Cedila en el Camino de Santiago Primitivo

  1. Bueno, pues ya está. Aquí estoy otra vez, en el Camino. Me ha costado bastante, la verdad, me ha costado mucho decidirme a partir. Después de tantos meses de planes e ilusiones, lo cierto es que cuando llegó la hora, cuando al fin disponía de tiempo, dinero y salud, cuando ya sólo tenía que montar sobre la bici y empezar a pedalear, me ha costado irme, sí.

    Odio las despedidas, aunque sean para pocos días. Odio la incertidumbre, aunque haya hecho lo posible por reducirla al mínimo. Sé que en este viaje habrá muchas cosas que no van a salir como las había planeado, que afronto riesgos, que me esperan pruebas físicas y mentales que no sé si podré superar, que seguro que va a pasar algo, aunque espero que sea menos malo que bueno. La verdad es que tenía miedo. Pero no podía quedarme. Tenía que hacer este viaje. Tenía que hacerlo, pero ¿por qué? ¡Ah, esa es la gran pregunta!

    ¿Qué me impulsa a recorrer caminos? ¿Por qué no puedo simplemente quedarme en casa con mi familia y disfrutar mi tiempo como hace la inmensa mayoría de la gente? En vez de eso, a mis casi cincuenta años y con un sobrepeso tremendo, no se me ocurre otra cosa que montarme en una bicicleta sobrecargada y agotarme pedaleando por esas carreteras, arriesgando el pellejo, soportando la fatiga, el frío, el calor, la lluvia, el hambre... Y eso ¿para qué?

    ¿Que me gusta viajar? Sí, sí que me gusta. Siempre he mirado a lo lejos deseando alcanzar el horizonte, aún sabiendo perfectamante que tras un horizonte no hay nada sino otro. Pero para eso bien podría viajar en mi coche, o en moto, no necesito pedalear para viajar.

    ¿Que si lo hago por deporte? Pues no, yo no soy un deportista, no quiero batir récords, ni siquiera los mios. No busco competir, no busco ganar, ni perder. Hombre, un poco de orgullo por mis logros sí que siento. Es una satisfacción comprobar que aún puedo progresar, que puedo llegar a hacer cosas de las que ya no me creía capaz, que aún hay esperanza, que este viejo tren en vía muerta todavía puede viajar un poco más, que, en definitiva, no tiene por qué ser cierto que a partir de cierta edad todo lo que queda es caer cuesta abajo, sin remedio, hasta la tumba. Aún queda tiempo para vivir.

    ¡Vivir! Ese es el tema.

    Al comienzo del pasado otoño intenté hacer este recorrido y fracasé. Cometí el error de creerme más fuerte de lo que era y me fallaron las fuerzas, me falló la rodilla derecha y me falló el ánimo. Tuve que volver a casa renqueando y con la moral por los suelos. En pocos días me había recuperado del cansancio, en pocas semanas se curó mi rodilla, pero el ánimo... eso tardó bastante más. La única noche que pasé de mala manera en aquel intento de viaje sirvió para cortarme las alas durante mucho tiempo. Llegué a la conclusión de que después de todo yo ya no estaba para estos trotes, que ya era demasiado viejo.

    Pero poco a poco he vuelto a convencerme de que no es la edad ni la fuerza física lo que te permite superar los esfuerzos y penalidades que conlleva hacer un viaje como este, sino la ilusión por hacerlo. Lo que realmente me falló el año pasado fue la ilusión. El auténtico error que cometí fue salir sin ganas, simplemente porque tenía unos días de vacaciones y quería aprovecharlos a toda costa. Y salí con demasiada prisa.

    Pues hoy ni siquiera estaba convencido de querer salir. De hecho debería haber salido ayer pero como llovía, igual que hoy, decidí retrasar la salida. Una excusa vana. Sé perfectamente que me va a pillar el agua con toda seguridad a lo largo del viaje pero no era sólo la lluvia lo que me impedía lanzarme a la aventura. Bueno, al final salí, sin pensarlo demasiado, como hago siempre que me voy a meter en algún lío. Contengo la respiración, cojo carrerilla... y salto. Y luego... luego ya se verá. Lo más difícil, con mucho, es superar el miedo a saltar.

    Me despedí de mi esposa, mis hijos me ayudaron a llevar mis bultos hasta la bici. Foto protocolaria del intrépido aventurero, un par de besos y a pedalear.

    Publicado hace 4 años #
  2. Etapa 1. Soto de Rey - Salas. 51 Km

    No había recorrido cincuenta metros y lo primero que dije fue: "No va bien ¡puf! nada bien". Pero me dio vergüenza pararme. El problema es que la bici va tal vez demasiado cargada y a la mínima, entra en oscilación de forma alarmante. Da la impresión de cimbrearse de izquierda a derecha, la rueda delantera y la dirección por un lado y la parte trasera por el otro. Noto como si la bici se doblara lateralmente en cada oscilación y da la impresión de que se va a partir en cualquier momento. A partir de los 30 Km/h, las oscilaciones se hacen por sí mismas más y más intensas a no ser que haga fuerza sobre el manillar para tratar de amortiguarlas. La bici se vuelve tan inestable que tengo mucho miedo de perder el control y estrellarme o caerme.

    Al llegar a Palomar, a unos 6 Km de mi casa, y tras haber experimentado oscilaciones terribles al alcanzar algo de velocidad cuesta abajo, paré a considerar la situación. Pensé en desistir pero me daba rabia: había comprado esta bici precisamente para poder hacer viajes como este llevando carga. Se suponía que esta bici estaba preparada para eso, pero de eso ahora la verdad es que tengo mis dudas. Pensé en llamar a mi hijo para que viniera a buscar parte de la carga, el material de acampada que llevaba en las alforjas delanteras, pero aunque eso tal vez solucionara este viaje, la idea era poder emprender con esta bici cualquier viaje. Algo frustrado y bastante preocupado, decidí seguir adelante de todas formas procurando extremar las precauciones.

    Por fortuna sucedió algo que me ayudó a dejar de preouparme tanto. Pasando por Caces, un pueblecito a orillas del Nalón, me encontré con un señor anciano sentado de mala manera en el suelo. A su lado su bastón y una bolsa de plástico conteniendo una botella, creo. Ya pasaba de largo pero en el último momento me dio por preguntarle:

    - ¿Está usted bien?

    Pero el hombre no respondía. Parecía aturdido. Entonces se me disparó la alarma.

    - ¿Qué le ha pasado? ¿Se ha caido usted? ¿Se ha caido?

    Esta vez el señor logró decirme que sí, que se había caido. Me bajé de la bici y corrí hacia él. Tirándole de los brazos no lograba ponerse en pie porque le flaqueaban las piernas. Logré levantarlo sujetándolo por las axilas. En esto pasaba en coche una vecina que paró de inmediato y vino también a socorrerlo. Ella lo conocía y sabía que el anciano vivía en la casa delante de la cual se había caido. Abrimos la verja y con la ayuda de otro vecino que se acababa de llegar allí, ayudamos al pobre señor a entrar en su finca, subir las escaleras de su casa y sentarse en su terraza. Él no dejaba de decir que estaba atontado y que ya no valía para nada. Me dio mucha pena. Según nos contó el vecino, no es la primera vez que se cae y por eso la hija con la que vive no le deja salir de casa. Hoy ella no estaba y tampoco la persona que lo atiende normalmente cuando ella va a trabajar. El hombre había salido para ir a la tienda a comprar algo y fue cuando se cayó a la puerta de su casa. Como no podía levantarse, se quedó allí hasta que pasé yo. Lo dejamos sentado en su terraza, pues la hija estaba a punto de llegar. Sentado en una silla y murmurando que ya no valía para nada.

    Esto me dio qué pensar ¿Por qué hacer este viaje? Porque aún puedo hacerlo. Tenía miedo a emprender este viaje, pero tengo más miedo aún de no poder hacerlo. Antes de que sólo pueda quedarme sentado en mi terraza contemplando el mundo mientras espero a la muerte, tengo que hacer cosas como este viaje, tengo que vivir mientras la vida me lo permita. Me lo debo a mí mismo.

    Estaba muy excitado, preocupado por lo que habré de encontrame, triste por separarme de mi familia, confuso por lo que acababa de suceder. Tenía ganas de gritar o de llorar, pero seguí pedaleando. A orillas del Nalón una antigua pista militar ahora convertida en senda verde atraviesa lugares con magia. El rumor del agua y la luz tenue que se filtraba entre las ramas de los árboles consiguieron calmarme un poco. Y seguí pedaleando.

    Atravesé Trubia y luego tomé la carretera nacional que va desde Oviedo a Grado. Fue agradable darme cuenta de que a pesar de los 30 Kg de equipaje que llevo en la bici, puedo encarar las subidas sin demasiada dificultad. Es cosa de tomármelo con mucha calma y concentrarme en matener un ritmo que pueda soportar. Es una cuestión de cadencia.

    En la bajada a Grado aprendí a amortiguar algo las oscilaciones de la bici, pero no puedo pasar de 40 Km/h si no quiero estrellarme. Bueno, tampoco tengo demasiada prisa. Cuestión de gastar las zapatas de los frenos. De cualquier manera, pesando en conjunto casi 155 Kg, es mejor no alcanzar demasiada velocidad incluso si la bici no se cimbreara de esa forma.

    Pensaba parar en Grado y comer algo en el parque antes de emprender la subida gorda del día, el ALto de la Cabruñana. Al llegar vi a un peregrino sentado en un banco y charlando con otros dos que estaban de pie, una pareja. Voluminosas mochilas envueltas con sus protectores para la lluvia esparcidas por el suelo. Al verme llegar el chico de la pareja se echó a reir y me señaló con el dedo. Todos me hicieron señas de que me acercase y yo así lo hice encantado. El chico sentado en el banco vasco y hace su primer Camino en compañía de la chica que estaba esperando. Ella había ido a comprar pan y no tardó en regresar. La pareja eran australianos pero viven en Londres. En un video sobre el Camino Primitivo se habían enamorado de los paisajes que se mostraban y decidieron venirse a hacerlo pero ya. Ellos ya conocían el Camino Francés. Charlamos, reimos, intercambiamos historias e información y pasamos un rato de lo más agradable. Ni siquiera sabemos nuestros nombres pero es como si nos conociéramos de toda la vida. Es parte de la magia del Camino... si das con las personas adecuadas.

    Por desgracia no creo que vuelva a verlos ya que en bici voy mucho mas rápido que ellos. La pareja de vascos se iba a quedar en San Juan de Villapañada. Los australianos pretendían llegar a Cornellana. Mi destino era Salas. A la salida de Grado los adelanté. El chico iba unos metros por delante de la chica. Al verme me silbó y levantó la mano para decirme adios ¡Buen Camino!

    Me tomé con mucha calma los trescientos metros de desnivel hasta el Alto de la Cabruñana. A media subida empezó a chispear y al rato a llover en serio, pero no me importó. Aún llevaba el alma confortada por el encuentro con los peregrinos ¿Es mágico el Camino? Sí si estás dispuesto a abrirte a su magia.

    Llegué calado al Alto de la Cabruñana y decidí parar a refugiarme en la iglesia y aprovechar para comer. Ahí pude comprobar la utilidad de mis nuevas alforjas Ortlieb: ni una gota de agua en el interior. Me puse ropa seca y estuve comiendo mas ancho que Pancho hasta que dejó de llover. Entonces sólo tuve que dejarme caer, frenando todo el rato, eso sí, hasta llegar a Cornellana.

    Fui a ver el albergue de peregrinos que hay en el antiguo monasterio. En el patio un tío cachas, con el torso desnudo, jugaba con su perro. Cualquiera diría que el hombre era de Bilbao... y acertaría. Le llamó la atención mi bici cargada con alforjas atrás y delante. Se asombraba de que llevara tanta carga. Estuve charlando un buen rato con él y con otro peregrino, este de Donosti. No sé cómo salió el tema de Rodadas pero lo cierto es que el bilbaíno conoce nuestro foro y creo que está registrado como usuario porque estuvo haciendo el Camino del Norte el año pasado con un forero que todos conocemos, madrileño, veterinario... Alfonso: recuerdos de parte del de la rueda de molino (creo que era eso).

    De Cornellana a Salas se llega pronto. La carretera va ganando altura pero no es aún una cuesta empinada.

    En Salas callejeé un poco hasta dar con un hotelito. La dueña me atendió muy amablemente y hasta me selló la Credencial. No me acabo de creer eso de que sea yo por fin un peregrino.

    Mañana el segundo desafío: el Puerto de la Espina, y los altos que vienen detrás.

    Publicado hace 4 años #
  3. "Cuando quieres una cosa, todo el Universo conspira para ayudarte a conseguirla" - El Alquimista, Paulo Coelho.

    Ánimos, seguro que todo te vendrá "rodado".

    Saludos

    Publicado hace 4 años #
  4. Vivir, vivir, vivir!!!! si señor!!!!

    Me alegro mucho amigo, adelante.

    Y me alegro también por el resto ya que porfin vamos a poder disfrutar de tus relatos y tus fotos.

    Mucha suerte amigo...te sigo...

    Publicado hace 4 años #
  5. Muchísima suerte y ánimo. Ya verás cómo después de la primera pedalada todo te resultará más sencillo...

    (Y si se te ocurre volver antes de llegar de al punto final, escribe por aquí y ya te zarandearemos un poco. No te preocupes. Esta vez hay que acabarla. Sí o sí. )

    «A bike should look good on its own but it's not complete until a person rides it». (Shinya Kimura).
    Publicado hace 4 años #
  6. Suerte en el viaje.

    Publicado hace 4 años #
  7. Amigo Cedila, me alegro de que reunieras los arrestos para empezar la aventura, disfrútala mucho. Un abrazo fuerte

    Publicado hace 4 años #
  8. Ánimo con la aventura. Yo creo que todos en mayor o menor medida pasamos por esa fase de discernimiento: "¿Quien me mandará a mí?, Menudo fregao en el que te vas a meter..."

    A mí me está pasando ahora, por ejemplo, a la hora de plantearme la travesía en solitario de los Alpes. "¿Y si te pasa algo? Fíjate que vas a estar bastante lejos..."

    Al final hay que encontrar el equilibrio entre la ansiedad que producen los retos desproporcionados y el aburrimiento de la vida acomodaticia y eso es lo que cada uno debe plantearse, pensarlo lo justo y... saltar.

    Salud y coronas,
    Javi.
    Publicado hace 4 años #
  9. VIVIRVIVIR
    VIVIRVIVIR
    VIVIRVIVIR
    VIVIRVIVIR
    VIVIRVIVIR
    VIVIRVIVIR
    VIVIRVIVIR
    VIVIRVIVIR
    VIVIRVIVIR

    Saludos
    Andrés

    El objetivo no es llegar allí, es disfrutar de cada kilómetro hasta que llegas....., y sobre todo "ser feliz".
    Publicado hace 4 años #
  10. Un mes preparando, tranquilo, felizzzzzzzzz

    La noche anterior te planteas si no estarás un poco jilipoyas. Pasas a sentir una especie de cosa en el estómago que a veces interpretas como ansiedad.....

    Por la mañana, de forma incomprensible te planteas si quedarte en la cama.....

    Cargas la burra y la miras fíjamente. ¡¡¡me quedo¡¡¡

    La vuelves a mirar y dices: bueno, haré unos kilometrillos y ya veremos

    Cuando has perdido de vista tu ciudad, solo ves campo y dices.....¡¡¡cojones, ¿¿¿estaré jilipoyas que he estado a punto de no salir????

    Y....., cuanto te paras en un árbol a comer el desayuno, dices ¡¡¡es que soy cojonudo¡¡¡¡

    ¡¡¡esto es vida¡¡¡¡

    Saludos
    Andrés

    Publicado hace 4 años #
  11. Cedila dice:

    Pero poco a poco he vuelto a convencerme de que no es la edad ni la fuerza física lo que te permite superar los esfuerzos y penalidades que conlleva hacer un viaje como este, sino la ilusión por hacerlo. Lo que realmente me falló el año pasado fue la ilusión. El auténtico error que cometí fue salir sin ganas, simplemente porque tenía unos días de vacaciones y quería aprovecharlos a toda costa. Y salí con demasiada prisa.

    Efectivamente, no es nada de eso, me atrevo a decir que es la determinación, la voluntad, el convecimiento de quererlo hacer..

    Animo y mucha suerte... que llueve? tranquilo, es solo agua.

    un abrazo amigo

    Publicado hace 4 años #
  12. cedila te aseguro que me muero de ganas por hacer algo como lo que tu estas haciendo ahora, a Santiago o San Petesburgo, asi que disfrutalo y danos noticias de vez en cuando, este es un momento irrepetible aunque vuelvas rodar esa misma ruta otra vez, nunca sera igual una a la otra... me iria pa'ya a tu encuentro sin pensarmelo, pero me lo pienso y ahora no puedo... ya vendra mi ocasion y a pesar de mis miedos, no dudare.

    Joder como me pongo

    Un saludo desde el sur, muchos animo y no olvides las cronicas a la que nos tienes acostumbrados

    Publicado hace 4 años #
  13. cedila intenta desde lugo ir por sobrado dos monxes el sitio y el albergue
    son magicos.

    buen camino-

    Publicado hace 4 años #
  14. Di q si Cedila, di que SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII

    Ni edad, ni preparacion fisica, ni mejor o peor bici .... lo unico q hace falta es ILUSION !!!!!!

    Muchiiiiiiiiiiiiiiiiiiiisima suerte amigo, y si regresas antes de hora, aqui estaremos todos para recibirte con un inmennnnnnnnnnso abrazo !!!!!!!!

    1000 bss de animo !!!!!!!!!

    "Si es bueno vivir, todavía es mejor soñar, y lo mejor de todo, despertar."
    Publicado hace 4 años #
  15. cedila, lo importante es sentirse vivo.

    ¡¡Ánimo y buen camino!!.

    Publicado hace 4 años #
  16. un abrazo cedila
    la distancia no parece ser impedimento para compartir
    suerte amigo

    ser felices

    Somos energia..
    de ti depende, si positiva o negativa
    Publicado hace 4 años #
  17. EEYYYY¡¡¡ POLLO 11 me alegro mucho de verte por aqui, se te ha echado mucho de menos. Espero que traigas muchas cosas que contarnos...

    Ahora somos un poco mas felices.
    Saludos desde el sur

    Publicado hace 4 años #
  18. Cedila[b],en alguna ocasion yo tambien he sentido ese vértigo al verme en el extremo del trampolin, y esos interminables segundos hasta que he decidido dar el salto. Pero , una vez de salvar ese momento de incertidumbre, solo queda disfrutar y sumergirse en el ansiado proyecto.

    Y cuando por la cabeza aparece la idea de "lo que me hubiera perdido si me hubiera echado para atrás...!" se nos dibuja una amplia sonrisa de satisfaccion.

    Animo, suerte y hasta la vuelta

    Lamiñe
    Publicado hace 4 años #
  19. Cedila me alegra un monton esta nueva aventura tuya, estoy esperando tus cronicas las cuales se hacen muy amenas, de alguna manera uno va tambien contigo, un fuerte abrazo y buen camino.

    Publicado hace 4 años #
  20. Cedila muchas felicidades
    lo importante es vivir, vivir..........
    daria cualquier cosa por estar como tu ahora
    esa incertidumbre, esa livertad, ese vivir.....

    Pollo no veas como me alegro de verte
    de nuevo por aquí
    cuenta cuenta...

    somos mas felices

    Publicado hace 4 años #
  21. cedila en los momentos duros piensa que tienes unos cuantos deditos por detrás empujándote, de toda la gente que te apoya en este viaje.
    Ya verás cómo cada día que pasa te sientes mejor y más cómodo, y al final te costará regrasar.
    Muchos ánimos!!!

    No se ve bien sino con el corazón,lo esencial es invisible a los ojos
    Publicado hace 4 años #
  22. Cesar, me alegro mucho que estés por esos mundos de Dios con la casa a cuestas. Efectivamente lo peor es arrancar, después solo es cuestion de km a km y cuando te das cuenta ya estas en tu destino. Animo. Por cierto con esa bici y esa planta puedes llegar a donde quieras.

    Publicado hace 4 años #
  23. Cedila lo que se trata es de descansar la mente.
    No pienses, disfruta.

    No te enfades, esto es para divertirse.
    Publicado hace 4 años #
  24. Coime, gente, estoy realmente impresionado de la cantidad de foreros que se han interesado por mí. Os lo agradezo a todos muchísimo. Ya sabéis por experiencia que los foreros de Rodadas nunca viajamos realmente solos porque es imposible en las largas jornadas de pedaleo dejar de acordarse de los compañeros. De verdad que sois un enorme apoyo moral. A cambio de vuestro interés, yo seguiré contándoos mis pequeñas aventuras.

    Miles y miles de peregrinos en bicicleta han hecho este recorrido así que mi viaje no tiene la más mínima importancia, salvo para mí, claro, pero aún así me gusta contároslo porque tambíen a mí me gusta leer sobre los viajes que hacen otros. Especialmente si son foreros de Rodadas. Así que ahí va una nueva entrega.

    Publicado hace 4 años #
  25. Etapa 2. Salas - Pola de Allande. 61 Km

    Contra lo esperado, amaneció un día precioso en Salas. Nada que ver con el triste panorama lluvioso de la noche anterior. En cuanto me dio por asomarme a la ventana del hotel y vi este cielo azul, me faltó tiempo para acabar de empaquetarlo todo y salir a buscar la bici.

    Antes de ponerme en camino compré un par de botellas de agua. Sabiendo que tenía unas cuantas subiditas por delante y con ese sol, más me valía llevar agua en abundancia. De los tres litros no sobró gran cosa, por cierto.

    En un periquete salí de la población y empecé a subir hacia el puerto de La Espina por la carretera nacional. No es un puerto muy alto pero es un puerto mítico porque es la primera de las dificultades con las que se tienen que enfrentar los viajeros que se dirigen al profundo occidente asturiano. En invierno es uno de los puertos en los que la nieve da más problemas. La carretera, estrecha y sinuosa, salva un desnivel de unos 600 metros y no es demasiado cómoda para los camioneros. Antiguamente era paso obligado en la ruta hacia Galicia porque la carretera de la costa era mucho peor aún. Todos estos problemas se irán resolviendo a medida que se complete nuestra red de autopistas. Pero en Asturias las autopistas no son fáciles de construir ni baratas. Cada poco trecho, toca construir un viaducto espectacular.

    Le tenía yo cierto miedo a subir este puertecillo. Es la primera vez que salgo con mi nueve bici totalmente cargada y no sabía si podría subirlo entero pealeando o tendría que acabar empujando. Pero nada, ningún problema. Tomándomelo con calma, subí el puerto sin casarme gran cosa.

    En La Espina no hay mucho que ver. Sólo es un lugar de paso estratégico. Para mí tiene cierto aire de población fronteriza: es la puerta hacia el lejano oeste.

    Maravillado ante lo poco que me había costado llegar hasta aquí, y con este día tan guapo, seguí tranquilamente rumbo a Tineo disfrutando del paisaje ¿Verdad que merece la pena sudar un poco para contemplar estos horizontes?

    Al llegar a las inmediaciones de Tineo se encuentra uno con un parque en el que han puesto una curiosa estatua.

    Tineo es una población bulliciosa, sobre todo si llegas un sábado soleado y atraviesas el centro repleto de comercios y mercadillos.

    Me abastecí allí de agua y leche y seguí mi camino cuanto antes. Me hubiera gustado quedarme un rato a callejear pero había demasiada gente y a mí aún me quedaba un largo recorrido hasta Pola de Allande. Además ya sabéis que lo mio son los paisajes...

    Iba disfrutando tanto, tanto, que no me di cuenta de que el GPS hacía un buen rato que no soltaba ningún pitidito de los que hace cuando te aproximas a un waypoint en la ruta programada.

    Tanto GPs, tanto mapa y al final voy y me meto por la carretera equivocada. Ya decía yo que llevaba un rato bajando cuando se supone que tenía que estar subiendo hacia el alto de Piedratecha. Y es que el GPS y los mapas no sirven para nada si no los mira uno. El precio del despiste: 6 Km de más y cien metrillos de desnivel que hubo que recuperar. Volví a Piedrallonga, al cruce en el que me había equivocado y paré allí un rato a lamerme las heridas del ego y consolarme con las vistas.

    Y luego me tocó subir otros doscientos metrillos más hasta llegar al dichoso alto.

    Pensaba parar allí a comer algo pero hacía frío y unos nubarrones amenazadores empezaban a cubrir el cielo. Preferí seguir porque aún me quedaban otro par de altos que coronar. Perdí altura hasta donde hacía calorcillo de nuevo y al final comí muy a gusto al sol en unas mesas de madera con bancos dispuestas para peregrinos y domingueros.

    Peor lo bueno se acabó pronto: resulta que esta carretera a Pola de Allande está en obras. Sólo algunos cortos tramos conservaban el asfalto, el resto, tierra y gravilla suelta en la que hay que extremar las precauciones, sobre todo bajando.

    Aunque el paisaje sigue mereciendo la pena.

    Dos altos más tendría que subir en esta etapa: el de Porciles y el de Lavadoira. Al primero llegué ya algo cansado:

    Y luego tocó perder altura de nuevo entre estas montañas solitarias para tener que recuperarla de nuevo. alcanzar el último alto ya consumió la poca energía que me quedaba. Y llegas allí agotado y te encuentras con esto:

    "Perdonen las molestias" vamos anda... ¡para darlo a voces, oigan! Los peregrinos lo tienen fácil porque van por su camino pero yo no me atrevo a meterme por él porque está embarrado y muy empinado. Sin embargo como ya en el Canal de Castilla aprendí que a veces es mejor no hacer caso de ciertos carteles, pasé de todo y emprendí la bajada a Pola de Allande. Malo sería que el corte me impidiera pasar aunque fuera con la bici al hombro.

    El Camino de Santiago baja directamente a Pola de Allande pasando por este pueblecito encantador

    Yo seguí bajando por lo que queda de la carretera gastando zapatas de freno desesperadamente ¿Y sabéis qué? Pues que la carretera no estaba cortada después de todo. Y aquí está Pola de Allande, el final de mi etapa de hoy.

    El siguiente desafío será el alto del Palo, que por cierto, hace honor a su nombre, os lo aseguro.

    Publicado hace 4 años #
  26. Tu GPS, tus mapas, carteles de carretera cortada ... no te enfades x todo esto Cedila ... sonrie, sonrie y sonrie 1000 veces, xq esa es la aventura del viajero y xq NADA podra con la ilusion q tienes x hacer TU CAMINO !!!!!!

    Preciosa cronica amigo y las fotos ..... madre mia!!!

    Estamos todos viajando contigo, animo, muchiiiiiiiiiiiiiiiiisimo animo Cedila !!!!!

    1bsico.-

    Publicado hace 4 años #
  27. Cedila, aupa! No digo más!

    Publicado hace 4 años #
  28. Muy Bien Cedila, ese es el espiritu, esas las ganas...

    Nosostros solo queremos más...

    más de todo.

    Publicado hace 4 años #
  29. Enhorabuena Cedilla por tu crónica. Yo soy un enamorado del Camino, como tu dices, de su magia, de hablar con alguien que no sabes su nombre pero lo conoces de toda la vida, de no saber donde estas, de un día que no puedes más, de seguir adelante, de sufrir en ocasiones, de ser feliz en muchas más, en definitiva, de vivir, porque de eso se trata, y todo eso lo leo en tu crónica.

    De nuevo enhorabuena.

    Publicado hace 4 años #
  30. Este Cedila... ya la ha liado parda otra vez!!!!

    Al final voy a tener que irme con el... lo estoy viendo....

    Un abrazo Cedila, mis felicitaciones y por supuesto... admiración y animo!!!!!

    "No me sigas, que ya te he dicho que no se a donde voy ..."

    J.F
    Publicado hace 4 años #



A no ser que se indique lo contrario, los contenidos están bajo licencia de Creative Commons.

Estamos alojados con eCliente, que además de ser muy buenos en lo que hacen, son buena gente. La tecnología detrás de Rodadas

Rodadas está en la red desde mayo de 2005. IBSN: 1999-08-17-49

A no ser que se indique lo contrario, los contenidos están bajo licencia de Creative Commons.

Estamos alojados con eCliente, que además de ser muy buenos en lo que hacen, son buena gente. La tecnología detrás de Rodadas

Rodadas está en la red desde mayo de 2005. IBSN: 1999-08-17-49