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Cazorla-Granada

Última actualización: 7 de agosto de 2020. Escrito por Alicia y guardado en Otros viajes

Se está preparando una tormentaSalimos de Cazorla con fuerzas renovadas tras una jornada de descanso. Estamos concienciados de que será un día largo, y creemos, no demasiado atractivo. En primer lugar, después de llover 24 horas seguidas, el sábado amanece bastante cubierto. Hay nubes bajas que amenazan con convertirse en un chaparrón en cualquier momento.

En segundo lugar, no tenemos muy claro cómo vamos a llegar desde Cazorla a Guadix. En el mapa Michelín, que es nuestro principal referencia, solo hay caminos que unan directamente las dos localidades. Sin embargo, en la oficina de turismo de Cazorla nos dan otro plano en el que aparecen carreteras “básicas”. Aunque parezca increible, nadie en la zona de Cazorla sabe decirnos qué significa exactamente eso de “básicas”. Cazorla está volcado hacia el Parque Natural, y en las ocasiones en las que se dirigen a Guadix o Granada, utilizan siempre la autovía.

Finalmente, parece que entre un punto y otro, si vamos por carreteras secundarias hay más de 120 kilómetros, una distancia que nunca hemos cubierto en un día.

Pero las dificultades no nos asustan. Somos unos Indiana Jones del pedal, unos doctores Livingstone de las sierras andaluzas, unos Indurain entre los olivos… Y al cabo de media hora de ruta también unos ciclistas calados hasta los huesos pedaleando cuesta arriba en una carretera llena de barro a 20 kilómetros del próximo pueblo… Nos refugiamos debajo de nuestro “cubre” a la espera de que pase la tormenta. Tras media hora de diluvio universal y cachondeo de un tio que pasaba por allí en un jeep, nos ponemos de nuevo en marcha convertidos en una masa de barro y agujetas.

A pesar de las nubes (o quizás gracias a ellas) la carretera es espectacular. A un lado tenemos las montañas de Cazorla y a otro, la vega que se extiende hasta la sierra Magina entre masías y campos de cultivo. Por si fuera poco, es una carretera tranquila, de un solo carril, por la que apenas pasan coches. Hacia las 2, sale definitivamente el sol y paramos a comer junto a una fuente en Huesa con la esperanza de que se seque un poco nuestra ropa de lluvia.

En Huesa conocen la pista que queremos coger, pero “eso es muy cuesta arriba y el carril está muy malo” nos advierten. “Os va a tocar empujar la mitad del camino y son por lo menos 25 o 30 kilómetros hasta la estación de Huésar”. A estas alturas ya sabemos que a veces es mejor fiarse del mapa y de la propia intuición que de los consejos de los locales, que al fin y al cabo solo recorren la pista en coche. Diez kilómetros de baches y derrapes pueden hacerse muuuuy largos si uno va en coche.

Aunque un poco acogojados nos subimos de nuevo al sillín y efectivamente la cosa no era tan negra como la pintaban. Una subida fuerte al principio que superamos a base de molinillo y una sucesión interminable de toboganes son el precio que pagamos por un recorrido espectacular a través de una magnifica meseta cubierta de bosque bajo. Terminamos el día acampando en lo alto de las rañas antes de bajar hacia Alicún de Ortega.

Pista hacia las nubes

 

Con el amanecer levantamos el chiringuito y recorremos el valle que hace el Guadiana Menor y que nos lleva con un suave sube y baja hasta Guadix. A las 5 ya estamos tomándonos un refresco en la plaza principal del pueblo granadino y decidiendo si seremos capaces o no de llegar hasta el pie del puerto de La Ragua, el paso que habremos de cruzar para entrar en las Alpujarras.

Hemos subido las primeras cuestas cuando el cielo se pone de pronto un tono más oscuro. En dirección contraria pasa un ciclista con un turbante diciendo a gritos “llueve, llueve”. Resignados, paramos junto a una gasolinera a sacar nuestros trastos de lluvia y según levantamos la vista vemos un cartel que anuncia una hermosa casa rural. Cuando los dioses se manifiestan tan claramente es mejor hacerles caso, así que tras comprobar que nuestra economía alcanza para una habitación-palacio, desmontamos nuestros caballos de acero y nos disponemos a disfutar de una noche de lujo y desenfreno que consite en: un baño con hidromasaje, una peli de vaqueros vista desde una cama king-size y cena caliente en el restaurante. A juzgar por la cara del gerente, REALMENTE nos hacía falta la ducha.

Desde Guadix, tenemos aproximadamente 1100 metros de desnivel antes de llegar a lo alto del puerto de La Ragua, situado a 2050m sobre el nivel del mar. Le tenemos respeto a este puerto, que va a ser el techo de nuestro viaje, asi que nos ponemos manos a la obra sin prisa pero sin pausa. Como siempre, cuando estamos ascendiendo las primeras rampas sufrimos el cachondeo de los coches que vienen de frente. “No te queda cuesta ni nada” parecen decir mientras menean las manos… Es curioso, pero eso solo se lo dicen a Ali… ¡¡cómo si Álvaro la hubiera engañado para meterse en este tinglado!! ¡¡Si supieran que es ella la que ha elegido la ruta!!

Retrato de dos bicicletas

 

Al final llegamos sin novedad a la cima. Tras repostar agua y energías en una deliciosa fuente cerca del cartel que anuncia el puerto, iniciamos una discreta bajada entre la niebla hacia nuestro primer pueblo alpujarreño: Laroles. Lo primero que nos llama la atención es que los carteles están en inglés y en castellano. Lo segundo, que de pronto hay tiendas de artesanía por todos lados. Parece que si hay una zona conocida dentro de Andalucía esa es la Alpujarra. La “culpa” se la debemos al hispanista británico Gerald Brenan que vivió durante seis años en Yegen, uno de los pueblos blancos. Lo cuenta en un divertido ensayo transformado también en película: Al Sur de Granada. Más recientemente Chris Stewart, el primer guitarrista de Génesis, cuenta en dos novelas sus aventuras para sobrevivir en este pais suerralista Entre Limones y El Loro en el Limonero. Las Alpujarras albergan hoy es sede de tres comunas hippies junto a Órgiva y una de las poblaciones de extranjeros “ricos” más numerosas de España. ¿Curioso, no?

Casas blancasDSCN0585DSCN0590

 

Atacamos las Alpujarras con ganas y en nuestra primera jornada, a pesar de la dureza de la carretera y de algunas molestias en la rodilla de Ali, llegamos hasta Pitres, que dispone de camping. Al día siguiente, mientras Ali reposa su anatomía en Pampaneira, Álvaro va a intentar subir la carretera más alta de Europa: la que lleva hasta la falda del Veleta.

En la oficina de turismo de Pampaneira nos informan que la carretera es más bien una pista de tierra pero está en perfecto estado y, aunque tiene algunos tramos malos, es posible trasponer y llegar a Güejar-Sierra en la cara norte de Sierra Nevada con la bicicleta, incluso cargada con alforjas. En casa habíamos valorado esa posibilidad como alternativa para llegar a Granada, pero la habíamos descartado porque no habíamos encontrado suficiente información al respecto. Ya en el terreno, las fuerzas no alcanzan para tamaña proeza cargados con 20 kilos de equipaje por barba. Así pues, Álvaro descarga su jaco y se pone manos a la obra para llegar lo más alto que pueda antes de las 4 de la tarde, hora en que tiene que darse la vuelta si queremos llegar con luz a Órgiva.

Subiendo por la carretera del VeletaAl final, llega hasta el Mirador del Veleta, a 2390m (1400m de desnivel desde Pampaneira). Más fotos de la proeza, en el álbum de fotos de Flickr.

Después, ya solo quedan 70 kilómetros de carreteras nacionales para llegar hasta Granada. El viaje termina como empezó: con una dura jornada contra el viento, con sus derrapes incluidos. Unas cañas con sus respectivas tapas en el ricón de Michael Landon ponen el broche a este viaje. Como siempre se cierra con mezcla de sensaciones. Estamos contentos por haberlo conseguido pero tristes porque se acabaron los días de vacaciones hasta el año que viene…

Fotos Albacete-Granada
todas las fotos en el álbum de Flickr

 
 

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Comentarios Hay comentarios de 4 intrépidos

  1. jc77 dice:

    Impresionante chicos. Enhorabuena por el viaje!!

    Y lo que tenéis que hacer es pensar ya en el próximo viaje.

    Como siempre, qué envidia!!

    • Ali dice:

      Hola jc! Pos en eso estamos… pensando ya donde nos vamos a ir en el puentecillo que nos regala la Hispanidad 😉 ¿Y tu?

  2. rafarsl dice:

    Hola, quiero ir a Granada por peregrinación (algo personal y religioso, claro)a ver el convento de Fray Leopoldo Alpandeire. http://www.frayleopoldo.org/biografia.htm y yo vivo en Guadalajara. El tema es que quiero ir en bici, claro y por mucho que busco una ruta tranquila, sin mucha carretera, en fin caminos a ser posible no encuentro nada, solo referencias a Google maps y lo que me gustaría es que hubiera una asociación del camino a granada o algo por el estilo o rutas ya marcadas o caminos que la gente conozca.

    Veréis, es algo muy importante ir allí para dentro de muy poco, enviaré mi ruta trazada por gps a mi blog, fotos e incluso haré un reportaje en vídeo para quien le interese, luego lo colgaré en mi blog.

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