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2003 – Escocia

Una pequeña vuelta por las Highlands escocesas

Vuelta al hogar

Escrito el 26 de agosto de 2003 por Avo y Ali. Sin comentarios

Buenas a todos y todas…

Ya estamos de vuelta en el hogar. después de unas pocas horas de vuelo, y unas muchas de espera en el aeropuerto, por fin hemos llegado a casa, contra todo pronóstico sanos y salvos. Gracias por vuestras misivas de animo, cachondeo intenso y demás…

Nos vemos por aquí cuando el calor remita lo justo y necesario 😉

Besos

Alicia y Álvaro

 

Este artículo fue publicado el 26/agosto/2003 dentro de la categoría 2003 - Escocia en Rodadas.net, una página web sobre cicloturismo y viajes en bicicleta mantenida por Álvaro Martín y Alicia Urrea.

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Ben Nevis

Escrito el 20 de agosto de 2003 por Avo y Ali. Sin comentarios

Estamos a la vera del Ben Nevis, el pico mas alto de Gran Bretaña, y llueve a mares y hace un frio que no veas. Hemos tenido que reprimir nuestros instintos de cabras montesas y nos dedicamos a recorrer las tiendas (que es lo que le gusta a Ali) de Fort William. Sí, lo habeis leido bien, tiendaS (en plural). Parece que volvemos a la civilización definitivamente. ¡¡¡Esto ya parece una ciudad normal!!!. Los supermercados tienen mas de un pasillo… En realidad ahora se puede decir que HAY supermercados, lo anterior se consideraban tienduchas de mala muerte.

Nos quedan 5 días en Escocia y todavía no tenemos muy claro si vamos a volver a Edinburgo en bici o en tren. Teníamos pensado volver en tren y quedarnos unos días más en los montes pero con el agua que está cayendo me temo que pocos montes vamos a ver.

Para los aficionados a Harry Potter, decir que esta es la zona donde se rodó la última peli y ayer pasamos por el famoso viaducto del tren de la escena del coche volador. Álvaro iba mucho mas rápido que yo, y llevaba la cámara de fotos, por lo que no hay y no pudo dejar constancia documental del descubrimiento.

Alvaro y Alicia, pasados por agua

PD. La que está aguantando como una campeona es nuestra tienda que aguanta lo que le echen (y le echan mucho, creedme)

 

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El camino del ganado

Escrito el 18 de agosto de 2003 por Alicia. Sin comentarios

Las Highlands son un lugar remoto, con tres habitantes y medio por kilómetro cuadrado, aproximadamente, y pocas posibilidades de acceder a la Red. Y eso que ya hemos regresado a la tierra de las personas y nos acercamos a las áreas más turísticas.

Ayer pasamos por la archifamosa isla de Skye. Rozamos es la forma más exacta de definir lo que hicimos, porque literamente atravesamos la isla por la ruta más corta, sólo con tiempo para sacar fotos a unas montañas alucinantes y algún pueblecillo blanco, y salimos pitando por el otro extremo.

Hace dos días subimos el Bealach na Ba (que quiere decir “camino del ganado” en gaélico)… La ascensión épica por la carretera mas alta del Reino Unido estuvo plagada de momentos únicos, que no relataremos para no dar asco. Baste decir que después de dos semanas de pedal ya nos defendemos bastante bien en subidas, bajadas y demás, pero sin embargo, la gente que bajaba por la carretera en coche se descojonaba de nuestra cara de esfuerzo, sobre todo al principio, cuando sabían los muy mamones lo que nos quedaba por subir. El caso es que, 700 metros de desnivel después, Alicia llega triunfalmente, a 14 por hora a la cima del puerto, para encontrarse a Alvarito tranquilamente leyendo un libro en un banquito (típico, verdad?). En ese momento apoteósico, ambos deciden sacarse una foto para conmemorar la hazaña (Álvaro insiste en que azaña es con hache, pero a mi me parece mas bonita sin hache) cuando de repente nuestra cámara decide que el carrete recién estrenado no es de buena calidad, y nos lo rebobina………..¡¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAHHH!!!! ¿¿Cómo vamos a demostrar que hemos llegado arriba ahora?? En fin… El caso es que nos volvemos locos buscando alguien con un sacador de películas, y finalmente una señora se ofrece a tomarnos unas fotos y mandárnoslas por correo (cosa que hizo)… 😀

Por otra parte, comentaros que ya no hay midges… porque hace un viento increíble. Hace tanto tanto viento, que nuestra tienda esta aplastadita contra el suelo, y llueve tan fuerte que hoy hemos tenido que hacer una parada obligada en una de las playas más bonitas de Escocia. Ecuación obvia: Álvaro y Alicia deciden ir a la playa, venga a llover tormentas tropicales. Ante la insistencia de los de arriba, hoy nos hemos dedicado a dormir, comer, leer libros, y beber cerveza, que tiene mucha fibra. 😉

Mañana nos encaminaremos a Fort William, la base desde la que se puede subir al Ben Nevis, el pico más alto de Inglaterra. Claro que si hace tan mal tiempo (y parece que seguirá así hasta el fin de semana), lo mas probable es que nos dediquemos a sacar fotos al pico, y pasear por los alrededores, que dicen que es mú bonito.

 

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Ascensores a pedales

Escrito el 11 de agosto de 2003 por Avo y Ali. Sin comentarios

¡¡¡Ya estamos en Ullapool!!! No nos preguntéis como lo hemos hecho: a estas alturas de la película empiezo a comprender porque a ciertos ciclistas les llaman escaladores. Es como si te pusieran en un ascensor y te dijeran, hala, súbelo a base de pedales. En fin, que pedalada a pedalada ya hemos recorrido casi la mitad de este país increíble, lleno de colinas y laguitos.

El ultimo mensaje lo enviamos desde Durness, lugar donde, se me olvido decirlo, veraneaba John Lennon con su Yoko Ono. Después seguimos el camino de la costa (o más bien nos hemos arrastrado por él), flipando con los paisajes. Nuestra frase más repetida durante todo el tiempo es: esto es una pasada.

Claro que… no se os ocurra venir en verano como estos dos pardillos cuyos mensajes leéis. ¿Por que? La culpa de nuestras desventuras son los malditos midges. Se han convertido en una obsesión, pero bien fundamentada: tenemos unas 40 picaduras en cada brazo… Es una burrada.

Tenemos una política anti-midges. Los mini-bichos salen al anochecer, cuando no hace aire, porque son tan pequeños que si hay viento salen volando. Asi que, cuando llegamos por la noche a la tienda nos preparamos, abrimos la puerta, pasa uno y mantiene la puerta cerrada. Abre, mete las mochilas y cierra. Abre, entra el otro y cierra. Así lo hicimos anoche, pero no podíamos parar de rascarnos. Cuando encendimos la luz, había una nube de bichitos que se habían colado en la operación entrada, tontos de nosotros pensamos que con cerrar la mosquitera era suficiente. Sin embargo, son tan enanos que pasan por los huecos de la mosquitera y tan voraces, que se lanzan encima de tí y te hacen trizas. Hubimos de organizar una cacería que duró más de media hora, y dejó el techo de la tienda hecho unos zorros. Al principio, Álvaro daba palmadas, y en cada una mataba tres.

Midges aparte, después de dos semanas perdidos del mundo y de la civilización, hemos vuelto a entrar en el circuito mas turístico, y de nuevo hay españoles por todos lados. Estos días seguiremos bajando por la costa hacia Applecross y Torridon, y dentro de un par de días llegaremos, si todo va bien, a la isla de Skye. No sabemos todavía si pararemos mucho allí, porque nos han comentado en Skye lo de las midges es horroroso, y no nos queda espacio en la piel para más picaduras. Total, ir y que no nos puedan picar, ¿pa que?

La comida, estupendamente, el tiempo, soleado y fresquito, y económicamente, hechos unas piltrafas, porque esto es súper-caro. Nos defendemos bien, no obstante, y ya somos unos consumados artesanos de la sartén. Lo peor: que a partir de las 7 de la tarde cierran las cocinas de todos los restaurantes, por lo que más de un día, con las reservas a cero, nos ha tocado cenar galletas integrales…

 

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Primeros dias

Escrito el 7 de agosto de 2003 por Avo y Ali. Sin comentarios

Dejamos Madrid en plena ola de calor (una de las peores que se recuerdan), equipados con forros polares y cortavientos. En Escocia no hay peligro de deshidratarse, aunque cuando le da por salir el sol, nos pasa como ayer, que nos hacemos al pil-pil. No madres del mundo, no olvidamos echarnos cremita en cara, brazos y piernas, pero es que este país tiene muchas muchas muchas muchas cuestas, y la crema se fue con nuestro sudor a otra parte… Bueno, que se me va la olla, voy a empezar por el principio.

Hace un par de días hicimos una pequeña parada técnica en Lairg, porque mi rodilla (la de Alis), empezó a dar un poco la coña con sus dolores habituales. Así pues decidimos descansar ese día y al día siguiente (antesdeayer) nos pusimos de nuevo en ruta. Pedalada a pedalada, despacito pero sin pausa, atravesamos los casi 70 kilómetros que nos separaban de Tongue, un pueblecillo de los de aquí, disperso en torno a una ría. En el camino atravesamos unas praderas impresionantes, con sus picos sobresaliendo y sus vacas lanudas. Fue francamente espectacular. Lo mejor fue, después de subir al quinto infierno, bajar de el para aterrizar en una ría al final de un lago, rodeada de montañas verdes y con un castillo en la cima. Todo ello con un sol increíble y un airecito fresquito, lo justo como para no tener calor.

Como no habíamos tenido suficiente con el caminito, decidimos que en vez de pasar la noche en el Youth Hostel, llegaríamos al camping, a unas 3 millas (5 kilómetros de distancia). ¡Ja! ¡¡Craso error!!! El maldito estaba en el pico de una montaña, así que imaginaros a Ali y Avo, rojos como tomates murcianos, con sus alforjas y todo, mirando la playa, y luego imaginaros su cara al llegar a un corral de ovejas (¡¡con ovejas!!) que algunos decían llamar camping.

Resultado: decidimos recorrer los 5 kilómetros de vuelta hasta el Youth Hostel, donde pasamos finalmente la noche.

Lo mejor de los Youth Hostel es que te permiten conocer a mucha gente. Te pones a pegar la hebra en la cocina, o en el saloncito, y no veas lo que sale. Ayer en concreto conocimos a un londinense de pura cepa, que tenia las piernas del diámetro de un buzón de correos, porque viaja a todas partes en bici. Durante casi dos horas nos estuvo señalando las mejores rutas por Escocia, donde ir, donde No ir, y donde Tu veras… En concreto nos ha hablado de una carretera “extremely hilly” que nos ha dejado todo locos. Quizá la tomemos, a pesar de sus advertencias. Dice que tiene rampas del 25%… ¡Uff!

Orgullosos de los 80 kilómetros del día precedente que habíamos terminado en un estado muy honroso, nos planteamos los 50 hasta donde hoy dormimos, Durness, como un paseíto veraniego. ¡¡¡MECAGÜENDIEZ PASEITO VERANIEGO!!! Aviso a los que tengan pensado pasear en bicicleta por estos lares: dentro del país las cuestas son largas pero suaves. Sin embargo en la costa… ¡ay en la costa!… ¡desaventurado aquel que le haya tocado llevar ese día la leche en las alforjas! Eso si, una pasada, pero las rampas eran del 10-15%, y terminaban todas ellas en una maldita curva. Es decir, que sube la cuesta, bájala frenando para no comerte la última curva, y vuelve a subir otra vez. Así, hasta que llegamos a Durness. Eso si, aquí hay unas calas alucinantes, con su arenita dorada, el agua transparente, y ni un alga.

Y en ello estamos. Hoy se ha levantado con muchísima niebla, así que al final no hemos hecho la excursión que teníamos prevista, pero mañana nos pondremos de nuevo en ruta.

Y ya para terminar, una visión… Imaginaos a los dos mendas pedaleando, en un día soleado y tranquilo, sin coches a la vista en una carretera que atraviesa un bosque de ensueño y de pronto, uno de ellos gira la cabeza para decirle algo al otro, y en ese momento descubre aterrado que una bandada de bichos, mosquitos, tábanos, moscones, libélulas y otros seres picadores, le persiguen como una nuve, formando una flecha… Ha sido el sprint más rápido de nuestras vidas 🙂

 

Este artículo fue publicado el 7/agosto/2003 dentro de la categoría 2003 - Escocia en Rodadas.net, una página web sobre cicloturismo y viajes en bicicleta mantenida por Álvaro Martín y Alicia Urrea.

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Midge atack

Escrito el 4 de agosto de 2003 por Avo y Ali. Sin comentarios

Llevamos ya dos etapas de bici, y de momento no se nos esta dando mal. Subimos, bajamos, llaneamos a ratos. El primer día tuvimos el viento de cola, cosa que no ocurría desde… desde… bueno, que nunca había ocurrido antes… y como unos campeones que somos nos hicimos 80 kilómetros. Claro que ayer nos relajamos un poquito, y llegamos hasta un pueblecillo, en el que vamos a pasar hoy también, llamado Lairg, entre montes verdes, con su lago y sus cataratillas, por donde remonta el salmón. Eso, que es una pasada.

Lo que no es una pasada son los bichos nocturnos. Cuando decide que ya ha llovido suficiente durante el día, ha habido viento, y todo lo demás, sale el sol (hablamos de las 9 de la noche o así), y entonces llegan los malditos midges. Son bandadas de miles de mini mosquitos asesinos que te pillan por banda y te acribillan. A Ali le han dejado la cara, única parte de su cuerpo visible, hecha un cristo. Tiene como unas 15 o 20 picaduras, incluso en los cartílagos de las orejas, y entre el pelo. Este país no es apto para histéricos del bicho.

Mañana con un poco de suerte nos remontaremos ya hacia el norte, para intentar llegar a Tongue, lugar donde se practica…. Digo intentar, porque entremedias hay varios puertos de montaña espectaculares (bueno, en mi terminología, espectacular significa de 200 metros de desnivel maonemos), y otros 80 kilómetros. En todo caso, cuando lleguemos, intentaremos enviar un email.

 

Este artículo fue publicado el 4/agosto/2003 dentro de la categoría 2003 - Escocia en Rodadas.net, una página web sobre cicloturismo y viajes en bicicleta mantenida por Álvaro Martín y Alicia Urrea.

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Lago Ness y otras historias escocesas

Escrito el 1 de agosto de 2003 por Avo y Ali. Sin comentarios

¡¡¡HOY HEMOS ESTADO EN EL LAGO NESS!!! Más que tener un monstruo, el lago en sí es monstruoso. Es como un enorme pantano, entre colinas verdes y redonditas cubiertas de pinos. Parecía que estuviéramos en un cuento de suizos. Eso si, el agua es negra como la boca del lobo y no cuesta nada imaginar enormes animales prehistóricos nadando por debajo. De hecho, en nuestra guía indican que se han llegado a pescar lucios de hasta 8 metros de largo ¡¡Ocho metros!! A ver si lo que hay en el fondo no es un monstruo sino una central nuclear…

Todos los días se repite la rutina del tiempo. Es como sigue: a las 10 o así toca tormenta. Ya puede haberse levantado una jornada maravillosa, que si el sol esta luciendo, se esconde rápidamente y se pone a llover. Es habitualmente la más larga del día. Dura unos diez-quince minutos. Llueve como si algun Dios se hubiera puesto furioso y se estuviera vengando de los mortales. Después, nubecita por aquí, rayito de sol por allá, y así hasta la tormenta de las 9 de la noche. De nuevo unas gotinas, y después un atardecer radiante que dura hasta casi las 11 (estamos muy al norte). Eso si, a las 11 toca la gorda, una pedazo tormenta que te deja tieso.

Hoy nos ha llovido como era de rigor, pero no nos hemos amilanado. A media mañana nos hemos puesto en camino al lago Ness. Por supuesto, con el viento de cara… ¡ay! (ver viaje a Holanda). Hemos pedaleado un buen rato cuesta arriba, hasta darnos cuenta de que habíamos cogido la carretera mala (una A road, o sea una de las principales). Ni cortos ni perezosos, hemos dado media vuelta y regresado a Inverness, para coger la carretera buena, una B, que curiosamente, también iba cuesta arriba y contra el viento, eso sí, sin coches ni otros animales. Apenas hemos llegado al LegaNess, nos hemos zampado nuestros merecidos bocadillos.

A lo tonto a lo tonto, hoy hemos hecho 40 kilómetros contra el viento, que no esta mal, y mañana nos ponemos en marcha hacia el norte. Es posible que en bastantes días no podamos tener acceso a Internet. Hay un programa para fomentar el uso de la Red en las Highlands, gracias al cual se han instalado ordenadores último modelo en las bibliotecas públicas, pero no estamos seguros de que haya muchas bibliotecas en los escasos pueblecitos marcados en el mapa.

Hoy nos quedamos a dormir en Inverness, capital de las Highlands. Ayer llegamos en bus hasta aquí desde Edimburgo, y vamos a coger una “bicycle track” (ver comentario sobre carreteras) que va hacia el norte hasta John O’Groats, que es la ciudad más septentrional del país. No se si llegaremos tan lejos, pero intentaremos seguir el carril bici hasta la costa por lo menos.

A pesar de mi escepticismo, este país es una auténtica pasada y su gente es bastante amable, aunque algo fría. Estamos disfrutando muchísimo del viaje y todo, de momento, va sobre ruedas. Un abrazote de oso

 

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Aterrizaje forzoso

Escrito el 30 de julio de 2003 por Avo y Ali. 1 comentario

Señores y señoras del jurado, ¡¡Lo hemos conseguido!! ¡¡Estamos en Edimburgo, que es donde queríamos estar, y nuestras bicis están con nosotros!!!

Aunque parezca increíble, no perdimos ningún avión, no nos arrestaron, ni tampoco nos confiscaron ninguno de los objetos contundentes que llevábamos, como la sartén del Trangia (no se puede subir un cortauñas al avión, pero si una sartén… no comment). El avión, por su parte, hizo todo lo que pudo por perdernos a nosotros: la congestión en el aeropuerto de Barajas hizo que despegáramos con una hora de retraso de Madrid. El piloto se debió sentir un poco culpable (quizá solo tenía ganas de llegar a casa) y aceleró a tope, con lo que llegamos a Londres a la hora prevista. Incredible but true, tardamos solo hora y media en lugar de las dos horas y media que supuestamente duraba el vuelo. De poco sirvió su “sacrificio” ya que Heathrow estaba tan congestionado como Barajas. Hubo que dar vueltas y más vueltas en el espacio aéreo londinense hasta que les dio por dejarnos aterrizar.

Sin muchas esperanzas de coger el avión hacia Edimburgo (al fin y al cabo, seguro que algo tenía que salirnos mal), comenzamos a correr por el aeropuerto de Londres. Tres pasillos de frente, gira a la derecha, esquiva maniquí rosa vestido de faralaes (eins), sigue a la izquierda, y de pronto date de bruces con una enorme cola de gente que espera en el pasillo que da acceso a la terminal dos. El motivo: a pesar de acabar de bajarte de un avión con todos los controles que eso supone, hay que atravesar un nuevo arco de seguridad. Como medida de emergencia, nos enganchamos a una pareja de ejecutivos acostumbrados a estos menesteres y salimos de la terminal (para lo cual no se pasa por ningun arco) y volvemos a entrar al aeropuerto por otra puerta. Movida enorme pero ¡hey!, llegamos por fin sudorosos y despeinados a nuestro avión, que aún está en tierra esperándonos. A nosotros y a los menos listos, que siguen haciendo la cola del arco de seguridad. Al final tardamos casi una hora en despegar.

Con razonables esperanzas de que las bicis llegaran a tiempo al segundo vuelo, aterrizamos en Edimburgo a eso de las 5. ¡Qué ilusos! Tras esperar pacientemente en la cinta, nos resignamos a la evidencia y nos repartimos el trabajo. Avo y su bananish english (de puro oxidado) se va a reclamar nuestros caballos de acero mientras yo busco alojamiento.

Un par de horas después nos vamos al centro de la ciudad con la esperanza de que nuestros jamelgos sepan encontrar el camino a su destino (ay).

Por fin esta mañana han llegado. Hemos pasado el día solucionando asuntillos, comprando cosas que nos faltaban y viendo una parte de la ciudad, que es preciosa. Mañana temprano nos vamos a Inverness en autobús para empezar allí el pedaleo.

PD. Para los masoquistas y curiosos, sabed que SI ha llovido durante el día, pero que ACABA DE SALIR EL SOL (yupi!)

 

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