Rodadas. Una comunidad de cicloturismo y viajes en bicicleta
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¿ COMO DESCUBRISTE EL CICLOTURISMO ?

&tarr; PUBLICIDAD (lo que paga la factura)

  1. Pues nada, a dar a la pluma y comentar cual fue el detonante para que un día te lanzaras a surcar los caminos en bici .

    Publicado hace 7 años #
  2. El usuario no tiene avatar

    Anónimo No Registrado

    Yo encontré hace algún tiempo un vídeo de YouTube de Salva Rodríguez y me enganché a la idea.

    Llevaba ya unos años saliendo con mi MTB, pero nunca me había planteado el tema de un viaje autosuficiente con ella.

    Publicado hace 7 años #
  3. En mi caso, siempre me he desplazado en bici por la ciudad y alrededores...un dia un amigo me dijo, " tio me gustaria cogerme la bicicletas salir de la ciudad y pasarme unos días por ahi con la tienda de campaña.." y pense jooder tiene que molar mucho esto no?? empece a mirar bicicletas de alforjeros en google, y vi que es totalmente viable, que había un foro donde la gente contaba qué era esto...empece a leer libros y me enganche...mas tarde un compañero de curro llevaba un libro de Salva Rodriguez, al acabarselo me lo dejó y flipé...

    Asi y asi, monte una bici vieja de carretera y empece a hacer salidas cortas...

    Yo no se pronunciar un discurso, ni tan poco ser persona formal, yo acostumbro a estar en la carretera, alejado de la justicia estatal.

    http://www.alwaysrideyourlife.com.es
    Publicado hace 7 años #
  4. acme__00 dice: Yo encontré hace algún tiempo un vídeo de YouTube de Salva Rodríguez y me enganché a la idea.

    Llevaba ya unos años saliendo con mi MTB, pero nunca me había planteado el tema de un viaje autosuficiente con ella.


    ¿ y que te parece viajar en bici ?

    Publicado hace 7 años #
  5. Orbea700x28 dice: En mi caso, siempre me he desplazado en bici por la ciudad y alrededores...un dia un amigo me dijo, " tío ....

    ¿ y a ti que te parece esto de viajar en bici ?

    Publicado hace 7 años #
  6. Este artículo lo escribí hace nueve años para una revista de cicloturismo. Poco han cambiado las cosas desde entonces, el coche que tengo sigue siendo el mismo, son los kilómetros pedaleados los que más han cambiado (al año hago más kilómetros en bici que en coche). Creo que ya lo publiqué en Rodadas hace un montón de años, pero ahora que vuelve a salir el tema igual a alguien le puede interesar leerlo  ¡Ah!, y nueve años después me siguen conociendo como "la de la bici", jajajaja...


    LA DE LA BICI

    Cuando era una niña de seis o siete años aprendí a andar en bici. Era una bici pequeña, de piñón fijo, que compartía con mis hermanos y que me permitió descubrir qué era eso del equilibrio (no sin antes atropellar al párroco de mi pueblo, según dicen las malas lenguas). Desde el primer momento me sentí atraída por ese vehículo que me permitía moverme sin necesidad de tocar el suelo con los pies, como si volara a ras de suelo. Era adictivo…

    Seguí creciendo y mi sueño era tener una bici de mayor. Desgraciadamente mis padres no podían permitírselo, así que me tenía que conformar con montarme, muy de vez en cuando, en la bici de mis primos (que me venía ocho tallas mayor, pero eso no hacía sino darle más emoción al asunto), o en la bici de carretera (de carreras, le llamábamos entonces) del profesor de gimnasia. El poder usar tan poco la bicicleta, en vez de hacer que me olvidara de ella consiguió que cada vez la deseara más (tal y como decía Serrat en la preciosa canción Lucía, “no hay nada más bello que lo que nunca he tenido”). Pero todavía tuve que esperar un poco…

    Llegaron los años de universidad. Durante el primer año iba allí a diario mañana y tarde en autobús. En aquella época la red de autobuses todavía no era muy buena, por lo que no me bastaba con coger uno para llegar a la universidad, tenía que hacer un trasbordo, lo cual me suponía una media de cuarenta minutos de viaje. Cuarenta minutos que multiplicados por cuatro suponían más de dos horas y media diarias… Poco práctico. La excusa perfecta para ponerme a ahorrar y, ¡por fin!, comprarme una bicicleta que me permitiera ahorrar tiempo, dinero y, sobretodo, poder volver a disfrutar dándole a los pedales.

    Entre mis compañeros de clase había otro que se desplazaba a diario en bicicleta. El resto lo hacía mayoritariamente en autobús o andando. Esto durante el primer año. Luego las cosas fueron cambiando. Conforme pasaban los años había menos estudiantes que usaban el autobús, y más que iban comprándose coche. Yo seguía siendo “la de la bici”. La evolución más significativa fue la del compañero que también venía en bicicleta. Y digo que fue significativo porque la usó tan sólo el primer año. El segundo se compró una motocicleta. Para el cuarto año ya consiguió un cochecito pequeño, que cambió por otro de mayor cilindrada en el último año de carrera. Vaya, que iba “prosperando”. O al menos eso pensaban mis amigos, que envidiaban sin disimulo su nuevo coche. 

    Hoy, quince años después, yo también tengo coche, uno pequeñito que consume muy poco y que uso sólo cuando es imprescindible. Y ya no tengo una bici, tengo cuatro, para ciudad, para carretera, para montaña… incluso una plegable que me sirve para poder viajar a cualquier lugar sin necesidad de separarme de mi medio de transporte preferido. La gente que pensaba que iba en bici porque no tenía dinero para comprarme un coche ya habrá cambiado de opinión, supongo. Los que se extrañaban de que una médico pudiera usar la bici como medio de transporte ya se habrán acostumbrado a verme y lo considerarán normal, supongo. Y si no es así, me da igual. No cambio la bicicleta por nada. No cambio por nada la sensación de libertad, el placer de notar en el rostro los cambios de estación, la satisfacción de adelantar a malhumorados conductores atrapados en un atasco, el sentir que mi cuerpo está vivo, joven y sano, la relajación que me proporciona la cadencia del pedaleo, la tranquilidad moral de saber que no contribuyo a contaminar mi entorno… ¿cómo es que los demás no se dan cuenta de todo esto?, ¿cómo es que no está mi ciudad inundada de bicicletas? Me lo he preguntado infinidad de veces, y aún no he encontrado la respuesta. 

    De pequeña, cuando me dedicaba a atropellar con la bici al párroco de mi pueblo, me gustaban mucho las fábulas. Una de mis preferidas era la de la liebre y la tortuga. Me encantaba la idea de que la veloz y presuntuosa liebre pudiera verse alcanzada y superada por la lenta pero persistente tortuga. Hoy soy yo la que me siento un poco tortuga en medio de la vorágine de coches. Y me siento ganadora. Y muy orgullosa de que me sigan conociendo como “la de la bici”.

    ¡Bici, bizi, vici!
    Publicado hace 7 años #
  7. Pero bueno, si de lo que hablamos es más bien de cómo nos enganchamos al hecho de viajar en bici, este otro artículo de hace también bastantes años lo explica en mi caso.


    CON LA CASA A CUESTAS

    ¿Qué es lo que te hace a ti girar la cabeza cuando vas por la calle? Hay quien la vuelve cuando ve pasar a una mujer despampanante, quien lo hace tras ver un coche espectacular, o al cruzarse con un bebé de ésos que te comerías a besos. A mí hay otra cosa que, inevitablemente, me hace girar la cabeza… una bici cargada de alforjas. Ha sido siempre así desde que comencé con este auténtico vicio que es la bicicleta, y los principales culpables han sido los innumerables peregrinos-ciclistas que pasan por Pamplona rumbo a Santiago.

    Ellos fueron los que nos animaron a mi hermano y a mí, hace ya diecisiete años, a embarcarnos en la aventura de probar el cicloturismo de alforjas y, al igual que ellos, llegar a Santiago con la única ayuda de nuestras piernas. Cuando recuerdo aquel viaje iniciático no puedo dejar de sonreír pensando en lo bien que fue todo, a pesar de lo poco preparados que estábamos. Fue un viaje que haría deprimirse al mismo Murphy al ver la poca solidez de su famosa ley. 

    En primer lugar, nuestra experiencia ciclista se limitaba a usar la bici en ciudad y a hacer salidas de sesenta-setenta kilómetros los domingos por las mañanas (¡qué tiempos aquellos en los que la barrita energética era una barra de pan con tortilla!). No sabíamos lo que era encadenar dos puertos en una misma salida, pero sí sabíamos lo que era una pájara. Nuestra filosofía para estas rutas era tan sencilla como efectiva: cuando te canses, para y descansa. De esta forma se llega a cualquier parte.

    En segundo lugar estaban las bicis. No sabíamos ni lo que era una BTT, teníamos claro que lo mejor para este tipo de ciclismo eran las bicis híbridas, pero las nuestras eran de carretera, así que había que apechugar con lo que teníamos. Llevábamos unas cubiertas que ni se nos ocurría cambiar a pesar de los kilómetros que llevaban encima. La cadena era otra de esas cosas que nunca se nos había pasado por la imaginación que podría gastarse y, aunque no recuerdo si las engrasamos antes del viaje, lo que sí sé es que no llevábamos aceite en nuestra bolsa de herramientas… Todo lo que había en ésta era un par de cámaras, unos parches con su correspondiente pegamento, unos desmontables, un destornillador y unas llaves allen. Las llaves allen nos daban mucha tranquilidad, porque con ese nombre que sonaba tan técnico seguro que nos hacían salir con bien de cualquier apuro. El tronchacadenas no sabíamos ni lo que era. Y a pesar de todo esto, nuestros únicos incidentes fueron un pinchazo subiendo Piedrafita, un reventón que destrozó una cubierta a 100 metros de una tienda de bicis (ya os digo que la Ley de Murphy no funcionó mucho…) y un tercer pinchazo en la misma Plaza del Obradoiro.

    Y por último las alforjas. No eran tecnología punta, pero eran el último modelo. De hecho las fabricamos nosotros mismos para la ocasión con una tela de lona a rayas, azules y blancas para mi hermano, y rojas y blancas para mí. Se portaron como unas jabatas, aunque a mí me falló una cremallera bajando hacia Molinaseca y comencé a perder ropa interior… más vale que me di cuenta a tiempo de recuperarla. Además de las alforjas llevábamos los sacos de dormir, la tienda de campaña, los aislantes y todo lo que no nos cabía en las bolsas, como la sartén, el cazo de calentar la leche, el hornillo de gas… Por si esto no fuera suficiente, no teníamos ningún problema por cargar con un señor melón que comprábamos por la mañana en cualquier pueblecito y nos servía de postre al mediodía. Vamos, que el ahorro de peso no era nuestra prioridad.

    Y de esta guisa, muy cargados, con unas bicis poco preparadas, nada acostumbrados a pedalear con peso, pero con una ilusión enorme, llegamos a Santiago. Y todo salió redondo, tanto como el 800 que marcó el cuentakilómetros nada más pisar la Plaza del Obradoiro.

    Ahora, muchos años después, estamos terminando de preparar mi pareja y yo nuestras vacaciones de verano, una travesía de doce días por Euskalerria. Llevaremos unas bicis de montaña meticulosamente revisadas, unas alforjas de lo mejor que hay en el mercado, una preparación de miles de kilómetros cargando peso y, esto es lo único que no cambia, una ilusión infinita. Porque está claro que la ilusión es lo que mueve todo, lo único imprescindible. 

    Y es que en el cicloturismo de alforjas la bici pierde protagonismo, ya no es un fin sino un medio, pero a pesar de eso es la modalidad ciclista que más me entusiasma. Quien no la ha probado no sabe lo que se pierde. 

    Publicado hace 7 años #
  8. Muy chulos los artículos, Sarga "la de la bici"


    Yo me inicie en esto del cicloturismo (y me sigo iniciando pues considero que estoy en fase iniciativa), en la cama de un hospital descubriendo este foro, mucho tiempo para leer y muchas crónicas para soñar.

    El primer día que pude coger la bici, me marqué 4km a una media de 8km por hora, nada más salir de mi casa hay un repecho todo sea decirlo jejejjej, y llegue echando lo higadillos y con el corazón a 200, de esto hace un par de años, ahora me muevo en bicicleta por la ciudad (y me pasa lo mismo que a la de la bici con las caras de amargados en los coches) y me he hecho dos escapadillas de tres días, y un camino de Santiago y me fui a la sierra de gata con mi fiel "alemana" y espero seguir así.

    Saludos

    Publicado hace 7 años #
  9. Soul dice: Muy chulos los artículos, Sarga "la de la bici"


    Yo me inicie en esto del cicloturismo (y me sigo iniciando pues considero que estoy en fase iniciativa), en la cama de un hospital descubriendo este foro, mucho tiempo para leer y muchas crónicas para soñar.

    JAJJAJAJAJJAJ QUE BUENO.....

    Publicado hace 7 años #
  10. Sarga ahora te vas a enterar...Ja Ja Ja...
    De pequeño vivía en un cortijo andaluz (hasta los 14 años) donde trabajaban mis padres y el pueblo mas cercano estaba a unos Kms y claro, para ir al pueblo "un ratito a pie y oto caminando". Eran los años 60.
    Los "peones" venían en bici a trabajar y yo aprovechaba para coger alguna y con el pié izquierdo dentro del cuadro, intentar andar algo con ella, estaba mas rato en el suelo que... y así intentar aprender a montar con cuidado de que no me vieran que si no...
    Cuando se dieron cuenta de que sabía montar ("y nadie sabe como ha sido"), el "señorito" me regaló una bici unas tallas mas grande para que me sirviera mas tiempo... -solo tenía 7 años y me sirvió para ir al cuartel- A mi me hizo el chiquillo mas feliz del mundo aunque les sirviera del niño de los recados... y cuando me regalaron una dinamo y un faro es que no llegaba la noche nunca...
    Desde entonces no me baje de la bici.
    Al principio de los 70 emigré a Catalunya y siempre tenia en mente que algun día haría el camino de vuelta, pero en bici,
    no sabía nada de cicloturismo y menos de internet.
    Pensé que antes de los 50 haría el camino inverso y claro con 49 "me lie la manta a la cabeza" y tiré para mi otra casa, con mucha ilusión, nula experiencia cicloviagera y mucha incertidumbre.
    Los primeros días me comían los nervios pero despues no me habrá bajado. tiempo despues encontré a Rodadas y "pa que te cuento".
    Todo salió bien y ahora esperando la jubilación que verás la que voy a liar.
    He dicho
    P.D. Sarga cuando sea grande quiero ser como tu....

    Publicado hace 7 años #
  11. Interesantes sargantana tus dos artículos.


    Por mi parte, el Cicloturismo de alforjas lo descubrí prácticamente desde bien chico, al tener un familiar que viajaba así ya por los años 80. Lo que pasa que Yo no hice mi realidad viajera realmente hasta hace pocos años, en el 2012, con mi primer viaje, y en homenaje a él.
    En cambio, quise elegir el otro ramal del cicloturismo, ya se puede decir en serio, en 1994. Desde entonces, la carretera y la bici de las ruedas finas, son una unión que no han dejado de fallar.
    Al igual que la compañera, Sarga, llevamos en el cuerpo muchas emociones vividas, y si la vida quiere, al término del (2017), cambiaré de dígito y llegaré a la cifra mágica en kilómetros del 2. Ella y los que llevan mucho tiempo en este sano veneno sabrán de sobra que cifra tan increíble que será, y que siga sin faltar.
    Que vicio, que vida, que bici me hace sentirme tan bien.

    Publicado hace 7 años #
  12. a mi siempre me gusto irme al monte y acampar , senderear, en definitiva, todo lo que no estaba prohibido, hacer una fogata, plantar la tienda.....

    la bici ha sido algo que siempre ha estado junto a mi, desde muy niño,
    solo que en un momento, no se como, se juntaron
    ya no dejan hacer fogatas, (estoy de acuerdo), pero a veces paso por algun pueblecito, en invierno, y huele a leña., es suficiente para mis sentidos...... 
    y en lugares especialmente protegidos, me meto a un camping................
      muchos bicicleteros de alforjas que conozco,tambien han sido, o son montañeros, senderistas, etc..... 

    Publicado hace 7 años #
  13. Somos unos apasionados, tengo esa impresión. Gracias a todos, realmente hay mucho por contar.

    Publicado hace 7 años #
  14. Hace muchos años, un otoño, con 12 años, me apunté a una actividad muy rara, "cicloturismo". Iba con chavales de mi edad, y aunque no tenia muy claro el asunto, como sonaba a bici, y a mi la bici me encantaba, me lancé... fue una experiencia fantástica, tres días por la Sierra Norte de Madrid con bicis tipo "gacela" un par de monitores un poco pirados (fantásticos) y el equipaje en una furgo que nos hacía de apoyo... me enganchó totalmente, el verano siguiente, me fuí de campamento 15 días a hacer cicloturismo por Holanda, luego vino el primer Camino de Santiago y desde entonces cuando puedo me escapo..

    Si te fijas en las flores de la cuneta, la cuesta termina antes de que te des cuenta...
    Publicado hace 7 años #
  15. Yo me acerqué a esto en una huida hacia delante y de paso como amuleto para conseguir decir "No". Y lo cierto es que fue todo un acierto, tardío, muy tardío pero un gran acierto.

    Primera bici a los 50, de la tienda a casa (8 accidentados kilómetros) sin saber siquiera utilizar los cambios, miedos a pichar (nunca había sacado una rueda ni una cubierta, más o menos)... 30 días después, Ojos Negros, 50 días después la quedada de Tarraco, dos meses y medio después Barcelona - Valencia, cinco meses más y el Camino del Norte y ya después, perdí la cuenta...

    Publicado hace 7 años #
  16. ' al tener un familiar que viajaba así ya por los años 80".

    Hombre TomasGo,no eran aun muchos los que se aventuraban a viajar en bici por aquellos anos. Que menos que si no te importa, con el permiso de Tinguaro.y como un inciso a este interesante tema nos cuentes quien es,de donde es,como y por donde viajo tu familiar. A modo de pequeno homenaje. Yo por razones que no vienen al caso expresar aqui estoy muy interesado en saberlo. Ya digo,si no te importa sino no pasa nada.

    Gracias.

    “If you reject the food, ignore the customs, fear the religion and avoid the people, you might better stay at home.” – James Michener
    (Si rechazas la comida local,ignoras las costumbres,temes a la religión y evitas a la gente ,mejor te hubieras quedado en casa)
    Publicado hace 7 años #
  17. Hola a todos.
    Yo también como por culpa de este clima tropical ando siempre perezoso pues pego algo que escribí hace unos años en un post también muy interesante del amigo oreja. Saludos a todos en el foro.

    Hubo antes varios viajes. Entre otros en una Lambretta por Euskalherria,a dedo por la Bretaña,de fiesta en fiesta y yendo a donde fuese el coche que nos cogía, o el mas memorable de todos, desde Santander a la Bretaña,en un pequeño y destartalado velero, sin radio ni otro equipo de navegación que un goniómetro y en pleno invierno .
    .Había leído algunos artículos en la pionera revista Integral sobre cicloturismo y aquel verano empeze a ver extranjeros que llegaban a Santander en el ferry desde Inglaterra con sus bicis cargadas. Gente inteligente y libre pensé. Van adonde quieren, cuando quieren, a la velocidad que quieren y gratis. Sin pensármelo mucho ni tomar en consideración que el único deporte que hacia( a diario) era el de levantamiento de vidrio, que era un fumador empedernido de cajetilla diaria y que la ultima vez que monte en bici vestía pantalón corto, decidí que había que probar.
    No tenia bici ni equipo ninguno pero al menos mi hermana hacia unos anos, en Andorra y en un arrebato se había comprado una bici Gitane -algo así como las bicis chinas de 100 euros de estos tiempos-que nunca uso y podría pedírsela prestada .Llamo a Manolo, mi fiel compañero de aventuras (o mas bien una víctima sumisa de mis locuras) y le digo que se venga a Santander cuanto antes que tenemos algo muy importante y decisivo de que hablar, algo que podría cambiar nuestras vidas. Al cabo de tres días llega a mi casa y le propongo mi plan: irnos a Barcelona en
    tren y en la tienda de Integral el comprarse una bici de las que montaba Manolo el gallego y desde allí lanzamos a viajar en bici..Para que se anime, le propongo ser yo el que organice y planee todo pero el tendrá la decisión de adonde ir. En aquel tiempo, no había guías de cicloturismo ,cincuenta clases de alforjas, mil clases de bici ni tan siquiera bicis de montana o internet y se podía aun tomar decisiones siguiendo solamente el impulso del corazón sin comerse mucho el tarro con que llevar ni intentar tenerlo todo bien atado y programado.
    Como no sabíamos que hubiera nada mejor ,valía con cualquier cosa que rodara y una mochila de monte trincada a un transportin de fabricación casera. Si ya ha llovido desde entonces que en aquel tiempo no había aun el triple plato y nos subíamos los puertos con un plato de 42 dientes y un piñón de 22. Pero como si nada, con pundonor,silbando y al llegar al paso a fumarse unos Fortuna.
    Salimos de la tienda de Integral en Barcelona a las tres de la tarde y Manolo no sabe aun para donde quiere ir ,así que seguimos la carretera nacional que va hacia Tarragona y hacia el sur. No lo leímos en una guía pues no llevábamos ninguna pero era fácil de analizar ,norte es mal tiempo y sur es buen tiempo. No lo vimos en ningún mapa pues no llevábamos ninguno ni sabíamos aun adonde íbamos sino preguntábamos a las gentes. Por no saber no teníamos ni noción de como funcionaba el cambio de las bicis.
    No recuerdo ya donde nos alcanzo la noche.tras cuatro horas intentando mantener el tipo a la hora punta en que todos los moradores de las ciudades dormitorio al sur de Barcelona volvían a sus hogares.. Incluso ahora que soy mas veterano en el viaje en bici, si me viese de nuevo rodando en esa situación me llegaría a deprimir pero aquellas primeras rodadas las dimos con ilusión, conscientes de que algo nuevo y trascendente estaba sucediendo en nuestras vidas y aunque parezca incongruente nos sentíamos libres entre aquel caos y frenesí.
    El cambio era que viajábamos en bici pero el cambio personal estaba por llegar ,así que esa primera noche lo primero que se nos ocurrió fue hacer lo que tan bien sabíamos hacer,irnos de ronda. Después de unas cuantas cervezas a Manolo le llego la iluminación .Mi amigo del alma Manolo es un aceitunero apegado a la tierra y un andaluz orgulloso de serlo. Me dijo que el cielo mas luminoso y estrellado que nunca vio, fue en Santa Cruz de Mudela,(La Mancha),cuando de adolescente y junto a sus padres se paso allí un verano trabajando como jornalero y que quería volver allí.
    A pesar del entusiasmo de nuestros primeros kilómetros cicloturistas, me toco poner sensatez y las cosas en su lugar "hermano es imposible que nosotros podamos llegar en bici a un lugar tan lejano". Después de unas cuantas cervezas mas la iluminación me llego también a mi "y si vamos en tren hasta Santa Cruz y desde allí y antes de volver a casa nos
    recorremos por unos pocos días los pueblitos cercanos". Algo mas ajustado a nuestras posibilidades.
    El tren llego a nuestro destino unas horas antes del alba y nos acostamos al raso en un campo de azafrán cerca de la solitaria estación de tren. Manolo como siempre que se trataba de asuntos de cielo o de tierra tenia razón, era el cielo mas estrellado que hasta entonces yo había visto en mi vida.
    Fueron tres meses de vagabundeo por La Mancha y Andalucia. Sin mapa, íbamos adonde un nombre de lugar le recordaba algo a Manolo de su infancia o a mi me evocaba algo de las lecciones de Geografía o de los documentales que desde niño tanto me gustaba mirar o simplemente nos sonaba bien. No dejamos de encontrarnos unos cuantos castillos, molinos de viento, pueblos moriscos, poderosos ríos, campos floridos y gentes peculiares con raíces en la tierra .Recorrimos olivares infinitos, tierras yermas ,marismas y sierras agrestes aun entonces no transitadas por el "homo turista exterminator". Por inesperado nos llenaba de dicha.
    Cada tarde, tras montar la tienda en las afueras de algún pueblecito,nos hacíamos la ronda de los bares del lugar para especialmente yo que soy del norte y era mi primera vez en Andalucia, coger el pulso a la gente local. En España, donde mejor que en un bar para mezclarse con la gente, oir sus conversaciones, sus alegrías, sus penas y a veces deleitarnos con algo de improvisado cante flamenco. Mención especial a la Benemérita que nos acosaba a menudo, y es que en aquella época alguien con esas pintas, deambulando sin rumbo ni propósito, para muchos españoles no podía ser otra cosa sino un vago o un maleante.
    Sabíamos ya viajar en bici y vagabundear pero aun faltaban dos detalles para ser lo que yo suelo llamar un Vagamundo. Obviamente, hacerlo por el mundo y un cambio de mentalidad.
    El cambio -me imagino que como a muchos otros españoles en aquella época- nos lo facilito nuestras vecinas naciones de al-Magribiya (Marruecos) y Al-Yaza’ir (Argelia) y por extensión todo lo que hace al Magrib tan peculiar y capaz de influenciar la manera de pensar y vivir de alguien : el ser África ,el Islam ,el Sahara. Nadie que en aquel tiempo y por primera vez salia de Europa y viajaba al Magrib con un espíritu abierto volvía indiferente o lo detestabas o cambiaba tu vida.
    Manolo, mi hermano del alma -aunque desconocido para la historia internetaria- se convertiría con el tiempo en uno de los cicloviajeros mas singulares que haya habido. ?Y yo?, pues bueno, también me he pegado algún que otro viajecito -eso si a mi peculiar manera - y sigo con ilusión y ganas de viajar . Pero, que no daría, por volver a vivir aquella primera vez.
    Nota;perdonarme la extensión,es que como no me prodigo mucho por el foro,al menos cuando lo hago-intuitivamente-me desquito.

    Publicado hace 7 años #
  18. Buaaaaahhhhh, Pacovagamundo, la revista Integral y su marca de bicis, anda que no me hicieron soñar de adolescente, nunca pude comprarme una pero me metieron el gusanillo en el cuerpo, vaya si me lo metieron... Bonita historia la tuya 

    Publicado hace 7 años #
  19. pacovagamundo.
    Te contesto algo, que tampoco es mucho porque mi familiar (Mi tío), siempre ha sido algo reservado. Yo creo que si se mencionara por algún sitio seguro que sería muy conocido. A lo mejor, allí en donde vive, en Vitoria sí que lo es.
    Sus viajes a lo autosuficiente total, los hacía en sus vacaciones y siempre que podía. Los realizaba por España, y me supongo que algo de Portugal y Francia.

    Siempre me llamó la atención, su bicicleta super antigua y pesada. Hoy en día, por su edad, ya no realiza esos tremendos viajes, pero sigue con la misma vitalidad que de joven.

    Publicado hace 7 años #
  20. LO que os decía, hay mucho por contar; no quiero ni pensar en como sería una exposición de fotografías retrospectiva de nuestros viajes.Imaginen esas fotos en blanco y negro muchas de ellas....otras no , expuestas a lo largo de algún hermoso lugar a la vera de un carril bici y con una leyenda, quizás, del autor. ¿ qué ayuntamiento valiente y en aras de la movilidad limpia haría algo así ? En fin , siempre fuí un soñador, un viajero que se aventuró con 12 años a viajar con una Torrot t.t. por la Tierra de Barros de donde soy oriundo. Cortijos, fincas, corralones, aquellos olores a vaca y a estiércol, a oveja y a heno, a tierra mojada y a almendro, que maravilla de tiempos; un bocata de chorizo, una casera en la misma mochila que el lunes hacia de cartera escolar ésa era mi alforja improvisada y útil. Chubasquero de plástico que con un bolsillo único en el pecho se recogía todo hacia dentro a modo de marsupial quedando una riñonera; no había mas traje de agua ni mas abrigo que el techo de un chozo o algo así. El más rápido en la carretera un SEAT 1430 Sport...ahí es nada, te daba tiempo a apartarte....le oías venir un kilometro antes, ahora en cambio silban junto a mi, para cuando quiero verlo no se ni del color que era. 


    Un abrazo a todos. Buenas crónicas las de todos. Gracias por compartirlas.
    David, cicloviajero y soñador.

    Publicado hace 7 años #
  21. Ya que nos ponemos, refloto el hilo de la crónica de mi descubrimiento en esto de las alforjas.
    Aquí tenéis un viaje inolvidable, donde añado una foto inédita en compañía de mi queridísimo tío.
    Un 2x1 de recuerdos y sentimientos.

    http://www.rodadas.net/foro/topic/cronicas-de-un-viaje-catorce-dias-desde-madrid-al-norte-de-espana-y-regreso

    No me canso de leer ese primer viaje, y en admiración a él, con este gran homenaje.
    ¡Que lo disfrutéis!

    Publicado hace 7 años #
  22. Lo mio creo que ya lo escribí en otro momento en el foro, así que lo resumo.

    con independencia de mis idas y venidas al cole y de escapadas varias a principos de los setenta en diferentes localizaciones de España me encontré en un pueblo catalan donde no pude utilizarla... castelldefels.

    años despues y dado que haciendo deporte en invierno nos aburriamos en verano sin hacer nada de deporte un amigo me propuso salir en bici por las tardes y me dejo una de una talla superior a la mía dado que el era algo más alto...

    poco despues la que era entonces mi mujer se añadió a la fiesta con resultados desiguales: rotura de muñeca y algún pincazo que nos hizo pasarlo bien

    mas tarde decidimos hacer el Camino desde Roncesvalles, un viaje iniciatico de algunos viajes posteriores juntos y algunos mas despues en soledad.

    el descubrimiento de los foros y el intentar no perder la memoria de los viajes fue otro de los pasos dados al tiempo que me marque objetivos y principios en los mismos de lo que era o podía ser para mi eso de viajar en bici.

    Publicado hace 7 años #
  23. Como que lo reinvente yo mismo, pero todo salio tan mal que me puse a buscar informacion en Internet y encontre el cicloturismo, pero mi acceso a Internet era muy limitado, pues era muy caro pagaba por minutos, asi que toda mi informacion era mas bien escasa, ademas Google si existia estaba en panales, usba otros buscadores, que no eran ni cerca de buenos. Uno para imagenes, otro par textos.
    Cuando al fin me hice una idea, en mi pais no habia nada de nada, asi que a improvisar.
    Todo esto no fue hace mucho tiempo, no tengo que remontarme al siglo pasado, fue a principio de este siglo

    Publicado hace 7 años #
  24. Tomás GO dice: Ya que nos ponemos, refloto el hilo de la crónica de mi descubrimiento en esto de las alforjas.
    Aquí tenéis un viaje inolvidable, donde añado una foto inédita en compañía de mi queridísimo tío.
    Un 2x1 de recuerdos y sentimientos.

    http://www.rodadas.net/foro/topic/cronicas-de-un-viaje-catorce-dias-desde-madrid-al-norte-de-espana-y-regreso

    No me canso de leer ese primer viaje, y en admiración a él, con este gran homenaje.
    ¡Que lo disfrutéis!



    PRECIOSO...¡ QUE PASADA NIÑO !


    Publicado hace 7 años #
  25. Tinguaro_68 dice: LO que os decía, hay mucho por contar; no quiero ni pensar en como sería una exposición de fotografías retrospectiva de nuestros viajes.Imaginen esas fotos en blanco y negro muchas de ellas....otras no , expuestas a lo largo de algún hermoso lugar a la vera de un carril bici y con una leyenda, quizás, del autor. ¿ qué ayuntamiento valiente y en aras de la movilidad limpia haría algo así ? En fin , siempre fuí un soñador, un viajero que se aventuró con 12 años a viajar con una Torrot t.t. por la Tierra de Barros de donde soy oriundo. Cortijos, fincas, corralones, aquellos olores a vaca y a estiércol, a oveja y a heno, a tierra mojada y a almendro, que maravilla de tiempos; un bocata de chorizo, una casera en la misma mochila que el lunes hacia de cartera escolar ésa era mi alforja improvisada y útil. Chubasquero de plástico que con un bolsillo único en el pecho se recogía todo hacia dentro a modo de marsupial quedando una riñonera; no había mas traje de agua ni mas abrigo que el techo de un chozo o algo así. El más rápido en la carretera un SEAT 1430 Sport...ahí es nada, te daba tiempo a apartarte....le oías venir un kilometro antes, ahora en cambio silban junto a mi, para cuando quiero verlo no se ni del color que era. 


    Un abrazo a todos. Buenas crónicas las de todos. Gracias por compartirlas.
    David, cicloviajero y soñador.

    Esto de la exposicion podria ser algo itinerante como la L.
    Ir passando las fotos de un sitio a otro... y que los ayuntamientos nos dejaran tener expuesto esto en hall de cada ciudad donde "durimiera" la "L"

    Publicado hace 7 años #
  26. Mi comienzo en el cicloturismo fue siendo estudiante, allá por el año 91. Un amigo había estado trabajando unos meses en un trabajo temporal y con el dinero que ganó se compró una de las primeras bicicletas de montaña que circularon por mi pueblo. Me propuso hacer juntos un viaje en bici y la idea me encantó. Aunque no tenía bici, me las apañe para conseguirme una, compramos lo que creíamos que era una tienda de campaña ( cuando llovió descubrimos que  las verdaderas tiendas de campaña tienen dos capas: habíamos comprado sólo la parte interior de la tienda, le faltaba el doble techo :cry:), conseguimos unas mochilas y unos sacos de dormir prestados,  nos subimos a un tren  y nos fuimos a recorrer la sierra de Cuenca en bici.

    Nosotros no habíamos tenido antes ningún contacto con ningún grupo de senderismo, nuestras familias eran (siguen siendo) de lo más urbanitas,  ni siquira habíamos ido de pequeños a campamentos, y por supuesto no sabíamos absolutamente nada de cicloturismo. El único contacto que habíamos tenido con la idea de viajar en bicicleta fue muchos años antes en el colegio: un maestro del cole se encontró por las calles del pueblo a un vagabundo que viajaba en una bici cargada hasta las trancas, se acercó a hablar con él  y después de un rato de charla se le ocurrió que podía ser buena idea que aquel hombre nos contara un poco de su vida, así que nos juntaron a varias clases en el salón de actos del cole y aquel vagabundo con su bici al lado nos contó su vida y sus peripecias, cómo viajaba de un sitio a otro en bici por España ganándose la vida en trabajos temporales o directamente viviendo de la caridad, que se había embarcado de polizón en un barco que transportaba harina a América, donde pasó varios años antes de volver a España a seguir viviendo sobre su bicicleta. Por supuesto aquella historia tenía su lado amargo: desarraigo familiar y social, pobreza económica, soledad, etc, pero a nosotros  nos descubrió la idea  de que se podía viajar en bicleta con total libertad y autonomía. Así que al menos en parte, mis deseos de montar en bici se los debo a aquella charla.

    Publicado hace 7 años #
  27. Yo me inicié en esto del cicloturismo hace cuatro días, este año fué mi primer miniviaje cicloturista, hasta entonces practiqué ciclismo sin pensar que aquello era un deporte. De pequeño mis padres me regalaron una bici de talla de  cadete, eso me dijeron, preciosa, roja con frenos de varilla y dos banderitas en el buje de la rueda delantera, una del CD Castellón y otra de la tienda de bicis, Bicicletas Casañ. Con aquella bici hacia salvajadas con los amigos, hasta teníamos un circuito de "motocros" algún saltito dábamos y más de un porrazo nos llevamos. De más mayor, aún de joven, con 23 añitos, conocí a mi novia, que trabajaba en el distribuidor de Peugeot y su padre era el vendedor para toda la província, lógico y normal, mi novia me vendió mi primera bici, una Peugeot de "carreras" de color verde y salíamos, ella con su Peugeot de paseo de chica, con una malla en la rueda de atrás para que no se le enredara la falda y yo con la de "carreras", le fuí cogiendo el gustito hasta el punto que lo comuniqué a mis compis de trabajo por aquel entonces y sin quererlo hicimos una grupeta de cinco o seis miembros con la que salíamos los sábados por la mañana, salíamos a pedalear sin más, almorzábamos y nos volvíamos a casa para comer. La vida da vueltas y guardé la bici por unos años, en verano la sacabamos mi ya esposa y yo y nos dábamos algún paseo por la playa de Castellón, llegábamos a Benicasim y nos volvíamos, era divertido, con los niños lo dejamos y cuando se hicieron mayores subíamos a las dos niñas en sus bicis y al pequeñajo en una silla de bici que fabriqué yo mismo, pues hace 25 años de esto y no había tanta oferta en sillas de bici para niños como hay ahora, nos cojíamos los bocadillos y a dar una vuelta a ver si se enganchaban los niños a la bici, dos si se engancharon, la mayor no, dice que eso no es para ella, dos a uno, no está mal. La primera bici de carreras evolucionó, ya que tenía influencia en el importador de Peugeot a una del equipo profesional Peugeot, hablo de 1980, cuadro Reynolds, llantas Mavic y bujes Campagnolo Record que me trajeron de Andorra, cambios y platos Campagnolo y de los frenos no me acuerdo pero era tambien de los buenos. Con los amigos seguía saliendo el sábado por la mañana, nos picábamos y todas esas chorradas que se suelen hacer antes de los 30 años. Con mi esposa descubrí el cicloturismo, no hacía falta ir a saco, si te cansas, te paras en una sombrita, tomas un sorbito de agua y sigues pedaleando, si la subida es muy pronunciada te bajas y empujas, no te desollas pedaleando que al final arriba el premio es el mismo. Cuando mi esposa enfermó llegó a mi casa por casualidad una bici Mendiz de acero, yo la utilizaba por las mañanas muy temprano, así a las 9 ya podía estar en casa para cuidarla, hasta que se fué y en ese momento me volqué en la bici, salía a pedalear solo, tenía más tiempo y las salidas se alargaban. No se porqué, quizá por reflejo del subconsciente, llegaba a las dos de la  tarde a casa para comer, hasta que caí en la cuenta que me daba igual comer solo en casa que en la carretera y las salidas se fueron alargando, me llevaba un bocadillo o comía de bar en la ruta, mis horizontes se alargaban igual que los kilómetros que recorría y ahí me enganché a esas salidas largas,  que sin correr demasiado, apenas usaba el plato grande de 53 dientes que montaba la bici, me entretenían todo el día y no me quedaba sólo en casa sin hacer nada más que ver televisión. Un buen día y por casualidad entré en Internet y me enteré que eso que yo hacia se llamaba ciclismo randonneur, que había gente que lo practivcaba de forma habitual y que incluso había pruebas que se llamaban brevets y muchos locos que se apuntaban. Una cosa llevó a la otra y me encontré un buen día con una página web que se llama rodadas.net en la que había más locos por el pedal como yo y que hasta se organizaban para hacer salidas cicloturistas en grupo, osti, eso mola, me dije, y aquí me tenéis, buscando desarrollos que pueda mover cargado con las alforjas en mi bici y destinos a los que tener la excusa de ir sólo con tal de pedalear.


    En este caso se aplicaba mi máxima de: Lo importante es el viaje, no el destino.
     

    Dios creó la cerveza, el diablo la Coca-Cola.
    Publicado hace 7 años #
  28. Llegué al cicloturismo a través del Camino de Santiago, supongo que como tantos otros. Aunque de chico iba bastante en bici no continué con la afición y hasta los 37 años no retomé la bici, ¡con una de chica! Me explico, a la que entonces era mi mujer le regalaron una Monty de paseo que se quedó en el garaje así que los fines de semana salía a pasear por la playa y al año siguiente los "reyes magos" me dejaron en la puerta una Monty de mountain bike con la que empecé a salir un poquito más en serio.


    Buceando por internet encontré una página dedicada al Camino de Santiago con una parte dedicada específicamente al camino en bici, y pensé... estaría bien esto... y lo hice, y repetí y volví a repetir, lo demás ha sido pura pasión por viajar en bici cada día un poquito más. La guinda del pastel la puso Zuzu (mi esposa) cuando aceptó probar esto del cicloturismo, et voilà, bonobici perpetuo y viajes en pareja por tres continentes distintos.

    Saludos.

    Publicado hace 7 años #
  29. Muy bien Agustín, que sigas disfrutando de tú afición y mucho ánimo

    Me muevo en bici y en caballo, a ser posible
    Publicado hace 7 años #
  30. STEELMAN:

    seria cojonudo a ver si lo planteo en mi Ayuntamiento.

    Publicado hace 7 años #