Me vais a perdonar un nuevo sermón. Si a alguien le empieza a salir un sarpullido, que lo deje aquí. Es que mi vena "ilustrada" reventará si me callo. . Ya sé que es fácil de decir, pero es una cosa de educación, efectivamente. Y no de la reglada precisamente, que es "políticamente correctísima". Acabo de leer que una encuesta hecha entre jóvenes ( lo que es más grave, y no augura un mejor futuro por cierto ) asegura que l*s jóvenes de ambos sexos encuentran "natural" que las mujeres satisfagan a los hombres, en general y en toda la extensión de la palabra "satisfacer". No sé cuánt*s madres/padres "progresistas" leerán ésto, pero una pequeña encuesta de bar, si somos sinceros, mostrará nuestro pequeño fracaso. Culturalmente no hemos avanzado tanto. Por cansancio, por dejadez, por inconsecuencia, por conveniencia, por lo que sea, pero directa o inconscientemente seguimos transmitiendo a nuestra prole mensajes distintos según su sexo.
Y luego hay otra cosa que igual tiene algo que ver. No sé si será un pecado de nuestros tiempos o es que ahora se documentan más, pero cada vez vemos más problemas de agresiones de jóvenes a sus padres ¿ Es la violencia "global" la que aumenta, independientemente de contra quién se ejerza ? Sería entonces síntoma de una enfermedad social que habría que valorar. Criar hijos narcisistas, pendientes exclusivamente de su "yo" insaciable podría ser alguna de las causas. Antes, hasta hace poco, "la tribu", la familia extensa, el vecindario, "la aldea", tenía malas influencias, pero no todas lo eran. Y cuando intervenía en la educación del futuro ciudadano, al interiorizar lo que su entorno esperaba de él, hacía más fácil que el sujeto "empatizase" con su mundo próximo y modulase en consecuencia su comportamiento. Hoy, con el sano pretexto de apartar a nuestros retoños de perniciosas influencias externas, cortamos de raíz cualquier posibilidad de "sensibilización" por parte de "la tribu" de los comportamientos del futuro miembro en su trato con los otros. Seguro que había que manejar esas influencias con cuidado, pero hacer lo contrario, magnificar al individuo, glorificar una libertad muchas veces mal entendida e inculcar insensatos sueños de grandeza (especialmente material) nos lleva a comportamientos problemáticos, cuando no patológicos. No está mal que hayamos limitado el "poder" que la tribu tenía para "encajar" rígidamente a sus miembros, pero con ello ¿ no estamos impidiendo también una socialización más activa, armónica e inclusiva del nuevo ciudadano ? Y perdón de nuevo por el rollo. Resumiendo: no miremos sólo alrederor, echemos también un vistazo hacia adentro, a ver si podemos hacer algo. La clave está en la tribu. Hay que sustiuir caudillos, magos y bufones por camaradas, artistas y cicloviajeros.
El primero: no estorbar.