En Mazaleón, el río ya quiere quedarse y no avanzar más, se da cuenta de que su tiempo se empieza a descontar y empieza a vislumbrar un final no querido…
Rodadas. Viajar en bicicleta En Mazaleón, el río ya quiere quedarse y no avanzar más, se da cuenta de que su tiempo se empieza a descontar y empieza a vislumbrar un final no querido…
En Mazaleón, el río ya quiere quedarse y no avanzar más, se da cuenta de que su tiempo se empieza a descontar y empieza a vislumbrar un final no querido…
Es a partir de aquí cuando el temor se va transformando en suave serenidad que hace que el río dibuje meandros sobre el terreno, meandros que desprovistos de tensión van ganando belleza
Maella saluda y acaricia a un río algo cansado por lo vivido y le dice la verdad… el río tiene amigos poderosos que transformados en peces suben a contracorriente y hacen que note otro sabor de agua que no es la suya por lo que no necesita las explicaciones de una población que lo mira con ternura
Por eso, tal vez, el río no solo gana en belleza, belleza espiritual, sino que ocupa más y más amplitud de ese cauce que a través de milenios ha logrado conquistar al terreno
Fabara no puede reprimir sus lagrimas y prefiere no dirigirse al río, temeroso de que le vea, Fabara, se esconde puesto que teme que esa belleza se extinga y transforme en rabia…
En Fabara existe una cascada llamada El Salt como el hotel donde estoy hospedado, allí se haya un mausoleo romano que le recuerda al río su próximo final, el río me esperaba con ansiedad...
A ratos, ajeno a su realidad o quien sabe si, por conocerla y aceptarla plenamente, el río, en un acto de rebeldía natural, gana y gana más belleza hasta que esta duele a los ojos de quien pretenda abarcarla, sus meandros rinden homenaje a una naturaleza sabia que aprecia ese esfuerzo en el río y le acompaña con un paisaje espectacular que se asoma a sus aguas rindiéndole un merecido homenaje…
Un río que se dirigía hacia el Norte cambia su dirección para no enfrentar y de esta manera acompañar… en Nonaspe, dirigiéndose al Este con tal de alargar su existencia se encuentra con el Algars con el que pretende pasar el resto de sus días.
Pero el Algars que acompaña a nuestro precioso y preciosista río, decorado de naturaleza y bondad tiene mucho que decir, es otro río demasiado importante y es capaz de hacerle el daño que no se merece sufrir… y es que el Algars, en realidad, nunca ha querido al Matarranya ya catalanizado y en cuanto puede se escapa entre las rocas del fondo no sin antes provocarle un daño irreparable…
No hay, no existe o por lo menos yo no conozco un río más generoso. Aún en esos momentos de inmenso dolor, es capaz no solo de seguir ofreciendo belleza, sino mucho más, las más grandiosas muestras de belleza recogida y ya casi en su fin, trazar en su cauce una gran M que señala, a quien la quiera ver, de esta manera su existencia…
En su final, vierte y añade lo mejor de su ser a otro río, el Ebro que conocedor de su herida mortal se adentra en su cauce en busca de ese hacedor del bien que es su afluente.
Cuando ya me iba, el Ebro, en un apartado, me ha confesado, con algo de vergüenza en sus ojos, que en realidad el también quería ver, que en realidad tenia algo de envidia de esos cortados que solo el Matarranya podía ver, en los que los buitres viven y dan vida…
Cuando muere… porque no hay otro remedio… el Matarranya…
Quisiera pedir que algún moderador cierre este hilo.
gracias!
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