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La Espiral - etapa 12 - TransAstúrica

  1. Muy buena la crónica Cedila, y las fotos, je,je!!! Muy guapetes que hemos salido todos...

    Pues a seguir pedaleando que ahora comienza el buen tiempo...yo ya os iré informando que hago con mi vida este fin de semana...que me apetecía pedalear fuera de Asturias, pero...está la cosa ahí...

    Besotes...y...tranquilos ya estoy iniciando trámites para que "alisen" la senda costera de Llanes

    Sólo añadir que Prat está muy muy triste...de repente ha pasado de estar circulando y circulando, haciendo amiguitos nuevos a estar solito en casa esperando una nueva aventura alforjera.

    “No dejes que tu vida se convierta en un ritual muerto. Deja que haya momentos inexplicables. Deja que haya cosas misteriosas, que no puedas justificar con ninguna razón. Haz algunas cosas por las que la gente crea que estás un poco loco. “ Osho
    Publicado hace 9 años #
  2. Grandioso! Fantástica crónica
    Muchas felicidades a los 4!

    Publicado hace 9 años #
  3. La Espiral TransAstúrica - Etapa 2 - Llanes - Caravia

    .
    free1976 tenía ganas de ir a la playa así que convino conmigo en acompañarme en parte de la segunda etapa y aprovechar para visitar Torimbia al volver a su casa. Nos levantamos más o menos tempranito y, cuando estábamos a punto de salir, se puso a llover a cántaros. No me lo podía creer porque el pronóstico era de sol despatarrante pero ya me dijo free que Llanes tiene una climatología particular. Lloviendo, a ella no le apetecía salir y yo estaba deseando emprender mi aventura en solitario así que nos despedimos y partí. Por cierto, en ese momento ya no llovía

    Estoy muy agradecido a mi anfitriona por el favor de acogerme y tutelarme en mi primera salida seria, pero la verdad es que ansiaba sentirme solo en el camino, libre para enfrentarme por mí mismo a mis temores y dificultades. Fue muy emocionante salir hacia el oeste, con casi 500 Km por delante, pedaleando a buen ritmo por las carreteras solitarias. Me sentí libre, me sentí muy bien. Desde luego, el mejor momento es el de la partida.

    El cielo plomizo no invitaba nada pero mi moral estaba alta y estaba dispuesto a aguantar los chaparrones que hicieran falta. Por las explicaciones de free sobre el estado de la Senda Costera decidí no cogerla tal como tenía previsto y rodé rápidamente hasta Celorio por la AS-283. Tenía gana de poner kilómetros en mi ruta, dejar atrás Llanes, meterme en el viaje, sentir la distancia. Quería velocidad y eso por la Senda no era posible.

    Paré en Celorio con intención de desayunar, pero al final sólo saqué un par de fotos de la playa y seguí adelante. Tenía más ansia de cubrir distancia que de llenar el estómago.

    Estaba realmente sorprendido de la energía que tenía con lo poco que había comido y dormido. Me prometí parar en mirador del cerro Castiello, con maravillosas vistas desde lo alto a la playa de Torimbia, una de las más bonitas de Asturias. El desayuno sería el premio por llegar hasta allí. Pero tuve que fastidiarme porque la carretera de Celorio a Niembro por Barro estaba cortada por obras y tuve que desviarme por Balmori:

    De allí, seguí hasta Posada por la AS-263 con la intención de parar en la playa de San Antolín. No tenía gana de retroceder a Niembro para visitar Torimbia; al fin y al cabo ya he estado allí muchas veces y ya tengo bastantes fotos de ella. Llegando a Posada un bonito e inesperado estanque.

    Desde Posada hay una suave rampa de subida seguida de una estupenda cuesta abajo casi hasta la playa de San Antolín de Bedón. Vi por el retrovisor que me seguía un ciclista pero los 140 Kg que soportaba mi bicicleta la hicieron inalcanzable en la bajada. Por fin [L] pudo contemplar San Antolín y la desembocadura del río Bedón.

    Siempre me ha fascinado esta playa que llama la atención circulando por la autopista a Santander. La playa de Torimbia es justo la siguiente hacia el este, oculta por la punta Pistaña.

    Y bueno, paré pero al final no desayuné. Es que me podía el ansia de kilómetros. Seguí por la AS-263 hasta Villahormes y retomé la ruta prevista por Hontoria, cogiendo luego de nuevo una pista de tierra que trepaba a las verdes colinas que separan estos pueblos del mar.

    El cielo azul se había abierto desplazando a los grises nubarrones que me habían acompañado hasta aquí. Un estupendo augurio.

    Las vacas disfrutando de la soleada y tranquila mañana de domingo. El mar Cantábrico al fondo. Yo, libre en mi camino. La aventura por delante ¡Qué felicidad!

    Me fijé en esa ermita, sobre un pequeño cerro a la orilla del mar y me desvié de la ruta programada en el GPS para tratar de llegar hasta ella. Pensaba que sería un sitio estupendo para desayunar.
    Es la ermita de San Antonio.

    Sin embargo no llegué a ella. Me encontré una tentadora pista que no venía en el mapa y que parecía recientemente abierta. Así que cambié de rumbo nuevamente. Supuse que debía llevar a algún lugar interesante.

    Es lo bueno de los planes: que nunca se cumplen exactamente. Y yo disfrutando de mi libertad para cambiarlos cuando me apeteciera. En un pueblo llamado Garaña me dió por explorar otra pista, pero el GPS me avisó de que iba en dirección opuesta a la que me convenía. Al volver por mis rodadas, casi atropello a una pobre viborita que estaba cruzando la pista trabajosamente. Al pasar casi sobre ella, se asustó y empezó a ondular frenéticamente hasta alcanzar la maleza del borde. Pobre bicho. Seguí por otro ramalillo que encontré...

    .. así sí que llegué a un lugar interesante: la playa de Cuevas del Mar.

    Allí pude por fin desayunar. Sentado en una silla, ante una de las mesas del chiringuito que no estaba aún abierto, a la sombra, disfrutendo de la vista, hambriento pero inmensamente satisfecho.

    Después me dirigí a Llames por carreteras locales para visitar los bufones de Pría. Lamentablemente con la mar en absoluta calma no había más espectáculo que el propio mar y los acantilados. Pero aún así bien merece la pena la visita.

    Yo creo que a L le gustó. Ya os dije en otro mensaje que flipaba con la playa de Guadamía

    Apretaba el sol y quería llegar al menos a Ribadesella a una hora prudencial para empezar a buscar alojamiento, así que abandoné la costa para seguir de nuevo por la AS-263 y llegar cuanto antes. L en Ribadesella.

    Esta es la margen derecha de la ría...

    ...Y esta la izquierda que se la que tiene la playa más grande

    Y un magnífico paseo marítimo

    Playa...

    Hoteles de super-lujo

    Una ciudad bien enfocada al turismo de nivel

    Claro que a mí me siguen gustando más el extremo oeste de la playa, más salvaje. Por aquí, después de comer me di un paseo muy despacio, sin pedalear, relajadito, escuchando el mar.

    Ya sólo con esto mereció la pena la etapa.

    Pero claro, aún no había encontrado alojamiento. Decicí seguir el Camino de Santiago con la esperanza de que fuera más fácil encontrar albergue en una ruta transitada por peregrinos. El Camino se dirige al oeste y se interna en un valle aguas arriba del río San Pedro. Al final del vallecito, empieza la subida hasta Leces ¡y qué subida! Al final, otra vez a empujar. En el alto, el albergue de peregrinos en ruinas y cerrado. Un peregrino tan desesperado como yo y un cielo que no promete nada bueno

    Bajo rápidamente por la N-632 y me desvío hacia Vega para pasar por el extraño desfiladero que el río ha abierto entre la roca erosionada de la manera más caprichosa. En esta zona bundan los minerales codiciados por coleccionistas. De hecho en la playa había una casa donde vendían ejemplares curiosos.

    El pueblo de Vega. Son cuatro casitas pero tiene un hotel... cerrado por fuera de temporada.

    En la misma playa hay una pensión donde no admiten tarjetas. Da igual, tamién está cerrada...

    Empiezo a preocuparme porque para salir de aquí tendré que trepar hasta la carretera, casi a 200 m por encima, y ya no es que tenga las patitas para muchos trotes. Por la empinadísima pista de hormigón que sube desde el camping, no tengo más remedio que empujar y tomármelo con calma. Sudo copiosamente y bebo todo lo que me queda; me temo que estoy algo deshidratado. Pero mientras camino lentamente empujando la bici que a duras penas puedo hacer moverse cuesta arriba, escucho música y contemplo la luz del atardecer filtrándose en el bosque por entre el ramaje de los árboles mientras atardece. Y recobro la serenidad. Ya encontraré algo.

    Llegué por fin a lo alto, me dejé caer sin esfuerzo, pasé Berbes. Poco antes de Caravia Alta me crucé con un cicloviajero que subía. Iba cargado con alforjas en ambas ruedas y aunque no parecía joven, subía a buen ritmo. Sólo pude saludarle de pasada ¡lástima! En Prado encontré mi hotelito. Supongo que el dueño me tomó por peregrino porque el precio de la habitación era de peregrino, como el menú que anunciaban en un cartel del restaurante: por 18€ ducha, cama, TV y ¡wifi! Esta vez me salió muy bien, esperemos que la suerte continúe.

    Fecha: 20100530
    Distancia: 56.43 Km
    Tiempo: 7:43:57
    Altitud mínima: 0
    Altitud máxima: 213
    Desnivel acumulado subiendo: 875
    Desnivel acumulado bajando: 789
    Coeficiente: 204

    Publicado hace 9 años #
  4. ¡ Que fotos mas chulas ! Apenas se ve el sofoco que llevaba
    Free! que no la alisen, que para la próxima tengo que poder con ella sin cambiar de color. Animo Cedila, que solo de pensar en lo que llevas en la bici ya me canso.
    Saludos a todos.

    Publicado hace 9 años #
  5. La Espiral TransAstúrica - Etapa 3 - Caravia - Villaviciosa

    .

    He madrugado y he procurado darme prisa en preparar mis bultos para salir cuanto antes. Esta vez he dedicado su tiempo para pensar cómo distribuir lo que llevo para que la carga esté equilibrada y las cosas almacenadas de manera lógica.

    En la bolsa del manillar los objetos de los que no quiero separarme: cámara, documentación, dinero, teléfono móvil... ¡Y L!

    En las alforjas traseras, comida, bebida, basura, impermeables, ropa usada, el equipo de cocina y limpieza y las herramientas y repuestos. En la bolsa sobre el portabultos toda la ropa, la caja de las gafas y el portátil, cables y cargadores. No llevo gran cosa y sin embargo llevo demasiado peso.

    La bici se muestra bastante inestable, tiende a levantarse la rueda delantera a la mínima pendiente, con lo que es muy difícil mantener la dirección. De hecho, en pendientes realmente brutales hay que presionar en el manillar hacia abajo para evitarlo, así que de tirar de él para impulsar los pedales ni hablemos. Tampoco resulta fácil pedalear de pie porque cuesta ladear la bici a un lado y otro al dar cada pedalada. Para subir o bajar de la bici tengo que levantar la pierna estirada a una altura que no sospechaba que pudiera alcanzar, para pasarla por encima de la carga, que sobresale bastante de la altura del sillín ¡magnífico entrenamiento para bailar el can-can!

    He llegado a dominar la técnica de plegar la pata de cabra empujando hacia atrás con el pie una vez que he montado. Si estoy parado a horcajadas sobre la bici tengo que tener mucho cuidado de que no se incline demasiado porque cuesta mucho evitar que se caiga de lado sólo sujetándola del manillar. Sobre mi espinilla izquierda tengo un rosario de heriditas producidas por los dientes del borde del pedal, que me recuerdan que no es buena idea tratar de impedirlo con la pierna.

    A las ocho de la mañana, ya he dejado la habitación y he recuperado mi bici, la cual pasó la noche en la recepción del hotel, que está desierto. El dueño fue muy amable conmigo y convinimos que le dejara la llave sobre el mostrador. Montar las alforjas y seguir ruta. A través de la niebla que oculta el cielo se filtra el resplandor del sol produciendo un calor húmedo y pegajoso.

    Me dejo caer por la desierta N-632 hacia Caravia Baja y paro un momento en la playa Espasa a hacer la primera foto del día. Al borde de la playa hay un prado en el que suelen pernoctar autocaravanas de paso. Es raro que aún queden lugares así. En el aparcamiento de la playa está prohibido, claro.

    Ahora la foto "artística".

    Se supone que en La Isla debería coger una pista para llegar fuera de carretera hasta la playa de La Griega, pero ya que la carretera está despejada y el día no incita a mucha aventura, decido seguir por la nacional hasta Colunga

    Esta es una población muy volcada al turismo. Pasa por aquí, cómo no, el Camino de Santiago y ya a esta hora se ven peregrinos merodeando por sus calles peatonales. También turistas.

    Como aún no están abiertos los comercios decido seguir hasta Lastres para aprovisionarme allí. Desde la AS-257, tras ganar algo de altura hay una bonita vista de la playa de la Griega. Esta playa es famosa porque se descubrieron en sus rocas algunas huellas de dinosaurios, a consecuencia de lo cual aprovecharon para montar una rutilla turística peatonal y, en lo alto de un monte cercano, el tinglado del Museo del Jurásico. Todo sea por atraer clientela, lo mismo da poner osos que dinosaurios. Pero esta playa, en la que desemboca el río Rozaya, ya merece una visita simplemente por su belleza natural. En la misma playa hay un camping.

    En Lastres ya me hago a la idea de que el cielo no va a abrir. Compro comida y bebida en una panadería que estaba abierta y me encaro a la subidita que me espera.

    Esta localidad se ha hecho bastante famosa ultimamente debido a la popularidad de cierta serie de televisión. Es una típica villa marinera, como Tazones o Cudillero, casas apretadas en la pendiente que sube del mar a la rasa y pequeño puerto pesquero donde hay cada vez menos actividad.

    La carretera sube en curvas tan plegadas y estrechas que han tenido que poner un semáforo para dar paso alternativamente a los vehículos que suban o bajen. Pensaba que me iba a costar muchísimo superar este desnivel pero, a pesar de no haber desayunado todavía, no recuerdo que me resultara penoso en absoluto.

    En Luces se alcanzan los 180 m de altitud. Me meto de lleno en la niebla que cubre las crestas de las colinas. La niebla también moja, vaya que sí. No se ve gran cosa y solo se oye el girar de los engranajes de mi bici. Hace bastante calor y sudo muchísimo. Junto al hotelazo de lujo paro en un parque a comerme las "castañitas" de pan, preñadas de chorizo que compré en Lastres. Me supieron a gloria después de tanto ayuno ¡Qué fácil es ser feliz un rato!

    Cuando empezaba a bajar hacia Villaviciosa suena el teléfono móvil. Miro el número y me pongo en lo peor: es del trabajo. Unos minutos de explicaciones e instrucciones y continúo bajando entre la niebla, guiándome por el GPS que apenas logro ver a través de los cristales de las gafas, perlados de gotitas. Ahora con el aire de la marcha y la tremenda humedad más que calor tengo frío. En fin, navegando con GPS, sin ver nada de nada, subiendo y bajando atravieso una zona que con sol hubiera sido preciosa. Pero bueno, todas las veces no son peces. Al menos aún no llueve.

    No hay fotos de este tramo porque no había nada que sacar. Por fin empiezo el descenso brutal hacia Rodiles, en la desembocadura de la ría de Villaviciosa. Tuve que parar un buen rato a media bajada para dar tiempo a que se enfriaran las llantas. Para entretenerme tuve que contestar a un par de nuevas llamadas de teléfono de mi trabajo. La cosa no va bien. En la playa de Rodiles me paso media hora dando instrucciones por teléfono y parece que el problema está resuelto por el momento pero no las tengo todas conmigo.

    La playa de Rodiles ocupa la margen derecha de la desembocadura de la ría de Villaviciosa. Tiene un pinar precioso y desde hace muchos años la gente venía aquí de playa a pasar el domingo. Antes no había nada más que mar, arena y bosquecillo y era un lugar precioso. Ahora está debidamente acondicionada con mesas y bancos de aspecto rústico homologado, vallas, zonas, paseos peatonales prohibidos a ciclistas y carteles con diversas informaciones y muchas prohibiciones y normas. Otra playa echada a perder gracias al "progreso". Da gusto que seamos tan europeos, pero sinceramente prefería la playa de la época de la España tercermundista.

    Creo que L estaba de acuerdo conmigo.

    Hacia el interior, cuando baja la marea aparece la playa de Misiego, enorme extensión de rodeada de marisma. Con marea alta es como un lago. Sería ideal para remar o hacer windsurf pero seguramente estará prohibido.

    Marea baja y sin sol ¡qué le vamos a hacer!

    Aunque según los carteles la Dirección de la Reserva ha prohibido las bicicletas, recorro los caminos de madera alrededor de la playa y hago alguna foto. Voy a pie para que no me multen, aunque el cartel no prohibía circular en bicicleta sino las bicicletas sin más, así que no sé yo... Desde luego el berza del Director de la Reserva no debe ser ciclista.

    Me temo que L ya está aburrido de ver llanuras embarradas.

    Regreso a la carretera siguiendo el programa del GPS por un laberinto de carreterillas. Desde el puente sobre el río Nabla, que también desagua en la ría, el paisaje sería mucho más bonito con sol y marea alta.

    La carretera nacional es un maldito incordio. Pedaleo lo más deprisa que puedo. Muy cerca de Villaviciosa se encuentra la fábrica de sidra más famosa del mundo entero: la de Sidra El Gaitero. Es sidra achampanada, ojo.

    Justo a la entrada de VIllaviciosa me desvío en el último momento por una pistilla al borde de un canal en la marisma. Así me evito el tráfico del casco urbano. Aquí aún hay paz y naturaleza

    Así que me salté la villa y seguí por la AS-256 hasta El Puntal, un puertillo en la orilla izquierda de la ría. Desde aquí crucé yo a remo hasta Rodiles en cierta ocasión... pero esa es otra historia que sólo le conté a L.

    De mi trabajo me habían vuelto a llamar dos veces. No podían arreglarlo así que no tuve más remedio que interrumpir aquí el viaje y volver a casa. Mientras esperaba a que mi hijo llegara con el coche tuve tiempo de comer y hacer algunas fotillas. Con la marea baja el paisaje pierde bastante atractivo.

    En fin, este es el final de la primera parte de mi aventurilla.

    Lo malo es que he perdido dos días y dado que la media que llevaba no era la que esperaba llevar sino más bien algo inferior, si tengo que llegar el domingo a A Pontenova, no me queda más remedio que saltarme etapas y "alisar" el recorrido. Tenía pensado salir hoy miércoles, pero tampoco me ha sido posible. Al menos he conseguido un día extra de permiso pero no sé si a ricardpm le cuadrará recoger a L el lunes. Además el pronóstico meteorológico no es nada esperanzador. Si hubiera más relevistas podría haber delegado en alguno gustosamente, pero el único que se interesó por participar fue Carlos el Colorao y encima él está limitado en tiempo, distancia y disponibilidad. Dice que como mucho me podría acompañar unos kilómetros un día de estos por la tarde.

    En fin, he decidido saltarme la etapa de Gijón y rediseñar la ruta para aligerarla de kilómetros. De esa manera me quedan sólo 230 hasta A Pontenova, lamentando no poder visitar algunos lugares preciosos por el camino, pero no va a haber más remedio. Ya no dispongo de más días libres. Ahora esto pasa de ser un paseo a una carrera contra reloj y no me gusta nada.

    Así que saldré mañana a primera hora (hacia las 8, espero) del faro de Cabo Peñas, un lugar emblemático también. Espero hacer unos 50 Km. El viernes tendré una jornada horrible, todo por carretera nacional y con continuos sube-baja de 100 m. Si sobrevivo, espero que la cosa a partir de Luarca sea más bonita y llevadera.

    Fecha: 20100531
    Distancia: 47.62 Km
    Tiempo: 7:26:04
    Altitud mínima: 0
    Altitud máxima: 164
    Desnivel acumulado subiendo: 577
    Desnivel acumulado bajando: 692
    Coeficiente: 136

    Publicado hace 9 años #
  6. Espectacular! tendría que pagarte turismo por hacer tanta patria, qué bonito todo! por eso yo vivo en Asturias, je je...
    Free: yo curro pero el finde que viene en principio libro, si quieres organizo una ruta pa hacer por nuestros lares!

    It is not the destination, but the stretches in between what matters!
    Publicado hace 9 años #
  7. que buena compañia has tenido Cedila, pero que se dejen de remingos que el unico que va cargado eres tu jaaj

    Hace tiempo que deseche pedales con relieve de aluminio o hierro, por las heridas que dejan en las piernas, has comentado algo que te ha pasado.
    Que tengas buen viaje, y nada, que sepas que no estas solo....

    La verdad que cuando han mencionado las prisas, me he dado cuenta tu sensacion,la he sentido a veces, rodar con prisas es como acabar el viaje, procura rodar...y disfruta amigo.

    -->A través de la niebla que oculta el cielo se filtra el resplandor del sol, produciendo un calor húmedo y pegajoso. (((Mas bien te ha pegado un subidon a lo poeta bien bien..)))

    Ser felices
    que otros intentan serlo

    Somos energia..
    de ti depende, si positiva o negativa
    Publicado hace 9 años #
  8. La Espiral TransAstúrica - Etapa 4 - Villaviciosa - Cabo Peñas

    .

    Esta es la etapa que no me fue posible hacer realidad. La pongo aquí para no interrumpir la continuidad de La Espiral en su recorrido asturiano y por si sirviera de guía para quien pretendiera (yo mismo, por ejemplo) realizarla algún día.

    Fecha: 20100601-02
    Distancia: 65.85 Km
    Tiempo: 0:00:00
    Altitud mínima: 3
    Altitud máxima: 184
    Desnivel acumulado subiendo: -
    Desnivel acumulado bajando: -
    Coeficiente: -

    Publicado hace 9 años #
  9. Esta es muy ciudad y hoy se han alineado los astros para que pueda acompañar a L y a cedila

    José Carlos Álvarez Valdés
    AVILÉS
    Publicado hace 9 años #
  10. Cedila, estoy con Pollo11, ciertamente el que iba cargado de verdad eras tú y doy fé de que ibas MUY cargado; y olvidate de las prisas, disfruta del camino que queda y saboréalo, que es un lujo pedalear por tu tierra.

    Saludos:
    Pepe

    PD.: aprovecho para darte las gracias por las fotos, están estupendas.

    Publicado hace 9 años #
  11. Enhorabuena Cedila y compañia, una gran ruta, unas fotos espectaculares, si me envias un e-mail podremos concretar algo, seria un placer coger el relevo de tu mano, pero me viene un pco mal. Bonita cronica y un gran relevo

    Nos dijeron que era imposible... por eso lo intentamos.
    Publicado hace 9 años #
  12. Bueno esto de la Espiral TransAstur hoy ya lo hemos terminado, de forma completa mi amigo cedila y yo como free y los demás acompañantes de L de forma esporádica.
    Ha resultado todo un placer, hacer unos kilómetros con tan buena compañía.
    El jueves L pasaba por mis dos pueblos y no podía dejar de acompañar por estos lares a L y cedila.Todo empezó para mi en Avilés, como se puede ver el día nos iba a acompañar
    Luego fuimos al faro de San Juan para que L lo viera

    Pasando a continuación por la playa de Salinas


    Luego nos acercamos al museo de las anclas, que está situado al extremo de la playa y que es un lugar privilegiado en cuanto a las vistas que desde aquí se pueden ver


    Luego nos desplazamos hasta la playa de Santa Maria del Mar


    Siguiendo en dirección al pueblo de Ranón, desde donde descendimos al pueblo de la Arena

    y en la bajada se puede contemplar también el pueblo de San Esteban, por donde pasamos después




    y desde donde se sube al mirados del Espíritu Santo, lugar con una vista panorámica excepcional, hasta L no quería perderse la panorámica.



    Luego nos dirigimos al pueblo Pixueto del Pito, mi tierra adoptiva que está encima de Cudillero

    y como no podía ser de otra forma hicimos una larga parada para hacer las típicas fotos.

    Luego subimos al pueblo de Villademar,

    continuando a Artedo y San Martín de Luiña y final mente Soto de Luiña, final de esta bellísima ruta con una compañía muy buena.
    Se que las fotos no son como las de Maese cedila pero espero que os gusten.

    Publicado hace 9 años #
  13. Mañana pondré mi ultima etapa
    La Caridad-Vegadeo

    Publicado hace 9 años #
  14. Bonitas fotos Carlos, q bonita es ASturias, y solo enseñais la parte de la costa, q el interior tambien tiene mucho q ver, por cierto, bonitos banderines y habeis terminado en Vegadeo, desde alli tendre q seguir para cruzar la provincia de Lugo.
    Enhorabuena a todos los q habeis hecho el tramo Asturiano y Cedila a tomarse un descanso q merecido lo tiene.. Esperamos las fotos del ultimo tramo, q ya se vera Galicia.

    Publicado hace 9 años #
  15. Después de el día del Jueves, no creáis que en Asturias es lo normal.Esto es más frecuente

    Nos encontramos en el pueblo marinero de Tapia de Casariego al cual hemos llegado, después de salir de La Caridad,

    [im
    g]http://156.35.33.98/Rodadas/carlos_el_colorao/20100606082559_thumbnail.jpg[/img]


    Un pequeño aperitivo



    El recorrido estaba lleno de letreros indicando el Camino hacia Santiago y nuestro camino

    Donde se bate el agua es el sitio ideal para pescar

    Ya se ve Galicia y el puente de Todos los Santos

    Pasamos por el pueblo de Figueras y nos dirigimos a Castropol siguiendo lo ría del Eo,

    Como no era cosa de ir por la carretera general y como teníamos tiempo hasta que llegara mi autobús a Vegadeo, decidimos ir por carreteras secundaria que son más tranquilas

    pero algo más empinadas que nos hacen hacer la digestión un poco mal.

    Llegando después de un sube y baja a nuestro destino final el pueblo de Vegadeo.

    Como podéis ver el amigo cedila a trazado la Espiral por Asturias de Santander a Galicia por la costa que es el recorrido más directo.
    Ahora nos dedicaremos a hacer algo por los valles que son también muy bonitos, pero eso es un proyecto pendiente.
    Ha sido un placer

    Publicado hace 9 años #
  16. Felicidades por la ruta y la crónica, es un gusto leer relatos con tantas fotos y tan bien estructurados.

    Salud y coronas,
    Javi.
    Publicado hace 9 años #
  17. Saludos Cesar y Carlos excelente reportaje "Asturias Paraíso Natural"
    La sonrisa de Cesar lo dice todo Un fuerte abrazo para los dos

    Publicado hace 9 años #
  18. Mi más sincera enhorabuena a tod@s tanto relevistas como acompañantes!!!!!!!!

    Sencillamente un auténtico disfrute hasta el último punto.

    Publicado hace 9 años #
  19. Carlos, Cedila, un placer, a seguir rodando, campeones!!!!

    non gogoa, han zangoa ( donde van tus pensamientos .van tus pasos ).....
    Publicado hace 9 años #
  20. La Espiral TransAstúrica - Etapa 5 - Cabo Peñas - Soto de Luiña

    .

    Con las primeras luces del alba me dirijo en coche al punto de partida, el Cabo de Peñas. Pensaba que el día iba a ser gris y lluvioso pero, a pesar de estar el cielo cubierto de nubes, empiezan a formarse algunos claros muy prometedores.

    En Bañuges, camino del Cabo, es imposible resistirse a parar para hacer un par de fotos. La mar en calma y la luz del horizonte reflejándose en el agua, el chillido lejano de las gaviotas, todo refleja armonía y serenidad que se contagian a mi propio ánimo. O tal vez sea al revés.

    Hace unos días, cuando empecé en Unquera la pequeña aventura que ahora reemprendo, insignificante en realidad, más no para mí, mi ánimo era puro temor e incertidumbre. Ahora siento que algo ya ha cambiado en mi interior ¡Qué cosa más tonta! viajar unos pocos kilómetros en bicicleta y enfrentarte a tus miedos pueriles puede realmente marcar un antes y un después. En sólo unos días ¡una terapia sumamente efectiva!

    Justo al llegar al Cabo logro fotografiar este efímero espectáculo. El sol, que promete disipar pronto los nubarrones, taladra un agujero en las nubes para iluminar una solitaria barca sobre las aguas. Todo un símbolo, una palabra sóla: esperanza.

    El Cabo de Peñas. Tengo demasiadas fotos ya de este lugar. L lo contempla sin demasiado interés porque él ya no es un turista cualquiera, él ha viajado ya mucho y ha visto ya mucho. Está deseando marchar.

    Así que le decimos adios al faro y empezamos a rodar lentamente, suavemente, casi sin pedalear, empujados a nuestro favor por el viento del nordeste que se conjura con el sol para despejar el cielo y ayudarnos a partir.

    Hacia el oeste aún están en sombra los parajes por los que he de pasar. El Cabo Negro empieza a iluminarse a medida que las nubes son empujadas tierra adentro por el viento que me ayuda.

    Ante mí la luz pinta escenarios mágicos que me invitan amablemente a viajar lejos.

    El suave descenso hacia las praderas de Verdicio.

    El Cabo Peñas visto desde Monteril, con la isla Erbosa y el Pegollín que parecen una enorme ballena nadando hacia tierra.

    Tenía intención de recorrer el Cabo Negro pero, como varios otros "paseos" extra que había planeado hacer en su momento, no tengo más remedio que saltármelo para ahorrar kilómetros. Giro a la izquierda, al suoeste, hacia la playa de Xagó.

    Desde estos herbosos acantilados se divisan bien la Punta Vidrias y la Isla Deva, otro lugar que tampoco he de recorrer en esta ocasión ¡lástima!

    L contemplando desde la altura la hermosa playa de Xagó. Esta playa era un auténtico estercolero industrial debido a la contaminadísima ría de Avilés. Ahora ha sido recuperada, al igual que el resto del entorno de la ría. Avilés, afortunadamente, ya no es lo que fué y mejora día a día.

    Desciendo hacia Zelúan pasando por el polígono industrial y rodeo la ensenada de Llodero. En el minúsculo puertecillo para unos minutos a comer algo. Al otro lado de la ría las grúas cargan carbón en los grandes buques atracados. En la ribera derecha hay pequeños embarcaderos.

    Carlos el Colorao había acordado conmigo por teléfono encontrarnos por la mañana a lo largo de la ruta. Atravieso el puente sobre la ría para dirigirme a su desembocadura por la ribera izquierda. A lo largo de la misma Avilés cuenta ahora con un largo paseo marítimo e infraestuctura destinada a la navegación deportiva.

    Aquí se está erigiendo el llamativo edificio que albergará el Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer ¿Avilés copia a Bilbao?

    Cada vez queda menos de las industrias pesquera y siderúrgica.

    Carlos me esperaba en San Juan de Nieva. Fuimos hasta la desembocadura de la ría buscando un lugar tranquilo para charlar. El día se mostraba magnífico, sol radiante, aire limpio, fresco ¿Quién lo iba a decir?

    El faro de San Juan vigila la estrecha entrada de la ría. Los prácticos tienen que hacer un auténtico trabajo de precisión para hacer pasar los barcos de gran tonelaje. No es la primera vez que un buque encalla y acaba en el desguace tratando de entrar.

    Carlos y yo fuimos paseando hasta Salinas y allí rodamos por su paseo marítimo. Un ciclista local se nos unió durante un rato, curioso por la extraña "trici" de Carlos y el abultado equipaje que yo cargaba en mi sufrida tribasenta.

    url=http://156.35.33.98/Rodadas/transasturica/20100603112015.jpg][/url]

    La playas de San Juan, la del Espartal y la de Salinas forman un arenal de casi tres kilómetros de largo. Es una de las playas más abiertas y largas de Asturias y siempre ha sido para mí el paradigma de paisaje marino. Era la playa a la que mis padres podían llevarnos en ocasiones señaladas, con nuestro calderito de plástico con su paleta y su rastrillo. Aquellos días de olas, arena, sol y brisas, de ensaladilla rusa, de horas de impaciencia para "hacer la digestión", de agotadores viajes en tren y autobús, me han dejado su huella. En aquellos años ir a la playa era todo un acontecimiento. Ojalá pudiera recuperar esa ilusión, esa sensación de verano, ahora perdida para siempre.

    Continuamos por el Paseo hacia el promontorio que separa la playa de salinas de la pequeña playa del Cuerno. En este saliente había desde hace muchos años sobre un pequeño islote un mirador al cual se accedía por un puente colgante. Esta era una instalación emblemática de Salinas. Ahora se ubica aquí el Museo de Anclas, dedicado a Philippe Cousteau, el hijo del insigne oceanógrafo y documentalista.

    Atravesamos luego el túnel que conduce a la fábrica de Arnao, de zinc, y saltamos un tramo de costa hasta llegar a la playa de Santa María del Mar, cuyas arenas desgraciadamente aún están afectadas por la contaminación con polvo de carbón que durante tantos años transportó el río Nalón, tras su paso por los muchos lavaderos de la Cuenca Minera.

    Aún así, sigue siendo un paraje bellísimo.

    Seguimos ruta para atravesar el valle de Naveces y Santiago del Monte...

    ... y dirigirnos hacia Ranón rodeando el aeropuerto y saltándonos con gran pesar uno de los lugares que más interés tenía en mostrar a L: el entorno de Bayas, con la punta Vidrias, las espectaculares vistas de la Isla la Deva y el playón del Sablón, tan largo como el de Salinas y que en marea baja acaba en la playa de los Quebrantos. También contaminada esta playa por el carbón. Pero rescato algunas fotos de mi archivo para daros una idea:

    Bayas

    Por la Senda Costera hacia la Punta Vidrias

    Desde Vidrias mirando hacia el este...

    ... y hacia el oeste la Isla la Deva

    La Deva desde Las Canales.

    Y el Playón de Bayas o el Sablón.

    Camino de Ranón

    Ahora toca perder altura para llegar a San Juan de la Arena, enclavada en la ribera derecha de la desembocadura del Nalón.

    Después subiremos a Soto del Barco para bajar de nuevo hasta el río y cruzarlo por el último puente que atraviesa, el Puente la Portilla, y alcanzar luego San Esteban, la última población que baña el río por su margen izquierda.

    Mira L, hemos cruzado el Nalón, ahora sí que estamos ya en el occidente de Asturias.

    Allá va el río, a morir al Cantábrico.

    Creció mucho desde aquel pequeño manantial en la Fuente la Nalona, en el lejano puerto de Tarna...

    ... pero esa es otra historia.

    Ascendemos en pleno mediodía por la carretera que sube de San Esteban hasta el Mirador del Espíritu Santo, donde pararemos a comer.

    El puerto de San Esteban, con muy poca actividad ya. Recuerdo cuando traían aquí a los barcos para desguazarlos.

    L contempla el panorama desde el mirador.

    Y Carlos saca fotos.

    A mi querida tribanseta aún le quedan doscientos kilómetros cargada en exceso.

    Ahora iremos al oeste, hacia Cudillero. Desde aquí Carlos divisa su casa.

    La última mirada al este. La playa de los Quebrantos.

    La familia Selgas tuvo bastante relevancia en Cudillero a fines del S.XIX. A Fortunato Selgas se deben los fondos y los planos de las Escuelas...

    ... la iglesia de Jesús Nazareno...

    y la propia Quinta de los Selgas, en El Pito. Un palacio que fue un auténtico museo por la cantidad y calidad de las obras de arte que albergaba y que hoy, por desgracia, es muy difícil poder visitarlo.

    Cudillero. De típica villa marinera a atracción turística.

    Siempre nos quedará el mar...

    Carlos y yo, después de refrescar un poco en la plaza del pueblo, afrontamos la dura subida lleva desde el puerto al mirador sobre la Concha del Treizal. El trike de Carlos siempre llama la atención.

    Son tres curvas que en menos de un kilómetro salvan más de 100 metros. No hubo que discutir sobre si parar o no en el mirador a "contemplar el paisaje".

    Y lo que siguió fueron kilómetros de carretera nacional por el interior, donde no hubo mucha oportunidad de sacar fotos de los camiones que nos pasaban a toda velocidad. Lamentablemente hubo que saltar la Concha de Artedo, la ensenada de Oleiros, con la isla Rabión, el Cabo Vidio... ¡Ay! Ya dije que esto ahora era una carrera contra reloj. Preferimos hacer ahora camino para poder tener tiempo luego de explorar con más tranquilidad los lugares de las etapas finales de la ruta.

    Así que bajamos a Artedo y subimos a San Martín de Luiña. Allí, Carlos "el optimista" pensaba coger un tren que le devolviera a Avilés. El apeadero de FEVE estaba a un kilómetro cuesta abajo desde San Martín. Cuando llegamos, parecía el escenario de una peli de esas de pueblo fantasma, con hierba creciendo entre los raíles junto a la estación en ruinas. En el horario sólo dos trenes al día que hacen la línea del Ferrol. El tren tardaría aún más de tres horas en pasar.

    Así que Carlos decició volver a Cudillero, desde donde salen trenes cada media hora, y yo seguir mi camino hasta Soto de Luiña. Mientras él sufría lo suyo remontando la cuesta de Artedo, yo sólo tuve que dejarme caer hasta Soto para buscar alojamiento. Me atendieron muy bien en el apartahotel rural "La Hortona". Pagué más que gustoso los 20 euros por una estupenda habitación al nivel del jardín posterior, donde pude hasta guardar mi bici sin necesidad de quitarle las alforjas.

    Fecha: 2010603
    Distancia: 76.08 Km
    Tiempo: 9:38:44
    Altitud mínima: 0
    Altitud máxima: 155
    Desnivel acumulado subiendo: 1025
    Desnivel acumulado bajando: 1112
    Coeficiente: 233

    Publicado hace 9 años #
  21. La Espiral TransAstúrica - Etapa 6 - Soto de Luiña - La Caridad

    .

    A las 7:30 de la mañana ya estoy en marcha. He descansado bien, he tenido tiempo para desayunar tranquilamente y ahora me armo de paciencia para enfrentarme a la que creo que va a ser la etapa más árdua del viaje. Y esto porque discurre íntegramente por carretera nacional, la antigua carretera nacional que "por la costa" unía Asturias central con las zonas del occidente y Galicia. Se han gastado miles de millones en trazar una autovía, la Autovía del Cantábrico, que evite tener que transitar por esta carretera nacional. En el mapa es una línea serpenteante llena de zig-zags que continuamente sube y baja, entra y sale, para salvar los numerosos cursos de agua procedentes de la sierra costera que, en su corto recorrido hasta el mar, rompen cada poco trecho la planicie de la rasa. El recuerdo de horas interminables en larga caravana tras un camión lento al que era imposible adelantar en la estrecha carretera repleta de curvas es lo que que había quedado en mi mente de este viaje poco recomendable para un automovilista.

    Pero, sorpresa, para un ciclista es todo lo contrario. Las curvas y subidas y bajadas le dan amenidad al recorrido. Las cuestas ni son largas ni empinadas y el paisaje, si bien cerrado, muchas veces atravesando bosques tupidos, no es monótono en absoluto. Apenas tiene tráfico porque la autovía deriva la práctica totalidad de los automóviles. En grandes tramos el único sonido que rompe el silencio es el canto de los pájaros. Para los peregrinos que hacen el Camino de Santiago también es una etapa larga pero bastante más agradable de lo que se pudiera esperar.

    Desde la misma salida Soto de Luiña, casi tres kilómetros de subida bastante empinada ponen a prueba músculos, corazón y pulmones. Tras esto, lo demás resulta fácil. El cielo está encapotado y hay bastante humedad en el aire pero es temprano y aún no hace demasiado calor. La carretera tan pronto sube hasta donde es posible ver el mar cerrando el horizonte...

    ... como desciende hasta el nivel de algún arroyo que salva por un pequeño puente. El ferrocarril pasa sobre estos valles gracias a viaductos construidos cuando estas construcciones se hacían en piedra y no en cuatro días con hormigón tensado. Estas obras de ingeniería resultan espectaculares.

    Como también lo son las de la moderna autovía

    Bajar girar, subir y volver a empezar. En cada alto un pueblo. Desde un alto se ve el siguiente, o el anterior. Bajadas raudas y subidas con paciencia. Adelanto a muchos peregrinos que me miran pasar con cierta envidia.

    Entre Ballota y Tablizo, una pequeña ermita que ofrece descanso y sosiego al peregrino. Ignoro su nombre.

    Sólo se oyen los pájaros. Un instante de paz.

    Al rato pasa un peregrino, un curioso personaje al que había adelantado hacía unos minutos. Viejo, barbudo, calvo. Alto y delgado, con pinta de llevar mucho tiempo en el Camino. Pasa de largo hablando consigo mismo, no sé qué. Pienso que este hombre lleva demasiado tiempo solo...

    Emprendo de nuevo la marcha y subo hasta el siguiente pueblo, Tablizo. Allí me encuentro de nuevo al peregrino en cuestión, sentado en la marquesina del autobús. Cuando paso a su altura, de repente el hombre se abalanza hacia mí y empieza a gritarme, como los perros que acechan al borde de la carretera para salir a ladrarte de improviso. Habla a gritos protestando no sé de qué, en francés, muy rápido, y me amenaza con su bastón. Me quedo sin saber reaccionar. No sé si acelerar o parar a preguntarle qué le ha enfadado tanto conmigo ¿qué he podido hacer para ofenderle tanto? ¿ir en bicicleta mientras él tiene que ir a pie?

    Se oyen los gritos en todo el valle. El hombre está fuera de sí y hace amago de atacarme por lo que decido poner tierra de por medio. Unos cientos de metros más allá me cruzo con un hombre y una mujer del lugar y les comento: "¡Parece que en todas partes se encuentran chiflados!". Ellos están tan perplejos como yo mirando al peregrino loco que sigue gritando todo lo que puede y viene a encararse con ellos. Afortunadamente luego decide seguir su camino y continúa caminando cuesta abajo a paso vivo, todavía gritándole al mundo. Me hubiera gustado entender el fránces para sabér de qué se quejaba tanto.

    Parece que hoy no va a ser un día de paisajes fascinantes. El mar sólo se ve de vez en cuando y ni sol ni aires claros.

    En Canero el tren pasa por un viaducto espectacular, de los de antes.

    Desciendo al nivel del río. La carretera describe un largo y curioso rodeo para salvar el arroyo Forcón que va a desaguar en el Canero. Ahora tocaría subir de nuevo pero una señal informa de una "Senda peatonal de la Playa de la Cueva" y decido salir de la carretera para explorarla. Ya conozco la playa y me propongo parar allí a comer tranquilamente.

    Como rezaba el cartel la senda es "exclusivamente peatonal" ¡Lo que me costó hacer subir mi bicicleta con sus 25 Kg de carga por un par de tramitos de escalera como este!

    El sendero es tan estrecho que me rozan las alforjas con la maleza de los lados, pero pronto llega a terreno más abierto, donde el río Canero desemboca en el Cantábrico.

    Este es el pueblo de Cueva, junto a la playa del mismo nombre, una playa guarnecida por una duna de cantos rodados y rodeada de prados. Desde la autovía se aprecia una vista aérea espectacular de la ensenada de Canero en los escasos segundos que un coche tarda en pasar el viaducto.

    En pocos kilómetros se llega a Luarca. Turística y aún pesquera, atravesada por el río Negro y con una playa de piedras más bien feucha. Vista desde la altura de la pequeña península donde donde se asientan el cementerio, digno de verse, y el faro, su puerto da para postales miles de veces reproducidas.

    Y el río Negro, que describe dentro del casco urbano tres pronunciados meandros antes de entregar sus aguas al mar.

    Desde Luarca, hay que trepar de nuevo por la carretera hasta la altura de la rasa costera, en Santiago. Justo a la salida de la villa el conductor de un coche aparcado ante una tienda me llama:

    - ¡Eh, peregrino! ¿Vas a Santiago?

    Bueno, lo cierto es que sí, pero no al Santiago que él piensa.

    Me acerco a él y me pregunta si hablo español.

    - Claro, soy español.
    - Hombre, muy bien, mira, es que yo soy hospitalero, de Oviedo ¿conoces Oviedo?
    - Sí, claro ¡si soy de allí!
    - ¡Vaya! ¿Levas muchos días?
    - No, salí el sábado de Unquera.
    - Bueno, pues buen Camino, y si alguna vez vas por Oviedo...
    - Sí, alguna vez haré el Camino Primitivo, pero no ahora, que aún me queda grande.

    Qué amable el hospitalero, lleva su pasión con él adonde vaya, no cabe duda. La anécdota me eleva el ánimo para afrontar la subidilla que me espera. Pedaleando cuesta arriba un par de obreros comentan desde el otro lado de la carretera:

    - ¡Vas muy cargao!
    - ¡Pse! Veinticinco kilillos menos los que me vaya quitando de la barriga.
    - Eso es bueno, ánimo.

    Salgo de Luarca con un recuerdo alegre. Ahora viene lo fácil: llanear con viento de espalda por las rectas de Otur. Voy tan ligero que decido saltarme otro de los "extras" de la ruta que planeé ingenuamente hace tantos meses: Puerto de Vega. La verdad es que quiero llegar a Navia cuanto antes para aprovisionarme y parar a comer algo en la playa antes de ponerme a buscar alojamiento. Justo antes de entrar el el supermercado recibo un SMS de free1976. La llamo y charlo un buen rato con ella. Es gratificante sentirse conectado.

    Y aquí está L contemplando la desebocadura del Navia, un río que me he propuesto recorrer desde su nacimiento... algún día.

    A lo largo de la ría han construido un magnífico paseo elevado de piso hecho con tablones de madera y cuyo extremo remeda la proa de un barco. Subir a ella por poco me cuesta caro porque me dí el gran batacazo al intentar rodar sobre una zona de arena blanda junto a la rampa de subida. El golpe se lo llevó, además de mi orgullo, mi cadera derecha, que aún me duele después de cuatro días. Afortunadamente ninguno de los músculos afectados se usan demasiado para pedalear.

    Separando la playa de las marismas hay un área recreativa con mesas entre pinos.

    A última hora de la tarde el cielo azul se abre entre las nubes. Dan ganas de quedarse pero tengo que buscar habitación.

    A la salida de Navia una señal promete a los peregrinos alojamiento en el hotel "El Capellán". Sigo las indicaciones y emprendo una dura subida por las afueras de la villa hasta un edificio muy prometedor y con vistas espectaculares. Pero está cerrado. Un cartel informa del horario ¡Un hotel con horario! Pues sí, no abrirán hasta dentro de un par de horas. El sitio está bien pero en dos horas puedo hacer aún mucho camino así que decido seguir.

    Mejor me hubiera quedado porque me costó encontrar donde dormir. Donde no estaba cerrado no tenían habitaciones (o eso decían). Al final encontré donde pasar la noche en un hotelito de carretera cerca de La Caridad. No era el Waldorf-Astoria precisamente, pero me trataron con amabilidad. El precio, también 20 euros.

    Aún no eran las nueve, pleno día aún y, tras una ducha reparadora, ya no podía mantener los ojos abiertos. Cerré las ventanas y quedé frito en el acto. Ni siquiera pude mantenerme despierto para ver las fotos que había sacado. Desperté de madrugada y empecé a prepararme para la siguiente etapa.

    Fecha: 20100604
    Distancia: 76.72 Km
    Tiempo: 10:51:19
    Altitud mínima: 0 m
    Altitud máxima: 157 m
    Desnivel acumulado subiendo: 1180 m
    Desnivel acumulado bajando: 1116 m
    Coeficiente: 266

    Publicado hace 9 años #
  22. IM-PRE-SIO-NAN-TE
    Vaya pedazo de reportaje que os habéis currau,mi mas enhorabuena compañeros.
    Las fotografías...preciosas,aunque teniendo el paisaje que tenéis...

    Txapela buruan eta ibilli munduan
    Non gogoa,han zangoa
    Publicado hace 9 años #
  23. La Espiral TransAstúrica - Etapa 7 - La Caridad - A Pontenova

    .

    Esta etapa deberían haber sido dos pero, por motivos que luego explicaré, acabó siendo la última.

    Desperté de madrugada y estuve unas horas haciendo lo que ayer no pude cuando me venció el sueño. Después volví a la cama a "echar una cabezadita". Para cuando me desperté ya eran más de las 8. Acababa de tomarme el desayuno cuando llamó Carlos el Colorao, que él sí que se dio el madrugón para llegar a La Caridad bien temprano tal como habíamos convenido el día anterior.

    Dejé la habitación, recuperé mi bici y rápidamente le puse las alforjas y la bolsa bajo la curiosa mirada de la dueña del hotel que no entendía cómo se podía cargar tanto equipaje en una pequeña bicicleta. Tampoco entendía muy bien porqué un tipo mayorcito como yo se dedicaba a viajar en bici pudiendo hacerlo en automóvil y menos aún que lo hiciera en compañía de un reno de peluche. Es comprensible. Yo mismo no tengo respuesta cabal para esas preguntas...

    Lloviznaba débilmente a esa hora de la mañana. Casi sin enterarme, llegué a La Caridad y llamé a Carlos, que apareció enseguida mientras yo aprovechaba para poner la capa de agua a las alforjas y enfundarme la chaqueta impermeable.

    Parece que esta vez no íbamos a disfrutar del magnífico tiempo que tuvimos en la primera etapa que hicimos juntos. Pero el entusiasmo de Carlos no se apaga con un poco de agua. Mira que bien: esta vez no nos iba a hacer falta la crema protectora contra el sol.

    Así que carretera adelante.

    Con tiempo de sobra para llegar a Vegadeo, a tan sólo 50 Km, pudimos permitirnos el lujo de hacer un poco de turismo. Primero en Tapia de Casariego. Bajamos al puerto...

    ... y luego recorrimos el paseo marítimo que conduce por lo alto a la playa de Anguileru.

    Todos los veranos se celebra en Tapia el Festival Intercéltico d'Occidente entre cuyos actos se incluye una Noche Celta con actuaciones musicales a cargo de grupos de todo el mundo. El espectáculo se ofrece en un escenario montado sobre la playa y el público se sienta en estas gradas al aire libre.

    Recuerdo una noche de luna llena en que la organización preparó una sorpresa a cargo de una banda de gaiteros escoceses que bajaron tocando en formación desde la parte alta del parque, desfilando entre el público. Se nos puso la carne de gallina. Momentos mágicos como ese no se olvidan nunca.

    Desde Tapia circulamos sin prisas por pistas y carreterillas hasta Santa Gadea, en cuya ermita paramos a comer algo.

    Desde el área recreativa que rodea a la ermita se puede disfrutar de una espléndida vista de la playa de Peñarronda.

    A una atrevida turista le fascinó la trike de Carlos. Antes de que tuviéramos tiempo a decir nada ya se había subido en ella "¿Puedo probarla? ¿Puedo?"

    Carlos, deberías cobrar el alquiler.

    Hay un tobogán que baja raudo de la ermita de Santa Gadea hasta los caminos de tablas elevados que atraviesan el sistema dunar de la playa. Junto al camping continúa la Senda Costera.

    Después de una corta trepada por la pista de grava, se pueden sacar las útimas fotos de la playa, esta vez de su parte oeste.

    Continuamos por la Senda Costera sin alejarnos demasiado del mar. Hay un área recreativa con una hermosa laguna y un aeródromo para ultraligeros.

    Y aquí quería yo llegar desde hace meses. La punta de la Cruz. Al otro lado de la desembocadura del río Eo está Galicia.

    Foto protocolaria... El puente de los Santos a mi derecha y Ribadeo a mi espalda.

    Ya no se puede ir más al oeste.

    Pasando por la ensenada de Arnao, sin entrar Figueras, rodeando la ría del Eo, nos dirigimos a Castropol.

    Desde allí se ve muy bien el puente que une Asturias con Lugo.

    Y Ribadeo al otro lado de la ría.

    Es frecuente ver navegando por la ría estas pequeñas embarcaciones de vela.

    Luego nos fuimos tierra adentro para llegar a Vegadeo evitando la carretera nacional.

    Comimos tranquilamente junto a esa iglesia...

    ... y seguimos por las carreterillas del interior, con algún que otro repechillo y alguna que otra bajadilla de aúpa. Desde los sitios altos aún podíamos contemplar la ría de vez en cuando.

    Ese otro puente, en Vegadeo, nuestro objetivo, también une Asturias con Lugo. Desde siempre, era el paso obligado en la ruta hacia Galicia por la costa.

    Y llegamos a Vegadeo por fin, solo que... un poco altos. Una bajada de vértigo hasta la ciudad.

    Enseguida, Carlos el optimista se las apañó para montar su trike en un ALSA y volverse en un plis a La Caridad, donde había dejado su coche.

    Se suponía que yo debería haber buscado alojamiento en Vegadeo para continuar con Carlos al día siguiente y hacer juntos la última etapa hasta A Pontenova. Menos de 25 Km ¡un paseo insignificante! Y claro, no eran ni las cuatro y media de la tarde... ¿qué iba a hacer yo a esas horas? Pues rodar... la verdad es que las ciudades, aunque sean pequeñas no me atraen lo más mínimo, al revés, me repelen bastante. Así que L y yo cruzamos el simbólico puente sobre el Eo.

    Por aquí Asturias, de donde veníamos...

    ... por allá Galicia. La aventura nos llama.

    El Eo parecía prometedor aguas arriba.

    Así que dijimos adios a la tierrina...

    ... y seguimos viajando.

    El caso es que la carretera nacional N-640 tenía muy poco tráfico. Y al principio era tan llana... que pedaleando, pedaleando, llegamos enseguida a Abres. Y como me picaba el gusanillo de saber qué habría más allá, subimos y bajamos y acabamos en San Tirso de Abres. En esta original oficina de información para el turismo una moza tan amable como simpática me informó de que hay un hotelito en el pueblo. Estupendo.

    Pero el Hotel Rey estaba cerrado. Los apartamentos turísticos de al lado estaban todos ocupados y los bungalows del camping también. Al parecer un grupo de montaña había tomado el pueblo. Mala suerte para mí. Por la calle una señora comentaba que "iba a venir el agua". Y vino, claro. Estupendo.

    La dueña del camping, por hacerme el favor, me ofreció dormir en una caravana por una módica cantidad. En principio acepté dado que no tenía otra cosa. Pero luego me puse a pensar.

    - Se había puesto a llover en serio por fin y el pronóstico era que al día siguiente seguiría lloviendo.

    - Todavía me quedaban al menos tres horas de luz y energía suficiente en las piernas para hacer los 11 Km que me faltaban hasta A Pontenova.

    - Era más probable encontrar alojamiento allí dado que es una población importante, pero de todas formas, dado que no había hecho contacto con ricardpm era prácticamente seguro que él no iba a aparecer al día siguiente a recoger a L. Era tonto quedarse allí y pagar una noche de hotel sólo para "disfrutar" de la lluvia esperando un día más hasta que viniera mi hijo a traerme el coche.

    Por otra parte mi compromiso era llegar a A Pontenova, así que decidí llamar a Carlos para comunicarle que mi Espiral acababa ya y a mi hijo para que viniera con el coche mientras yo llegaba pedaleando a mi destino final para "hacerme la foto". Lo ideal hubiera sido encontrarme allí con ricardpm, pero para eso ya habrá tiempo y lugar.

    Y así cantando a gritos bajo la lluvia para no acordarme del agua que me entraba por la caña de las botas, salí pedaleando alegremente hacia A Pontenova. Debió se por eso de cantar que dejo de llover un ratito.

    A medio camino me crucé con un colega "asturiano de Navia" que volvía a su casa tras un viaje por Galicia y Portugal. Iba algo desanimado porque no había dormido gran cosa las últimas cuatro noches. Paramos a charlar uno a cada lado de la carretera y luego el acabó cruzando al mio porque el paso de los coches y camiones nos interrumpía cada poco. Estuvimos de cháchara casi una hora y me temo que por mi culpa se le haría de noche en el camino. Porque aún le quedaba muuuucho camino. Un valiente, no como yo.

    Llegando a A Pontenova, la última paradita. La verdad es que estaba más cascado de lo que creía.

    La entrada al parque que hay detrás del ayuntamiento, el edificio amarillo de la izquierda. Hay una señal de tráfico de lo más tentadora...

    Y por fin, mi tribanseta en A Pontenova. Y un servidor posando para sí mismo junto con L.

    Esto se acabó... por el momento. Han sido 360 Km en 6 jornadas. He viajado 53 horas y media y mis patitas han elevado más de 5000 metros mis 150 kilillos de bici, equipaje, huesos, músculo y mantecas. Me he dejado esparcidos por ahí unos 4 kilos de grasa. Pero no temáis, que ya he empezado a recuperarlos.

    Y lo más importante: aunque por supuesto no he encontrado las respuestas que buscaba a las preguntas que no sé formular, ahora sé que sí puedo empezar a buscarlas porque he aprendido unas cuantas cosas en este viaje. Me he enfrentado con éxito a mis pueriles temores y he vencido. Por eso, a pesar de que nada salió según lo previsto, este viaje ha merecido la pena sin ninguna duda y representa para mí, como pretendía, un antes y un después.

    Muchas gracias a todos los que habéis compartido ruta conmigo o me habéis animado con vuestrsos comentarios o me habéis servido de ejemplo e inspiración sabiéndolo o no, o simplemente habéis soportado la tabarra que os he estado dando con mis crónicas.

    Y ahora... ¡A por la siguiente!

    Fecha: 20100605
    Distancia: 74.2 Km
    Tiempo: 11:45:14
    Altitud mínima: 0 m
    Altitud máxima: 90 m
    Desnivel acumulado subiendo: 900 m
    Desnivel acumulado bajando: 898 m
    Coeficiente: 203

    Publicado hace 9 años #
  24. Enhorabuena Asturianos! Y gracias por el relato y fotos; nos han hecho la boca agua y pensamos ir a darnos una vueltica por allá en el futuro!

    "Travel is fatal to prejudice, bigotry and narrowmindedness... and many of our people need it solely on these accounts." - Mark Twain
    Publicado hace 9 años #
  25. ...despues de saborear esta ruta no me que da mas que...

    Propongo a Maese Cedila que por nombre responde al de Cesar, para el Premio PRINCIPE DE ASTURIAS en la modalidad de Artes Gráficas y Letras, por su buen hacer en la difusión de su noble tierra.

    Adjunto

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    Publicado hace 9 años #
  26. Cedila,lo he disfrutado en grande y tomo buena nota de por donde poder rodar, seguro de disfrutarlo a lo grande, gracias por hacernos participes de tus correrias.Y no temas por la "perdida" ,que tu seguro que bien sabras buscarle remedio, como buen cofrade que eres.

    Publicado hace 9 años #
  27. Carlos.campeon!!!a seguir disfrutando !!!!

    Publicado hace 9 años #
  28. ¡Cómo he disfrutado leyendo tu viaje! Una maravilla. Enhorabuena. Un abrazo.

    Publicado hace 9 años #
  29. No puedo decir más que ENHORABUENA¡¡¡¡ Cedila, campeonísimo, he disfrutado como una enana leyéndote y viendo esas fotos, esa maravilla de fotos, que hace añorar más si cabe la tierrina, y no haber podido acompañarte en tantas y tan duras etapas, has hecho un trazado de ASturias impresionante, y la verdad, que Cía y yo nos quitamos el sombrero, perdón, la montera picona, y aplaudimos tu energía, tu voluntad, los kilómetros pesan mucho, y lo has hecho genial, haciendo además una cantidad de fotos impresionante, con lo que eso supone de sube y baja.

    Y luego se te une otro campeón como es CArlos, y claro, ya el equipo completo, nos habéis hecho disfrutar un montón, y a esta asturiana en la lejanía, la habéis hecho estar muy orgullosa de su tierra, pero sobre todo de sus paisanos, ojalá que podamos conoceros en persona, e incluso hacernos unos kilómetros juntos.

    aplausos, aplausos, aplausos, para vosotros dos, y un culín de sidra a vuestra salud. glups

    Publicado hace 9 años #
  30. Chapeau! chic@s
    Cedila, cuando caiga mi próxima botella de vino, en algún momento tendré un recuerdo para tí. Enseñas y transmites más de lo que crees.
    Enhorabuena a tod@s.
    Quique.-

    Vive hoy, es más tarde de lo que piensas.

    http://ColeccionandoAtardeceres.blogspot.com
    Publicado hace 9 años #



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