Que decir que no este dicho, que contar que no sepáis.
Intentare hacer un breve resumen de lo experimentado:
El encuentro, los nervios, saludos y unas palabras a modo de presentación formal. Somos tan distintos como hermanos gemelos.
La partida, una conversación relajada de lo banal, la respiración, el sol brilla, vamos acompañados por los olivares del camino, a golpe de pedal nos vamos conociendo.
Una parada, el agradecimiento de lo recibido, ayudar, aliviar, se va llenando el bote de las experiencias, una mirada al horizonte, el campo esta verde.
El camino discurre por sendas de sensaciones positivas, el sol calienta, no quiero parar, me siento bien. Una conversación, unas risas.
La llegada, ya esta atardeciendo, el sol se esconde, llegamos a un pueblo, es el destino, destino por un día.
La celebración, el entusiasmo y el cansancio van de la mano. Una cerveza, otra, acompañadas de sus brindis, las sonrisas, las buenas sensaciones.
En la noche y después de agua en abundancia para desengrasar, desentumecer, aliviar, nos preparamos para mas, cena agradable, recapitulación, una copa de vino, otra, risas, conversación, risas, risas y alegría, la noche me confunde o será el vino.
El día se esta despidiendo y bajo un manto de estrellas “todavía estáis hay, casi no os recordaba”, nos vamos preparando para acompañar al sol en su descanso bajo la atenta vigilancia de la luna.
El descanso, los sueños, ayer tenia problemas hoy ya ni me acuerdo y tampoco los quiero recordar. Estoy seguro que mañana segura saliendo el sol donde siempre lo viene haciendo, para darnos su calor y olvidar lo que no queremos.
El transcurrir de los días me hace sentir temor por la pronta llegada del final de la aventura y experimentar el sabor amargo de la despedida, acompañado de un dulce recuerdo para la vida.
A mis queridos compañer@s (Pi y Jarton).