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MÁS CONTENTO QUE EL PRINCIPE DE BEQUELARRE
Pues eso, que así me sentía el viernes 30 de abril en el portal de mi casa. Yo no sé si se me notará en la cara. Pero cuando estuve listo, tras los múltiples preparativos de última hora (tabaco, pipa, mechero y esas cosillas que no deberían venir...) llamé a mi señora que se dejó rauda el curro para pasar a la parte de enfrente (vivimos cerquita vaya), cogió la cámara de fotos y... ¡Ñaca!

Inmortalizado para los restos este moemto de gloria... Emoción... nos despedimos... subo a la bicicleta... pesa más que de costumbre. Algo me dice que por la parte de atrás ahora somos más a bordo de la bicicleta... los primeros bolardos de la Calle Mayor me lo confirman, me voy rozando con casi todos con las flamantes alforjas... unas TREK que e regaló la familia y cuya referencia no he podido localizar en internet... unas grandes desconocidas... unas grandes retiradas ya del mercado... yo qué sé... pero que no las he localizado por ninguna parte... pero allí estaban en la tienda de Bicicletas Roda esperando que un novato se las llevara (89 euros del ala).
Posiblemente las haya cargado demasiado... o es demasiado lo que abultan o que soy muy novato, rozo, tropiezo con los bolardos con las farolas con las señales... Al poco que acostumbro... los diblo, los sorteo... ya no me pillan... me tomo mi espacio.
Cruzo Manises (calle Valencia abajo hasta el Barrio del Carmen), Quart de Poblet... el punte sobre el cauce nuevo del Turia... entro en Mislata... orgulloso cabalgando la bicicleta alforjada... ¡Apartad gentiles que voy! Y llego a la Estación del Norte (es que la empresa del ferrocarril primitiva se llamaba de este nombre... y como había varias estaciones con varias empresas... pues a esta se le quedó así el nombre... porque a poco que se fije uno en el plano de la ciudad... está más al sur que otra cosa).
Paseito por el andén repleto de gente... van, vienen, la mayoría superguap@s, vestidos de viaje con grandes maletas de ruedines,azules, rojas, grises, naranja, gigantescas, medianas, pequeñas, diminutas. Muchos forman un par de grandes colas frente a las máquinas de boca oscura... por ahí no pasa mi bicicleta ni desnuda de alforjas... menos mal que no es mi cola... no es mi boca negra... ni tengo que desnudarla aquí en medio de este escenario ferroviario... No es mi cola... salgo fuera de la estación por la fachada principal... hace un bonito sol con un cielo azul bordado de deshilachadas nubes algodonosas (tengo tiempo de sobra y me fijo) y miro a la gente que va y viene... ellos/ellas también me miran... supongo que por ver un sujeto como yo, con una bicicleta de esta guisa...

aparco la bicicleta justo en mitad de la esplanada... vaya, que no pasábamos desapercibidos... (con lo que he sufrido las interminables semanas de espera a que en la tienda me trajeran la pata para aparcarla sin tener que rozarme con farolas, bancos, bordillos y todo lo que pillaba) Ahora no... ahora aparco donde me sale.... Saco la pipa... empiezo a fumar (lo que faltaba para que la gente aún se extrañe más ante la visión de un individuo tirando a mayor, con bicileta alforjada y además fumando en pipa... ¡ahí es na!)
Espero más o menos por allí un ratillo... mi hija no tardará mucho en aparecer... sale su tren hacia Barcelona (se va a ver al novio este fin de semana) un poco antes que el mío. Ella no sabe que estaré allí para despedirla... ella no sabe que me voy a Teruel... y muncho menos con la bicicleta. Sé que se va a llevar una gran sorpresa. Y aparece de pronto (ella también va con su maleta de ruedines mediana... ella es de los de la cola de antes, seguro). Se sorprende, no se lo cree (lo de que me vaya a Teruel), la convenzo... abrazos y la acompaño a su cola... ella con su maleta de ruedines yon mi mi bicileta de ruedotas... hacemos una pareja rara en la cola... la gente nos mira... yo creo que en realidad nos envidian... (me gusta creerlo)...
La niña pasa su maleta por la boca negra.. el bolso de mano también... y se va a al andén... su tren tarda en llegar... no importa... más rato para estar desde el anden de enfrente haciéndola compañía... es la primera vez que se va tan lejos sola... Ningún tren pasa entre los dos... no dejamos de vernos ni un momento... Al final llega... besos en el aire... y un golpecito en el corazón... et vull... adeu! Y sale el tren de Barcelona...

Me quedo en el andén... salgo de nuevo a la explanada principal. fumo complusivamente unos minutos... no he tomado prácticamente en casa por lo nervios... me apetece sobremanera un cortado... pero... dónde... cafeterías hay muchas ¿qué siria una estación sin cafeterías?... Pero... ¿y la bicicleta... qué hago con ella mientras?... entro ala galería de la estación... en la primera cafetería hay algo de hueco... la barra está fuera... la aparco y casi desde su misma vera le pido a la señora que la atiende un cortado con leche natural... me lo tomo... apresurado nervisoso... ¿Cuánto le debo? Uno sesensa... ¡Flipo! Pero abono con la mejor de mis sonrisas... pillo de nuevo la bici y al andén... andén arriba... andén abajo... no podemos estarnos quietos... la llevo del manillar... con dulzura... despacio... cric cric cric cric... va resoando la cadena frotándose con los piños... la gente nota que viene una bicicleta... algunos se giran... algunos se apartan... algunos nos miran... (sigo pensando que nos tienen envidia).
Llega el tren de zaragoza... ¡qué bonito! Lo recordaba bastante más feo... blanquito, coquetón... nuevo... no sube mucha gente... busco al señor interventor... un señor alto, canoso y qye lleva traje gris... le reconozco... es uno de los que hace un rato nos miraba en el andén... Le pregunto por dónde debo dejar mi bicicleta... -Es que hay que tener una autorización especial- Me dice. -Ya pero es que yo la tengo- le digo mientras se la enseño... la llevaba impresa metida dentro de una funda de plástico trasparente... por una cara mi billete, por la otra la autorización de la bicicleta, firmada y venida a casa en formato pdf pot vía e-mail como sabiamente me aconsejara el señor Pollo días antes.
-Venga le enseño el sitio para las bicis. Buf... pienso que está ya resuelto el primer escollo... Le sigo... Subimos al tren... -Aquí es- Me ensela el espacio... -Es para tres bicicletas- me indica. En la parte de arriba hay unos ganchos y a mitad unos apliques metálicos con unos pulpos de acero cerradura de 1 euro como para los carritos de la compra en Mercadona. -Pero no sé como funciona- me dice con profunda humildad aquel grandullón. en ese momento pasa otro interventor, intenta ayudarnos a colocar la bici bien colocada... desde el gancho de arriba... pues como que la cosa no está clara... el segundo intervento dice -No así creo que no, que la cosa de los radios debe ser delicada- ¡qué atento! -Pues mira déjala ahí como puedas y que no moleste para psar y ya está, si viene alguna otra bicicleta ya nos apañamos- ¡Joder... pero qué encanto de señor interventor grandullón me ha tocado! Casi le abrazo enchido de emoción... ¡Pero cómo me puede estar resultando todo tan fácil! ¡Viva la Renfe y sus Señores Interventores! ¡Me voy pa Teruel pero ya mismo! Sale el tren. Busco mi asiento. Voy acompañado de una señora de Segorbe... grata conversación... per lo dejo para otro momento.
Llegamos a Sagunto... me acerco a ver como va mi bicicleta y si molesta a alguien... en ese momento sube un ciclista...¡joder... ya veremos qué pasa! (esto apenas me da tiempo a pensarlo porque nada más nos miramos me dice el ciclista: ¡Vicent!.. joder -Pues sí- le contesto. ¿y...Tu Poloo? Me dice su verdadero nombre... que no le hace justicia porque es que no para... Activo, charrador, con melena ondulada al viento... Me sorprendió con mucho Pollo... ¡Qué tio! Acomoda como puede también su bicicleta.. le ayudo a llevar sus cosas a su asiento... ¡Anda que no lleva na! Para no hacerle un feo a la señora de Segorbe, voy a su lado hasta que llega a su destino... tiene un problema con su muñeca derecha.. le ayudo a apear su maleta y me voy al dado de Pollo que el asiento está vacío. Charramos... miramos por la ventana... siete y pico de la tarde llegamos al apeadero de Cella... y viene ya la ceremonia del bautismo que sus señorían han leido con anterioridad.