Rodadas. Una comunidad de cicloturismo y viajes en bicicleta
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De Berlín a la República Checa por el Havel y el Elba

&tarr; PUBLICIDAD (lo que paga la factura)

  1. .... menos mal a la bolsita de ositos de goma !!!!

    madre mia, q cronica, esto es como una serie de television q me ha enganchado de una manera tremenda !!!!

    Me encanta taffer !!!!

    Sigue, Sigue, Sigue ......

    "Si es bueno vivir, todavía es mejor soñar, y lo mejor de todo, despertar."
    Publicado hace 10 años #
  2. Muy buena la crónica.
    Me he reído un rato y me recuerda a lo que hace unos 10 días pasamos en Spitz, agravado con que íbamos con una niña.
    Nuestra solución fue el Hotel más caro y cutre del sitio (por eso era el que estaba libre).

    Lo malo es que leyéndola se me han quitado las ganas de redactar la mía (porque comparada con esta, daría pena) de la semana pasada de Passau a Viena. (eso, y que no tengo mucho tiempo)

    Publicado hace 10 años #
  3. Jajaja pi pues entonces la buena noticia es que aún quedan 5 etapas !

    Brown_Sugar pues mi consejo es que no te cortes ! Cada historia es única y todas merecen ser contadas. Ah y lo de que daría pena lo siento pero no me lo creo

    La verdad es que la parte de viajar en bici la entendimos bastante bien a la primera y no tuvimos ningún problema, pero chico lo de buscar alojamiento en estas ciudades desiertas a medio iluminar o llegar a algunos de los que habíamos reservado por teléfono resultó la parte más estresante del viaje.

    Gandulus maximus. Vires acquirit eundo. Et Iniuriam.
    Publicado hace 10 años #
  4. Etapa 7: Vockerode-Dessau-Vockerode-Elster: 48km más unos 8-10 entre el ciclotour turístico por Dessau y su Bauhauss y las ya familiares pérdidas, rodeos, etc.


    Pues como siempre desde que el mundo es mundo, después de un día siempre viene otro y tras la noche siempre sale el sol. Como hoy no vamos a hacer ninguna excepción y los ositos de goma nos dejaron un poco de sensación de vacío, tras despertarnos y disfrazarnos de personas salimos a arramblar con el desayuno que la señora de la pensión nos ha preparado. Por cierto lugar llamado 'Zum kleinen Landhaus', altamente recomendable, trato familiar y amable para el cicloturista, habitaciones grandes (incluso demasiado) nuevas y limpias, y un desayuno servido en la mesa, todo por 45 euros para dos personas.

    Hoy ha salido el sol y no sólo de forma literal. La señora de la pensión tiene que bajar a Dessau para hacer la compra semanal y se ofrece a llevarnos en su coche. Además nos guarda las alforjas para que podamos volver descargados hasta la pensión a recogerlas más adelante. No se puede pedir más ! El paisaje que vemos por el camino es realmente precioso, bueno vale uno puede llegar a tener bastante de prados verdes hasta donde se pierde la vista ! Pero de momento no nos ha llegado el momento y además los próximos días nos daran la variedad que nos falta...



    Vale estos prados son de después, pero os hacéis a la idea...

    La señora nos deja literalmente en el mismo lugar en que dejamos las bicis. Nos despedimos de ella dándole las gracias en varios idiomas. Un primer vistazo nos indica que las bicis siguen allí entre muchas otras esta mañana, y todo parece indicar que de una pieza. Mireia incluso se olvidó el móvil en la cesta del manillar y ahí seguía tan pancho ! A veces nos da un poco de vergüenza ser tan desconfiados, pero por desgracia no estamos acostumbrados a poder dejar las cosas con tal confianza en plena calle. Y por otro lado si por mala suerte nos ventilasen las bicis las pasaríamos 'magras'.

    Como hoy tenemos una etapa corta por delante y hace un día cojonudo vamos a dedicar la mañana a relajarnos un poco dando un rulo turístico en bici por Dessau, que nos lo hemos ganado. Esta ciudad es la cuna de la escuela de diseño Bauhauss, y hasta se han currado una cicloruta por la ciudad recorriendo los lugares emblemáticos. Varios de esos lugares son además patrimonio de la UNESCO, así que amantes del diseño industrial y la arquitectura, ya sabéis.

    El calor hoy vuelve a apretar con ganas y más que un café apetece una cocacola bien fresquita a la sombra para recuperar azúcar. No podemos más con nuestra impaciencia y retomamos el camino del que nos hicieron desistir ayer hacia la gasolinera Aral y por ende a retomar el Elberadweg por el camino oscuro como boca de lobo que hoy está iluminado a más no poder, por el bosque en el que esperamos ya no caigan yonkis de los árboles y cómo no, queremos ver el temible puente que estamos seguros debe tener forma de antiguo puente ferroviario con más agujeros que suelo y donde el tétanos espera que uno de tus pies te falle para darte su mortífero abrazo desde las míríadas de chapas, hierros, rejas barandas y demás muerte oxidada.

    Vamos para allá, pasamos por la gasolinera, paramos en un Lidl para reaprovisionarnos de guarrerías para comer y unas flores que le llevamos a la señora de la pensión pro su ayuda, enfilamos el camino y... ostia pero... pero esto... este sitio es genial ! El camino, una vía ciclista perfectamente asfaltada atraviesa un bosque idílico entre pilones de piedra que recuerdan que todo este bosque también es patrimonio de la Unesco.

    Pero si hasta encontramos un idílico parador-pensión-resort en el mismísimo centro del bosque ! No hubiera sido un mal lugar para parar ayer noche, aunque creo que fue uno de los que nos contestó con un 'estamos llenos'. Por si a alguien le interesa, este es el sitio:

    http://www.leinerberg.de/

    Mientras atravesamos el país de las maravillas no podemos evitar pensar... Y el puente? Pues... hay que joderse con el puente... pero si sólo faltaba Clint Eastwood haciendo fotos con sus Nikon F motorizadas y Meryl Streep por ahí dando de comer a los peces ! Peces que por cierto eran enormes y no veas cómo saltaban a comerse el pan que no les tiraba Meryl Streep sino un señor alemán que había llegado en bici. Vaya si no le hacían ascos al pan, y por poco a las palomas que revoloteaban el pan también !



    El puente de la muerte, por lo menos !

    Es cierto sin embargo que de noche cerrada, sin farolas por ningún sitio y con poca luz uno corría el riesgo de darse una buena galleta rodando por ahí, pero empezamos a entender que de estas tierras hayan salido tantos cuentos con los que llevamos siglos aterrorizando a los niños.


    El puente, desde dentro.

    Así que rodamos felices y descargados por estos parajes que bien vale la pena ver a la luz del día. Bosques, prados, verdes, y por supuesto balas y más balas de paja fotografiar a placer !!


    Finalmente llegamos a Vockerode, esta vez de una forma más 'luminosa' que ayer, encontramos la pensión, recogemos las cosas y agradecemos una vez más la ayuda a nuestra anfitriona. Damos un bocado a unos minifuets que hemos pillado en el Lidl y hala, a seguir camino entre bosques y prados verdes camino de Coswig a por un nuevo cruce en ferry. Por cierto si atravesáis los carriles bici del bosque de Dessau entre la 1 y las 2 de la tarde cuidado con los chavales que bajan a todo trapo al salir de los coles que suponemos debe haber por algún sitio. Por suerte esta vez no hay que lamentar víctimas.

    Por el camino vamos observando algunos de los efectos de los vientos que se gastan por aquí, que para variar hoy también nos acompaña con sabor fronto-lateral.

    Nuevo cruce del Elba, nuevo Ferry, sol en lo alto, nubes fotogénicas. Esto es vida !

    Atravesamos Coswig, Griebo, Apollensdorf, siempre por carriles bici entre prados, bosques y carriles o carreteras sin tráfico. Escondido en otro bosque un chiringuito que nos viene al pelo para tomar una cervecita y un par de Bratwurst. Aquí de nuevo vemos como la nomenclatura 'local' de las rutas ciclistas 'sobreescribe' la del Elba, así que durante un rato seguimos la ruta de Martín Lutero (no el King sino el otro :D), pero un señor mayor nos confirma que vamos por buen camino en dirección Priesteritz. El viento es tan fuerte que si te descuidas hasta te tira la bici aparcada al suelo, como hizo mientras hacía esta foto.


    Poco después llegamos a Wittenberg, ciudad increíble en la que no nos hubiera importado quedarnos un día entero. Pero siempre hay que dejar algo para la próxima vez. De momento disfrutamos de la vida callejera (aquí por fin la hay, y mucha! Todo está llenos de turistas y vemos nuestra primera pareja de japoneses haciendo fotos!).

    Nos refrescamos con un eiskaffee, una especie de granizado mezclado con helado de... sí, café. Ya son más de las 17 y el sol comienza a iniciar su recorrido descendente...

    Así que habiendo aprendido la lección de ayer noche, esta vez utilizamos el método práctico. Seguiremos nuestro camino tomando nota de los hostales, pensiones, etc que vamos encontrando durante la puesta de sol y simplemente si no encontramos ninguno en nuestro viaje hacia adelante... daremos la vuelta hacia los que ya conocemos. Realmente nos ha quedado claro que la ruta del Elba es de por sí una atracción turística de primera línea, así que como tal los alojamientos se encuentran a menudo más en la propia ruta que en el interior de los pequeños pueblos que va atravesando.

    Seguimos con la buena estrella incluso en la fatídica hora crepuscular y hoy no va a ser necesario volverse creativo para variar. Damos con la última habitación libre de la pensión Hiob, en el núcleo urbano de Elster en la calle principal. La señora Hiob nos cae bien inmediatamente, una señora mayor, pequeña pero robusta, de aspecto más escandinavo que alemán, que nos saluda con un fuerte apretón de manos y una sonrisa genuina en su rostro que destila franqueza por los cuatro costados. Y no nos equivocamos. Guardamos las bicis en el garaje/cuarto-de-tender, vamos a la habitación (pequeña pero cómoda y acogedora, 45 euros con desayuno, seguimos en racha) ducha y a vestirse de humanos otra vez y siguiendo las recomendaciones de la señora Hiob llegamos a un restaurante griego-alemán en la misma orilla del Elba.

    Hoy ha sido un día de rodaje sosegado que casi nos tomamos como etapa de descanso. Vale lástima del viento en contra pero hasta en eso hemos tenido un respiro al rodar protegidos por el bosque la mayor parte del trayecto.

    Dicho esto, por supuesto mañana la volveremos a cagar ! XD Pero eso será otra historia, por supuesto con más viento de cara.

    Continuará.

    Publicado hace 10 años #
  5. Jo, esta cronica me esta encandilando tanto como un libro del Verne.... cachis con los capitulos!!!!

    Enhorabuena!!!!

    "No me sigas, que ya te he dicho que no se a donde voy ..."

    J.F
    Publicado hace 10 años #
  6. taffer ... q sepas, q me acabo de tomar el cafe mas rico del mundo leyendo tu capitulo de hoy ...

    mil gracias y mil gracias x este regalo de crónica !!!!!!

    Publicado hace 10 años #
  7. Jajaja gracias chicos ! Es un lujazo tener lectores como vosotros !

    Publicado hace 10 años #
  8. Algunas fotos 'lost in translation'


    A esto le llamo yo un señor graffiti, entre Werder y Brandenburg


    Discriminación animal, llegando a Tangermünde

    Publicado hace 10 años #
  9. Etapa 8: Elster-Mühlberg. Según el cuentakms hoy han sido 86km. Por cierto es miércoles, 7 de Septiembre del 2011.

    Amanece nuestro cuarto día en el elberadweg, hoy tenemos un encuentro con la aventura ya de buena mañana. Salimos de la habitación, cerramos la puerta y cuando vamos a abrir la puerta que da al jardín para ir hacia el comedor, ops, cerrada. Claro es muy temprano, tienes la llave ? Hem... creía que la habías cogido... Y es que sin café no somos nada.

    Bueno, pues como la puerta está cerrada buena es una ventana ! Mireia sale por ella ni corta ni perezosa (arramblando con otra araña por el camino), por suerte estamos en la planta baja. El encargado del jardín que estaba por allí nos abre, recuperamos nuestra llave y vamos hacia el comedor en el que sólo hay un chico desayunando.

    Pronto aparece la señora Hiob que nos pone sobre la mesa todo lo imaginable y más. Además como le habíamos explicado la ruta que estamos haciendo nos da bastante información sobre la ruta y alojamientos. Imaginamos que debe haber alguna comunicación entre pensiones y hostales de los diferentes 'finales de etapa', ya que nos recomienda algunas en Belgern. Hoy hemos decidido que vamos a dar un empujón extra y alargaremos hasta Mühlberg, unos 10km más. Nos comenta que un conocido suyo acaba de reabrir una pensión de cuatro estrellas que nos recomienda. Tomamos nota.

    Mientras desayunamos aparece otra pareja de cicloturistas, un matrimonio alemán de unos 50 y tantos. El hombre tiene ganas de hablar de bicis y rutas pero parece que ella tiene otras ideas al respecto y rápidamente le reprende alegando que si yo no entiendo el alemán (aunque Mireia sí) no es educado seguir con la conversación. El pobre hombre se muerde la lengua y se calla. Nosotros acabamos nuestro desayuno en silencio.

    El tiempo fuera está como el humor de esta señora, frío, gris y lluvioso. Hoy amanece el día más frío de lo que llevamos de ruta. Tras recoger todos los bártulos y pagar la habitación, sacamos las bicis del garaje improvisado y empezamos a cargarlas, hoy vestidos de largo. Nuestro compañero obligao a callar hace lo propio con su bici y la de su señora, que parece no tener muchas ganas de socializar.

    Nos despedimos de él deseándole buen viaje y retomamos el camino, que pasa cerca del restaurante en el que cenamos anoche y luego gira separándose del río. Hoy no tardamos mucho en perdernos ! Obviamos una pequeña señal que nos hace girar a la derecha y acabamos cruzando un paso a nivel y explorando un poco los alrededores. Al poco damos la vuelta y ahora sí empezamos de verdad.

    En cuanto salimos de la protección de los edificios se hace patente lo que ya se intuía. Buf. Otra vez el viento, fortísimo y por lo que parece de nuevo no nos va a ayudar mucho sino más bien lo contrario. Paro a ponerme calcetines de verdad en vez de los de juguete que llevo y en el proceso nos adelantan dos cicloturistas que ya habíamos visto ayer. Nos llama la atención ella, que viene a ser la viva demostración de que el cicloturismo y lo chic no están reñidos. Yo diría que hasta las alforjas eran de Chanel y su atuendo de Cristian Dior. La señora quedó desde entonces cariñosamente bautizada como la pija, porque la antesmuertaquesencilla queda demasiado largo.

    Hala pues ya están los pies más calentitos y seguimos la marcha. Hoy vamos a tener una buena dosis de lo que pueden hacer los alemanes si les das un porrón de carriles bici y caminos rurales asfaltados y kilómetros y más kilómetros cuadrados de plantaciones de maíz. Esto es, unos 20 y tantos kms de rodeos que parecen no llevar a ningún sitio siempre entre los mismos interminables campos de maíz. Es curioso, aquí cada parcela tiene su especie de puesto elevado de vigilancia al estilo de los que usan los socorristas en las playas, tal vez para guiar a los tractores y cosechadoras ? Ni idea. También se vuelve a repetir eso de que cuanto más avances más kilómetros te queden, pero a estas alturas ya nos lo tomamos con filosofía. No sabemos si el camino por la otra orilla debe ser muy diferente, pero quizá valdría la pena probarlo, ya que este trozo se nos acabará haciendo algo pestoso.

    Por suerte de vez en cuando hay algunos encuentros entre el viento, aunque los pobres debían estar hartos de ciclistas y estaban algo nerviosos así que les dijimos hola a distancia. Además por lo menos había cesado la lluvia hace ya rato y entre las nubes se empezaba a abrir algún claro que otro que por suerte irían a más.

    Avanzando contra el viento cantando porque como bien dicen Avo y Ali en su libro, total tampoco te va a oír nadie, pasamos junto a un pequeño refugio con techumbre, mesa y bancos en los que la pija y su compañero han parado a refugiarse del viento durante un rato. Por cierto no lo he dicho pero hoy estamos ciclando por la margen izquierda del Elba (según el sentido de nuestro viaje), en dirección a Axien y Prettin pasando por Schutzberg, Kloden, Mauken, en alguno de los cuales nos refugiamos un rato del aire a comernos una barrita de chocolate. Reemprendemos el camino y el viento sigue igual así que para pasar el rato voy cantando algo como '...no time for making a frühstuck, no time for making a wheel come true...', que vendría a ser 'sin tiempo para hacer el desayuno, sin tiempo para centrar una rueda', joder lo que hace el viento...


    Canta que te canta.

    Eventualmente, los campos de maíz llegan a su fin y se convierten en prados verdes. Vale tampoco es la alegría de la huerta de la variedad, pero mira tú así como quien no quiere la cosa nos encontramos un lago bastante grande y nos quedamos un rato embobados mirando las olas creadas por el viento que chocan contra la orilla.


    Hace aire hace...

    Reemprendemos la marcha hacia Prettin, ligera subida y con nuestro amigo el viento. Cuando viene de frente nos hace ir a 10 por hora, pero cuando sopla de lado es casi peor ya que algunas ráfagas te llevan de golpe medio metro hacia tu izquierda.

    Se ha vuelto a nublar y no hemos encontrado nada en Prettin, así que seguimos. A la salida del pueblo las ráfagas son brutales, así que cuando vemos una casa junto a la carretera con unas pizarras fuera no nos lo pensamos y paramos en la entrada, bien resguardados del aire que se agradece poder quitarse de los oídos. El lugar tiene una doble puerta que sin duda debe venir bien para evitar corrientes. Aunque está desierto de clientes y al principio nos da un poco de yuyu resulta ser un bar bastante chulo decorado con motivos marítimos y de pesca (alguien recuerda la tienda del anticuario donde Tintín compra el traje de buzo en 'El Tesoro de Rackham el Rojo' ? Pues parecía un calco). Como ya es algo tarde, ahora mismo está bastante nublado y no sabemos lo que vamos a encontrar abierto por delante decidimos cambiar de idea y en lugar de un aperitivo acabaremos haciendo la comida principal del día aquí.

    Y menos mal, porque nos quedaban otros tantos kms un tanto pestosillos de carreteras rurales con viento en contra y paisaje monótono, aunque antes de eso tendremos un nuevo cruce del Elba en ferry para seguir en dirección a Dommitzsch. Por el camino alguna escena chula que otra sí que vamos encontrando.



    Sí, más balas de paja.

    El nivel pestosillo de la etapa se mantiene y llega a su clímax con la llegada a Torgau. Aunque por suerte se ha vuelto a 'desnublar' (hoy vamos a pasar del sol a las nubes con una rapidez asombrosa) y ahora el sol nos acompaña, el viento sigue ahí y la entrada en Torgau, que es ya una ciudad de tamaño respetable, la hacemos rodeados por un montón de tráfico motorizado incluyendo bastantes camiones. Como además se ha generado una cola considerable en el paso a nivel antes de entrar en el núcleo urbano, tenemos que esperar un buen rato para salir de la encrucijada de vehículos porque además los camiones parecen llevar prisa y ya se sabe que las prisas no son buenas, sobre todo si tú eres un ciclista y el otro es un camión.
    Y cosas de la vida, nosotros que habíamos ido echando pestes de esta etapa, de repente una vez pasado Torgau la cosa da un vuelco espectacular y nos encontramos con algunos rincones idílicos. Junto con la luz que va menguando hacia el atardecer, hacen que las cámaras (bueno la cámara y el móvil) acaben echando humo.

    Chino-chano al final hacemos nuestra entrada triunfal en Belgern. En algunos momentos pensamos que no seríamos capaces de llegar a Muhlberg y consideramos la idea de hacer noche aquí, pero aún queda luz así que decidimos echar el resto. Si tenemos algún problema con el alojamiento iremos repitiendo la estrategia de ayer, ir creando en nuestra memoria una ventana de pensiones y hostales que vayamos pasando por si eventualmente tenemos que volver atrás.


    ESTO es un buen mapa informativo a la entrada de un pueblo, sí señor.


    Saliendo de Belgern.

    Seguimos rodando al atardecer y regalándonos la vista con los alrededores. Hasta el viento parece añadir su ración pictórica.

    Y extasiados acabamos cruzando una carretera nacional por un perfecto carril bici para encontrarnos con el flamante y enorme puente que cruza el Elba en dirección a Mühlberg.

    Que desde el otro lado luce reluciente.

    Lo que vemos delante ya es Mühlberg y su palacio (en reformas). En cuanto a horas de sol podemos decir que hemos llegado justitos justitos.

    Bueno pues, ya estamos en Mühlberg ! El pueblo nos ofrece (para variar) una estampa preciosa pero desierta, no hay casi ni un alma por la calle. Según entramos echamos el ojo a una pensión que grabamos en la memoria. El caso es que en la guía hemos visto un anuncio en el que junto al nombre de un hotel aparece una palabra que nos hipnotiza: sauna ! Wellness, Massagen ! Por nuestra cuenta y riesgo decidimos ignorar las (sabias) recomendaciones de la señora Hiob y llamamos a este sin duda paraíso dobre las tierras teutonas, sobre todo para un par de cansados ciclistas que llevan ya unas cuantas etapas en sus piernas. Nos contestan y sí, hay plazas libres ! Así que ni cortos ni perezosos reservamos y nos disponemos a llevar a cabo otra operación buscalapuñeterapensiónalasafuerasaestashoras.

    Dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Si hacemos caso al método empírico, para que alguien haya podido extraer esa conclusión seguramente algún lugar alguien se ha comido el mismo pedrolo dos, tres, cuatro y cinco veces seguidas. Pues nosotros vamos a por la tercera.

    Y no, no y no va a ser por la orientación. Y es que parece que le hemos cogido el truco y pese a una primera pérdida al inerpretar el mapa al revés (pasa en las mejores familias), finalmente vamos empalmando calles que se alejan del centro y que nos van ofreciendo un paisaje de descampados, fábricas y huertos abandonados. Hombreeee muy bonito no es, pero oye que hay sauna tú ! Bueno, pues dicho y hecho, un rato después nos plantamos en la puerta. Fuera no hay nadie así que damos la vuelta para ver el típico jardín que tienen todas las pensiones en las que hemos estado.

    Nos da la bienvenida un patio lleno de material de construcción, sofás viejos y demás trastos oxidados que rodean una pequeña caseta de madera que sin duda es la prometida sauna. En la escalera de la entrada lateral dos chavales jóvenes contestan a nuestro tímido 'hallo'. De alguna parte de la pensión salen risas y escuchamos varios hombres hablando a voz en grito. Subimos en las bicis, nos miramos y... hasta luego Lucaaas !

    Lo que son las cosas, para una vez que acertamos y encontramos el sitio y nos acabamos rilando por la pinta. En fin queda claro que tampoco íbamos a usar la sauna visto lo visto Volvemos a Mühlberg y ahora ya es bastante oscuro. Nuestra idea es volver hacia la pequña pensión que hemos visto al entrar o en su defecto a deshacer elberadweg hasta encontrar una que nos acoja. Sin embargo de repente nos damos en las narices con un cartel en el que junto a cuatro rutilantes estrellas se lee 'Pension Alte Meisterey'. Ey es la pensión que nos recomendó la señora Hiob !

    Y bendita sea, PEDAZO de sitio que fuimos a encontrar. Nos atiende un chico joven con gafitas y cara de empollón que nos dice que hemos tenido suerte, les queda la última habitación que ha reservado una pareja que no se ha presentado (tal vez la pija y su compañero?). El lugar resulta ser increíble. La pensión acaba de abrir tras una reforma que ha multiplicado por tres su tamaño, respetando la arquitectura clásica del lugar y recordándonos en ocasiones a esas casas rurales pirenaicas en las que te quedarías a vivir si pudieras.

    La habitación no defrauda. Después de la kilometrada de hoy esto es incluso mejor que la sauna prometida. Nueva de trinca, madera por todas partes, vigas de roble, espaciosa, luminosa... Nos dan ganas de pasarnos una hora simplemente admirando todos los detalles pero es que... hay hambre. Una ducha reparadora y bajamos disfrazados de personas. El dueño nos acompaña a visitar las instalaciones y nos enseña un mural en el que han colgado fotos del trabajo de restauración y ampliación de la antigua pensión que les ha llevado dos años de trabajo. El proceso sin embargo ha valido la pena. Ah por cierto, son 62 euros más que bien pagados por la habitación doble con desayuno. 2 más por persona si se quiere el desayuno extra que bien lo vale.

    La oferta de restauración a esas horas no es muy amplia, así que aunque vamos advertidos de su cocina un tanto sui generis, acabamos cenando justo al otro lado de la calle, en el restaurante Hamburger Hof. El servicio es fantástico y ponen un cariño considerable en su cocina, pero digamos que si queréis descubrir una nueva forma de interpretar las recetas, os lo recomiendo

    Volvemos a nuestra flamante pensión (cosa que hoy no nos lleva mucho tiempo) y caemos rendidos. Hoy vamos a dormir literalmente como reyes y además con olor a muebles nuevos. Mañana más pero de momento vamos a disfrutar del mejor alojamiento del viaje.

    Continuará.

    Publicado hace 10 años #
  10. Genial relato... y las fotos... pero qué maravilla! Cómo se pueden sacar esos colores?

    Publicado hace 10 años #
  11. Gracias Vicent ! Pues la luz de Alemania (el aire por allí estaba realmente limpio) y el hecho de ser al atardecer tienen la culpa, y en el caso de las más extremas (las de los campos tipo rastrojo) contribuye que era un carrete de diapositiva y un poco de 'turbo-boost' en el Picasa.

    Pronto la nueva entrega hasta Dresden ! La verdad es que me lo estoy pasando teta escribiendo la crónica, es casi como volver a hacer el viaje !

    Publicado hace 10 años #
  12. Bueno, eso pasa a menudo es una forma de revivir experiencias, anecdotas y saber donde buscar cuando se trata de recordar.

    una maravilla, a la espera de más...

    Aquí yace Raffaello Sanzio.
    Cuando nació la naturaleza temió ser vencida por él. Cuando murió temió morir con el.
    https://esdeslow.blogspot.com
    Publicado hace 10 años #
  13. jolines taffer ... q delicia leerte, mis crónicas se quedan a la altura de barro junto a las tuyas, deberías ser el "cronista" oficial de Rodadas ... es impresionante como lo narras y esas fotos fiuuuuuuuuuuuuuuuuuu !!!!!!!!

    más, más ... queremos másssssssss !!!!!

    Publicado hace 10 años #
  14. Pi !! De barro nada ! Vuestras rutas 'improvisadas' (así como quien no quiere la cosa acabo subiendo un puerto de montaña a las tantas bajo las estrellas) no tienen precio

    En cualquier caso quedas nombrada lectora honorífica, así cómo no se va uno a currar las crónicas ! Gracias Pi, Gracias Slow !!

    A ver si en breve tengo lista la siguiente etapa...

    Publicado hace 10 años #
  15. taffer, puedes estar seguro de que somos muchos los lectores que estamos en la sombra... Me está encantando, todos los días me asomo para ver si hay otro capítulo. Iba a esperar hasta el final para darte la enhorabuena por todo, por el viaje, por la crónica, por esas fotazas, pero chico, ya no me puedo reprimir... ¡IM-PRE-SIO-NAN-TE!

    ¡Bici, bizi, vici!
    Publicado hace 10 años #
  16. Uau, viniendo de tí sargantana y siendo un fan adicto a tus viajes eso... buf, eso es un cumplidazo ! Gracias !!!

    Pues sin más voy a ponerme con la siguiente ipso-facto ! Ahora vuelvo ! (bueno en un ratillo que soy un poco lento...)

    Publicado hace 10 años #
  17. Etapa 9: Mühlberg-Dresden. Unos 75km en total. Hoy es jueves, 8 de Septiembre de 2011.


    Mühlberg-Dresden by singlecoated, on Flickr

    Y como reyes dormimos. Realmente vale la pena convertir Mühlberg en final de etapa aunque no conste como tal en el planteamiento de la ruta en la guía oficial. Hoy vamos a regalarnos una hora más antes del desayuno, que nos lo hemos ganado ! Por cierto, que justo bajo la pensión se encuentra el horno de pan regentado por el hermano de nuestro anfitrión, así que hasta puedes pedir qué tipo de panecillo quieres para el desayuno. Mucho más no se puede pedir !

    Damos buena cuenta del desayuno en un salón que me llevaría tal cual a casa si pudiera mientras hojeamos alguna de las guías turísticas multideportivas que hay en una de las estanterías. Esta zona comienza a presentar algo de relieve y las rutas de montaña (no sólo en bici) forman parte de la oferta turística.

    Hoy va a ser un día con algunos encuentros interesantes, y el primero lo tenemos cuando vamos por la tercera taza de café. Mientras estamos en ello aparece por la puerta lo que parece un típico jubilado alemán de barba blanca vestido de cabeza a pies al más puro estilo grupeta ciclista. Tímidamente, sosteniendo sus manos cruzadas delante de su cuerpo nos pregunta si hablamos alemán o mejor inglés.

    Bueno pues es en inglés que nos viene a decir... 'Hola. Me han dicho que ayer por la noche, ya tarde llegaron dos cicloturistas españoles, sois vosotros?' - Ah pues sí sí, somos nosotros. Total que el hombre está realmente emocionado de conocer cicloturistas españoles y aún más ciclando en vacaciones por Alemania ! A lo que parece le resulta extraño que teniendo el clima que tenemos subamos aquí arriba a pasar frío. Acabamos hablando un buen rato sobre la ruta que estamos haciendo y el por qué la hemos elegido, y él nos va explicando algunos de los países por los que ha rodado, entre los que no se encuentra España. Hablamos de los conductores y del respeto al tráfico, pero le animo a que algún día no muy lejano baje a rodar por estas latitudes. Creo que ninguno de los dos caímos en darnos un email ni nada parecido, pero en cualquier caso me parece que era de los que saben encontrar la información cuando la necesitan.

    Ahora toca lo de siempre, recoger, volver a ponerse la ropa de faena (hoy de nuevo el día amanece frío y lluvioso y sigue chispeando). Nos despedimos del abuelete ciclista (que por cierto lleva una buena bici viajera de las clásicas), también de nuestro amable anfitrión que nos indica por donde retomar el elberadweg y vamos a por ello. Hoy nuestro punto de mira está puesto en un lugar que ya conocemos y del que guardamos muy buenos recuerdos, la impresionante ciudad de Dresden.

    Al empezar a rodar por Muhlberg tenemos la sensación ya familiar de 'pero de donde ha salido toda esta gente!?'. Efectivamente por las mañanas estos pueblos son un hervidero de vida que contrasta brutalmente con la soledad que presentan al caer la noche. Enfilamos por la calle principal entre coches, camiones y... la clase de andar en bici ! Pues sí, ni cortos ni perezosos unos 20 niños con sus bicis y sus chalecos realizan un recorrido por el pueblo controlados por dos o tres profesoras. Hay prácticas de equilibrio, de arrancar y parar, de frenar súbitamente, de cambiar de dirección y sobre todo de señalizar maniobras y estar atento al tráfico. Chapéau. Ojalá cundiera ese ejemplo por aquí más a menudo.

    Como siempre que salimos fuera de la protección de un núcleo urbano, lo primero que notamos es que nuestro amigo el viento sigue ahí y gozando de buena salud, muy majete él. Durante estas primeras horas el paisaje un tanto monótono, el día gris y el viento lateral o en contra nos va a dejar un tanto catatónicos, pedaleando sin prestar demasiada atención a los alrededores. Comenzamos casi siempre siguiendo el curso del Elba en dirección Riesa, la indicación principal que encontramos en la mayoría de carteles. El problema es que desde que salimos de Muhlberg todos los carteles del elberadweg son provisionales ya que parece que el trazado oficial está en obras. Eso hace que tengamos que comenzar el día con bastantes trozos de carretera (de la que ya sabemos, sin arcén) aunque por suerte con poco tráfico de momento. Hoy estamos progresando por la orilla izquierda (según nuestro sentido de la marcha), así que tal vez mientras el trazado esté en obras valga la pena investigar la orilla opuesta.


    Elberadweb by Riesa by singlecoated, on Flickr

    Tras ya un puñadete de kilómetros nos damos cuenta de que hemos perdido el elberadweg así que decidimos seguir por carretera en dirección a Riesa. Comenzamos a tener más tráfico pesado pero una providencial señal lo desvía por una carretera cercana y nos deja a nosotros la más tranquila. Llegamos a una nueva señal que nos hace girar 90 grados y... wops, ahora sí podemos decir que el viento es 100% en contra. Acabamos rodando por un carril bici junto a una vía rápida de entrada a la ciudad que ya vemos justo enfrente. Nos ofrece su peor cara, los silos y naves industriales de la orilla del Elba. Comenzamos a atravesar el puente entre el pestazo a gasoil de los camiones y como mucho a 10 por hora. El azar quiere que nos paremos para echar un vistazo a los (feos) alrededores, sujetándonos a la baranda y aguantando las bicis para intentar no salir volando por el viento, nos da por mirar abajo y... ey ! Pues sí, ese pequeño desvío antes de empezar a cruzar el puente lleva directo a empalmar con el auténtico elberadweg que ya casi no se va a separar del río hasta nuestro destino.

    Como decían en Zipi y Zape, albricias y jolgorios ! Adiós tráfico pesado, hola carril bici junto al río sólo con viento lateral !


    Riding2 by cressi lady, on Flickr

    Próxima parada: Meissen, ciudad de la porcelana. Mientras tanto seguimos rodando hoy ya con bastantes cicloturistas a la vista. Entre estos destacan un grupo de cinco, tres chicos y dos chicas cargados hasta los topes. Uno es especialmente gracioso, ya que parece ser el mensajero entre las féminas y sus compañeros. Ellas ruedan detrás a ritmo más tranquilo y entre paradas las vamos pasando. Al rato aparece nuestro amigo el nerviosillo que nos pasa a toda mecha para (parece) pasarles algún mensaje al grupo de escapados y luego vuelve hacia atrás a hacer lo análogo con ellas. La cosa tiene su gracia pero la sexta vez que nos lo cruzamos estamos por sugerirle que utilicen el pinganillo para sus comunicaciones. Sigue haciendo frío, viento y llueve, así que la producción artística hoy no abunda precisamente. Una lástima porque el paisaje con lluvia tiene su encanto. Vamos atravesando pequeñas zonas urbanas cada vez más frecuentes hasta que en una de ellas localizamos un restaurante con bastante clientela de la que suele ir bien fiarse: trabajadores de la zona. Mientras sigue lloviendo fuera devoramos el penúltimo schnitzel del viaje.

    Retomamos la ruta con el estómago lleno. Hoy no parece que el tiempo nos vaya a dar ni un minuto de gracia y así será, no veremos ni un rayo de sol en todo el día.


    Elberadweg near Meissen by singlecoated, on Flickr

    Ahora difícilmente nos separamos más de 20 metros de la orilla del río. Las pequeñas zonas urbanas se van sucediendo y pronto pasamos junto a la ciudad de Meissen. Nos planteamos la idea de cruzar el río y hacer un poco de turismo, pero una rápida evaluación del tiempo (el que nos queda y el que tenemos sobre nuestras cabezas) nos hace desistir de la idea. La realidad se empieza a abrir camino a mazazos en mi cabeza: hoy es jueves y mi vuelo de vuelta es el lunes. Otra lástima, ciudad que queda pendiente de visitar para el futuro.


    Meissen by singlecoated, on Flickr


    Meissen by cressi lady, on Flickr

    En marcha !



    Meissen by singlecoated, on Flickr

    El viento empieza a darnos una tregua y a soplar ligeramente a nuestro favor justo cuando la lluvia coge algo de fuerza. En cualquier caso no deja de ser un chirimiri que realmente no nos resulta molesto. Atravesamos otro pequeño pueblo en el que se salvan algunos desniveles mediante escaleras en las que (por suerte) han añadido unos pequeños canales-guía en los que poner las ruedas de la bici para poder empujarla. Aún así las rampas son bastante empinadas y la cosa cuesta lo suyo. Finalmente en algún tramo sin rampa de ningún tipo nos toca hacer un poco de empujing.

    En esas estamos cuando a nuestra espalda aparece otro cicloturista. Segundo encuentro de hoy. Es un chaval joven bien pertrechado para la lluvia, rodando con una Focus finita, alforjas delanteras e incluso GPS sobre la potencia. Nos cuenta que vive en Leipzig y va hacia Dresden a visitar a su hijo y claro, pues va en bici. Ya llevamos unos cuantos días en Alemania y esto lo vemos como lo más normal del mundo, qué cosas !

    Nuestra próxima estación es Radebeul. Resulta ser un pueblo precioso en el que agradecemos que la ruta se desvíe del ya un poco monótono río para acabar pasando por su centro histórico-turístico. El pueblo es precioso y no tardamos en añadirlo a nuestra lista de 'futuribles'. A estas horas los chavales ya salen del cole así que el pueblo bulle de vida aún bajo la lluvia.

    Los kilómetros van pasando bajo nuestras ruedas mientras nos vamos cruzando con los sospechosos habituales. Las dos chicas de la grupeta han decidido enviar a sus compañeros estresados al carajo y las encontramos paradas en una zona de descanso saboreando un té recién hecho. El joven padre ciclista de Leipzig había parado a comer y nos adelanta deseándonos buen viaje.


    The wind keeps blowing by singlecoated, on Flickr

    Desde el principio habíamos pensado en Dresden como final de nuestro viaje, pero el hecho de habernos saltado una de las etapas y de haber rodado cada día hace que vayamos con algo de adelanto. Lo que puede hacer el tiempo sobre el ánimo, nosotros que esperábamos estar pletóricos al llegar aquí nos encontramos un poco mustios. Tras Radebeul la ruta no presenta demasiados atractivos: un carril bici no muy bien mantenido que atraviesa huertas urbanas junto al río y pasa bajo bastantes puentes. Vaya que no hay mucha diferencia con lo que uno ve cuando sale a rodar por las riberas del Llobregat en su zona más industrial.

    Así que creo que en este momento fue cuando inconscientemente decidimos que Dresden no sería nuestro final después de todo sino que seguiríamos hasta como mínimo la frontera con la República Checa. Este pensamiento nos anima instantáneamente así que aunque la entrada en Dresden sigue siendo bastante sombría (el trazado está en obras, la gente ya no saluda, el tiempo es plomizo y frío y asistimos a una bronca entre un ciclista y un conductor en la que directamente llegan a las manos), ya tenemos una nueva y mejor meta en nuestras cabezas.


    Entering Dresden by singlecoated, on Flickr

    Un puente peatonal nos da la bienvenida y tras cruzarlo... voilà. Paisaje familiar. Por fin estamos bajo posiblemente el puente más famoso de Dresden !


    Arrival at Dresden by singlecoated, on Flickr

    Pese a que ha pasado a ser un no-final, no dejamos de celebrarlo como se merece ! Buscamos un buen lugar en el que reponer fuerzas con un café calentito y tras ello comenzamos a deambular como peatones (Dresden es un tanto caótica en cuanto a circulación de bicis así que preferimos no jugárnosla). Vamos atravesando lugares que ya nos son familiares en dirección al barrio universitario que nos recibe con su siempre interesante ambiente, entre bohemio y directamente fiestero. Como quien no quiere la cosa hoy acabaremos en un hotel de ambientación mexicana llamado Mezcalero, surrealismo que no falte, disfrutando de una habitación inmensa para cuatro personas por el precio de una doble. Ducha, relax y vuelta turístico-nocturna. Es curiosa la sensación de haber partido de 'casa' hace ya unos cuantos días e igualmente acabar en un sitio diferente que te resulta tan familiar pese a haber estado sólo un día durante una visita express en Mayo. Bueno, ya no me enrollo más, tras varias intentonas frustradas y bajo una permanente llovizna acabaremos encontrando refugio para nuestro estómago en un pequeño restaurante italiano cerca del hotel. Y es que la sóla palabra ya estremece... Pizza !!!

    Continuará
    .

    Publicado hace 10 años #
  18. Que diferencia entre esos días en los que el sol brillaba con este último en el que el viento, la lluvia y el frío parecen mas que evidentes...

    animo !!!

    el final lo intuyo cerca aunque indefinido!!

    Publicado hace 10 años #
  19. Chivatazo x mail: taffer ha escrito otro capitulo !!!!

    Y q capitulo Sr Mio !!!!!

    Como bien comentabas de Zipi y Zape: albricias y jolgorios !!!!

    Gracias taffer, gracias x este magnífico relato q nos estas regalando todos los dias !!!

    1bsico.

    Publicado hace 10 años #
  20. Como dría un ínclito torero (creo que retirado)
    Se resume en dos palabras IM - PRESIONANTE.
    Menudo reportaje.

    Vale más un "por si acaso" que un "quien lo iba a pensar".
    Publicado hace 10 años #
  21. Chic@s, un enorme y sincero GRACIAS !!!

    Y ahora vamos al lío

    Etapa 10: Jornada de descanso en Dresden. Unos... no sé, 5km en total, todos a pie y disfrazados de turistas, jeje. Hoy es viernes, 9 de Septiembre de 2011.

    El día de hoy amanece más o menos como el de ayer, gris y plomizo. Como bien dices slow muy distinto a otros que hemos disfrutado en la ruta y sobre todo muy pero que muy distinto a cómo se nos presentó Dresden el pasado Mayo. En cualquier caso, como una imagen vale más que mil palabras, aquí tenéis un poco de esta maravillosa ciudad en un día nublado de Septiembre y también en un día radiante de Mayo.


    Y mañana... rodando hacia la República Checa !

    Continuara.

    Publicado hace 10 años #
  22. ¡Que cronicón, que fotos y que viaje!

    Publicado hace 10 años #
  23. Etapa 11: Dresden-Repúbli... hem... Dresden-Königstein. 36 kilometrillos más unos 10 en pérdidas intencionadas e involuntarias aprovechadas para explorar los alrededores. Sábado, 10 de Septiembre.

    Nuestra estancia en ese estereotipado rincón de México que sin saber cómo ha ido a parar al centro de Dresden toca a su fin. De nuevo hoy decidimos ahorrarnos el desayuno del buffet que no entra en el precio de la habitación (62 euros por noche que ya es bastante), así que salimos a desayunar a una cafetería/pastelería cercana. El día amanece fresquito pero vemos con alegría como los nubarrones de ayer se han disipado y aunque a primera hora todavía hay brumas, la cosa parece que va a ir mejorando. Y por cierto... hoy no hace aire !!!

    Lo de siempre, volvemos al hotel a recoger, pagamos y vamos al patio trasero a realizar el ritual nuestro de cada mañana de cargar las bicis. Como tampoco vemos muy claro lo de rodar por la zona cercana al hotel (en esta zona de Dresden hay pocos o ningún carril bici, el tráfico es bastante denso y las aceras invitan poco a rodar por ellas), vamos paseando con la bici al lado hasta que llegamos a las 'Ramblas' que ya conocemos bien y que nos conducen hacia al puente de Augustusbrücke, o sea, el puente de Augusto y por extensión a la vía ciclista del Elba que pasa por debajo.


    Las 'Ramblas' de Dresden

    Hoy decidimos continuar el recorrido por la orilla derecha ya que según la guía la parte izquierda queda bloqueada a unos kilómetros de Dresden, aunque la verdad es que vimos gente rodando durante bastante rato. Cruzamos el puente que siendo hoy sábado y con lo que parece va a ser un día radiante está lleno a rebosar de turistas. Más todavía nos esperan en el inicio del carril bici en dirección a Heidenau y pronto sabemos el por qué.

    El samstag flöhmarkt ! El mercadillo del sábado ! Pues sí, ahí estaba justo a la salida de la ciudad donde la ribera del Elba toma forma de parque urbano que hoy está lleno de familias disfrutando de la mañana. Entre otras cosas el mercadillo nos ofrece la flor y nata de la industria fotográfica analógico-mecánica de la antigua RDA, relucientes Exaktas y Prakticas se desparraman sobre las mesas como si alguien hubiera troceado el vellocino de oro en cien partes para mayor tentación. Ay sirenas plateadas, todavía oigo como resonaban sus cantos en mi cabeza mientras reemprendíamos la marcha sobre nuestras monturas...

    El carril bici que va de Dresden a Heidenau es una sucesión de bicis, paseantes, patinadores y corredores, así que realmente no hay pérdida posible, todo recto p'alante, eso sí, hoy con mucha calma. Parece que el no-desayuno de hoy se nota ya que las piernas no tiran como otros días y tampoco podríamos ir mucho más rápido ya que estamos obligados a ir esquivando ciclistas, paseantes, perros, niños... En Heidenau paramos a poner un poco de aire a la rueda trasera de la bici de Mireia. No parece pinchada pero ha perdido algo de aire. El sol ya empieza a calentar bastante y el carril bici sigue lleno a rebosar, y así seguirá más o menos hasta Pirna donde paramos a voltear un poco por la ciudad (otro punto de libro en nuestra guía de ciudades a visitar con más tiempo en el futuro). Por lo que vemos esta ruta la realiza bastante gente durante el fin de semana, y viendo la ciudad tampoco nos extraña !

    Como con la caaaaaalma que llevamos ya casi es la hora europea de comer y el lugar lo vale, aparcamos las bicis en lo que parece la plaza principal y acabamos estacionando nuestras posaderas en la terraza de un restaurante especializado en pollos asados, o como decimos por aquí, del típico pollo a l'ast.

    Recuerdo que cuando era pequeño el domingo era el día del pollo a l'ast. Por alguna razón aquello era como tener un día de Reyes una vez a la semana, y esperábamos como locos a ver llegar aquella bolsa de plástico blanca con la tartera de aluminio y su inquilino, el pollo humeante. Luego ya sea por evolución del paladar o simplemente porque la calidad de lo que se ofrece hoy ya no es la de ayer... bueno, que digamos que antes de uno de estos pollos escogería varios cientos de posibles platos.

    Pues chico, aquel medio pollo asado de Pirna me devolvió la fe como ni siquiera lo hubiera hecho el mismísimo papa Ratzinger en bermudas y camisa hawaiana haciendo esquí acuático por el Elba y saludando al pasar. Lo que son las cosas, fresquito que teníamos por la mañana y ahora tenemos que ir a buscar la sombra en las mesas de al lado porque literalmente nos estamos achicharrando. La verdad es que hoy nos lo estamos tomando sin prisas, supongo que el cuerpo o más bien la mente dice vale colega ya está bien déjame quedarme aquí un rato más simplemente sin hacer nada.

    Pero hay que seguir, así que retomamos el Elba que nunca ha estado más allá de unos 100 metros y ahora vamos camino a Stadt Wehlen. Hoy tendremos un considerable baile de ferries para cruzar de una orilla a la otra, no sólo porque según la guía es necesario para seguir el río, sino también debido a nuestras ya míticas empanadas mentales: efectivamente estamos obligados a cruzar, pero no en Stadt Wehlen donde nos encontramos sino más adelante, en Königstein. La verdad es que el paisaje cautiva, el calor aprieta realmente fuerte y tampoco nos importó mucho simplemente deambular por aquí de un lado a otro.


    Hala pues ya estamos al otro lado... por ahora.

    Entramos en lo que los carteles describen como la Suiza Sajona, y no en vano el paisaje ha dado un cambio considerable desde las eternas praderas verdes que hemos venido atravesando desde Brandenburg. Esta zona es además un centro clave del turismo alemán. Y sí, sorprendentemente los alemanes hacen turismo en la propia Alemania como lo hacen en Benidorm o en Mallorca, en pantalón corto y chanclas con los omnipresentes calcetines blancos ! Esto también se empieza a notar bastante en los alojamientos y restaurantes que vemos durante la ruta, y no porque no nos dejen entrar sin pinta de guiri, sino porque ya dejan de estar principalmente orientados hacia el cicloturista por muy Elberadweg que sea y su oferta es, por así decirlo, mucho más 'amplia'. Eso sí, no se puede negar que en cuanto a la construcción de infraestructuras turísticas respetando el entorno nos podrían dar unas cuantas lecciones.


    Elberadweg... sí pero no

    Llegamos a Kurort Rathen donde sin quererlo pasaremos la próxima hora larga o dos. No somos los únicos que hoy acabamos cayendo en esta bonita trampa. El elberadweg sin duda pasa por aquí, pero las señales que encontramos son para quien venga en sentido contrario. Así que junto con algún cicloturista más acabamos alejándonos del Elba para ir a visitar por accidente un pequeño resort en la empinadísima ladera de una de las montañas cercanas. Es increíble la cantidad de hoteles y hostales en esta zona y sobre todo ver que deben estar a cerca del 100% de ocupación. Mucho caminante pertrechado para los múltiples trekkings que se hacen por la zona, y sobre todo un aire frío que baja de las colinas y que nada tiene que ver con el clima que disfrutamos a orillas del río, como mucho a 1km de distancia.


    Tampoco es que importe mucho quedarse perdido aquí...


    Lo dicho

    Damos la vuelta, volvemos al Kurort de marras y enfilamos el camino que ahora sí creemos que nos acerca a nuestro destino. Pronto queda claro que no es lo que buscamos. Ya no hay señales del Elberadweg y además el camino asfaltado se convierte en un sendero de tierra lleno de piedras y raíces. Como duros de mollera somos un rato, hacemos algún kilómetro de mountain bike hasta que junto a una casa particular el camino se convierte en una sucesión de troncos a modo de escalera. Obviamente por aquí no es. Por nuestro mapa sabemos que este camino lleva a un camping al otro lado de la colina y que una vez allí podemos retomar el auténtico Elberadweg, pero hacer porteo de las bicis por esos escalones de troncos húmedos sin saber lo que hay al otro lado... como que no.

    Así que nos toca deshacer el camino de cabras. Por suerte los caminantes son bastante respetuosos y nos dejan pasar en los rincones delicados. Se agradece porque además siendo sincero la prioridad aquí es suya. Alucinamos por un tubo cuando a la vuelta nos cruzamos con cuatro o cinco cicloturistas más con las bicis a rebosar de alforjas por todas partes. Creemos que están perdidos pero llevan tal velocidad y cara de seguridad en sí mismos que tampoco nos da tiempo a decirles más que 'hallo'.


    Otra vez estamos aquí

    Se nos plantea un nuevo 'problema', debemos cruzar al otro lado pero el ferry de Kurort Rathen está a rebentar de gente y de bicis y la cola que hay da para llenar otros dos más. Nos agobiamos un poco así que decidimos dar la vuelta y volver al ferry de Stadt Wehlen, pero entre el calor, las esperas y la gente saltan algunas alarmas del mal humor y a medio camino activamos el plan de emergencia: A parar y a tomarse una cerveza bien fresquita en una terraza. Hoy hace realmente mucho calor, hemos bebido poco y creemos que el desayuno de café y croissant tampoco nos ha ayudado a tener muchas reservas de energía para la jornada.


    El lado correcto nos recibe así de bien

    Así que una vez recuperados esta vez sí volvemos a Stadt Wehlen y de nuevo cruzamos por su ferry al otro lado. Le volvemos a decir hola a esa señal de Pötzscha y ale, vamos que nos vamos. Esta vez rodamos por el buen camino en dirección Königstein y no a mal ritmo, pero aparecen dos factores con los que no contábamos. El primero es que aquí el relieve se nota y el camino empieza a presentar unos toboganes importantes ya que queda encerrado entre la montaña y la vía del tren y debe superar unos cuantos desniveles. El segundo es que en esta orilla las propias montañas le restan una buena hora y pico de luz al día, de hecho ya hace rato que rodamos a la sombra.

    Al cabo de un rato el propio sol nos ofrece la respuesta. Sus rayos aún iluminan el imponente castillo de Königstein encaramado en lo alto de una roca suponemos que con unas vistas de vértigo. Decidimos que más vale descansar bien hoy para acabar lo que nos falte mañana, ya que entre pérdidas, turismo, las esperas en los ferries y los ritmos lentos hoy se nos ha acabado haciendo más tarde de lo que hubiéramos querido y no sabemos cómo es el camino que nos queda por delante. Además contamos con un día de adelanto y mi avión es el lunes por la tarde, así que hay tiempo de sobras para volver a Berlín mañana.


    Königstein nos llama

    Vamos probando en las pensiones y hoteles que encontramos antes de Königstein y nada, todo lleno o prefieren no ocupar la habitación por una sola noche. Por suerte a la tercera va la vencida: dentro del propio Königstein cogemos la última habitación de una pensión-restaurante de nombre Gaststätte Sachsenstübel. 45 euros con desayuno y aunque da a la calle el tráfico es casi inexistente. Tras la ducha y de ponernos el disfraz de humano lo de siempre: aunque los hoteles están llenos de turistas alemanes de fin de semana que han acudido a pasear por la montaña, la calle está desierta. Acabamos cenando en uno de los pocos sitios abiertos y lo que parecía iba a ser una especie de sabrosa sopa de ajo ucraniana y un buen filete de pescado a la plancha o rebozado acaba siendo un tazón de sopicaldo ultrapicante y un pedazo de arenque marinado frío con una patata cocida. Lost in Translation !

    Continuará... una vez más.

    Publicado hace 10 años #
  24. Q suerte, hoy doble capitulo !!!!

    Y q maravilla taffer, es maravilloso leerte ... somos muchos los q estamos haciendo este viaje con vosotros ... gracias x hacernos participes !!!!

    Publicado hace 10 años #
  25. A vosotros chic@s !!!

    Publicado hace 10 años #
  26. Etapa 12: Königstein-República Checa (de hecho hasta el chiringuito a unos pocos km de Decin, ya en Chequia)-Schöna-Dresden-Berlin. En total hoy habrán sido como mucho unos 30km sobre la bici. Hoy es domingo, 11 de Septiembre.


    Ahora que podemos subir puertos de montaña y nos quedamos sin vacaciones...

    Un día radiante comienza en Königstein mientras nosotros nos desperazamos y comenzamos el ritual nuestro de cada día de dar buena cuenta del, hoy sí, buffet del desayuno. El salón está casi lleno y casi la mitad de los que aquí desayunamos hoy lo hacen vestidos de 'Quechua', de trekking.

    Y qué os voy a contar que no sepáis ya a estas alturas: el protocolo diario ya está bien grabado en nuestras neuronas, a reempaquetar las alforjas poniendo cada cosa en su sitio (es curioso como uno acaba aplicando una rutina de autoorganización que luego hace mucho más fácil encontrar algo en marcha), a sacar las bicis del garaje, a charlar un rato sobre nuestra ruta con un grupo de cuatro señores mayores que se preparan para subir hacia el castillo de Königstein (en coche por supuesto) y para allá que vamos. Nos planteamos la subida al castillo pero carretera estrecha con curvas y a esas horas ya con bastantes coches subiendo y decidimos que para la próxima. Lástima porque las vistas prometían.

    Comenzamos el día rodando más bien poco, tras unos cientos de metros llegamos al primer cruce de ferry del día.

    A estas horas el ambiente es todavía un poco fresco pero el día ya apunta maneras hacia un sol y un calor importante. Pronto llegamos al otro lado y no somos los únicos en marcha sobre una bici hacia la República Checa. Realmente parece una ruta muy frecuentada durante el fin de semana. Son poco más de las 8.30, temprano para un recorrido que hoy se plantea muy corto. Realmente no tenemos muy claro hasta dónde vamos a ir hoy, hace gracia la idea de meternos en un nuevo país pero confiamos en que el inconsciente se de por satisfecho en algún momento ya que nos queda todavía un viaje de vuelta en tren hasta Dresden y luego otro un tanto difuso suponemos que también entren hasta Berlín. Pero no queremos pensar todavía en la vuelta. Aún podemos rodar un poco más.

    El camino hoy es una delicia para los sentidos. A esas horas todavía podemos oler la humedad del bosque en el ambiente y sólo se oyen las ruedas sobre el asfalto del impecable carril bici. Cuando atraviesas zonas cubiertas la sombra te enfría lo bastante como para que los claros de sol y el calorcito que dan te sepan a gloria. El camino va alternando zonas interiores cubiertas por árboles con otras más cercanas al río en las que los perfectos ladrillos le dan el relevo al no menos pulido asfalto. Algunos ciclistas de agua también aprovechan la primera hora de la mañana para remontar el Elba contracorriente en sus kayaks.


    Pues la corriente no era precisamente poca no.

    Al otro lado encontramos algunas casas y núcleos residenciales. El camino que vamos siguiendo es casi siempre una sucesión de 'Ls' que nos acerca o nos aleja de ellos según haya una opción más cercana al río o no. Aunque todavía es temprano el camino nos hace sudar la gota gorda en algunos tramos con algunos rampones de impresión. Hoy tampoco hace viento pero las subiditas nos harán resoplar todavía un poco más antes de rendirse bajo nuestras ruedas.

    Avanzamos hacia Bad Schandau. Esta localidad clave en todas las guías del Elberadweg nos recuerda instantáneamente a Andorra no sabemos muy bien por qué pues realmente se parecen como un huevo a una castaña. Quizá su naturaleza de sitio vacacional lleno de gente deambulando, parkings llenos de autocares, casas hoteles y demás construcciones encaramándose en las montañas. Sorprendentes también los enormes cuarteles militares a la salida del pueblo, suponemos que por aquello de ser tierra fronteriza interesaba poder tener efectivos de fácil movilización. Lo cierto es que aunque en los cuarteles cabría el ejército de algún país pequeño no vemos movimiento por ningún sitio. Nota mental: aquí sí hay termas de las de verdad y no como la sauna de los horrores en que nos íbamos a meter en Mühlberg, como parada y fonda para un merecido relax de final de ruta puede ser una buena opción.

    Tras Bad Schandau prácticamente parece que nos extiendan una alfombra bajo los pies que nos lleve en plan paseando a Miss Daisy hasta la República Checa.



    Ah la dura vida del ciclista en Alemania...

    Y eventualmente así acaba siendo... 1 km ! Es curioso, creo que todos somos incapaces de resistirnos a hacer este tipo de fotos...


    Vale tampoco opuse mucha resistencia...

    Seguimos rodando como un dominguero más, lo de hoy es una pura excursión matutina disfrutando de lo que nos rodea, de haber llegado hasta aquí y simplemente ciclando por el placer de hacerlo. Y es que hay pocas cosas tan sencillas pero al mismo tiempo tan totalmente absorventes y adictivas. Esto era algo que ya experimenté durante el Camino de Santiago que hice a pie pero que esta vez noté todavía más, la simplicidad de los días en ruta, el hecho de reducir tus necesidades diarias a ir de un sitio a otro disfrutando al máximo de lo bueno que encuentres en el camino e improvisando para solucionar lo que no lo sea tanto. Todo esto y más hace que sólo una vez comiences a poner una bota delante de la otra o en nuestro caso empieces a deslizarte sobre tu montura buscando tu destino del día en el horizonte, sientas que un día más vuelves a estar donde debes, que realmente vuelves a estar en casa.

    En este momento lo que nos esperan son las ciudades gemelas de Schöna y Schmilka, cada una en una orilla del Elba como pequeños colosos de Rodas, aunque en este caso parece que Schöna se quedó con todos los chocokrispis de pequeña y su hermana se tuvo que conformar con lo que caía debajo de la mesa. Avanzando por la orilla izquierda según el sentido de la marcha, la que encontramos es la hermana canija, en la que tomamos lo que esta vez sí es el útimo ferry de nuestro viaje.



    Ahora que ya les habíamos cogido el truco...

    Una vez en el otro lado, en Schöna, aún nos quedan unos kilómetros hasta el cruce de la frontera en este lado (en el otro no llegamos a cruzarla) ya que su trazado discurre durante un tramo justo por el centro del río hasta volver a entrar tierra adentro. El Elba (y creo que todos los principales ríos alemanes), presentan estos curiosos cuentakilómetros en sus orillas que, suponemos, indican la distancia a la frontera más próxima. Y sí, busqué el 1 por todas partes en su supuesto lugar pero debió quedar oculto por la vegetación, así que a falta del 1 bueno es el dos !



    Nuestro particular cuentakilómetros de descuento en el Elberadweg


    Así son las fronteras, aún estamos en Alemania y eso de ahí enfrente ya es Chequia ! El Hotel Labe cerca del pueblecito de Hrensko

    Rodamos entre multitud de ciclistas, algunos viajeros como nosotros y tal vez el doble de visitantes de domingo. Mucha gente incluso se acerca hasta Schöna o Schmilka en coche para desde allí descargar las bicis y rodar hasta adentrarse unos kilómetros en la República Checa. No sabemos muy bien qué vamos a encontrar en el puesto fronterizo 'oficial', pero pronto salimos de dudas.


    Otra foto que no pude resistir, aunque parezca mentira estábamos rodeados de gente queriendo hacer la misma foto.

    Y ya rodamos por la República Checa !!! El SMS de bienvenida del operador de telefonía no deja lugar a dudas. El carril bici es impecable y en este tramo presenta una bonita sorpresa, nada menos que un precioso dibujo tribal y con signos zodiacales que sirve de alfombra durante unos cuantos kilómetros. Lamentablemente no hicimos fotos de esto. Habrá que volver !

    Como bien suponíamos, nuestro propio inconsciente se encargó de decirnos cuando parar. Es curioso, teníamos algo de miedo de no tener bastante con un trayecto tan corto en el día de hoy pero por alguna razón sabemos que ya estamos donde queríamos y nos damos por más que satisfechos. Así que el chiringuito junto al ferry de Dolni Zleb acaba siendo nuestro particular oasis al final de la travesía. Tiempo para no hacer nada, para pensar, para disfrutar, para descansar, para saborear el aire de una mañana soleada de domingo de Septiembre, para ver progresar a los escaladores en el risco frente a nosotros, para escuchar un nuevo idioma, para hacer algún nuevo amigo, para ver el trasegar de un ferry de los de antes que se inclina peligrosamente comparado con sus primos alemanes, cosa que lo hace a nuestros ojos más humano y simpático, y todo ello disfrutando de dos fabulosas y baratísimas cervezas Checas y dos bratwurst del amable señor que suponemos pasa muchas horas en aquel pequeño quiosco de chapa.

    Y aunque nos quedaríamos aquí un buen par de horas, sabemos que tenemos otra ruta por delante y que hoy volveremos a dormir en casa. Sensaciones encontradas, supongo que a todos nos pasa. Comienza el viaje de vuelta.


    Un último adiós a la frontera


    Y a Hrensko


    Hizo falta un buen porteo para subir las bicis hasta el andén. Aquí no hay rampas que valgan.


    Adiós Schöna.


    En el cercanías hacia Bad Schandau donde transbordamos con el tren hacia Dresden. Sitio para las bicis: perfecto.

    Ya en el S-Bahn (cercanías) de Dresden. Sitio para las bicis: todavía más perfecto. Una horita escasa de trayecto. Por la ventana desfilan a velocidad de vértigo escenas familiares.

    Dresden nos vuelve a recibir con un día magnífico. Ya son casi las 2. Una rápida visita a la oficina de información de la Deutsche Bahn para informarnos de los trenes a Berlin. Reservamos plaza para nosotros y las bicis (9 euros por unidad por cierto) en el tren directo de las 18h.


    Cogiendo fuerzas para la carne de después en uno de nuestros rincones favoritos en Dresden.


    Adiós señor del caballo reluciente (y no me extraña cada dos por tres hay una grúa limpiando).


    Adiós puente de Augustus.


    Adiós Elberadweg.


    Adiós Dresden y hasta la próxima !

    La localización del andén esta vez no conlleva demasiadas aventuras. Por suerte disponemos de ascensores y nos evitamos otro porteo infernal. Nos sentimos un tanto descolocados en esta vuelta a la vida 'civil' en la que nos vemos obligados a esperar un tren sentados en un banco mientras nuestras bicis nos miran como preguntando que qué pasa chicos que nos tenéis muy paradas.

    En estas y en otras cosas vamos pensando hasta que al fin anuncian nuestro tren. Las instrucciones de los tickets para las bicis no son del todo claras pero hasta donde entendemos debemos buscar los vagones con el dibujito de la bici. Fantástico. El tren llega y empezamos a mirar, este no, este tampoco, aquel tampoco... hem... Hay más ciclistas en el andén que intentan infructuosamente buscar el vagón de marras mientras esquivan a pasajeros cargados que presentan tanta prisa por subirse al tren como en cualquier país mediterráneo (para que luego digan).

    La jefa de estación nos dice que vayamos a la cabeza del tren, el único vagón al que aún no hemos llegado. Así lo hacemos y... joder, pues tampoco tiene dibujito ! En efecto todos los vagones que tenemos ante nosotros son puramente de pasajeros sin espacio para bicis por ningún sitio. Y esto !?

    No os preocupéis chicos, que esto es Alemania ! Pues sí, al constar dos reservas de bicicletas (las nuestras), DB se ocupa amablemente de traer un vagón extra que incorpora en la parte frontal del tren. Qué nivel ! Eso sí, vemos que somos los únicos que tenemos reserva de bicis, el resto de ciclistas (unos 3 o 4) simplemente se la han jugado a que alguien la tuviera. Según nos dicen los jefes de andén si no hay reserva y el tren no trae vagón de bicis pues simplemente no la vas a poder subir. Así que para eso son las reservas, para que alguien pague por los que no van a hacerlo.

    Subimos las bicis no sin trabajo, pues aunque esto sea Alemania el vagón no es más que uno de pasajeros con espacio reconvertido y las puertas y escalerillas son esas típicas de vértigo y estrechas como ellas solas en las que un paso en falso implica un descalabro considerable (casi somos testigo del de uno de los ciclistas). Una vez dentro y ancladas a las fijaciones hay que recordar enganchar en alguna parte visible de la bici la pegatina que nos den con cada reserva, como amablemente nos recuerda la revisora (una de las jefas de andén) cuando pasa a revisar los billetes.

    Ahora simplemente somos unos transportados. Por cierto aunque esto sea Alemania aquí los aires acondicionados en los trenes son casi siempre cosa de la ciencia ficción o de los Inter City Express (ICE), así que bastante apelotonadillos los numerosos pasajeros sudamos la gota gorda hasta que el tren se pone en marcha.


    A las 18.24 más o menos, así era el cielo por aquí...

    Nuestra última etapa comienza, calculamos unos 300km en un par de horas que acabarán siendo casi tres por una parada no programada. Mientras las horas de la tarde van cayendo asistimos a un súbito oscurecimiento del cielo. Pronto tendremos que cerrar las ventanas ante una de las tormentas más espectaculares que recuerdo en mucho tiempo y que no deja descansar al cielo con un rayo tras otro. Una auténtica suerte no habernos tenido que batir con una de estas en ruta !


    ... y así se preparaba la tormenta perfecta por aquí.

    Tras la parada no programada por alguna razón que no acertamos a entender por megafonía, el tren retoma su ruta ahora sí sin pausa. Próxima estación: Berlin Hauptbahnhoff.

    El S-Bahn de Berlín nos acoge en nuestro último transbordo, última parada: Charlottenbourg.

    Y la noche de Berlín nos recibe fría y lluviosa para este último tramo. Nos enfundamos las chaquetas, encendemos las luces y remontamos Bismarkstrasse hasta casa. Y sí, ahí sigue como si nos hubiéramos marchado ayer. Mireia encarga unas pizzas en el italiano junto a la entrada en el que por suerte suelen mantener el horno encendido hasta bastante tarde mientras yo voy descargando las bicis, aparcándolas en el patio y subiendo la carga.

    Y así, tras conseguir con unos cuantos intentos que nuestra temporal compañera de piso despertase de su profundo sueño y se dignase a retirar la cadena de seguridad que nos impedía entrar en nuestra propia casa y que según ella no puede evitar poner desde que le ha dado por ver películas de miedo antes de irse a dormir (manda huevos...), a las 22.30 más o menos ponemos nuestros cansados pies en la madera del suelo, dejamos los bártulos donde podemos y nos disponemos a devorar dos pizzas recién salidas del horno antes de caer rendidos a dormir el sueño de los justos.

    Fin.

    Bueno falta la tabla de mejor día peor día etc pero eso ya será mañana

    Publicado hace 10 años #
  27. Brillante! La crónica, las fotos... el viaje... ufff... absolutamente todo! Admirable.
    Saludos y enhorabuena.

    Publicado hace 10 años #
  28. ¡Qué maravilla, taffer! Me ha gustado todo tanto que no sé ni qué decir. El viaje en sí me ha encantado, un destino de lo más atrayente, ya lo tengo apuntado en la agenda . Las fotos, buffff, guapísimas y el relato... de esos que engancha, te expresas de una forma que haces que te entendamos tan bien... me encanta cómo escribes, taffer, y te doy mi más sincera enhorabuena por el viaje y por esta maravillosa y curradísima crónica. ¡Muchas gracias!

    Publicado hace 10 años #
  29. Hola Taffer,

    Acabo de terminar tu crónica mientras me bebía un cola cao bien caliente, y con la visión de la Sierra Cantábrica alavesa de fondo.
    Que decirte que no te hayan dicho ya los demás.
    Me ha parecido un viaje ciertamente romántico y agradable para ir en pareja (a pesar de los sustos, el fuerte viento... y otros sucesos inesperados). Me imagino que tu chica quedaría encantadísima. Es bonito compartir entre dos esta clase de experiencias cicloturistas. Preciosos esos rincones tranquilos y arbolados de las orillas del Elba, así como los edificios históricos (las fotos de las esculturas en Dresden: niño arropado mirando una casa-cúpula, mi favorita). Esas dos cervezas al final en Rep. Checa lo dicen todo... Eso es felicidad.
    Bueno, los momentos de tensión a la hora de buscar donde alojarse son frecuentes en el cicloturismo, pero al fin y al cabo son necesarios y forman parte del viaje. Me hizo gracia la parte del paso oscuro lleno de yonquis por el bosque (segun las chicas de la gasolinera), que a la mañana siguiente descubristeis como un lugar inofensivo... A veces las advertencias de la gente son exageradas. Que son chulas vuestras bicis también.
    Y nada más, muy buena suerte con vuestro próximo viaje...
    Bastian

    Publicado hace 10 años #
  30. En realidad el niño no mira al pequeño palacete, pero la perspectiva de la foto crea esa extraña sensación...
    Y la otra que se ven las piernas de una escultura, que parece quiere alcanzar al sol...

    Publicado hace 10 años #