Volver arriba

Los Balcanes, el declive

  • 7 de agosto de 2016
  • 3588 kms

Hoy describiré mi experiencia por estas tierras con tanta historia en el último siglo.

Se diría que es una región estancada en el tiempo, con un pasado pletórico pero condenado por sus políticos y posiblemente por el carácter belicoso de sus gentes. Esa sangre caliente que se denota en su discurrir diario. Conduciendo, hablando, viviendo o hasta dando la mano. Aquí las mujeres aprietan la mano mas fuerte que los hombres en España.

Mientras escucho a Enrique Iglesias escribo estas lineas apoyado a un cartel que el mismo anuncia patatas fritas...cosas de la globalización.

Rodeado de tabaco por doquier, siento esa desazón que me posee tras 12 días por una tierra eslava fragmentada tras una muy reciente guerra que ha hecho permanente el odio entre sus vecinos ( antes amigos). Ese tabaco cotidiano que es la compañía diaria de unos seres humanos que ya lo tuvieron como compañero en esas largas esperas en la Guerra de los Balcanes. Imaginarse horas esperando el próximo bombardeo, ataque o la llegada de noticias ...y ahora ese estado mental se ha convertido en permanente.

La indiferencia al otro conduciendo, el uso del claxon a la minima, la temeridad al volante, la ausencia de normas, el " todo vale" mientras funcione. La muerte siempre presente, antes en la guerra y siempre en la carretera. Por doquier imágenes en las cunetas de los allí finados al volante. Y la presencia continua de restos animales en la orilla, que a ritmo de pedal se hace mas real y dura.

Precisamente ese pedal que tenia casi olvidado esperando el pasaporte. Finalmente llegó y, como casi todo lo malo en este viaje, fue positivo pues ese tiempo me permitió numerosas gestiones y buscar información.

La despedida del lugar no fue completa pues esa noche no pasó el camion de los helados, fuimos como niños en la bici. Gran lugar, contenedores en cada casa para reciclar, paneles solares, gente de todas edades en bici de paseo, los súper abren en domingo...pero hay que seguir.

He engordado!  Y lo noto. Ultima noche en Italia en San Giorgio junto a un bosque. Lo siento por Ruggero pero Quiscolina me pide ir a los Balcanes por la zona mas humilde, él me hizo una guía diferente y sugerente.

Cada cruce de frontera es una incógnita, aquí vuelve a ser complicado, pero gracias a Anhelo, un abuelo genial que me guía en bici para coger la nacional, pues sin el imposible. Todo lleva siempre a autopistas!

 

Eslovenia, aunque la entrada es pobre y reina la gente humilde, este es un país genial. Me coge una gran tormenta. Sigo, idioma más difícil, viento en contra, esta siendo mal día. Cuesta avanzar, y cuando pienso en parar, subida de 8 km dura y pegado a la autopista. Se hace noche y no hay opción de parar, tengo que empujar la bici. Sudor y más sudor, el día que más. Dolor muscular. A lo alto veo el posible final, pero tarda en llegar. 20,30 h, apenas luz y llego a lo alto.

Estoy cenando, increíble! En 30 minutos pasó todo. Bajada, una chica me da agua, un hombre enfrente me deja poner la tienda en su finca, justo había leña y hago fuego. Perfecto! 

A Ljubljana llego cuesta abajo, parece los Alpes en pequeño. Bosques frondosos, no veo eucaliptos. Y conozco a Victor, un holandés parecido al Neng de Castefa. Genial, a su aire. Visado? Ya me lo darán allí si quieren. Jesus le dijo que fuese a Pekin. Inspiración y alegría pura. Me encantó, puede que lo encuentre en el futuro, ojalá.Aqui no hay fuentes como en Italia, hay que pedirla en las casas. Llega otra tormenta y corro. Llego a Ljubliana lloviendo. Como y tras 3 horas para.

Enseñame la documentación! Toma. 

Otra noche maravillosa! Me equivoco en un cruce y cogo una larga subida, me doy cuenta que estoy perdido justo a tiempo. Un señor me orienta, la única tienda cierra en 5 minutos y está  a 100 m y allí otro lugareño me orienta para mañana. Genial, primera vez que chopeteo chips para animarme. Empieza a llover anocheciendo y me dejo llevar, pregunto por preguntar en una casa en Rasica para tener un techo para la tienda por la lluvia. El que me pide la documentación es un policía. Vaya puntería la mia! Gran familia, la mujer me hace unos salad pie riquisimos, el hijo Rock que estudia para abogado me hace de traductor y hablamos largamente. Está contento  del encuentro, hasta el padre se relaja allí a la luz de las velas.

No les veo por la mañana y escribo Hvala! ( gracias)

La ruta es más fácil de lo esperado y muy paisajista. Un cura me da manzanas y chocolate. El WiFi es muy accesible en Eslovenia. En Novo Mesto Simón me hace un mapa para llegar a un pequeño paraiso, Kostanjevica. Una isla entre el río. Atardecer soleado, gente bañándose, jugando. Idílico! Doy chapuzón y una familia me indica donde poner la tienda. Perfecto, si no fuera porque la leña no arde bien y los mosquitos.

Pero llega la cruda realidad, Croacia y el primer cambio de moneda.

Eso en la siguiente entrada. 

 

Este capitulo va dedicado a Toño, gracias al libro Hacia rutas salvajes surgió el impulso definitivo q latía dentro hacìa años.

 

A no ser que se indique lo contrario, los contenidos están bajo licencia de Creative Commons.

Estamos alojados con eCliente, que además de ser muy buenos en lo que hacen, son buena gente. La tecnología detrás de Rodadas

Rodadas está en la red desde mayo de 2005.

Aviso legal | Política de cookies