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USA belleza, sufrimiento y corazòn

  • 18 de julio de 2017
  • 18670 kms

Mi viaje a lo largo de dos meses por los Estados Unidos ha sido una mezcla de sensaciones y emociones. 

Sin duda alguna, junto con Iràn, curiosamente, han sido los paises en los que màs he disfrutado. El elemento diferencial siempre es la gente, ya sea de una cultura o religiòn determinada, lo que las define es el corazòn abierto.

Venìa de una maravillosa experiencia humana y natural en Vancouver y el listòn estaba muy alto. Cruzar la frontera USA con el visado para 10 años fue un gran placer, despuès de lo sufrido durante su tràmite no era para menos y me emocionè mientras pedaleaba los primeros metros. Apenas 2 horas antes acababa de recoger mi Pasaporte en Correos con todo el suspense del mundo. Fue abrir el sobre y llevarme la sorpresa en voz del funcionario de recibir el tope màximo de visado, y eso que visitè Iràn!

Quiero recordar que como europeo que soy no necesito sacar visado para visitar los Estados Unidos pero habiendo visitado alguno de los paises presuntamente peligrosos, tal como me dijeron en la frontera unos dias antes cuando rechazaron mi entrada, su Ley Antiterrorista del 2015 me obliga al papeleo. Tambien he de decir que se dio una circunstancia extraña en Canadà al ser el ùnico país en el que no me sellaron en el pasaporte de entrada así que no parè en la salida para el pertinente sello. De hacerlo habrìa quedado en el limbo, ni podrìa volver a Canadà ni entrar a USA. Sòlo me podrìa ayudar mi gobierno.

La belleza natural me rodeaba por doquier y volvia a hacerlo en cada estado norteamericano, desde Washington hasta Wyoming. Al principio las lluvias y el frio me acompañaron y tuve que seguir reclamando la acogida de otros warmshowers.

 Diviso una amplia rìa desde la Chuckanut road con el atardecer y el sol dibujando una hermosa postal entre los abetos y pinos poco antes de llegar a casa de Pat y Don, una veterana pareja en la bicicleta y en la vida. A sus 76 años y 54 de matrimonio siguen pedaleando en Tandem y en èl recorrieron la famosa ruta Transamerican de oeste a este no ha muchos años. Me atrevì a cantarle el Feliz Cumpleaños a Don, al estilo español, claro.

No estaba previsto que proveyeran cena alguna pero me ofrecieron productos que adquieren en la red vecinal en colaboraciòn con los negocios. Con un pequeño aporte econòmico se aprovechan productos que serìan retirados y todos salen ganando. Otra gran charla sobre la vida y la religiòn con la perspectiva que dan los años y la experiencia de Don como predicador tiempo atràs.

Buen dormir y mejor despertar. Si no acabè el plato de pancakes fue por vergüenza aunque ellos conocen el buen apetito de los ciclistas. Comienzan las despedidas cariñosas con abrazos que tanto añoraba en Asia, ese contacto humano que nos hace ser reales.

En la carretera la realidad es fantàstica para los ciclistas. Practicamente cada coche que me adelanta se pasa al otro carril o se detiene detràs esperando a que pase algùn vehìculo. El respeto es mayùsculo, bien sea porque muchos practican ciclismo, por cumplir las normas como hacen en muchos àmbitos o simplemete porque es lo normal.

Los primeros dìas en cada nuevo paìs aprendes a adaptarte. Dònde encontrar y còmo agua y comida, què tipo de sitios puedes usar para dormir, còmo responde la gente, el tipo de carreteras que conviene usar...y claro, aquì las normas son màs estrictas y por ejemplo, està prohibida la acampada libre. Yo lo intentè pero en un sitio no normal, en el banquillos de un campo de bèisbol porque llovìa. Obviamente me echò el de seguridad justo cuando me acababa de meter en el saco de dormir y me diò dinero para el camping de allì al lado. Al final dormì bien en èl.

El terreno es de subidas y bajadas continuas pero rodeado de frondosos bosques en todo momento y salpicado de lagos idìlicos que surcan botes y lanchas a motor. Abundan las casas y mansiones de alto poder adquisitivo en torno a esos parajes.

En Falls City me sorprendo con una fenomenal cascada, de las mejores e intensas de mi viaje. El primer problema es cruzar el Snoqualmie pass. La autopista está prohibida y la ruta para bicicleta por el bosque cerrada por la nieve en la cumbre. Hasta allì lleguè tras usar la autopista en dos tramos con el debido estrès. Siempre ocurre algo y esta vez unos operarios pùblicos se ofrecieron a cruzarme 7 km hasta la cumbre, dicho y hecho. La nieve lo inundaba todo, era otro mundo. Ahora debìa encontrar quien me bajase, así me lo recomedaron y tuve suerte. La carretera era un peligro, estaba en obras y estaba prohibida para mì. De este modo lleguè a su pueblo donde precisamente me esperaba Cassadra para hospedarme. La fortuna seguìa sonrièndome! Aunque apenas la vi por su trabajo de astrònoma, pude comprobar que era una viajera empedernida por todo el mundo, y no sòlo en bicicleta.

Día de descanso merecido y compras al estilo americano, aquì todo a lo grande, como los vascos. Las praderas son el nuevo paisaje con sus granjas y apenas gente y casas. Me alcanza la lluvia que se convierte en aguanieve en la cumbre. Me cobijo junto a un camiòn de heno, la única proteción en millas, pero no ceja y he de seguir. Ahì comienza una larga e intensa bajada sobre los rios de agua y empujado por el viento. Acabo llegando a unas grandes plantaciones de diversos tipos de manzanas que llegan a todas las mesas del mundo. Así me lo explican sus trabajadores mexicanos y también que esa ruta está equivocada. El error fue de Google y ya le pasó a más vehículos, por fortuna ellos me devolvieron a la carretra original y pude seguir con viento favorable esa mañana. 

Fue el día de mayor kilometraje en mi viaje alrededor del mundo, en parte por el viento y luego porque no había dónde acampar. Grandes plantaciones de cereales unas veces y otras las vallas que impedían salir de la carretera. Unos 200 km recorridos hasta que pude acampar entre esas praderas de Washington, menudo alivio!

Cuesta dormir cuando, pese a estar en el saco de dormir, se te enfrían los dedos de los pies, y el descanso es esencial pero complicado por el clima, el suelo duro o el ruido de los vehículos en la autopista próxima. Esa ha sido una realidad a lo largo de la mayoría de noches.

Al buscar en internet rutas en bici no sabía que me enviaría por las pistas de grava que usan los granjeros en esas colinas. Fueron dos días y lo pagué con dolor de rodilla. Atajar no siempre es bueno. Mi llegada a Cheney cambia mi mundo por completo, otra vez. Había llegado un día antes pero en 5 minutos ya tenía a mi anfitrión y esposa convidándome a cerveza y cena. Cuando vas sufriendo en medio de la nada y en nada lo tienes todo...eso es la felicidad.

Gregg y Roxanne me ofrecieron al instante tener un dia de descanso, perfecto! y me preguntan si me gustan los postres "por supuesto". Ese bizcocho de fresas con nata fue memorable. Gregg pese a estar jubilado sigue disfrutando en el bus escolar llevando a los niños. Me llevó a Spokane donde una vez más las casitas son perfectas así como sus jardines y todo está limpio y ordenado, quizás demasiado?

Los estadounidenses gustan de poner la bandera patria en su casa pero tampoco he visto tantas como me esperaba. A veces la llevan incluso en el coche o moto ondeando pero son los menos aunque impacta.

Otra vez que me quedé sólo en casa. La gran mayoría de ellas no tenía televisión o no la usaban. Aquí tampoco pero sí sonaba temas musicales de los años 60, genial! Comiendo, hablando y bebiendo una bebida increíble receta familiar de Roxanne. Y helado.

Para partir con fuerzas me llevaron a un local. Huevos fritos, pancake, patata y pan con mantequilla y sirope de arce. Difícil engordar porque pedaleo pero no es recomendable día tras día. La despedida es cariñosa y sincera de agradecimiento, qué menos. Parto hacia Spokane con mi meta en el paradisiaco Coeur D´alene junto al lago. Allí comeré plácidamente.

En ruta me encuentro más y más coches antiguos en talleres o descampados, algunos incluso de la época de Kennedy. He de cruzar otra zona montañosa y por autopista así que la única opción es intentar parar un coche. No es fácil porque desconfían pero siempre aparece gente abierta, después de un buen rato, por supuesto. Jack me sube ese tramo de 30 km hasta Jackson y ahí comenzará mi periplo por Montana.

Me dirijo hacia la reserva de los Flathead. Pedaleo a lo largo del río y entre montañas. Todo es pacífico en ese atardecer. Dónde acampar? pues acerté. Tonia y Donald están cortando el césped pero no dudan en permitirme poner la tienda allí junto al río y en invitarme a cenar en un local de 1890. Cuántos leños se habrán quemado en aquella chimenea y cuántos se habrán refugiado allí en inviernos mucho más duros que los de ahora?

Había dejado a Quiscolina y todo allí en el jardín. Volvía preocupado de vuelta cuando Donald me indicó los renos, alces y ciervos que bajaban a pastar al anochecer. Vida pura y salvaje!

Estábamos hablando y de pronto oí algo como una abeja junto a mì. Miro, y era un colibrí. Tuve que cerciorarme y así me lo confirmaron. Fue una gran emoción porque esperaba verlos en Canadá y no aquí. Es increíble cómo se mueven en el aire, sus colores, su tamaño y forma. Y así para completar uno de los mejores sitios en los que he estado.

Con ese ánimo inicié la ascensión al Thompson Pass. Menos mal que estaba nublado y hasta comenzó a llover para hacer más fresca la dura subida. Arriba me esperaba la nieve, la felicitación del sheriff y la lluvia que me hizo comenzar el descenso de inmediato. Se hacía peligroso por el agua pero pudo ser peor porque apareció de la nada un ciervo ante mì. Dudó pero de un tremendo brinco evitó el choque, parecía todo a cámara lenta.

Es curioso acostumbrarse a tanta belleza que corres el riesgo de dejar de valorarla. Me detuve junto a otro gran lago y luego me cogió la lluvia. Aproveché para pedir agua en una casa pero nadie abría pese a que la televisión estaba encendida. Rodeé la casa para ver si había algún grifo pero no. En la puerta leí un cartel que indicaba " Never mind the dog, be aware of the owner" ( no te preocupes por el perro, hazlo por su dueño) y con el dibujo de un revólver apuntando. Justo apareció un coche con muchas luces: " anda! el Sheriff, seguro que viene a por mì". Con naturalidad le expliqué y él me ofreció agua pero también me informó que en Montana la gente está en su derecho de usar su arma en su propiedad siempre que tenga un cartelito al uso, algo que abunda y que ya me hizo ser reticente  a la hora de pedir agua salvo que les viera ya fuera de la casa.

Espero en una heladería a Bryan y una señora muy alegre se ofrece a hospedarme. Qué diferencia de mentalidades en unos instantes. Pasaré el fin de semana con Bryan y Kevin, una pareja gay muy amable y amantes de los perros. Me informan que como reserva india ahí no podría ver nada pero me explicó historias muy interesantes sobre cómo la iglesia católica y el gobierno minaron sus derechos hasta no hace mucho. Alli también residían otras culturas como los menonitas y los amish, alejados de las comodidades del progreso y sus ropajes que recordaban a La casa de la pradera.

Los casinos indios son habituales en ta zona. Con las reservas se las ingeniaron por un resquicio legal para asi poder tener algunos recursos.

Estamos en mayo pero el calor ya aprieta y la deshidratación es un riesgo. 

Llego a Missoula donde me espera una de las anfitrionas más interesantes. Muchas mujeres hospedan solas o con su pareja en Estados Unidos, impensable en otros países, por no hablar de la confianza en dejarte sólo en sus casas. Muchas de ellas son de un nivel importante, como que en este país no existiese la pobreza, al menos en estos estados del norte.

Ethel Mcdonald tiene 79 años y se mueve siempre en bicicleta, se regala cada 31 de marzo un viaje de 3 semanas a cualquier país del mundo en solitario y hospeda a cuantos viajeros puede. Colabora en actividades cívicas y promovió el carril bici del que tan orgullosa está.

Acababa de comer pero fue ver una fiesta republicana en la calle y tuve que parar. Allí estaba todo lo típico americano: el zancudo de 3 metros con las ropas de la bandera, el tipo cocinando perritos calientes y hamburguesas, la música, el desfile...en campaña de su candidato al Congreso. 

Mi dieta no varió mucho al llegar a casa de Curtis, hamburguesas para cenar, de búfalo. Fue soldado americano y ahora tiene otros planes, como visitar Europa en bicicleta. Me recomendó el Annual Pass que te permite por 80 $ visitar todos los Parques Nacionales que quieras. Hay muchos tipos de Parques aquí y podría cambiar si progresa la idea del presidente Trump de anular la Agencia de protección medioambiental. Esto me recuerda que por Washington y Montana he visto cantidad de tubos amarillos de detección de petroleo a lo largo de muchas millas.

Las pocas veces que tuve el viento a favor le di las gracias, como subiendo el Gibbons Pass. Arriba descansé y comí en la nieve observando cómo las ardillas se metían en mis alforjas. Parece divertido pero puede ser peligroso por los parásitos que transportan, así que moví la bicicleta. La bajada me llevó al Big Hole, lugar mítico donde fueron masacrados mientras dormían muchos Nez perce, la tribu india que se negó a pactar con el gobierno para irse a las reservas. Los supervivientes fueron perseguidos y atacados hasta cerca de la frontera canadiense donde finalmente se rindieron, con mujeres, niños y heridos que recorrieron muchas millas por montañas y climas muy duros.

El Big Hole es sagrado y no se puede acampar pero sí muy cerca y allí conocí a una pareja encantadora. Pat y Bechy son trabajadores en Parques Nacionales, quizás fueron boys scouts en su niñez, algo habitual y muy educativo para entender y respetar el medioambiente. Aman tanto el medio natural como entre ellos mismos después de 45 años juntos. 

El clima en Estados Unidos provoca que con los cambios de temperatura se agriete el asfalto. Eso puede llegar a ser una tortura física y psicológica cuando las pisas a cada 2 segundos durante muchas millas. Páramos sin vida, apenas tráfico, montañas en las que tienes que empujar la bicicleta por el viento en contra y pedalear bajando. Al final llegué a Dillon, donde Tammie me hospeda con su familia, 4 niños incluidos. Los dos pequeños muy cariñosos y la relación de familia es muy cordial. Muy amables me permiten el urgente día de descanso.

Es fácil saber cuando va a amanecer por los cantos de los pájaros. Tengo el hábito de despertarme siempre a las 5 de la mañana con el amanecer, y así en cada país. Día de descanso y de planificación, a veces es más estresante que tan sólo pedalear. Visita al cajero para sacar más dólares„ aunque no todos me aceptan la tarjeta. Esta familia es tambien religiosa y escuchan audios o Mark les lee algún pasaje bíblico. Fue predicador y me explica que todas las religiones llevan al mismo punto, incluso aquí con tantas variantes de iglesia católica: metodista, baptista, presbiteriana, mormona o clásica. En Dillon hay más iglesias por habitante que bares sin ninguna duda.

Mi inglés no es muy fluido y a ellos les fue algo incómoda la comunicación conmigo, así lo sentí. Lo mejor Cecilia, la peque, que me dió dos dibujos y llevo a mi casa con cariño.

En Montana hubo muchos buscadores de oro procurando fortuna y una nueva vida, pero las condiciones de clima eran muy duras y no todos tenían un mínimo éxito. Puedes encontrarte a gente cribando arena en busca piedras preciosas, como en Nevada City, un pueblo museo con casas ( algunas originales ) de los años de la guerra civil. Allí Sherley me explicó cómo su tatatarabuela se mudó allí viuda y con un niño. Allí ondea la Union Flag porque se dió cobijo a los sureños durante la guerra civil. A 2 km estaba el desfile de época en Virginia city, otro pueblo museo pero ya estilo western, oeste puro!  Están en la celebración del Memorial, en recuerdo de los caídos en batalla, o sea, día festivo nacional.

Menuda subida empujando y menuda bajada volando. Impresionante la cordillera montañosa de las Montañas Rocosas que me hacen frenar en seco y abrir la boca con asombro. Hacía días que no podía sacar fotos con el teléfono, tan sólo con el lado de los selfies, con lo difícil que es encuadrar así.

En Ennis buscaba quien me dejase acampar y con Willy me tocó la lotería. Allí apareció con toda su alegría con su cazo con espaguetis con tomate, carne, brócoli y queso..y la cerveza. El atardecer ya venía de serie pero con todo ello me sentí muy a gusto. Le dí mi facebook para que consultara por si desconfiaba. Perfecto.

Las noches suelen ser estrelladas y contemplar el firmamento es fabuloso. El carro de Santiago lo veo el primero y siempre me alegra, es como estar en casa. 

Casi todos los días veo pero sobre todo escucho, a los gansos. Es como el sonido de la migración, suena a primavera.

El objetivo de llegar a Yellowstone está en la mente de mucha gente. Esa carretera hasta West Yellowstone es espectacular, aunque hay dos rutas de igual distancia, la más bonita es la que está más al norte. Compro el Annual Pass y entro a Yellowstone.

Lo primero a visitar son los geyseres, las charcas termales, y por sorpresa ya ves a los bisontes, ciervos u osos. Avisan seriamente de no acercarse a la fauna salvaje porque atacan. A loa coches no les prestan atención, pero a mí en bici una osa grizzly con su cría me gruñó y tiró tierra. Primavera es perfecto, ves las crías, hay poco turismo, las cascadas y demás tienen más agua. Impresiona la fuerza de la naturaleza en Yellowstone, conviene recordar que ese es un gran volcán que algún día resurgirá. O los colores maravillosos por la microvida que allí se haya. Aún así el Parque no es lo que era hasta hace 30 años cuando un gran incendio quemó un tercio del mismo.

Es mejor visitar este lugar en coche y se necesita una semana para poder disfrutarlo bien. Madrugar y ver la gran cascada, el gran lago, o las crías de cualquier especie jugando en la manada, es auténtico. Ya sea en un Parque Nacional o no, hay que colgar la comida de un árbol o guardarla en sitios seguros antiosos. En la tienda sería un serio riesgo, y no sólo la comida, también cualquier cosa que dé olor y pueda atraerlos.

Yendo al sur aparece otro gran atractivo natural, el Grand Teton. Tambien en el estado de Wyoming y  con su larga cordillera nevada que apenas disfruté por la lucha contra el viento hasta Jackson. Molly está casada con un mexicano y le gusta practicar castellano, no faltó la cerveza, una buena charla y mejor cena. Ella también es una amante de las bicicletas pero destaca por su actividad como triatleta. Tenía muchas medallas en mi habitación. 

Siguiente objetivo otro Parque Nacional, el de Yosemite, pero en medio un amplio desierto y con mucho viento en contra desde el Pacífico. Y antes subir el Teton Pass, otra vez a empujar a Quiscolina, eso sí, la bajada fue de las mejores. Los caballos están en todos los rincones de este país y transmiten una sensación de naturaleza salvaje. Hay ranchos por todas partes y todos tienen varios ejemplares, más allá de vacas o lo que cuiden o planten.

Mi primer parche, es decir, primera y única vez que tuve que parchar por un pinchazo. En Asia tuve alguno pero con la cámara antipinchazos que llevo tan sólo es darle aire y a seguir, sin problemas. Pero en Vietnam cambié las cámaras y no tenían las mismas. Las cubiertas son de buena marca y complementan esa protección que te da una calidad de vida viajera imprescindible.

Posiblemente fue el día que pedaleé más como un robot. Mi recorrido era por una autopista de Nevada, algo permitido en los estados con menos población y por lo tanto menos tráfico. Casi 140 km de lucha contra el viento y esquivando en el arcén restos de neumáticos, piedras, animales muertos y siempre mirando al suelo. El premio vino de mano de Jennifer y Mike, otro caserón impresionante con ese precioso jardín junto al río. La sensibilidad de Mike hizo el resto, hasta me regaló un culotte que me urgía y me hizo muy buenas preguntas sobre mi viaje. Familia católica con 4 hijos y enamorados tras 27 años juntos. Una cosa que me encanta en los Estados Unidos es la expresión "You are welcome!", decir de esa manera que eres bienvenido puede ser para ser politicamente correcto y nada más, pero lo oigo tanto y tan efusivo en todas partes que te hace sentirlo de verdad. Ya sea en autobuses, negocios o en casa.

Volví a catar el desayuno clásico de huevos con bacon y patatas y listo para avanzar con el viento a favor, fue algo único. Después de pedalear 150 km que te invada una nube de mosquitos anocheciendo no es divertido. De milagro apareció una casa y allí me metí, en propiedad privada. Menos mal que se acuestan pronto, pero no así los perros que me recibieron agresivos. Ya no me asustan y acampé en tiempo record, además no entró ningún mosquito en la tienda.

Si en 10 meses desde Foz a Vietnam tan sólo usé 9 warmshowers, en norteamérica busco enlazar etapas de casa en casa o como mucho un dia de tienda intercalado. Las condiciones de distancia y clima son muy duras y más o menos lo logro. En Elko me recibe la alegre Michelle, ella también es feliz en su trabajo y pretende viajar en bicicleta desde Alaska a Ushuaia ( del norte al sur de América).

Les hago una tortilla de agradecimiento que les encanta y veo películas en mi día de descanso. Luego cuesta volver a la rutina pero es un reto. Ver e imaginar cómo otros hicieron esa ruta hace casi 2 siglos en las caravanas en busca de una nueva vida, era mucho más duro. La falta de agua, los indios, la dureza del camino...lo visualizaba y me sentía afortunado.

Iba tan lento por el viento cuesta abajo que hasta le dió tiempo a una serpiente a esquivarme. Luego vi a otra muerta en el arcén y eran de las muy venenosas. Al poco decido pedalear cuando anochezca pensando que el viento amainará, pero a los 5 minutos me rindo y mi plan pasa a ser que me lleven desde el area de descanso en coche hasta la ciudad próxima. En horas nadie va en esa dirección, me refiero de los que tenían tipo ranchera con espacio suficiente para llevar todo mi equipaje. Fue a la mañana siguiente cuando Ben aceptó llevarme, qué alivio.

En Fernley llovía, casi un milagro. Me saludó Gino, tuvimos muy buena sintonía y él también hacía interesantes cosas por la comunidad. Capuccino, croissant y rumbo a casa de Tina, mi cumpleaños está muy cerca. 

Tina es abogada de inmigrantes en Carson City, pero algo seria. Menos mal que Kalua (la golden retriever) es más simpática. Quería dar algo personal a los que me hospedasen y a Tina le di mi primera bicicleta hecha con alambre. 

Amanece y llegan muchas felicitaciones de cumpleaños, es lo que tiene facebook. En tantas jornadas de soledad y sufrimiento se echan de menos los mensajes y este día compensaron con creces. Así de contento partí hacia la montaña, al Carson Pass. Fue un día que no olvidaré, casi tan duro como bonito. La ascensión de más de 40 km con viento gélido en contra por la nieve que me esperaba arriba me hizo ir mucho más lento de lo esperado hasta el punto de tener que empujar la bicicleta durante kilómetros. Al llegar a la nieve el paisaje se volvió espectacular, no paraba de sacar fotos, hasta rechacé que me llevasen hasta la cumbre en coche. Parecía que iba a nevar otra vez y la bajada no era tal. Cada vez había más y más subidas que me enfurecieron hasta el punto de gritarle a la montaña. 

De pronto, llega el largo descenso, con el sol brillando entre el denso y amplio bosque que cubre docenas de kilómetros. Se hace noche y consigo llegar a casa de Kathy gracias a dos vecinos que saben de mi llegada. Todo amabilidad!

Para mi sorpresa, Kathy me recibe con unos globos de Feliz cumpleaños y un pastel, aparte de mucha y variada comida. Tan cansado estaba pero aún más a gusto que permanecimos charlando hasta la medianoche. Y el desayuno era para un regimiento cuyo único soldado era yo. Kathy no pedalea pero sabe lo que necesita el viajero, hasta te ofrece un kit maravilloso. Su entusiasmo la rejuvenece 20 años en el carnet de identidad. Allí quedé sólo como en mi casa pero Yosemite me esperaba.

Ah! y Kathy está cosiendo algo muy hermoso relacionado con todos los viajeros que hospeda.

No siempre se cumplen los planes, más bien casi nunca. Impensable llegar a Yosemite después de la carretera de desniveles y sin arcén que te desgasta más por ir atento al espejo por el tráfico. Otra vez mi camiseta blanca por las sales minerales perdidas debido al esfuerzo y al calor. Y encima se me rompe el cable del cambio, el de la catalina, menos mal. 

Comienza una cuesta brutal y como estoy muy cansado y es inútil intentarlo hago autostop. Al minuto me suben y allí necesito otros hasta el parque nacional. Alex es escalador y me transporta por otra carretera irregular (para la que yo no estaba en condiciones) hasta el fondo de Yosemite. Espectacular!

Acampo y ya es noche. Sólo la luz de las estrellas y de las hogueras te orientan un poco.

Al amanecer paseo por ese paisaje de cuento. Montañas, ríos, cascadas, ciervos, temperatura perfecta y muchos amantes de actividades en la naturaleza, con niños. La gran roca, El Capitán, que adoran los escaladores, es impresionante. Me inspira el naturalista John Muir con sus frases que se pueden leer por el parque. 

Los problemas mecánicos se fueron juntando y pude darles solución en una tienda en Fresno gracias a la información que me dió Dave. Si te reciben con los brazos abiertos nada más abrir la puerta sin conocerte de nada eso promete. Siempre con la sonrisa en los labios y entusiasta de la bicicleta al igual que su mujer Lori, me sentí muy mimado. Ella encuadró frases de famosos relativas a la bicicleta  y haciendo referencia a la vida. Las bicis las puedes ver en la cubertería, muebles, adornos, etc. Desde luego están enamorados de la bicicleta en muchas casas y es un ejemplo a seguir.

Al día siguiente estaba desanimado y pedí poder descansar. Así fue.

Dicen que al año de viaje aparece la crisis y te preguntas qué haces aquí. Pues algo así me pasó y la motivación para continuar estaba desapareciendo. Sería sólo por el clima? los desniveles? el exceso de peso? supongo que todo junto. 

Lori y Dave compartieron conmigo su historia de amor. Mientras jugaban con su nieto yo comí, bebí y vi alguna peli. Luego llegaro muchos familiares para su viernes de pizza habitual con cervezas y vino californiano. No hubo mucha interacción y me fui a dormir más tarde.

Esta zona es conocida como la huerta de medio, mundo hay todo tipo de fruta y frutos secos. Algo recolecto y comienzo a subir hacia el Secuoya Natioal Park. Debo parar a cada poco por el calor y el corazón se me acelera. Pienso que podría darme un golpe de calor aunque no avisan. Es mediodía y desconozco cuántos grados habrá. Así que decido parar un coche pero sólo lo hace un matrimonio mexicano que me acerca hasta una gasolinera. Allí pasará largo rato bajo el sol hasta que Betty y Bill me lleven hasta las secuoyas. Acampo junto a una familia que permite compartir espacio ya que el camping está completo. 

Algo más energético y contento me dirigo hacia uno de los atractivos de mi viaje, los grandes árboles. Son realmente descomunales y te hacen sentir minúsculo. Las condiciones del terreno son muy favorables para ellos como lo demuestra el General Sherman, una mole de árbol que atrae a los turistas para sus selfies y que yo no pude fotografiar.

El descenso fue arriesgado por las curvas cerradas pero muy divertido. Después de horas por el llano tocaba volver a ascender y repetí estrategia, subir a un coche. Sin energía no hay alternativa pero nadie se detuvo, bueno, el sheriff. Me dijo que era ilegal en California hacer autostop y además peligroso para mi por posible robo, disparo, etc. Ni tan siquiera me podrían dar agua, inconcebible.

Pues me fui a un camping y valió la pena. Gran atardecer, sitio gratis y cena de chuletón y otras viandas. Falta me hacían porque al día siguiente tocaba ascender 40 km.

Larga jornada casi sin tráfico, el agua la cogía de los arroyos. Se hace eterno un día así pero llegó el descenso y el camping donde Sophie y John me llamaron, así da gusto. Pareja viajera que vive libre y trabaja a distancia. Ya conocen más de 40 países y están probando el estilo americano de ir en una gran RV, una de esas grandes autocaravanas que suelen llevar más bien los jubilados. John y Sophie saben de las altas temperaturas y se preocupan por mì.

Hermoso amanecer junto al lago Isabella y parto hacia el Death Valley pero con intención de cruzarlo en un coche cuando llegue allí. A media mañana me alcanzan ellos y me dan agua, al irse me dicen si quiero que me lleven, " desde luego". Justo estaba comenzando la ascensión y el dolor de cabeza crecía. Tal y como dijo John, "te hemos salvado". Al llegar a esa zona en la autocaravana todo era aún más desierto que lo que había visitado, y eso que no visitamos el Death Valley ( Valle de la muerte). Fuímos directamente hacia Las Vegas. Fueron 5 horas de viaje en las que me preguntaba qué habría sido de mí allí sin nadie que parase para llevarme. Volvía a pensar en la providencia de cada acto, por ejemplo, cómo es que les encontré a ellos y no a otros la tarde anterior. Serán casualidades? pero es que han ocurrido muchas a lo largo de este año.

En Las Vegas la sensación fue de horno cuando se abrió la puerta. Agradecido y valor, a pedalear hacia la casa que me ofreció Karin, sólo que ahora no me coincidía en ruta sino que tenía que volver atrás 100 km. Lo hice porque me dejaba descansar los días que necesitase. Esta vez pedía agua, no hacía dedo, y sólo paró una señora, eso sí, me dió un galón (3,7 litros). Solución, pedalear de noche. Dicho y hecho.

Ascender 25 km de noche con todas las luces de la ciudad pecado de Las Vegas a tu espalda fue algo extraño e irrepetible. A oscuras y el carro de Santiago encima guiándome, iba tan lento, a veces empujando, que pensabas en el riesgo de algún animal salvaje. También había riesgo de robo, atropello o lo que sea. A medianoche llegó la larga bajada hasta Pahrump. Tenía el código para coger las llaves y entré como un extraño a las 3 de la madrugada y me acosté en un sofá. Fueron casi 24 horas despierto pero me dormía en la bajada.

A la mañana conocí a Karin y su hermano Bill. Ella de un carácter fuerte pero bondadosa y él muy tranquilo. Podía estar como en mi casa, bien fresquito con esos 21 grados que pasaba frío y afuera los 45 grados. Salí sólo para unas compras en los 4 días que descansé. 

Era una casa de alquiler y había poco orden, no era muy cómodo pero estuve a mi aire. Siempre tenían algún problema, el más serio fue el ataque cerebral a un tal David que conocí en su casa y estaba hospitalizado.

Primer Aniversario de mi viaje!  Llegan muchos y hermosos mensajes de ánimo y enhorabuenas. Es emocionante, esto no pasa a este nivel en la vida convencional.

Estuve parado 4 días pero no noté la inactividad. Me levanté a la 1 de la drugada para pedalear de noche hasta Las Vegas. Fue agradable aunque tuve un susto al rozarme un coche, así me di cuenta que era sábado de movida. Amaneció en la subida y pude ver lo que había hecho de noche días atrás. Tremenda bajada a la capital del dinero fácil y aluciné con los edificios. Casinos, hoteles, turistas...era de día, de noche debe de ser especial. Estaría bien ver algún show de magia, concierto o El circo del sol.

Parece que hace más daño el viento caliente que te reseca la piel y te deshidrata que el propio sol. Acabas respirando por la boca y te deshidratas mucho más rápido, incluso estando parado. Dejo Las Vegas y acampo en el desierto, cuando me doy cuenta que pone en un cartel " este terreno contiene arsénico". Al anochecer aparece ante mi la deslumbrante ciudad con todas sus luces visibles desde el espacio. 

Serán jornadas de sacrificio continuo. Mi llegada a Mesquite y la espera por un coche para la dura ascensión, sobre todo con ese aire que hasta los lugareños no soportaban, por fuerte y caliente, me pasó factura. Justo cuando me resigné a pedalear aparecieron Natalie y Fabian, algo providencial. Lo mejor que me pudo pasar ahí. Me llevaron a Sant George, invitaron a cenar, coordinaron mi hospedaje y me hicieron las compras. Por si fuese poco, al día siguiente me llevaron al parque Nacional de Zion y me dieron una càmara, una gopro y un teléfono. Estaba alucinando, cuánta generosidad!

Recuperé la alegría y me dirigo a uno de mis lugares favoritos, Knab. Ahí está la oficina donde sortean las entradas para visitar The Wave. Lo intenté dos días pero no tuve fortuna, hay mucha competencia y no se puede acceder pagando, sólo si eres afortunado. Al final casi lo agradecí por las condiciones del desierto y me dirigí hacia El Gran Cañón, otro espectáculo natural.

El plan era dormir lo más cerca posible y estar allí al amanecer. Así fue, pero pedalear a esa altura a las 3 de la madrugada me congeló los dedos. Luego ya ni me acordaba cuando comenzó a aparecer el sol sobre ese monumento de la naturaleza. Te quedas absorto ante tal inmensidad, la cámara no da abasto para recoger esas dimensiones. Si tienes capacidades puedes hacer trekking por dentro, yo lo  dejo para un futuro. El otro encanto del lado norte del cañón es que tiene un gran bosque por el que cruzas y la temperatura es más fresca, además está a mayor altura, cerca de los 3000 metros.

El siguiente problema sería pasar al sur, hacia Flagstaff. Debía de cruzar el Marble Canyon y todo ese desierto que me llevarían unos 3 días. No estaba en condiciones así que otra vez al arcén. Allí no pasaba nadie hasta que Drew se detuvo. A ritmo de heavy metal hicimos mi ruta en tan sólo 3 horas. Estaba listo para mi último destino en Estados Unidos, Sedona. Un lugar con mucha energía debido a los vórtices energéticos que mucha gente visita para equilibrar su lado masculino y femenino. Unos no sentían nada y otros hasta quedaban bloqueados y no podían avanzar. 

En este viaje encontré a pocos españoles, unos de ellos fueron unos navarros en Sedona que compartieron su comida incluidas unas albóndigas caseras. Algo genuino y sabroso.

Por poco que tuviese que avanzar me costaba. LLegar a Cottonwood fue un oasis por la acogida de Mike Allen. Afable en todo momento y conectamos muy bien desde el inicio. Jardin, huerta, frutales y hasta gallinas. Buena comida y otra tortilla, quizás la mejor. El Día de la Independencia pasó sin pena ni gloria, a ver si no van a ser tan patrios! Una vez más coincido con gente que no usa o ya ni tiene televisor. Mike tocó el piano mientras cocinaba y fue un gran momento. Decidí regalarle a él mi pase anual para visitar los parques Nacionales. 

Vuelvo a madrugar mucho sin saber que será mi última vez. Recibo un mensaje de que mi madre está regular y pienso en si debería volver. De incio creía que no, pero al instante lo vi claro. Si llevo tiempo sin disfrutar, sufriendo fisicamente, los objetivos personales y naturales están alcanzados y el alto riesgo de sufrir un golpe de calor por esas temperaturas cercanas a los 50 grados, la respuesta era clara. LLevo tiempo deseándolo y ella lo necesita. VUELVO A CASA.

Con esa liberación partí esa madrugada y tan sólo faltaba saber si seguía hasta centroamérica o sólo México. Pero si estoy yendo a Phoenix en apenas unas horas qué mejor que volar desde allí. Listo.

Al y Jan junto con sus hijas fueron el mejor lugar posible para ese cambio de planes. Hasta piscina tenían para refrescarse continuamente. Al estaba convaleciente por tener un pie roto pero siempre tenía buen carácter. Estaba trabajando desde casa y otra vez pude descansar un par de días hasta mi vuelo, el cual pude encontrar gracias a su ayuda. Así como la caja para la bicicleta y más cosas, como llevarme hasta el aeropuerto por parte de Jan. Maravillosos! 

Hubo tiempo para compartir alguna película clásica, alguna charla religiosa y algún chapuzón. Ellos son un buen ejemplo de familia cristiana practicante.

A volar! desde Phoenix hasta Boston y desde allí hasta Lisboa. Dos noches sin dormir practicamente y largas esperas en los aeropuertos. Oir hablar portugués en megafonía por la compañía portuguesa con que volaba, me acercaba más a casa. Las turbulencias dan yuyu pero a esas alturas compensa ver de tan cerca la luna llena. 

 

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Mi periplo de vuelta a casa tenía un plan muy claro, ir visitando a buenos amigos y así incluirlos en mi experiencia y poder compartir esa magia. 

En Lisboa fui recibido por Toño que me dió un abrazo de oso y un beso. Luego fue un sensacional guía por esa hermosa e histórica ciudad.

A Julia y amigos los encontré de vacaciones y pude también debatir sobre las experiencias vividas.

Y ya estaba en Galicia. En Vigo me reencontré con Nati, Miguel, Joanna y Nelson. Se hacía extraño encontrate a gente conocida y despedirte sabiendo que sí te volverías a ver.

Santiago era obligado y deseado a visitar. Si hacia allí se dirigen muchos peregrinos y el mío es un peregrinar, aunque algo diferente, necesitaba estar allí en el Apostol.

Las emociones no cesan. Recibí una propuesta para recibir un masaje a mi paso por la ciudad por parte de gente admiradora y con un sentir de la vida similar. La de veces que me han preguntado en casas si necesitaba algo más y yo decía en broma " un masaje ", ahí está.

Este es un ejemplo más de como las cosas surgen cuando uno prosigue su camino en la vida. Así lo he vivido y sentido a lo largo de mi viaje nómada por el mundo.

Una lección de vida.

Un viaje interior.

A ritmo de bicicleta.

Las respuestas estaban dentro.

 

 

  Gracias a todos de corazón !!!!!

 

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