La linterna de manivela que yo compré, se suponía que dándole al rabil cinco minutos tenías luz para media hora. Mentira, por supuesto.
Como yo soy muy curioso, naturalmente la desarmé para ver qué tenía dentro. Pues lo que tiene es unos cuantos engranajes para conseguir que por cada giro de la manivela el "generador" gire un porrón de vueltas.
El "generador" es en realidad un triste motorcito eléctrico de ínfima calidad, como los que se usan en los juguetes baratos. Ya sabéis: si le ponéis una pila, el mortorcito gira; y si lo hacéis girar vosotros, se comporta como una dinamo patatera.
La corriente generada sirve para cargar una batería recargable de esas de botón. Con la energía que almacena la batería se alimenta uno o tres diodos LED. Y eso es todo.
Ahora bien, milagros a Fátima: para que el cacharro de una luz mínimamente aceptable hay que estar dándole caña cada pocos minutos, no os hagáis ilusiones. Y es que la energía tiene que salir de algún sitio y por desgracia con nuestros musculitos producimos más bien poca. Hombre, para cargar un móvil generamos suficiente, pero no tiene gracia pasarse varias horas "manivelando" para eso.
Por cierto, las linternas "de agitar" son aún peores. Ahí la energía eléctrica la produce un imán que con las sacudidas va y viene a través de un bobinado. Este "generador" es incluso menos eficiente que el de manivela.
Lo más descansadito es lo de la célula fotovoltáica, claro. Pero para que os hagáis una idea, tostando al sol más caliente una del tamaño de una caja de cerillas grande, apenas se saca energía suficiente para encender un LED. La ventaja es que puedes tenerla al sol el día entero y almacenar la energía producida para usarla por la noche.
Pero recordad: de donde no hay, no se puede sacar.