Días de lluvia (2) El viaje

Escrito el 4 de diciembre de 2012 por Avo y Ali y guardado en Blog, En la bici

En la primera parte de este artículo ya hablábamos de cómo en la inmensa mayoría de los viajes cicloturistas llueve (una maldición que tenemos) y dábamos alguna pista de qué tipo de ropa de lluvia es más práctico llevar para un viaje en bici. En esta segunda parte nos vamos a centrar en cómo vivir sobre la bici en esos días en los que Tutatis está tirando el cielo sobre nuestras cabezas.

La bici

Si pensáis hacer un viaje largo, no está de más que equipéis vuestra bici con estos elementos:

  • Guardabarros. No es que sean imprescindibles, pero si no llevas guardabarros y llueve te pones perdido, y claro, de viaje no es tan fácil lavarlo todo. Por ahí hemos visto quien, en lugar de guardabarros (que no le cabían), se había hecho unos “escudos antibarro”, que básicamente son piezas de plástico planas atadas de forma estratégica al cuadro de la bici para evitar que los escupitajos de barro salpiquen. Por cierto que si llevas guardabarros y vas acompañado es una cuestión de cortesía lo de ponerse una solapa al final del mismo para evitar que los trocitos de cosas indefinidas le caigan en la cara al compañero de atrás.
  • Así se te quedan las piernas después de un día de lluvia

  • Luces. Fundamental. Las luces no son para ver tú sino para que te vean. Y como tal, son una medida de seguridad básica. Una luz roja parpadeante colocada en el trasportín te puede salvar la vida. En la parte delantera puedes ponerte un frontal si llevas. Más información sobre luces

Precauciones

Cuando estás circulando bajo la lluvia ten esto en cuenta:

  • Agujeros. Cuando se llenan de agua, todos los agujeros parecen iguales, sin embargo, algunos son más profundos que otros, como descubrió Álvaro dolorosamente un día en Granada. Cuando vayas a pasar por encima de un agujero asegúrate de hacerlo con un buen control de la bici.
  • Coches.  Recuerda que los conductores te ven desde detrás de un cristal y por tanto, en cuanto empieza a chispear es fundamental que te pongas luces y elementos reflectantes para que se te vea bien. Sé especialmente cuidadoso/a conduciendo: nada de maniobras bruscas, nada de hacer eses. Si puedes, métete por carreteras pequeñas con poco tráfico o por caminos bien apisonados para evitar las carreteras que vayan cargadas de tráfico.
  • Derrapes. La combinación lluvia y hojas, o lluvia y caca de herbívoro es de lo más peligroso. Para evitar derrapar tienes que ir despacio pero dando pedales y no hacer movimientos bruscos ni tampoco frenar de golpe. Fácil, ¿eh?
  • Barro. Más que peligroso el barro lo que es es un rollo. Se queda pillado entre la rueda y el freno, entre el guardabarros y la cubierta, entre el calcetín y el zapato… En fin, un asco. Lo más importante que hay que saber es que el barro tiende a mezclarse con la grasa de la cadena y se convierte en una especie de papel de lija por lo que después de un día de pringue es fundamental limpiar la cadena. Hazlo con el propio bidón de agua (si lo estrujas, sale un chorro de agua a presión). Dale bien de agua a la cadena, y a todo el sistema de transmisión. Después engrasa la cadena ligeramente y listo.

Lluvia y frío

Finalmente, dos dudas que a nosotros nos asaltan a menudo:

¿Cuándo ponerse la ropa de lluvia? Nuestra respuesta es que cuando el calor que genera nuestro cuerpo no es suficiente como para evaporar el agua que cae del cielo. Por ejemplo, ponte que estás subiendo un puertecillo y chispea. Si estás generando mucho calor porque te está costando subir, entonces lo más probable es que el agua que te cae encima se esté evaporando junto con parte de tu sudor, debido al propio esfuerzo. Si sin embargo estás bajando una cuesta y chispea, es el momento de protegerte bien de la lluvia porque ese agua se va a quedar en tu ropa y te va a enfriar!

Ten en cuenta que si te pones la ropa de lluvia demasiado pronto, sea o no de buena calidad, tu propio sudor te acabará mojando por dentro. Lo ideal en este caso es que además de ponerte lo de lluvia bajes un poco el ritmo para no empaparte (si puedes, claro).

¿Cómo acampar para estar seco? Para esto son fundamental dos cosas: llevar pantalones de agua (para poderte sentar sin mojarte); y tener un pelín de morro. El morro es útil porque si llueve lo mejor es acercarse a un pueblo pequeño y preguntar por el/la alcalde/esa o por el párroco y pedirles un techo para poner la tienda sin mojarte. Generalmente a las malas te podrás instalar en las duchas del campo de fútbol y a las buenas te invitarán a dormir en algún sitio seco.

 

Este artículo fue publicado el 4/diciembre/2012 dentro de la categoría Blog, En la bici en Rodadas.net, una página web sobre cicloturismo y viajes en bicicleta mantenida por Álvaro Martín y Alicia Urrea.

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Siempre puedes volver encontrar este artículo en: http://www.rodadas.net/2012/12/04/dias-de-lluvia-2-el-viaje/

Comentarios Hay comentarios de 10 intrépidos

  1. Víctor dice:

    Muy buenos consejos.
    Tienes que ser un apasionado de la bici para tomarte esto con el humor que vosotros lo hacéis…
    Besitos, itos.

  2. Alfonso dice:

    Leyendo este artículo dan unas ganas tremendas de que llueva para salir a la carretera y probar vuestros consejos.
    Excelente texto!
    Salud y pedales.

  3. Salva dice:

    Estupendo, Alicia, ojalá les llueva poco.
    He visto algunos ciclistas con unos guardabarros fijados duramente, incluso soldados, porque sus bicis no tenían manera de poder colocar los de ‘quita y pon’. Si se circula por pistas sin asfalto, los guardabarros son una trampa, pues se acumula mucho más rápido el barro que bloquea frenos y ruedas, sobre todo cuando la tierra es arcillosa. Las piedrecitas que el barro arrastra son terribles para las llantas, las araña, desgasta, en fin… un desastre.
    Yo no uso guardabarros ‘oficiales’, pero recomendaría unos que se quitan y ponen muy fácilmente, para el caso de las pistas de tierra.
    Saludos
    S

  4. Chamado dice:

    Un guardabarros casero y barato de quita y pon se puede hacer con un bote de plástico (de los de limpieza) convenientemente recortado y fijarlo con bridas a la altura conveniente.
    Ventajas:
    * Barato.
    * Fácil de poner y de quitar.
    * Se puede guardar en las alforjas.

    Desventajas:
    * Si se mueve: no funciona.

    Una consulta: cuando me ha llovido estando de ruta, lo más molesto de todo es el frio que paso en los pies. Los dedos se me quedan como polos… algún remedio casero, ñapa o consejo? (aparte de las consabidas fundas de neopreno…)

  5. Ogan dice:

    En mi opinión los guardabarros son totalmente necesarios. El problema está en encontrar unos que encajen bien con la bicicleta y que además cubran adecuadamente la rueda. Por lo general, por mucho que las marcas los anuncien como “full fenders” realmente no lo son.
    Con el guardabarros trasero no hay mayor problema, puesto que basta con que cubra parcialmente la rueda trasera para evitar mojarte (y mojar a los demás) pero el delantero, en mi opinión, tiene que llegar prácticamente al suelo, sino vas a recibir el spray de la rueda en las zapatillas.
    En cualquier caso, creo que merece la pena llevar calzado con gore tex o algún tipo de cubre zapatos, para mi es básico ir lo mas seco posible en la bicicleta, hace el viaje mucho mas cómodo y disfrutable.

    Por otro lado, yo ya he perdido totalmente la fé en los chubasqueros/shell/softshell. Independientemente del material, no transpiran, la mejor suerte la he tenido con los que tienen varias aberturas, en las axilas, bolsillos y demás que ayudan a que fluya el aire de forma directa.
    De momento solo he probado en un viaje el poncho, uno relativamente barato al que le hice algunos “arreglos” para poder adaptarlo al manillar de la bicicleta. Me parece que con un poco mas de dedicación podría funcionar muy bien, seguramente mejor que cualquier shell. Además, es relativamente ligero y ocupa muy poco.

  6. nisti dice:

    Bueno, yo tambien creo que Ali y Avo se toman esto de la lluvia con bastante buen humor. ( Tal vez solo sea resignacion ) Por mi parte reconozco que cuando la cosa se pone fea, me “rajo” bastante pronto y solo pienso en buscar refugio. El frio, lo puedo soportar un tiempo, pero si se combina con agua, se me apodera. Una cosa es un chubasco de veinte minutos y otra muy distinta es una semana sin parar de llover. Ahi reconozco que soy capaz de irme para casa. Normalmente no suelo darle importancia a esas tormentas de verano, incluso las primaveras con sus cambios climatologicos son de mi agrado. Pero todo tiene un limite. Si veo que no disfruto del viaje, pues lo modifico o directamente lo doy por terminado. Sere cagon !!

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