DEL OASIS AL DESIERTO (Crónica)

  1. Este fin de semana pasado le tocaba a Kim venir a Pamplona, así que le tenía preparadas un par de rutas por la zona. La primera estaba clara, la Vuelta al embalse de Ullibarri-Gamboa, en Álava. Habíamos recorrido un pequeño tramo de esta ruta durante nuestro viaje Lau Hiriak, hace tres años, pero nos gustó tanto que nos quedamos con las ganas de hacer la ruta entera. Una ruta de la que, por otra parte, se ha hablado varias veces en este foro. Al día siguiente habíamos pensado ir a la Selva de Irati y hacer una ruta muy bonita que, después de rodear el embalse de Irabia, se interna por Francia. Pero los pronósticos no eran muy halagüeños, por la zona se preveía tiempo nublado y tormentoso, y eso no es precisamente lo mejor para disfrutar del espléndido paisaje otoñal de Irati. Así que en un plis-plas decidimos cambiar de planes e irnos al polo opuesto de Navarra, en sentido literal y figurado: en vez del norte, el sur, en vez de la selva, el desierto, es decir, nos fuimos al parque natural de las Bardenas Reales. Aquí os dejo las crónicas de estos dos maravillosos días, espero que os gusten

    VUELTA AL EMBALSE DE ULLIBARRI-GAMBOA: 47,61 Km y 285 m de desnivel acumulado.

    Como podéis ver en el mapa de abajo, se trata de una ruta circular, que nosotros hicimos en forma de ocho, ¿la razón?, tan sencilla como que nos hacía ilusión atravesar la pasarela de Azua. Hacer la ruta en forma de ocho nos permitió cruzarla en dos ocasiones.

    La ruta es muy sencilla, apta para todos los públicos, si exceptuamos el tramo que hay después de la presa y que podéis ver en el perfil como un subidón a mitad de ruta, del que ya os hablaré. De todos modos, quien quiera evitarlo puede hacer un rodeo por carretera.

    Comenzamos la ruta en el Parque Garaio, una zona muy bonita de esparcimiento, considerada como la playa de los vitorianos. Hay una zona acondicionada para el baño, con todos los servicios y muchas plazas de parking, todo en estado impecable. El lugar ideal para dejar el coche (aunque ese día, viernes, no había precisamente problemas de aparcamiento, ¡estábamos solos!). Aquí se encuentra también la Casa de Información del Parque.

    El inicio de la ruta no pudo ser más plácido: atravesamos la playa por un caminito estrecho en el que no había señalizaciones, pero que no tenía pérdida.

    Como curiosidad, empezamos a pedalear en el momento exacto en el que comenzaba el otoño, las once de la mañana, aunque por el color verde de los árboles no lo parezca.

    Como podéis ver, la zona de baño es amplia y muy agradable, con enormes zonas de césped para tomar el sol y salpicada de árboles cuya sombra estará muy cotizada en el verano.

    El inicio de la ruta fue hacia el sur, hacia la parte más árida. Unas amplias pasarelas de madera nos permitían pasar tranquilamente:

    Pasamos por un observatorio de aves bien disimulado, pero nos quedamos con las ganas, las aves habían sido más madrugadoras que nosotros, jejeje:

    Pudimos comprobar que la ruta, al menos hasta ese momento, estaba perfectamente señalizada y acondicionada, con pasarelas, buen firme, y puertas de madera. A Kim le gustaba especialmente que no hubiera alambradas de pinchos, algo a lo que yo estoy muy acostumbrada pero que a él no le entusiasma…

    Como os digo, esta parte de la ruta es un poco árida, pero tiene mucho encanto.

    Una vez que llegamos a Azua, con su inconfundible iglesia abandonada, la cosa comenzó a cambiar:

    Nos acercábamos a la pasarela de Azua, con sus 432 metros de longitud, que cruza el embalse para llevarnos a la otra orilla, mucho más boscosa:

    Me encanta atravesar este tipo de pasarelas, rodeada de agua, con el tran-tran-tran que hacen los tablones de madera al pisarlos…

    Y con las vistas que suele haber desde el agua hacia la tierra:

    Como os digo, el paisaje cambió al cruzar la pasarela y dirigirnos hacia el norte, se volvió mucho más boscoso y pedaleando por el sinuoso camino no nos daba la impresión de ir siguiendo el agua, a pesar de que íbamos bordeando fielmente el embalse:

    Aunque de vez en cuando el paisaje despejaba y entonces podíamos comprobar que sí, que el embalse seguía allí:

    Eso sí, había algo que no cambiaba: las pequeñas pasarelas de madera que ayudaban a atravesar lugares complicados:

    Me encantó esta parte de la ruta, no sólo por lo mucho que me gustan los bosques, sino porque igual pasabas de estar casi rozando el embalse, como aparecías en un campo de cultivo junto a espectaculares robles:

    Nos acercábamos al extremo norte del pantano, desde donde ya se tenía una estupenda vista de la bonita silueta de Ullibarri-Gamboa, el pueblo que da nombre al embalse:

    Cuando llegamos a la otra zona de playa del embalse, la de Landa, las bicis se nos pusieron chulas y dijeron ¡queremos descansar!

    Así que sus dueños hicieron lo mismo: se sentaron en la terraza del Etxe-Zuri y se metieron entre pecho y espalda unos deliciosos “huevos Etxe-Zuri” (¡Dios, con el hambre que tengo ahora mismo!):

    Después de comer continuamos pedaleando, ahora por la parte más humanizada del embalse. Ya no se trataba de caminos entre bosques, sino que este tramo discurría por el borde mismo del pantano, una gozada:

    Pasamos junto al Club Náutico de Vitoria:

    Y llegamos a Ullibarri-Gamboa, el pueblo. Toda esta zona, desde el restaurante Etxe-Zuri, es la que ya conocíamos, y nos hizo mucha ilusión volver a pedalear por ella:

    Justo después del pueblo se encuentra la presa del pantano, donde está situado el kilómetro 0 de la Ruta Verde del Embalse de Ullibarri-Gamboa. Para nosotros era el kilómetro treinta y pico…

    Y fue precisamente a la altura de la presa cuando comenzó el tramo “betetero” de la ruta, la única dificultad de todo el día, evitable si se da un rodeo por carretera. Nosotros decidimos hacerlo, ¡cómo nos íbamos a quedar sin cruzar la bonita pasarela nueva, inaugurada hace un año!

    Una vez cruzada la pasarela es cuando comienza la subida. El primer tramo tiene pendientes fuertes, de hasta el 16%, pero se hace bien, luego se suaviza la subida y parece que lo peor ya ha pasado:

    ¡Hala, ya está! No ha sido para tanto, es un poco dura pero corta, ahora sólo queda bajar de nuevo al embalse:

    Pero no, no fue así, después de una pronunciada bajada apareció ante nosotros una cuesta arriba infernal (del 29%) que, para colmo, era muy resbaladiza. Nos tocó echar pie a tierra y, entre resoplidos, empujar la bici. En ese momento no estábamos como para sacar fotos, jajaja. Y la bajada… igual de pronunciada. Con esas cubiertas sin tacos que llevábamos no podíamos bajar sobre la bici, a nada que frenáramos se nos iba la rueda, así que… otra vez pie a tierra, ¡no problem!

    Cuando volvimos a ver de nuevo el agua del embalse supimos que volvía la tranquilidad:

    ¡Y qué tranquilidad!, ni los caballos se inmutaban a nuestro paso:

    Este tramo entre praderas también me gustó mucho. Y la señalización, como siempre, impecable:

    No puedo evitarlo, os pongo otra fotiko de ese caminillo tan estrecho y tan guapo:

    Toda esta parte tan bonita, pedaleando entre praderas, corresponde a los alrededores de Nanclares de Gamboa:

    Y de esta forma tan relajante llegamos de nuevo a la pasarela de Azua, estábamos a punto de cerrar el círculo, digo, el ocho:

    Quedaban muy pocos kilómetros para llegar a donde habíamos dejado el coche, por lo que intentábamos disfrutar de cada momento.

    Pero aún nos quedaba atravesar otra pasarela preciosa, la del Zadorra, 208 metros de pasarela flotante. El ligero movimiento que se nota cuando se cruza es lo que la diferencia del resto.

    Además el hecho de que cuando pasas por ella estás casi a la misma altura que el agua, le da un encanto especial.

    Y eso es todo, o casi todo. Después de cargar las bicis en el coche emprendimos el camino de vuelta a casa, pero como estábamos muy cerca del Monasterio de Estibaliz, decidimos pasar por allí y hacer una visita a la patrona de los alaveses:

    Terminamos el día a la misma velocidad crucero que habíamos mantenido durante toda la ruta: a paso de caracol…

    VUELTA A LA BARDENA BLANCA (RUTA BTT Nº 3): 51,25 Km y 305 m de desnivel acumulado

    Las Bardenas Reales son un espacio natural semidesértico de suelos arcillosos que, al ser erosionado por el agua y el viento, se ha ido transformando hasta crear formas de lo más peculiar. Están consideradas Parque Natural, y la UNESCO las declaró Reserva de la Biosfera. Nosotros decidimos hacer lo que se puede considerar la vuelta esencial a las Bardenas, que pasa por los lugares más emblemáticos de éstas (se trata de la ruta marcada como Ruta BTT nº 3). Para eso nos desplazamos con el coche hasta El Paso, en la misma frontera del parque.

    Tras aparcar el coche nos hicimos la foto oficial del inicio de ruta, junto al Monumento al Pastor Bardenero. Este enorme monumento homenajea a todos aquellos pastores que año tras año, al llegar el otoño, acompañan a sus rebaños a través de la Cañada de los Roncaleses, desde los valles pirenaicos de Salazar y Roncal donde han pasado el verano, hasta su refugio invernal.

    Cuando salimos de Pamplona el tiempo estaba nublado, pero sabíamos que las Bardenas no nos iban a fallar, que allí veríamos el sol. Y parecía que iba a ser así:

    La ruta está bien señalizada, así que no hay excusa para salirse de las pistas permitidas para las bicis:

    Aunque durante un pequeño tramo nos permitimos salir de la pista y meternos por el camino paralelo. Era una forma de descansar un poco: las pistas están en buen estado, pero son bastante pedregosas (una pista del terreno arcilloso propio de las Bardenas no aguantaría ni una temporada de lluvias). Eso hace que circular por ellas con una BTT no plantee ningún problema, pero con nuestras bicis de rueda pequeña, cubierta sin taco y sin amortiguación, se hacían bastante incómodas (aunque había tramos mejores y peores):

    Eso sí, enseguida volvimos al redil, como buenas ovejitas…

    En una de las numerosas paradas para hacer fotos me di cuenta de que mi culete iba agradablemente ventilado. Me miré y vi que, no sé cómo ni cuándo, me había hecho un agujero, pero no era un agujero normal, sino una “carrera”, como las de las medias, es decir, de ésas que ante el mínimo movimiento siguen su avance inexorable, ¡y yo sin braga debajo!

    Creo que ésa era la razón por la que, cada vez que miraba hacia atrás, viera a Kim con una sonrisa de oreja a oreja

    Afortunadamente llegó un momento en el que la “carrera” se topó con una costura, y allí terminó la sangría, buffff…

    Pero bueno, a partir de entonces mi lado bueno fue el izquierdo

    En fin, que entre anécdotas, fotos y picaduras de mosquito (a mí me acribillaron, cebándose especialmente con mi culo, nuevamente mi culo), fuimos haciendo la primera parte de la ruta, la que nos acercaba al polígono de tiro de las Bardenas.

    Nuevas señales nos indicaban la prohibición de invadir determinados lugares:

    Aunque paradójicamente allí al lado se les sigue permitiendo a los aviones hacer prácticas de tiro…

    Comenzamos la segunda parte de la ruta, la que bordea en su totalidad el polígono de tiro. Nuestro primer objetivo era llegar al lugar más emblemático de las Bardenas, Castildetierra, inconfundible desde la distancia:

    Castildetierra es un lugar mágico. La erosión natural le ha hecho tener esta caprichosa forma que le ha llevado a ser la imagen de las Bardenas. Lo malo es que la erosión sigue su curso, por lo que según dijo hace no mucho una geóloga, tiene sus días contados, de modo que veremos su desaparición con nuestros propios ojos. ¡Qué pena!

    Entenderéis que le tenga mucho cariño a esta formación y que quisiera inmortalizarme a su lado, ¿podré volver a hacerlo?

    Junto a Castildetierra está un famoso barranco, el de las Cortinas, por el que se puede bajar a pie, pero no en bicicleta:

    Tras comer junto a Castildetierra, ya bajo un sol y un calor de justicia, seguimos nuestra ruta, por la pista que bordea el polígono de tiro. El paisaje cada vez parecía más el decorado de una peli de indios y vaqueros. Afortunadamente, a pesar de estar bordeando un polígono de tiro, allí no te dabas cuenta de que lo fuera, ya que no hay verjas, alambradas ni nada parecido, y como los fines de semana los cazas no hacen prácticas de tiro… Tan sólo al pasar por alguna señal de “Zona militar” o junto al cuartel militar te das cuenta de lo que es, y del contrasentido que tiene tener ESO, ALLÍ.

    Hay lugares en los que se ve perfectamente el efecto de la erosión. Los estratos arcillosos se van erosionando, y las partes rocosas aguantan en equilibrio hasta que pierden la base y caen. Es lo que le terminará pasando a la cabeza de Castildetierra:

    Pero mientras tanto podemos seguir pedaleando y admirando este paisaje tan caprichoso, tan árido, tan fantasmagórico, tan hermoso:

    En la parte más al sur de la ruta nos vimos rodeados por una especie de minibardenas, montañitas erosionadas pero a escala pequeña, muy curiosas:

    Al fondo ya divisábamos nuestro próximo objetivo: Piskerra y El Rallón, otras de las imágenes más famosas de las Bardenas:

    Y las ovejas, que tan unidas están a la vida de las Bardenas:

    Bajo un sol de justicia y mucho calor (aunque no el calor tórrido que hace que las Bardenas en verano sean un horno) llegamos a Piskerra y El Rallón, con sus inconfundibles siluetas:

    Algún tramo del camino, de esos arcillosos que se ponen imposibles con la lluvia, nos permitía descansar un poco de tanto traqueteo:

    Y con ese traqueteo pasaba lo normal, que me entraban ganas de hacer pis, algo que aprovechaba Kim para hacer bonitas fotos de esas montañas tan fotogénicas:

    O como esta característica silueta de Piskerra:

    La fuerte luminosidad de las Bardenas hace a veces complicado sacar las fotos, pero conforme avanzaba la tarde, ya a punto de terminar la ruta, se podían sacar fotos tan bonitas como ésta:

    Y allí al fondo, imperturbable, volvió a aparecer ante nosotros la silueta del pastor bardenero, señal de que ya estábamos a punto de terminar. El final de un día espléndido.

    Pero no quiero terminar esta crónica sin advertir de algo: las Bardenas Reales son un Parque Natural con una normativa muy precisa: no está permitido salirse de las rutas de BTT marcadas como tales, como queda indicado claramente en los paneles que hay a la entrada del parque:

    Hay muchos beteteros que vienen a las Bardenas en busca de emociones fuertes, como el Paso de los Ciervos. Si miráis en Youtube encontraréis montones de videos de gente que lo ha hecho con la BTT, y tiene que ser precioso y emocionante pasar por él y por otros parecidos, peeeero… están prohibidos. Los ciclistas siempre suelen alegar lo mismo, que es una hipocresía que prohíban las bicis mientras permiten la existencia de un polígono de tiro en el corazón mismo de las Bardenas, y tienen toda la razón. Pero creo que esto no nos da licencia para contribuir a desgastar un paisaje tan delicado y susceptible a la erosión como es éste.

    Eso sí, no puedo reprimirme, así que acabo la crónica gritando a los cuatro vientos:

    ¡¡¡DESMANTELAMIENTO DEL POLÍGONO DE TIRO DE LAS BARDENAS YA!!!

    ¡Bici, bizi, vici!
    Publicado hace 3 años #
  2. Preciosa ruta y una crónica estupenda. Yo tengo muchas ganas de hacer ese recorrido por Las Bardenas y gracias a vosotros ahora tengo mucho más claro como hacerlo. Seguramente me anime en cualquier momento. Gracias por compartirla

    Publicado hace 3 años #
  3. Muy chulo, pero..... por Dios no es suficiente la envidia que dan las fotos como para que encima nos pongáis esos platos con su pan metido en la yemita... ¿no os da pena? Ya en serio, muy bonita la ruta y las fotos.

    Publicado hace 3 años #
  4. sargantana (i Kim), oohhhhhhhhhhh !! que chulada de rutas !!
    Como siempre gracias (más de "mila esker") por compartir, entretener, informar, motivar, etecéteras, etcéteras ....

    Un abrazo.

    ps. jajaja, así que tu lado bueno es el izquierdo . . .jajaja

    Salut
    Publicado hace 3 años #
  5. Buffffff...
    Amaia, sin desmerecer las anteriores rutas vuestas pero esta es una pasada. Las fotos de lo mejorcito que he visto, hay varias buenas de verdad. Me encanta como habeis plasmado los paisajes, los desenfoques de primer plano para dar enfasis en lo que buscais.

    UN 10 COMO UNA CASA DE PAYES!!!!!

    Que camara utilizais?

    Acollonant!!!

    Publicado hace 3 años #
  6. Maravilloso ese 8

    que es mas chulo que un idem...

    muchas gracias por compartirla y como siempre:

    E S P E C T A C U L A R

    Cuida de Kim, que esta pelin delgado, no?

    (si, ya se, que se cuide el )

    Publicado hace 3 años #
  7. Vayaaaaaaaaaaaaa Sarga... (no hablo de la carrera)... que tb... pero qué bonito... como siempre... creando escuela...(sigo sin hablar de la carrera... que tb).

    Publicado hace 3 años #
  8. Impresionante .... como todas las que haceis !!!

    Unas fotos de primera, una crónica buenísima ... siempre q leo vuestras escapadas, me entran unas ganas locas de hacerla yo tambien !!!

    Mil gracias Sargan por compartirlo con nosotros.

    PD: me mola tu maillot azul, es de alguna bodega o D.O.?

    "Si es bueno vivir, todavía es mejor soñar, y lo mejor de todo, despertar."
    Publicado hace 3 años #
  9. Sargantana, maja... Que cerquita andas de convertirte en una gran escritora de viajes!!!!... Algun dia te envio una cronica tuya al National Geographic ese...

    Tambien veo que algo de KTA se te ha pegado... eso de cambiar planes.... cuidadin... la fuerza oscura alerta siempre esta

    Por lo que he disfrutado leyendo, has tenido de todo serendipias, streptease, un compañero genial... Ains... de verdad que me la voy a releer por tercera vez...

    Un fuerte abrazo a Kim... y dile que tiene que superar esto cuando vuelvas a Barna...

    Un abrazo

    "No me sigas, que ya te he dicho que no se a donde voy ..."

    J.F
    Publicado hace 3 años #
  10. Muy bonitas las dos rutas Amaia, pero como mi debilidad es la que es, lo que mas me ha gustado son los mini-caminos para las mini-bicis del embalse de Ullibarri , ya hace tiempo que Pepe y yo tenemos esa ruta en tareas pendientes.
    Estaremos atentos a la de la Selva de Irati, que esa tiene que ser una maravilla.
    Un saludo y gracias por compartirlas.

    Publicado hace 3 años #
  11. Otro PDF al canto ! Vaya guapada !!

    Publicado hace 3 años #
  12. Muchas gracias a tod@s

    victorblanes, Kim, que es el que hace buenas fotos, usa una Canon Powershot G11, una cámara que, sin ocupar mucho, hace excelentes fotos. Yo tengo una sencillita Canon Ixus 75 con la que hago fotos normalillas (algo que, obviamente, no es sólo cuestión de cámara). Me alegro mucho de que te hayan gustado, con las fotazas que haces tú...

    slow, Kim está en su punto justo, delgado pero fuerte, como a mí me gustan, así que no se te ocurra cambiarle ni un pelo...

    Vicent, me alegro mucho de que te haya gustado mi carrera, digoooo, mi crónica

    pi, el maillot no es de ninguna bodega. Es un Primal, una marca americana caracterizada por diseñar maillots originales. A mí me encanta

    Publicado hace 3 años #
  13. Publicado hace 3 años #
  14. Otra ruta para mi alforja,
    sobre todo la del ocho
    por los "guebos" fritos con jamón
    y espero la de la Selva de Irati
    como dice AnaSuan

    Gracias por la crónica y por las fotos

    Publicado hace 3 años #



A no ser que se indique lo contrario, los contenidos están bajo licencia de Creative Commons.

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Rodadas está en la red desde mayo de 2005. IBSN: 1999-08-17-49

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