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India, la amas o la odias II

  • 17 de noviembre de 2016
  • 8530 kms

 

   Explosión! Pero qué ha pasado? Ha sido una piedra de las que usaba cocinando con leña y que soportaba el cazo. Tan solo quemé un calcetín.

   En la siguiente aldea son más abiertos aunque me animan a irme. No saben leer así que ni miran el texto. Más trincheras por carretera antes de llegar a la "casa" de Kaviraj. Dos rocas enormes con árboles creciendo encima y debajo de una vivía el gurú. Nos llevamos bien y me quedo dos dias. Practica medicina ayurvéadica y es muy energético. Al irme me ragala un poj que uso de turbante y me presenta a un director de colegio que también enseña meditación a los niños.

   En este país se purifican por la mañana. Los dientes, baño, vías respiratorias (hacen todo tipo de ruidos fisicos) barren las entradas.

   Me esperan 150 km de asfalto horrible, o sea, con agujeros enormes. Es simpático cuando hablo con alguno y me dice, " en inglés por favor " pero si estaba hablando en inglés! A veces no me entienden pero sobre todo no me comprenden.

   En Utta Pradesh me empiezan a saludar más, será la única ocasión. Son habituales los accidentes de camiones, volcados, con tractores, motos... Los que más miedo dan son los autobuses, muy temerarios.

   Llego a Ndani y por fin encuentro sitio junto a un templo con dos árboles que están como abrazados. Aparece un fenómeno nocturno hermoso. Es un OVNI? Un avión? Anda, una luciérnaga! Nooo, son muchas. Había un árbol que parecía de Navidad destellando. Una hermosura! 

   Estoy a la entrada de Varanasi y conozco a Radhey, uno de los muchos que en la India estuvo enamorado pero se tuvo que cansar con otra. Jubilado ahora sus amigos son los libros. Degusto una de las mejores cenas y sonrisas gracias a su familia. 

  Entro feliz en Varanasi y decido irme a Sarnath, cuna budista. Hay 10 templos de otros tantos países pero el mejor es el japonés. Dejan hospedarse a condición de participar en los ritos. Estuve 2 días y me sirvió de terapia por la mejor energía, pude tocar el tambor y rezar los mantras. Toco el cuenco tibetano al anochecer frente al buda iluminado bajo el  árbol.

    Visito en domingo el gran río Ganges. Cuesta llegar por la cantidad de gente en los puestos de comida, figuras y elementos religiosos y la enormidad de gente. De pronto aparece y bajas una de las grandes escalinatas que llevan a compartir el fervor de la gente. No vi las incineraciones ni la casa donde se hospedan gratis los moribundos, pero no me perdí los gurúes, los brahmanes, los que te pintaban, los que se bañaban o lavaban los dientes y llevaban agua a casa. Será sagrado pero da impresión a los occidentales. Se acercan los de las barcas y de los masajes, pero solo acepté al segundo. Para ser ayurvédico no me hizo mucho. 

   Coincidí con el Debali Festival, muchos dulces y sobre todo fuegos y petardos. Cómo les gusta el ruido! 

   Vuelvo a la India tras el oasis del templo japonés. Curiosa la vista desde el puente de hierro sobre el Ganga river. Cada lugar de la orilla ocupado por búfalos,  gente bañándose y las barcazas. Toca pedalear de nuevo y siempre da pereza tras estar acomodado. 

   Cada vez hay más cosas que arreglar en la bici. La cubierta delantera tiene ya 2 gomas de refuerzo por las grietas que le están saliendo. Perdí un tornillo de una alforja y me pusieron otro de apaño. La tarjeta de teléfono india no la puedo recargar fuera del estado que la adquirí así que a dosificar llamadas e internet.

  Reaparecen los campos de cereales y en Chandauli me gritan para hospedame cuando ya me iba. Aunque sean familias de casta media o alta no cambian las costumbres de uso de baño e higiene. He de asearme en esas bombas de agua subterránea pero nunca se hace desnudo. Luego pude ver a las mujeres que cocinaron para mi (normalmente se quedan dentro) y sonrieron, quizás era por cómo comía. Siempre me miran y no ayuda, os recuerdo que nunca usan cubierto.

   Visité las callejuelas de la aldea y las huertas con Alock y le aleccioné para la vida, tal como hice con su hermano más tarde. Viven en comunidad, tal como nosotros no hace mucho tiempo. Puede que no tengan porque envidiarnos.

   Amanece con la bruma envolviendo los campos de arroz y esos árboles de gran personalidad. Luego el día se torció con la gente, mi paciencia va y viene. Al menos ya no me duelen los oídos con los bocinazos a cada minuto, hay que ponerse en situación. Y para dormir tuve que alojarme en un templito con un peregrino indio pese a que el religioso no estaba por la labor. Dificil dormir con los camiones con su música por altavoces día y noche, por la mañana se unen los tractores con la discoteca. Es de risa porque la música es casi juvenil con ritmo y sentido religioso.

   Son días de paisaje feo y de puentes grandes sobre rios con apenas agua. Pero paso la tarde en un rincón mejor y llega Pawan para invitarme a su más que humilde aldea. " Si fuera rico no te ayudaba " me dice. Vienen todos los hombres del lugar al colegio donde me hospedo y vuelvo a ser el ser extraño que invade su terreno pero no me siento en peligro. Además vuelvo a ver las estrellas.

   Uno de los destinos marcados antes de salir era Bodhgaya. El ambiente es budista pero muy turístico aunque se lleva bien porque es muy pequeño. Hay bastantes templos en varios kilómetros a la redonda pero el centro de atención es Mahamodhi Tree Temple. Es fascinante el templo con todo el entorno, los aromas de los inciensos, los mantras y la cantidad de monjes budistas que ves. 

   Antes había encontrado a Rajesh que me llevó a su casa de cemento con sus hijos a cambio de algo de dinero. Es muy particular este hombre que dice haber tenido alguna visión y experiencia que le indicó la misión de defender la naturaleza. Dormí en la tienda sobre la azotea a la vista de todos los vecinos.

   A la tarde visito el orfanato gracias a los voluntarios que me encontré y animé al profesor a buscar el talento de unos chicos que acababan de prepararme un delicioso té negro. Realmente siempre están trabajando en todas partes, son adultos precoces.

   Vuelvo todos los días para intentar hacer actividades con ellos y les dono algo de dinero para comida. 

   Paso a vivir en una casa con monjes budistas invitado por Subodh. Me hace muchos detalles pero más tarde me pide dinero para ropa para los niños de un pueblo. Lo más difícil es levantarse a las 4 de la madrugada con ellos para ir al templo a rezar. Llego caminando con Sarga, es un monje mayor y muy sonriente. Se coloca con su altavoz y reza para la gente y le dan donativos. Está lleno de gente de todos los países orientales pero no hindúes. Las canciones te transportan fácilmente, por ejemplo cuando lo hizo un grupo de 200 niños chinos. Aunque hay tantos rincones para rezar, postrarse o meditar que es una delicia pasearse por allí, sobre todo de noche.

   Sigo perdiendo cosas. Aqui fue el colgante que recibí antes de partir, otra pena. Lo busqué mucho pero...

   Están celebrando el Sun Festival, purificación de mente y alma que completan rezando al atardecer en el río y donde la mujer es protagonista. Vuelvo al orfanato con el globo terráqueo inchable para que visualicen el planeta. Al salir conozco a Passang, tibetano que me habla de su causa y me invita a momo y chomin. Volví a comer carne tras mucho tiempo. Buen amigo. Tenían al Dalai Lama en la Tele, vendrá como cada enero.

   El susto esperado llega, donde está la bici? Salgo corriendo y falsa alarma, había sido el cocinero que quería probarla. 

   Vuelvo a la carretera y esta vez hay cuestas pero estoy desentrenado y se me hace largo. Cruzo zona boscosa y otra vez que no hay refugio posible. Aparece un lago grande con unas casas al lado y me animo a preguntar. Son reacios al principio pero tienen mejor cara. La bienvenida es como siempre rodeado de un montón de niños curioseando a Quiscolina. Luego llega un señor que me escribe 4 preguntas, respondo por escrito y se va. Pensé que sería por tener algún dato mio por seguridad pero era de la prensa. Como vive allí voy a su casa y me permite hospedarme.

   En Bachhai la gente as afable. Estoy en el estado de Jharkhand y vuelvo a pedir que escriban en mi diario, pero esta vez primero todas las chicas para darles valor en un país que es de hombres y a ellas solo se las ve trabajando. Vuelvo a ser tratado como un rey, galletas, té, visito otra casa de una familia de segunda casta que tenían 4 niñas y no pararon hasta que llegó un niño. Allí también había un profesor ayudando a niños con clase de apoyo.

  Salgo en prensa otra vez aunque mi preocupación es Quiscolina. Rompió un radio y mi práctica mecánica es ínfima así que voy preocupado por su salud. 

   Reanudo contento y me esperan los bambúes. Será donde repose mi cuerpo. Son como deberíamos ser los humanos, fuertes y flexibles. Aquí los usan para todo, p.e. para hacer la base de las casas, luego barro y paja. Pero los he visto como bastones, como mango para todo, en muchos muebles...la naturaleza siempre nos enseña.

   Soy injusto valorando a esta gente. No son peor que los europeos, además casi siempre viene alguien a ayudar cuando paro. Me cargan de galletas unos muy amables que iban a la ceremonia del anillo. No pregunté si era matrimonio concertado o por amor.

   Cruzar tantos kilómetros por zona industrial es desmoralizador. Humo, niebla y suciedad. A ambos lados sobresalen altas chimeneas de piedra humeando no sé qué.

   La rueda trasera pincha de nuevo. Son buenos los neumáticos schwalbe y las cámaras con gel. Tan solo inflar y a pedalear. Aún no he usado los parches.

   Reaparece la intuición y entro en un pueblo, Birudiha. En sus callejuelas encuentro a Arnab y me lleva con un amigo al Templo. Realmente es un Ashram, un conjunto de 7 templos, al lado de la carretera obviamente, y el gurú del lugar me deja usar una habitación de su casa. Allí hacen servicio comunitario y acogen niños que carecen de padre o madre, eso si, están trabajando todo el día como adultos limpiando, cocinando, etc.

   El gurú tiene 90 años pero está bien, aunque es altivo o simplemente como los indios, mira poco a los ojos y mantiene las distancias. Algubtar es distinto, conoce España y me explica mucha cosas sobre su país. No es optimista, tampoco por la recién elección de Donald Trump como líder USA.

   Algo había oído de los billetes de 500 y 1000 rupias, los mas grandes que hay, o había. Dan una semana para cambiarlos en el banco. Otra vez tuve suerte, si no paro ahí no me entero y como hice muchos kilómetros estos días me puedo quedar el finde descansando, bueno no mucho porque hay que ir temprano al banco y hacer cola durante horas.

   Otro caos, la gente se cuela, empujones, no tengo información y me voy enterando de que necesito copia de esto o cubrir un papel. Luego hay un límite de dinero diario a cambiar y he de volver mañana. Otra movida.

    Se aproxima una enorme luna llena. Dejo el pueblo feliz, cada persona aquí me ayudó de alguna manera. Cada una es un eslabón de una gran cadena en mi vida. Hice un amigo, Sayan. Es alegre aunque muy delgadito y el más pequeño aquí. Siempre sonríe conmigo.

   No encontré comida pero sí buen escondite entre unos arboles. Cuando estaba leyendo aparece una mujer con un bambú largo y no sé qué me dice. Le di snacks y bebió bastante, era como estar con una africana por su apariencia.

   Esa noche fue de cine. A la izquierda la Luna Llena, con un tamaño único en 30 años y ese brillo especial  y de pronto a la derecha una luz. Volvieron las luciernaguillas! Pero muuuchas. Esta ocasión eran muchos los árboles de Navidad, hasta por el suelo.

   Voy a intentarlo, llegar a la embajada de Bangladesh. Son dos días seguidos muy llanos y sin poblaciones, cómodos para avanzar. Y ahí está la gran urbe, con permiso de Nueva Delhi.

   Kilómetros y kilómetros de entrada peleando con el tráfico. Voy sin GPS como sabéis, lo es la gente, pero esta vez falla. Resulta que había entrado perfecto de casualidad a mi destino e hice 50 km extra apenas sin comer y beber nada. Retrocedo y llego a la Embajada para saber el horario de mañana y papeles. Saco fotos de visado y me dirigo a la estación de tren para dormir cuando, miro a la izquierda y entro.

   Cuento mi historia y me invitan una noche por ser especial. Estoy en el Guesthouse BMS, centro baptista regido por Anu, ella es de Darjeling. Una casa preciosa rodeada de árboles que amortiguan el ruido externo. Un oasis complementado por la presencia de muchos latinos, sobre todo españoles. Casi todos son voluntarios de Mother Teresa. Son gente normal unos creyentes y otros no. Los hay de USA, Escocia, Alemania, Canadá, México, Francia... necesitaba este ambiente familiar pues he ido sufriendo toda la India y además en castellano me he relajado más. 

   En el jardín la luz es vital a todas horas y cantan a gusto los cuervos. El staff del centro se junta para rezar y cantar, ayer uno lo hizo a capella. Pero para canto el de las monjas del centro que fundó Madre Teresa de Calcuta, como ángeles, son cerca de 100 a veces.

   Cogí el hábito desde el principio de ir a misa a las 6 de la mañana, en inglés y allí está su tumba. Fascina ver las fotos de su intensa mirada ya desde joven o las estatuas de su pequeña presencia física aunque gran amor a los más pobres entre los pobres. Siempre recuerdo que cuando murió el año 1997 pocas horas después de Lady Di, de ella se habló muy poco en los medios.

   Visité uno de los centros de acogida, la Shishu Baban, donde hay 55 niños. Jugué 2 horas con ellos y estuve viendo la casa con todas las camitas y el trabajo sordo que no valoran en todo el país pues son católicas y los usuarios mueren dentro sin familia y no saben lo que pasa.

   En la embajada de Bangladesh entregué los papeles en la ventanilla de la calle ( no hay oficina ) y me daban fecha de entrega estando ya finalizada mi visa india, así que adelantaron mi cita pero como no llamaban para concretarla volví y me pasaron por teléfono con el consulado. " Vente el lunes a las 5 de la tarde " buf, ya no hacía falta entrevista previa, pero cuesta 100 dólares y me queda un día para cruzar la frontera que está a 86 km. Además me obliga a estar más días hospedado y las rupias vuelan.

   Quiscolina necesita cambiar la cubierta pero tras muchos kilómetros en ciudad y mirar en las tiendas de bicicletas la única opción es Amazon y que me la envíen a Dakka, capital de Bangladesh. Tampoco encuentro plata coloidal para luchar contra los parásitos aunque el estómago va aguantando.

   No faltó mi discusión sobre religión pero esta vez fue con una monja y un cura. Todo mi viaje está marcado por momentos especiales y señales que me hacen sentir protegido por un ángel de la guarda. Cuando habla Terry de sus visiones y experiencias, como cuando reza, y estando aquí, me acabé dejando convencer por la monja para confesarme. Ahora la monja quiere que comulgue pero eso no. Es interesante lo que me dijo y cómo me trató, de momento leí alguna cosa y me colgué unas medallas pero dejé de ir a las misas porque me agobia. 

   Por fin hago el blog sobre la India, ahora estoy más contento. Practico el castellano y el inglés, uno de estos idiomas me cuesta mucho con los oriundos. Ya llegó la Navidad con los regalos de Terry, es la vitalidad plena en persona. Al anochecer la gente que duerme en la calle se " acomoda " en su sitio habitual mientras nosotros pedimos comida preparada in situ por 50 céntimos de euro.

  Visito la ciudad en bici dándome un paseito hasta Howrad bridge. Enorme mole de hierro construida por los colonizadores británicos y que es cruzado por millones de personas cada día. Lo que no aguantó tan bien el tiempo fueron las casas que apenas se ven por la mugre y los derrumbes. Otra cosa es el Maidan, gran parque con edificios importantes y el Victoria Memorial que conmemora la independencia en el año 1947 gracias entre otros a Mahatma Gandhi con su guerra de la sal y la protesta a través de la huelga y la paz. Muchos son los líderes y los referentes en este país a lo largo de su historia, como ahora lo es Modi, el adorado primer ministro indio. Sus estrategias para amistar con Obama o recientemente con Putin dan buen ejemplo. Esperemos que el conflicto presente por Cachemira con Pakistan se solucione, pero ya llevan años así.

   Anu me cobra menos de lo debido por una semana de hospedaje. Un sol de mujer, si venís es ideal por comodidad y precio, entre otras cosas. En los últimos tres meses llevo tanto tiempo parado como pedaleando. Ando algo resfriado, espero que sea solo eso, la gente anda repartiendo la gripe.

  Voy a la embajada de Bangladesh para recoger el visado aunque no me fío. Soy el primero de la cola a las 4 de la tarde. Como es normal abren tarde 5,30h. "Tu  visado no está " voy a la secretaría y me dicen que si. Vuelvo y espero otra hora hasta que soy casi el último. He de pagar 100 dólares y quería pagarlos con tarjeta para guardarlos para otra frontera. Saco los 5 billetes de 20 y no vale, tiene que ser 1 de 100. " tengo solo estos " llama al consulado y ahora tengo que pagar 10 dólares extra por llevarlos pequeños. " no puedo ir al banco por la mañana porque salgo a las 6 a.m. en mi último día de visado indio " vuelve a llamar y ahora necesito un papel que me dieron el primer día. " creo que lo olvidé en la secretaría el viernes " pero voy y nada. " Sin el no se puede retirar el visado, vaya a la policía y denuncie la pérdida. Con la denuncia puede hacerlo ". Ya es de noche, venga por los callejones buscando la comisaría. Vuelvo a la embajada con todo cerrado pero me esperan en secretaría y por fin puedo llevarme los documentos. Cuando firmo de lo estresado que estaba rompo el papel con el boli.

  Llego feliz al Guesthouse y allí está esta familia con la que he convivido esta semana. Empiezan las despedidas con abrazos y besos y dando los contactos a gente de América, Europa...los últimos días me han visto mejor, llegué muy serio y enfadado con este país pero ahora me río y bromeo.

   Les hice caso y no me voy de madrugada. Me despido de la tumba de MadreTeresa, algún último abrazo, mi desayuno aquí de pan con mantequilla y mermelada que no puedo tener viajando y allá voy.

 La despedida emotiva con esta gente, me vino genial.

 Salgo con chispa. Ya tengo algún Warmshowers en Dakka que me va a hospedar. Mucho que hacer allí.

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