Hoy os presento una ruta sencillita, apta para todos los públicos, y sin más pretensiones que disfrutar de relajantes y bonitos paisajes agrícolas en tierras tarraconenses. Kim y yo sentimos una querencia especial hacia los ríos, y cuando nos enteramos de que la UES (Unió Excursionista Sabadell) programaba una ruta BTT por el río Corb, no nos lo pensamos y nos apuntamos. Aquí la tenéis.


El punto de encuentro era el Balneario de Vallfogona, un lugar encantador y frondoso situado a orillas del Río Corb. Tras almorzar y curiosear un poco por las instalaciones empezamos a pedalear:

La primera parte de la ruta discurrió por asfalto: una carretera estrecha, en perfectas condiciones y con poco tráfico. Ideal para ir calentando las piernas:

Al llegar a Guimerà dejamos la carretera y cogimos una pista que nos llevó hasta Ciutadilla, cuyo castillo destacaba poderosamente en lo alto:

Una vez en el pueblo decidimos conquistar el castillo, ¡faltaría más!:

Hasta este momento habíamos discurrido al sur del Río Corb, esta parte de la ruta había ido conectando pueblos (Vallfogona de Riocorb, Guimerà, Ciutadilla), pero después de Ciutadilla cruzamos el río y emprendimos una suave y continuada subida por terrenos eminentemente agrícolas:

Campos de cereal... y ermitas, como la de la Mare de Déu de la Bovera:

Cereales, olivos, almendros... y calor. Una delicia pedalear por allí:

Esos paisajes me recordaban a los típicos cuadros de campos de trigo de mi idolatrado Van Gogh. Para muestra un botón:



Según nos acercábamos a L'Ametlla de Segarra, las amapolas comenzaban a salpicar de rojo los campos de cereal:

En L'Ametlla de Segarra la parada era obligatoria para subir hasta lo alto de su torre:

Merecía la pena la visita. Desde lo alto de la impecablemente restaurada torre las vistas eran espectaculares:

Y más amapolas, con lo que a mí me gustan las amapolas...

Los campos de cereal, que ya empezaban a estar dorados, hacían que los árboles destacaran poderosamente. Unas discretas nubes contribuían a que el resultado fuera de lo más fotogénico:

Ya quedaba poco para terminar la ruta cuando llegamos a Albiol, donde la parada era obligatoria para disfrutar de las vistas y de la bonita iglesia románica de Sant Gil:

Ya sólo quedaban unos pocos kilómetros de revirado descenso por carretera hasta llegar de nuevo al balneario de Vallfogona:

Como os digo, se trata de una bonita ruta por paisajes agrícolas, ideal para hacer en familia. Muy recomendable