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Texto | Ana SaeNz-MESSIA|
Fotos | tomadas del libro
Comics, títeres y teatro de sombras, de Carlos
Angoloti
..imagina una cueva subterránea y unos
hombres encadenados en su fondo, de suerte que no pueden mudar de lugar ni
volver la cabeza [...]
Detrás de ellos arde un fuego, cuyo resplandor los alumbra, y un camino
escarpado entre el fuego y los cautivos. Supón a lo largo de ese camino
un muro... y unos hombres que pasan a lo largo del muro llevando objetos de
toda clase [...] de suerte que las sombras proyectadas por el fuego al fondo
de la caverna[...] son la única realidad existente para los cautivos...
Platón. Mito de la caverna. Siglo IV a.C.
Erase que se era, una sombra. Como dice Carlos
Angoloti, la sombra está a caballo entre lo real y lo ficticio, entre
el ser y el no ser, lo mágico y lo religioso. Las sombras suponen la
imagen más palpable del mundo de lo abstracto, del mundo de las ideas,
de aquello que trasciende lo que nuestros sentidos perciben. Es precisamente
esta característica de las sombras, a medio camino entre la luz y las
tinieblas, participando de la esencia de las cosas sin llegar a ser ellas
mismas, la que las ha hecho
vehículo de comunicación de mitos, magias e historias a lo largo
de los tiempos.
Popularmente se ha llamado a este lenguaje sombras chinescas pero las encontramos desde hace muchos siglos en India, Indonesia, Turquía, Italia, Alemania, Francia, Grecia... Sin embargo, los orígenes del teatro de sombras son oscuros y dan lugar a muchas hipótesis. Entre ellas, la de la leyenda china del siglo II a.C. recogida por Jac Remise:
El Emperador Wu-Ti, de la dinastía de los Han, habiendo perdido a su mujer, Wang, por la que sentía un profundo amor, cae en una profunda apatía. Los que están a su alrededor intentan por todos los medios devolverle el gusto por la vida, pero ni los juglares ni los bufones, ni los cocineros, ni los contadores de historias, ni las concubinas. Nadie le hace olvidar su tristeza. Es entonces cuando Shao Wong le dice que él es capaz de hacer revivir a la bella Wang. Le hace sentar delante de una tela extendida entre dos puertas desde donde ve aparecer la sombra de su amada. Habla con ella noches enteras, juntos evocan tiempos pasados, se cuentan las historias que ocurren en el reino. Hasta que un día Wu-Ti olvida la promesa que había hecho de no tocar jamás la tela ni de mirar qué había detrás. Se levantó bruscamente arrancando la tela sorprendiendo a Shao Wong agitando, delante de una lámpara, una figura recortada en piel de animal, representando la silueta de su mujer. Comprendiendo la estratagema monta en cólera. Hay dos versiones de la conclusión de esta historia: la primera cuenta que Wu-Ti no pudo controlar su cólera al ver en esta farsa una maniobra de sus ministros para influir en sus decisiones, por lo que decide decapitar a Shao wong. En la segunda versión el Emperador rinde homenaje al talento de Shao Wong y le confía la misión de seguir haciendo aparecer la silueta de su amada, comprometiéndose a enseñar esta técnica a los jóvenes durante su reinado
Jac Remise. Magie Lumineuse. 1979
Una mano, tu cuerpo... Es posible jugar y experimentar con cualquier objeto cotidiano. Nos centraremos en las siluetas, ya que son ellas las reinas del teatro de sombras.
Lo primero es pensar el personaje, objeto o alimaña
que queremos hacer y, ayudados de papel y lápiz, dibujar algún
boceto, que luego nos servirá de referencia.
También tenemos que elegir el tipo de silueta que queremos, pues hay varias opciones. Algunas de ellas son:
>> De masa negra (como el caballo de
Troya de la imagen). En este caso la expresividad se consigue mediante el
entorno, por lo que es preferible centrarnos en un perfil.
>> Si lo preferimos podemos hacerle perforaciones (como se ve en los templos griegos), de esta forma la sombra negra se combina con la luz blanca. Aunque esta elección es un poco más difícil, nos permite jugar con el lleno y el vacío. Si, por ejemplo, nuestra figura es un rostro, ahora lo podremos hacer de frente recortándole los ojos, los colmillos... Los espacios que quedan huecos pueden rellenarse con papel celofán o acetatos de cualquier color.
Si queremos que tenga movimiento hay que tener en cuenta varias cosas:
>> Si le vamos a poner elementos móviles no controlados (muelles, antenas, cabellos, plumas...) los materiales que usemos han de ser flexibles, con buena caída y no del todo opacos.
>> Si queremos que tengan articulaciones, para que se muevan las piezas en los puntos de giro, existen varios sistemas como los que se muestran en los siguientes dibujos. Para fijar nuestro personaje o cachivache podemos elegir entre alguno de estos sistemas o inventarnos uno.

Una vez que hemos terminado la silueta ya sólo nos falta
una pantalla un poco de luz y la historia que tu quieras soñar.
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Para profundizar en este mágico y rico mundo: Comics, títeres y teatro de sombras, de Carlos Angoloti.
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Fecha de publicación:
04/21/2004