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Panamericana: Venezuela

Escrito el 4 de Junio de 2013 por Artista invitado


Este artículo forma parte del proyecto Panamericana, una guía cooperativa con información de y para ciclistas que quieran hacer la ruta por las tres Américas. Puedes encontrar el índice completo de la serie e información sobre cómo participar aquí.

Por Salva Rodríguez. Un viaje de cuento

En barco por los ríos amazónicos

En barco por los ríos amazónicos

La mayoría de ciclistas que recorren las Américas lo hacen en menos de dos años, para ajustar el recorrido a las diferentes épocas secas, aunque a cierto número -por unas razones u otras- se le va el tiempo y se encuentra en Colombia sin posibilidad de seguir hacia el sur hasta que terminen la temporada de lluvias del Perú y Bolivia.

Lejos de ser un drama, a mí me parece que ampliar el tiempo un año más permite, primero, visitar lugares de Centroamérica que normalmente quedan fuera de la ruta (Guatemala es un país que merece más de un mes, en mi opinión) y, segundo, conocer el norte de Suramérica, una región muy diferente al ambiente andino.

Yo propongo, en función del tiempo de espera hasta la época seca, dos rutas diferentes por la región para “hacer tiempo”, aunque otra opción -que acaba siendo la habitual- es volar a casa para decir hola a la familia.

  1. La más corta, entre dos y tres meses. Entrar por los Andes a Venezuela, dirigirse a la costa occidental y regresar a Colombia por la Guajira.
  2. La más larga, de 3 a 4 meses: bajar desde los Andes venezolanos a Los Llanos, ir a Puerto Ayacucho, bajar por los ríos al Amazonas y desde Manaos subir a la Gran Sabana para regresar a Colombia bien por la costa, o bien por Los Llanos. El recorrido se puede alargar sobre todo si se le añade una visita a las Guyanas.

Los dos implican recorrer Venezuela, y aquí advierto que no soy objetivo. Amo este país, su gente y la diversidad de sus ecosistemas, un lugar al que siempre sueño con volver.

Atractivos de la zona


Ver Atractivos de Venezuela y norte de Suramérica (por Salva) en un mapa más grande

  • En primer lugar, los venezolanos. La situación atípica del país ha tirado abajo literalmente el turismo foráneo, consiguiendo que un extranjero sea casi un perro verde incluso en Mérida. La gente es muy simpática, abierta y fácil de conversar, y tienen especial amabilidad hacia los extranjeros, que tan raramente encuentran. Esto, aplicado a las zonas remotas, se multiplica todavía más.
  • Es barato. A día de hoy, el mercado negro venezolano convierte a este país -muy caro, de otra manera- en una bicoca. Un almuerzo de 10$, al cambio paralelo, costaba a primeros de año 1.5$, y los productos básicos del supermercado (si hay existencias) se cuentan en céntimos, ¡un kilo de espaguetis por 20 centavos!
  • Los pueblos del sur de Mérida. Un recorrido espectacular por una carretera antigua que no aparece en los mapas, pero que todos conocen. Apenas hay tráfico -un coche o dos por hora- y se atraviesan los Andes más espectaculares al norte de Ecuador. Eso sí, tremendas pendientes y pueblos de vida muy tradicional y sencilla, nada de internet y nada de turismo de backpackers.
  • Coro, la costa occidental y los relámpagos nocturnos. La costa menos turística de Venezuela, y no por ello deja de ser caribeña ni de tener sus paraísos de arena como azúcar. Coro es un encantador pueblo para descansar, las carreteras pasan a menudo junto a las playas donde uno tiene el Caribe y los pelícanos a cien metros, tras los cocoteros, y en las noches el Catatumbo parece poner de fiesta el universo con sus tremendos fogonazos.
    Aviso: en esta ocasión no anduve por aquí y he escuchado que la inseguridad se ha incrementado -más-, conviene checar con los locales.  Esta ruta tiene el plus de pasar a la costa colombiana, la Guajira, y poder acercarse a los lugares más turísticos de Colombia, Cartagena y Barranquilla.
  • La Gran Sabana. En el quinto pino, al oriente de Venezuela. Un pequeño altiplano de maravillas. Los ríos están atestados de taninos y eso les da un bellísimo color de té, lo cual junto al incontable número de cascadas (algunas de ellas, tremendas), les convierte para mí en los ríos más bonitos del planeta. [Rodadas añade: fue el escenario de la película de animación “Up”, de Píxar]. La Quebrada de Jaspe forma, junto a Semuc Champey y Caño Cristales, el trío de bellezas coloridas de América, un río que por 300 metros transcurre sobre piedra de jaspe, fascinante.  Eso sí, mosquitos y jenjenes a rabiar.
  • Los ríos amazónicos. Algo aburridos para viajar, en mi opinión, pero que te acercan a una forma de vivir realmente apasionante, las comunidades de la selva, una gente que vive prácticamente con lo que da la tierra, sin horarios ni visitas al banco. Las aldeas, más grandes, también son lugares sin desperdicio, aquí la vida es muy diferente. Y bueno, cruzar América sin visitar la Amazonia, es dejar de lado algo grande.
  • Manaos, en Brasil, el encuentro de las aguas. Solimoes y río Negro se juntan, pero no se mezclan, durante varios kilómetros mientras forman el río Amazonas. Una maravilla de la naturaleza.
  • Los Llanos colombianos. Para quien decida regresar atravesando el sur venezolano, una vez que se cruza el Orinoco y el Meta comienza una aventura de consecuencias imprevisibles. Hay 800 kilómetros sin asfalto hasta Puerto Gaetán que, a veces transcurren por una horrible pista y demasiado a menudo por un laberinto de rodadas en el que hay que tener un ojo en el paisaje y el otro en la brújula para no perderse. Hay solo un pueblo y se viaja y se vive parando en las fincas, que suelen estar entre 25 y 40 kilómetros. Una región ajena no ya al mundo globalizado, sino al mundo de las ciudades. Fascinante, y la gente, extraordinaria.  Esta zona tiene dos inconvenientes: es imposible de cruzar en la época de lluvias cuando el tránsito va por el río Meta -de abril a noviembre aproximadamente- y, segundo, hay cierto riesgo real de extraviarse en las rodadas, en ese caso, girar al norte hasta llegar al río Meta y buscar pescadores o casas, ¡nunca al sur!

Aquí van algunas fotos (todas han sido hechas por Salva)


NOTA: Si conocéis alguna galería de fotos en bici sobre Venezuela, escribidla en comentarios y la añadimos
 

Aspectos a tener en cuenta

  • Los Llanos. Hay gente que se aburre soberanamente en ellos, pese a la fauna variada. Planos, monótonos, ventosos, llenos de humedales… si no te gustan los pájaros, tal vez seas uno de ellos.
  • Los vientos alisios. Soplan fuerte de este a oeste, en muchos lugares vienen del noreste. Siempre hay vientos, pero su época más intensa es el final de la época seca, de marzo a mayo.
  • Viajar por ríos. Complicado. Lento. Depende de que haya transporte. Si lo hay, suele ser gratis, yo no pagué ninguno hasta que llegué a Sao Gabriel de Cachoeira, donde hay barcos oficiales. En la época de mayor sequía (enero, febrero) el alto río Negro, el Casiquiare y el Orinoco pueden estar muy bajos, con muchos bancales de arena, y hacer el transporte imposible o lentísimo (¿un mes en una hamaca sobre el agua?).  Yo tuve buena suerte en la mala suerte; los ríos estaban muy bajos, pero conseguí que me llevaran los militares en una de sus avionetas hasta río Negro. Es una posibilidad.
  • Permisos militares y la frontera del Cucuy. Esta zona es muy remota, pienso que hay que estar acostumbrado a vivir en premisas básicas y tener paciencia. Se necesita además un permiso militar para ciertas zonas de río Negro y del Alto Orinoco, que es una pesadilla de conseguir. Por último, hay que sellar salida en Puerto Ayacucho, independientemente que se cruce a Brasil 2 o 3 semanas más tarde.
  • Soledad. La opción 2 transcurre por regiones muy deshabitadas, bien por ser tierra de enormes fincas ganaderas, bien por ser selva, o incluso por la dureza del ecosistema. Se pasan muchas horas de soledad y eso se acumula semana a semana; insisto, no es un ‘finde’ en un rincón apartado, son semanas y semanas. A mí me gustan estos lugares remotos y la gente que vive en ellos, pero a quien le ponga nervioso hablar consigo mismo o no poder parar a tomar un café y ver gente cada hora… mejor la opción 1.

Y poco más. Otra opción para esperar a que deje de llover en Perú es aprender castellano –o cumbia, añadimos nosotros- en Colombia, si es que te hace falta Guiño

SALVA_africa[1] Salva Rodríguez lleva dando vueltas por el mundo desde 2006. En otra vida fue profesor de instituto en Granada, España. En esta, es un trotamundos que ha cruzado 13 veces el Ecuador sin volver todavía a casa. Más en su web, un viaje de cuento


 

Este artículo fue publicado el 4/Junio/2013 dentro de la categoría Blog, Cicloviajes, Guías de viaje en Rodadas.net, una página web sobre cicloturismo y viajes en bicicleta coordinada y mantenida por Álvaro Martín y Alicia Urrea.

El artículo está sujeto a una licencia Creative Commons 3.0. Es decir, puedes distribuirlo y adaptarlo SIEMPRE que nos cites (más concretamente, cites al autor y enlaces a la dirección permanente del artículo); no lo uses con fines comerciales o en publicaciones comerciales; y el resultado de tu trabajo también esté bajo una licencia de Creative Commons

Siempre puedes volver encontrar este artículo en: http://www.rodadas.net/2013/06/04/venezuela/


Comentarios Hay comentarios de 2 intrépidos

  1. TiTiRiBiCi dice:

    Hola Salva!, Hola a todos!
    Yo me encuentro actualmente en Venezuela, en La Gran Sabana. Tenía la gran ilusión de conocer a Salva en esta zona pero él va demasiado rápido y se me escapó….
    Entré por Brasil, subiendo desde Manaus, hace un mes y estoy TAN flipado con la Gran Sabana que aún me encuentro perdido por estos lares. En dos días volveré a Santa Elena, a 15 km de la frontera con Brasil, para por fín “comenzar” a subir y avanzar por el país.
    ¡¡IMPRESIONANTE!!
    Como Salva propone este apartado para compartir fotos, os dejo el link de mi primera crónica de este lugar donde tengo fotos de este impresionante lugar
    http://www.titiribici.com/#/es/diario/venezuela/la-gran-sabana-1
    Felicitaciones Salva, y gracias, por este capítulo de la guía y por la crónica de este país en tu web. Como siempre muy buenas.

  2. IVAN dice:

    Hola chicos, os escribo desde valencia España. Nací aquí y siempre he deseado conocer vuestro país pero por falta de dinero o impedimentos varios nunca he tenido la oportunidad de conocer vuestro bello país de cerca. Trabajo en una empresa de transportes y las cosas actualmente no están muy bien por la crisis pero estoy seguro que con el empeño de todos se puede. Los transportes en valencia estan afectados igual que otros sectores pero con perseverancia estoy seguro de que se puede. Un saludo y espero conoceros pronto.

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