Esto lo acabo de recibir de un amigo que vive en Zagora , organiza viajes para burguses, yo el primero.Es de Toledo,da trabajo y vive feliz aunque a veces lo pasa mal.He omitido el nº de cta....
Queridos amigos:
Seguro que casi todos habéis vuelto de las vacaciones aunque todavía queda alguno que las comienza ahora para dar envidia a los demás. Nosotros, como habréis podido ver en las fotos, prácticamente todo el tiempo hemos estado en las montañas y menos mal porque lo poco que estuvimos en el desierto fue agobiante aunque ahora mismo la temperatura ha bajado y se está bien. En las montañas pasamos frío, mientras en el desierto se morían de calor, unos cuantos cientos de kms más al norte, nosotros pasábamos frío, pero claro, a casi tres mil metros. Paisajes preciosos, bosques encantados, monos que se reían de nosotros, gente hospitalaria, lugares de ensueño, etc. pero en esta ocasión no os voy a contar nada más que un trozo de un viaje, realmente fue una tarde, noche y mañana pero creo que muchos de vosotros sentiréis lo que nosotros sentimos.
Para situarnos un poco, íbamos por caminos de cabras, realmente malos, como a 50 kms al Este de Demnate, queríamos parar a ver a una familia amiga nuestra y les llevábamos un montón de yogures porque son casi veinte niños en esa familia. Llegamos allí y salieron a recibirnos como siempre, con gran alegría aunque notamos que había tristeza. Nos obligaron a quedarnos a dormir y a compartir su merienda, ya que es Ramadán. Entonces el jefe de la tribu nos contó que su caballo estaba enfermo, había enfermado hacía semanas y llamaron a un veterinario que les cobró nada más y nada menos que 650 dh por ir hasta allí, eso es un dineral en Marruecos y más para una familia pobre de las montañas. Compraron las medicinas y se las dieron al animal pero también lo sacaban a trabajar, no podían parar pues ello implica el dejar de tener agua en la casa y de hacer trabajos para ingresar dinero. El caso es que el pobre animal empeoró y no tenían ya dinero para que volviera a ir el veterinario y el caballo fue a peor. Cuando nosotros llegamos, desde hacía dos días no se podía mover, nos preguntaron de todo como si nosotros pudiéramos saber como se podía curar, ellos confiaban en nosotros, siempre piensan que los europeos sabemos más de todo, pero claro, no es así, por ello llamamos a una importante y famosa doctora veterinaria española que nos dijo que podían ser varias cosas y sin verlo no podía hacer mucho para indicarnos que hacer, que lo mejor sería llevar un veterinario, así que llamamos al veterinario del pueblo y le convencimos para ir a buscarlo después de la merienda, ya que ésta es sagrada. Casi dos horas para ir a por él por un camino que de noche era tremendo, sobre todo cuando se estrechaba pegado al precipicio, pero lo llevamos y le puso varias inyecciones certificando que tenía una infección de vejiga muy grande y que si no se moría por la noche, a lo mejor se salvaba. Vuelta a llevarlo, otras dos horas y regresar dos horas más, así que llegamos a la casa de madrugada y vimos a los niños llorando al lado del caballo que estaba tumbado y la abuela enrollada en una manta cerca dejando caer lágrimas sin hacer ruido pero era una imagen muy triste verla así. El pensamiento que todos tenían era que iba a ser de ellos si se moría el caballo. Aquí los caballos son muy caros, uno que no sea ya potro y pueda trabajar, al cambio cuesta unos 1.300 ?, dinero del que no disponían ni de broma la familia. Nosotros nos acostamos porque estábamos cansados pero todo el mundo se quedó en vela. Por la mañana el caballo seguía vivo pero se veía que mal, le pusieron la otra inyección que el veterinario dejó por si sobrevivía por la mañana pero dio igual, una hora más tarde se moría dando revolcones de un lado a otro y con gran sufrimiento. Nosotros allí plantados no sabíamos que hacer y nos dispusimos a irnos para respetar su dolor, entonces el jefe de la familia vino a nosotros y nos pidió trabajo, necesitaba ganar dinero y le iba a ser imposible sin el caballo. Yo no le puedo dar trabajo, casi no habla ni árabe, sólo bereber. Hay pobreza por todos lados y la vemos sin hacer nada, no podemos hacer cosas por todo el mundo pero a veces, cuando nos toca de cerca como esta familia que conocemos, a lo mejor ayudarles es una buena acción mejor que traer cuadernos y similares. Este cuento es simplemente para aquel que ha pasado por lugares como el que describo viendo a gente pobre y que siempre ha pensado ?de que vive la gente por aquí?, pues ahora tiene la oportunidad de ayudar de verdad, allí hay casi 20 niños pequeños y en cuanto se les acabe todo se trasladarán a una ciudad a mendigar y acabarán como acaban todos. Os voy a poner mi número de cuenta para ver si entre todos somos capaces de comprar un caballo que tiene un coste inferior a unos amortiguadores buenos. Por supuesto no hice ni una foto del caballo en su trágica situación ni por respeto ni porque tenía ganas de hacerlo pero en cuanto lo compremos, os mandaré una del nuevo caballo con la familia. Nosotros personalmente iremos allí para ir juntamente con la familia a comprar un caballo. El número es el siguiente:
A nombre de José Javier Lanzarot. Atar Expeditions. Por favor, poner en el concepto Ayuda caballo. Ahora es tiempo de crisis y mucha gente está mal, pero recordar que siempre hay gente que está peor y lloran en silencio, nadie sabe nada de ellos. Espero contaros cosas más alegres la próxima vez.
Un gran abrazo.
José Javier Lanzarot (Jota)