DEP: Dos cicloturistas hallados muertos en Mexico.

  1. Hola, acabo de enterarme por las redes. Al parecer un cicloturista aleman y otro polaco. Debian viajar juntos pero las autoridades no dan mas datos aparte de haber encontrado sus cuerpos a 200 m de distancia uno del otro y con varios días de diferencia ; cuando apareció el polaco, apuntaban a un accidente por caida al barranco, pero que dos cicloturistas se caigan por un barranco, con una diferencia de 200 m, despues de llevar recorridos miles de km y 51 paises, no me resulta creible. 


    Es muy triste que por perseguir un sueño sin hacer daño a nadie, hayan perdido la vida. Supongo que debieron encontrarse con algun...   Pero por desgracia, hay seres de estos (no me sale otro termino sin insultar a sus madres, a los animales o a la mierda) en todos lados.

    Si te fijas en las flores de la cuneta, la cuesta termina antes de que te des cuenta...
    Publicado hace 3 meses #
  2. Danienbici, la página que linkas corresponde a un grupo cerrado. La página de warmshowers también da cuenta de ello.



    Retiren a la Bruja Mala la custodia de Blancanieves y Cenicienta!
    Publicado hace 3 meses #
  3. Cierto Dani, lo seguí por face, al principio pensé que era una de esas cadenas para compartir sin más, y no lo hice, pero ayer me entere, por el comunicado desde Mexico, que confirmaba las muertes de los dos cicloturístas.

    Una pena,ya que como bien dices sin hacer mal a nadie y disfrutando de tu vida, te encuentres con este tipo de gente, que por desgracia la hay y te quiten la vida sin motivo aparente mas que el robo.
    Lo dicho, que los pillen y se pudran en la cárcel.
    Un saludo.

    Algún día , lo lograre.
    Publicado hace 3 meses #
  4. Que decir, que me revuelve el estòmago al igual que a muchos, Por ahi en FB està la crònica en castellano y hay poco rescatable en el asunto. Cuando muere un cicloviajero normalmente son eventos que se pueden repetir en la zona con sobresaliente probabilidad, ya sea asalto (zona criminal), atropellados (automovilistas irresponsables) etc. y lo mas sensato es evitar la zona en lo posible. Referente a este caso particular, la crònica sugiere que fue asalto y las investigaciones posteriores a lo mas que pueden aspirar es a aprehender a los responsables y aplicar la pena para sembrar ejemplaridad y en lo sucesivo desalentar a futuros delincuentes tentados a repetir el evento (eso dicen en la escuela)  La escuela de derecho carece de sentido comun cuando supone que el delincuente tiene la base moral para captar el mensaje de "ejemplaridad" , eso nos lleva a enfrentarnos a la misma noticia a traves de las decadas.  Cualquier pena efectiva serà frenada por el visto bueno de derechos humanos ,aun cuando los delincuentes no aplican derechos humanos a sus victimas y les aplican pena de muerte a la ligera(entre otros), eso habla de una relaciòn incoherente entre la ley y el delincuente.
    En las regiones familiarizadas con el asesinato , es mas facil para sus delincuentes aplicarlo que en las regiones pacificas con vida armònica .
    Nos toca a nosotros sopesar el riesgo , antes de salir y sobre la marcha aunque eso garantice nada como al parecer en el caso aqui tratado.

    Publicado hace 3 meses #
  5. Una pena.

    Que descansen en paz.

    El unico simbolo de superioridad que conozco es la bondad.
    Beethoven.
    Publicado hace 3 meses #
  6. Triste noticia que me llego por las redes,espero que no haya noticias de este tipo con personas que seguro no quieren problemas,solo vivir a su aire,DEP.

    Publicado hace 3 meses #
  7. Que pena. Además de pensar en los propios ciclistas, inmediatamente pienso en sus familias y en la impotencia que deben sentir al tenerlos tan lejos.
    DEP

    https://www.instagram.com/edo.blanco/
    http://www.plandup.com/ (herramienta gratis para crear la lista de asistentes a tus quedadas/eventos)
    Publicado hace 3 meses #
  8. DEP

    siento una gran pena cada vez que leo estas noticias. Como edo.blanco pienso en las familias y si son personas jóvenes es mucho peor. Hace unos años una pareja de cicloturistas fueron atropellados por un camión en Tailandia. En este caso no parece un accidente de tráfico. Muy triste.

    Publicado hace 3 meses #
  9. Francamente triste. Descansen n paz.

    Publicado hace 3 meses #
  10. Piensa mal y acertarás
    Juanjo Gutiérrez
    El 8 de abril de
    2018, mi amigo Carlos “N” (a quien conocemos como “El Pollo” entre los
    reporteros locales) viajó a las bahías de Huatulco (Oaxaca, México)
    junto a otros compañeros de prensa para descansar y divertirse durante
    ese fin de semana. En dichas playas conoció al ciclista polaco Krzysztof
    Chmielewsk, quien le pidió un cigarro a Carlos. Platicando,
    el turista europeo le contó al Pollo que tenía pensado visitar Chiapas,
    por lo cual mi colega le dio su número telefónico al ciclista para que
    éste lo contactara al llegar a Chiapas. Una semana después, el 16 de
    abril, Krzysztof Chmielewsk llegó a la capital chiapaneca. Durmió en la
    casa de “El Pollo” esa noche y al día siguiente (17 de abril) el polaco
    ofreció una conferencia de prensa en Tuxtla Gutiérrez por la mañana;
    después, partió hacia San Cristóbal de Las Casas. El día 19 de abril,
    Krzysztof Chmielewsk publicó en su cuenta de Facebook diversas
    fotografías que se tomó en San Cristobal y algunas otras que se había
    tomado en Tuxtla Gutiérrez dos días atrás. Es necesario precisar que el
    teléfono celular que usaba el ciclista polaco no tenía chip (tarjeta
    SIM) y tampoco tenía instalada la aplicación llamada Whats App, por lo
    cual usaba solamente Facebook para dar a conocer su travesía y se
    conectaba a Internet únicamente en puntos donde hubiera redes abiertas
    de Wi Fi.
    Después de esa fecha, Krzysztof Chmielewsk no volvió a
    comunicarse con “El Pollo” ni a publicar en su cuenta de Facebook. Mucho
    después, el 29 de abril, se reportó la desaparición del ciclista alemán
    Holger Franz Hagenbusch, quien también fue visto por última vez en San
    Cristóbal de las Casas. Ese mismo día (29 de abril) se dio a conocer en
    medios informativos locales que tres días antes (la noche del 26 de
    abril) había sido localizado en la carretera de San Cristóbal a Ocosingo
    el cadáver de un ciclista. La noticia tuvo poca difusión, pero se
    mencionaban tres aspectos esenciales:
    1.- El cuerpo CASUALMENTE no llevaba ninguna identificación que permitiera conocer su identidad.

    2.- La cámara Go Pro que llevaba esa bicicleta al frente desapareció
    MISTERIOSAMENTE para no dejar evidencia de los lugares donde pasó el
    ciclista.
    3.- El cadáver estaba en estado de putrefacción, lo cual
    resultaba MUY CONVENIENTE para dejar la duda sobre si era el alemán o el
    polaco.
    Mi colega Carlos “N” se comunicó vía telefónica en varias
    ocasiones a la Fiscalía General del Estado para saber si se trataba de
    su amigo Krzysztof Chmielewsk, pero le contestaron que era imposible
    afirmar eso debido a las condiciones del hallazgo. Por tal motivo, le
    pidieron que se trasladara físicamente a Ocosingo, con la finalidad de
    identificar las pertenencias del polaco. En mi calidad de abogado, “El
    Pollo” me pidió que lo acompañara a esa diligencia ante el ministerio
    público, a lo cual accedí gustoso y sin cobrar honorarios. Salimos de
    Tuxtla Gutiérrez a las 10:30, transbordamos en San Cristóbal y ahí nos
    enteramos de que unas horas antes había sido secuestrada (en la
    carretera) la hija del presidente municipal de Oxchuc, un pueblo ubicado
    en el camino de San Cristóbal a Ocosingo. Cuando pasamos en taxi sobre
    ese tramo, había varios individuos con el rostro cubierto que revisaban
    visualmente cada vehículo que pasaba frente a ellos. Nos observaron
    durante algunos segundos y después nos autorizaron el paso sin hacernos
    preguntas.
    Llegamos a las 14:26 a la Fiscalía Regional de la Zona
    Selva, en Ocosingo. Ahí nos recibió el fiscal Pablo Liévano, quien de
    entrada nos aseguró que la muerte del ciclista encontrado en el barranco
    había sido un accidente y no había forma de comprobar lo contrario.
    Posteriormente, le preguntó a “El Pollo” sobre su relación con Krzysztof
    Chmielewsk y la última vez que tuvo contacto con él. Carlos contó la
    forma en que lo conoció y el tiempo que convivió con él, tras lo cual
    hizo un recuento de las fechas y las horas en que intercambió mensajes
    con el polaco.
    Con la información que Carlos obtuvo previamente en
    San Cristóbal de las Casas, determinamos que el polaco Krzysztof
    Chmielewsk y el alemán Holger Franz Hagenbusch se conocieron en esa
    ciudad en algún momento y decidieron ir juntos hacia Palenque, ya que
    ambos eran ciclistas, pedaleando sus respectivos vehículos. Le
    planteamos dicha conjetura al fiscal, quien la escuchó sin disentir.
    Solamente insistió en que el caso del cuerpo encontrado se trataba de un
    accidente y que seguramente el ciclista que encontraron muerto había
    resbalado hacia el precipicio tras ser golpeado por algún tráiler en la
    curva del kilómetro 158.
    El personal de la fiscalía nos preguntó si
    éramos expertos en bicicletas, a lo que respondimos en sentido negativo.
    Entonces, nos mostraron aproximadamente cuarenta fotografías impresas
    en donde se podía apreciar el lugar donde fue localizado el cadáver
    desconocido, así como los detalles de la necropsia. Al observar
    minuciosamente dichas imágenes, apreciamos los siguientes detalles:

    1.- El cuerpo encontrado NO tenía cabeza, solamente se podían apreciar
    algunos pequeños trozos de huesos pertenecientes a la nuca. Dice la
    autoridad que el cráneo se despedazó durante la caída, a pesar de que el
    resto del cuerpo estaba sin lesiones.
    2.- Al cadáver mencionado le
    faltaba un pie, mismo que parecía haber sido cercenado de tajo. Dice el
    fiscal que tal vez se lo comió algún puma, con todo y huesos.
    3.- La
    piel de la espalda presentaba huellas de haber sido quemada,
    posiblemente por los rayos del sol durante el tiempo que el cuerpo
    estuvo a la intemperie. Dice la fiscalía que es algo totalmente normal a
    pesar de la ropa y que se descartan quemaduras intencionales con fuego o
    brasas.
    4.- Dado que el cadáver estaba engusanado y la piel ya se
    veía descompuesta, no podía apreciarse ningún tatuaje en los brazos del
    occiso, lo cual era una característica distintiva de Holger Franz
    Hagenbusch. Por su parte, Krzysztof Chmielewsk no tenía tatuaje alguno
    en las extremidades superiores. Dice la autoridad que eso es una prueba
    concluyente de que el cadáver encontrado no es del alemán
    5.- A
    pesar de que el barranco (ubicado en el paraje denominado “La ventana”,
    donde presuntamente fue localizado el cuerpo) tiene una profundidad de
    cincuenta metros, el cadáver no presentaba ninguna fractura del cuello
    hacia abajo. No se apreciaba ningún hueso quebrado, a pesar de que lo
    más lógico en una caída de esa altura es quebrarse una o más
    extremidades. Dice la autoridad que soy muy intrigoso, que me gusta
    despertar suspicacias innecesarias.
    6.- Aunque el cuerpo (de acuerdo
    con la versión de la fiscalía) cayó libremente a ese barranco, no tuvo
    estallamiento de vísceras. Sus órganos internos estaban en perfecto
    estado de conservación. Dice la autoridad que así pasa cuando sucede,
    pues los designios del Señor son misteriosos e inexplicables.
    7.- A
    pesar de que el fiscal asegura que fue algún animal carroñero el que se
    comió el pie faltante del cadáver, dicho animal rechazó comer los
    intestinos y el hígado del difunto. Dice la fiscalía que los
    depredadores son muy selectivos con su alimentación: si ellos prefieren
    comer un pie huesudo en lugar masticar órganos fácilmente digeribles, no
    tengo derecho a cuestionar sus elecciones gastronómicas, por absurdas
    que parezcan.
    8.- De manera extraña e incomprensible, los documentos
    personales del difunto “desaparecieron”. No encontraron su pasaporte,
    ni su visa, ni alguna credencial que lo identificara, mucho menos su
    billetera o algún rastro de dinero. Dice el fiscal que no estaban y
    punto.
    9.- La bicicleta encontrada junto al cadáver que al parecer
    es de Krzysztof Chmielewsk no pertenece al polaco, sino a Holger Franz
    Hagenbusch. Dice la autoridad que tal vez intercambiaron bicicletas en
    el trayecto de San Cristóbal a Ocosingo.
    10.- Las botas que portaba
    el polaco nunca fueron encontradas. Dice la fiscalía que tal vez las
    regaló en San Cristóbal, a pesar de que estaban casi nuevas.
    11.- El
    “side-car” o remolque usado por el polaco en Huatulco y en Tuxtla
    estaba cerca del cuerpo hallado en el barranco, a pesar de que la
    bicicleta encontrada en el lugar de los hechos no era la que se acoplaba
    a dicho accesorio. Dice el fiscal que probablemente los viajeros le
    adaptaron el aditamento de una bicicleta a la otra.
    Basados en los
    once puntos anteriores, lanzamos una andanada de cuestionamientos a
    Pablo Liévano, quien no supo qué responder. Sólo nos dijo que el hermano
    del alemán desaparecido ya estaba volando en esos momentos de Alemania a
    la Ciudad de México y acudiría el día lunes 7 de mayo a esa misma
    oficina; por ese motivo, no era necesario que nosotros siguiéramos
    pidiéndole datos de la investigación a Rainer . De igual manera, afirmó
    que la familia del polaco Krzysztof Chmielewsk es de escasos recursos y
    no puede viajar a nuestro país; en consecuencia, la fiscalía se
    limitaría a rendir el informe correspondiente a la embajada de Polonia
    en México. Luego, ordenó a su empleado Daniel Zúñiga que nos llevara a
    la bodega donde resguardan los objetos que forman parte de las
    investigaciones. Fuimos conducidos en compañía de otras tres personas a
    la azotea, donde tienen las cosas que fueron recogidas en la escena del
    hallazgo. Ahí procedí a preguntarle a Carlos “N” sobre los artefactos
    que teníamos a la vista:
    - Señor Carlos, ¿identifica usted esta bandera de Polonia?

    - Sí, la llevaba Krzysztof cuando salió de Tuxtla. Y también llevaba
    otra, de México, junto a un bastón que tenía grabado su nombre.
    En
    ese momento, el perito forense que participó en el levantamiento la
    noche del 26 de abril levantó del piso la bandera de México y el bastón
    mencionado por Carlos “N”. “El Pollo” asintió y seguí preguntando:
    - Muy bien. ¿Identifica usted este montón de placas de automóvil?
    - Por supuesto, son las que mencioné allá abajo. Krzysztof las coleccionaba, llevaba una por cada país que visitó.

    Todo encajaba, era obvio que estábamos ante las cosas de Krzysztof
    Chmielewsk. Esas pertenencias coincidían con las que “El Pollo” había
    visto en su casa de Tuxtla, cuando le brindó alojamiento al polaco. No
    hacía falta más evidencia, pero decidí hacer una tercera pregunta para
    finalizar:
    - De acuerdo, Pollo. Entonces, ¿identificas también ese zapato gris que está ahí tirado, junto a las demás cosas?

    - No. Ese zapato no es de él, porque Krzysztof usaba unas botas altas.
    Seguramente es de otra investigación, no creo que lo hayan encontrado en
    el lugar donde estaba el cadáver.
    El perito forense nos miró
    sorprendidos, abrió los ojos y la boca estupefacto, levantó ese zapato
    deportivo del suelo y lo acercó a nosotros. Sin titubear, afirmó que sí:
    efectivamente, ese zapato fue encontrado junto al supuesto cuerpo del
    polaco Krzysztof Chmielewsk. Carlos sacó su celular, buscó la
    publicación en Facebook donde se denunciaba la desaparición de Holger
    Franz Hagenbusch y abrió la imagen del alemán. Al observar sus pies, nos
    quedamos petrificados: el zapato gris que teníamos en nuestras manos
    era el mismo que portaba Holger Franz Hagenbusch en esa fotografía, en
    el pie derecho. Bajé corriendo hasta donde se encontraba Pablo Liévano y
    le comuniqué nuestro descubrimiento, por lo cual se levantó de su
    asiento como impulsado por un resorte y se dirigió al perito, quien
    venía detrás de mí con “El Pollo”. El fiscal le preguntó a su
    subalterno:
    - ¿Ese zapato es del alemán?
    - Sí, jefe.
    - ¿Y lo tenemos guardado desde el 26 de abril?
    - Afirmativo.
    - ¿Y no habían visto que Holger lo tiene puesto en la foto que mandó su hermano la semana pasada?
    - No.
    - ¿Por qué no me lo mostraron antes?

    - Pues en las fotos del levantamiento se ve que está ahí tirado, pero
    nadie le tomó importancia. También lo mencionamos en el inventario de
    objetos resguardados.
    Pablo Liévano sonrió, nos dijo que seguramente
    el cadáver del alemán estaba en el mismo barranco, más abajo, y que
    solicitaría el apoyo de un equipo especializado en rappel. Dichos
    escaladores, afirmó, podrían encontrar el cadáver del alemán y la
    bicicleta del polaco. Acto seguido, nos indicó que iría al kilómetro 158
    de la carretera, con la finalidad de observar de nueva cuenta el
    barranco donde encontraron al que parece ser Krzysztof Chmielewsk.
    Ordenó a una subordinada que le tomara su declaración ministerial a
    Carlos y subimos a la oficina para tal efecto. Después de casi dos
    horas, concluimos la diligencia procesal y salimos al pasillo para
    esperar el regreso del fiscal. Ahí conversamos con varias personas que
    llegaron a presentar una denuncia por violencia intrafamiliar, quienes
    nos platicaron lo que pensaban sobre el caso de los dos ciclistas
    europeos.
    - ¿Qué opinan sobre el caso de los ciclistas desaparecidos?
    - Está muy raro, no es común que haya accidentes ahí. Todos circulan despacio, por las curvas. Y más, cuando van de subida.
    - ¿Piensan que alguien pudo arrollarlos intencionalmente?
    - Lo dudo. ¿Para qué? No tenían enemigos. Iban de paso, ni conocían a la gente de acá.
    -Entonces, ¿creen que fueron atropellados accidentalmente por algún tráiler, al girar sobre la curva?

    - No, es muy difícil. Aparte, ahí casi no circulan vehículos pesados
    por lo mismo: saben que es una carretera muy angosta. Sería más probable
    que el tráiler se fuera al barranco…
    Después de eso, platiqué con
    una empleada de la fiscalía y le expliqué mi teoría sobre el caso: ambos
    turistas fueron asaltados para quitarles su dinero, las pertenencias de
    valor que pudieran llevar (como las cámaras Go Pro que ambos portaban) y
    las bicicletas, valuadas cada una en más de doscientos mil pesos.
    - Esto fue un homicidio, licenciada. Los mataron para robarles y después los tiraron, no tengo duda de ello.
    - Y tampoco tienes pruebas de ello.

    - Las fotografías que obran en la carpeta de investigación corresponden
    a la hipótesis que estoy planteando, ahí se ve claramente que el cuerpo
    está sin cabeza y con los órganos digestivos en buen estado.
    - Pero
    no tendrás copias del expediente porque no eres familiar del occiso.
    Además, si empiezas a decir que a esos ciclistas los mataron los
    indígenas para robarles y luego se demuestra que así fue, vas a
    ocasionar que el turismo se aleje de Chiapas. ¿Qué ganarías con eso? Tú
    sabes muy bien que mucha gente vive de los turistas que vienen a nuestro
    estado.
    Me quedé callado y regresé junto a Carlos “N”. Junto a otro
    reportero, decidimos emprender el camino de vuelta a Tuxtla Gutiérrez,
    haciendo una breve escala en San Cristóbal para cenar.
    En el camino,
    nos llegó por Whats App el comunicado en video que mandó Pablo Liévano,
    donde se adjudicaba el descubrimiento del zapato gris de Holger Franz
    Hagenbusch y su bicicleta en el mismo lugar donde encontraron el cuerpo
    de Krzysztof. Además, insistía en su versión del accidente vial.
    Solamente nos reímos ante esa información, que muchos periodistas
    tomaron como un “dogma de fe” y propagaron sin cuestionar la veracidad
    de lo afirmado por el fiscal. Eso es muy común en Chiapas, casi nadie
    hace periodismo de investigación y muy pocos nos atrevemos a cuestionar
    las mentiras de las autoridades.
    Al llegar a San Cristóbal de Las
    Casas, nos estacionamos frente a un puesto de hot-dogs y un taxista nos
    preguntó si íbamos para Ocosingo. Le respondí que no, que de allá
    veníamos porque estábamos investigando el caso de los dos ciclistas
    extranjeros desaparecidos. De manera inesperada, el chofer nos contó que
    él los había visto en la carretera. Mientras “El Pollo” cenaba y el
    otro reportero nos observaba, interrogué al taxista:
    - ¿Crees que esos ciclistas fueron atropellados accidentalmente cuando se dirigían a Ocosingo?

    - No, no creo. La gente se hubiera dado cuenta al momento y los
    hubieran encontrado ese mismo día. Los encontraron a la semana, no creo
    que un carro los haya empujado al barranco. Pero sólo encontraron a uno,
    el otro sigue desaparecido. ¿O no?
    - Tienes razón, camarada.
    Entonces, ¿piensas que pudieron haberse caído solitos, por falta de
    precaución al pedalear en la oscuridad de la noche?
    - ¡Ja ja ja ja
    ja ja! ¿Cuál noche? ¡Ja ja ja ja ja ja ja! Eran como las nueve de la
    mañana cuando los rebasé en la carretera… ¡Ja ja ja ja ja!
    - ¿Cómo? ¿Tú los viste? ¿De día?
    - Sí, los pasé temprano. Había bastante sol, no pudo pasar eso que dices de la oscuridad, era de día cuando agarraron camino.

    - No lo puedo creer, eso echa por tierra la explicación del fiscal…
    Entonces, tú que los viste, puedes decirnos si iban muy pegados para
    caer juntos al barranco. Yo supongo que tal vez iban a una distancia de
    veinte metros uno del otro… ¿Puedes confirmar esto?
    - ¿Qué? ¿Veinte
    metros? ¡Ja ja ja ja ja ja ja! No, ja ja ja. No sé quién era el polaco y
    quién era el alemán, pero rebasé a uno y al otro lo encontré hasta
    después, como cuatro o cinco kilómetros adelante.
    - ¿En serio?
    ¿Cuatro kilómetros de diferencia entre ambos? Entonces, no es creíble
    que un mismo vehículo haya derribado a los dos al dar vuelta en la curva
    del kilómetro 158?
    - Pues no… ¿Kilómetro 158? ¿Hasta allá llegaron? Cuando yo los vi iban más acá, ni habían pasado por Oxchuc.

    Nos despedimos del taxista y continuamos el trayecto hacia la capital
    del estado. Tanto “El Pollo” como el autor de estas líneas llegamos de
    madrugada a nuestras respectivas casas, con una gran diferencia de
    actitud: mientras Carlos no quiere enfrentarse a la Fiscalía General del
    Estado y pretende guardarse lo que sabe acerca de este probable doble
    homicidio, yo acabo de plasmar en letras todo lo que vi y lo que viví en
    la fiscalía de Ocosingo. Caiga quien caiga…
    Epílogo: a las 18:12
    horas del viernes 04 de de mayo de 2018, el fiscal regional Pablo
    Liévano lanzó otro comunicado, revelando el hallazgo de un segundo
    cadáver, doscientos metros más abajo de donde fue encontrado el primero.
    Muy curioso… ¿Por qué no buscaron ahí desde que localizaron el primer
    cuerpo? El fiscal dice que el esqueleto encontrado hoy probablemente sea
    de Holger Franz Hagenbusch, aunque es muy posible que pertenezca a
    cualquier otra persona y nada más quieran simular que encontraron al
    teutón desaparecido para darle “carpetazo” al asunto con el fin de
    evitar más presión por parte de la embajada alemana. Por cierto, otra
    prueba de que el fiscal Pablo Liévano se apropió de nuestra
    investigación para hacerla pasar como suya es que se refiere al ciclista
    alemán como “Holger Franz” porque Carlos “N” le dijo (equivocadamente)
    que “Franz” era el apellido del viajero germano extraviado. Ambos
    desconocen que “Franz” es su segundo nombre y que el apellido es
    Hagenbusch…

    Publicado hace 3 meses #
  11. Madre mía que fracaso de país.

    Publicado hace 3 meses #



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