Generales

Todo lo que no cabe en los demás cajones…

Abrir un blog para contar un viaje, ¿sí o no?

Escrito el 31 de octubre de 2012 por Alicia. 9 comentarios


Estos días hemos hablado con varias personas de si es una buena idea llevar un blog cuando uno está de viaje o no. Hemos escuchado opiniones en contra, opiniones a favor y hemos reflexionado bastante sobre qué nos supuso a nosotros mantener nuestro blog en marcha mientras rodábamos por el mundo. Nuestra conclusión, por adelantado os la damos, es que aunque nos supuso trabajo y algunos sacrificios, mereció ampliamente la pena. Sin embargo no está de más pensar en qué implica el abrirse una página web antes de hacerlo:

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Este artículo fue publicado el 31/octubre/2012 dentro de la categoría Blog, Generales en Rodadas.net, una página web sobre cicloturismo y viajes en bicicleta mantenida por Álvaro Martín y Alicia Urrea.

El artículo está sujeto a una licencia Creative Commons 3.0. Es decir, puedes distribuirlo y adaptarlo SIEMPRE que nos cites (más concretamente, cites al autor y enlaces a la dirección permanente del artículo); no lo uses con fines comerciales o en publicaciones comerciales; y el resultado de tu trabajo también esté bajo una licencia de Creative Commons

Siempre puedes volver encontrar este artículo en: http://www.rodadas.net/2012/10/31/abrir-un-blog-para-contar-un-viaje-si-o-no/

Consejos tontos para un cicloturista que empieza

Escrito el 4 de junio de 2008 por Alicia. 49 comentarios

de Teruel al cielo

Hay cosas que se nos olvida comentar a la gente que empieza porque cuando llevas cierto tiempo montando en bici te parecen tan evidentes que no caes en que a uno que empieza no se le ocurrirían en la vida. Por ejemplo, la primera de la lista que tenéis aquí debajo. Así que este post va dedicado a todos los que aún no saben que el culotte se lleva sin ropa interior… ¿Alguna cosilla más que se os ocurra?

1. El culotte (pantalón de ciclista) se lleva sin ropa interior

No es broma, es que de verdad se lleva sin ropa interior. El motivo es simple: a no ser que lleves ropa interior tipo pantalón (y aún en esos casos), la ropa interior tiende a hacer arrugas que se clavan en las zonas pudendas con resultados bastante dolorosos. Aunque no hagan arrugas, el punto donde la ropa interior toca con el borde del sillín tiende a hacer rozaduras dolorosas. Por ello, señoras, usen un salvaslip en el culotte, caballeros, laven ustedes su culotte a la vez que se dan una ducha ;)

2. Beber no da flato: BEBE TODO LO QUE PUEDAS

Cuando uno está empezando tiende a beber poco o a esperar a parar para beber. Hay incluso quién dice que beber durante el esfuerzo da flato. ¡Ni caso! El lema del ciclista es “bebe antes de tener sed y come antes de tener hambre”. Si esperas, ya será demasiado tarde. Nuestro ritmo, por si os sirve de orientación, es aproximadamente de un bidón la hora de ruta.

Habitualmente beberás menos si hace frio (menos sudoración), pero algo más si hace calor. Es importante pegar un buen trago cada pocos minutos al bidón para que los tendones, músculos y organismo en general estén bien hidratados. Es la mejor forma de prevenir pájaras, tendinitis y demás consecuencias terribles de la deshidratación. Atención especial cuando llueve, ¡que se tiende a beber mucho menos!

Por ello es conveniente que siempre que podáis os pongáis dos portabidones en el cuadro.

3. Y come antes de tener hambre

Igual. No hay que atiborrarse, sino comer de poco en poco. Una fruta o unas galletas por cada 20 kilómetros o cada hora en la carretera, lo que llegue antes. Puedes leer más sobre este tema en este otro post.

4. Estira antes de empezar

El ciclismo no es un deporte donde haya muchos movimientos inesperados que puedan provocar lesiones, así que si no estiras tampoco pondrás en peligro tu cuerpo serrano. Sin embargo tenemos comprobado que estirar cuadriceps, gemelos, brazos y cuello antes de empezar ayuda a quitar el agorratamiento de primera hora de la mañana y hace de ese primer rato de pedaleo un momento mucho más agradable del día ciclista.

5. Lleva una luz roja de las que se atornillan en el transportín para cuando llueve

Aunque no uses un sistema de iluminación muy sofisticado para tu bici sería muy acertado que te llevaras al menos una luz roja de las que se enganchan en el trasnportín para cuando hay una fina llovizna y te pilla en la carretera. Aunque tú no la veas mucho a los conductores les llamará mucho la atención.

El detalle de que la luz sea de las de transportín es importante. Las del sillín seguramente quedará tapada con las cosas que lleves sobre el transportín (tienda de campaña, mochila y similar. Las de la ropa ondulan mucho con el viento y pueden tener mala orientación, o caerse; y las del casco van tan arriba que los conductores no identifican al ciclista con un vehiculo.

6. Lleva el antibichos a mano

Bichos en mi camiseta

Tábanos, mosquitos enanos y no tan enanos con instintos asesinos… Un antibichos con spray en la bolsa de alante es siempre una buena idea. Aparte del antibichos tampoco está de más llevar a mano crema del sol, jabón sin aclarado, una navaja y una cámara de repuesto y los desmontables para cuando pinches. Así no tendrás que sacar todo de la alforja cada dos por tres.

7. No hagas caso a los ciclistas que no llevan alforjas

Llegas a una bifurcación y estás mirando el mapa. De pronto ves en lontananza un ciclista con una MTB y piensas: ¡Albricias! Mi solución…. Noooooo! CRASO ERROR! Nunca, repito NUNCA, hay que hacer caso de un ciclista que no está acostumbrado a circular con peso.

Si te dicen que el camino está en perfecto estado, multiplica su perfecto estado por 1.5, divide por 7 y súmale 2, vamos ¡¡ni caso!! Fiate solo de las pistas de tierra que salgan en el mapa de carreteras, todo lo demás puede ser un infierno. Yo todavía recuerdo alguno al que me hubiera gustado estampar un bidón de agua en la cabeza.

Por otra parte, cuidado también con los ciclistas de carretera. Están acostumbrados a velocidades y esfuerzos muy diferentes de los que puedas hacer y en lo que para ellos es una subidita de nada tu puedes dejarte los riñones y una parte del hígado.

8. Y mucho menos caso a los conductores

Los que van en coche te dirán que quedan 2 kilómetros cuando quedan 7 (cinco kilómetros como dice la canción no son nada); que la carretera es muy mala porque es muy pequeña y tiene muchas curvas (perfecta para la bici), y que no hay cuestas cuando en realidad es un rompepiernas que dejaría baladado hasa a Induráin… NO TE FIES. Si te dicen que la carretera es muy mala casi seguro que para la bici será bastante buena.

9. Las mejores carreteras son las más pequeñas

Por los cañones del Alto Tajo

Sobre esto de que la carretera insisto un poco más. Una carretera no solo es placentera por el paisaje que la rodea. También es fundamental que tenga poco tráfico y que vaya por una zona tranquila. La carretera más bonita del mundo si tiene mucho tráfico se os hará interminable. Por eso, nuestro criterio fundamental a la hora de elegir una u otra es justamente el tamaño, y en segundo lugar, que vaya subrayada de verde. Algunos otras cosas a tener en cuenta cuando mires un mapa:

  • Zona con curvas: significa que hay cuestas arriba
  • Rios: Si cruzas un río en perpendicular tendrás que bajar hasta llegar a él y luego subir. Si sigues justo al lado de un río, aunque subas lo harás lentamente. Igualmente, si bajas, no lo harás de golpe.
  • Para llegar hasta un pantano hay que subir, luego habitualmente irás a media ladera, con subebajas constantes.
  • Carreteras cercanas a polígonos industriales suelen indicar muchos camiones, entradas y salidas repentinas y andenes sucios y en mal estado.

Cosas que ya hemos tratado en otros artículos pero que igual te interesa saber:

10. Un sillín blando no es necesariamente un sillín cómodo. Si eres chica, cómprate un sillín de chica

11. Para cicloviajar no es necesario estar muy cachas, pero sí un poco entrenado.

12. Elige con cuidado a tu compañero de viaje, pero una vez lo tengas, cuídalo mucho

 

Este artículo fue publicado el 4/junio/2008 dentro de la categoría Generales en Rodadas.net, una página web sobre cicloturismo y viajes en bicicleta mantenida por Álvaro Martín y Alicia Urrea.

El artículo está sujeto a una licencia Creative Commons 3.0. Es decir, puedes distribuirlo y adaptarlo SIEMPRE que nos cites (más concretamente, cites al autor y enlaces a la dirección permanente del artículo); no lo uses con fines comerciales o en publicaciones comerciales; y el resultado de tu trabajo también esté bajo una licencia de Creative Commons

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¿Es necesario estar en forma para viajar en bicicleta?

Escrito el 14 de febrero de 2008 por Alicia. 69 comentarios

Ciclismo de alforjas - Una foto de ruralbike en Flickr

A veces recibimos mensajes del tipo "lo que nosotros hacemos es una pequeñez comparado con lo vuestro pero para nuestro estado de forma…" ¡¡Que risa si nos conocíerais en persona!! Tanto a Álvaro como a mí (especialmente a mi) nos sobran unos cuantos kilillos y entrenamos entre poco y menos durante el año. Aún así hacemos viajes bastante exigentes fisicamente como la Transpirenaíca o la travesía de las Alpujarras. ¿Cómo lo conseguimos? A eso vamos…

¿En qué estado de forma hay que estar para hacer tu primer viaje en bici?

La respuesta es sencilla: depende. Depende de la ruta que has planificado, del plan en el que viajas y de los compañeros de ruta, pero aún así creo que se podría decir que el mínimo es ser capaz de hacer el 75% de los kilómetros que hayas planificado que harás en un día de ruta normal durante tres días seguidos y sin peso.

Es decir, si has planificado que en tu primer viaje harás etapas de 60 kilómetros, la situación óptima es que antes de partir puedas hacer tres días seguidos salidas de 45 km (60*75/100)

Está claro que cuanto mejor estado físico tengas, más disfrutarás del camino, pero no dejes que te obsesione ni pienses que es necesario entrenar meses y meses antes de tu primera salida (partiendo de que tu primera salida no sea la travesía de los Alpes). Aunque los primeros días sean un poco duros, pronto te acostumbrarás a la rutina e irás pudiendo hacer etapas más largas con menos esfuerzo.

Y tú dirás, vale, soy capaz de mover una bici y a mi mismo durante 45 kilómetros, pero ¿qué pasará cuando le ponga alforjas y algo de peso?. Es cierto que no es igual montar una bici sin peso que una cargada de alforjas pero la diferencia tampoco es para tanto. Se nota sobre todo al arrancar y en las cuestas arriba. En llanos y cuesta abajo notarás que tienes más estabilidad y mucha más inercia. Es cuestión de acostumbrarse.

Lo que si te aconsejamos es que tengas bien pillada la técnica antes de tu primer viaje. Es decir, que sepas frenar, arrancar sin dar bandazos, moverte en calles con tráfico y subir un puerto de 400 m de desnivel sin desesperarte (que no sin bajarte de la bici a descansar). Todas esas cosas te darán la confianza y te evitarán situaciones de estrés que pueden arruinarte el viaje.

Entrenar no es igual a hacer cicloturismo

El plan de viajar en bici no tiene nada que ver con una salida de entrenamiento. Cuando sales a entrenar tu principal objetivo es llegar al pueblo/pico que te hayas marcado como objetivo, disfrutando lo máximo posible del paisaje. Cuando se viaja las prioridades son las contrarias: disfrutar lo máximo posible del sitio por el que vas y si se puede, llegar al pueblo al que habías pensado.

En un día de entreamiento sin peso te pondrás a la faena, te harás tu recorrido con alguna parada para rellenar bidones o una caña rápida y vuelta a casa.

Sin embargo, un día de cicloturismo comienzaría con un buen desayuno, seguiría con una hora de pedaleo, luego un café, un poquito más de pedaleo y visita a un monasterio en medio del campo o un baño en un lago; un poco más de pedaleo, un bocata y una siesta a la sombra; sigues un poco más y te zampas unas bravas, y un poquito más alante paras, te das una ducha y te tomas unas merecidas cañas…

Después de leer esto posiblemente hayas pensado una de estas dos cosas:

Grupo 1: ¿Qué clase de tonterías dices? Si montamos en bici, MONTAMOS EN BICI. ¿O acaso no estamos aquí para eso?

Si aceptáis un consejo –supongo que por eso todavía estáis leyendo esto– por favor no miréis la velocidad media del cuentakilómetros ni os obsesionéis con hacer los mismos kilómetros al día que vuestro colega que hizo la misma ruta unos meses antes.

Ni si quiera intentéis hacer los kilómetros que marca la guía. Intentad ir a vuestra bola, escuchad al cuerpo y a la climatología y haced más pausas de las que penséis que necesitais.

Esta es una de las lecciones más difíciles de aprender pero es la clave para disfrutar de un buen viaje en bici: dejar muchos espacios para descansar y hacer otras actividades porque sino posiblemente acabes con la sensación de haber corrido mucho y aún así no haber llegado a hacer casi nada de lo que querías.

Este es un problema habitual entre los novatos y los que no acaban de cogerle la dinámica al viaje en bici y siguen pensando que están en su coche o haciendole una carrera al cuentakilómetros. Por desgracia es muy difícil desembarazarse de la sensación de llegar tarde a algún lado.

Grupo dos: Ummmm, suena bien, se lo voy a proponer a mi amigo el machaca y le cargaré con todo el peso

¡Incautas florecillas! ¿Acaso no sabéis que los compañeros de viaje y su forma física son uno de los elementos clave de cualquier viaje? No es necesario que estén en el mismo estado de forma que vosotros, pero sí que tengan el mismo "estado mental". Dicho de otra manera, que no pertenezcan al grupo 1 si vosotros estáis en el grupo 2.

En un grupo de cicloviajeros el ritmo debe ser igual al del que va más despacio. Nada de que el último apriete un poco y el mejor baje un poco el ritmo. Ese es el camino más sencillo a una tendinitis por sobreesfuerzo, una pájara monumental o una crisis de pareja de las que acaban en divorcio. Avisados quedáis.

PD. Todos aquellos que estén de hecho intentando batir un record que obvien estos últimos párrafos. Evidentemente, el que quiere recorrer 200 kilómetros al día no está viajando sino haciendo un entrenamiento intensivo.

Estar en forma en general no es estar en forma para viajar en bici

Empujando la bici Las personas que están en un estado de forma excepcional, tienden a pensar que pueden hacer cualquier cosa. Pero montar en bici no es lo mismo que salir a andar, correr por la montaña, hacer spinning en un gimnasio o nadar en una piscina. Los músculos que se utilizan en cada actividad son diferentes, el esfuerzo que se repite muchos días y muchas horas seguidas no es igual a una sesión de 40 o 45 minutos tres veces por semana, y desde luego, hacer ejercicio al aire libre tiene poco que ver con estar en un ambiente controlado como un gimnasio o una piscina.

Cuando estás en muy buena forma tiendes a ignorar al cuerpo y hacer caso solo de la cabeza. No se trata de parar al primer síntoma de agujetas, sino de buscar el equilibrio: si duele algo es mejor parar y ver qué es; si la cabeza se desmorona, un abrazo o un momento de risas compartidas ayudarán a levantar el ánimo. Si tratas de ignorar lo que está pasando es posible que el viaje acabe en un autobús de vuelta a casa jurando no repetir la experiencia nunca más.

El mayor reto no es domar el cuerpo, sino la cabeza

Voy a insistir un poco más en esto de la mentalidad porque es posiblemente uno de los principales escollos del principiante. Aunque no lo parezca se pedalea con la cabeza (ya lo dicen los profesionales). Cuando las cosas no van como uno piensa y te da un bajón anímico de pronto te abandonan las fuerzas. Ya no puedes ni quieres pedalear y entonces empiezan los problemas.

Las situaciones en las que los bajones anímicos pueden ocurrir son muchas y tienen lugar en cualquier salida, incluso en la más sencilla. Algunos ejemplos de momentos en los que te puede dar un arrechucho mental:

  • Empieza a soplar un viento en contra de aupa
  • Te pierdes
  • Te olvidas alguna pieza del equipo en el hostal y te das cuenta 20 kilómetros más tarde
  • Te caes
  • Tu compañero va más rápido que tú y no puedes seguirle
  • Tu compañero va más despacio que tú y te frustras
  • Piensas que el próximo pueblo tendrá fuente y no tiene
  • El bar al que vas está cerrado o no sirven café
  • Llueve
  • El cielo está gris y parece que va a llover
  • Pinchas cuando vas cuesta arriba y no hay una sombra bajo la que arreglar la rueda
  • Se está haciendo de noche y no has llegado
  • Tienes el Síndrome del Monstruo Prehistórico (si alguien no sabe qué significa esto, Álvaro se ofrece a explicárselo)
  • Has dormido mal y estás cansado
  • Te duelen partes del cuerpo que no sabías que tenías
  • Echas de menos a tu mamá

El sabe encajar todas estas pequeñas penurias, no hacerles caso, marcarse un ritmo y seguir pedaleando es fundamental para llegar al final del viaje con bien.

El saber ditinguir entre cuando hay que apretar los dientes y seguir y cuando hay que parar y no obcecarse es lo que llamamos experiencia.

Piano piano se va lontano

Así que ¿cómo narices conseguimos cruzar los Alpes o los Pirineos con un sobrepeso grado II y habiendo pasado el año encerrados en casa trabajando y estudiando a la vez? ¡Sencillo! Yendo despacio (media de 50km/dia), parando cuando era necesario, cuidando la mente tanto como el cuerpo y sobre todo disfrutando mucho de todo lo que nos iba pasando. Ir despacio y fijar metas modestas es la mejor manera de llegar a donde os propongáis, ¡aunque sea pedalear hasta Australia!

El truco, como dice este anuncio chileno de agua mineral, es no rendirse!
No te rindas. Publicidad de una marca de agua chilena

 

Este artículo fue publicado el 14/febrero/2008 dentro de la categoría Generales en Rodadas.net, una página web sobre cicloturismo y viajes en bicicleta mantenida por Álvaro Martín y Alicia Urrea.

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Un libro, como un viaje, se comienza con inquietud y se termina con melancolía. — José Vasconcelos, viajes, libros

A no ser que se indique lo contrario, los contenidos están bajo licencia de Creative Commons.

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Rodadas está en la red desde mayo de 2005. IBSN: 1999-08-17-49

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