba avanzando y tenía claro que no podía pararme
    a comer. Si hubiera parado me hubiera congelado. Debería hacerlo todo de una
    tirada.

    Debido a la lluvia y el barro, la bicicleta hacía un ruido
    que no me hacía ni pizca de gracia. Sufría porqué no se me rompiera la cadena,
    lloviendo y con las manos congeladas. Antes de llegar a Oulon, he encontrado la
    ruta cortada por obras y he tenido que retroceder y hacer unos kilómetros extra
    hasta volver a enlazar con la Eurovelo.

    Llegado a Angers, sobre las 17h, he decidido parar a hacer
    un McMenú rápido para poder afrontar con buena cara los 40km restantes.

    Saliendo de la ciudad, el GPS me ha tendido una pequeña
    trampa de escasos 2km pero que me ha dejado la bicicleta llena de barro. Al
    percatarme del estado de la bicicleta y de las pintas que yo llevaba, me he
    imaginado la cara que me pondría la madame del chateau donde tenía previsto
    pasar la noche.

    Tenía la intención de encontrar algún lavadero de coches
    para limpiar la biciclñeta, pero he llegado a mi destino sin éxito. Allí me ha
    recibido la propietaria y me ha ofrecido una manguera para poder lavar la
    bicicleta y las alforjas. Después de hacerme un tour guiado por el castillo, me
    ha ofrecido una cerveza y una botella de agua. Al explicarle de donde venía y
    ver en el estado como he llegado, me ha preparado un poco de cena y me la ha
    dejado en la habitación mientras yo estaba en la ducha. Todo un detalle de la
    que, desde ese mismo instante, bauticé como la Duquesa de Montecler.

    Seguidamente he hecho una Facetime con Sílvia y he podido
    ver desde la distancia como soplaba las velas de su aniversario. Es la primera
    vez que no estamos juntos el día de su aniversario, pero pronto lo celebraremos
    en Paris.

    Publicado hace 11 meses #
  12. 08/10/2019

    Día 11: Trèves – Amboise

    (118km   +240)

    El día de hoy ha empezado con una imagen que tardaré tiempo
    el olvidar…

    Como ya es habitual, lo primero que he hecho ha sido sacar
    la cabeza por la ventana. Lejos de averiguar si llovía o no , he escuchado unos
    pasos por el suelo empedrado del patio. Era la Duquesa de Montecler vestida con
    su equipamiento de equitación y con unos rulos en la cabeza.

    Sin demasiado tiempo para reaccionar, he preparado las
    bolsas y a las 8:30h he bajado a desayunar. En el comedor de estilo rococcó había
    una mesa redonda parada como si se tratase de la comida de Navidad. Allí, la
    señora de la casa me ha dado los buenos días y me ha servido un zumo de naranja
    junto con una taza de aquel café que te hace ir corriendo al WC. Seguidamente,
    veo que también se sirve una taza de café y toma asiento a mi lado. No me lo
    podía creer, tendría el honor de compartir un petit déjeuner con la duquesa…

    Con el café en la mano, hemos empezado a hablar de
    diferentes temas en francenglish… las flores que tenía en el jardín, la costa
    andaluza, mi viaje… incluso le he revelado la receta de mi cóctel de cava que
    se ha anotado en una libreta. Cuando lo pruebe tendremos a la Duquesa de
    Montecler bailando sevillanas…

    Una vez finalizado este peculiar desayuno, he empezado mi
    jornada ciclista con el cielo encapotado pero sin lluvia. La mañana ha pasado
    volando mientras iba dejando atrás pequeños pueblos de cuento.

    Llegados al mediodía ha empezado el chirimiri y me he
    desviado un poco de la ruta para encontrar algún lugar para comer. Finalmente,
    he entrado en una pizzería donde ha caído una calzone gigante. A partir de este
    momento, y hasta mi llegada a Amboise, he pedaleado bajo la intensa lluvia y me
    he presentado en el hotel como si hubiera salido de una piscina literalmente.

    Después de una buena ducha caliente, he salido a dar una
    vuelta por el centre ville donde destaca su impresionante chateau y las tiendas
    de productos típicos de la zona como el foie gras, el vino y el champagne.

    Para cenar he ido a un restaurante que me ha recomendado
    el chico de la recepción del hotel. Allí he hecho un buen recovery para coger
    fuerzas para mañana, que parece ser que también tendré un poco de agua…

    Publicado hace 11 meses #
  13. 09/10/2019

    Día 12: Amboise – Orleans

    (107km   +300)

    La jornada de hoy será la última siguiendo el curso del río
    Loira, el cual me ha guiado desde el Atlántico hasta el centro de Francia.

    Abro la ventana. Hace un poco de chirimiri. Hoy tocará
    mojarnos de nuevo…

    Cuando he ido a desayunar, he dejado el radiador de la
    habitación a toda pastilla con las zapatillas cerca para que se secaran. De
    mientras, la lluvia ha parado y parecí que el día se arreglaba.

    Ya de camino, y dejando atrás la encantadora ciudad de Amboise,
    me han empezado a asaltar a traición una batería de sentimientos. Sentimientos
    de toda índole, alegres y tristes, que se han mezclado en la coctelera y me han
    hecho estallar. Esto significaba que la meta final se estaba acercando a pasos
    acelerados.

    En esos momentos me ha venido a la cabeza una conversa que
    ayer tuve con un buen amigo. Él me decía “te admiro tío”, a lo que yo le
    respondí “pero si tu has hecho cosas mucho más heavies…”. Entonces él me dijo “te
    admiro porqué sé lo duro que es estar solo”.

    En mi ruta de hoy he podido visitar el chateau du Chambord, el
    que es sin duda el más espectacular de todos los catillos del Loira. Saliendo
    de allí, tocaba la difícil tarea de buscar algún lugar para comer. Cuando ya lo
    daba todo por perdido, he encontrado un buffet de carretera de calidad muy
    justita.

    Seguidamente, y después de contemplar como llovía mientras
    comía, he vuelto a pedalear, tenía Orleans a tocar, pero continuaba estando
    decaído anímicamente. Entonces he mandado un mensaje de socorro… “Sílvia,
    cuando puedas llámame, necesito hablar contigo”. Dicho y hecho, el teléfono ha
    sonado y me he podido desfogar hablando con ella.

    Sobre las 17h he llegado al hotel. Madre mía, menudo
    cuchitril, me recordaba a Munich’72. Nada más llegar he ido a estirar las
    piernas por la ciudad y he encontrado todas las tiendas abiertas por primera
    vez en todo el viaje. Orleans tiene su encanto, con las típicas casas del norte
    de Francia. Aún así, ya se detecta que nos acercamos a la capital porqué se ve
    que la gente está hecha de otra pasta que la que he estado viendo estos días.

    Después de un largo paseo y de una cena que no pasará a la
    historia, he regresado al hotel donde el gato de recepción me ha deseado que
    pasara una buena noche.

    Mañana más y mejor!!

    Publicado hace 11 meses #
  14. 10/10/2019

    Día 13: Orleans – Paris

    (147km   +560)

    Como dijo Walt Disney…

    “First, think. Second, dream. Third, believe. And finally,
    dare.”

    Hoy, después de más de 1.700km he conseguido una cosa que ya
    hacía más de un año que me rondaba por la cabeza.

    Casualmente, en nuestras primeras vacaciones que hemos hecho
    con cada una de nuestras hijas hemos viajado a Paris. Y hoy, aunque de una manera
    especial y con un enorme significado, lo hemos vuelto a hacer…

    Este es mi homenaje. Espero que estés orgulloso de mi…

    Publicado hace 11 meses #



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