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Buscando el norte

  • 7 de March de 2016
  • 90 kms

7 de Mayo de 2016

Coyhaique (Chile)

El día de ayer amaneció velado, el Cerro Castillo apenas se vislumbraba a través de la neblina rojiza que envolvía el ambienta. Al parecer un incendio por la zona de Ibáñez es el causante de esta situación atmosférica.

Le di la bici a la madre de Mary que estaba cuidando a Benjamín, hijo de Mary, ella y su marido se marcharon ayer con un grupo de universitarios que han venido de EEUU para una excursión a caballo de varios días donde además realizarán diversos talleres relacionados con el mundo de los caballos.

Dedique el día a comprar algo de comida para el camino, unas pilas para el GPS y a medio día fui a comer “donde la Sole” , un lugar curioso donde te sirven básicamente hamburguesas caseras y refresco porque como me pude imaginar no tienen permiso para bebidas alcohólicas, lo de curioso lo digo porque el establecimiento en si lo forman dos autobuses juntos y dentro de ellos lo tienen acondicionado uno como cocina y recibidor y el otro como comedor. Por la noche me voy a cenar al “paso Huemul” el mismo lugar donde cené la noche anterior con Manolo y donde por cierto se come muy bien, lo regentan una pareja joven muy amables con un niño y dos niñas que pueden rondar entre los siete y once años.

Hoy me he levantado pronto, sobre las siete de la mañana, preparo unas tostadas con membrillo y un café con leche, anoche dejé todo recogido para no demorarme mucho y aprovechar la mañana con la bici, cuando voy a colocar las alforjas en el trasportín me encuentro con un problema, uno de los tornillos que sujetan el trasportín al cuadro se ha roto quedándose el perno dentro de la rosca del cuadro por lo que no puedo cambiarlo por otro tornillo. Pero no hay nada que se resista a un trozo de alambre y las presillas de plástico con este material le realizo una reparación provisional, hoy aguantará el trote porque todo el camino voy por asfalto así que no va a sufrir la temida calamina.

Para empezar tengo un puerto de unos dieciséis kilómetros y luego una bajada y alguna que otra subida corta. Mi idea en principio era llegar hasta una zona de camping que gestionan los guarda parques del Cerro Castillo y que se encuentra a unos treinta kilómetros de Villa Cerro Castilla en dirección Coyhaique dentro del mismo parque, pero llego bastante temprano, sobre las once de la mañana y aunque el lugar es bonito tampoco tiene mucho aliciente como para estar aquí todo el día, así que decido continuar y llegar a Coyhaique que se encuentra a 95 kilómetros de Villa Cerro Castillo, al principio todo bien pues voy bajando, geográficamente he atravesado la cordillera y me dirijo hacia una zona más propiamente de pampa o “prepampa”. El caso es que con la geografía también cambia la climatología lo que supone quedarme expuesto al viento que ahora sopla muy fuerte y como no podía ser de otra forma en mi contra. Yo ya contaba con los noventa y cinco kilómetros, que me iban a costar lo suyo, con puerto de montaña incorporado, con lo que no contaba era con el viento que por si fuera poco no me ayudaría en el día de hoy, mirando el lado positivo he de decir que este fuerte viento forma unas preciosas nubes en forma de platillos volantes o lenticulares espectaculares.

Al final después de ocho horas de bicicleta llego a Coyhaique a eso de las cuatro de la tarde. No es una ciudad bonita o al menos a mí no me lo parece pero tiene todos los servicios necesarios, algo no fácil de encontrar por estas latitudes. Lo primero que hago es buscar alojamiento , encuentro uno nada barato 18000 CLP la noche, el doble de lo que vengo pagando hasta ahora, pero estoy tan cansado, con ganas de darme una buena ducha y sin ganas de andar dando vueltas para buscar otro alojamiento, que decido quedarme aquí. Al final pienso que acerté porque es un hostel atípico para lo que te encuentras en la ruta. Esta muy bien montado, gente simpática, todo muy limpio, uno de los mejores baños que he tenido en todo el viaje, un salón acogedor con zumos, te, café, agua y demás refrescos para servirte cuando te apetezca, wifi, pc para uso comunitario, una pequeña biblioteca y todo tipo de información, en definitiva un hostel de lujo, ah! Y también tiene el desayuno incluido.

 

Lo primero que hago es darme una ducha y luego le pregunto a la chica del hostel donde puedo ir a comer bien, abundante y barato, me manda a un lugar llamado “Casino Bombero” esto es un restaurante, abierto al público, montado en unas dependencias del parque de bomberos que tiene arrendadas a una familia quien lo explota. Como los bomberos son voluntarios en este país el dinero del alquiler es uno de los ingresos que tienen para subsistir. Me pedí una ensalada y un filete a lo pobre, cuando vi venir esas dos grandes bandejas no me lo podía creer, no sé si voy a estar toda la noche haciendo la digestión, menos mal que tengo un hambre canina, la bicicleta consume mucho y este es el combustible que gasta así que llenemos los depósitos.

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