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Camino de Santiago o mi primer viaje en bicicleta

  1. Ante todo debo una explicación.

    Hace un par de años estuve por estas tierras cibernéticas, nutriéndome de todos vuestros viajes y compartiendo con algunos de vosotros ideas y sueños, en ese momento me planteaba una ruta por Italia que no llegué a hacer. He seguido muy de tarde en tarde las peripecias que vais relatando sin atreverme a contar ninguna.

    Aprovecho la ocasión de este mi primer viaje para explicar mi camino.

    Espero que disfrutéis tanto como he disfrutado yo con los vuestros.

    Camino de Santiago.

    66,89 km

    13,4 media

    56,7 max

    4:59:17.

    Ten cuidado, cuídate, lleva por si llueve, ¿Llevas botiquín ?, tu estás un poco zumbado, que se te ha perdido en Galicia y por que no vas en motococheaviontren.

    En rasgos generales han sido las respuestas, han habido otras, aquellas que te apoyan. A todos ellos gracias por estar ahí. Hoy hace apenas seis dias que mi padre nos dejó, este camino se lo dedico al que me dió lugar en este mundo.

    Sábado 28 de Julio.

    Júlia se ha levantado simpática, esto mas que una sorpresa es una bendición, se levanta así cada día. No cuesta mucho imaginarse lo difícil que es marcharse teniendo al diablillo con su media lengua diciendo papapapamamamamatatatatababababa. En fin haciendo de tripas corazón huyo hacia Montserrat.

    Café en la Pilar, como dice una amiga cuando no te lo puedes tomar te lo tiras por encima. Y a buscar a mi rocinante particular.

    Gonzalvo no falla, la susodicha está impecable y luce radiante con su nuevo transportín, el caballete y los cuernos del manillar.

    He recogido a Victor que hará de chofer hasta el monasterio, con su inestimable ayuda la metemos como podemos en el "SUBIRUS", como decía mi padre, entre ponte bien y estate quieta han pasado veinte minutos, confiamos en el buen hacer de Victor, que elige una ruta un tanto dudosa, (Carlos sabe de que hablo). Ya temía acabar en La Bisbal, perdona no podía desaprovechar la ocasión. No perdamos el hilo, 10:50 am aproximadamente en la entrada al parking del monasterio. 5,50€ subir con el coche, y claro a la maquina no le puedes explicar que vienes a dejar a un amigo, que yo salgo enseguida. Eso junto a la hora que se nos ha hecho, me llevan a parar en la entrada y sacar los bártulos. Visto la bici me visto yo, adiós al colega y ala, a pedalear.

    11:30

    Tengo mi credencial. Estoy impresionado por la celeridad, educación y eficiencia de la persona que me atendió. Parece ser que la crisis no se vive de igual manera en un monasterio.

    Le encargo a una señora una foto con la bici y algo de fondo, despues de dos intentos desisto y las fotos lás hago yo. Estoy preparado, a pedalear se ha dicho.

    Los primeros kilómetros son un regalo, claro que como todo en la vida una de cal y otra de arena, pronto vienen las subidas, tengo que superar El Bruc, si, si con el coche son diez minutos, pero estas pendientes no permiten superar los nueve por hora. El paisaje que me rodea es sobrecogedor, hago mas fotos, para eso está el iPhone, todo se ve muy pequeñito desde esta posición. Paso el Coll de ... Ejem si hombre el Coll deee, bueno un Coll que se yo, a ver si ahora me voy a tener que acordar de todos los topónimos. Pues eso, que lo paso y comienzo a bajar. 30, 35, 40.45.50.52 echa el freno Madaleno que vienen curvas. Todavía no es la una cuando llego a Igualada sin contratiempos, aunque una sugerencia, mejor dos. Para que bajar tanto y luego subir, señores "carreteros" un poco de seriedad, que necesidad hay de plantar una subida de mil demonios antes de llegar a cada pueblo, esto vale para Igualada, Jorba, La Panadella (creo que no es un pueblo), y sobre todo Cervera.

    En la iglesia de Igualada una "Boa" con novios, mercedes de lujo chorropocientos euros mínimo, y rancio abolengo. Antigua "porxada" ahora plaza normal y corriente repleta de bares. Elijo menú y a reponer fuerzas. Voll dam fresquita, espaguetis y pollo, cafe, 14,80 del ala, para que digan que el peregrinaje sale barato, eso si, bueno un rato largo.

    Salgo de Igualada, salgo de igualada, salgo de Igualada, no es broma, al final intuyo por donde salir y SALGO DE IGUALADA. Por cierto no sabía que por esta zona se movía tanto "parné" menudas casitas, chozas prehistóricas vaya. Yo creo que es un poquito de recochineo, vas tu con tu atuendo de peregrino y te hacen pasar por una urbanización de súper lujo, claro que al final hay una ermita, no sea que se nos escape alguna. Yo sigo la flecha amarilla, tralaralala, tralaralala, tralaralala. Subo, derecha, izquierda, derecha, izquierda, no me dejo ni una marca, mira tu que bien. Uy eso parece una escalera, a lo mejor este no es el de las bicis, claro que tonto solo he hecho dos kilómetros subiéndo, para bajarlos otra vez, esto es para que cojas fondo, en serio hay un señor que dice, para que vamos a duplicar flechas, ademas que hagan un poco de orientación que nunca viene mal, y encima le damos entreno gratis, simpaticote el mamón. El resto de la etapa que os voy a contar, ni dios, yo creo que aquí no vino nunca, un sol de mil demonios, y subidas hasta decir basta. Pero yo soy muy cabezón y si digo que llego a Cervera, llego, en bici, a pie o arrastrandome, pero llego. Me viene una historia del Rubianes, je, je. Otro día la cuento. Reseñar que en La Panadella me trisqué un acuarius.

    18:00. Minuto abajo hora arriba...

    Albergue, casa colonias, mil niños, y una pareja de "Ses Illes" con maletas, sabanas, y sin jabón. Que no lleve yo tiene un pase, para colmo no fue olvido - pensé en pedirlo aquí - medio entendí con ese catalán de allende los mares. Claro, como estamos en el Hilton...

    En fin me ducho con mi gel Axe attack no se cuantos, dejo el suelo del lavabo comunitario hecho unos zorros, limpio con mi supergamuza, léase toalla del Decatlón, venga que todos tenéis una, esa que parece una vileda gigante, la que se engancha al cuerpo cuando te quieres secar la espalda, si, si, esa. Podría venir con libro de instrucciones, ocupar ocupa poco, pero es que al final te acabas secando al aire. Cojo el Flota, atención cuarentones y otras hierbas, lo compré en el Slecker, si no está bien escrito mala suerte, se entiende. Pues eso que me dicen, llévate una pastilla para la ropa que es mucho mejor, gracias que quien me lo dijo como piensa en todo, o quizás por experiencia sufrida me endosó una bolsa con cierre zip, la de los congelados, para proteger la pastilla y el entorno. Por donde iba .......ahora recuerdo pues me aplico a lavar la ropa, lavo los calcetines, los "gallumbos", la camiseta azul de Danone, un momento pero si yo llevaba una blanca del D... No digamos marcas que está feo. Nada que mi afán de limpieza me ha jugado una mala pasada. Lavo la camiseta que llevaba puesta, y me lanzo a descubrir Cervera. Me voy directo a la pastelería Colom, de la que guardo gratos recuerdos. Bocata en no se donde, de jamón, de eso me acuerdo y al catre.


    Publicado hace 7 años #
  2. Domingo 29 de Julio 2012

    111,00 km
    16,5 km/h 
    41,0 velocidad máxima. 
    6:43:07 tiempo sobre el sillín.

    La noche la paso en un ambiente festivo, primero comenzaron los chavales, ya se sabe, metes en una coctelera casa de colonias, niños y monitores sin autoridad y tienes la fiesta garantizada. Después siguió la pareja mallorquina, mas bien ella, el supongo que gesticulaba, os podéis imaginar la situación. Como no quería golpear la pared en plan "tocapelotas" utilicé la estrategia fantasma, golpear suavemente con un ritmo lento, y arañar secuencialmente, creando así un toque tétrico. No se lo que entendieron pero callaron en el acto. Por fin pensé yo inocente. Fue acabar la vecina y comenzar una especie de fiesta de barrio que acabó justo cuando me levanté.

    A las siete salía yo de Cervera, con Lleida por Montera. En este punto tengo que aclarar algún que otro aspecto.
    Ahora podría explicar una de indios, y contar como despues de un concienzudo estudio decidí cambiar el itinerario, evitando los famosos Monegros, Lleida, Zaragoza etc, y desviarme por la variante del camino que se bifurca en Tarrega a unos doce kilómetros de Cervera, y que va hacia Huesca pasando por Monzón y llega prácticamente a Jaca. La verdad es que no conocía la existencia de dicho camino. Yo vi unas flechas amarillas y fui tirando millas obedientemente. Iba yo muy ufano tralaralala, tralaralala, tralaralala, comiendo camino con ilusión, cuando me encontré un peregrino en bicicleta que dudaba en un cruce. A la derecha dije yo que había visto la flechita correspondiente, en ese momento me creía yo muy listo, rápidamente entablamos conversación, mientras los kilómetros iban cayendo. Y fue en esa conversación donde me percaté que Lleida será muy mona, pero que ya la veremos en otro momento. Y justo en ese momento decidí sin pensarlo ni una sola vez que cambiaba de camino y punto, así paso por Balaguer, por Monzón, y por Huesca todos ellos con buenos recuerdos. 
    En Castell del Reméi separamos nuestros caminos, el tenía un picnic que le habían preparado, a mi me esperaba un bocata de tortilla con jamón en Linyola. A la sombra bien acompañado de la sempiterna Voll damm, devoro el bocata. Xavier pasa en ese momento y sigue hacia Balaguer. Definitivamente cada uno por su lado, yo sigo a lo mio y me pido un café mientras leo el diario. Alonso sale quinto, Lorenzo primero, Pedrosa tercero etc. 
    Varios cientos de flechas despues me planto en Balaguer, atravieso tranquilamente el pueblo, por supuesto si llegas a un pueblo y ves una cuesta fijo que te la comes. Estaba yo comiendo cuesta cuando en una plaza y al abrigo del sol justiciero veo al "compi" que me hace señas, compartimos café, cada uno el suyo por supuesto y continuamos juntos. Joderrrrr con la pip-uta cuesta de los pip-ojones. 
    Alternamos tramos de tierra con otros de carreteras comarcales, el culo se resiente, las piernas tiemblan y las rodillas hacen ñic ñic, ñic ñic, destino Tamarite de Litera, si llego habré hecho 90 km, mientras nos contamos media vida o menos según se mire, y entre yo te explico y tu me cuentas me dice que quiere llegar a Monzón. Yo le pregunto a mis piernas y me dicen que no, que me pare en Alfarrás a comer y luego ya veremos. Nos damos los teléfonos, bueno los números, y volvemos a despedirnos, encantado, lo mismo digo etc... Yo a lo mío, es hora de comer, ensaladilla rusa casera, vino de la tierra, cordero a la brasa, tiramisú, café, completito vaya. 
    Llego a Tamarite, aquí hay menos gente que en un barco abandonado, sigo las flechas, vaya otra cuesta, paso de flechas y busco un bar, exacto allí está Xavier que me lía para llegar a Monzón. 
    Veinte kilómetros despues uno abajo cuatro arriba llegamos a la capital del Cinca, eso es un río, hotel de dos estrellas, habitación individual, ducha siesta y a cenar. Yo quería un japonés o un italiano, así que acabamos en una taberna Lizarran y nos ventilamos una botella de sidra y unos huevos estrellados con foie y setas. Ala a dormir, que mañana será otro día. 

    Publicado hace 7 años #
  3. Supongo que lo estoy haciendo bien y donde toca. Ruego si no es así que un alma samaritana me lo indique. 


    Publicado hace 7 años #

  4. Lunes 30 de Julio 2012

    91,88 km
    16,5 km/h 
    41,0 velocidad máxima. 
    6:43:07 tiempo sobre el sillín.


    Salimos temprano sin demasiadas complicaciones de Monzón, las marcas se dejan ver fácilmente, asi como los vestigios industriales de toda gran ciudad,mamotretos de otras épocas. Van quedando atrás mientras nos dirigimos hacia Selgua, pasamos pequeños pueblos con la compañía de un cielo gris que nos hace la ruta mucho mas amena dejamos atrás Ilche, decidiendo que nuestra próxima parada la haremos en Berbegal, hacemos un tramo de Via romana pasando por tantas ermitas e iglesias que los nombres se me cambian. Berbegal se resiste, se resiste, joder con Berbegal. Despues de una subida que no le deseo a mi peor enemigo paramos a almorzar, perdón desayunar, según una amiga almorzar solo lo hacen los catalanes "esmorçar". Sigo con lo mio bocata de tortilla con jamón, Xavier me copia y comienza su calvario, claro que el pidió pan con tomate en la Huesca profunda, y tomate le pusieron pero frito. Bajamos, he dicho bajamos dulce palabra, con solo escribirla se alivian todos mis males. Pues eso bajamos y bajamos y bajamos, que placer, que armonía, tralaralala, tralaralala, tralaralala, mierda asfalto interminable y para colmo subiendo, cinco sentidos en conseguir que los músculos y articulaciones hagan su trabajo, al fin una bajadita hasta llegar a Pertusa, seguimos descendiendo, a subir otra vez. Parece una montaña rusa sin fin. En Pueyo de Fañanas repostamos los bidones, descanso, barrita energética, pedaleo que te crió. Ola, esto es un pueblo, te saluda porque el único que te viene a ver es un labrador, me refiero al perro y este solo suelta pelos y babas. ¿Por qué no subimos un ratito?, claro ya era mucho bajar. Desde arriba podemos tocar Huesca con la mano, pero el camino señalado no hay quien lo baje. Pito pito colorito donde vas tu tan bonito, a la era verdadera, pin pon fuera, derecha y acertamos, gracias que por lo menos algo de suerte nos queda.
    Yo me quiero quedar en Huesca, decidido, si el quiere ir a Bolea que vaya, asi que me voy a Bolea, ya parezco Gila ¿Recordáis ? - ya veras cuando se ponga mi mujer al teléfono le voy a decir cuatro cosas, que se ha creído. Coge el teléfono, que sepas qu...si cariño, como no cariño, pero espera que te digo, claro cariño, si mi cielo, lo que tu digas mi amor, faltaría mas.- 
    Pues eso salimos de Huesca siguiendo el instinto, porque lo que son las flechas como que no. Al contrario que Monzón, las afueras de Huesca son una gozada, ni noto las subidas. Anda que pueblo mas bonito allí cerca del cielo, gracias que no es Bolea. Lo es, lo es, lo es. Xavier que tiene un pacto con el diablo sube como el susodicho, este se cayó en la marmita de Panoramix y no lo quiere reconocer, subo derrengado, echando pestes por la boca y por el culo, mientras espera departiendo con unas parroquianas acompañado de una cerveza, por un momento creo que estamos en el destino, pero no, como va a ser, si hay mas pueblo, eso si, para arriba.
    Cerveza, agua fresquita, consejos camineros de una peregrina de pro, en casa Rufino nos dan la llave del albergue, ducha, lavar ropa, cena, ginctonic en la calle con el filosofo del lugar, el tipo pone a parir al gobierno en pleno y especialmente al " Presi", luego un par de consejos a dos rumanos del tipo, deja en paz a las guapas del pueblo ( solo hay una y está casada con el Rufino) y te lías con las gordas con gafas. La cara de Xavier es todo un poema, la de los rumanos ni te cuento. Rebobino hasta la cena que solo puedo calificar como impecable si nos limitamos al ámbito culinario, nos sirven con una simpatía rayando el absurdo, los platos mas que depositarlos los tira sobre la mesa un gran señor, lo de gran no es por su importancia es por su amplitud, de aquellos que en el avión pagan por dos asientos. El súmmum llega con el postre. Flan, de huevo, de chocolate, de queso, etc... A Xavier no le gusta el flan, el tipo le pone tal cara de asesino perdona vidas, que apenas oigo como Xavier pide un café. Mañana mas.

    Publicado hace 7 años #

  5. Martes 31 de Julio 2012

    82,00 km
    12,2 km/h 
    60,6 velocidad máxima. 
    6:41:00 tiempo sobre el sillín.
    Desnivel acumulado 1400 metros.

    Salimos de Bolea, subiendo como no, total vamos a cruzar el pre-pirineo, yo como siempre tan feliz, en un momento u otro nos espera un buen desayuno. En menos que canta un gallo el sargento pedales me saca unas cincuenta bicis tirando corto, este hombre tiene que tener algún secreto, no es normal... Que le vamos a hacer yo cambio a molinillo, o como dice un gran amigo a ciclostatic, y subo, subo y el se va, se va. Hoy quiere llegar a San Juan de la Peña mínimo, aunque su ambición es Santa Cilia de Jaca. Aniés ni lo olemos esperamos reponer fuerzas en Loarre, por el camino almendros, bojas, retamas, como si estuviéramos en Los Llanos de Pajares (Serón- Almería ). Nos han dicho que en el castillo de Loarre grabaron parte de El reino de los cielos. Una placa indica que verlo cuesta 4,5 km, de mutuo acuerdo lo dejamos a nuestra derecha.
    En Loarre bocata, cerveza, repostamos agua y seguimos. No tan facil, primer intento del día de separarme del muchacho, mis fuerzas están al limite y acabamos de empezar, le digo que vale, que no me espere pero que sigo.
    Llegar a Sarsamacuello supone tal esfuerzo, la entrada al pueblo la hago a pie, mis piernas hace mas de media hora que dejaron de funcionar, sencillamente se arrastran. Un señor muy majo nos indica la fuente y el camino. La fuente espectacular, no os equivoquéis de imagen, son cuatro caños de agua raquíticos que llenan un antiguo lavadero y una alberca, todo ello al abrigo de un tejadillo. Claro que si vienes de pasar media mañana con el Lorenzo abrasandote, sube que te sube, y encuentras ese rincón fresco con un agua cristalina, pues eso, espectacular.
    Yo me quiero quedar pero monto en mi rocinante y parto raudo hacia la montaña, no tardo en decirle a Xavier que yo dividiré la etapa, ahora si que toca despedirse, fue bonito mientras duró... Veo como se aleja adentrandose en la montaña, mientras yo subo a mi ritmo sin alzar la vista no vaya a ser que me entre una depresión al ver la cuesta. Parece mentira pero sigo subiendo, hostia, perdón, hostia ese de ahí como a medio kilómetro, pues si quien va a ser, no me ve, bueno yo sigo subiendo y luego ya veremos, los últimos metros los subo a 18 km/h, que locura, y comienza la bajada, pero bajada bajada, casi nueve kilómetros de bajada, que pasa, te ha gustado el puentecito ( que no se entere, esto lo escribo en voz inaudible, le gustan sobre todo los metálicos, esos antiguos) haciendo unas "foticos". El puente se las trae, sin protección y con un acantilado que flipas, gracias que es ancho, sino daría un "yuyu" en fin que seguimos bajando juntos ya nos despediremos en la Estación de Sta. María y la Peña, porque yo a San Juan de la Peña no subo hoy ni atado. Nos tomamos unas coca colas en el bar del pueblo y para San Juan de la Peña, no si ya digo que soy demasiado bocazas. Decidimos ir por carretera despues de que un lugareño nos diga que con una moto de trial y mucho dominio igual pasamos por el camino. Claro que  por la carretera tenéis que volver a subir los tres kilómetros que habéis hecho hasta aquí, que mono el chico, "grrrregufjjjooerr". Pedaleando voy, pedaleando vengo, por el camino yo me entreteeeengo, esto va con música.
    Las tripas rugen así que paramos en un camping amigo del motero, tiene gracia la cosa, encima recochineo.
    De momento la carretera bordea un río que ameniza la tarde. Tralaralala, tralaralala, tralaralala. Ya está se acabó lo que se daba, con lo bien que pintaba esto, a subir carretera.
    El desvío a San Juan de la Peña auguraba doce kilómetros de cuesta, mejor será tomarlo con calma, es que son doce kilómetros, si consigo una media de cuatro tardaré una eternidad, no llevaba cuatro o sea unos cuarenta y cinco minutos más tarde, cuando oigo el sonido inconfundible de una moto que se va acercando, rutera, maletas, motor, y sobre todo acelerador, y detrás otra circulando ambas tranquilamente disfrutando del espectacular paisaje, que si algo tienen en común todas los montes a los que he subido es un paisaje que te deja sin respiración, las despido con añoranza y sigo mi camino. El ultimo tramo y muchos intermedios los hago en el coche de San Fernando, un ratito a pie y otro andando, cuando me pasan dos ciclo-turistas, uno con remolque incluido, si vienen por donde yo manda narices, saco la ultima brizna de fuerza y monto veloz, es un decir claro está, me subo como puedo siguiendo su estela, una, dos, tres, cuatro, bingo, funcionan. Los alcanzo y rezo para que sea la última cuesta mientras les paso devolviendo el saludo e imprimo un ritmo de final de etapa. 
    Llego al destino con la lengua fuera un par de kilos menos y la autoestima mas alta que el pico en el que estoy.
    Visitamos el monasterio nuevo, el viejo que parece nacer debajo de un saliente de la montaña y partimos hacia Santa Cruz de la Serós que nos espera al final de una bendita bajada, el velocímetro marca 60 km/h, que placer.
    El pueblo merece la pena más tiempo pero nuestro destino espera impaciente.
    Llegamos al único pueblo de todo el viaje que nos recibe en bajada.
    Completamos el albergue, ducha, cena y nos vamos a por un Gin-tonic en compañía de otros peregrinos.
    Ramón viene desde Francia pasando por Somport, acompañado de una hija de 12 años y un chaval de 15, nos explica el truco para no quemarlos. Hay que ir a su ritmo, parar cuando se cansan, un poco de piscina, se lo están pasando bien y eso es lo que importa, parece un tio majo este gallego que vive en Suiza, da gusto verlos. Los belgas me comenta Xavier que vienen desde allí en bici, o sea 1200 km de carretera llevan a cuestas, parecen padre e hijo, aunque por edad podría ser su nieto. Reyes viene de Somport y no es el primer camino que hace, Ramón tampoco, Xavier ha perdido la cuenta, se ve que el camino engancha. Compartimos anécdotas mientras mis rodillas agradecen una bolsa de hielo que voy intercambiando. 
    Ha sido un día duro, lleno de experiencias y de retos que exigen su recompensa sin demora. A dormir...

    Publicado hace 7 años #

  6. Miércoles 1 de Agosto de 2012

    82,35 km
    11,5 km/h 
    56,0 velocidad máxima. 
    7:08:15 tiempo sobre el sillín.

    El camino comienza al lado de la carretera aunque pronto bajamos junto al río, pasando por una zona que desprende algo de magia, aprovechando las piedras que abundan por la zona, los peregrinos han levantado cientos de montículos que rodean el camino, Xavier comenta que no siempre se aporta colocando más piedras, a veces basta con recolocar alguna, por mi parte pienso que solo el hecho de pasar con nuestras monturas sin desmontar nada ya empieza a ser un milagro. Pronto volvemos a cruzar la carretera para seguir por el lado izquierdo, en mente el bocata que me voy a comer en Arrés pero lo dejamos a un lado después de un sube baja por caminos y otras hierbas, en mente el bocata que me voy a comer en Artieda, despues de mucho esfuerzo llegamos a un cruce desde donde vemos el pueblo allá en lontananza, bien arriba. En mente el bocata que a lo mejor me como. Pronto divisamos el embalse de Yesa, paramos en un paisaje de suaves montículos grises que invitan a fotografiar el entorno. Seguimos con la imagen todavía en la retina pedaleando con denuedo, mi estomago se queja, mis piernas se quejan, mis rodillas se quejan y nosotro no vemos donde parar, el camino sigue por la carretera un buen trecho, el muchacho se tira por una senda marcada, a mi que me perdonen pero sigo por carretera, subiendo claro está. Las ruinas de Ruesta se acercan lentamente, las rodeo y cuando creo que mi bocata se parece mas a un holograma creado por mi mente y mis tripas rugen como un camión subiendo un puerto, diviso el letrero del paraíso. B A R. Recomendable ciento por ciento, vaya bocata de pollo con pimientos, manjar de dioses y ademas es un albergue. Por una vez el amigo llega después al bar, nos regalamos con dos cervezas y descansamos por fin.
    Vais hasta el camping y veréis el camino, nos dice la señora. ¿Sube mucho la cuesta? Preguntamos inocentemente. No, se hace bien. Yo creo que añadió una coma de mas. "No se hace bien", 360 metros de desnivel en siete kilómetros y medio. Eso si todo lo que sube baja, y no veas como baja, frena  que te sales de la pista, "ufs" por los pelos, claro que para llegar a Urdués de Lerda vuelve a subir. Repostamos a la sombra de un... Yo que se, daba sombra y punto. Pues eso repostamos y para Sangüesa que viene bajando. En Sangüesa sellamos en el albergue y conocemos al personaje del día. A punto de montar sale un individuo explicando como tuvo que ser evacuado por una ambulancia despues de perderse por la sierra de Izco, acabar el agua e incluso probar un liquido que encontró en el campo, resultado, vómitos  sanguinolentos, suero por un tubo y un día de descanso, el susodicho es de Zaragoza. Dejamos a un lado al esperpentico elemento y tras un avituallamiento inmediato mas otro a largo plazo en el supermercado de turno, nos disponemos a enfrentarnos con la temible sierra. En la gasolinera nos informan que no hay problema en seguir el camino, es lo que hacemos obedientemente. El maestro se pierde rápidamente en la lejanía, mientras yo me tomo con calma el resto de la etapa, llegando incluso a tumbarme en medio del camino a la sombra de un ... árbol. Xabier me llama indicándome una variante que le aconsejaron a traves de un bosque de gigantes molinos. La ascensión por la carretera se convierte en un suplicio. Por fin, me siento como Don Quijote, no en vano mi rocinante sigue voluntariosa a mi lado. Me dispongo a librar mi particular batalla con tremendos gigantes cuando suena el móvil. - ¿En que molino te encuntras?, - Creo que en el A1-06. - Todavía tienes para rato el desvío se encuentra en el B3-15. El cerebro lo gasté hace rato pero en último esfuerzo calculo que me quedan chorropocientos molinos por vencer que graciosamente coronan la sierra, silueteando sus bajadas, silueteando sus subidas, cuestas y mas cuestas con lo que cuestan por dios. Sin blasfemar que a estas alturas seguro que lo tengo cerca. Chorropocientos minutos después llego al preciado molino. Si llego a ser budista me bajo de la bici y le hago mil reverencias como poco. Feliz bajada, "ostgrrrrmecagontógrrrputamierdafragoneta-delosojones". Ufs por los pelos, casi me la trago. Feliz bajada sin mas contratiempos hasta el albergue de Izco. El "compi" me explica la jugada. El pueblo tiene 35 habitantes y lo mas parecido a un bar forma parte del albergue, nos proponen hacer la compra en la despensa del mismo y muy amablemente nos muestran la cocina. Toca cocinar. Preparo unos espaguetis con tomate, atún, orégano y unos huevos a la plancha marca de la casa. El maestro queda tan contento que se ofrece a fregar platos. Hoy el bar queda ocupado por los jóvenes del pueblo, los jueves les toca a los mayores, los viernes ... Vaya el chiste de Gila de la guerra y el tanque que compartían con el enemigo, lunes, miércoles, y viernes lo utilizamos nosotros. Martes, jueves y sábado el enemigo. Los domingos se lo alquilamos a una empresa de demolición para cubrir gastos. En fin que no habrá problema en pedir un gin tonic siempre que no lo tomemos dentro del bar. Resultado, mientras friega los platos me quedo frito con la ropa puesta y me quedo sin Gin toniZzzzzzzz...

    Publicado hace 7 años #
  7. Manel, claro que lo estás haciendo bien, vaya yo diría que fenomenal.

    Sigue, sigue.... muy pero que muy atractivo y con gran sentido del humor.
    Saludos

    Publicado hace 7 años #
  8. Jueves 2 de Agosto de 2012

    84,39 km;
    12,5 km/h;
    49,5 velocidad máxima;
    6:43:02 tiempo sobre el sillín;. 


    Salimos de Izco, ni Dios en la calle, por delante sube-baja de senderos de cabras que atravesamos como buenamente podemos. Nos esperan unos senderos preciosos antes de llegar a Monreal, parecen de cuento, los arboles abrazan el camino dejando el sitio justo para pasar por una senda sin piedras, una delicia que desemboca en el pueblo donde paramos a desayunar tremendos bocatas que zampamos alegremente. La chica que nos atiende nos responde que aquí está todo muy bueno. Incluso los bocadillos le digo...
    El mismo bar tiene apartado de ultramarinos donde nos pertrechamos de las frutas que sabiamente aconsejado por el sargento pedales servirán de comida. Sube-baja por senderos de cabras acompañados de tramos bastante insulsos, yo sigo a lo mio, haciendo kilómetros con más pena que gloria, mientras superman desaparece a la que llega una cuesta. Aprovecho una sombra y descanso apoyado en un árbol sobre un césped muy cuidado, a mi alrededor vehículos de lujo aparcados delante des unas casas ajardinadas donde moran los conductores, el amigo debe estar a kilómetros de distancia, pero yo aprovecho el dulce momento. Salgo en pos del compañero con energías renovadas dirección Tiebas.
    Frente al albergue de Tiebas lo encuentro de cháchara con mister enfermo. A ver que me lo expliquen, nos desfrenestramos en la pip...uta sierra de Izco y el menda que ha salido esta mañana de Sangüesa ha llegado antes que nosotros. Los peregrinos-bicigrinos somos unos "masocas" de cuidado, el tipo ha venido por carretera tranquilamente. El muchacho lleva una bici barata del decatlón y calza zapatillas de deporte, imagino el conjunto bajando por senderos pedregosos. Es un milagro que haya llegado hasta Tiebas, le preguntamos por su destino y nos dice que le ha gustado el albergue. Nosotros continuamos hasta la ermita de Eunate de planta octogonal que según Xabier es un rasgo típico de las construcciones templarias. Varios peregrinos aprovechan la temperatura interior para descansar. Uno de ellos explica mientras se vuelve a calzar sobre la costumbre de dar tres vueltas alrededor del templo descalzo, o eran seis, bien la cuestión es que mi compañero decide ponerse manos a la obra mientras yo me tumbo en un poyete entre dos columnas. En la segunda vuelta me percato que no se quitó los zapatos, evidentemente se los quita y continúa, yo a lo mío, cierro los ojos y aprovecho este momento de paz. Poco dura por cierto, queremos llegar a Puente La Reina para comer. 
    Continuamos la bajada hasta Obanos que nos recibe con una pendiente de las de bajarse ipso-facto. Subo tirando de la bici, claro que hay quien la sube pedaleando, adivináis quien ¿verdad?, pues eso me meto dentro del pueblo despues de convencer a unos amables vejetes, que si, que me lo creo, que por ahí se coje el camino, pero yo estoy buscando al colega y me huele que está esperándome con una clara en la mano. 
    Bajamos hacia Puente la Reina sorteando peregrinos, no en vano estamos en el camino francés y queda patente que es el más concurrido, se acabó la soledad. La ciudad es realmente bonita y aprovechamos la sombra antes de cruzar el famoso puente para dar buena cuenta de la fruta que constituirá nuestra comida. El puente es un autentico río humano, gentes de todas las nacionalidades contestan al saludo peregrino por excelencia, " buen camino". Decimos adiós a Puente la Reina con Villamayor de Monjardin por montera, por delante 31 km aproximadamente de cuestas. Hasta Estella continuamos mas o menos juntos, aguantando como puedo sobre el sillín y pedaleando como un campeón, dura poco no temáis, pronto las pendientes obligan al descanso, convirtiéndose los últimos kilómetros en una auténtica prueba de fuerza de voluntad. Poco antes de llegar a Azqueta suena el móvil, el compañero hace rato que pasó por allí y perdió su querido sombrero. Reposto agua donde el y tras localizar el sombrero parto raudo hacia el destino, solo dos kilómetros me separan del descanso. Aunque mis piernas responden mejor de lo habitual desisto del camino y sigo por la carretera, entrando en Villamayor desde abajo. Desmonto más por disfrutar del paisaje que me rodea que por el cansancio acumulado. A mi derecha una gigantesca bodega me da la bienvenida al pueblo, subo entre viñedos y me adentro en el pueblito hasta dar con el albergue. Lleno y las opciones escasas, aunque parezca mentira propongo continuar doce km hasta Los Arcos, un par de coca-colas mas tarde reanudamos la marcha. Milagrosamente me encuentro fuerte y con ganas de pedalear,resultado, nos plantamos en Los Arcos en un santiamén. Con la temible sensación de que lo tendremos complicado para dormir, las calles están repletas de peregrinos, asi como el albergue municipal. Nos recomiendan buscar uno privado donde por fin dejamos los bártulos. Nos disponemos a visitar el pueblo cuando un curioso personaje se empeña en vendernos un bastón con el que continuar el camino, de nada le sirve que vayamos en bicicleta, el señor nos explica prácticamente cantando la historia del garrote, la misma que se puede leer alrededor del mismo mientras enumera las poblaciones por las que pasa el camino desde Roncesvalles hasta Santiago, puede que nunca haya hecho el camino, pero puede que lo viva con más intensidad que muchos peregrinos, lo imagino sentado junto al río Odrón vendiendo las virtudes de su producto a cuantos peregrinos se le acercan, le deseo la mejor de las suertes, seguro que a su edad fabricar bastones a mano en plena sociedad de consumo le mantiene vivo. Los Arcos hierve de peregrinos y autóctonos, llenando las terrazas de los bares mientras llega la noche. Hoy me voy a comer un risotto que no se lo salta un gitano en un hotel del pueblo, mañana para Logroño...

    Publicado hace 7 años #
  9. Viernes 3 de agosto de 2012
    30,25 km;
    13,4 km/h; 
    52,2 velocidad máxima;
    2:15:10 tiempo sobre el sillín;.  


    Hoy toca despedirse, el maestro vuelve desde Logroño, asi que tenemos por delante unos treinta kilómetros, lo que empezó como una mera compañía fruto de la ocasión, ha acabado al menos por mi parte en lo que acostumbramos a llamar un nuevo amigo, atrás quedan kilómetros recorridos y experiencias, tengo que agradecer sus sabios consejos asi como sus múltiples ofrendas que han mejorado mi supervivencia en el camino. Tomamos con calma el recorrido que equivale a un tercio de la media diaria, y paramos a almorzar tranquilamente junto a otros peregrinos, la gente flipa cuando contamos nuestro recorrido, la verdad es que flipo hasta yo. Teniendo en cuenta que hacía como unos ocho meses que no montaba en bicicleta, en fin los hay locos, pero creo que me llevo la palma. Hasta el momento este recorrido ha sido mi entreno, y tal como temía ha sido el trasero la parte más perjudicada de mi cuerpo, ahora me veo fuerte e intuyo que a partir de hoy estaré preparado para afrontar el resto, no os confundáis, no recomiendo a nadie que salga sin una preparación previa, mi caso fue un poco excepcional, había desistido dos meses antes por la enfermedad de mi padre, y hasta cinco dias antes no decidí el viaje. Sabía que me enfrentaba a casi 1200 km, pero pensé tomarme los cuatro primeros días con mucha calma, claro que eso fue antes de conocer al maestro. 
    El resto del camino discurre esquivando peregrinos hasta llegar a Viana, donde me explica que la ciudad tiene trazas de grande por no se que historia de un heredero que tendría que haber sido rey, la verdad es que mientras escribo esto consulto en internet para ofrecer una información fidedigna, y llamadme torpe, o incluso impaciente, pues he encontrado reseñas históricas para dar y vender, pero nada que se parezca a la historia ofrecida por el maestro. De todas maneras me quedo con la que me explicó, aunque solo la recuerde vagamente, la encuentro más interesante que los datos fríos que ofrece la Wikipedia. Espero ver pronto al maestro pedales para que refresque mi atribulada memoria y poderla compartir. De todos modos Viana con historia o sin ella merece la pena visitarla. 
    Apenas nueve kilómetros nos separan de la gran urbe, los cuales transcurren sin contratiempos, Logroño se abre ante nosotros a traves del puente que cruza el Ebro, arteria vital de tantos pueblos y ciudades. Es la hora del adiós, y nada mejor que ante una clara, nuestros caminos se bifurcan, Xabier cogerá un autobus hacia Barcelona donde otro viaje le espera. Yo aprovecho la ocasión para meterme en un hotel que conocí en otra ocasión, y disfrutar del día en Logroño. Apenas son las once, mi rocinante descana en el parking, yo descanso en mi habitación soñando con las tapas de la calle Laurel. 
    La tarde comienza de tapas, y sigue con una sesión de cine, donde me llevo el mayor susto del viaje. Despues de ver la película Ice age 4, que pasa, a mi me gustan las de dibujos, aunque prefiero Pixar o Hayao Miyazaqui, creador de la mítica Heidi y de varias joyas de la animación. En fin salgo del cine y doscientos metros después comienza mi calvario la cartera no está donde debía. Por un momento todo mi viaje se viene abajo sin dinero, sin tarjetas, viernes por la tarde, vaya marrón. Mientras desando el camino mi cerebro despierta buscando soluciones a la debacle, no en vano mi éxito se basa en mi capacidad de improvisar bajo presión. Al final todo queda en un susto y mi cartera yace descansando en la butaca de al lado...glups que poco ha faltado. La noche llega y con ella vuelven las tapas, hoy coincido con caminantes que almorzaron con nosotros, compartimos risas, tapas, vinos e historias mientras oscurece, a las diez los peregrinos se recogen. Aprovecho para pasear por el Logroño nocturno. Como no tengo referencias del camino restante preparo dos etapas mediante la guía Eroski (recomendable 100%). Calculo dos días para llegar a Castrillo Matajudios, donde me espera mi pequeña Júlia con la family y unos días de merecido descanso. 

    Publicado hace 7 años #
  10. ¡Muy buena!, me estoy riendo con ganas pero... ¿ y unas fotos?
    Javier

    Publicado hace 7 años #
  11. Publicado hace 7 años #
  12. Creo que con el IPad no se pueden colgar las fotos. En cuanto pueda lo hago

    Publicado hace 7 años #
  13. Es lo que tenéis los "modelnos" mucho de ilclud y al final al PC a subir las afotos como el resto de los apestados...

    Y de todas formas, eso de irse al cine en in cicloviaje es la primera vez que lo veo. No deja de ser curioso, si señor. A ver cuando lo pruebo.

    Javier

    Publicado hace 7 años #

  14. Sábado 4 de Agosto de 2012
    84,14 km;
    13,2 km/h; 
    56,4 velocidad máxima;
    6:22:26 tiempo sobre el sillín;.  

    Salgo de Logroño antes del amanecer, totalmente renovado sigo la estela de los caminantes. El embalse de la Grajera me sorprende gratamente con el sol pintando el horizonte, me demoro con el espectáculo de luces y con el canto de las aves, momentos como este forman parte de la esencia del camino. Con el café en la mente, que no en el cuerpo parto hacia Navarrete, el camino asciende desde Logroño hasta el Alto de San Antón 300 metros en veinte kilómetros aproximadamente, después de atravesar el prepirineo y la sierra de Izco, nada que no se pueda subir. Navarrete me recibe dormido, bares cerrados, mi estomago ruge y el único movimiento es el de los peregrinos saliendo del albergue, sin la referencia del maestro se hace extraño el camino, por momentos tengo la sensación que lo encontraré esperándome en la próxima fuente. Sigo subiendo dirección Ventosa donde me espera, ahora si, ese café. En la terraza cuatro italianos en bicicleta, intercambiamos saludos y poco más mientras espero el bocadillo. Una chica desmonta y tira la bici al suelo, el chico se queda como un pasmarote a su lado sin saber que hacer ni que decir, ella llora puede que de rabia o desesperación, me pregunto cual será el motivo, está claro que su frustración la descarga sobre el atribulado muchacho, imagino que el la convenció para la aventura, puede que le dorase la píldora, quizás ella arrastra una lesión, me gustaría ayudar pero la distancia idiomática en este caso es insalvable. Dejo Ventosa con el estomago lleno y un punto de tristeza al contemplar la pareja petrificada sobre el pavimento como si de un nuevo monumento al bicigrino se tratase. Por esta zona el camino alterna tramos de pastos con una via paralela a la carretera dando paso a la bendita bajada que conduce a Najera. Atravieso el río Najerilla y salgo zumbando para Santo Domingo de la Calzada que se presenta en toda su plenitud. Es día de mercado o por lo menos a mi me lo parece, me apeo del biciclo y me arreo unas tapas de no te menees regadas con vino de la tierra al son de los chunguitos, curiosa mezcla eh, pues ahí va el nombre del establecimiento en cuestión. Bar la gallina que cantó, ala para que luego digan. Con el animo a tope, lejos queda Ventosa, tanto en kilómetros como en mi mente, me dejo llevar por el río de gente que desemboca en el mercado, curioseando entre calcetines y bragas, como no compraré ni una cosa ni otra, busco una frutería donde abastecer mi exigua despensa. Pequeños pueblos se amontonan en mi mente, todos tienen algo especial, aquello que los hace únicos. Junto a una fuente puede que en redecilla del camino me encuentro una pareja de barceloneses sobre ruedas. Vienen de Roncesvalles como la mayoría, hoy llevan tres pinchazos en la misma rueda, les recomiendo palpar la cubierta por dentro para detectar el pincho, eso o poner una cámara de titanio claro. Mientras charlamos un vecino nos pone en antecedentes sobre lo que nos viene encima, el puerto de la Pedraja, se nos antoja temible en la mente de este hombre. Con el bidón lleno continúo hacia Belorado, buen camino, buen camino, buen camino. Es un no parar, y yo me encuentro fuerte, todo funciona como un reloj al fin. Aprovecho un merendero para comer la fruta y echar un sueñecito. Poco falta para Villafranca de Montes de Oca, los últimos kilómetros me los meriendo en un decir Jesús, parezco otro, quien me ha visto y quien me ve. Llego a Villafranca en plena ascensión y dejando a mi izquierda el albergue municipal pedaleo hasta el albergue recomendado por la guía. Albergue de San Antón Abad. Dicho albergue comparte recepción con el hotel del mismo nombre, donde muy amablemente me indican que por cinco euros puedo dormir con dieciocho personas, por 55 euros tienes una habitación de lujo en el hotel, hombre solo hay un 5 de diferencia, digo yo que 5 y 5 son 55, pues mira tu que bien habitación doble para mi solito con todos sus detalles. El complejo merece la pena visitarlo, es un antiguo hospital de peregrinos que conserva sus muros de piedra y una decoración muy afortunada, es de hecho la mejor opción del pueblo. La recepcionista se ofrece a enseñarme las zonas comunes, de manera que después de una reparadora ducha me pongo en sus manos y acabo en el bar. Un vino de la tierra y una tapa. 
    El pueblo es poco más que la carretera y las casas adyacentes. Me acerco al bar de la entrada por si ofrecen algo interesante para cenar, en la terraza los angeles del infierno trasiegan cervezas como el agua, busco las Harleys pero por lo visto de moteros solo tienen el atuendo, de repente aparecen tres motos deportivas que acaban de cruzar el pueblo, paran junto al bar, se miran entre ellos, miran hacia la terraza, discuten, y se dan la vuelta. Catacrocs,clinc,clanc,.... Mi ángulo de visión no me permite ver el accidente, el que llevaba paquete ha hecho un caballito acabando por los suelos, cosas de la inconsciencia. Por suerte una ambulancia venia en sentido contrario, y dejo al conductor discutiendo con el capullo mientras en el suelo el paquete palpa con dolor su maltrecha pierna.
    En el bar del hotel un ciclista, me da la sensación por el equipo que lleva una de carretera, está cenando en la barra. El barman le habla de mi viaje y el tipo contesta que el no hace tantos kilómetros, sesenta a los sumo, salió de Roncesvalles con un compañero al que no veo, bien, más adelante volverán a salir, estos pamplonicos. Me siento en la terraza donde conozco a dos amigos de Hernani, me siento con ellos y me explican su historia. Uno de ellos salió de Hernani andando y se encontró con el otro en el albergue de Najera desde donde comenzaba el viaje, la gracia es que no lo habían planeado, de hecho aunque amigos no sabían que iban a realizar el viaje. Pasamos la tarde contando chistes, uno de ellos es un cachondo de cuidado que se los sabe todos. Igual cenan en el hotel comentan al tiempo que van para el albergue municipal. Hondea aun el humo del último cigarrillo que se fumó el amigo cuando aparecen Diego y Amparo. Son una pareja de valencianos que conocí dos días antes con Xabier, han escogido una habitación doble en el albergue del hotel, charlamos un buen rato y quedamos para cenar. El día ofrece poco más, la charla sigue durante la cena donde nos echamos unas risas con la cordobesa, o era sevillana, en fin lo que si era muy graciosa. Nos vamos a la cama, cada uno a la suya claro...

    Publicado hace 7 años #
  15. Es genial !!!
    Fabulosa la forma de contarlo desde 'el interior', y vaya palizones de bici. Me ha encantado la historia de 'el maestro', casi parece una de esas fábulas zen con su introducción nudo y desenlace, muy apropiado para un Camino.
    Aquí me quedo esperando la continuación...

    Gandulus maximus. Vires acquirit eundo. Et Iniuriam.
    Publicado hace 7 años #
  16. Es un placer recibir este tipo de criticas. Para mi escribir es un placer, y que me lean prácticamente un orgasmo. Intentaré continuar pronto....

    Publicado hace 7 años #
  17. Sigue yomanel... que ya hacía tiempo que no podía dedicar tiempo a la lectura del foro y está siendo un placer engancharme a ello con tu relato.

    Saludos.

    Publicado hace 7 años #
  18. Maneeeeeeel!!!!


    Venga hombre, sigue contando, que ahora viene la bajada hasta Atapuerca y luego el inacabable polígono industrial de la entrada de Burgos.   


    GENIAL la definición de la Toalla/Gamuza del Decartón. Aquí se apunta uno más a exigir folleto de instrucciones para esas toallas... 

    Leonor, tu serás SIEMPRE la princesa...
    Publicado hace 7 años #
  19. ¡Y unas fotos! que si no me atraganto...

    Publicado hace 7 años #
  20. Las fotos el fin de semana, lo prometo...

    Publicado hace 7 años #
  21. Domingo 5 de Agosto

    83,28 km;
    16,5 km/h; 
    46,3 velocidad máxima;
    5:01:30 tiempo sobre el sillín;. 

    Despues de un desayuno servido con la gracia de nuestra andaluza particular, salgo dispuesto a merendarme la Pedraja con ímpetu, 250 metros de desnivel en 3,5 km, pan comido, te lo digo yo. El camino repleto, tanto de bicis como de caminantes que voy adelantando paulatinamente sin despegar el culo del sillín. Llego al punto álgido del día como una exalación, y comienzo la bajada que desemboca en Atapuerca, paso de San Juan de Ortega poniendo en el punto de mira Agés. No me lo puedo creer, los de Hernani ya están aquí, no veas como caminan los bestias, sobre todo teniendo en cuenta que el chistoso arrastra lesión. Se han "cascao" unos 16 km y son las nueve y media de la mañana. Aprovechamos el reencuentro para almorzar tranquilamente en el albergue San Rafael. Según la amable señora que nos atendió, santo de los peregrinos, poco despues llegaron mis queridos valencianos uniendose al festín. Después de las presentaciones de rigor, pasamos un buen rato explicando anécdotas y algún que otro chiste. Nos despedimos de los muchachos de Hernani, y salimos hacia Atapuerca. Hoy es el gran día, en Castrillo Matajudios espera mi peque. Los valencianos  quieren hacer unos 60-65 km, como yo hoy tengo meta establecida nos pasamos los números, citandonos para mañana en Castrojeriz y parto raudo hacia Atapuerca que dejo a mi derecha encarando la última subida hasta Burgos con decisión. El camino se torna prácticamente impracticable, con las alforjas es difícil sortear las agudas piedras que cubren el mismo, incluso los caminantes se quejan, subo tirando de mi Rocinante hasta la cruz de madera y comienzo el descenso hasta Burgos, rápidamente el entorno boscoso que me ha acompañado durante la mañana da paso a la carretera hasta Burgos. Me recibe una deprimente lluvia acorde con la zona industrial que precede a la ciudad, el desangelado polígono refleja la situación actual, a lo lejos una gasolinera me recuerda la necesidad imperiosa de utilizar un lavabo, puede que me compre un refresco y aproveche la ocasión para enfundarme el chubasquero. Abandonada, no me lo puedo creer, un peregrino descansa al fondo de un autolavado. Se me quitan las ganas automáticamente y sigo adentrandome en la urbe, lentamente el paisaje cambia y la ciudad que ya conozco se va mostrando. Las flechas me dirigen a la catedral donde aprovecho para hacerme unas fotos. Tan solo 40 km me separan de mi destino y son las 11:40, avanzo hasta una fuente donde relleno el bidón y le explico a la única china que he visto haciendo el camino como funciona el mecanismo, me da las gracias amenizandolas con esa risa cantarina que conocemos de los restaurantes, si, si, ya sabéis de que hablo le pides el arroz tres delicias, el pato laqueado o a la naranja, el pollo con piña, y te van diciendo que si con la cabeza mientras se ríen, yo creo que llevan un micro y lo graban todo. Quien se cree a un tipo que apenas sabe decir los buenos días, que te mira con cara de no entender ni jota, que se apunta con tres garabatos una mesa de ocho, luego te traiga justo lo que le has pedido, vamos, como que no. Dejo a la China con sus genuflexiones y busco un bar donde satisfacer mis deseos mas oscuros, lo de oscuro va porque para ver donde apuntar tuve que encender el móvil. Con una sonrisa en la cara y medio kilo menos en el cuerpo tirando corto, subo a mi montura y salgo de Burgos.
    Nada que ver con la entrada, se parece mas a las afueras de un pueblo rural, aprovecho la generosidad de la orografía para imprimir un ritmo de mil demonios, llaneando por caminos a 18 km/h me pasan dos bicigrinos sin alforjas, los sigo un trecho pensando que pronto les divisaré a lo lejos, miro el velocímetro y hemos bajado a 16, los paso deseándoles  buen camino y pronto son ellos los que pierden mi estela, hoy le costaría seguirme incluso al maestro pedales. Los kilómetros van cayendo sin apenas tráfico, las pocas cuestas las subo como alma que lleva el diablo mientras me acerco a Hontanas. Desde allí 9 km hasta Castrojeriz y 4 km más el desvío a Castrillo. La hora de comer se acerca, mas bien se pasa, y mi estomago es de los que perdonan poco, un poco de fruta bastará. De paso estiro las piernas para afrontar el último tramo. Quiero llegar a la hora de comer.
    Me pillan los bicigrinos a punto de subirme al sillín, preguntándome si necesito algo, se han picado y están deseando que muerda su polvo, los dejo hacer y me paro a charlar con unos catalanes que van en familia, están haciendo el camino, con los nenes, han salido de Burgos y llevan 25 km, cinco más comenta el cabeza de familia y a descansar. Los acompaño hasta el final de la cuesta y me despido recomendándoles que vigilen la bajada, de hecho yo en su caso la haría andando, les digo al tiempo que bajo poniendo a prueba las sufridas alforjas. Abajo están los "picados", han pinchado los dos en la bajada, les ofrezco mi ayuda, y continúo hasta Hontanas. Hoy no veo ni los pueblos. Saliendo comienza a llover con fuerza y aprovecho para comerme un helado en el bar de la piscina. Al cobijo de un pequeño porche contemplo como las gotas repiquetean contra la superficie de la piscina, no puedo evitar pensar que Júlia está a menos de una hora, llevo ocho días sin verla y me parece una eternidad. Aprovecho un claro para seguir, pronto llego al antiguo hospital de peregrinos de San Anton, donde paro a sellar y llenar el bidón. Fue aqui, en este sitio donde el año pasado me imaginé haciendo el camino, si hay un lugar donde mejor se vive el espíritu del mismo es entre estas cuatro ruinas. 
    Los últimos kilómetros los hago sin darme cuenta, en mi mente la imagen de mi hija, cual zanahoria a un metro del burro, da alas a mis pies y me sorprendo subiendo el último tramo a 30 km/h. No temáis, la pendiente apenas se nota, y yo en ese momento menos. En casa de la bisabuela ( de mi hija) La mia no la conocí, se come los domingos a las tres. Llego exacto 14:58, para que luego digan que no soy puntual. Algo mas de 40 km en tres horas con paradas incluidas, una barbaridad. En el pueblo igual viven 30 personas y la mitad familia. Saludo y entro como un torbellino donde duerme Júlia. Con solo ocho meses y después de tantos días casi no me reconoce, ahhh,jorrconlaniñaahhh, me ha tirado del pelo y sonríe por fin, esta es mi hija, menudo temperamento gasta. Ahora si, ahora saludo a todo dios y me preparo para unos dias de merecido descanso...

    Publicado hace 7 años #
  22. Estupendo relato, me lo estoy pasando pipa. Gracias.
    Despues del merecido descaso ya nos sdeguirás contando.
    Un saludo.

    Publicado hace 7 años #
  23. Seguro, seguiré contando e intentaré añadir fotos el domingo

    Publicado hace 7 años #
  24. Nuevamente gracias Yomanel.

    Saludos

    Publicado hace 7 años #
  25. Me apunto para seguir leyendo! superinteresante...además de muy bien contado 

    Vaya palizas, 6-7 horas de media...

    un saludo!

    Publicado hace 7 años #
  26. Desde el Domingo 5 hasta el miércoles 8 de agosto
     75 km

    Comemos como solo se come en el pueblo, y eso que este no es el mío. Embutido a tutiplén, buen tintorro en porrón, y esto no ha hecho más que empezar, madre mía, voy a engordar lo poco que he perdido subiendo el pirineo. A las seis me llaman Amparo y Diego. Pues si al final nos hemos esforzado y estamos en Castrojeriz, me dicen. Entre que acabo de llegar, las pocas ganas de agarrar la bici, unas ganas de sestear que te mueres y mi hija haciéndome gañotas opto por no salir de casa. 
    Hurra. Me han traído la guitarra, solo llevo cinco meses tocándola pero ya no se vivir sin ella. Rápidamente me convierto en el espectáculo del pueblo, entre la guitarra, mi hija-terremoto, y el viajecito bicicletero, vamos que solo me falta tocar la armónica. 
    La idea que iba acariciando de pasar una semana en estas circunstancias se ve truncada por una llamada telefónica. Tengo 
    Que decidir si aprovecho para volver el lunes siguiente, o salir inmediatamente para Santiago. El jueves 16 máximo 17 tengo que estar en la ciudad condal por motivos laborales. He calculado seis días hasta mi destino, o sea, si salgo el jueves el martes llego, por otro lado si vuelvo desde aquí tengo donde cargar la bici, y aprovecho más dias con Júlia, supondría tardes de guitarra a la sombra, algún paseo en bicicleta, visitar los alrededores, la cosa promete, además ya he rodado suficiente, 700 km si no he contado mal, y, seamos sinceros, que tiene Galicia que no tenga Barcelona... ¿Meigas?, ¿Pulpos?, ¿Lluvia?... En fin no se lo que tiene pero el jueves me voy a la comunidad de las gaitas. 
    Sorry por las fotos. Ha sido un fin de semana muy completo...no prometo fechas pero las colgaré

    Publicado hace 7 años #
  27. ¿Qué pasa? ¿Que ya hemos llegado a Santiago?
    Pues me he perdido algo porque no me he enterado. (Tampoco he visto las fotos, por cierto)
    Venga Yomanel, que aún nos falta un buen tramo...
    Saludos
    Javier

    Publicado hace 7 años #
  28. Maneeeeellll! Estás ahí?


    Esto ya es el Crónicus Interruptus! 

    Publicado hace 7 años #
  29. Estoy en ello, de hecho es como sí volviese a hacer el camino otra vez, y no veas lo cansado que es...


    Publicado hace 7 años #



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