Viaje a Fisterra que no llegó a ser.

De Ávila a Santiago, enlazando lugares de la mística.

Por Fredy. Publicado el 18 de febrero de 2015 y actualizado por última vez hace 2 años y 9 meses

UN VIAJE A FISTERRA QUE NO LLEGÓ A SER
Alfredo Martínez Hernández

Día 13 sábado de septiembre del año 2014
MADRID – MACOTERA: 76 Km

Parten dos ciclistas a las 8,30 horas desde Madrid. La ciudad se va despertando de la resaca del viernes noche, cuando llegan a la estación de Chamartín Alfredo y Domingo, son compañeros en el Instituto Geográfico Nacional; van a seguir una ruta que han denominado ‘Mística’, pues quieren unir tres lugares de cierto significado como son: Ávila, Santiago de Compostela y Fisterra. Llegan a Ávila en el tiempo previsto y después de un pequeño desayuno en la cantina de la estación, se encaminan a la ciudad, donde oleadas de turistas van tomando los lugares más representativos. Atraviesan la ciudad amurallada para ir por carretera hasta el pueblo de Macotera (Salamanca), donde duermen en un hotel rural. El día ha transcurrido con sol, viento, algunas nubes, una pequeña tormenta, algún berraco, mucho asfalto pero por carreteras secundarias y sin tráfico. Han sido 76 km para ir tomando conciencia de sus máquinas y del peso que transportan.

Día 14 domingo
MACOTERA – SALMANACA: 52 Km
Los viajeros han dormido en Macotera, en un hostal rural como únicos ocupantes; no es época de turisteo y el hotel está vacío, menos mal que la cena fue abundante, así como el desayuno.

Parten del pueblo por una tranquila carretera hacia Alba de Tormes, lugar donde están conservados los restos de Santa Teresa, esperan que con la credencial de pergrinos, les dejen pasar gratis de visita, pero les dicen que aquí paga todo el mundo (menos los religiosos), un poco mosqueados, se marchan para Salamanca sin visitar el lugar y sin tomar la dosis mística que venían buscando.

Llegan a Salamanca con la certeza de que el tiempo va a cambiar en cualquier momento, efectivamente, al poco de llegar y guardar las bicis en el albergue, comienza a llover. Han hecho 52 km, pero con el agua que cae, no les apetece seguir, prefieren quedarse a disfrutar de los pinchos y cervezas de la feria. La hospitalera (francesa) les advierte que para intentar cortar la plaga de chinches que viaja entre albergues, no pueden subir nada a los dormitorios, alguno de los allí alojados no hace caso; en una visita de inspección, les saca todas las cosas que han subido al vestíbulo (todo un carácter).
Día 15 lunes
SALAMANCA – ZAMORA: 65 Km
Domingo y Alfredo parten temprano del albergue de Salamanca, son las 8 de la mañana cuando salen a las calles de la ciudad que están limpiando, van quedando algunos restos de la fiesta. Un buen desayuno en un bar para comenzar el día. Saliendo de la ciudad, paran en una gasolinera a rellenar una rueda de Domingo que pierde aire. Continúan y a los pocos kilómetros, han de parar de nuevo, la rueda tiene rota la cubierta y la cámara. Solucionan el tema y siguen por carretera nacional sin tráfico, gracias a la autovía que hay paralela hasta Zamora. Con la avería, no se atreven a pisar otro terreno que no sea el asfaltado. Llegados a la ciudad, buscan un taller para comprar otra cubierta y cámara, van hacia el albergue para instalarse. Una gran tormenta amenaza con caer en cualquier momento.

Después de instalarse en el albergue, se van a comer y a visitar esta bonita ciudad. Regresan al albergue y ven como van llegando peregrinxs de manera escalonada, entre ellos, llegan tres ciclistas cargados de equipaje. Alfredo ha reconocido a Laura, la ciclo viajera que viene desde Sevilla y que se conocieron a través de un blog. Presentaciones de los cinco ciclistas (Laura, César, Jesús, Domingo, Alfredo) e intercambio de relatos.

Ya en el albergue, se juntan los ciclistas de nuevo. César y Laura se van a cenar de pinchos a un lugar que les recomiendan, Alfredo les acompaña aunque ya ha cenado, pero alguna cerveza caerá. Jesús está en el fisio y no llega a cenar, le llevan algo para rellenar el estómago. De vuelta al albergue y ya con la hora de cierre de edición del día, se despiden hasta mañana, quedan a desayunar y para marchar juntos.

Día 16 martes
ZAMORA - SANTA MARTA DE TERA: 82 Km
Amanece y las dos hospitaleras italianas les ofrecen un desayuno a base de café, pan tostado, mantequilla y mermelada, los viajerxs aportan lo que tienen para compartirlo entre todxs. Recogen y salen los cinco a la calle, son las 8 h, el día está soleado pero se huele un cambio en el ambiente. Enseguida se paran a tomar un café más fuerte en un bar cercano a la plaza. Con la maquinaria preparada, se ponen en ruta. La salida no ofrece mucha dificultad. Se va terminando el casco urbano y circulan por una vía de servicio junto a unas naves industriales. Alfredo va el primero y un perro tras una alambrada se pone a ladrar. Al cabo de un rato mira para atrás y no vienen los colegas. Parece raro que haya avanzado tanto. A los pocos minutos van llegando y le cuentan que el perro se salió y se fue detrás de Laura. Gracias al grupo, consiguen disuadir al animal. Laura cuenta la mala experiencia que tuvo cerca de Cáparra unos días antes cuando un perro mordió una de sus alforjas.



Todos juntos siguen la marcha por la N-630, aprovechando la autovía cercana, no hay apenas circulación por la nacional. A los pocos kilómetros de pasar el pueblo de Roales, se termina la autovía y se unen al tráfico intenso. El arcén es pequeño y en cuanto pueden, se salen de la carretera para seguir por una pista marcada como Vía de la Plata. Así llegan a Montamarta, atraviesan el Embalse de Ricobayo que ahora está bajo y pueden cruzar sin dificultad hasta la Ermita de la Virgen del Castro. Parece que se aproxima la lluvia, a lo lejos se ven nubes de evolución.

Siguiendo las indicaciones del camino, atraviesan la carretera nacional y las obras de la vía del AVE, creyendo que era de la autovía. Algo más adelante las indicaciones son confusas a causa de las obras y no tienen claro por donde seguir. Deciden probar por la supuesta obra de la autovía, pues creen que la están construyendo hasta Benavente, algo más adelante en Granja de Moreruela, Alfredo y Domingo han quedado con Pedro, un compañero de su trabajo. Suben al talud de la obra y encuentran una plataforma ancha con el piso de gravilla compactada, les hace ir a una buena velocidad con tendencia siempre hacia abajo. De repente llegan a un viaducto de la obra que atraviesa el embalse. No están seguros de que esto conduzca a Benavente. César saca el GPS, Alfredo un mapa y comprueban que se han ido bastantes kilómetros de la dirección de Granja de Moreruela. Descubren que la obra es del AVE cuando ven unas señales sobre el viaducto. Alfredo llama a Pedro y le cuenta lo que ha pasado y que regresar, les supone un buen rodeo de kilómetros. Le dice que el lugar de encuentro entonces será en Tábara, tienen aproximadamente la misma distancia. Hace bastante viento y en cuanto pueden, abandonan la obra del trazado saliendo a una carretera que les lleva a Perilla de Castro. Aquí toman un café y algo de comer que traen. Casi 7 km después se incorporan a la N-631, no les gusta la idea, pero no queda otra, pegados al arcén y con bastante viento lateral, llegan a Pozuelo de Tábara que cruzan sin detenerse. Una recta de 7 km y llegan a Tábara. Aquí mientras esperan a Pedro, visitan la iglesia románica del siglo XII, dentro hay una exposición de ‘beatos’. Les sellan la credencial y toman una tapa muy rica con cerveza/vino en un bar de enfrente.

Después de menos de una hora, llega Pedro. Presentaciones y continúan ahora los seis por el Camino Sanabrés. El Camino tiene en ocasiones unas rampas muy fuertes que van superando cada cual como sus fuerzas le acompañan. El paisaje ya ha cambiado, dejando atrás los campos meseteños exentos de arbolado. Pasan por Villanueva de la Peras, atravesando el pueblo y de nuevo siguiendo las indicaciones del Camino, llegan a Santa Croya de Tera, cruzan el río y llegan en menos de 1 km a Santa Marta.

El albergue está abierto pero no tiene hospitalero, un cartel dice que es su día de descanso. Los viajeros se instalan, duchan, lavan la ropa, compran la cena y el desayuno. Van a ver la iglesia que tiene la figura en piedra más antigua del apóstol conocida.
Arranca a llover, cena y fin del día, afuera llueve y el día de mañana no augura mejor.
Día 17 miércoles
SANTA MARTA DE TERA - PUEBLA DE SANABRIA: 72 km
Amanece un día lluvioso y gris en Santa Marta. Desayunan todos juntos. La previsión es que se mantenga la jornada así. Cuando amaina un poco, se ponen en marcha pero con un fuerte viento lateral. Circulan por la N-525, ya que hay una autovía que descarga de tráfico la carretera, las lluvias del día anterior, han dejado los caminos no aptos para rodar con la bici cargada. La lluvia cae de manera fina a ratos, pero el viento es una constante.

Pasan Camarza de Tera, Vega de Tera, Junquera de Tera, Rionegro del Puente y llegan a Mombuey, donde encuentran una panadería a la entrada del pueblo con unas exquisitas empanadas de carne y bonito.
Continúan después de este pequeño almuerzo, el viento sigue siendo protagonista y su fiel acompañante. Pasan por Asturianos y las gotas que ocasionalmente iban cayendo sin grandes consecuencias, se convierten en una lluvia seria que les acompaña hasta entrar en Puebla de Sanabria.
Hoy cumple 59 años Alfredo y se toman unas botellas de sidra en lo alto del pueblo, mientras dan cuenta de las provisiones que llevan. Después de esto, bajan a un bar a tomar un café con unas pastas cuando el cielo se les cae encima. Llueve muchísimo, corren a poner las bicis debajo de un porche. Pensaban haber seguido hasta el pueblo siguiente, pero el tiempo sigue amenazando lluvia, el viento también ha cansado a los ciclistas y deciden quedarse en un albergue de Puebla, donde pueden ducharse, lavar y secar la ropa. A Laura se le ocurre con la ayuda de todos, preparar un tiramisú sorpresa a Alfredo por su cumple.
Domingo hace un arroz con atún y tomate. Cenan, charlan y planifican la ruta para el día siguiente. Mañana entrarán en Galicia.

Día 18 jueves
PUEBLA de SANABRIA - A GUDIÑA: 61 km
El día amanece lluvioso y ventoso. Puede ser una incomodidad, pero a los viajeros no les da temor este tiempo. Después del desayuno, preparan las bicis: limpiar cadena, engrasarla, revisar roldanas… Se abrigan y se protegen para la lluvia. La previsión además es de fuertes vientos.

Todos mentalizados para la que se prevé una dura jornada y al grito de guerra de ¡Espartanos! que suele lanzar Jesús, hacen los diez primeros kilómetros de un tirón. Parada para un café y así afrontar mejor la subida del Padornelo. Van por la nacional pues no hay apenas tráfico debido a la autovía. La carretera está cubierta de bosque a ambos lados, no hace sol pero se agradece el arbolado, ya que les protege del viento. Pasan el túnel del Padornelo y comienza una bajada prolongada a gran velocidad pero con precaución, hace mucho viento y el piso está mojado. Llegan a Lubián y hacen una parada para, café y bocata.


El camino por donde habría que ir es bonito, pero debido a la lluvia, nadie se atreve a aventurarse y prefieren seguir por el piso asfaltado.

Comienzan la subida a La Canda. Pasan el segundo túnel y de nuevo se disponen a otro largo descenso hasta A Gudiña. Las nubes que les han acompañado todo el camino, descargan con furiosa intensidad y sin opción a un refugio. El agua les acompañará hasta el pueblo sin tregua.

Llegan al pueblo y la lluvia hace un receso, buscan el albergue y se instalan. Han llegado sobre la hora de comer, los viajeros están hambrientos y buscan un lugar para reponer fuerzas. Toman un menú abundante a base de lentejas, jamón asado y arroz con leche, que dan cuenta como si fuesen pirañas. De regreso paran en la biblioteca pública, donde se informan por internet sobre los desniveles de la ruta del día siguiente, los kilómetros y el tiempo que les espera.

Compran fruta, yogures y cereales para la cena y el desayuno, no pueden lavar ropa pues sigue lloviendo y nada se va a secar, la lavadora del albergue además, está estropeada. La ropa mojada que traen, la van secando en radiadores. Conocen a Alejandra, una chica ciclista (argentina de Córdoba), que viene desde Madrid y su última etapa ha sido desde Santa Marta de Tera hasta aquí (133 km). Laura se alegra de conocer una chica ciclista como ella, ya que no abundan las mujeres sobre dos ruedas.

Mañana se anuncia lluvioso, tendrán que atravesar A Serra Seca (curioso topónimo para estos lugares que llueve tanto) y O Monte da Requeixada camino de Ourense. El terreno es algo complicado con este tiempo, les han comentado que con las obras del AVE hay desvíos y algún posible despiste. Hablan de cambiar el itinerario para seguir por la N-525, con menos desniveles y poco tráfico. Cena, un poco de charla y a dormir.

Día 19 viernes
A GUDIÑA - OURENSE: 110 km
Un día más madrugan para salir a rodar. Ha estado lloviendo sin parar toda la noche y amanece de la misma suerte.

Después del desayuno, Pedro decide partir solo por el camino de la montaña, los demás seguirán por carretera. Paran a las afueras del pueblo a tomar un café de verdad. Alejandra ha decidido acompañarles y de nuevo el grupo es de seis. A Jesús se le rompe la cadena y la marcha se retrasa hasta que se repara.

Reanudan la marcha con un viento que les acompaña de manera incómoda, la lluvia que ahora cae fina, es otro ingrediente más; por delante muchos kilómetros. El terreno es un continuo sube y baja, el paisaje de campos y montes verdes. Paran en Verín para un breve descanso y Jesús aprovecha para buscar un taller de bicis, tiene que cambiar la cadena. César cree estar cogiendo un resfriado y decide no hacer más paradas hasta Ourense.

Ha dejado de llover y sale el sol, es como un sueño después de tantos kilómetros de chubasquero. Todxs llevan los pies mojados. La siguiente parada será Xinzo de Limia para comer algo. Alejandra quiere llegar a su casa de Ourense hoy. En principio, el grupo tenía la intención de dormir antes de llegar a la ciudad, pero parece que los kilómetros van pasando bien y deciden seguir todxs a Ourense. A la salida de Xinzo descarga una tormenta increíble y buscan un lugar donde resguardarse. La tormenta ha durado casi quince minutos y ha caído muchísima agua y granizo. Sale el sol de nuevo y las bicicletas vuelven a rodar. El terreno ahora es muy llano y se puede hacer una buena media. Las subidas se hacen menos fuertes y las bajadas más largas.

Se juntan todxs en el albergue de Ourense. Allí está César y Pedro. Siguen el protocolo habitual de instalarse, ducha y lavado de ropa. Luego van con Ali y su pareja David a tomar zorza, caldeiro y viño del país, por la zona de la catedral. Se despiden hasta el día siguiente.
Día 20 sábado
OURENSE - SANTIAGO: 118 km
Se levantan con la broma de llegar a Santiago hoy, aunque el plan es quedarse unos 40 km antes, en el albergue de Lalín, para entrar triunfantes y descansados a la capital del peregrinaje. Van a desayunar al bar frente del albergue donde les han guardado las bicis en el garaje (por 1€). Llegan Alejandra y David que les acompañarán unos kilómetros.

Emprenden la salida de Ourense ocho ciclistas, parece un club de dos ruedas. La salida de la ciudad es una cuesta arriba de unos 300 metros de desnivel y de un 20%....la recompensa, unas estupendas vistas de la ciudad con el río Miño atravesando el valle.

David les recomienda seguir por carreteras locales hasta enlazar con la N-525, hoy domingo tendrá poco tráfico. Alejandra y David se despiden a los pocos kilómetros, con cierta pena se quedan todxs ya que, aunque con el poco tiempo que han pasado juntos, les queda un gran recuerdo.

Continúan devorando kilómetros y pasando por pequeñas aldeas con mucho encanto. Las señales que indican el Camino de nuevo reaparecen. Llegan a un cruce con la opción de seguir por unas corredoiras o por carretera. El grupo se divide para reagruparse más adelante, pues Domingo, Pedro y Alfredo prefieren circular por asfalto, por otro lado van César, Laura y Jesús que quieren pisar tierra.

Se vuelven a unir en un bar a la entrada de Cee, lugar famoso por su pan. Aquí descubren unas empanadas muy ricas de las que dan cuenta. El tiempo parece que hoy será más estable. Nubes y algún pequeño amago de lluvia, pero parece que se va despejando.

El grupo ya reunido y descansado, continúa la marcha. El trayecto hasta Lalín se hace duro, con continuos subidas, bajadas y pequeños puertos.

Quedan unos 45 kilómetros a Santiago y el grupo valora la situación. Algunos van cansados, sobre todo el grupo que viene desde Sevilla que ya han pasado de los 100 km. Laura, César y Domingo prefieren quedarse aquí. Pedro y Jesús quieren llegar hoy. A Alfredo le da igual, su idea es continuar hasta Fisterra y decide seguir.

Paran en un centro comercial para comprar comida y bebida. En un pequeño parque comen y se hidratan. Después del descanso se disponen a partir. Al fin se quedan Laura y César y los demás se ponen en movimiento.

Los kilómetros van pasando, cruzan el río Deza y una fuerte subida les lleva a Silleda, a partir de aquí ruedan durante 20 km casi todo cuesta abajo, así llegan al río Ulla, entrada a la provincia de A Coruña.



4 km más adelante se anuncia un albergue en un cruce. Domingo se siente muy cansado y opina quedarse ahí. Siguen una pista cuesta arriba y preguntan a un paisano si queda mucho al albergue, les dice que unos 2 km. De nuevo paran a valorar la situación, están a 15 km de Santiago y deciden continuar hasta Compostela. Alfredo lleva unos kilómetros con una molestia en un talón de aquiles, cada vez que arranca le duele hasta que se va calentando, pero por lo demás no tiene problema en seguir más tiempo. Como las cosas nunca son lo que parecen, la entrada a Santiago se hace dura por las cuestas de subida. Paran a la entrada de la ciudad con la alegría de haber llegado, pero mucho más alegres cuando reciben un mensaje de que Laura y César han decidido seguir.

Domingo, Jesús, Pedro y Alfredo han entrado ya en el Obradoiro. César y Laura llegan media hora más tarde. Pasan de las 20 horas cuando están todxs de nuevo reunidos, alguna lágrima se ha reflejado en las caras a pesar de que ya anochece.

Les queda la última aventura del día que es buscar un lugar para dormir. Van a un hotel donde hacen descuento a los peregrinos, pero está todo ocupado. Les buscan otro en las afueras de la ciudad que para colmo está en lo más alto; más cuesta arriba. Después de llegar se instalan y parten a cenar.

Alfredo comenta que no va a seguir a Fisterra por el problema del talón, se ha descubierto una inflamación seria. César que quiere seguir a Muxia y Fisterra. los demás volverán a Madrid al día siguiente y Jesús para Alicante.

Día 21 domingo
SANTIAGO DE COMPOSTELA
Después de los días acuáticos y ventosos, kilómetros de polvo, barro y asfalto, el día se presta a vagar por la ciudad en plan tranquilo. Pedro ha gestionado su billete de vuelta por la mañana. Han quedado cinco amigxs que celebran con una mariscada la llegada a Compostela y sobre todo, un brindis por un viaje que dejará una huella imborrable.

Como en el argumento de una novela, las estaciones son a veces escenarios de llegadas y despedidas. Hacia allí se encaminan por la tarde a despedir a Alfredo que se marcha para A Coruña a visitar a unos amigos, ya que no pudo terminar el ‘viaje místico’ en Fisterra. Queda en el ambiente un adiós melancólico por la separación. El resto de ciclistas se irán despidiendo y la ‘grupeta de espartanos’ quedará en los corazones


De un vistazo

Itinerario Viaje con alforjas y amigos en un intento de llegar al fin del mundo.
Duración 8 días
Fechas 13 de septiembre de 2014 - 21 de septiembre de 2014
Distancia total 636 Kms
El pelotón Un grupo de ciclistas muy graciosos.

Autor

Fredy

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Desde pequeño me gustaron las dos ruedas, en el principio de los tiempos fue la de carretera, después del segundo accidente con un coche, descubrí la BTT. Publiqué la primera guía de Madrid a Santiago…


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