Volver arriba

De Berlín a la República Checa por el Havel y el Elba

  1. Bueno pues, 11 días y unos 600km después puedo decir sin temor a equivocarme que esto del cicloturismo es la caña.

    Por supuesto para empezar buscamos un bautizo fácil y como tal Alemania parecía un destino en el que sería imposible perderse y tener esas aventurillas que a veces se leen por estos foros. Nada más lejos de la verdad, aventurillas hubo y creo que más de algún alemán aún debe alucinar preguntándose qué demonios hacían dos españoles en bici rodando en plena noche cerrada por una ciudad desierta de la antigua RDA murmurnando algo así como donde está esa puñetera pensión

    Resumiendo, la ruta consistió en unos 600km partiendo desde casa (Berlín) hacia Havelberg vía Potsdam y Brandenburgo por la ruta del río Havel para posteriormente unirnos a la ruta del Elba hacia Dresden y la república Checa. Las fechas fueron del 1 al 11 de Septiembre del 2011

    A ver si en breve tengo una minicrónica lista, mientras tanto si alguien necesita alguna info para hacer alguno de estos recorridos, por aquí estamos para lo que buenamente se pueda.

    Ahora a ver cuál es el siguiente viaje

    Un saludo !

    Adjunto

    1. IMG00299-20110906-1417_copy.jpg (144.7 KB, 10 descargas) 7 años antiguo
    Gandulus maximus. Vires acquirit eundo. Et Iniuriam.
    Publicado hace 7 años #
  2. Muy Buena Taffer.

    Creo que es una ruta muy chula, aunque para 11 días veo la bici poco cargada, o será que yo soy un exagerado precavido xD?

    El hecho es que estoy interesado en saber como esta el tema desde Berlín hasta Praga? Carril bici, caminos fluviales?. Salgo pasado mañana desde Amsterdam-Berlín-Praga-Viena-Budapest.

    Agradezco cualquier información sobre lo que a vosotros os parezca interesante de saber.
    Un saludo

    "Amarás a la naturaleza, de la que formas parte.."
    Publicado hace 7 años #
  3. taffer...he estado viendo tus fotografias, son una maravilla.
    Recomiendo a todos se pasen por tu espacio...

    Muchas felicidades amigo

    Publicado hace 7 años #
  4. Victorblanes: taffer...he estado viendo tus fotografias, son una maravilla.
    Recomiendo a todos se pasen por tu espacio...

    ¿Por donde hay que pasarse para ver las fotos?

    Gracias

    Salud y bicio
    Publicado hace 7 años #
  5. Victor... muchisimas gracias por tus palabras, la verdad es que aunque voy a rafagas la fotografia es algo que lleva ya conmigo bastantes anyos y en cierta manera ya es parte de mi, de hecho fue el capricho de mi primer sueldo de verdad jeje... Culpla puedes verlas haciendo click sobre mi nick (creo)

    Menieg0, lo primero mucha suerte en tu inminente viaje! Sobre logistica, para la parte del Havel partiendo de Potsdam utilizamos el mapa ciclista Havelland de la editorial bikeline, es la misma que edita las guias azules del Danubio, Elba etc.

    Los podras encontrar en librerias tipo FNAC en grandes almacenes y los almacenes de deportes o ciclismo tambien las suelen tener. Deberias encontrar esos mapas para casi toda tu ruta, si vas a seguir el Elba la guia especifica te puede venir bien. Tambien hay una version gratuita que nosotros usamos pidiendola en http://www.elberadweg.com creo.

    En estos mapas veras que hay mogollon de carriles bici o calles 'pacificas' para ir casi a cualquier sitio. A veces son rutas a nivel estatal (Havel, Elba) pero tambien las hay regionales y locales. Estos mapas las indican todas y de forma muy clara. Tambien indican cuando la via es compartida con peatones o vehiculos. En general son carriles exclusivos para bicis atravesando bosques de cuento. Los carriles fluviales suelen discurrir por una o ambas orillas (ojo a veces necesitaras cruzar por puentes o ferrys), otras veces cogeras caminos o carreteras que se separan unos km del rio para volver a el despues. Sobre esto, las carreteras alemanas estan impolutas y los conductores suelen ser respetuosos pero ojo, nosotros recorrimos unas cuantas y ninguna tenia arcen. En casos de mucho trafico acaba estresando un poco. Por suerte en muchos casos hay un carril bici-peatonal paralelo, normalmente en un solo lado, pero cuando no es asi un retrovisor os puede venir muy bien.

    Jaja pues de hecho mis cosas ocupaban una sola de las alforjas que ves, la otra y otras dos pequenyitas eran material de mi chica. Ten en cuenta que no llevamos ni comida ni para cocinar ni para acampar. Viajando ligeros pero pagando por todo claro.

    Por cierto si vas a tirar de hostales o pensiones un consejo: si piensas buscar sitio para dormir al llegar procura hacerlo temprano, a las 17 mejor que a las 18. La gente se recoge MUY temprano y las calles quedan desiertas. La poca iluminacion de noche en las calles tampoco ayuda mucho.

    Por otra parte si coges sitio por telefono antes del final de etapa, asegurate que sabes llegar al sitio. Los pueblos se expanden a lo ancho y te puede tocar rodar 10km desde el centro del pueblo hasta la pension por carreteras oscuras como la boca del lobo :p

    Luego aprendimos que de hecho la ruta del Elba dispone de mogollon de alojamientos directamente en la propia ruta, ya fuera de los pueblos, asi que simplemente cuando se ponia el sol ibamos tomando nota de los que pasabamos y cuando veiamos uno chulo pues a pararse y listos, y en caso contrario a volver al anterior.

    Ah sobre las rutas bici y los carriles te recomiendo la entrada de Avo y Ali en la web llamada el motor de europa, acabaras pensando que a los alemanes les gusta hacerte dar vueltas turisticas antes de dirigirte hacia donde dicen los carteles

    Manyana estoy de vuelta por casa asi que si necesitas algo mas dime por aqui o por privado. Ahora estoy con la blackberry (y aun no se como se ponen los acentos) :p

    Un saludo !!

    Publicado hace 7 años #
  6. Prólogo

    Cuando uno se encuentra estirado cuán largo es en el frío asfalto sin saber muy bien ni cómo ni por qué, con un Shimano Altus a un palmo de su cara y moviendo internamente todos los huesecillos del cuerpo para ver si siguen ahí, se le pasa por la cabeza que no ha empezado con muy buen pie... más cuando mira a su lado y ve la bici que quería utilizar para su viaje… en bici, con la rueda delantera hecha un ocho...

    Sin embargo, aquel residuo de ectoplasma en forma de niñato alemán que había decidido bajar a todo trapo la montaña de caca de Berlín (también conocida como Teufelsberg) con su recién estrenada BTT sin haber antes aprendido a frenar, resultó finalmente ser un enviado de la providencia.

    Ahora volviendo un par de semanas atrás en el tiempo desde aquel fatídico-providencial momento, un poco de antecedentes:

    No se puede leer este foro durante mucho tiempo sin querer coger la primera bici que veas y liarte a viajar por ahí, eso lo sabemos todos Por otro lado, sin haber hecho nunca nada similar y pensando en lo práctico (y algo acojonadillo del fracaso), parece que un lugar como Alemania tiene los ingredientes ideales para ser un bautizo agradable y sin demasiadas complicaciones. Doblemente práctico ya que mi parienta que sería la otra integrante del pelotón está trabajando en Berlín desde hace un tiempo.

    La Selva Negra tenía muy buena pinta pero... quedaba a caer de un burro desde Berlín además de no ser demasiado plana, que después de todo esto es un bautizo ! El Danubio suena muy bien aunque ya no sea azul y más tras lo leído de algunos foreros pero... plantarse allí desde Berlín también da un poco de palo...

    Hmmm... en mayo estuvimos visitando Dresden y entre su belleza histórica y su ambientillo nocturno de ciudad universitaria nos quedamos alelados con ella y con ganas de volver. Además vimos un paseo fluvial junto al río Elba que parecía venir desde bastante lejos... oye y por qué no Dresden !?

    Vale pues... destino Dresden ! Y mira, resulta que el río aquel es el Elba y viene desde donde Cristo dió las tres voces tú... y con una ruta a lo largo de su recorrido que resulta ser un clásico del cicloturismo en Alemania ! Poco más que decir, nos pillamos un par de semanas y hacemos la ruta del Elba (o elberadweg en el idioma teutón) desde más o menos la mitad lo cual es... Magdeburg, ciudad de las magdalenas, con lo que además nos vamos a poner macarenos.

    Siguiente paso de la lista, hay que ir de Berlín a Magdeburg. Pero recordemos, esto es Alemania, en tren vas con la bici a cualquier sitio, ningún problema. Aunque cómo molaría hacer la ruta saliendo en bici de casa directamente eh ? A ver Berlín-Dresden o Berlín-Magdeburg si se podría hacer... Total, aquí no sé que pasó pero alguna web nos dijo que había un río llamado Havel (con su rutilla ciclista asociada) que pasaba por Potsdam, ciudad preciosa a la que sabíamos llegar en bici desde Berlín y que luego subía hasta empalmar en una ciudad llamada Havelberg con el... Elba ! Así que aprovechamos que el Pisuerga pasa por Valladolid y...

    Ya tenemos ruta !

    Muy bien, tenemos ruta. Ahora faltan las bicis.

    En Berlín seguimos teniendo dos bicis para uso urbano. Antes teníamos también dos, pero no eran las mismas dos... eran estas dos.

    Una de ellas, aunque limitada en cuestión de desarrollo por un buje interno Sturmey-Archer de 3 relaciones, era por lo demás una buena bici. Nueva y en buenas condiciones, con suspensión para hacer más llevaderos los omnipresentes bordillos y adoquines. La otra es... bueno era una máquina que dejar en la calle varios días sin mucha preocupación. 7 piñones y 3 catalinas eran más que de sobras para los temibles desniveles que nos esperaban, pero los chirridos, óxidos, bridas y sobre todo unos Cantilever que hacían más la función de bocina de camión que de freno nos hicieron acordarnos de Sor Prudencia y hacer una corta excursión de prueba con las bicis descargadas. Siempre podemos llevarla a que la pongan a punto y le pongan unos frenos en condiciones pero nos va a costar más el collar que el perro, así que bueno... probemos.

    Y qué mejor sitio para visitar una tarde de viernes que la mayor montaña de Berlín, Teufelsberg, la montaña del diablo (pues esa es su traducción literal, lo de montaña de caca es su apelativo cariñoso, ya que en realidad es una colina artificial creada con los escombros de Berlín tras los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial). Con unos 100 metros de altura, desde sus nieves perpetuas se domina la capital de la locomotora de Europa mientras cientos de jóvenes hacen a su vez de locomotora expulsando nubes de un vapor que huele raro y hace que te entre la risa tonta... qué cosas.

    La pobre bici da lo mejor de sí entre una sinfonía de chirridos, y los frenos, bueno, hacen ruido de elefante cabreado y así ayudan a espantar a quien imprudentemente pueda ponerse por medio durante el infructuoso acto de intentar frenarla.

    Subir el puerto pone a prueba hasta la última gota de nuestras ya mermadas fuerzas, un gran error no llevar geles ni barritas, suerte del humo de la risa. Bien pero ya es tarde y hay que ir volviendo si no queremos acabar haciendo un vivac en altura. La idea no nos seduce (un vivac a esa altura y sin oxígeno, aunque con gas de la risa.. no lo vemos claro), así que aprovechamos la inercia y nos disponemos a disfrutar los 0.5 kilómetros que nos brinda ese descenso de puerto semi-nocturno. Nos ponemos los cortavientos, encendemos las luces y... jerónimo !

    El resto ya os lo podéis imaginar, una cutre-bici que queda demostrado que no frena, un residuo de ectoplasma que nunca aprendió a frenar con su BTT bajando a todo trapo desde un minicamino lateral escondido en el lado izquierdo, eso suman dos frenadas frustradas a 90 grados y...

    Yo en el suelo sin saber ni cómo haciendo recuento de huesos rotos (por suerte cero), un niño alemán cabizbajo diciendo 'lo siento yo no quería...', un ocho de rueda delantera (que por suerte se ha llevado el golpe en lugar de mi pierna) y nosotros en el fondo dando las gracias por darnos cuenta de forma más o menos inofensiva de que discos o V-brake, hidráulicos o mecánicos, pero sobre todo, que frenen !

    Ahora necesitamos agenciarnos otra bici. Mañana domingo es el mercadillo de Mauerpark así que no perdemos nada por echar un vistazo... nos espera un largo camino (a pie) hasta la estación de tren más cercana. Es de noche, el camino está lleno de jovencitos teutones que van bebiéndose la omnipresente cerveza mientras pedalean hacia la montaña de caca para unirse a la tropa de locomotoras humanas. El humo de la risa es todavía visible contra el cielo estrellado mientras los mosquitos cenan, hoy tienen menú español y parece que les gusta a los muy mamones.

    Continuará...

    Publicado hace 7 años #
  7. eso, eso, que continue...

    nota: los mosquitos alemanes tienen una ventaja sobre el resto de los mosquitos del mundo mundial: que son muy pequeños y entre tanto humo, no los ves... jajaja

    No hay incendio como el de la pasión, no hay ningún mal como el odio. Buda.
    http://www.bicigarraf.com/usuarios/95-slow.html?sec=3
    Publicado hace 7 años #
  8. La noche Berlinesa es que confunde que no veas... pero en serio, vaya procesión de fumetas !

    Publicado hace 7 años #
  9. Etapa 0: Berlín-Potsdam. Unos 30-35km (pérdidas incluídas)

    Mientras fuera llueve y yo sigo intentando quitarme de encima el primerísimo resfriado del otoño sigamos...

    Se podrían decir muchas cosas del mercadillo de Mauerpark, pero como una imagen vale más que mil palabras...

    Y por si acaso seguro que de aquí sacáis 1000 palabras también...

    http://ohvictor.wordpress.com/2009/03/13/mercadillos-en-berlin/

    Resumiendo, es literalmente el caos hecho mercadillo. Sólo le falta la cúpula del trueno

    Tras dar alguna que otra vuelta localizamos el mayor puesto de bicis de todo el mercado. Por lo que intuyo se encarga de él un negocio real de bicis usadas que cada domingo descarga entre 50 y 100. También hay mucha gente vendiendo bicis usadas de paseo por unos 50 euros en la calle fuera del recinto. Por desgracia esta vez no vimos gran cosa que nos llamara la atención, mayormente bicis de paseo antiguas con frenos de herradura y transportines de varillas muy finas que no parecían muy resistentes.

    Entonces doblando una esquina ahí estaba. Entre 5 o 6 bicis de paseo iguales a las anteriores un señor ruso vendía una Kalkhoff de cicloturismo aparentemente en buenas condiciones. Talla grande, grupo completo Deore LX, horquilla con suspensión, transportín robusto, guardabarros SKS, ruedas Schwalbe, dinamo y luces y hasta protector de cadena. Vale era un cuadro de barra baja 'de mujer' pero mira, en caso de parada súbita incluso mejor para proteger las joyas de la corona.

    La probamos y vemos que algunos piñones no entran del todo bien, que no acaba de rodar suave y que el freno trasero roza así que tocará revisarla un poco. Se lo comentamos al vendedor y nos la deja por 70 euros. Hago memoria rápida y pienso que eso es lo que cuestan dos Schwalbe Marathon. Así que ya tenemos bici. Al final hubo que invertir otro tanto en cambiar zapatas, cassette y cadena que resultaron estar todos en las últimas. Teniendo en cuenta que durante todo el viaje funcionó como un reloj suizo (o alemán), y que sigue en casa preparada para futuros viajes, bien invertidos sean.

    Visto el éxito de la primera prueba de campo en Teufelsberg decidimos convertir la primera etapa del viaje (Berlín-Potsdam, unos 40km por núcleo urbano y carril bici paralelo a la carretera) en una especie de etapa cero. Decidimos que utilizaremos ese trayecto para aclimatarnos a las bicis y comprobar que todo funciona como debe, incluido nuestro sentido de la orientación a la hora de seguir carteles. Como de todas formas volveremos a dormir a Berlín en el cercanías, llevaremos las bicis descargadas.

    No tengo fotos de esta etapa así que os pongo alguna del invierno pasado, jeje, este es el puente que finalmente nos dió entrada al final de etapa. Fue gracioso reconocer algo familiar ya que no teníamos ni idea de por dónde entraríamos a la ciudad.

    En este primer simulacro bajo la lluvia ya experimentamos lo que acabará siendo una rutina durante todo el viaje: la multitud de carteles y carriles bici a veces complica la orientación, inauguramos los giros de 180 grados de 'no por aquí no es', los 'espera que voy a ver si es por allí', y sobre todo los finales de etapa nocturnos que aunque preciosos (en algunos momentos recordaré las fotos de Carlos-BI y sus puertos nocturnos con aquellos atardeceres) nos meterán más adelante en más de un problema. Pero sobre todo empezaremos a sospechar algo que se verá confirmado más adelante, los alemanes no saben medir distancias ! Eso o les encanta que hagas zigzags en bici hasta tu destino...

    Así que simulacro completado sin novedad. Atravesamos Potsdam hacia la estación principal (Hauptbahnhof), compramos los billetes (para nosotros y para las bicis, aquí funciona así) y más o menos una hora después ya estamos de vuelta en Berlín haciendo la cena y pensando que mañana ya no será un simulacro. Primera etapa real del Havel. Para empezar con carga un trozo muuuy cortito, Potsdam-Werder, unos 20km muy sencillitos para habituarnos a la carga que podremos seguro hacer saliendo después de comer, o así de fáciles nos las prometíamos...

    Continuará...

    Publicado hace 7 años #
  10. La ruta aproximada si la memoria no me falla...

    Adjunto

    1. Screen_shot_2011-09-24_at_12.04.33_PM..jpg (166.1 KB, 8 descargas) 7 años antiguo
    Publicado hace 7 años #
  11. Te sigo con sumo interes amigo...

    Gracias por compartir.

    Un abrazo

    Publicado hace 7 años #
  12. Gracias a tí Victor ! Seguimos !

    Etapa 1: Potsdam-Werder. Creemos que unos 20-25km. Unos 10 más por las pérdidas. Una de las guías online dice 33km pero se nos hace un poco exagerado...

    Aquí comienza nuestro recorrido por la ruta del Havel o Havelradweg. Aunque esta ruta no es tan conocida como las del Elba, Danubio, etc (además de ser bastante más corta), se ha hecho un nombre entre ellas y ya se encuentra bastante bibliografía al respecto. Haciendo un poco de memoria creo que algunos trozos de esta ruta se encuentran entre las más bonitas de todas las vacaciones. Inconscientemente teníamos prisa por llegar al Elba y quizá pecamos de no disfrutar esta primera parte todo lo que se merecía. Todo el camino está marcado con este simbolito que se convirtió en una especie de estrella guía.

    También se pueden encontrar algunos recursos interesantes en internet

    http://www.havelradweg.de/
    http://www.havelradweg.eu/index.html

    Como lamentablemente aún teníamos que dejar algunas cosas mundanas listas para la partida en Berlín, decidimos emplear para ello la mañana de esta primera etapa, además de para preparar las alforjas y demás. En general viajamos bastante ligeros ya que siempre tiraremos de hotel hostal o pensión para dormir y no llevaremos nada para cocinar. La verdad es que en toda la ruta no vimos a nadie cocinar y sólo vimos una tienda. La oferta existente es tan amplia que realmente no lo hace necesario. Aprovechamos para reservar por internet un hotel para la primera noche en Werder, echando un vistazo en el mapa para ver dónde nos queda.

    Sobre el inicio de la ruta poco que contar. Cargamos las bicis y rodamos desde la puerta de casa hasta la estación del S-Bahn que nos dejará en la estación principal de Potsdam unos tres cuartos de hora después. Sorprendentemente las bicis se manejan muy bien con la carga puesta, que todo sea llano ayuda bastante.

    Rodamos un poco desde la estación una vez en Potsdam, damos una vuelta por la ciudad, encontramos el primer cartel del Havel en dirección a nuestro destino y decidimos celebrar el inicio de la ruta real con una cervecita mientras las bicis esperan.

    Luego rodaremos en dirección al río Havel donde una icónica mezquita recibe los últimos rayos del sol.

    A partir de aquí el camino es básicamente un paseo urbano fluvial con algunos desvíos por calles aledañas cuando el paso junto al río no es posible. De todas formas la vía nunca tarda demasiado en volver junto al agua que ya no dejaremos de ver en casi toda la ruta. Lo que sí empezamos a experimentar es uno de los quebraderos de cabeza que nos van a acompañar, los mosquitos alemanes parecen cebarse especialmente con los ciclistas guiris cuando empieza a caer la tarde.

    Sin demasiada novedad aparte de un par de pérdidas y vueltas atrás, llegamos a Werder cuando ya está oscureciendo. Decidimos parar a cenar en un restaurante junto a la carretera sabiendo que por esas latitudes la gente se suele recoger pronto. La idea a priori es buena pero la lentitud extrema de la chica que atendía nos hizo perder un tiempo que echaríamos en falta muy pronto (nostra culpa). Finalmente pagamos y le preguntamos a la chica, enseñándole un mapa, si nos podría indicar el camino hacia el hotel. Deberíamos haber sospechado cuando aludió a la propia calle en la que estábamos con el nombre equivocado. Al salir del restaurante llamamos para pedir señas al hotel pero nos contesta una señora que dice que no sabe nada del tema. Flipamos colores.

    Resumiendo, aquella noche aprendemos algunas cosas. La primera es que si se reserva de antemano hay que estar seguro de saber llegar al sitio en cuestión. La segunda es que las zonas residenciales interurbanas en Alemania forman un entramado enorme de calles a nuestros españoles ojos indistinguibles unas de otras. La poca iluminación nocturna no lo hace precisamente más fácil, y las calles desiertas tampoco. La chica del restaurante prueba su extrema simpatía cuando a la vuelta de nuestro itinerario de besugos le preguntamos si sabe de algún hotel o pensión cercano y nos contesta con un 'no, es muy tarde'.

    Tampoco hay nadie más cenando así que poca ayuda vamos a tener aquí. No vemos ni un sólo cartel de hotel o pensión y tampoco llevamos una lista de las que hay en este pueblo y todo está cerrado a cal y canto. Sabemos que no nos puede volver a pasar pero aún después de esto seguiremos teniendo algún que otro problema con los horarios alemanes y la orientación urbana. Finalmente damos por imposible poder encontrar el hotel que habíamos reservado y nos resignamos a lo que podamos encontrar.

    Rodamos con el ánimo bastante por los suelos ya pensando en ponernos toda la ropa que llevamos y hacer noche donde buenamente se pueda, pero antes decidimos ir a probar suerte en una zona del pueblo que queda dentro de una pequeña isla en el Havel.

    Y ahí está, junto a una bonita plaza con unas sillas que ya habíamos ojeado como posible cama, un cartel enorme encendido y una puerta con luz. Un hotel ! Es el hotel Zur Insel en la isla del Havel que a la luz del día siguiente resultó ser un sitio precioso. Son las 23h pasadas y la habitación doble nos sale por 70 euros con desayuno incluido que pagamos entonando un sonoro Danke! a coro. Cuando aparcando las bicis les decimos que hemos estado sobre ellas hasta ahora nos miran como pensando 'estos guiris...'

    Justo cuando estamos entrando suena el móvil. El hotel que habíamos reservado ! Mentira piadosa al canto: hemos tenido una avería en las bicis y nos ha sido imposible llegar. Y es que para colmo de males habíamos tomado nota del número erróneo.

    La etapa más corta ha resultado ser a la postre la que se nos hizo más larga en todo el viaje. La ducha nos sabe a gloria y caemos rendidos. Mañana será otro día y esperemos haber aprendido algo de nuestros errores ! Ay inocentes !

    Publicado hace 7 años #
  13. Etapa 2: Werder - Brandenburg. 55km + ~5 en pérdidas y deambulares. Por cierto hoy es Jueves y estrenamos mes, 1 de Septiembre.

    Recuerdo que algunas veces en viajes anteriores ya habíamos experimentado ese sentimiento bipolar por los desayunos de buffet libre en los hoteles. Acostumbrados a los desayunos de café-y-algo-de-comer en la vida diaria, al principio esas bacanales de embutidos, mermeladas, fruta, zumos y fuentes calientes de huevos, bacon y salchichas nos parecen algo así como un Sodoma y Gomorra calórico bañado en salsa de colesterol más propio de habitantes de otras latitudes.

    Sin embargo, una vez en marcha, ya sea en nuestras anteriores aventuras como caminantes o en esta como ciclistas, no vemos la hora de empezar el día dando un buen repaso a las existencias que nos pongan delante. Lejos de sentirnos demasiado llenos para pedalear, desayunar así nos vendrá la mar de bien durante toda la ruta ya que nos permite hacer una buena tirada hasta la hora de comer, siempre picando algo a media mañana. Tanto que los días en que optemos por el 'desayuno hispano' lo acabamos echando de menos. Qué cosas.

    Tras recoger y cargar las bicis damos una pequeña vuelta por Werder. A la luz de un día soleado la apariencia del pueblo da un giro de 180 grados. De oscuro y desierto a luminoso y lleno de gente disfrutando de la mañana y paseando por la calle comercial. Tras la vuelta turística de rigor ahora ya disfrutando del entorno echamos un vistazo al mapa y retomamos la ruta junto al puente que da acceso a la propia isla en la que hicimos noche.

    La ruta discurre por una de las calles principales de Werder, pasando por uno de los omnipresentes polígonos industriales antes de entrar en lo que será el paisaje que veremos durante casi todo el día. Un impoluto y asfaltado carril bici donde hasta la mínima grieta producida por las raíces de los árboles junto al camino es debidamente enmarcada en pintura amarilla para proceder a su futuro recauchutado. Lo que junto con los carteles nos recuerda que ya estamos en el estado de Brandenburg, uno de los más ricos de Alemania.

    El carril bici avanza entre enormes campos de hierba sobre los que pacen tranquilamente cientos de vacas, nunca lejos del agua del ancho y sinuoso curso del Havel que a veces los inunda completamente, con lo que no nos extraña que el carril siempre esté unos 2-3 metros por encima, construido sobre un talud. El día ya no es tan soleado pero avanzamos sin problema y a buen ritmo. Empezamos a tener esa sensación de libertad que proporcionan unas buenas ruedas lisas sobre un asfalto perfecto y el viento a favor. Estas zonas son una delicia para practicar el ciclismo ya que además el trayecto no es compartido con calles ni carreteras así que no nos extraña cruzarnos con bastantes bicis, algunas de ellas bien cargadas. Por cierto que tras llevar ya una buena hora de pedaleo vemos el cartel que anuncia el hotel al cual no pudimos llegar ayer. Nos hubiera sido realmente imposible encontrarlo escondido en un pequeño bosque como estaba y haciendo más de la mitad del camino a oscuras.

    Hoy los kms caen como las bolsas tras una comparecencia del FMI. Decididos a llegar a Brandenburgo con luz de sobras para poder buscar hotel sin problemas paramos a picar algo junto al río tras otro buen rato de rodar a buen ritmo y sin problemas. Al más puro estilo ibérico, jamoncito chorizo pan y de postre un Ferrero Rocher de la caja que guardamos como oro en paño. Entre bocado y bocado cae alguna que otra foto. En este viaje traiciono todos mis 'ideales' analógicos de blanco y negro y tiro de fotografía digital en color y además con los dos megapixels del móvil, que vergüenza... Suerte que Mireia ha sido una buena alumna y lleva su pequeña telemétrica Olympus cargada con película.

    Para variar de las aventuras nocturnas de Potsdam y Werder esta vez llegamos a Brandenburg tras otro par de horas de pedalear por carriles perfectos y cuando aún quedan buenas horas de sol, que por cierto ha vuelto a salir y disfrutamos con un par de bocatas en la terraza de un bar en la plaza 'mayor' de la ciudad. Con el estómago lleno empezamos a deambular por las bonitas calles empedradas entre coches y tranvías como un ciclista autóctono más. Da gusto ver de qué forma la bici forma parte de la realidad urbana de estas ciudades, aunque todo sea dicho, en Brandenburg el tráfico es realmente intenso.

    Mientras estamos parados en un puente discutiendo la jugada frena detrás nuestro una bici y alguien nos dice algo en alemán. Rápidamente cambia al inglés y se presenta preguntándonos si necesitamos algo. Se trata de Frank, un según nos explica trotamundos a pie y en bici desde hace varios años. Comentamos durante un rato nuestra ruta hasta el momento y rápidamente se ofrece a buscarnos un hotel no sin antes hacernos un repaso de la historia de Brandenburgo y enumerándonos todos los atractivos monumentales señalándonos en una hoja-mapa que nos regala.


    El caballero del graffiti, Frank para los amigos.

    Nos huele un poco a chamusquina eso de que nos busque un hotel pero vistos nuestros efímeros intentos del día anterior de momento decidimos seguirle, tarea nada fácil ya que se mueve con la bici entre el tráfico de Brandenburgo como Sebastian Loeb en pleno rally de Montecarlo mientras no para de contarnos sus aventuras buceando en Indonesia y Australia. Finalmente no queda sitio en el albergue más ultrabarato de la ciudad (casi que mejor), así que media vuelta y otra etapa cronometrada esquivando coches hasta la oficina de información turística. Agradecemos enormemente su ayuda y su insistencia a hacernos un tour guiado por la ciudad y todos sus monumentos pero preferimos ir un poco a nuestro aire y no arriesgarnos con más rallies, así que se despide no sin antes recordarnos en tono reivindicativo algo que escucharemos alguna vez más: Brandenburgo es la ciudad más antigua de Alemania y era ya una civilizada cuna del comercio cuando en Berlín todavía vivían en el barro y vestían poco más que con taparrabos. Que lo sepas.

    En la oficina de turismo directamente nos buscan y nos hacen una pre-reserva en el City Hotel Brandenburg, hostal asociado a la red de alojamientos Bett&Bike que como su nombre indica suelen dar facilidades a los viajeros en bici, sobre todo a la hora de guardarlas en aparcamientos cerrados dentro del recinto. Rodamos hacia allá deshaciendo parte del camino por el que nos llevó Frank. El dueño resulta ser un joven emprendedor alemán y viajero a tiempo parcial que de nuevo nos recuerda que Brandenburgo es la ciudad más antigua de Alemania y que en Berlín por entonces etc etc. Por cierto esta vez no tuvimos demasiado problema en encontrar el hotel, pero creemos que en Alemania tienen un serio problema con los mapas ya que la chica de información nos marcó el lugar con una X dos calles más allá donde no había absolutamente nada. Por cierto 60 (+5 euros de comisión en la oficina de turismo) habitación doble más desayuno. Nos estamos puliendo el presupuesto bastante rápido pero el lugar es recomendable y además con wifi gratis.

    Ducha reponedora y salimos a explorar la vida nocturna (aquí sí hay alguna) y a buscar alguno de los restaurantes que nos recomienda el chaval del hotel. Mientras tanto alguna que otra foto más.

    Junto a un embarcadero encontramos un sitio que ya habíamos ojeado, especializado en pescado (algo no siempre fácil de encontrar en la zona metropolitana de Berlín), el salmón que nos metemos entre pecho y espalda quita el hipo. Aún queda vida nocturna en algunas calles de la ciudad pero hemos tenido bastante por hoy y damos el día por bueno. Mañana tenemos otros 50 y tantos kms hasta lo que hemos decidido que sea nuestro final de etapa, Rathenow.

    Publicado hace 7 años #
  14. Unas fotos... !impresionantes!

    Publicado hace 7 años #
  15. Vicent, creo q la palabra impresionante se queda corta para definir sus fotos ...

    Pero sigue taffer, sigue con la crónica plisssssss ....

    "Si es bueno vivir, todavía es mejor soñar, y lo mejor de todo, despertar."
    Publicado hace 7 años #
  16. Gracias chicos ! Me alegro de que os gusten, eso sí al César lo que es del César las tres últimas (y en general todas las que veréis con esos pedazo de colores son de Mireia que esta vez me ha dado un buen repaso con la cámara ;))

    A ver si me acuerdo más o menos de cómo fue la siguiente y la pongo en un rato.

    De nuevo gracias por leerme !

    Publicado hace 7 años #
  17. Etapa 3: Brandenburg - Rathenow. Calculamos que otros 55-60km entre vueltas pérdidas y demás. Hoy es viernes, o sea, freitag, 2 de Septiembre.

    55… 56… 57… 58… 59…

    Las 8:00 ! El móvil toca diana para seguidamente describir una trayectoria parabólica y aterrizar en algún lugar de la habitación. 5 minutos más… El episodio se repite a los cinco minutos y busco de nuevo el botón de +5 pero… mierda donde está el móvil !? Argh bueno será cuestión de levantarse. Miro por la ventana y veo que seguimos en Brandenburg. Eso es bueno porque si por ejemplo estuviéramos de nuevo en Werder esto podría ser el día de la marmota, pero no, habrá que dejar lo de aprender piano para otro día. Bajamos y asaltamos el buffet de desayuno a mano armada y sin piedad.

    De vuelta en la habitación empezamos el proceso de empaquetado de las alforjas y aprovecho para ver si se ha secado el traje de romano. Como pensábamos erróneamente que la etapa Potsdam-Werder sería poco más que un paseo (angelitos) la hicimos en tejanos y no fue hasta ayer que empezamos a usar el culotte. Como sólo llevo uno (con la idea de comprar otro por el camino si veo alguno chulo) pues ya se sabe, toca lavarlo cada noche.

    Pero mira por donde antes de salir en este viaje pude escuchar las retransmisiones de la Vuelta por internet mientras me echaba la siesta en Berlín y ahí vino nuestro mismísimo Perico Delgado al rescate con una de sus batallitas de sus años mozos. La receta es sencilla, una vez lavado y bien escurrido el conjunto culotte-maillot, se procede a extender una toalla más o menos grande y más o menos seca y a disponer sobre ella tales prendas bien extendidas. Luego cual textil brazo de gitano o rollito de primavera (a gustos), vamos enrollando la toalla con su relleno hasta formar un cilindro bien apretado que chafamos y apretamos a voluntad. Lo ideal es hacer esto antes de la cena para poder dejar el rollo reposando un par de horas. Antes de ir a dormir simplemente se desenrolla el invento y se tienden las prendas a secar (por ejemplo con las omnipresentes perchas de los armarios) en algún lugar abierto de la habitación.

    Y sí, todos y cada uno de los días, ropa limpia y seca por la mañana. Lástima no haber hecho fotos del proceso pero tampoco es muy difícil de imaginar XD

    Para un día que madrugamos… el chaval que lleva el hotel tiene unas ganas de hablar tremendas y nos da apuro cortarle así que saldremos del City Hotel (http://www.cityhotel-brandenburg.de/) casi a las 11. Eso sí la conversación vale la pena ya que nos servirá para conocer el punto de vista de un joven empresario alemán que está comenzando en el sector de la hostelería tras servir como soldado profesional varios años en Bosnia y luego pasarse algunos más viajando por varios destinos entre otros Sudamérica sin saber decir poco más que 'yo arde estómago' y 'por favor la terminal de ómnibus'.


    Más rincones de Brandenburg...

    La crisis ocupa como la mitad de la conversación pero preferimos con mucho hablar de bicis, así que volvemos a sacar el tema de la ruta de hoy. Nos indica por donde retomar el Havel al cabo de unos kms rodando por la Jacobstrasse-Wilhemlsdorferstrasse (uuff) y nos despedimos con un fuerte apretón de manos. Y para allá que nos vamos.


    Y otro más

    Por cierto para que veamos que hacer el garrulo con el coche no es sólo una 'virtud' hispánica, mientras acortamos un trozo de carretera por un camino algo roto paralelo a la vía del tren escuchamos un ruido sordo a lo lejos que pensamos que es el tren. El ruido va subiendo de intensidad tan rápido que en un par de segundos por puro instinto nos metemos en la hierba al lado del camino justo antes de que pase de frente un PEDAZO DE CABRxx a más de 80 por hora por un camino de tierra de poco más de metro y medio de ancho. Nos acordamos de su familia y esperamos que en la próxima ocasión en vez de dos bicis lo que venga de frente sea por lo menos el camión de la basura. Para relajarnos un poco y porque entre la ruta y la charla el depósito de cafeína empieza a estar bajo paramos a tomar un café en un camping que encontramos por el camino. Por cierto un sitio genial que durante la temporada turística presumimos debe estar hasta la bandera.

    Con los depósitos llenos seguimos en dirección Plaue cruzando un moderno puente sobre uno de los múltiples lagos de la zona, y entonces es cuando llega nuestro particular día de la marmota en forma de entrañable rotonda. Cuatro direcciones posibles. Obviamente no por donde venimos, ni tampoco por la derecha, pues está indicado como dirección Brandenburg. Miramos el mapa y nos decantamos por la izquierda. Rodamos un par de kms y… ops. Esto no pinta muy normal para los estándares alemanes, la acera-bici es cada vez más estrecha y de repente acaba convertida en un senderillo entre hierbas de quizás 20cm de ancho. Media vuelta.

    Volvemos al día de la marmota, esta vez rodamos recto. Otro rato de recorrido y oooops. Un cruce y ninguno de los carteles tiene nombres familiares. A ambos lados la opción es una carretera con múltiples carriles, bastante tráfico y sin arcén así que seguimos recto. No llegamos muy lejos. Una especie de descampado y una calle que se dirige hacia unas casas cercanas… La salvación viene en forma de abuelete alemán en bici que se separa del grupo en el que va y nos lo explica sobre el mapa tres veces y muy despacio hasta que ve que realmente lo hemos entendido, realmente majo el señor, esperamos que pudiese reincorporarse al grupo que no le dijo ni ahí te quedas. Resulta que sí debemos ir en dirección Brandenburg por la Genthinerstrasse para poder volver a cruzar el Havel y seguir con la ruta.

    Gracias a ello descubrimos este bonito puente en desuso convertido en peatonal para nuestro uso y disfrute.


    Y mientras Mireia va haciendo fotos del puente por arriba yo me pongo a explorar un poco y hacer alguna que otra por abajo.


    Una vez retomada la ruta buena no hay mucho misterio, pim pam vamos empalmando carreteras tranquilas pasando por pueblos diminutos en los que apenas sí se ve un alma. Vamos teniendo hambre pero no parece haber nada abierto ni siquiera en Havelsee donde nuestros intentos por comer en un restaurante Thailandés se topan con las telarañas que cubren la puerta. Así que tocará aguantar un poco más.

    Aquí cometemos un error garrafal. Hoy deberíamos coger nuestro primer ferry para cruzar al otro lado del Havel por donde sigue la ruta oficial. Al ver el pueblo semidesierto llegamos a la conclusión de que ves a saber tú el horario que lleva el ferry y cuando nos va a tocar esperar con el hambre que tenemos. Angelitos. Ni cortos ni perezosos miramos el mapa y vemos que podemos ahorrarnos ese cruce y una pequeña vuelta atajando nada menos que por la carretera 102. Resultará ser una carretera como todas las que encontramos en este viaje, es decir, con unas cunetas limpias como la patena pero con un arcén de como mucho 10cm. Y para colmo acumula todo el tráfico de la zona incluyendo bastante tráfico pesado.

    Como norma general los conductores alemanes son totalmente respetuosos con los ciclistas y te adelantan dejando el metro o metro y pico de seguridad… PERO la mayoría no aminora la velocidad y además lo hacen aunque venga un coche de frente. Eso implica que el otro conductor debe pegarse también al máximo a su derecha, sobre todo si aprecia su vida. Cuando lo que se cruzan son un coche y un camión la cosa es más delicada, y cuando lo que se cruzan son dos camiones…. ufff. Acabaremos haciendo un kit-kat a medio camino (bueno de hecho un par de barritas de Mars), para relajarnos antes de hacer el trozo que nos falta ya que no hay alternativa posible. Tras algún km más sobre la línea blanca y algo agarrotados por no poder relajar la postura sobre la bici llegamos cerca de Gapel donde por fin vemos en el lado izquierdo un par de chicas en bici paradas que nos chivan que por ahí podemos escaparnos.

    Al final hoy acabaremos haciendo la etapa del tirón. La llegada a Rathenow (por la Rathenowerstrasse, claro) es como zambullirnos desde el bucólico campo en cualquier ciudad dormitorio en pleno mes de Agosto con todas las calles levantadas por las obras. Y es que aún queda mucho de la antigua RDA que conserva su apariencia pre-unificación. Aún así le acabaremos cogiendo algo de cariño ya que en la calle menos esperada Mireia ve un cartel de pensión que acaba siendo un rinconcito idílico junto a un ramal del Havel. De hecho sin saberlo volvemos a estar en una minúscula isla. Es (nada menos) el Restaurant und Pension Zur alte Stadtmaier (http://www.stadtmauer.de). 70 euros la habitación doble con desayuno incluido y además resultan ser tan simpáticos que acabaremos también cenando aquí (y casi uniéndonos a una celebración de bodas de plata cuando se pusieron a bailar la Macarena…).

    Así que aunque Rathenow hace honor a su pasado como estandarte de la industria óptica de la antigua RDA (junto con Jena) con una arquitectura digamos un tanto soviética que resulta funcional y descarnada hasta su misma esencia, acabaremos teniendo buenos recuerdos de este lugar, como las patatas casi-bravas y las cervezas que tapeamos antes de la cena, la bonita iglesia en lo alto de una colina (aunque para variar rodeada de andamios, no hay duda de que le ponen ganas a lo de arreglar el pueblo), los 'patatunings' haciendo ruido con sus tubos de escape por la calle que nos traen recuerdos de casa y sobre todo la escultura de los chavales en pleno botellón que de vez en cuando escupen al río y que Mireia inmortaliza en el preciso momento.


    Y por hoy poco más. Tras la vuelta de reconocimiento las bravas ya se nos quedan cortas así que volveremos a nuestra pequeña isla a meternos entre pecho y espalda un pedazo de Schnitzel (carne rebozada) con ensalada patatas arroz y salsa de queso. Tal vez no sea dieta mediterránea pero tras un puñado de kms en bici no se puede negar que se agradece que los platos alemanes sean cualquier cosa menos escasos.

    Eeeeeeeeeee Macarena ! Haaaaaaaaaaai !

    Continuará. (que mañana acabamos el Havel y llegamos al Elba !)

    Publicado hace 7 años #
  18. Madre mia, madre mia, madre miaaaaaaaa !!!!!

    Q peazo crónica y q maravilla de fotografias .... ufffffffffff una PRECIOSIDAD !!!!

    Venga Taffer sigue x fi, q queremos ver esa llegadita al Elba !!!

    Publicado hace 7 años #
  19. Gracias Pi !!!

    Os pido perdón porque estoy un poco machacadillo de una semana un poco intensiva de curro delante del ordenador, así que voy con un poco de retraso. De todas formas ahí os dejo lo primero que vimos tras salir del hotel de Werder en la primera etapa. Con lo desolado y tétrico que parecía de noche y que chulo resultó ser por la mañana !


    Claro que después de leer la noche de las arañas lo de desolado y tétrico adquiere una nueva dimensión...

    Vuelvo mañana !

    Publicado hace 7 años #
  20. O.

    eres muy grande.

    Gracias por compartir.

    Publicado hace 7 años #
  21. Por cierto la foto es de M(ireia) !

    Publicado hace 7 años #
  22. Estamos esperando....

    Retiren a la Bruja Mala la custodia de Blancanieves y Cenicienta!
    Publicado hace 7 años #
  23. Tomate tu tiempo para la cronica taffer .... no hay prisa, pero promete q no nos dejaras asiiiiiiiii sin llegar al Elba !!!!!

    La última foto es preciosa ... preciosa !!!

    Publicado hace 7 años #
  24. Etapa 4: Rathenow-Havelberg. Ni idea, entre 40 y 50 y tantos kms aunque hoy no hemos dado muchos rodeos. Es samstag 3 de Septiembre y tal como predijo Frank hoy estamos en el segundo día de calor consecutivo, más todavía que el anterior, antes de que el tiempo de un giro y entremos en borrasca...


    Esto es algo que también me pasó en mi primer (bueno y único) camino de Santiago como caminante, y es que al cabo de un par de días empiezas a interiorizar todo el proceso logístico que conlleva levantarse, ponerse más o menos decente, acabar con lo que te pongan para desayunar, volver a la habitación, empaquetar, cargar y salir pitando.

    Cuando sacamos las bicis del garaje de la pensión la señora nos mira entre incrédula y divertida viendo como hemos encadenado las bicis pese a estar bajo techo. Le contestamos que bueno somos de Barcelona y claro las costumbres cuesta erradicarlas !

    Así que hoy comenzamos a rodar millas sin mucha distracción. Según nos dijo el dueño del City Hotel en Brandenburg, según fuéramos rodando hacia Havelberg iríamos dejando a nuestra espalda la Alemania rica para adentrarnos en territorios más pobres y como tal se resentiría el estado de caminos etc. No sabemos muy bien a qué se refería, pero la verdad es que la sucesión de zonas residenciales más 'rurales', carreteras entre prados verdes y en general la visión de actividades agrícolas no nos da precisamente una sensación de pobreza, más bien nos parece que esta gente vive como quiere y de hecho no parece que vivan nada mal !

    Más tarde la ruta entra en una sucesión de carriles bici entre bosques de pinos negros altos como un San Pablo, y claro, hay que aprovechar la luz de la mañana y ese fresquito y humedad que aún se notan en el asfalto para hacer algunas foticos...

    Pasamos junto al Trittsee, uno de los tantos lagos de la zona que con el calorcillo que empieza a pegar con ganas tienta lo suyo para darse un chapuzón, aunque el agua está congelada que da gusto. Además los mosquitos siguen haciendo de las suyas con nuestras pobres piernas en cuanto abandonas el asfalto y te internas en zonas de hierba...

    Atravesamos un descampado-playa que nos obsequia con una imagen un tanto bizarra aunque sin fotos, al otro lado un camión de bomberos junto a la orilla expulsa un chorro gigantesco de agua sobre el propio lago, imaginamos que haciendo prácticas de algún tipo. Luego vemos una señal de zona militar, y de hecho en las laderas a nuestra izquierda hay nada menos que barreras antitanque, bajamos un piñón y salimos de allí a buena marcha no sea que les de por jugar a tiro al ciclista...

    Desde buena mañana se nota que es sábado, no dejamos de ver ciclistas en ambas direcciones, incluyendo las omnipresentes abuelas que pedalen felizmente en sus bicis de paseo. También empezamos a ver bicis de cicloturismo bien cargadas solas y en grupo. El calor empieza a apretar bien.

    En una sucesión de toboganes me adelanto un poco y mientras espero echo un trago, aquí haciendo publicidad gratis. Me quedo en el sol a esperar, porque tal cual entras en zonas de sombra te sientes como Vin Diesel en Pitch Black, hordas de mosquitos se posan allí donde el frescor cubra tu cuerpo !

    Seguimos rodando ahora dejando los carriles bici entre bosques y pasando a circular por carreteras que aunque sin arcen (como siempre) son una gozada ya que prácticamente no tienen tráfico y el poco que encontramos circula a ritmo contemplativo. Empezamos a tener sed de cervecita fresca pero por desgracia todo lo que encontramos en los pequeñísimos pueblos está cerrado a cal y canto. Decidimos hacer un alto en un recodo de la carretera y es entonces cuando acabamos encontrando un campo de girasoles que bien podría haber inspirado a Van Gogh, con Mireia desde luego funcionó !

    Una vez satisfechas nuestras necesidades artísticas, por fin encontramos un bar diminuto cerca de Schollene (o Molkenberg, no hemos sido capaces de recordarlo). Casi da algo de respeto entrar en estos bares que encontraremos por el camino ya que tienen todas sus puertas cerradas a cal y canto, así que normalmente colocan una pequeña pizarra con las ofertas del día y un 'Abierto' en la puerta. Entramos y parece que viajamos atrás en el tiempo hacia aquellos bares de partidas de dominó y fútbol en la tele que forman parte de nuestro pasado, y en los que la edad media de los parroquianos (que literalmente son cuatro), ronda la setentena.

    Si cambiamos el dominó por las cartas y el fútbol por el campeonato alemán de carreras de turismos, os haréis una idea bastante aproximada. Incluso a media cerveza irrumpe en escena la esposa de uno de los clientes para recriminarle cuando piensa ir a casa a comer. Aunque siguen hablando de sus cosas como si nada, de vez en cuando nos echan una mirada divertida. No hay duda de que para esta gente somos poco menos que marcianos, guiris que llegan en bici desde quien sabe donde y que además hablan en algo parecido al español pero que no acaba de serlo.

    Seguimos en ruta, hoy realmente vamos rápido. Las carreteras empiezan a acumular más tráfico y por tanto se agradece que ya tengamos nuestro carril paralelo perfectamente señalizado. Nos vamos acercando a Havelberg y esto empieza a parecer (y es verdad, se parece) la carretera de Gavà platja una mañana de domingo en Julio. Coches, coches y más coches. Joder... en medio de ningún sitio un pedazo de atasco !

    Vamos adelantando coches de los que de vez en cuando asoma la cabeza de algún niño alemán que nos señala divertido 'hala mira papa en bici van más rápido porque no vamos en bici - calla niño'. Vemos varios vehículos con remolques de transporte de caballos y no tenemos gran idea de qué está pasando ni a donde va tanta gente...

    Hasta que un cartel tipo meta volante nos da la respuesta. Ya casi estamos en Havelberg y hoy comienza... la feria del caballo ! No sabemos exactamente de qué se trata, pero sin duda deben regalar algo... Por suerte a un par de kms escasos de la ciudad los coches llegan a su destino, un prado inmenso convertido en aparcamiento. Menos mal que no tenemos que compartir con ellos la entrada a la ciudad...

    Entramos en Havelberg y tenemos un primer encuentro con nuestro nuevo compañero, atravesamos nuestro primer puente sobre el Elba ! La ciudad es un hervidero de turistas en bermudas que hacen que esto parezca Lloret de Mar en algunos momentos... pero curiosamente todos salen de ella ! Localizamos la oficina de turismo y acabamos recabando en la pensión Elbe-Havel, de nuevo asociada a los establecimientos Bett&Bike. Aunque la habitación es muy grande y con una terraza bastante curiosa (aunque es la última habitación disponible y como tal da a la carretera), nos aplican una tarifa digamos 'creativa' al estar en plena feria del caballo. En cualquier caso hemos tenido suerte en poder encontrar algo sin reserva y en plena apoteosis equina. Seguimos en la onda de 65 euros con desayuno.

    Tras la ducha de rigor vamos a explorar un poco el entorno y a comer algo. Curiosamente aunque la ciudad es hiperturística y está llena de gente (o mejor dicho estaba, porque mientras nos duchábamos todos parecen haber desaparecido !), prácticamente todas las tiendas y restaurantes están cerrados ! Acabamos tapeando un poco junto al Elba y simplemente disfrutamos del calor, el sol, unas cervezas fresquitas y saboreamos la sensación de haber completado la primera etapa del viaje, vaya que disfrutamos simplemente de no hacer nada. Tres chicas pasan por delante nuestro con bolsas de manillar Ortlieb colgando en bandolera, parece que no somos los únicos ciclistas de por aquí.

    La vuelta turística deja algunas fotos más, el lugar es precioso pero verlo tan vacío (y ahora ya no valen excusas, ni es de noche, ni hace frío) produce una sensación algo extraña, nos preguntamos qué debe tener de especial la feria del caballo para que la gente huya hacia allí de esa manera. Vemos regresar familias enteras y los niños pasean alegremente con globos en forma de... caballo. Desde luego debe ser algo especial.

    También vemos algunos oriundos prácticando lo que parece ser el deporte nacional, esto es, beber unas cuantas rondas y luego ponerse a navegar en la primera cosa flotante que encuentren. Había que ver su asincronismo con los remos y las eses que iban haciendo, pero qué bien se lo pasaban...

    Y no hay mucho más ya que acumulamos ya algo de cansancio y preferimos recogernos pronto, acabamos pillando algo para llevar en un dóner y emprendemos camino de vuelta a la pensión. El deambular de gente de vuelta de la feria no cesa y nos cruzamos con bastantes sobre el puente del Elba al que decimos adiós hasta mañana.

    Y nosotros sin ver la feria del caballo...

    Continuará.

    Publicado hace 7 años #
  25. El viaje es una pasada, ya me gustaría a mi andar por esos lares, pero las fotografías ... amigo mio, mi mas sincera felicitación a Mireia, ¡ vaya fotos !.
    Saludos:
    Pepe

    Publicado hace 7 años #
  26. Gracias Pepe !

    Publicado hace 7 años #
  27. Etapa 5: Havelberg - Tangermünde. Unos 55km y alguno más en las clásicas pérdidas, rodeos y rulos turísticos. Día 1 del Elberadweg (www.elberadweg.de)

    Domingo, 4 de Septiembre de 2011.

    La profecía de Frank se ha cumplido. Hoy el tiempo ha dado un giro completo y amanece nublado y bastante más frío que ayer. Lo de siempre, levantarse, saquear la mesa del desayuno, recoger, sacar las bicis del cuarto de los trastos en el que las hemos guardado (encadenadas a un somier que nunca se sabe oye), y venga que hoy empezamos con el Elberadweg.

    Para una vez que tenemos bastante claro el camino a seguir (vimos ayer nuestro primer cartel con nuestra nueva estrella guía)

    decidimos ignorarlo olímpicamente y tirar recto de vuelta hacia la oficina de turismo y el puente que por algún motivo se nos mete en la sesera que debe llevar al mismo sitio. Obviamente no es así con lo que nos toca dar la primera media vuelta del día ya que no es más que un paseo peatonal hacia un cámping al otro lado de un ramal del Elba.

    A la vuelta, vemos acercarse a las tres chicas que ayer vimos en el bar, con sendas bicis bien cargadas. De pronto escuchamos un golpe fuerte, a una de ellas se le ha desprendido una alforja que desparrama su contenido por la calzada por la que por suerte no circula nadie. Nota mental: revisar que las alforjas están bien ancladas antes de salr.

    Les ayudamos a recoger y de paso les preguntamos por el Elberadweg famoso. Una de ellas despliega (involuntariamente, todo sea dicho) un plano acordeón de unos 20cm de ancho pero calculamos que 2 metros de largo con toda la ruta desde Cuxhaven a Praga que se desparrama por sus pies. De dónde sacarán estas cosas tan chulas !? Amablemente nos indican el camino sobre el mapa y comprobamos que nuestra primera opción era la correcta. Vamos en dirección a Werben y a lo que será nuestro primer cruce del Elba en ferry.

    Retomamos en camino, que no sólo llevan ellas, sino un montón de gente que de buena mañana ya se mueve en esa dirección en coche y a pie, incluso con policías dirigiendo el tráfico ! No hay duda de que la feria del caballo sigue en pie y en buena forma. La carretera va acumulando más tráfico pero por suerte al poco todos giran a la izquierda, para meterse en el aparcamiento de, sí, el mercadillo de la feria del caballo.

    Los alemanes adoran los mercadillos, y el domingo es el día estrella para ellos, si juntamos eso con la adoración que despierta la feria del caballo pues... vaya que a estas horas y el sitio ya está a rebentar.

    Seguimos por el pequeño arcén de tierra de nuestra carretera adoquinada, ya que el carril bici está atestado de peatones que van en dirección al mercadillo, Finalmente llegamos al embarcadero, junto al que han situado estratégicamente un chiringuito que además de vender bratwurst alquila bicis a un módico precio para no tener que hacer el camino hasta la feria a pie.

    Estos ferries son básicamente puentes flotantes que se pasan el día yendo de una orilla a otra una vez cargan a todos los que estén esperando (y quepan). La otra orilla se ve a rebosar de gente y el ferry viene hasta los topes, pero en nuestra dirección sólo estamos nosotros, dos coches con un par de personas y lo que parecen ser un señor mayor y su hijo que ya han hecho la compra del día en el mercado y suponemos vuelven a casa.

    Pagamos al encargado (por nosotros y por las bicis) y allá que vamos. El proceso dura quizá unos dos o tres minutos, antes de darnos cuenta ya estamos en el otro lado. Allí salimos esquivando otra horda de peatones, coches y algún cicloturista.

    Al otro lado tras cruzar una compuerta para las posibles crecidas del río, aparecen un par de señoras alemanas a ambos lados del camino que me miran de forma inquisitiva. Se sitúan en sendas mesas en el centro del camino y me siguen mirando tan fijamente que me pregunto si he quebrantado alguna ley no escrita de los usos y costumbres del cruce en ferry y finalmente me paro y les pido permiso para seguir. Se descojonan a mi costa (con razón) y por supuesto Mireia también. Sólo son las encargadas de cobrar el paso ya que en este lado se acumula mucha más gente. Pero cualquiera se arriesgaba ! XD

    Seguimos rodando por otro arcén de tierra ya que la carretera adoquinada viene ahora cargada de coches que van hacia la feria y que por suerte para el encargado del ferry se quedan en un enorme prado-aparcamiento. Al cabo de un rato intuimos un cartelito del elberadweg y por fin tenemos un carril-carretera agrícola para nosotros solos.

    Rodamos junto a campos de maíz bajo un cielo plomizo por carrreteras de acceso a zonas agrícolas en las que apenas nos cruzamos con vehículo alguno. Algunos tramos del camino están hechos con miles de ladrillos perfectamente alineados. Los veremos durante algunos cientos de kms durante todo el resto de la ruta, así que parece que la industria del ladrillo en Alemania debe gozar de buena salud. Un tronco caído nos sirve de blanco para alguna que otra foto.



    Cerca de Schwarzholz Pasamos junto a una plantación de maíz sobre un fondo de bosque de pino negro que nos llama la atención fotogénicamente. En el proceso de buscar un buen punto de vista Mireia arrambla con una telaraña de más de un metro de altura y por extensión con su dueña, que desde su brazo ve como se pierde el trabajo de suponemos bastantes horas. Al descubrir semejante pasajero me pide ayuda para darle pasaporte. Al ver semejante pedazo de bicho no puedo evitar sacar al macho alfa que llevo dentro y doy un salto mortal de dos metros hacia atrás del susto que me llevo.

    Finalmente las sacudidas son suficientes y el pobre animal cae al suelo en el que huye literalmente derrapando sobre la arena. Suponemos que además se acuerda de nuestra familia el pobre bicho.

    Salimos del bosque atravesando una carretera y vamos a caer a otro pueblo y su Flohmarkt, ya se sabe, es domingo. Descubrimos además al que va a ser nuestro casi siempre temible compañero durante nuestro elberadweg, un a veces moralmente demoledor viento que casi siempre nos va a venir de costado o de cara. Así las cosas no nos extrañan dos cosas: una, la mayor parte de cicloturistas que hemos visto hoy hacen el recorrido en sentido contrario, dos: la abundancia de aerogeneradores.


    Nuestro nuevo amigo el viento nos va acompañando en dirección Arneburg y nos empieza a crujir el estómago. En un restaurante de nombre italiano que no conseguimos recordar decimos esta es la nuestra y tras aparcar las bicis tomamos posesión de una mesa en la terraza a resguardo del aire. Pedimos un schnitzel (carne rebozada) acompañado de ensalada y salsa de champiñones y mientras esperamos asistimos a la llegada de un pack de seis cicloturistas alemanes, cinco hombres, algunos bastante mayores y una mujer algo más joven. Lo de pack no es broma, los pongas como los pongas no hay más de un metro de distancia entre cualquiera de ellos, así que asistimos al espectáculo que supone su llegada y el aparcamiento de sus bicis que van cargadas hasta las trancas, uno incluso lleva una maleta de las de antes sobre el transportín.

    Entran en pack en la terraza y tras saludarnos alegremente toman posesión de forma apoteósica de un par de mesas ante la mirada inquieta de la única camarera que empieza a temer que esto de los ciclistas crezca en progresión geométrica. Todos llevan el mismo uniforme, la camiseta naranja de un club ciclista, así que quedan bautizados como los seis naranjitos. Por cierto que en estas nos han traído la comida y tenía tal pinta que cuando quisimos pensar en inmortalizarla ya sólo quedaba esto:


    Con el estómago lleno afrontamos ya la última parte del recorrido de hoy, ahora con un viento algo más calmado y con un sol que al final se ha dignado a acompañarnos.


    Por cierto en el proceso de avanzar parar y estas cosas que tiene el ir haciendo fotos nos cruzaremos unas cuantas veces con los seis fantásticos naranjitos, que también van en plan contemplativo.

    Hemos leído algo sobre Tangermünde y sabemos que es considerada una de las ciudades más bonitas de la ruta, así que nos quedamos un poco a cuadros cuando nos enfrentamos a una ruta por un polígono industrial en el que la mitad de las fábricas han sido reducidas a escombros. Por suerte el casco antiguo de la ciudad no tarda en recibirnos.

    De nuevo hemos acabado la etapa bastante pronto así que rodamos un rato extasiados por tanta belleza como un Stendal cualquiera (que por cierto es la ciudad vecina a un par de kms) y para recuperarnos un poco paramos a tomar un par de cervezas ya que el sol ahora pega con ganas.
    Con la idea de empezar a rebajar un poco el coste de nuestras pernoctas se nos ocurre pasarnos por la oficina de turismo e indagar qué podemos conseguir hoy por 10 euros menos de lo habitual, es decir, 55. Funciona y nos recomiendan el hotel Am Rathaus por 54 euros con desayuno. Ha sido tan fácil que suponemos que también habríamos encontrado algo por 45, pero para empezar no está mal ya que además el sitio está bastante bien. Antes de salir de la oficina aprovecho para comprarme una camiseta del elberadweg de recuerdo (vale y porque sólo llevo otra de algodón y para turistear empieza a oler un poco a perruno).

    Tras la ducha, vuelta turística por la ciudad que realmente quita el hipo.

    Además de para hacer algo más de hambre el rulo turístico nos sirve para saber por dónde debemos retomar el elberadweg mañana, así que ya podemos buscar sitio para cenar. Acaba siendo algo tarde así que agradecemos que el restaurante griego casi enfrente del hotel tenga unos horarios digamos un poco más del sur. Los platos son de los que hacen suspirar como sólo la cocina mediterránea puede conseguir. Hoy nos dormiremos viendo en la tele a mi apreciado teniente Colombo que en alemán suena todavía más curioso.

    Continuará.

    Publicado hace 7 años #
  28. Q pasada taffer ... me tienes enganchadísima a tu hilo !!!!!

    Q preciosidad de reportaje .... me encanta !!!

    Esperare ansiosa a la nueva entrega ....

    Publicado hace 7 años #
  29. Gracias Pi !!! Pues tendré que pedirte un poquito más de paciencia. Eso sí como en las series modernas estas que hacen ahora os voy a mostrar un poquito de la cabecera del día y un poco de flash forward... No estuvo mal para empezar semana, la del 5 de Septiembre del 2011…

    ...

    Etapa 6: Tangermünde-Magdeburg-Dessau-Waldersee-Vockerode.

    74km y algunos más en pérdidas y rodeos desde Tangermünde a Magdeburg. Unos 70-80km de Magdeburg a Dessau. Dando vueltas nocturnas por Dessau intentando encontrar el hotel que habíamos reservado: otro puñado que se nos hizo muy largo. De Dessau a Waldersee: Unos 5. De Waldersee a Vockerode (la cosa tuvo miga), otros 10 o 12.

    El cómo y en qué condiciones hicimos cada parte de ese porrón de kms queda pendiente hasta mañana pero el final de la historia podría sonar tal que:

    << [...] así que acabamos rascando los envoltorios del poco embutido que nos queda para rescatar lo que podamos para cenar. De postre tenemos una bolsita de ositos de goma que amablemente nos han dejado sobre la almohada. Caemos rendidos sin querer ni pensar cómo vamos a volver a Dessau y si nuestras bicis seguirán allí, pero creo que ya nos preocuparemos de ello mañana por la mañana.>>

    Vuelvo mañana con un flashback como dios manda !

    Publicado hace 7 años #
  30. Bueno pues vamos allá


    Etapa 6: Tangermünde-Magdeburg-Dessau-Waldersee-Vockerode.
    74km y algunos más en pérdidas y rodeos desde Tangermünde a Magdeburg. Unos 70-80km de Magdeburg a Dessau. Dando vueltas nocturnas por Dessau intentando encontrar el hotel que habíamos reservado: otro puñado que se nos hizo muy largo. De Dessau a Waldersee: Unos 5. De Waldersee a Vockerode (la cosa tuvo miga), otros 10 o 12.

    Al móvil no le cuesta nada madrugar, por muy pronto que pongas la alarma el tío se despierta siempre a la primera como un campeón y te empieza a cantar la canción esa que sienta tan bien a esas horas.

    Tras la procesión de rigor de levantarse, quitarse las legañas y ponerse medio decente para poder salir entre las personas humanas, abrimos la puerta que da a la calle para ir hacia el restaurante del hotel a desayunar y nos saludan un cielo plomizo con una niebla que no deja ni ver el final de los campanarios acompañada de un chirimiri o calabobos que no sé como se llamará en alemán... bueno google dice... bueno lo mejor que he conseguido es 'miri chiri calaaa boobies', impresionante.

    El desayuno transcurre más o menos como todos los anteriores, con una salvedad, ayer nos preguntaron cómo queríamos que cocinasen los huevos, cocidos, revueltos, poché, fritos... fritos ! Pues eso. Volvemos a la habitación a recoger, sigue lloviendo. Sacamos las bicis del cuarto en que las hemos guardado, cargamos y empezamos a rodar hoy nos vestimos de largo, chubasquero y casco que abrigue un poco la mollera.
    Vamos a buscar el elberadweg, girando a la izquierda y bajando por una calle adoquinada que aunque incita a emocionarse es mejor tomarse con calma con el suelo mojado. Cruzamos por un pequeño puente sobre un canal navegable que corre paralelo a las murallas de la ciudad y ya rodamos por un buen carril bici como nos tienen acostumbrados los alemanes. Eso sí, al salir de la protección de los edificios se une a la fiesta de los elementos el viento, que para variar nos acompañará durante todo el día y de nuevo casi siempre en contra o lateralmente. Pronto comenzamos a ir paralelos al Elba y de vez en cuando el sol nos hace algún regalito.


    Por cierto que hemos tomado la variante izquierda (según el mapa de arriba), ya que parece que el camino de la otra orilla está marcado como versión alternativa y (suponemos) menos señalizada. Así pues estamos rodando en dirección Buch. Hoy atravesaremos un montón de pequeños pueblos principalmente en zonas agrícolas. De nuevo recordaremos las palabras del chico del City Hotel en Brandenburg, tal vez esto sea la Alemania pobre, pero la sensación que transmite la vida por esos parajes nos gusta bastante más que la versión ajetreada y poblada de coches que vamos dejando atrás. Algunos ofrecen estampas desiertas de otras épocas. Creo que voy a tener que repetir este viaje con una cámara de formato medio y un montón de rollos de blanco y negro, jeje...


    No hay duda de que el viento en estos lugares no es algo con lo que no estén habituados a convivir y del que hayan aprendido a sacar provecho. Esta maravilla podría pasar realmente por un gigante si algún Quijote teutón quisiera, pues realmente es enorme.

    Pese a ser la etapa más larga que tenemos por delante y al viento en contra que nos azota en cuanto salimos a campo abierto, vamos avanzando a buen ritmo con las obligadas paradas para inmortalizar lo que buenamente podemos y descansar unos minutos. Sigue lloviendo, hace frío y bajo esas condiciones el cuerpo casi se encuentra mejor en movimiento que parado. Hoy se agradece haber dejado la pereza en casa.


    Cerca de Bertingen descubrimos un camping-hotel-resort rodeado de bosques y justo al lado del elberadweg. Hay que ver cómo se las gastan aquí. Son capaces de literalmente incrustar un mega-complejo hasta con gimnasio y bolera en el centro de un paraje natural y sorprendentemente el sitio casi se mimetiza con el entorno de forma que no lo ves hasta que no estás encima. Nos tienta la idea de echar una partida de bolos pero creo que nuestra agenda para el día de hoy no lo permite. Para lo que sí nos da es para un buen trozo de kuchen (o sea, pastel) de piña y un café con leche king-size (como todo aquí).



    Por cierto que mientras estamos en ello hacen su aparición apoteósica... sí ! Los seis naranjitos con sus uniformes naranjas que de nuevo toman el párking de bicis de forma síncrona y sin romper el six-pack en ningún momento. Eso sí hoy debe haber aquí como unas 50 bicis ya que es el día elegido por un club ciclista local para organizar una salida de un día. Al parecer es algo bastante común y con estos carriles bici no me extraña.
    Retomamos la ruta y atravesamos varias exclusas inmensas que nivelan varias secciones y canales que se ramifican desde el río.

    Cada vez vemos más agua y más de estas enormes estructuras, hasta que llegamos a una especie de inmensa estación de control que desde lejos nos parece un aeródromo con su torre de control y todo, aunque vemos que está construida sobre una especie de presa sobre un canal adyacente. La rodeamos y de repente salimos a lo que en ese momento creemos que es el río Elba, en un tramo perfectamente recto, regular y con orillas conformadas por diques de piedra. Al otro lado de este monstruo vemos bicis diminutas que se deslizan impulsadas por el... sí, por el viento que aquí nos azota sin piedad y totalmente en contra. Avanzamos como podemos y nos encontramos con algún que otro cicloturista que ya conocemos de la etapa anterior. A todos se nos está haciendo duro esto. Paramos bajo un puente sobre el (creemos) Elba para resguardarnos un poco y comernos un plátano que guardábamos del desayuno.

    Seguimos avanzando a duras penas, yo diría que caminando iríamos más rápido. Entonces pasa algo raro. El camino nos obliga a bajar como si de repente el río fuese a elevarse. Y de repente se hace la luz. Lo que vemos no es el Elba, no. Lo que hemos estado siguiendo es ni más ni menos que el acueducto fluvial más grande de Europa. Qué bestias ! Han canalizado un río entero y lo han hecho pasar por encima del Elba ! Estamos aquí, en la conexión fluvial de las vías navegables de Hannover, Magdeburg y Berlín. Si tenéis en cuenta que lo que circulan son cargueros fluviales, os podéis hacer una idea del tamaño de esa cosa.

    http://www.profsurv.com/magazine/article.aspx?i=70324
    http://www.magdeburg-tourist.de/index.phtml?La=2&sNavID=698.149&object=tx|115.1650.1|115.16.2

    Así que a nosotros nos toca pasar por debajo de esa cosa para retomar el camino del Elba, que es ese río de abajo, en este caso por la orilla que queda en la parte inferior de la foto. Viendo esto parece que Magdeburg no va a ser precisamente un pueblecillo de provincias.


    Ahora la llegada a Magdeburg, aunque larga es un puro trámite, pues de hecho podríamos decir que ya estamos en su área de influencia. Los siguientes kms serán una especie de sueño cíclico sobre lo que nos parece un parque urbano gigante. Rodeos y más rodeos que hacen que tras ver un cartel de 'Magdeburg 22km' y pedalear durante un cuarto de hora te topes con un cartel que reza 'Magdeburg 23,5'. Así que vivimos nuestro particular día de la marmota, cartel tras cartel y parece que esto no se acaba nunca, de 7 a 9, luego de 5,5 a 6 y así con alguna pausa a resguardo del aire para comer un poco de chocolate acabamos entrando en Magdeburg.

    Creo que la decisión estaba tomada ya desde hacía unos cuantos kms, pero la verdad es que la apariencia de Magdeburg no hace sino reafirmarnos: no queremos quedarnos a dormir aquí. La ciudad es enorme, inmensa, el ajetreo de gente, coches, tranvías nos intimida después de la tranquilidad de los últimos días. Además, lejos de presentar algún atractivo arquitectónico, las zonas de la ciudad que vamos viendo nos parecen (con perdón) feas de cojones.

    Arquitectura soviética que ha sido modernizada descarnadamente con modernos centros comerciales por doquier y repartidos sin ningún criterio. Así que buscamos un rincón a salvo del aire para comernos un par de sandwich y partimos a buscar la estación de tren. Encontramos la estación, buscamos los horarios, información sobre el transporte de bicis (en los trenes Regionales viajan gratis aunque no lo sabíamos), y aproximadamente una hora después nos subimos al tren regional que parte hacia el final de la siguiente etapa: Dessau. Como no todo va a ser malo, mientras comíamos ha salido el sol. Y por cierto de camino a la estación vemos un enorme restaurante Español que se anuncia sin rubor, nos preguntamos por qué de toda Alemania han escogido Magdeburg, quizás algún día le demos otra oportunidad a esta ciudad que imaginamos esconde cosas bellísimas, pero de momento casi estamos huyendo de aquí. Mientras esperamos nuestro tren vamos repasando la lista de alojamientos en Dessau que tenemos en la guía hasta que nos contesta uno que sigue abierto, tiene garaje para bicis y camas libres.

    Cuando llegamos a la estación central (Hauptbahnhof) de Dessau es ya de noche. Creíamos que en una ciudad grande como esta habría algo de vida nocturna. Meeec, nada, en cuanto se hace oscuro los alemanes corren a refugiarse a sus casas que cierran a cal y canto. Como hemos cometido el pequeño error (ejem) de no preguntar por donde queda el hotel, vamos a mirar el mapa de la ciudad que hay en la oficina de información (ya cerrada) justo a la salida de la estación. Encontramos la calle, hacemos una foto del mapa como referencia y salimos para allá siguiendo el elberadweg en dirección al barrio de Waldersee.

    Y para variar aquí es donde se empiezan a complicar las cosas. Como ya sabíamos de buena tinta pero memos de nosotros decidimos ignorar bajo nuestra responsabilidad, de noche todo se complica y cada minuto que pierdas juega en tu contra. Cada vez se ve menos gente por la calle aunque realmente no es tarde para los estándares españoles, alguna de la gente que ves no acaba de inspirar demasiada confianza y además cuesta ver los carteles. En cualquier caso aunque llevábamos el buen camino, el destino quiso que parásemos a preguntar en una gasolinera que acabó siendo providencial ya que desde hacía unas horas veníamos arrastrando un error adicional que aún no habíamos notado.

    Y es que hemos llegado a la salida de la ciudad y lo que hasta entonces es un carril bici paralelo a una gran calle, bien iluminado etc etc se convierte de repente en un camino asfaltado totalmente a oscuras. Cero farolas, nada, niente. No vemos más allá de cinco metros. Llevamos un frontal más o menos bueno, pero no lo vemos nada claro (literalmente) así que antes de meternos en la boca del lobo decidimos preguntar en la gasolinera a la dependienta de la tienda y una chica que está repostando gasolina.

    - NEIN !!!! Quiero decir, Ja ! Sí ese es el camino a Waldersee pero... pero POR FAVOR, NO ENTRÉIS EN ESE CAMINO AHORA !!! NO HAY LUZ !! Y... Y EL PUENTE ! MUY PELIGROSO.
    - Peroooo... tenemos luces y...
    - NEIN !!! NO-VAYÁIS-POR-AHÍ.

    Las dos chicas dicen más o menos lo mismo. Sí ese es el camino. Y es el que normalmente usan ellas. Pero no de noche. Nunca de noche. Pues vaya... Nos despedimos de ellas dándoles las gracias y nos repiten: NO.

    Para que negarlo. En tierra extraña, de noche, con ya un considerable fresquito y cansancio, con pocas luces (en varios sentidos) y con semejante consejo, pues nos entra el acojone. Nos imaginamos un bosque tétrico y oscuro en el que caen yonkis de los árboles y un monstruo-puente que come ciclistas. Un hombre mayor nos dijo en la estación que había una vía alternativa para llegar a Waldersee, iluminada y demás, pero por desgracia ninguna de las dos chicas la conoce o nos la quiere decir, sea por prudencia o por desconocimiento.

    No tenemos muchas opciones, ya casi son las 22h y seguramente nos están esperando en la pensión. Así que tomamos una decisión un tanto drástica pero práctica. Volveremos a la estación y dejaremos las bicis en el párking a tal efecto, ya que parece el más utilizado en esta ciudad en la que no abundan las bicis aparcadas precisamente. Además estarán la lado de la oficina de la policía y de la parada de taxis y suponemos mejor vigiladas que en otros rincones de la ciudad. Descargamos las bicis, pillamos todos los bártulos y cogemos un taxi que nos conduzca al cercano Waldersee de forma más segura. A grandes males grandes remedios. Ya pensaremos mañana como volver, en cualquier caso no estaremos muy lejos (ay ay ay). Salimos de Dessau atravesando algunas calles familiares y efectivamente vemos algunos elementos que desde lejos no parecen muy recomendables.

    Pues aunque parezca mentira la cosa no acaba aquí. Y es tras esos 5-6km llegamos a la calle y al número que rezaban en la guía, pero aquello no tiene ni un cartel por ningún sitio. Estamos en uno de tantos barrios residenciales y esto parece exactamente eso: una casa unifamiliar en una zona residencial 100% alemana. Comprobamos de nuevo, Griessenerstrasse? Sí. Número tal? Sí. Que pasa aquí, esto no tiene sentido.

    La verdad nos cae sobre la cabeza como una losa de 20kg. Mierda ! Sí, esta es la calle y este es el número. Pero la pensión no está en Dessau. Está en un sitio llamado... Vockerode !!! Y es que al recorrer de forma secuencial la lista de alojamientos en la zona e ir recibiendo respuestas del tipo 'está cerrado' – 'está lleno' sin darnos cuenta seguimos recorriendo nombres y saltamos al siguiente pueblo ! Suerte del taxista, un señor mayor que decidió esperarnos hasta que hubiéramos entrado en la supuesta pensión (imagino que no lo veía muy claro) y que nos dió otro paseo hasta Vockerode, unos 10-12 km más allá. Suerte de las chicas en aquella gasolinera. No nos imagino llegando a Waldersee tras atravesar el bosque ese que despierta más miedo que las minas de Moria a oscuras para descubrir que todavía nos quedan otros 10km.

    Llegamos a la entrada de Vockerode y el taxista sin previo aviso para de golpe. Y ahora !? Qué pasa !? De repente sin mirarnos el taxista murmura algo en alemán y se echa hacia adelante sobre el salpicadero como si se encontrara mal, encogiéndose. No sabemos si le ha dado un yuyu o se está transmutando en Hannibal Lechter. Sinceramente a estas alturas ya no nos sorprendería. Cuando ya damos por hecho que mañana saldremos en los periódicos el taxista vuelve en sí de un salto ! Por fin ! - dice – por fin voy a poder usar el GPS en una ruta de verdad ! Y es que claro este pueblo no forma parte de sus rutas habituales y como ya sabemos orientarse no es precisamente fácil.

    “erreicht sein Ziel!“ dice el cacharro. Y efectivamente el cartel luminoso lo dice bien claro: Pensión. La pobre señora ya estaba en la puerta mirando el reloj y obviamente se ríe con ganas cuando el taxista le explica la historia. Y con razón ! XD A todo esto todavía estamos con un sandwich que ya tenemos por los tobillos y como es normal la cocina ya está más que cerrada.

    Y ahora sí la cosa continúa con... así que acabamos rascando los envoltorios del poco embutido que nos queda para rescatar lo que podamos para cenar. De postre tenemos una bolsita de ositos de goma que amablemente nos han dejado sobre la almohada. Caemos rendidos sin querer ni pensar cómo vamos a volver a Dessau y si nuestras bicis seguirán allí, pero creo que ya nos preocuparemos de ello mañana por la mañana.

    Publicado hace 7 años #



A no ser que se indique lo contrario, los contenidos están bajo licencia de Creative Commons.

Estamos alojados con eCliente, que además de ser muy buenos en lo que hacen, son buena gente. La tecnología detrás de Rodadas

Rodadas está en la red desde mayo de 2005.

Aviso legal | Política de cookies