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Bangladesh más de lo mismo

  • 20 de diciembre de 2016
  • 1100 kms

 Caída! La primera en 5 meses.

Lo raro es que no ocurriese antes o más veces dadas las condiciones. El típico adelantamiento triple, yo paso a alguien a la vez que yo soy superado por otro vehículo. Realmente eran 2 helicópteros, así llaman a estas bicis con motor eléctrico y con una plataforma detrás para llevar mercancías. Quedé en medio pero al menos la caída fue lenta y tan sólo hice un agujero a una alforja, bueno, y rasguño con algo de sangre en el codo. Un vecino me hizo curas y hasta me dejé poner una inyección por si acaso.   

  Así fue la despedida en mi último día en la India. A medio kilómetro de la aduana. Crucé con mi habitual buen humor y así volví a evitar que me hiciesen abrir todo el equipaje.

  En esta zona trabajan mucho la madera y es habitual ver negocios de muebles o de creación de figuras enormes. Los árboles me cobijarán del sol durante muchos kilómetros a modo de brazos en gran parte del país. Práctico y hermoso, de lo mejor en Bangladesh.

  Me siento como en Irán pues la gente saluda a menudo. Es un espejismo, tan sólo sucede el primer día y vuelven los pitidos y mala carretera. Aunque tengo dos invitaciones desde dos motos para pernoctar.

  Decido ir al segundo pero le pierdo, se hace de noche y en una aldea me acuerdo del primero, le llaman y viene. Buf, no sabía que estaba tan cerca.

  Joy me recibe en su empresa con merienda y luego vamos en moto a su casa en otra aldea pobre y a oscuras. La esposa habla poco, también aquí. Se casó con él muy joven.

  Desde hace unas fechas trato de dormir bajo techo porque las noches son muy húmedas y con niebla. Agradezco la manta gorda ( estoy escribiendo desde Malasia con calor y humedad axfisiante ).

  Siguen las costumbres de cepillar los dientes sólo por la mañana y aclarar la garganta como si fuesen a dar un concierto. Al amanecer descubro por qué tienen tanto pescado. Tienen lagunas artificiales cuadradas donde alimentan peces más bien pequeños. Dios mio, el pescado del desayuno viene de aquí... No más.

  Acepto ir a otra oficina de Joy en "Paras", vehículo tipo Tuk Tuk. Una locura, de lo peor hasta ahora. Resulta que fueron 100 km con un ruido ensordecedor y por carretera infernal, no exagero. Mi enfado y dolor de cabeza sólo fueron superados por la ruta de vuelta, por un "atajo" ya sin asfalto. " Sorry " me dijo al bajar "...

  Aquí también les gusta mandar y vuelvo a desear cambiarme el nombre, o decir que me llamo de una forma simpática. Aburre tanto: " David! Come on".

  Es tierno cuando la madre del que me hospeda, sin hablar inglés, me dice que soy como otro hijo...

  Mira! Flor dos nabos. Como estar en Galicia, rodeado de flores amarillas. Hasta huelen igual. Al poco paro en un colegio y me dejan montar la tienda pero vuelvo a estar rodeado de curiosos de todas las edades. Al menos disfruto del badminton. 

  Son días de enfado otra vez con los conductores. Uno en moto me salvó de tomar agua con arsénico en una bomba de agua. Las uso como toda la gente local desde la India tan solo en zonas no urbanas.

  Muchos curiosos se pegan detrás a verme. Me molesta la indiscreción y hago carreras acelerando y frenando. Tras una de ellas llego a un río, y ahora? 

  Vaya, un ferry, espero que el óxido sea decorativo. En media hora acorto ruta a Dhaka. Vuelvo a consultar cómo cruzar de Bangladesh a Myanmar, que si por el sur, por el norte por la India otra vez...tardaré en saber la respuesta.

  Se ve que es un país pobre por el número de vehículos de transporte. Buses, ricksaws, camionetas...y otros más, hay poco coche particular. Los buses son asesinos en potencia. Miro más el retrovisor que adelante.

  Voy tan desfallecido y no hay lugar de cobijo que es un milagro haber parado tan cerca de la ciudad en un recinto donde no dudaron en recibirme. Es un complejo industrial. Currantes y señoritos.

  Me ayudan a cocinar y luego llega uno que me invita a su casa así que desmonto la tienda y charlamos de lo injusta que es la sociedad musulmana para la mujer. No me entiende ni yo a él, " la mujer para que te cuide de mayor " eso me suena de otros países.  

  Entro a Dhaka por una zona infecta de basura con cerdos y en el horizonte un río nauseabundo con gente pescando y altas chimeneas humeantes. Y el olor.

  Amable la gente que una vez más es mi Gps en esta ciudad. Un policía, un ciclista o un ejecutivo. Llego a la Embajada de Myanmar pero la oficina de visado está lejos. Un señor que quiere dar la vuelta al mundo a pie me dice que la frontera con Myanmar está cerrada. Y me lo confirman allí.

 

  Decido coger un vuelo a Tailandia o Malasia pero primero toca hospedarse. Muntasir es productor y comerciante de productos ecológicos además de promotor de actividades sociales. Pero me quedo en casa, piso 5, de Shushmit, de unos 26 años, otro tipo completo y muy alegre.

  Disfrutó arreglándome muchas cosas, como parchando la alforja. Abogado pero no le vi trabajar en los 10 días que estuve.

 Cruzar esa ciudad de noche con la bici y todo el equipaje ...Imaginaos una desbandada de ratas, eso es circular en estos países y tocando el claxon sin parar. Le cogí gusto y no le tengo miedo, pero aquí el seguro cubre después de pagar tú.

  Veo un reportaje de percebeiros en Galicia y cocina gallega. Lo mejor fue oír hablar en gallego al paisano y verle coger a la reportera " esta non se escapa ".

  Toca la parte rica del país y hoy visitamos a Reza, un adinerado amigo de Shushmit. En su casa, como en todos y en cada uno de los edificios de este país, hay seguridad contratada. En Dhaka viven 30 millones de personas, debe de haber alguno peligroso.

  Acabo cogiendo billete de avión a Singapur pues allí y en Malasia no necesito visado. Luego subir a Tailandia y demás, pero es una pena no visitar Myanmar por lo hermoso, diferente y no turístico. Otra vez me cruzo con los problemas políticos, no debe ser casualidad que el que se beneficia es el gobierno en el poder.

  Al final compro una nueva cubierta para la rueda delantera. Yo no quería pero por si acaso. Las schwalve son buenas y cogeré otras en Hong Kong. 

  Qué hacer cuando no tienes una ruta que seguir? Es decir, frontera cerrada y un mes de visado aquí. Decido ir al sur a ver la playa más larga del mundo y descansar unos días. Está a 400 km y he de volver por el mismo sitio.

  Vuelvo a la carretera tras 3 días. Todo por autopista, obvio, pero llevo lo justo y con menos peso voy mejor. Se pone a hablar desde la moto Siddique, dale que dale así 45 km. Me invitó a comer y luego lo incité a que me invitase a su casa. Trabaja en una oficina explotado como muchos más, buena gente. No deja de preguntarme si necesito o quiero algo más. Siempre le digo que no, será de los mejores recuerdos en mi viaje.

  Es una aldea hermosa y el nivel de badminton es alto.  Desayuno mi primer café con té y ricas galletas observado por los niños desde la puerta y a uno se le caen los pantalones. Siddique disfruta viéndome comer pues lo hago siempre despacio, lo disfruto y es más sano.

  Salgo con los niños corriendo detrás, como en Verano Azul...ay Chanquete!

 Un bus casi me toca, un camión sí lo hace en la mano en la que le enseñaba el dedo del medio. Son días más difíciles para encontrar sitio seguro. En Feni me dejan en una caseta pero al día siguiente de locos. En la mezquita discuto con el predicador, en dos colegios imposible y finalmente sí en una Madrasa. Es un típico centro de rezo y escuela para huérfanos, similar a los Aahram indios. Me dejó la cocinera pero llegaron los serios poniendo pegas de si la policía, serpientes, etc pero les convencí para quedarme. Lo más bonito fue hablar con Jousna, una joven que quería conversar, pero cada vez que veía a uno de los musulmanes escapaba corriendo, una y otra vez.

  A la mañana le pedí sacar una foto, con público mirando, claro. Parecíamos Romeo y Julieta con ella arriba de un muro.

  Me afeito por segunda vez y me siento más cómodo. Bonita vista desde el puente de Chittagong con los barcos surcando el río. Ahora la carretera es de un carril, me va a dar un infarto con el tráfico, sobre todo los buses. Les va la vida por adelantar.

  Zona de arrozales, cobran 2 dólares por un saco de 10 kg, así me dice Morshed. Otra aldea pobre pero me abren sus puertas en Chandanaish. La capital de los selfies, nunca tantos me hicieron. Lo más bonito fue recrear la peli Stand by me paseando por la vía del tren. Ah, y el anochecer con la luna, y ser invitado a casa por una señora sin estar el marido, fue un honor y así se lo tradujeron.

  Un rato antes encontré un bicho chupándome sangre en un pie, lo tratamos y no pasó de anécdota, pero susto, como los mosquitos. En todas las camas tienen mosquitera y esta vez la compartí con otro paisano mayor...y las ratas merodeando toda la noche. Las casas son de barro pero los techos de chapa metálica, cuando llueve tiene que ser una sordera.

  La despedida con foto de familia, pero, y las mujeres? No se ponían! Insistí enfadado. Lo expliqué pero para nada. Día gris, voy tristón y me cruzo con 3 peleas en carretera. Pero hago sonreír a una niña y a dos chicas. Paro junto a unos árboles enormes "gorjons" pero me aconsejan el Memorial Hospital americano, a 3 km. 

  Este lugar fue campamento militar en la segunda Guerra Mundial y ahora alberga hospital, escuela y hospedaje.

  Me dejaron acampar junto a más gorjons  bajo las estrellas y la luna. Tras la visita de un lindo gatito, Harold y Shawn, un matrimonio católico prácticante, me invita a cenar. Realmente fue como una Navidad adelantada, 5 de diciembre. Todo decorado con árbol y todo, y yo con alta necesidad de contactar con mi propia cultura, fue precioso. 

  La variada comida, la afable charla, el carácter de Shawn y el entorno hogareño fueron un deleite. Y el helado tipo al que tomé en Croacia. Como en casa...

  Volveré tras la playa. Ya no miro desde hace mucho a la cara de la gente salvo a los niños. No me siento a gusto. Cada vez que toca cruzar un pueblo por pequeño que sea es un caos. Llego a Cox,s Bazar, famoso por el turismo, y el atasco de Tuk tuk y rickshaws es increíble. Sigo recto y llego a la playa... casi me dan ganas de llorar, por fin paz!

Me habla uno y le pido por favor estar a solas. Me baño y me relajo. Saco fotos y vídeos bonitos y me hospedo en casa de un guarda playas, Kamrul, además gran surfero y que quiere casarse con una española.

  Por fin cierro un problema, añadir equipaje para el  vuelo a Singapur. He de pagar extra en la oficina de Dhaka. Son noches de celebración de dos bodas en el barrio y, obviamente, con música alta. La decoración al menos parece navideña.

  Estoy muy cansado, falta de costumbre de caminar. Visito la playa más larga del mundo, 50 km de largo pero pincho y he de volver, además sin sombra estaba perdido y vuelvo a la primera playa, la del primer día. Entre pinos cerca del agua y poca gente.

  Los padres de Kamrul no me hablan, me pasó ya más veces, pero la mujer intenta no ser vista por las reglas musulmanas. Kamrul se despide con otra sesión de fotos mías, dice que hará un vídeo.

  Empieza el camino de vuelta a Dhaka. Voy rápido porque quiero llegar al centro americano. Me dejan quedarme el finde. Limpio a Quiscolina y llega Harold que me regala en formato bolsillo el Nuevo Testamento, en inglés. Vemos un partido de fútbol de sus amigos y cenamos en el colegio sentados en los pupitres como podemos. La sorpresa fue el arroz con leche, me recordó al nuestro pero casi.

  En el centro de hospedaje había comenzado un cuento de Navidad el día anterior antes de ser interrumpido agradablemente por un coro de niños y luego una charla con música sobre Dios.

  Ahora volví a terminar ese hermoso cuento. No había nadie, ni luz, únicamente la del árbol de Navidad. Junto a él finalicé esa lectura y justo llega Gene.

  Es otro católico con una mirada y un trato muy humano que se iba a acostar pero nos quedamos conversando una hora. Por la mañana desayunamos ampliamente y me da su contacto de Florida, pero el inglés americano me hace sudar.

  Hay que pedalear otra vez pero desde hace semanas me duele la cadera izquierda, sobre todo si camino mucho. Maratón para ahorrar un día de pedaleo de vuelta a Dhaka pero llego reventado a Kusum Pura. Otra locura de gente sin parar de presentarse y sin saber dónde dormiré. Akkas me invita a cenar, muy honrado, y Faisal se porta de otra manera, dormiré con él. Es normal dormir varios en la misma cama, son muy grandes.

  Llevo rueda fina que va muy bien por asfalto, pero en arena se hunde fácil. Así me ocurrió por el arcén y al recuperar tracción volví a la carretera y de milagro no pasaba nadie. Al poco visité un cementerio de la II Guerra Mundial. 

  Decido visitar a Jousna, la chica atrevida. Me reconoce la hermana y hablamos sin pegas de los padres. Se cubre la cabeza cuando se lo dice la madre. Me siento como el que va a pedir la dote o cuántas vacas por la niña? Pero aparece un vecino que parece molesto y me voy para no complicarles la vida. Al parecer las reglas musulmanas imperan más que las familiares. Una pena no despedirme bien.

  Sonrio al pasar junto a un megáfono en un cruce a todo volumen cantando con sólo 3 letras " alá " en distintos tonos. Vuelvo a Feni y se lo digo al mismo de la otra vez pero muy serio dice " es nuestro Dios ". Hablando de mi visita a la playa me pregunta si conocí a alguna occidental. Están obsesionados con el sexo, que si el matrimonio es también para tener sexo gratis o que " lo necesito!" me dice.

  Van 3 meses con el estómago casi nunca estable. La poca limpieza, el agua y las especias hacen estragos en los blanquitos.

  Reencuentro feliz con Siddique. De los pocos con quien he sido yo mismo. Nos reinos mucho pero él más con mis historias y mi comer lento. No deja de preguntar si necesito o quiero algo, siempre digo que no. Al estar dos días conmigo está perdiendo sueldo pero me halaga diciendo que soy como de la familia.

  Vamos a un mercado enorme de huerta, pescado, aceites, dulces ...pero esta forma de dirigirse al vendedor casi despectiva, como cuando ordenan a los hijos hacer algo o como no se respetan conduciendo es porque sino no te respetan. Educación y respeto, falta mucho en este país.

  Vuelvo a tener que rechazar regalos por el peso pero me llevo el manuscrito de Jahanara con buenos deseos y cariño. Lo intenté pero no pudo ser tomar foto de la madre, otra vez las normas impiden al no familiar tomar foto a la mujer pues sería algo impuro. Apenas la pude ver unos segundos y siempre cubriéndose, como tantas otras veces.

  Me espera Dhaka a 100 km. Pero no espero un día tan duro como será. Primero llegar y luego cruzar la ciudad para pagar el extra de equipaje en la oficina de la compañía aerea ya fue un tute, luego localizar al que me había invitado que, tras muchas llamadas y un comportamiento extraño, decido ir a casa de Shushmit. Pero estoy muy cansado, síntomas de gripe y empieza a anochecer.

  Otra vez a cruzar la ciudad y en el caos. No sé cuántas horas fueron, sin batería apenas en el teléfono y dando muchas vueltas. Paro en un miniparque pero el humo me hace seguir. Con pocos reflejos empujo la bici en una vía de varios carriles y por fin llego sin creérmelo. Me siento muy dolorido y justo llega Shushmit. Me quedo dormido en cama pero hay que cenar, yo apenas puedo.

  Por la mañana hago el esfuerzo de acompañarlo al intento de récord guinnes de número de bicis en linea circulando. Lo consiguen! Unos 1200 aunque no sé cómo sobreviven en esta ciudad, además nunca he visto tanto fumador y obeso en bici.  

  Las últimas horas son entretenidas. Con la salud mejor vamos a un banquete de boda, pero para abrir el apetito Shushmit se pelea con el chófer de un bus. Lo de banquete es un decir, más arroz con carne y rapidito que vienen más detrás. Duró más la espera de los novios por el atasco o la sesión de fotos. Para algo iban tan emperifollados aunque esa obsesión por las fotos y los selfies para el facebook es enfermizo.

  Me río mucho con Primo, un empresario italiano de calzado que paga unos 35 dólares al mes a los empleados. Añoramos la gastronomía y cultura europeas y para compensar nos invita al día siguiente a su casa a comer pasta al dente y berenjena a la parrilla con queso italiano. Una delicia! Bocata di cardinale, o algo así.

  Y para cenar a otra casa rica, Reza está sobrado pero colabora en la sociedad y es amante del deporte, la naturaleza y de viajar. Gran cena y a dormir que mañana hay vuelo a Singapur.

  Con algo de nervios por el posible exceso de equipaje o lo que sea llegamos al aeropuerto. La bici cabe bien en la caja de cartón (cosa muy distinta fue en Irán) y el del mostrador es muy agradable al saber que viajo en bicicleta. Creo que me redujo kilos de peso en el pesaje y hasta me dió un asiento cómodo junto a la salida de emergencia. 

  En inmigración pusieron pegas por no indicar dirección de hospedaje pero el inspector no objetó nada. Aquí mora un lindo gatito en la sala de espera como lo hacía el pajarillo en el de Irán.

  A volaaar, pero sin dormir, todo el rato turbulencias. Llegamos a Singapur a la 3 a.m. y esto es otro mundo.

Comienza otro viaje, Asia en estado puro. Singapur, Malasia, Tailandia... Ahora 7 horas de diferencia con España.

Y la Navidad al caer, sólo?

 

Dabicin

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