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ETAPA 3: Camping de Riezu – Vitoria Gasteiz (Via verde del tren vasco-navarro: entre Murieta y Vitoria)

  • 17 de August de 2008
  • 92 kms

 

Dormir  en el suelo en una ruta en bici no es lo mejor para iniciar en condiciones la  siguiente  jornada. Antes de salir,  realizamos una sesión muy suave de estiramientos para soltar un poco la  musculatura.

El  día era perfecto en cuanto a climatología. Unos cuantos repechos y el personal  regulador del tráfico nos hizo detener, pues tenía que pasar una vuelta  ciclista.

Seguimos  atravesando pueblecitos con mucho encanto, siempre subiendo: Casetas de Ciriza,  Aritzala, Zábal, Murugarren y después, un gran descenso hasta Estella. Desde  Lizarra, cogimos la carretera general en busca del inicio de la vía verde del  tren vasco-navarro también llamado ‘el trenico’.

Los  meses anteriores, buscando por Internet, no encontré ningún camino alternativo  a la carretera principal para llegar al inicio de la vía verde. Los primeros  carteles de vía verde los encontramos en Murieta, una localidad un tanto  curiosa pues la decoración de las casas nos parecía más bien andaluza, en  contraposición a lo que habíamos visto hasta ese momento. Las estaciones de  este antiguo trazado ferroviario, se encuentran rehabilitadas y con carteles  indicativos del año en que ese tren estuvo en funcionamiento. El calor empezaba  a hacer mella en nuestros cuerpos y en Antoñana no pudimos más. Entramos al  pueblo y lo visitamos, un encanto de lugar. Tumbados en el suelo a la sombra de  una calle, debíamos de hacer muy mala cara, pues se nos acercó el alcalde del  pueblo. Llevaba dos platos con unos buenos pedazos de melón. La amabilidad de  la gente del norte era una constante. Al cabo de unos minutos, una señora del  pueblo nos mostró la iglesia. Pudimos ver una curiosa cruz religiosa y la  patrona de Álava: Nuestra Señora de Estíbaliz. Esta amable señora nos invitó a  chocolate para tener energías de cara a seguir la ruta.

Todavía  encadilados por esta bella localidad y sus gentes, emprendimos nuevamente la  marcha en dirección a Otazu donde, según las informaciones que yo tenía en el  libro de ruta, allí debería de haber un albergue. Curiosamente el dia anterior  pasamos por un municipio que también se llamaba Otazu y que tenía terrenos de  viñedos y unas bodegas (en su momento, cuando preparaba la ruta en Internet, me  generó mucha confusión el que hubiera dos localidades con igual nombre…).

Seguimos  rodando por túneles y viaductos, todos ellos con su correspondiente cartel  explicativo y con un cierto aire de nostalgia ferroviaria, y es que este tren  supuso un cambio muy importante en toda la zona y era muy querido por la gente  de sus poblaciones ya que era de los más modernos de la época con los cambios  de agujas eléctricos.

Justo  después de Maeztu y Elortza, hay una zona confusa ya que la vía verde queda  cortada. Según nos explicó un vecino, la empresa que explota las minas de  Laminoria no permite pasar por el túnel de la vía verde, que es de su  propiedad. El señor, muy amable, nos comentó que teníamos que subir un pequeño  puerto (por carretera) para superar la montaña y salir al otro lado del túnel.  Las rampas no eran muy largas pero sí muy duras (un 10% ó 12%). En ese tramo  vimos la cantera con toda la maquinaria y, acto seguido, iniciamos el descenso  hasta llegar a Ullibarri/Jauregui. Desde esa localidad podimos divisar toda la  montaña Alavesa y, enseguida volvimos a enlazar con la vía verde. Esa zona era  muy frondosa y por el suelo estaba lleno de babosas. Iba haciéndose tarde y  aceleramos la marcha. Seguíamos atravesando pueblecitos: Erentxun, Trokoniz,  Andollu y el desvío para ir al Santuario de Estibaliz. En Otazu vimos la  estación cerrada, que es donde supuestamente debía de haber un albergue. Un  ciclista que se cruzó en sentido contrario nos explicó que no estaba abierto y  en mi libro de ruta ví que en Vitoria aparecía un albergue. El ciclista, que  era de Vitoria, llevaba un Gps y yo le facilité la dirección del albergue. El  hombre, otra vez muy amable nos acompañó a hacer la entrada a Vitoria y nos  llevó a la misma puerta del albergue.

Ese  albergue es una maravilla. Estuvimos mejor que en un Hotel. Se llama Albergue  Juvenil Carlos Abaitua. Una etapa fantástica por sus gentes, paisajes y  paisanajes….

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