"ENTRE DOS MARES" (Crónica)

  1. BI ITSASO ARTEAN / ENTRE DOS MARES / ENTRE DOS MARS

    Hace ya meses que nos planteamos pasar nuestras vacaciones de verano recorriendo los canales del Garona y del Midi. Antes siquiera de empezar a mirar combinaciones de tren a Burdeos se nos ocurrió, ¿y por qué no llegar a Burdeos pedaleando? Esto nos obligaba a cogernos una semana más de vacaciones, pero nos encanta viajar pedaleando desde casa, y de esta forma podríamos recorrer las pistas ciclables de las Landas, que llevaban años haciéndome tilín… Con estas premisas y un montón de mapas empezamos a diseñar el recorrido. Nuestra idea era evitar en todo lo posible las carreteras, queríamos unas vacaciones tranquilas, sin coches, ir empalmando diferentes pistas ciclables y conocer cómo se lo montan en Francia, y ¡vaya cómo se lo montan!... Ésta fue la razón, por ejemplo, de que decidiéramos evitar entrar en Burdeos y lo rodeáramos por el lado sur, por una preciosa pista ciclable. Desde allí hicimos un bucle para visitar la ciudad de Créon, ya que mientras buscábamos información para el viaje vimos que allí se encontraba ubicada la primera “Estación de bicicletas” de Francia, y queríamos saber qué era eso. Una vez en el Canal del Garona nos volvimos a desviar, esta vez para visitar el pueblecito de Penne d’Agenais, ya que de allí proviene la familia materna de Kim, y nos hacía mucha ilusión conocerlo. Éste fue el recorrido que diseñamos desde casa, y que seguimos bastante fielmente:

    Y tras diseñar el recorrido, sólo quedaba diseñar la camiseta (algo que ya es una tradición de nuestras vacaciones) y empezar a pedalear. ¡Quién me iba a decir a mí, cuando la diseñé, que esos nubarrones iban a resultar premonitorios!:

    1ª ETAPA: PAMPLONA – AMAIUR (65,37 Km)

    La víspera de comenzar nuestro viaje las cosas no pintaban bien, llovía, hacía fresco y los pronósticos (¡ay, los pronósticos!) decían que no empezaría a mejorar hasta dentro de tres días… Pero al mal tiempo, buena cara, así que después de meter en las alforjas los pantalones impermeables, salimos animados, ya que en ese momento el cielo incluso empezaba a clarear. Pero poco duró lo bueno, al pasar por el pletórico embalse de Eugi vimos que los nubarrones se iban formando justo en la dirección a la que nos dirigíamos, el Alto de Artesiaga:

    A partir de aquí tuvimos que guardar las máquinas de fotos. La espesa niebla en la subida se convirtió en lluvia en la bajada, así que atravesamos el precioso Valle del Baztán sin poder disfrutar de toda su belleza. Tras comer en Elizondo nos fuimos directos a Amaiur, el pueblecito donde habíamos decidido alojarnos:

    Tras instalarnos y ver que al fin la lluvia daba una tregua salimos a visitar el bonito pueblo y sus encantadores habitantes:

    Y, cómo no, no podíamos dejar Amaiur sin subir a visitar el monolito en recuerdo a los defensores de la independencia de Navarra, en 1522. Me hacía ilusión enseñarle este lugar a Kim:

    2ª ETAPA: AMAIUR – SAN JUAN DE LUZ (48,40 Km)

    Cuando nos despertamos al día siguiente no llovía, pero los nubarrones no presagiaban nada bueno. Pusimos la tele de nuestra habitación, en la casa rural Goizargi, y pudimos ver que los pronósticos meteorológicos indicaban que la mejoría no llegaría hasta dentro de tres días… Mi cara expresa lo que pensaba en ese momento:

    Ya de salida nos tocó subir unos kilómetros hasta alcanzar el puerto de Otxondo. La lluvia nos respetó tanto en la subida como en la bajada, pero el frío me obligó a ponerme las perneras:

    Fue llegar a la frontera con Francia, tras bajar el puerto, y comenzar a llover. Paramos a comer en Ainhoa. El paisaje era el mismo que en Amaiur, pero en el ambiente se respiraba claramente que ya estábamos en Francia. No nos entretuvimos mucho, ya que nuestra idea era llegar cuanto antes a San Juan de Luz y buscar alojamiento. La lluvia y el frío se hacían incómodos, pero al menos al llegar al Col de St. Ignace asomó un momento el sol, y pudimos parar a hacer alguna foto junto a la estación del Larrun donde, de haber hecho bueno, teníamos la intención de subir al trenecito que lleva hasta la cima del monte, desde donde hay unas vistas espectaculares:

    Bajamos el Col y, tras pasar por el coqueto Ascain, llegamos en un plis-plas a San Juan de Luz, que nos recibió, ¡aleluya!, con un rayito de sol. Fue nuestro primer contacto con el mar Cantábrico. El primer objetivo ya estaba cumplido, jejeje:

    Tras pasar por la oficina de turismo y seguir pedaleando bajo una intensa lluvia, nos alojamos en el Hotel Arena, a 3 Km de la ciudad (los hoteles céntricos resultaban muy caros). ¡Quién nos iba a decir entonces que ese hotel iba a ser nuestro hogar durante cuatro noches! Aunque algo empezamos a sospechar cuando esa noche, al ver la tele, los pronósticos dijeron que la mejoría no se esperaba hasta dentro de tres días…

    3ª ETAPA: SAN JUAN DE LUZ

    Nos volvimos a despertar rodeados de nubarrones y, viendo los pronósticos, decidimos quedarnos otro día en el hotel, esperando que pasara el temporal. Sin embargo inesperadamente empezó a despejarse el cielo, y decidimos ir a visitar San Juan de Luz, al que llegamos andando, por el precioso sendero litoral:

    El cielo azul, el sol, el calorcito… parecía un espejismo, pero mientras duró disfrutamos de cada segundo:

    Es curioso lo de San Juan de Luz. No creo que haya otro pueblo en todo Euskalerria donde se pueda encontrar tanta simbología vasca. Hay lauburus en todos los objetos imaginables, ikurriñas hasta en la sopa... Kim me quiso demostrar que, a pesar de ser catalán, es 100% puro vasco, como el que presume de ello en la postal que hay bajo su brazo:

    El caso es que es un pueblo muy acogedor, que invita a callejear, a descansar en una terracita, si el tiempo acompaña, claro, porque después de comer ya empezaron a caer unos sospechosos goterones:

    La vuelta al hotel la hicimos en autobús. Esa noche, en la tele de la habitación, el pronóstico de la ETB indicaba que el tiempo empezaría a mejorar… dentro de tres días ¡¡¡ARRRGGHH!!!

    4ª ETAPA: SAN JUAN DE LUZ

    Lo primero que hicimos al despertarnos aquel día fue poner la tele para decidir si salir o no. Alerta roja, la ría de Bilbao a punto de desbordarse, la borrasca se dirigía hacia Iparralde (donde estábamos nosotros), a través de la ventana no veíamos más que una fina y persistente lluvia. Nos miramos y la sensatez de Kim pudo con mi cabezonería: nos quedamos. Pero había que aprovechar el día así que, ahora que ya sabíamos cómo funcionaban los autobuses, cogimos uno que nos llevó a Biarritz:

    Allí pasamos el día. La preciosa ciudad, aquella a la que tantos años había ido durante la excursión de final de curso en mi niñez, nos mostró su cara gris, triste, melancólica. No era así como había deseado que la conociera Kim (con la ilusión que me hacía enseñarle toda esta zona de Iparralde… habrá que volver con mejor tiempo). La lluvia nos impidió sacar fotografías, pero quizá sea mejor así. Habrá seguro otra ocasión para mostrarla con su luz habitual.

    Por la tarde la lluvia arreció, y volvimos al hotel. Por la noche los pronósticos indicaban que la mejoría llegaría dentro de… ¡DOS DÍAS!

    5ª ETAPA: SAN JUAN DE LUZ

    Parecía que no podía llover más pero… ¡Sí, era posible! Aquella mañana, mientras desayunábamos, no necesitamos ponernos de acuerdo. Viendo la tormenta quedaba claro que volvíamos a quedarnos un día más en casita. Ni siquiera pudimos salir a pasear. Nos dedicamos a leer, ver la tele, hacer el pino puente, contar telarañas (Kim ha llegado a la conclusión de que en Francia aún no se han dado cuenta de que el plumero sirve para quitar telarañas). Al menos por la tarde dejó de llover y pudimos salir a despejarnos e investigar la mejor ruta para, con un poco de suerte, salir al día siguiente ya con las bicis:

    Y también pudimos conocer otro tramo del bonito y cuidado sendero litoral:

    Por la noche nuestra ya íntima amiga, la meteoróloga de la ETB, nos dijo que tuviéramos un poquito de paciencia, que el tiempo iba a empezar a mejorar, pero muy poco a poco. Miré a mi chico y le dije: “Kimet, sea como sea, mañana salimos”. No se atrevió a llevarme la contraria, jajajajaja.

    6ª ETAPA: SAN JUAN DE LUZ – CAPBRETON (55,32 Km)

    Sí, continuaban los nubarrones, pero no llovía, así que nos volvimos a disfrazar, nosotros y nuestras bicis, y salimos rumbo al norte. Tras un tramo por carretera llegamos a Biarritz, y allí cogimos el carril-bici que ya habíamos investigado en nuestra visita a pie:

    Entre Biarritz y Baiona todo fue un carril-bici muy agradable. La sensación de estar avanzando por fin nos ponía una sonrisa en la cara:

    Pero al llegar a Baiona, la bonita Baiona, volvió la lluvia. Tras una rápida y húmeda visita a una ciudad que bien merece unas cuantas horas, nos pusimos los pantalones impermeables porque la cosa se ponía fea y seguimos adelante. El tramo entre Baiona y Tarnos es corto, apenas 6 Km, pero para mí fueron los peores de todo el viaje: mucho tráfico, mucha lluvia, mucho viento, unos charcos que casi nos hacían ir con escafandra… Afortunadamente tras comer en Tarnos salimos en busca de las anheladas pistas ciclables de las Landas, y nos recibieron con mucha humedad, pero ya sin lluvia, buffff…

    ¡Incluso no pudimos permitir el lujo de quitarnos los chubasqueros! Parecía que, efectivamente, la cosa iba a ir cambiando poco a poco:

    En Capbreton encontramos una Chambre d’Hôtes que estaba muy bien, Villa Montréal, y decidimos alojarnos allí, a pesar de que aún era pronto. Aprovechamos para limpiar las bicis en el jardín, así como el calzado, que bien lo necesitaban. El paseo al borde del mar que nos dimos aquella tarde, con el sol ya asomando y calentándonos un poco, fue una bendición.

    7ª ETAPA: CAPBRETON – MIMIZAN PLAYA (95,12 Km)

    El día volvió a amanecer muy nublado (por la noche había vuelto a llover), pero estábamos animados, ¡ya mejorará! Nos despedimos de este animado pueblo playero y seguimos nuestro camino:

    Tras pedalear por las tranquilas carreteritas que bordean el Estanque Blanco y el Estanque Negro, nos dirigimos hacia Vieux-Boucau donde, después de comer, volvimos a empalmar con las pistas ciclables de las Landas, que no abandonaríamos ya en toda la etapa. Aunque parezca mentira, al pasar por el estanque de Léon (un pueblo muy coqueto), empezó a hacer calor así que ¡por fin! pude quitarme las perneras:

    La etapa había sido bonita hasta ahora, pero nos quedaba lo mejor: un montón de kilómetros por las pistas ciclables más típicas de las Landas, rodeadas de inmensos pinares, llanas e impecables. Por fin estaba en ellas, con las ganas que tenía, estaba muy contenta y se me notaba en la cara:

    ¡Cuántas veces las había visto en fotos! Unas pistas asfaltadas pero invadidas por la pinaza, lo que les hace parecer muy estrechitas. No deja de resultarme increíble que, en medio de esa inmensa selva, alquien haya decidido crear ese caminito impecable pensando sólo en las bicis. ¡Qué envidia!:

    Y se ve que estas rutas están pensadas para todos lo públicos, porque ante la más mínima dificultad ya hay un cartel avisando, como éste, llegando a Mimizan Playa, donde se advierte de peligros que no encontramos por ningún sitio… A no ser que se refirieran a un escarabajo pelotero que se cruzó en nuestro camino...:

    Nos alojamos en un bullicioso Mimizan Playa (se celebraba el día de la música). Esa noche volvió a llover (se suspendió el concierto que iban a dar justo al lado de nuestra habitación, así que pudimos dormir plácidamente, jejeje).

    8ª ETAPA: MIMIZAN PLAYA – PILAT PLAYA (106,31 Km)

    El día anterior ya habíamos avanzado bastante, y hoy queríamos pegarle otro buen mordisco a la ruta, aprovechando lo llano del camino, y recuperar un poco del tiempo perdido en San Juan de Luz. El día amaneció azul y soleado en la playa de Mimizan, y el mar había abandonado el tono marrón de días atrás. Eso empezaba a parecerse un poquito al verano:

    Siguiendo las siempre impecables pistas ciclables, y tras pasar por el Estanque de Aureilhan, llegamos al encantador y tranquilo Lago de Biscarrosse, un lugar ideal para pasar una mañana de domingo como ésta:

    Comimos en Biscarrosse y después, siguiendo la pista, llegamos a Biscarrosse playa por lo que bautizamos como “el Tourmalet de las Landas”, jejeje. Era todo tan llano, que al encontrarnos con esta cuestica (con tramos del 10 % de desnivel) disfrutamos como niños:

    Todas estas pistas discurren paralelas al mar, pero al estar rodeadas de pinos, no se ve la playa. Para ver el mar hay que desviarse un poco, como hicimos en esta ocasión, en La Petit Nice. ¡Qué gozada de playa, tan inmensa, tan blanca, tan tranquila!:

    Y como fin de etapa… ni más ni menos que la Duna de Pilat. Me había llamado mucho la atención desde que dortoka habló de ella, y me hizo muchísima ilusión poder conquistarla. Impresionaba encontrarse allí arriba, junto al mar pero con 100 m de arena bajo nuestros pies (es la duna más alta de Europa). Estábamos ya bastante cansados, pero fue la guinda perfecta de la etapa:

    Después de buscar por todo Pilat playa el hotel más barato (mejor dicho, el menos caro), nos alojamos en el Hotel Etxe-Ona, demasiado básico para lo que costaba.

    9ª ETAPA: PILAT PLAYA – BIGANOS (60,69 Km)

    Tras dos días un poco intensos, tocaba una etapa más descansada. Salimos de Pilat playa y después de unos pocos kilómetros de pedaleo llegamos a la bonita, cuidada y elitista ciudad de Arcachon. Allí cogimos la navette que, en poco más de media hora, nos llevó al Cap Ferret, en la otra punta de la Bahía de Arcachon. Mientras esperábamos la salida del barco pude hacer algo que llevaba muchos días esperando… ¡Darme crema de protección solar!:

    En la etapa de hoy se trataba simplemente de ir rodeando toda la bahía, plácidamente, sin prisas, comprobando que las pistas ciclables continuaban estando impecables, por mantenimiento y por señalización:

    Nos desviamos unos metros de la ruta para visitar Andernos-les-Bains, un coqueto y acogedor pueblo que vive del turismo y del cultivo de ostras. Aquí nos despedimos del mar Cantábrico. ¿Conseguiríamos nuestro objetivo de llegar hasta el Mediterráneo?:

    Volvimos a la pista ciclable, que en realidad ahora parecía más una vía verde, ya que se trataba de rectas interminables salpicadas con antiguas estaciones de tren. El camino era precioso, entre robles y helechos y, como siempre, las intersecciones con las carreteras estaban señalizadas de una forma impecable:

    Nos alojamos en Biganos, en el extremo sudeste de la bahía. Un pueblo sin mucho que remarcar, y en el que descubrimos que en el McDonalds, además de cenar muy barato, se puede uno aprovechar de la conexión wifi gratuita y sin límite de tiempo, algo que nos vino bien en alguna otra ocasión.

    10ª ETAPA: BIGANOS – CRÉON (95,25 Km)

    De nuevo amaneció un precioso día azul. Nada más salir del pueblo pudimos coger un carril-bici que nos enlazó directamente con la pista ciclable de Mios-Lazas. El primer obstáculo era la autopista, que teníamos que cruzar, y nos quedamos con la boca abierta al ver el puente de uso exclusivo ciclista que han construido para salvarla. Increíble:

    La pista ciclable de Mios-Lazas es una bonita vía verde muy bien señalizada (¡cómo no!), que discurre entre pinos y helechos. Fue muy agradable pedalear por ella, más aún por el buen tiempo que hacía (por primera vez me pude poner maillot sin mangas):

    Al llegar a Hostens paramos a tomar un café en una soleada terraza de un bar y abandonamos la pista ciclable. El objetivo del día era llegar hasta Créon, y para eso teníamos que seguir por carreteras (muy tranquilas, eso sí). Llevábamos unos 300 Km, desde Tarnos, en los que podíamos contar con los dedos de las manos (bueeeeeeno, con los de las dos manos y un pie, jejeje), los kilómetros en los que habíamos tenido que compartir espacio con los coches. De todos modos, este tramo por carretera resultó muy agradable, a pesar del calor. El paisaje comenzaba a cambiar, los viñedos y los Chateaux empezaban a proliferar. Se notaba la cercanía de Burdeos y las uvas iban cobrando protagonismo como aquí, en Portets:

    Una vez llegamos a Créon fuimos a la búsqueda de la “Estación de bicicletas de Roger Lapébie”. Está situada en medio de la vía verde del mismo nombre (el tal Roger Lapébie, un ciclista nacido en Baiona y que ganó el Tour de Francia de 1937), y cuenta con unas instalaciones que son una gozada: hay un espacio para autorreparación de bicis, servicio de alquiler, sala de exposiciones de temas relacionados con la bici, organizan salidas, incluso todos los años, a principios de septiembre, celebran el festival ciclomusical “Ouvre la Voix” (con conciertos a lo largo de las estaciones que bordean la pista). Resultó interesante conocerlo:

    Encontramos alojamiento en una Chambre d’Hôtes situada a pocos kilómetros. Resultó una casa de una planta, muy curiosa. La dueña nos recibió descalza y nos enseñó nuestra inmensa habitación, con un no menos inmenso baño (aquello parecían unas termas romanas) y, lo mejor de todo, la habitación daba directamente a un frondoso jardín, ¡y todo a muy buen precio! Una gozada, vaya:

    11ª ETAPA: CRÉON – LA RÉOLE (77,73 Km)

    Mme. Silvane nos ofreció un rico desayuno en su jardín y empezamos la ruta, por la pista ciclable de Roger Lapébie. Se trata de una vía muy bonita, con paisajes verdísimos (empiezan a alternarse los viñedos con campos de cereal, patatas, maíz…), todo sin perder de vista los robles:

    Comenzamos a ver algo que también encontramos en la zona de los canales, una envidiable actividad escolar: hay costumbre de llevar a los niños de excursión sobre sus bicis, una bonita forma de fomentar la vida sana entre los más pequeños:

    La pista continúa, sin perder de vista los viñedos, hasta terminar en Sauveterre de Guyenne, donde paramos a comer:

    Tras otro tramo por carretera bajo un tórrido calor, llegamos a lo que en principio debería haber sido el inicio de nuestras vacaciones: el Canal del Garona que comienza aquí, en Castets-en-Dorthe:

    Tras unos kilómetros en los que pudimos imaginarnos lo agradable que iba a resultar toda la ruta por el Canal, nos desviamos una par de kilómetros hasta La Réole, para alojarnos en una Chambre h’Hôtes regentada por una pareja de simpáticos jubilados, a pesar de que él no estaba para bromas, acababan de eliminar a Francia del mundial de fútbol… La casa era inmensa, y bien aprovechada... Calculo que en el salón-comedor habría unos 3.500 objetos por metro cuadrado. Con lo que me gusta a mí curiosear cómo vive la gente, las Chambre d'Hôtes son una oportunidad perfecta para hacerlo.

    12ª ETAPA: LA RÉOLE – AIGUILLON (56,40 Km)

    Una agradable etapa, más para ver que para contar, ya que toda la ruta fue igual: igual de bonita, igual de verde, igual de relajante, igual de entretenida… Y algo fundamental a lo largo de todo el Canal (especialmente con el intenso calor que hacía esos días): el camino discurre casi siempre a la sombra de los árboles:

    Hubo un momento en el que no pude evitar acordarme de dortoka…:

    Todo el camino del Canal del Garona está asfaltado, así que es un placer pedalear por él con cualquier tipo de bicis. Aunque, eso sí, de vez en cuando está salpicado de pequeñas “trampas” para aquellos que vayan con carrito:

    Nos íbamos cruzando con otros ciclistas (en su mayoría parejas, y con alforjas), con familias que viajaban en sus barquitos, con corredores… todo el mundo se saludaba con mucha cordialidad. Era normal ver los barcos decorados con plantas, y siempre con bicis a bordo (a menudo plegables):

    El calor era sofocante, pero no lo notábamos, los inmensos plátanos nos proporcionaban una sombra que se agradecía de verdad:

    Después de comer en un bonito restaurante a orillas del Canal, llegamos hasta Damazan, donde nos desviamos hacia Aiguillon. Allí, en la Oficina de Turismo, nos ofrecieron alojarnos en la Gîte municipal: por muy poco dinero tuvimos a nuestra disposición una amplia habitación con cocina incluída, a orillas del río Lot, nuestro objetivo al día siguiente.

    13ª ETAPA: AIGUILLON – PENNE D’AGENAIS (67,20 Km)

    En esta etapa nos desviamos del Canal del Garona, ya que nuestro objetivo era seguir la ruta ciclable del Valle del Lot, que nos llevaría hasta Penne d’Agenais. Tras la revisión rutinaria de las bicis (algo que Kim no perdona, y que permite que muy raras veces tengamos averías), emprendimos la ruta:

    La “ruta ciclable” era diferente a lo que estábamos acostumbrados hasta entonces: se trataba de una ruta señalizada, pero no exclusiva para bicis: discurría por carreteritas poco transitadas y caminos rurales asfaltados, pero compartidos con los coches (casi inexistentes, por otra parte). Resultó preciosa. Pedaleamos entre los fértiles campos del Valle del Lot, donde abundan los cultivos de patatas, maíz, frutales, cereales… Las casonas por las que pasábamos parecían competir por ser la más florida del valle:

    También los pueblecitos eran muy bonitos: Clairac, Ste. Livrade… pero Castelmoron sur Lot tenía un encanto especial:

    Después de comer llegamos a Villeneuve sur Lot, la capital del Valle. Se trata de una bonita y bulliciosa ciudad. Después de un buen paseo por sus calles nos paramos en una frutería a comprar un melón que nos ventilamos en medio minuto. Tardaré en olvidarme de él, jejeje:

    Y llegamos a nuestro destino, Penne d’Agenais, donde cumplimos otro de los objetivos del viaje: conocer el pueblo de los antepasados maternos de Kim:

    Lo celebramos con una deliciosa cena en la parte antigua del pueblo, la medieval, situada arriba de un cerro (penne) (¡uy, lo que nos costó subir esas rampas del 16%! ¿Eh, Kimet?). La etapa de ese día resultó un éxito, ya que nos permitió conocer un valle precioso, y un pueblo encantador:

    14ª ETAPA: PENNE D’AGENAIS – MOISSAC (87,07 Km)

    La primera parte de esta etapa no tenía más misterio que ir bajando hacia el sur, por carreteras lo más tranquilas posible, y reencontrarnos con el Canal del Garona, algo que hicimos a la altura de Agen, que visitamos brevemente sobre nuestras bicis tras tomarnos un merecido refresco:

    Seguía haciendo mucho calor (mi cuentakilómetros llegó a marcar 41º C), así que fue todo un placer volver a encontrarnos bajo la sombra protectora de los plátanos:

    Ese día dimos buena cuenta de todas las fuentes que encontrábamos en nuestro camino, como ésta de Castelculier, donde paramos a comer (nos ventilamos una botella de 1,5 litros de coca-cola entre los dos):

    Nos alojamos en Moissac, en la Gîte Les Étoiles, muy céntrica y acogedora, especializada en acoger peregrinos del Camino de Santiago, que pasa por aquí. Cenamos allí mismo, junto a otras dos cicloturistas y la dueña, Béatrice, que nos ofreció una rica cena con cata de vinos incluída.

    Como aún era temprano, nos pudimos dar un buen paseo por esta animada ciudad, una ciudad con encanto (encanto al que contribuye que el Canal pase por el medio):

    15ª ETAPA: MOISSAC – TOULOUSE (73,33 Km)

    Tras una breve visita al mercado dominical, reanudamos la ruta por el Canal. Al poco de salir llegamos al puente-canal de Moissac. Se hacía un poco extraño estar cruzando un río por medio de un canal. Yo no fui tan osada como estos ciclistas que cruzaban el puente por la parte más lisa, pero al borde mismo del agua…:

    Continuamos pedaleando a buen ritmo, ya que nuestra idea era llegar cuanto antes a Toulouse para tener tiempo de conocer la ciudad:

    Tras instalarnos rápidamente en un sencillo hotelito junto al Canal (que a partir de entrar en Toulouse ya había pasado a ser del Midi), cogimos las bicis para hacer más cómoda la visita a la ciudad. Lo primero en visitar fue la imponente plaza del Capitolio:

    Y seguimos con la Basílica de Notre Dame de la Daurade, la Basílica de Saint Sernin (o San Fermín, visita obligada para mí, como buena pamplonesa que soy, jejeje), el museo de los Agustinos, la Catedral de Saint-Étienne, los puentes sobre el Canal… Por esas casualidades de la vida, mientras visitábamos la Basílica de San Fermín estaba actuando la escolanía de la Sagrada Familia de Barcelona, así que en Toulouse oímos cantar en catalán… Toulouse me pareció una ciudad bulliciosa, acogedora, con mucha juventud, y una arquitectura preciosa. Vaya, que me encantó:

    16ª ETAPA: TOULOUSE – CASTELNAUDARY (69,43 Km)

    Abandonamos Toulouse siguiendo el Canal del Midi. La primera parte de este Canal (unos 50 Km) coincide con el del Garona en el sentido de que también es asfaltado, aunque algo más ondulado, con más curvas y más barcos:

    Lo que no cambia es el intenso verde que nos rodea y las continuas sombras de los inmensos plátanos: pedaleando por allí se estaba en la gloria, pero en cuanto te desviabas un poco y salías a cielo abierto te dabas cuenta de que en realidad el calor era tórrido:

    Llegamos al punto más alto del Canal del Midi (190 m). Aquí se produce la partición de las aguas, es decir, una parte va hacia el Mediterráneo y la otra hacia el Atlántico. En este lugar pudimos contemplar unos bonitos cedros así como una centenaria avenida de plátanos, un lugar idílico:

    Una vez que abandonamos la comarca del Alto Garona, la pista dejó de ser asfaltada y pasó a ser un camino estrecho (muy estrecho a veces, de apenas 20 cm). Esto hacía la marcha más lenta, pero también más bonita y divertida:

    En ocasiones los árboles desaparecían a uno de los lados del Canal, y entonces podíamos disfrutar del paisaje, los campos cultivados, el horizonte, aunque el camino ciclable siempre era, afortunadamente, el que quedaba en la sombra:

    La etapa terminó en Castelnaudary, donde nos alojamos en la Chambre d`Hôtes Canelot, que daba al Grand Bassin (el Gran Estanque). Dedicamos un buen rato a visitar el pueblo, los barcos atracados en el puerto, la gran iglesia y las preciosas vistas desde el molino situado en lo alto del pueblo:

    17ª ETAPA: CASTELNAUDARY – CARCASSONNE (43,61 Km)

    Al día siguiente la etapa era corta. Nuestra intención era llegar a la hora de comer a Carcassonne (teniendo en cuenta lo pronto que se come en Francia) y así disponer de toda la tarde para visitar la histórica ciudad. Así que fuimos avanzando alegremente, aunque yo no podía evitar seguir parándome a contemplar el funcionamiento de las esclusas, cada vez que teníamos la suerte de coincidir con la apertura de una de ellas:

    Tras lo cual retomábamos nuestro camino, unas veces a la izquierda, otras a la derecha del Canal:

    Imposible perderse en un Canal tan bien señalizado como éste, jejeje:

    Y, tal y como queríamos, llegamos a la hora de comer a Carcassonne. Tras hacerlo e instalarnos en el hotel (Hotel Astoria, recomendado por la federación francesa de cicloturismo), salimos hacia la Cité (la ciudad antigua medieval), atravesando para ello la animada ciudad moderna. Apareció, imponente, ante nosotros. Es un conjunto medieval maravilloso, pero me quedo con su vista desde la distancia, desde el Puente Viejo:

    Una vez dentro, tras atravesar las imponentes murallas, sigue siendo precioso (a la vista está), pero está tan “turistizado” que para mi gusto pierde un poco de su encanto:

    Estábamos nuevamente, un año después, en pleno territorio cátaro. El verano pasado hicimos la Ruta de los Castillos Cátaros (http://www.rodadas.net/foro/topic/la-ruta-de-los-castillos-cataros) y precisamente Carcassonne fue uno de los lugares que nos quedó pendiente de visitar, por eso me hizo una ilusión especial poderlo hacer este año:

    18ª ETAPA: CARCASSONNE – LE SOMAIL (62,19 Km)

    Ésta fue nuestra última etapa completa en el Canal del Midi, y resultó tan entretenida como las anteriores: caminos estrechos, muchas sombras, curvas… pero mientras en la etapa de ayer predominaban los robles y los enormes plátanos, hoy al principio también era así, como se ve en la foto, pero poco a poco los pinos piñoneros y las viñas iban ganando terreno, se notaba que nos acercábamos al Mediterráneo…

    Los continuos cruces con carreteras nos obligaban a pequeñas subidas y bajadas, que rompían la monotonía de la llanura propia del Canal:

    Y las esclusas, simples, dobles, triples, cuádruples, ¡incluso hay una séptuple cerca de Beziers! Verlas funcionar es un espectáculo, un ingenioso sistema que permite salvar los desniveles del terreno. A base de abrir unas y cerrar otras, se van llenando o vaciando, según lo que toque, y el barco que se encuentra dentro puede subir o bajar salvando el desnivel. Me encantaba quedarme mirando su funcionamiento:

    El Canal del Midi me sorprendió. Lo esperaba más, como decirlo… más de postal. Sabía que el camino no era asfaltado, pero no lo esperaba tan estrecho, tan agreste, y en cuanto a los barcos, pensaba que el trasiego de barcos cargados de turistas sería continuo, pero apenas nos cruzamos con un par de ellos en todo el trayecto de ambos canales. Los barcos que veíamos eran más bien de alquiler, pero en ellos viajaban parejas, familias, grupos de amigos, barcos preciosos que no me cansaba de contemplar. El Canal me pareció mucho menos “humanizado” de lo esperado, menos turístico, más natural, y eso fue para mí una agradable sorpresa:

    Antes de llegar a Le Somail, nuestro destino, tuvimos que atravesar el puente-canal de Répudre, que fue el primer puente-canal construido en Francia y el segundo en el mundo:

    Y llegamos al coqueto Le Somail, un pueblo que nació para dar servicio a los viajeros del Canal, allá por el siglo XVIII. Allí nos alojamos en una preciosa Chambre d’Hôtes regentada por Mme. Pierrette, una amable señora que no tuvo más que deferencias con nosotros, ¡hasta nos limpió las bicis con una manguera!

    19ª ETAPA: LE SOMAIL – PORT-LA-NOUVELLE (50,63 Km)

    Tras desayunar en la terraza, al lado mismo del canal, con las deliciosas mermeladas caseras de Mme. Pierrette, comenzamos la etapa. Con un poco de añoranza recorrimos los últimos kilómetros del Canal del Midi, ya que enseguida nos encontramos con la confluencia de éste con el Canal de Jonction, que es el que seguimos para dirigirnos hacia Narbona. En la foto se ve cómo el Canal de Midi sigue recto y el de Jonction se dirige hacia la derecha:

    Y entonces sí que el paisaje empezó a cambiar más bruscamente: ahora los únicos árboles que acompañaban nuestro pedaleo eran solitarios pinos piñoneros, y para recordarnos que nos acercábamos al Mediterráneo, las chicharras se encargaron de poner banda sonora a la ruta.

    Tras unos pocos kilómetros por carretera, conseguimos enlazar con el Canal de la Robine, que nos llevó directamente hasta el mismo centro de Narbone, una ciudad por la que sentí un flechazo en cuanto la vi. El centro histórico me pareció monumental, elegante, animado, ¡con mucha vida! No tenía referencias de ella, y me sorprendió gratamente:

    Seguía haciendo muchísimo calor, así que nuevamente aprovechamos una de las fuentes que encontramos antes de continuar el camino por el Canal de la Robine:

    Para llegar al Mediterráneo, nuestro destino final, no teníamos que hacer otra cosa que seguir el Canal de la Robine, que nos llevaría hasta Port-la-Nouvelle, en la costa:

    Y por fin llegó el momento en el que, a nuestra izquierda, pudimos divisar precioso, imponente, el mar, nuevamente el mar. Fue un momento de gran alegría. Hasta este solitario pino parecía hacernos la señal de la victoria como diciéndonos, “lo habéis conseguido”:

    Al llegar a Port-la-Nouvelle y meter los pies en aguas mediterráneas, sacamos el trípode e inmortalizamos el momento. Llevábamos tres semanas utilizando la camiseta de “Bi Itsaso artean/Entre dos mars”, pero se puede decir que hasta este momento no nos la habíamos ganado. La “plegaparella”, nuestro nombre de “guerra” había vuelto a conseguir su objetivo:

    Aprovechamos el día siguiente para disfrutar un poco de la playa, relajarnos, y escribir los últimos apuntes en mi diario de viaje, algo tan importante para nosotros como hacer fotos. No hay nada como vivir los viajes en directo, pero la memoria es frágil (ya vamos teniendo cierta edad, ¿eh, Kimet?, bueno, sobretodo tú, jajajajaja), y es fundamental tener las vivencias plasmadas en algo menos volátil que la memoria:

    Pero no quisimos despedirnos de Francia sin fotografiar a una amiga que nos había acompañado desde San Juan de Luz hasta el mismo Port-La-Nouvelle... ¡la rue Gambetta! Paseábamos por un pueblo y nos dábamos cuenta de que estábamos en la rue Gambetta, parábamos a comer en otro y el restaurante estaba en la Place Gambetta, buscábamos alojamiento y lo encontrábamos en el Boulevard Gambetta... ¡fue algo increíble! Espero volverte a ver pronto, amiga...:

    Al día siguiente comenzó nuestro periplo de vuelta a casa: en tren de Port la Nouvelle a Portbou, en otro tren de Portbou a Barcelona, un tercero de Barcelona a Sabadell y por último, y sólo en mi caso, un autobús de Barcelona a Pamplona:

    Han sido unas vacaciones preciosas, muy variadas en cuanto a paisajes, pero con un elemento común: el agua. Agua de la lluvia, del mar, de los ríos, de los canales, de las fuentes... Tras mucho tiempo pensando en ellas ahora que ya han terminado una siente un poco de añoranza, pero por encima de todo está la alegría inmensa de haber conseguido aquello que habíamos soñado durante tantos meses. Ya empezamos a darle vueltas a la cabeza pensando en el verano que viene, jejeje...

    No quisiera terminar sin hacer una mención a nuestras bicis. Mucha gente nos pregunta que cómo es que viajamos con unas bicis plegables. Se sigue asociando bici plegable = bici urbana, y por eso se hace raro que las usemos para viajar. Pero son unas bicis específicas de cicloturismo, preparadas para ello, y no os imagináis el buen rendimiento que dan. Son comodísimas, robustas, se adaptan a todo tipo de terrenos… Se han portado tan bien con nosotros, con el tute que les hemos dado, que quería rendirles un pequeño homenaje. Bueno, y ya de paso, comentar lo extraordinarias que nos han resultado las cubiertas utilizadas: unas Schwalbe Marathon Plus, comodísimas en todo tipo de terrenos (no producen rozamiento en asfalto, pero aguantan de maravilla los caminitos más complicados), muy duraderas (apenas se nota desgaste tras 1.114 Km de ruta) y, por supuesto, inmunes a los pinchazos:

    Y por último, si alguien quiere venir a pedalear por estas tierras, en las oficinas de turismo se encuentra todo tipo de información útil (cuando las encuentras abiertas, claro, jejeje), pero quería recomendar cuatro textos:

    - Departement des Landes. Pistes cyclables et voies vertes. Editada por el Conseil General des Landes.
    - Carte Touristique: Voie Verte Bordeaux - Toulouse à Vélo
    - Canal del Midi. En barco, en bicicleta y a pie. Montserrat Rius (Ed. Alertes)
    - À vélo, le long du canal du Midi, des rigoles et du canal de la Robine. Editado por la Association Française del Véloroutes et Voies Vertes.

    Cuanto más conocemos Francia, más nos gusta, así que no puedo terminar esta crónica sin decir… VIVE LA FRANCE!!!

    ¡Bici, bizi, vici!
    Publicado hace 8 años #
  2. Impresionante como siempre Sagartana. Fíjate, estaba yo precisamente buscando información sobre este recorrido y de buenas a primera, me lo encuentro detallado por vosotros, ¿será premonitorio?.

    Se paso la vida anhelando que pasara algo maravilloso y lo único maravilloso que se esta pasando…… es la vida.
    Publicado hace 8 años #
  3. Maravillosa tu crónica, las fotos, y todo lo de este viaje. He disfrutado de lo lindo leyéndote. Ha sido un verdadero placer.

    Un abrazo.

    Publicado hace 8 años #
  4. Uffff... impresionante Sargantana ... precioso.

    Gracias por esta crónica, y las fotos ... ha sido maravilloso leerte, un verdadero placer !!!

    "Si es bueno vivir, todavía es mejor soñar, y lo mejor de todo, despertar."
    Publicado hace 8 años #
  5. Precioso viaje Sargantana. Me lo apunto casi casi como prioridad para mi primer viaje fuera de España. Y por lo que he visto muy apropiado para la peña de la Plataforma contra cuestas y falsos llanos... creo que sí...

    Saludos
    Vicent

    Publicado hace 8 años #
  6. Qué maravilla de viaje, habrá que plantearlo para un futuro
    preciosas las fotikis

    No se ve bien sino con el corazón,lo esencial es invisible a los ojos
    Publicado hace 8 años #
  7. Que pedazo de viajecito Sargantana os habéis pegado, me han encantado las fotos, una imagen vale mas que mil palabras, pero mil imágenes, acompañadas de unas palabrejas debajo de cada una, superior, y para colofón o mejor dicho, como comienzo, otro dibujo tuyo exclusivo para la camiseta de vuestra ruta, como siempre precioso, y una cosa te digo, planteateló y les dejas sin trabajo a los de kukuxumuxu!!!!!

    Agus

    "APRENDERÁS EN LOS BOSQUES, ALGO MAS QUE EN LOS LIBROS. LOS ÁRBOLES Y LAS PIEDRAS TE ENSEÑARÁN COSAS QUE NO PODRÁS APRENDER DE LOS LABIOS DE NINGÚN MAESTRO"
    Publicado hace 8 años #
  8. Entre dos mares.......un titulo prometido........delicia asegurada.

    Gracias como siempre por ese compartir con ese estilo tan impecable a todos los niveles.

    Y ya sabes Amaia aquí nos tienes deseos@s e incondicionales para disfrutar de próximas ilusiones....

    Gracias, gracias, gracias........

    Publicado hace 8 años #
  9. Impresionante el recorrido y qué gran crónica. Gracias por compartirla. Creo que más de uno nos quedamos con la copla y vamos a empezar ya a pensar fechas para "copiaros" la ruta.

    Cuando he visto las fotos con las bicis plegables he pensado que estabais locos, pero por tus explicaciones finales parece que tenemos una muy mala idea del rendimiento real que pueden dar. Algo nuevo que aprendo.

    Publicado hace 8 años #
  10. Jeje, bueno la de Sargantana y con ella encima da algo mas de rendimiento que cualquier otra en el mundo...

    Pasate por aquí kralekskaya!!!!!
    http://www.rodadas.net/2009/12/18/plegables/

    Agus

    Publicado hace 8 años #
  11. Flipante, gus. ¡Gracias!

    Publicado hace 8 años #
  12. ¡Muchas gracias a todos! Pero es una pena que no pueda editar la crónica, ya que he cometido un error imperdonable para una pamplonesa: St. Sernin no es San Fermín, sino San Saturnino, el otro patrón de Pamplona. Sorry!

    Publicado hace 8 años #
  13. Sargantana,
    Enorabuena por la ruta i por la crónica, creo que es perfecta !

    Un abrazo.

    Salut
    Publicado hace 8 años #
  14. Zorionak Sargantana! Pedazo de crónica y de fotos!! El canal me recuerda al de Castilla pero más verde, que gozada tiene que ser pedalear a la sombra de esos árboles ...

    Por cierto Vicent, yo creía que las Landas era terreno plano y de eso nada
    Para la Plataforma contra Cuestas y Falsos llanos, mejor irse a recorrer Holanda de Norte a Sur jeje

    Publicado hace 8 años #
  15. Coño, sargan, me pongo manos a la obra.
    He solicitado las guias oficiales.
    Es Fantastico el caminillo, cumple con mis espectativas, estoy deseando hacerlo

    Saludos
    andrés

    El objetivo no es llegar allí, es disfrutar de cada kilómetro hasta que llegas....., y sobre todo "ser feliz".
    Publicado hace 8 años #
  16. Sargantana "la magna"...como pudiste resistirte a la tentacion de no saltar al barco del canal...jajaj..tu chico te agarraria del brazo claro jj
    las bicis peques.. se han convertido en vuestras monturas y que gozada de rutas os montais, que os quiten lo vailao!!! magna,,vuestros horizontes,, cada dia mas anchos...no parais..no me estrañaria salir esta tarde y encontraros en la carretera..felicidades
    ser felices

    Somos energia..
    de ti depende, si positiva o negativa
    Publicado hace 8 años #
  17. Aupa Amaia! Gran trabajo como siempre!

    Casualmente hace tiempo que tenía Garona+Midi en mente y quizá este año, dadas las experiencias que contais en el foro y que no quiero depender de aviones ni nada por el estilo podría caer, quizá estirando un poco hacia la costa azul (ya sin vías ciclables supongo).

    Publicado hace 8 años #
  18. Magnigica crónica, magnificas fotos. La pongo en favoritos a ver si en un futuro puedo hacerla. Gracias.

    Publicado hace 8 años #
  19. Que maravilla sargantana, felicidades a los dos una ruta preciosa, plasmada de forma excelente con unas fotos y unos comentarios extraordinarios. Gracias por compartir amigos.
    Dejad que os ofrezca esta SARGANTANA, es una especie única en el mundo, uno de esos seres especiales a los que hay que proteger...como tu amiga.

    Un fuerte abrazo viajeros

    Publicado hace 8 años #
  20. .

    Adjunto

    1. sargantana.jpg (130.4 KB, 3 descargas) 8 años antiguo
    Publicado hace 8 años #
  21. QUE PEDAZO DE VIAJE.
    Mi mas sincera enhorabuena , por lo que habeis vivido , por la cronica , las fotos....
    me ha gustado mucho.
    Amaia ¿vas a editarla en la revista?
    un saludo.

    NOS VEMOS EN EL ARCEN
    Publicado hace 8 años #
  22. Fabulosa crónica, como todas las vuestras. La respuesta... dentro de tres días.

    Publicado hace 8 años #
  23. No puedo, no puedo aguantar tres días. Al poco de empezar a leer la crónica, he pensado: ya sé cómo voy a comenzar la respuesta. Con un "Vive la France!". Pero al llegar al final de la misma he visto que tú has tenido la misma percepción. Mira que a menudo les miramos con desconfianza, y les acusamos de chauvinistas y tal... ¡pero qué bien se lo montan, y cuánto tenemos que aprender (en algunos aspectos) de los franceses! ¿Os imagináis si todo ese dinero del Plan E que se ha malgastado, que se ha tirado a la basura rehaciendo cosas que no necesitaban ser rehechas, o realizando obras superfluas e incluso absurdas, se hubiera dedicado a crear una red ciclable de calidad por todo el estado? Qué envidia. Qué gusto. Y qué cariño a la bicicleta. Eso, eso es calidad de vida. Eso, eso es cultura. Francia, un país al que siempre hemos mirado con disimulada envidia, del que como digo tendríamos mucho que aprender. Vive la France!

    P.D.: Hermanica, en realidad cometiste dos errores. Confundir a Saint Sernin con San Fermín, y pensar que este último es patrón de Pamplona. El patrón de Pamplona es San Saturnino, mientras que San Fermín es copatrono de Navarra, junto a mi tocayo San Francisco Javier. Pero con semejante peazo de crónica, se te puede perdonar todo.

    Publicado hace 8 años #
  24. ¡Ay, Patxitxo, pero cómo te gusta ponerme en evidencia!... Sí, sé que San Fermín es el patrón de Navarra, no de Pamplona, así que no te pongas repipi... ¿Y no has oído nunca eso de que los trapos sucios se lavan en casa, hombre? Si sigues en este plan, amenazo con poner una foto de tu bici para que todo el mundo vea lo sucia que la tienes...

    PD: muy guapa la gorra de tu avatar

    Publicado hace 8 años #
  25. Estupenda crónica una vez más. Os seguí los pasos tras los cátaros y quien sabe si me animaré con ésta.

    Coincido contigo en muchas cosas:
    1.- La importancia de escribir in situ las sensaciones del momento. Después no es lo mismo echar mano de la memoria (aparte de la inexactitud).
    2.- Lo bonito que es ver la transición del atlántico al mediterráneo en la vegetación. Helechos y robles dejan paso a palmeras y pinos y el olor cambia. Un gran recuerdo de la tranpirenaica.
    3.- Las Schwalbe Marathon (en mi caso sin "plus") se merecen un monumento. Casualmente he estado en Iparralde hace 3 semanas, por caminos llenos de grava, carreteras descarnadas e incluso el pedregal de Couraduque. Ningún pinchazo.

    Felicidades a los dos y felifidades por el empujón a las alforjas en Pedalier.

    Por curiosidad: ¿Tienes publicado el track en wikiloc o algo parecido?

    Salud y coronas,
    Javi.
    Publicado hace 8 años #
  26. ¡Muchísimas gracias a tod@s, chic@s!

    rivasgus: si me quedo sin trabajo me pensaré lo de las camisetas , aunque en vez de kukuxumusu (beso de pulga en euskera) me tendré que poner sugandillamusu (beso de sargantana o lagartija). No suena mal ¿no?

    dortoka: me sorprende que estando tan liada en tu particular arca de Noé canadiense hayas encontrado tiempo para leer mi crónica. Te lo agradezco, guapetona

    kralefski: no eres el primero (ni serás el último) que se piensa que estamos locos. Pero aún nos pasa más cuando vamos con la plegable de carretera. Tenías que ver las caras que ponen otros ciclistas cuando nos ven aparecer con nuestras chiquitinas en marchas como la Quebrantahuesos, la Irati Xtrem o la Larra-Larrau,

    pollo11: tengo el presentimiento de que algún día, efectivamente, nos encontraremos por esas carreteras tarraconeneses...

    victorblanes: me sonrojas . Otro abrazo fuerte para ti, amigo...

    floren: ¡qué más quisiera yo que tener influencia en la revista para meter artículos de cicloturismo del de verdad! Por ahora me conformo con poner mi granito de arena

    fjperez73: no me había dado cuenta de que estabas también por aquí, aunque tarde, te doy la bienvenida . No tenemos publicado el track. El que he puesto en la crónica es uno que hice antes del viaje, con el ordenada, y no es exacto, ya que encontramos más pistas ciclables de las que pensábamos, aunque se ajusta bastante. Si te interesa no tienes más que pedirlo

    Publicado hace 8 años #
  27. Me ha gustado enormemente tú crónica y sobre todo la parte victoriosa:
    Al llegar a Port-la-Nouvelle y meter los pies en aguas mediterráneas, sacamos el trípode e inmortalizamos el momento. Llevábamos tres semanas utilizando la camiseta de “Bi Itsaso artean/Entre dos mars”, pero se puede decir que hasta este momento no nos la habíamos ganado. La “plegaparella”, nuestro nombre de “guerra” había vuelto a conseguir su objetivo:
    Que con tú permiso lo traslado a nuestro Mediterráneo con ganas de llegar a donde estáis.
    La foto también te la robo, para tenerla presente. Gracias!! por compartir y hacernos participes de las vivencias y el disfrute.

    Siempre amiga de la naturaleza; para poder respirar la brisa del mar, con el sabor de los pinos.
    Somos mediterráneos.
    Publicado hace 8 años #
  28. ¡Sargantana publica el reportaje de sus vacaciones y yo tardo dos días en enterarme!

    ¡Qué fotazas! ¡Qué comentarios! ¡Qué envidia cochinaaa!

    Como siempre, los reportajes de sargantana, de colección. Es todo un honor y un placer que los comparta con nosotros.

    Muchísimas gracias, pareja, por permitirnos disfrutar y aprender con vuestros viajes.

    Publicado hace 8 años #
  29. Pues otro PDF al canto con otra de tus peazo de crónicas sargantana, así que gracias por compartirla !

    Gandulus maximus. Vires acquirit eundo. Et Iniuriam.
    Publicado hace 8 años #
  30. Hola amigos, gracias por contarme vuestro viaje, ¡es magnífico! No os lo creeréis, estuve hace unos días en el Canal y me acordé de vosotros.
    Coincido con vosotros, yo he ido muchas veces por allí fuera de temporada, primavera y otoño, en verano había estado alguna vez pero nunca días... Ahora recalé cinco días allí y es cierto... ¡sigue siendo humano incluso en verano! Aunque, a decir verdad, se nota la crisis este año y no hay tantas barcas, en cambio ciclistas muchos.
    Me admiro con Mme Pierrette de Le Somail, yo pernocté allí con mi hijo cuando hice el Canal en bicicleta y bueno... tiene su geniecillo la patrona. Pero el lugar es idílico, eso sí.

    Un abrazo

    Publicado hace 8 años #



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