Un viaje de 18.653 kms por cuatro continentes entre mayo de 2010 y octubre de 2011. Ver más
Gracias por participar en el concurso sin premios “Un, dos, tres responda otra vez” en su edición china (aquí el acertijo). Queridos y queridas, a pesar de que esta vez nos pasamos de frenada con la dificultad, lo habéis bordado. Aquí van las soluciones.
Como el lejano oeste, así describe nuestra guía de viaje este rincón de China, el Kham, donde la gente se define a sí misma como tibetana. En esta región del mundo, a más de 3500 metros de altitud, la temperatura rara vez sube por encima de 15 grados centígrados en verano o invierno y apenas hay vegetación. El verbo que viene a la mente cuando uno mira a su alrededor es arañar. Eso es lo que hace esta gente para conseguir sustento: arañar la tierra.
La Lola, la bici de Ali, es una folklórica. Lo supimos nada más verla. Cuando uno nace así, con el arte en el cuerpo, no hay mucho que se pueda hacer: Se es y punto.
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Nos encontramos con este chico, del que nunca supimos el nombre, en la carretera que une Chengdu y Lasha, esa que a nosotros no nos está permitido tomar. No tiene piernas, así que mueve su triciclo con las manos. Todo su equipaje cabe en una bolsa azul que lleva a la espalda y en la canastilla junto al manillar. Si la cuesta es muy dura para a un coche para que lo lleve pero la mayor parte del tiempo pedalea con las manos. Serán 2000 kms por una de las carreteras más duras que hay en la tierra.
La próxima vez que piense u oiga a alguien decir “no puedo” me acordaré de este chico…
Casi un mes hemos estado sin una conexión a internet decente… ¿nos habéis echado de menos? Bueno, dejad, mejor no respondáis. Casi mejor echad un vistazo a esta nueva edición del concurso sin premios “Un, dos, tres” en su versión china. Esta vez se trata de adivinar qué son o qué venden los siguientes establecimientos. ¿Venderán sopa de ojos? ¿Colas de lagarto? ¿cañas de bambú? ¿televisores?
“Las montañas son altas y el emperador está lejos”.
– Proverbio yunnanés
Kunming, la capital de Yunnan nos ha servido para recuperar nuestros cuerpos y prepararlos para las siguientes etapas pero también ha alimentado nuestra sed de carretera y naturaleza. La perspectiva no puede ser mejor, nos dirigimos hacia una de las zonas que hemos esperado con más ilusión en todo el viaje: la subida a la meseta tibetana. Como a nuestra visa de un mes no le quedan demasiados días y el camino hacia Shangri-La (donde tenemos previsto renovarla) es largo decidimos, para que no nos pille el toro, tomar un autobús hasta la ciudad de Dalí, a unos 400 kms de distancia.
ACTUALIZACIÓN: Antes de salir de ShangriLa hemos conseguido subir alguna foto más!
Cruzamos la frontera con China aprensivos, como quien se cuela por la puerta de atrás en una fiesta a la que largamente ha querido asistir pero en la que no sabe qué va a encontrarse.
Del gigante asiático hemos escuchado tantas cosas que no sabemos qué esperar, así que hacemos como cuando hay que tirarse a una piscina de agua fría: cogemos carrerilla, nos tapamos la nariz y pegamos un buen salto.
A menudo uno encuentra su destino en los caminos que coge para tratar de evitar encontrarse con él.
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