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En pareja, en familia, con un grupo, con el perro o en solitario. Viajar con alguien (o solo) y no morir en el intento.

Hase-Pino adaptada para llevar niños pequeños

Escrito el 19 de agosto de 2013 por Alicia. 9 comentarios

Christian y Olga están viajando por América Latina con Naila, su hija de dos años y medio. Cuando pasaron por casa de los que escriben, en diciembre de 2012, nos quedamos alucinados con el invento que habían construído para transportar a su hija. Les pedimos entonces que, cuando hubiesen rodado con él unos cuantos kilómetros, nos escribieran para contarnos qué tal les había ido. Aquí tenéis sus conclusiones :)
El "invento" es un Hase Pino al que se le ha acoplado un carrito de niño

El “invento” es un Hase Pino al que se le ha acoplado un carrito de niño

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Este artículo fue publicado el 19/agosto/2013 dentro de la categoría Bicicleta, Blog, Compañeros de viaje en Rodadas.net, una página web sobre cicloturismo y viajes en bicicleta mantenida por Álvaro Martín y Alicia Urrea.

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Viajes (y viajeros) con niños

Escrito el 8 de marzo de 2012 por Alicia. 9 comentarios

Que viajar en bici es una forma relajada, estimulante y sana de pasar las vacaciones es algo de lo que creo que no necesitamos convencer a nadie. Sin embargo cuando algunos de los componentes de la familia están por debajo de la edad de votar algunos aspectos de la logística se complican tanto que parece que hay que renunciar a las salidas en bici. Ya hemos hablado en alguna ocasión de cómo organizarse o cómo llevar a los peques en bici. Volvemos sobre el tema esta vez con inspiración: esta semana os mostramos ejemplos de familias que hacen mucho más que dar un paseíto el domingo, y que no parecen traumatizadas por el intento. Guiño

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Este artículo fue publicado el 8/marzo/2012 dentro de la categoría Blog, Compañeros de viaje, Compañeros del pedal en Rodadas.net, una página web sobre cicloturismo y viajes en bicicleta mantenida por Álvaro Martín y Alicia Urrea.

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EnBiciAndo a tu pareja: la historia de Ana y Pepe

Escrito el 21 de febrero de 2012 por Alicia. 21 comentarios

En 2003 Pepe montaba mucho en bici. Hacía a veces etapas de más de 200 kms. Ana, no. Pepe quería que Ana disfrutara de las dos ruedas tanto como él. Lo intentaron. La cosa no funcionó. La bici de Ana se quedó guardada en el trastero. Nueva. Esperando su turno.

En 2010 decidieron volver a intentarlo. Las rutas empezaron a sucederse y ahora planear un viaje en bici es una ilusión conjunta. ¿Qué ha cambiado entre entonces y ahora?

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Foto sacada en Austria... un principio para todo

Foto sacada en Austria... un principio para todo

Cuando empezamos en esto de la bici servidora sabía lo justito para arrancar la bici y seguir todo de frente. Álvaro sin embargo había hecho su primer viaje en bici con 12 años y es desde un ciclista amateur habitual con salidas frecuentes entre semana y fines de semana. Además, mientras mis vacaciones familiares consistían en temporadas en la costa meditarránea en plan tribu familiar, Álvaro se iba todos los veranos de camping a Asturias. En resumen: éramos una pareja bastante desigual.

Sin embargo con un poco de paciencia y constancia por parte de los dos, ahora disfrutamos bastante de nuestros viajes en bici. ¿cómo lo hemos hecho? Aprovechando un comentario que nos ha dejado Nuria sobre el viaje de que va a hacer este verano aquí van algunas ideas que igual os ayudan o al menos evitan algunos conflictos:

Consejos para el iniciante o iniciador

No se puede viajar con alguien que no quiere viajar así que asegúrate de que el que va a ir contigo de viaje entiende que ni todo es de color de rosa ni todo es negro zaino. Hay momentos para todo hay que afrontarlos todos con la mejor disposición posible.

El primer paso es comprobar cómo están las fuerzas. Haced salidas juntos para entrenar y para conoceros un poco mejor. ¿Qué ritmo tiene cada uno? ¿Qué capacidad física? Después de unas cuantas excursiones de uno o dos días podrás hacerte una idea de qué tipo de etapas conviene diseñar. Una recomendación es que hagáis un viaje de dos días antes del gran viaje con alforjas y toda la parafernalia.

Asume que vas a ir más despacio. Etapas cortas, descansando a menudo y a un ritmo probablemente más lento del que tú llevarías si fueses solo/a.  Eso no se traduce en que vayas a tu ritmo y de vez en cuando pares a esperar a la otra persona sino más bien que te hagas a la idea de que toca ir más despacio. Si estás acostumbrado/a a ir dándole caña es posible que no sea tan fácil como pudiera parecer adoptar un ritmo calmado.

Y ya que estamos, hazlo con tacto porque no mola nada que te hagan sentir un inutil: si estás esperando a tu pareja intenta evitar ponerte a dar consejos. Simplemente relájate, ponte al lado del otro (posiblemente la otra persona se acelere al ir a tu lado, así que tendrás que ser tú el que controle para que el otro (que tiene menos experiencia) no se reviente)  y habla del tiempo, de las costumbres locales, de lo bonito que está el campo o de la interesante peli que viste el otro día.

Y ya que estamos hablando de esto, otra cosa que no mola nada es eso de que te esperen en la parte de arriba de una cuesta y cuando tú llegues el otro diga ¿ya estás? y se vaya… Y tú que has “esprintado” para llegar a comentar la jugada te quedas con un palmo de narices y la sensación de que eres más un lastre que un compañero de aventura.

Si tu compañero tiene mala técnica sería bueno que aprovechárais antes del viaje para aprender algunas cosas que pueden hacer más agradable la experiencia como la forma correcta de cruzar una vía de tranvía.

No hay cosa que más toque las narices que que alguien te diga lo fácil que es el camino que estás haciendo mientras las pasas de kilo intentando no caerte. Mientras uno está agobiado tratando de salir de un atolladero no es el momento de demostrar todo lo que sabes. Hay quien prefiere que cuando hay un momento difícil el otro se quede a su lado o le vaya marcando el ritmo y quién prefiere que le dejen solo y le esperen cuando la parte dura del camino haya pasado. Mejor pregunta…

Si el grupo va muy fuerte y tu joven padowan es el único sin experiencia es posible que se fuerce demasiado para estar a la altura y acabe desfondado/a. Para un principiante ir en grupo es bueno siempre que haya “subgrupos” de todos los niveles. Es decir, que en el grupo idealmente debe haber dos lentos – o dos rápidos-. Ya hemos hablado antes de esto así que no incidimos. La cosa no es que todo el grupo tenga la misma forma física sino la misma disposición mental.

Aprende a diferenciar entre un “no puedo” por inseguridad y una amenaza seria de huelga general. Una anécdota en una dirección y otra en la otra:

Cuando empezamos me daba un miedo serio subir puertos de montaña. Siempre buscaba miles de excusas para no enfrentarme a los grandes desniveles. Y no es que no me gustara. Era un tema de inseguridad pura y dura. Menos mal que Álvaro ignoró tozudamente todas mis excusas y fue todo el rato cerca apoyando que sino nos habríamos perdido un montón de experiencias increibles.

Otro día me encontraba fatal. No podría calificarlo como nada especial. Simplemente ese día no tiraba. Me costó Dios y ayuda convencer a Álvaro de que no es que estuviera vaga sino que simplemente me iba a desmayar en el suelo. Fue buscar un camping, poner la tienda y quedarme dormida. Eran las dos de la tarde y me desperté a las 9 de la mañana del día siguiente. Entonces pudimos reemprender marcha tranquilamente.

A la pregunta ¿y no hay libro de instrucciones? la respuesta es que no. Aunque si ves que te van a gritar yo aconsejaría ceder (un poco).

Para el que está siendo iniciado

Si no estás dispuesto/a a pasarlo un poco mal a ratos y a disfrutar de una aventura con el ánimo en positivo, de verdad, mejor que no vayas.

Intenta coger algo de forma antes de hacer tu primer viaje. No hace falta que estés muy fuerte pero deberías poder hacer al menos 30 o 40 kms en un día (que no sin parar de vez en cuando) antes de salir de ruta. No te preocupes si no estás igual de en forma que el resto de la gente. Lo importante es que le pongas voluntad, seas generoso/a en el esfuerzo) y vayas con un todo el grupo que esté en la misma onda.

Y si puedes intenta dominar también la técnica. Yo en su momento no lo hice y me costó morder el polvo un par de veces. Me refiero a saber arrancar y parar de forma segura (sin bambolearte); saber qué bordillos se pueden pasar y cuáles no, qué hacer ante un obstáculo atravesado en la carretera o cómo frenar en una bajada pronunciada. Hay otros detalles técnicos que viene bien conocer como la forma más eficaz de utilizar los cambios que puedes aprender sobre la marcha.

Ser autosuficiente -llevar todo lo que necesitarás durante el día-ayuda: lleva siempre agua, algo de comer, crema del sol o una cámara de fotos. Que luego los de alante tiran y se saltan sitios donde tú habrías sacado una foto sin dudarlo.

No seas como yo y déjate aconsejar. Yo soy fatal para recibir consejos y a menudo me cabreo cuando me dicen lo que tengo que hacer pero lo cierto es que Álvaro tiene casi siempre razón y si no la tiene por lo menos sus comentarios siempre tienen algo de interesante. Desde que le escucho más nos va mucho mejor.

Una cosa es ser quejica y otra cosa es que el que tire más se deje llevar por su propia capacidad y no se de cuenta de que tú no puedes ir a ese ritmo o que necesitas parar más a menudo a descansar.

Lo que los deportistas llaman experiencia es en parte conocer el cuerpo de uno y sus límites y luego empujarlos un poco más para allá. Convierte esto en un objetivo: intenta descubrir tus patrones: ¿tienes que comer algo cada 15 kms para no desfallecer?  Aprende a aprovechar las paradas del grupo para mirar el mapa para no entorpecer la marcha pero hazte caso que los que van contigo, por mucho que sepan no son adivinos ;)

¿Alguna sugerencia? ¿Algo que añadir? ¿Algo que como iniciantes o iniciados os haya tocado especialmente las narices y no esté en la lista? Todas las aportaciones serán muy bien recibidas. Un abrazo y buenas pedaladas!

 

Este artículo fue publicado el 16/junio/2009 dentro de la categoría Compañeros de viaje en Rodadas.net, una página web sobre cicloturismo y viajes en bicicleta mantenida por Álvaro Martín y Alicia Urrea.

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Viajar con niños II: Cómo organizarse

Escrito el 2 de junio de 2009 por Alicia. 2 comentarios

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La familia Mercat en su llegada a Francia despues de un anno de ruta

Llevar a los churrumbeles de viaje es una aventura en la que se plantean dos tipos de problemas. El primero es logístico: ¿cada uno en su bici? ¿llevamos un tándem? ¿cómo transportamos todos los trastos necesarios para un niño? Sobre material para llevar a los pequeños echa un vistazo a este artículo.

La segunda cuestión tiene que ver con cómo planificamos la ruta: ¿Qué rutas son adecuadas para hacer con niños? ¿Cuántos kilómetros se pueden hacer llevando a un pequeño en el asiento de atrás?

Los expertos en estos temas aseguran que cualquier niño que pueda conducir una bicicleta de 10 velocidades puede viajar en bici acarreando sus correspondientes alforjas con un poco de preparación. Si tu pequeño todavía es demasiado joven para ello considera adquirir un tándem como el que Mikel utiliza para viajar con Eki [FOTO] ; o acoplar a tu bici un carrito en el que pueda ir tranquilamente durmiendo, dibujando o cantándote la canción del tallarín a voz en grito (como sino vas a oírle con el estruendo de los pajarillos).

Debes tener en cuenta algunas cosas. La primera: con niños la distancia que puedes recorrer es limitada. No solo cuenta en este sentido la capacidad física del niño en cuestión –Álvaro hizo el camino de Santiago con 12 años, en algunas de sus jornadas llegaron a 100 kms- sino también otras cuestiones relacionadas con la forma de ser de los pequeños.

Con niños siempre tendrás que parar más a menudo. Ir al baño, quitarse ropa, ponerse ropa, beber agua, comer algo… Los adultos pueden hacer coincidir sus necesidades con una parada técnica pero los niños no.

Además, debes dejar muchos huecos para otras actividades: bañarse en ríos, recoger flores en un campo, jugar en un parque, o visitar reservas de animales… Se trata de instalarse en un ritmo tranquilo, disfrutando de lo que va surgiendo durante el camino. Preparando etapas de entre 30 y 50 kms diarios en función del terreno y otras condiciones, dejaremos tiempo de sobra para todo.

Y no es que los niños se cansen: les encanta montar en bicicleta y motivarles para iniciar un nuevo día de ruta no será difícil.

Eso sí, habrá algunas dificultades que les dará mucha más pereza enfrentar que a un adulto. Nan Jeffrey en su libro “Aventuras con niños” menciona por ejemplo las cuestas arriba. Como sabemos, las cuestas arribas están por todas partes, incluso en los terrenos más llanos y por eso es posible que oigas más de una vez frases del estilo “¿Podemos poner el pie ya?”. Por fortuna, las cuestas arriba tienen una interesante contrapartida: las cuestas abajo.

Otros consejos al tún tún:

  • Involúcrales en la preparación del viaje. Deja que participen en la preparación del viaje y explícales qué vais a hacer cada día y por qué. Los niños comprenden que un día hay que madrugar más de la cuenta para aprovechar la fresca o que esa jornada vamos a hacer más kilómetros porque es la única manera de llegar a un determinado punto.
  • Comparte las responsabilidades con ellos. En la misma línea que lo anterior. No hay mejor manera de hacer que participen en el viaje que compartiendo con ellos parte de la responsabilidad y por supuesto, del peso: es aconsejable que ellos también lleven alforjas aunque su carga sea menor que la tuya.
  • Los niños comen más y más a menudo, necesitan dormir más que tú (y más a menudo) y beben más y más a menudo. Ve preparado
  • Estar a gusto es clave: lleva ropa cómoda, una bici que les quede bien y ve preparado para lluvia y frío
  • No te olvides de celebrar los pequeños éxitos: ¿Has subido una colina empinada? ¡Choca esos cinco!

Cosas a evitar:

  • Ir demasiado rápido. Son los niños los que deben marcar el paso
  • Un itinerario demasiado ambicioso. Preferiblemente debes evitar salir cuando hace mal tiempo, durante demasiados días seguidos o con etapas muy largas
  • Pocos descansos. Es mejor hacer muchos descansos pero cortos.
  • Sobreproteger a los niños: escoge una ruta segura y luego relájate.
  • Empezar el día tarde. Es mejor madrugar y acabar la jornada temprano, con tiempo para que los niños puedan jugar al final del día.
 

Este artículo fue publicado el 2/junio/2009 dentro de la categoría Compañeros de viaje en Rodadas.net, una página web sobre cicloturismo y viajes en bicicleta mantenida por Álvaro Martín y Alicia Urrea.

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Mejor solo… (1ª parte)

Escrito el 27 de mayo de 2009 por Alicia. 58 comentarios

soledad en la carretera

El otro día en el curso de cicloturismo nos preguntaban si alguna vez hemos ciclo-viajado solos (cada uno por su cuenta). Y lo cierto es que salvo pequeñas salidas de uno o dos días ninguno ha estado nunca mucho tiempo sin el otro. Por eso y para estrenar su bici nueva,  Álvaro ha decidido irse  unos días en plan rito de iniciación sioux a recorrer las llanuras castellanas.

A modo de apoyo moral he decidido escribirle este artículo que habla de todas las cosas buenas que se va encontrar por ahí

Peligros percibidos y peligros reales

Aunque un amplio porcentaje de los cicloviajeros de largas distancias recorren el planeta solos, es poco habitual encontrarse en España a un ciclista viajando solo. Por algún motivo el concepto de viajero independiente todavía no está muy asentando en nuestro país, aunque no así en otros de nuestro entorno donde incluso se incita a los jóvenes a tomarse un año de descanso después de la enseñanza obligatoria para conocerse mejor a uno mismo–lo que generalmente implica viajar solo-.

El emprender una aventura de esta naturaleza sin compañía tiene algo de rito iniciático. Y como tal, siempre da algo de miedo. El ranking de los principales miedos del viajero solitario podría ser algo así como:

  1. Miedo a que me ataquen
  2. A tener un problema mecánico o físico en medio de la nada
  3. A que me roben el material o el dinero
  4. A la soledad

Sin embargo, si hiciéramos un ranking de los principales problemas de los viajeros solitarios (y nos fijamos en los que la gente cuenta en el foro de Rodadas), quizá nos saliera algo como:

  1. No sé cómo quitarme de encima a este pesado que no me dejan estar solo cuando me apetece
  2. No encuentro un sitio abierto donde cenar/comprar la cena
  3. Los hoteles/hostales me cobran lo mismo por una persona que por dos
  4. Si tengo que llevar el hornillo, la tienda de campaña y el saco de dormir tendré que ponerme alforjas delanteras
  5. Mmmmm… vaya, no tengo a quien contarle lo maravilloso que ha sido mi día

Ventajas

La gente de Woman on the road opinan (y yo suscribo por mi experiencia como viajera fuera de la bici) que viajar solo tiene todas estas ventajas:

  1. Serás más autosuficiente y aprenderás a cuidar de ti mismo/a
  2. Aprenderás a relajarte y a tomarte las cosas como vengan. Lo que antes era un problema quizá deje de serlo tanto. Cuando uno viaja solo, las propociones de varían. El tiempo, los problemas, la importancia relativa… todo cambia
  3. Serás más fuerte. Tu límite estará un poco más lejos. Lo que antes no te creías capaz de hacer y vivirás sin cosas sin las que antes te creías incapaz de pasar el día
  4. Aprenderás muchas cosas y conocerás a mucha gente interesante
  5. Tu aproximación a las cosas será mucho más directa. Ganarás una comprensión mayor de los lugares que visites. Mucho más que si viajas con otra persona, millones de veces más que cuando vas en un grupo.
  6. Aprenderás a disfrutar de tu propia compañía
  7. Muchos de tus prejuicios y tus miedos desaparecerán
  8. Y aprenderás a apreciar lo que has dejado en casa

Puesto así, quien no querría embarcarse en un viaje de esa clase, ¿no? Aquí viene un bonus que tenemos solo los viajeros ciclistas: si tienes hambre, te apetece un baño, ese día no te sientes motivado para pedalear, has visto un sitio perfecto para acampar o te gustaría terminarte un capítulo del libro que estás leyendo antes de seguir pedaleando no tienes que ponerte de acuerdo con nadie más para hacerlo.

Precauciones

Evidentemente el riesgo de un ataque o un accidente no es nulo, por lo que conviene tener en cuenta algunas normas de seguridad básicas que aplican tanto si uno viaja en bici como si va en cualquier otro medio de transporte, y si me apuras, tanto si vas solo como acompañado:

Las ciudades grandes son más peligrosas que las pequeñas

  • Procura llegar de día a ellas (y mejor todavía, en domingo cuando el tráfico está más relajado)
  • Mantén los objetos de valor bien guardados (incluyendo anillos, cuentakilómetros caros, cámaras de fotos)
  • Lleva el grueso de tu dinero escondido pero ten siempre algo a mano. Si alguien quiere robarte mejor darle algo con lo que pueda darse por satisfecho.

Las normas sociales no son iguales en todas partes

  • Lo que para ti puede ser un gesto de amistad para otro puede significar carta verde para una propuesta más “arriesgada”. De igual manera, lo que tú puedes interpretar como un signo de mala educación puede ser lo habitual en el país al que llegues. Finalmente, algunas personas pueden tenerte miedo, que es lo peor que uno puede generar en los demás cuando viaja en bici.
  • Procura vestir de acuerdo a las normas del país que visites. Especialmente válido si eres mujer.
  • Acompañar a alguien a su casa conlleva un riesgo. Confía en tu instinto y ten en cuenta que el sentido común no funciona igual de bien si estás cansado, no has comido o bebido hace tiempo.

Eres más vulnerable por la noche

  • Si duermes en un hotel, cierra bien la puerta. Si acampas, procura que o todo el mundo sepa que donde estás o que nadie sepa dónde estás
  • Si te encuentras mal, avisa a alguien para que compruebe de vez en cuando cómo te estás.

Estar seguro de uno mismo es tu mejor defensa

  • Si sospechas que alguien te sigue, lo mejor es que te pares y le mires a los ojos hasta que se vaya
  • Si notas una mano donde crees que no debería estar, date la vuelta y grítale con todas tus ganas. Eso le espantará y evitará que el problema vaya más allá.

Mi mejor consejo es que escuches y confíes en las corazonadas: si algo te dice que las cosas van mal, mejor sal de ahí pitando.

Los que habéis viajado solos en bici: ¿consejos? ¿aportaciones?

PD. La segunda parte de este artículo cuando Álvaro vuelva de su viaje

 

Este artículo fue publicado el 27/mayo/2009 dentro de la categoría Compañeros de viaje en Rodadas.net, una página web sobre cicloturismo y viajes en bicicleta mantenida por Álvaro Martín y Alicia Urrea.

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Siempre puedes volver encontrar este artículo en: http://www.rodadas.net/2009/05/27/mejor-solo-1a-parte/

Viajar con niños I: Cómo llevar a los niños en bici

Escrito el 16 de septiembre de 2008 por Alicia. 40 comentarios

Toda la familia en un tri-tandem, un semitándem y un carrito... Metal Cowboy

Este post se lo dedicamos a Ricardo y María, en breve padres por partida doble

Una de las visiones más alucinantes de nuestro viaje por Pirineos hace un par de años fue ver aparecer en el camping de Ripoll a una familia de holandeses compuesta por padre, madre y dos niñas de año y medio y tres años que estaban haciendo la Transpirenaica. Los que conozcan el camping de Ripoll, y la cuesta que hay que subir para llegar hasta él comprenderán mucho mejor el motivo de nuestro alucine, pero en cualquier caso, para dos des-hijados como nosotros la aparición tuvo un efecto revelación bastante interesante: tener niños no tiene por qué ser el fin de nuestra vida sobre los pedales.

En realidad, algo de esto sabíamos ya. Hace unos años descubrimos por internet la página web de la familia Mercat, unos franceses con tres niños de entre 5 y 9 años que armados de dos tándems y una bicicleta independiente se tomaron un año sabático para recorrer el mundo con sus pequeños a base de pedales (muy recomendable su libro). Si rebuscas un poco, los ejemplos siguen y siguen.

La familia Mercat al completo

Otros notables cicloviajeros que no paran de sumar pasajeros a su expedición son Mikel y Rosa, de Bizibidaia. De momento ya tienen en la lista dos potenciales pedaleantes, Eki y Lur, y no parece que hayan menguado en absoluto sus ganas de viajar.

¿Cómo se organizan? Bueno, lo primero es lo primero: echemos un vistazo a las opciones disponibles para llevar a los niños:

Asiento atrás

En España lo más habitual es ver a los pequeños siendo transportados por los padres en una sillita que se acopla a la bici de adulto, quizá porque además de venderse en los centros comerciales, es una opción económica y cómoda si piensas hacer trayectos cortos de forma esporádica. Estos asientos se pueden encontrar en Decartón desde 50 euros anclaje y silla incluida. A mi sobrina Ana le encanta que la llevemos en su silla de bici, como podéis ver en esta imagen de la Fiesta de la bici del año pasado.

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Las sillitas traseras tienen algunas desventajas:

  • La primera es que si la bici o tú te caes, el peque también se cae.
  • En segundo lugar, cuando crecen (a partir de dos o tres años) empiezan a no caber bien en la silla o que la silla se recline demasiado hacia atrás por el peso, algo que da bastante yuyu.
  • Además, la silla va sujeta a la tija del sillín y rebota mucho no solo con los baches, sino también con las pedaladas. Cuando llevamos transportín, directamente la atamos al portabultos para que al menos no vaya chocando contra él.
  • Por otra parte, el peque va de cara a tu espalda. Dependiendo de la geometría de la bici puede ser que vaya realmente pegado a tu espalda. Como parte positiva, te puede ir rascando la espalda, o empujando en las cuestas arriba
  • Finalmente, es difícil llevar una bici con alforjas y niño, por lo que como método de transporte queda relegado para pequeños paseos y movilidad urbana. (Aunque hay soluciones caseras)

Evidentemente también tiene algunas ventajas notorias:

  • Ya hemos hablado del precio. Es posiblemente el método más económico para llevar al peque (al margen de los arreglos caseros)
  • Aunque no vayas viendo al peque, le puedes ir tocando
  • Para el adulto es la forma más cómoda de transportar al pequeño. La bici es muy manejable y es posible por ejemplo bajar aceras, pasar por zonas con algunos baches o pasar por huecos estrechos.

O sillas alante…

En España no se ven muchas sillas de alante. En general estas sillas están diseñadas para bicis de barra holandesa (esa que hace una pronunciada curva hacia abajo). Aquí los ejemplos que he encontrado en la web:

Como ventajas, este tipo de sillas:

  • Permiten tener al niño más controlado, ya que va delante
  • Él va viendo todo y no solo la espalda del voluntarioso progenitor

Como inconvenientes:

  • Los modelos que hemos visto son más apartosos que los de las sillas de atrás ya que forman parte estructural de la bicicleta
  • Obligan a llevar una posición de conducción que puede ser algo incómoda si es necesario mayor control (por ejemplo en las cuestas arriba o en caminos con baches o piedras)

Como en todo, hay soluciones caseras (de nuevo el enlace va a la web de bicifamiliar). Como véis la solución es bastante sencilla. Se trata de colocar un sillín adicional en la barra horizontal sujeto con abrazaderas. Además en este caso se han preparado unos apoya-pies para que el enano no apoye todo su peso en las reales posaderas. A la izquierda tenéis el resultado

En la pasada bici crítica conocimos a un cicletero que había puesto en práctica esta idea con una modificación interesante: Él llevaba la bolsa de manillar dada la vuelta de tal manera que sirve como apoyo para el peque e incluso como almohada cuando está cansado. Nuestro compañero bicrítico nos comentó que llevó a su peque de esta manera hasta los 8 años. ¡Ahí es nada! Eso sí, de esta manera tienes que llevar las piernas realmente abiertas, con lo que no parece muy cómoda para realizar viajes en bici.

ACTUALIZACIÓN: Javier Martos del Club Ciclista Sierra Bermeja nos deja también unas fotos de su invento casero. Él ha colocado los reposapiés para el peque en la parte delantera de la bici, algo que parece más cómodo que en el invento anterior.

Asiento delantero casero, por Javier Martos

Sobre su comodidad, Javier comenta

Para pedalear por la ciudad está bien, lo prefiero a la sillita trasera, porque es menos aparatoso para mover la bici (meterla en el ascensor, etc). Hay que abrir ligeramente las piernas pero nada que moleste en un pedaleo normal. Ahora bien, me hice el otro día una rutita de montaña, con los dos peques y unos buenos repechones, en los que hay que pedalear correctamente para que no te molesten las rodillas, y entonces chocaba ligeramente con el niño delantero, pero nada del otro mundo.

El niño se acopla al manillar en posición racing y le divierte. Pero, desde el punto de vista de la seguridad, la sillita trasera lo es más porque va amarrado. Pero bueno, hay que ir educándolo para que sea prudente y vaya bien cogido constantemente.

Y también en los comentarios, los chicos de Bicifamiliar nos mandan el enlace a una solución más profesional que viene hasta con cinturón de seguridad!

Asiento delantero Leco Multifit Top Tube Childs Seat

 

Alante, atrás y donde haga falta…

En Holanda no tienen problema en tener familias numerosas y llevarlas sin aspavientos en la bici de toda la vida:

Carrito

Cuando los niños son pequeños, si uno se los quiere llevar durante varios días, la mejor solución es utilizar un carrito. Es la opción que habían escogido la familia de holandeses que os comentábamos arriba, y también por la que han optado Mikel y Rosa para llevar a la más pequeña de sus niños, o Miguel Ángel y Natalia para transportar a la pequeña Ariadna.

Es tan eficaz que hay quien ha tenido un pequeñajo y ha seguido camino hasta que la pequeña cumplió los cinco años dándole por casa y cuna un carrito. Aunque no lo hemos probado en persona, de las críticas que hemos leído, como ventaja más importante, el carrito es perfecto para el pequeño, ya que es una cuna y un jardín de juegos y un carrito de paseo. El peque puede estar a su rollo, jugando, durmiendo o pintando. Además tiene una mayor libertad de movimiento y está en una posición menos anatómica. Y ya que estamos, no se va balanceando como si fuera en un columpio y si tú te caes, el carrito se queda derecho.

Como nota final (para explorar más adelante) no está claro que sean legales

ACTUALIZACIÓN: Nos dicen los chicos de Bicifamiliar en los comentarios que la legislación española no permite por vías interurbanas el uso de remolques o sistemas para arrastrar personas. En el ámbito urbano se está a lo que determinan las ordenanzas municipales. Y nos ponen un extracto de la normativa correspondiente

TRANSPORTE DE PERSONAS

Artículo 12. Normas relativas a ciclos, ciclomotores y motocicletas.

1. Los ciclos que, por construcción, no puedan ser ocupados por más de una persona podrán transportar, no obstante, cuando el conductor sea mayor de edad, un menor de hasta siete años en asiento adicional que habrá de ser homologado.

4. (…) los ciclos y bicicletas podrán arrastrar un remolque o semirremolque, siempre que no superen el 50 por ciento de la masa en vacío del vehículo tractor y se cumplan las siguientes condiciones:
a) Que la circulación sea de día y en condiciones que no disminuyan la visibilidad.
c) Que en ningún caso transporten personas en el vehículo remolcado.

Acoplar la bici del niño a la del adulto

Hay varias maneras de acoplar una bici de niño a una de adulto. El principio básico en todas ellas es que el peque lleva la rueda trasera de su bici en el suelo y la delantera en el aire, de tal manera que el padre va tirando del conjunto y el pequeño puede pedalear o no. La que está en la foto superior corresponde al sistema Follow me y justo debajo de estas líneas tenéis la barra Trail Gator

No hemos probado ninguno de estos sistemas, aunque algunas de sus ventajas son evidentes. La principal es que podemos llevar al pequeño en una bici independiente en una parte del camino y unirle a nuestro velocípedo si el terreno se complica (coches, tramos técnicos), o el vástago se cansa de pedalear.

Los semitándems, como este de la foto, tienen una filosofía parecida a los enganches para bicis, pero con un matiz. No permiten que la bici pequeña sea independiente, pero a cambio tenemos una longitud mucho más reducida, y el control similar al que uno puede ejercitar con un tándem. El que va atrás no puede, por ejemplo, frenar y es más difícil que desequilibre a su padre, puesto que tampoco puede girar el manillar.

Triciclo

En Holanda se ven muy a menudo estos triciclos de carga adaptados para llevar a pequeñajos. Hasta con cuatro niños se ven algunos. Evidentemente, son perfectos para uso urbano, ya que permiten ir a hacer la compra a la vuelta de la escuela o llevar a todos los amiguitos del enano a la piscina el día que te toca hacer de canguro.

Recomendable solo si la bici es tu modalidad de transporte habitual

Baby carrier

En No me puedo creer que lo hayan inventado hemos encontrado esta especie de carrito convertible que sirve hasta para dos niños. ¿No está mal, eh?

Carrito 3 en 1

Tándems reducidos para niños

Además del carrito, si realmente quieres una implicación de los peques, quizá es una buena idea optar por un tándem. Tienes un ejemplo en la primera familia que mostrábamos arriba (los Mercat) que pasaron un año en bici con dos tándems y de nuevo en Rosa y Mikel, que optaron por un modelo de tándem espectacular que les permite implicar a Eki en los viajes familiares (y tamiñen echarse sus buenas siestas de vez en cuando).

El modelo de Mikel y Rosa es un Hase Pino con la bici delantera reclinada. Podéis ver la cara de placer de Eki en el relato completo de su primer viaje con los dos enanos.

El autobús

Y si tienes un auténtico regimiento de niños lo mejor es el autobús…

Sin comentarios

 

Este artículo fue publicado el 16/septiembre/2008 dentro de la categoría Compañeros de viaje en Rodadas.net, una página web sobre cicloturismo y viajes en bicicleta mantenida por Álvaro Martín y Alicia Urrea.

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Cinco consejos para cicloviajar en pareja

Escrito el 18 de diciembre de 2007 por Alicia. 16 comentarios

Rueda corazón. Foto encontrada en la web de Josie Dew

Si a las dificultades propias de cualquier viaje en pareja le añadimos una pizca de sufrimiento, unas gotitas de aventura y un poco de cansancio físico acumulado, el resultado puede ser una explosión nuclear que haga palidecer la de Hiroshima. Creedme, que nos ha pasado. A lo largo del tiempo, hemos aprendido que hay cosas que pueden evitar, no ya el estallido, sino ni si quiera que empiece a construirse la bomba. He aquí nuestros descubrimientos:

#1: Ser tolerante con el ritmo del otro

¿Es importante que los dos compañeros tengan el mismo ritmo? Mi opinión es que es importante que puedan llevar el mismo ritmo cuando hace falta. Por ejemplo si lluve, se está haciendo de noche, hay viento en contra, estamos cruzando los suburbios de una gran ciudad o vamos por una carretera con mucho tráfico.

Dicho esto, si intentamos que los dos vayan siempre al mismo ritmo lo más probable es que uno se agote y se cabree y el otro se frustre y se cabree. Así que lo mejor es que se vaya junto cuando se desee pero ninguno de los dos se frustre si el otro quiere ir más rápido o más despacio. Es decir, que ambos puedan ir solos sin cabrearse.

Para ello, lo suyo es tener un protocolo que evite que cada uno se vaya por un camino distinto. Por ejemplo nosotros siempre nos esperamos en la entrada del pueblo, en la parte de arriba de la cuesta y en los cruces y rotondas. En los puertos de montaña nos esperamos cada 3 o 4 kilómetos. Esto es, si es que nos perdemos de vista. Esto nos hace parar a esperarnos más o menos una vez cada 20-25 minutos por lo que nunca hay una separación excesiva entre los dos.

Si el que va atrás tiene un problema (sólo llevamos un móvil) para a un coche que vaya dirección al otro compañero y le pide que le avise de que algo va mal (pinchazo, desviador roto o cualquier otra circunstancia).

#2: Ser disciplinado y colaborativo

Lavar los platos, coser botones, ir a hacer la compra, vigilar que todos los componentes de la bici funcionen o que siempre haya comida en la bici-despensa… Después de un largo día de bici y aire libre, es muy posible que estemos demasiado cansados para hacer nada más que meternos en la cama. Pero para que una “pareja ciclista” funcione es imprescindible que, aunque estemos muy cansados, cada uno se encargue de sus tareas. Y es fundamenta, claro, que sea proactivo y diga “esto lo hago yo” aunque no le apetezca un ripio.

En nuestra experiencia, para que un viaje salga bien siempre debe haber azúcar, sal y aceite en la alforja-despensa; los cambios no se pueden bloquear cuatro días seguidos y cuando uno se levanta por la mañana debe poder hacerse un té sin tener que limpiar el cazo de los restos de la cena del día anterior (que le tocaba al otro).

Asimismo, si a uno termina con lo suyo, debe ayudar al otro de tal manera que ambos terminen más o menos a la vez ;)

#3: Ser sincero (y creer lo que dice el otro)

La confianza en el otro es la base fundamental de la pareja cicloviajera. Si uno ve que se marea y se lo dice al otro, éste debe creérselo a pies juntillas, hacerse cargo de la situación y buscar inmeditamente un sitio donde parar. Se trata de erradicar de la conversación el “¡qué exagerado!”. Claro, esto implica que hay que procurar no exagerar. Es decir, si uno quiere parar porque ese día esta vago, es mejor decir “tio, quiero un helado” a “me duele la cabeza, me vendría bien un helado”.

Por otra parte hay que intentar no hacerse el valiente. Es decir, si te pasa algo, es mejor soltarlo cuanto antes y tratar de decidir entre los dos cuál es la mejor forma de lidiar con la situación.

Parece una cosa de perogrullo, pero a nosotros cumplir con esta máxima nos habría ahorrado alguna tendinitis y un casco roto.

#4: Ser positivo

Ponerse nervioso cuando la cosa se pone difícil es la forma más fácil de acabar con los nervios y la paciencia del otro, que no solo tendrá que hacerse cargo de la situación sino también de nosotros. Ante una caída, un pequeño hurto o cualquier otra situación desagradable el consejo es respirar dos veces, tener paciencia y un poquito de sangre fría. ¡Ah! ¡Y reirse! Reirse todo lo que uno pueda!

La segunda parte del “ser positivo” es procurar no tomarse como una afrenta personal los comentarios de la otra persona y bromear, reirse y disfrutar aunque parezca que la cosa está negra. ¡Eh! ¡Que estás de viaje!

#5: Ponerse de acuerdo con los pormenores del viaje antes de empezar

Cosas que deberías hablar con tu compañero antes de salir:

  • Presupuesto: ¿cuánto vamos a gastar cada día? ¿dará para comer de restaurante o de bocata? ¿para dormir en hoteles o solo en campings?
  • Rutina diaria: a qué hora nos levantamos, cuánto tiempo pedaleamos cada día (kms), cada cuánto paramos y a qué hora dejamos de pedalear
  • En qué sitios es aceptable dormir: Más allá del tema del presupuesto, a veces no hay sitios económicos donde dormir. En esos casos: ¿se pone la tienda o se busca un hotel?

Seguro que durante el viaje van saliendo más temas, pero con ponerse de acuerdo con estas cuestiones básicas será suficiente (esperamos) para que ninguno de los dos acabe con un ojo morado o durmiendo en el frio suelo. ¡Feliz pedalada!

 

Este artículo fue publicado el 18/diciembre/2007 dentro de la categoría Compañeros de viaje en Rodadas.net, una página web sobre cicloturismo y viajes en bicicleta mantenida por Álvaro Martín y Alicia Urrea.

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Con un talento ordinario y perseverancia extraordinaria, cualquier cosa está a tu alcance — Thomas Foxwell Buxton

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