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Por el Báltico con 4 alaveses

Finlandia y Estonia, tan cerca y tan lejos a la vez

  • 10 días 29 de mayo de 2003 - 8 de junio de 2003
  • 650 Kms
  • apto para todos los públicos
  • mayoritariamente carretera
  • Finlandia Estonia

Una breve travesía por el Báltico atravesando el golfo de Finlandia, nos enfrenta a dos realidades contrastadas, muy patentes sobre todo en el entorno rural: la de Finlandia, un país con un gran nivel de vida y confort, frente a la de Estonia, que nos lleva de vuelta varias décadas atrás en el estado español. En la capital estonia, Tallin, así como en Tartu -en menor medida, en Viljandi-, volcadas al turismo y gentrificadas, las diferencias se diluyen,... si eres turista, claro.
Las islas Aaland, finlandesas pero con una gran presencia sueca - de hecho, el sueco es el idioma más hablado-, son ya parte de otra galaxia.
A pesar de que la estancia en Estonia es muy breve, me quedo con este país. No sólo la temperatura acompaña, sino que la gente vive en la calle, poco tiene que ver con sus vecinos del norte.

La ruta

Ruta hecha entre el 29 de mayo y el 8 de junio de 2003. 9 días y 650 km repartidos de forma desigual, dos tercios en Finlandia y uno en Estonia. Para poder completar el recorrido, tuvimos que recurrir al tren y al ferry. La noche era muy breve, entre la media noche y las cuatro de la mañana.

La parte de la ruta que más te ha gustado

La etapa entre Turku y Korpo o las 5 horas de la travesía de Korpo a las islas Aaland. Y los trenes estonios, con su traqueteo, su ritmo pausado, sus asientos de skay, las ventanillas que se puedes abrir "a gusto del consumidor",... y aún pensados para las bicicletas: en todos los vagones hay un espacio en el que podemos acomodar las nuestras. En Estonia, Tartu, Viljandi o Parnu, cualquiera de los tres finales de etapa, resultaron ciudades muy agradables.

Y la parte que menos (la que te saltarías en bus si lo volvieras a hacer)

No quitaría nada, de verdad. Lo que menos me gustó fue que las etapas resultaron largas en exceso, demasiadas horas sobre la bicicleta y poco tiempo para el descanso al final del día.

El pelotón

En este viaje íbamos... 5 persona. Por primera vez cambio el pelotón y viajo con Klemen (gasteiztarra afincado en Bilbao hace ya muchos años) y tres gasteiztarras "de pro": Karlos, Patxi y Txefo. Todos ellos muy en forma, me hicieron sudar el maillot.

Las bicis y el equipo

  • Tipo de bici: La habitual Cannondale de monte con las alforjas Deuter, no impermeables del todo. Llevo unos cubre mochilas para taparlas en caso de lluvia, pero tampoco son totalmente impermeables, así que todo lo que llevo e las alforjas, lo meto también en bolsas de plástico -que también ayudan a organizar el equipaje -.
  • Cómo llevabas el equipo: Bolsa de manillar, alforjas traseras
  • En qué plan íbais: Básico
  • ¿Algo que te sobrara o faltara?: Tiempo nos faltó, ya lo he dicho; y kilómetros diarios, nos sobraron (que también lo he dicho)
  • ¿Alguna pieza del equipo que no iera el resultado esperado?: Nada, si mal no recuerdo
  • Algo extravagante que llevaras en las alforjas: Creo que nada, hay que ser minimalista y ajustar el peso.

El viaje

El mejor día

La etapa entre Turku y Korpo, en el que los brazos de mar entran una y otra vez, teniendo que "sobrevolarlos" sobre los puentes que los atraviesan, o recorrerlos en breves travesías en trasbordador. Disfruto con la avifauna: porrón osculado, eider, gaviota tridáctila, cisne, serreta grande,...
Las 5 horas de la travesía de Korpo a las islas Aaland, fresca, pero con una luz fabulosa, atravesando un archipiélago con miles, diría yo, de islotes de todos los tamaños y disfrutando otra vez de la fauna de aves de estas latitudes.

El peor día

Atravesar el parque de Soomaa, en Estonia, resultó incómodo: el estado de la pista empeoraba bastante en el tramo final, hizo viento intenso en ocasiones pero lo peor, con diferencia, los mosquitos hambrientos de sangre fresca y cargada de glóbuloa rojos por efecto del deporte. En cualquier caso, no fue un mal día, tan sólo "incómodo".
Y, a pesar de que, ya de vuelta, disfrutamos del paseo por Tallin, una ciudad monumental y bien cuidada, el ambiente gentrificado -nuestro apartamento fue una muestra más- le restó gran parte de su encanto. Me quedo con la Estonia rural, aunque no es fácil olvidar la imagen de un hijo tirando del arado, mientras su madre ayudaba por detrás, empujando.

El mayor quebradero de cabeza

Encontrar alojamiento en Finlandia y, sobre todo, conseguirlo sin tener que pedalear más de 100km. Es un país con muy poca densidad de población y con poca oferta hotelera, al menos esta parte del sur que recorrimos.
La lluvia ha sido un incordio, no llega a la categoría de "quebradero de cabeza".

Si repitieras el viaje, ¿qué harías diferente?

De entrada, no haría este viaje en avión para apenas una semana de pedaleo, es un disparate. Y si me desplazara hasta allí, lo haría con mucha mayor tranquilidad, más despacio, menos kilómetros. Y probablemente, trataría de disfrutar más de Estonia.

Recomendaciones a alguien que vaya a hacer este viaje

Si es posible, llevar una tienda de campaña, aunque no sé cómo estará por aquellas latitudes el asunto de la acampada libre. Y no está de más cargar las alforjas con comida para la jornada, porque tampoco hay muchas opciones de avituallarse por el camino, ni en Finlandia, ni en Estonia.

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