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Huésped en Iran

  • 9 de septiembre de 2016
  • 5900 kms

  No hay nada perfecto. Estar solo en ruta tiene pros y contras y lo mismo sucede en la convivencia prolongada.

  Llegar al domicilio y ser recibido como uno más o mejor es increíble. Siempre tendrás más ración y la mejor parte y si, como yo, tardas más tiempo en comer no hay problema.

  Para ir dando una de cal y una de arena os cuento. Me gusta aprender las palabras clave como buenos días, gracias o pan. A veces te entienden o se ríen, pero cuando es en convivencia desgasta. Para desgaste el idioma, si mi inglés es bajo, el de los que me acogen es peor. Entenderse requiere un esfuerzo permanente y frustra muchas veces.

  La risa es el diálogo de besugos cuando cada uno habla en un idioma distinto y hace gestos. Pues de locos. 

  Intento aprender las palabras clave como buenos días, gracias o pan. A veces me entienden y otras se ríen, pero cuando es repetitivo se hace incómodo.

  Llegué a Esfahan y era una situación extraña dado que iba a estar hospedado en dos casas simultáneamente.

  Mahmud y familia me reciben a la hora de la comida. Tal at, Mohammad, y todos sus hijos allí en la alfombra. Una vez más será un adolescente y también el más interesante, el que traduzca. Mohammad ya se ve que tiene hambre de saber y una lucidez que mantendrá incluso cuando es hospitalizado por una hernia.

  Y de una casa a otra. Volveré en 24 horas. Ehsan me recoge y vamos a Sharekord a 100 km. Cumplo con el deseo de Atefeh y allí me presento. Eso si con Ehsan y la imposible comunicación con ese calor, forma de conducir, volumen musical y gritando. Luego se relajará. Estamos en zona de muchos frutos secos que llegarán a España. Me lleva a un parque turístico y un bazar exterior y parece que cambiasemos de país. Nos cruzamos con algunas de esas bellezas irania, no sé porque se maquillarán tanto.

  Disfruto del primero de los helados que me invita Ehsan. Lo como en el coche mientras vamos por el cauce de un río y llegamos a un río amplio impensable en Iran y rodeado de un bosque. Volví al cantábrico sin saberlo? Ehsan es joven y no conectamos pero poco a poco se relaja y me comprende. 

  Atefeh tiene 15 años y la recepción en el salón es casi como de jeques. Amplias alfombras y sin muebles. Las costumbres musulmanas crean distancias y los dulces los comemos los hombres sentados en el sitio principal mientras ella está sentada al lateral atendiendo nuestras necesidades. 

 Hablo abiertamente y ella no rehuye los temas. Son de familia media y aún así es difícil lograr visado de turista. Ella es sencilla pero las chicas se maquillan de la misma manera que las familias que tienen dinero lo exhiben. No hay mucho que ellas puedan explotar así que lo comprendo. No son tímidas por la calle y nos miran sin cortarse.

  En la cena de arroz con cordero más el yogurt ensalada vinagreta y el pan casero sufro la primera indigestión de estos días. Ahora que puedo engullo a tope pero poco a poco aprendo a comer despacio, tanto que en cada comida yo creo que se desesperaban pero nunca vi gestos molestos.

  Tuve un desayuno de hora y media que no sé como no me gritó Ehsan. Echaba de menos poder compartir la comida con las mujeres pero no era posible. Su madre estaba en el primer piso y nosotros en el segundo. Era la hija la camarera y Zahra, la madre, vino a saludar unos segundos. Luego cuando volvemos a medianoche del parque de disfrutar de fruta, fumeteo (repetí) y pipas, dejamos los platos y demás en la puerta de las chicas.

  Muchas de las cosas habituales me chocan e intento no juzgar porque nosotros también podríamos hablar del luto para toda la vida, los toros, seguimos siendo machistascruzav Mientras entre hombres hay hasta besos, con las mujeres hay un océano entre medias, pero casi lo cruza Roghien, la abuela. Menuda bronca por no estar casado y con hijos. Ella tuvo 8 y la hija 5. Aqui lo normal era ser madre con 15 años, pero ya no tanto. Por el carácter parecen latinas, muy alegres conmigo y luego todo el rato las oía en la cocina.

  Increíble el trabajo que hizo Zahra cosiendo la alfombra. Cose desde los 15 años y la que me ensenó tardó un año. Una pdeciosidad con muchos símbolos de su tierra.

  Vamos en coche a comer a la plantación de la familia de Ismail bajo el calor del mediodía y del polvo. Duro el trabajo de los pastores todo el día bajo el sol, incluso sin la sombra de un simple sombrero, con el asno y el perro observando al ganado. Me pregunto cual será la lección vital que podrán transmitir.

  Acabamos la comida con las mazorcas de maíz asadas. Cuánto por probar en casa!

  La despedida tras tan solo 24 horas alli  fue cariñosa y larga. Difícil de explicar. Me llevo almendras, mermelada, tipo grasa y gominola y un peluche para Quiscolina.

  La madre me pedía que me quedara otro día. Y pude hacerlo porque se prolongó mi estancia 5 días en Najafabad, a dónde llegué con Ehsan al volante cada vez más lento algo triste por mi ida.

  En inmigración me echan la bronca por la indumentaria y porque aun me quedan días de estancia. Me tranquilizo al saber que la referencia de estancia tope es al mes de la llegada que indica el sello de la frontera. Menos mal que Mahmut decidió dar la vuelta con el coche. 

  Susto cervical cuando nos alcanza por detrás un taxi. Todos tranquilos, el pan de cada día. Pero mi cuello giró bastante. Gracias tambien a Milad por llevarnos en coche a Esfahan centro, en bici seria imposible.

 Aún no comprenden que me diera igual no hacer turismo. Estoy hablando con Mahmud que al principio del viaje ni pensaba encender el teléfono y hasta acabé creando un grupo de Whatsap.

  Es como una necesidad de compartir y enseñar otros mundos, romper prejuicios, hacer una sociedad mejor en definitiva si eso es posible desde mi querida Quiscolina.

 De vuelta de la antigua capital a casa veo más burkas que nunca. Visitamos a Mohammad ya de vuelta del hospital. Da gusto hablar con esta generación pues son bastantes con los que congenié. Orgullosos de su país y que no entienden que en Europa no signifique tanto la bandera.

  Me quedo día tras día primero porque me lo piden y luego porque me meten miedo por el clima y gente. Así que me sobran días y necesito hospedajes Warmshowers para estirar el tiempo hasta el 19 para ampliar visado y para Bandar Abbas el 27, a donde iré en Bus o camión.

 Me hacen entrevista para la TV local. Es pública y así van enfocadas las preguntas, no al viaje sino a dar imagen de país. Amigos para siempre y cosas así suenan en la despedida. Tuve que tapar la cruz de Asturias así como cuando salgo pantalón vaquero que es de locos por el calor. Tanta rigidez en muchas cosas axfisia un poco.

 Discute la familia, creo que porque saqué foto del equipo de TV y no está permitido. Alucino. 

  Finalmente me voy mañana. Me frustro con Mahmud con el idioma por un lado y por otro le agradezco enormemente toda su ayuda. Me regalaron una tarjeta telefónica para hablar en el país y contactaron con amigos para hospedarme en Shiraz.

  Ahora vamos al cumple de un familiar. Solo dan regalos los dos padres, eso si, no faltan los dulces.

 

  Que aproveche!

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