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Hemos llegado

Última actualización: 30 de junio de 2007. Escrito por Avo y Ali y guardado en 2002 - Holanda

Ya estamos en Ámsterdam, en un Internet café en una de las calles principales del casco viejo. Llegar hasta aquí ha sido toda una pequeña odisea. Se notan y mucho las paranoias de seguridad después los atentados del 11-S. Un buen consejo, nunca hagáis caso a alguien que os diga que no hace falta tener el DNI en regla para salir al extranjero. Ayer casi nos cuesta un disgusto.

Llegamos convencidos al mostrador de Easyjet en Barajas para que nos dieran nuestras tarjetas de embarque, confiados con que, total, solo llevabamos un par de meses caducado el DNI y ambos teníamos el resguardo de renovación. Sin embargo, la chica del mostrador no parecía tan convencida de nuestra inocencia. Venga carreras del mostrador a la comisaría, de la comisaría al mostrador. El poli de la comisaría, un españolote de pura cepa, con su bigote poblado y demás atributos nos dijo que ese asunto sólo competía a las autoridades españolas y que él, como su representante, no tenía inconveniente en que cogiéramos ese avión.. La azafata no estaba tan convencida, pero al final, entre la madre de Álvaro y yo la convencimos de que no pasaba nada, de que lo máximo que podía pasar era que nos deportaran de vuelta a España. 🙂

Increible pero cierto, conseguimos llegar al aeropuerto de Ámsterdam sanos y salvos, aunque aun con el susto en el cuerpo. Montamos nuestros caballos de acero, convertidos en la gran atracción turística del lugar, y una vez todas las piezas en su correcta posición, buscamos una forma de deshacernos de las cajas sin dejarlas tiradas en medio del aeropuerto. Después de casi 30 minutos de intentar no ser los mas guarros del lugar, finalmente conseguimos que viniera el servicio de limpieza, pero para entonces ya estaba lloviendo a mares.

Nos pusimos en marcha a eso de las 5. Antes habíamos preguntado la ruta a seguir para llegar al camping, y decididos a no dejarnos hundir moralmente por el tiempo atmosférico, pegamos unas siete pedaladas (aproximadamente), antes de refugiarnos y comernos unos estupendos filetes de pollo empanados, obra de una madre caritativa. 🙂 Después retomamos la ruta, y pasamos por debajo de estupendos túneles especiales para bici, cruces, semáforos, nos perdimos como siete veces, fuimos en dirección contraria, nos calamos hasta las orejas y finalmente llegamos al camping (estaba escondido, el jodido).

Así que así hemos pasado nuestro primer día en Ámsterdam. Hoy nos hemos dedicado a reencontrarnos con esta ciudad que ya conocíamos de anteriores veces, y a comprarnos un buen mapa de rutas de bici. Mañana nos vamos para La Haya, y después… aaah después, esta tan lejos….

PD: Hemos salido el mismo día que empezó el Tour de Francia y volveremos el día que termine. Si lo gana, será el cuarto Tour de Armstrong.

 

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