En fin... Recuerdo ahora un intenso , aunque amistoso, cambio de impresiones en otro hilo sobre los daños ecológicos que podría causar la difusión de rutas ciclistas en internet . Una de las partes argumentaba, y con alguna razón, que los urbanitas tienden a ser poco cuidadosos con el entorno natural, y que pueden llegar a deteriorarlo fácilmente. Otra, que el respeto a la propiedad privada es casi tan fundamental como el debido a la libertad, la salud, ... Viendo ésto: ¿ cuántas bicicletas hacen falta para igualar los destrozos ? ¿ cuántos impuestos habrá que pagar ( ciclistas incluidos ) para repararlos ? ¿ subirá el precio del aluminio de los cuadros ?
Está mal que el público invada una propiedad privada, pero... ¿ puede una propiedad privada enmierdar impunemente el suelo público ? Si fuera en España, seguro que los propietarios colindantes afectados ya se habrían reunido inmediatamente para contratar al mejor y más despiadado bufete de abogados para exigir terminantemente las indemnizaciones correspondientes al contaminador. ¿ o mejor al Estado, que como se sabe somos todos, y como pagamos a escote, toca a menos ? En fin...
El primero: no estorbar.