De Gósol a Tourmalet. Un paseo a través de la mitología del Tour

Escrito el 28 de mayo de 2009 por Artista invitado y guardado en Viajes de los lectores

Señales que denotan que el Tour no hace mucho pasó por aquí

Señales que denotan que el Tour no hace mucho pasó por aquí

Leer éste título puede llevar al lector a formularse varias preguntas: ¿Por qué esta ruta? ¿Qué lleva a una persona a emprender una aventura en solitario de más de 500 kilómetros a través de carreteras empinadas de los Pirineos franceses? Existen muchas rutas en bicicleta que ya están programadas o planificadas y cuentan con muchísima bibliografia como por ejemplo el Camino de Santiago o la ruta del Quijote, pero para mí el Tour de Francia es algo más  que un evento deportivo. Basta echar una ojeada a las anécdotas que jalonan su historia.

Los aficionados al futbol, muchas veces hacen encuentros entre amigos y alquilan un campo o pista polideportiva una o dos veces a la semana y juegan partidos entre ellos. De alguna forma, practican el deporte que les gusta, pero, seguro que alguna vez han pensado o han imaginado lo que supondría jugar el mismo partido de futbol en un estadio donde han jugado los más grandes deportistas del balompié. Seguro que, si pudieran, desearían jugar en el mismo escenario donde lo hicieran en su momento Maradona, Romario o Messi.

En mi travesía sucedía lo mismo: se trataba de ir en bicicleta por los lugares por donde han pasado los más grandes campeones de la historia del ciclismo: Anquetil, Merckx, Hinault, Indurain o Armstrong. Quería respirar el ambiente ciclista. Transitar por los lugares donde los héroes del ciclismo vivieron momentos de gloria y también de miseria. Se trataba de saber qué se siente subiendo un gran puerto de montaña. No un ‘col’ cualquiera, sino una cima donde a lo largo de la historia han tenido cita acontecimientos deportivos de gran relevancia como es la carrera ciclista del Tour de Francia: El Col del Tourmalet.

Datos personales

Nombre Genís
Año de nacimiento 1976
Profesión sanitario
Otros viajes en bicicleta Vias verdes y muchas rutas de un solo día
Y vuestra web o email genispp [arroba] yahoo [punto] es y bicigenis.blogspot.com

Este viaje

Itinerario Gósol – Vielha – Bagneres de Luchon –Arreau – Sainte Marie de Campan – Sort – La Seu – Gósol
Duración 6 etapas
Fecha en la que lo realizaste Agosto 2008
¿Cuántos ibais? solo
Distancia total 630 kms
Coste aproximado 400 euros (gastos de ropa, accesorios bici, comida etc)
El mejor día (y por qué) El dia que llegué a la cima del Tourmalet objetivo de mi ruta y los paisajes de la ruta
El peor día (y por qué) El antepenultimo dia por gastrointeritis. Hice 40 kms y me encontraba muy desfondado
La parte de la ruta que más os ha gustado (y por qué) Los puertos del Tour
El mayor quebradero de cabeza El coll del Cantó un verdadero hueso duro de roer tanto a la ida como a la vuelta
El mayor error cometido EL mal uso de los desarrollos de la bici el primer dia motivado por la poca costumbre: normalmente no llevo tanto peso encima.
La sorpresa más agradable Los puertos pirenaicos del Tour

La bici y el equipo

El modelo de bicicleta Bici de montaña
¿Era usada o nueva? Nueva pero comprada en 1991
¿Le hicisteis alguna modificación? Le cambié las ruedas (carretes, radios, etc). A lo largo de los años le he ido cambiando de todo: manillar, sillín, cambios, cadena piñones
¿Llevábais para cocinar? no
¿Y tienda de campaña? Sí, la mas ligera que encontré: 980 gr
¿Qué os hubiera gustado llevar? No encontré nada a faltar
¿Qué os habéis arrepentido de llevar? La tienda de campaña, aunque lo digo a toro pasado. En su momento no sabía si encontraría alojamiento. Quizás si lo volviera a hacer llevaría solo un saco de dormir

Recomendaciones a alguien que vaya a hacer la misma ruta

Llevar todo muy bien preparado en cuanto a ruta, para tener que preguntar lo menos posible, especialmente en Francia

En la parte delantera de la bici llevaba el libro de ruta que tengo aquí escaneado para peder el menor tiempo posible en preguntar a la gente (5 hojas a doble cara).

Mapa del viaje

mapa_viaje
Ver mapa más grande

Fotos

El Tour…

En el año 2010 se cumple el centenario del primer paso ciclista en el Tour por la cima del Tourmalet. El primer ciclista en pasar en primera posición por el Col del Tourmalet fue Octave Lapize. Cuando coronó el puerto Lapize llamó criminales a los organizadores de aquella dura etapa que iba desde Bayona hasta Luchon. Finalmente consiguió el triunfo absoluto en aquella edición de 1910. Años más tarde, Lapize murió en el frente de la Gran Guerra en la batalla de Verdún. Muchos ciclistas, incluyendo vencedores de la carrera, murieron combatiendo en las Guerras Mundiales

El  Tour nació en 1903 de la mano del director director del diario ‘L’AUTO’, Henri Desgrange. Este rotativo, dedicado a los vehículos automóviles, estaba apunto de cerrar y Desgrange organizó una carrera ciclista de las dimensiones del país. Los corresponsales irían describiendo las hazañas y peripecias de los ‘esforzados de la ruta’. La carrera fue un éxito, el diario reflotó las ventas y el Tour de Francia ha sobrevivido hasta nuestros días con los únicos parones por las Guerras mundiales.

Eugène Christophe fue el primer ciclista en enfundarse el maillot amarillo cuando fue instaurado en 1919, prenda que identifica el corredor que encabeza la clasificación general (el color es el amarillo porque las páginas del diario organizador -L’Auto- eran también amarillas). Christophe, era conocido también por su mala suerte. Se hizo famoso en 1913 cuando, 4 kms después de coronar el Tourmalet, rompió la horquilla de su bicicleta. En ese momento era el líder de la carrera. La estricta reglamentación de la época impedía la ayuda externa así que bajó a pie hasta Sainte Marie de Campan y él solo forjó su horquillla en la herreria del pueblo. En la linea de meta descendió del primer puesto hasta el veinticuatro en la clasificación general. Christophe murió en 1971 y fue enterrado con el primer maillot amarillo puesto.

El italiano Gino Bartali, fue capaz de ganar el Tour con un intervalo de 10 años de diferencia (1938 y 1948) con la II Guerra mundial de por medio, todo un mito…

Fausto Coppi es un mito y sus actuaciones aun se recuerdan a dia de hoy, aunque yo me quedo con Miguel Indurain, un referente en su momento.

La procedencia de los participantes inscritos a esta carrera ha sido muy diferente dentro de las diferentes clases, esferas y estratos sociales, así pues, podemos encontrar, a título de ejemplo: René Vietto que fuera botones del Hotel Majestic, el obrero Octavio Bottecchia o, por ejemplo, el intelectual Laurent Fignon…

Algunos ciclistas han perdido la vida en el transcurso del Tour a causa de caidas o desfallecimientos como Casartelli, Simpson o Cepeda. Otros han sufrido graves accidentes como: Rivière, Ocaña o Beloki… y unos pocos han saboreado la gloria de vencer en la clasificación final y/o victorias parciales.

… Y el viaje

La climatología era muy buena esos días, me encontraba muy bien de salud y a nivel físico estaba pletórico así que, aunque no encontré a nadie que me quisiera acompañar, decidí marchar en solitario ya que quizás nunca más tendría otra ocasión para hacer en bici un viaje de estas características. Puse un anuncio en un panel de un conocido establecimiento de Barcelona de venta de libros de viajes buscando acompañante. Me contestó una persona interesada, pero no le iban bien las fechas del viaje.

Fueron un total de 6 días de travesía bastante duros (630 Qms con una primera etapa de 185 Qms y 4 puertos). Durante esas jornadas es como si me hubiera trasladado en el espacio y en el tiempo. He disfrutado mucho y ahora me queda el álbum de fotografías que gustosamente comparto con todos.

ETAPA 1 – Domingo 24 de agosto: Gósol-Vielha (185,45 Kms)

Dificultades: Coll de Josa – Coll de la Trava – Coll del Cantó – Coll de la Bonaigua

Acababa de llegar el día anterior de la ruta en bici de Donostia hasta Burgos por las vías verdes y desconocía cual sería mi rendimiento en los grandes puertos. Sin más preámbulos llené el botellín de la bici en la plaza mayor de Gósol y ya de salida un pequeño aperitivo. Sin poder casi calentar las piernas, aparecieron las primeras rampas al 8% del coll de Josa. Son únicamente 3 kilómetros pero ahí me di cuenta de que no era una subida como tantas veces había hecho desde mi querido pueblo de Gósol. ¡Esta vez llevaba lastre! Pero como dicen los castellanos: “sarna con gusto no pica”. Una vez coronado el alto de Josa (frontera entre las comarcas del Berguedà i el Alt Urgell) se inicia el largo descenso por los bellos parajes del parque natural del Cadí-Moixeró. Muchos son los pueblos y montañas dignos de hacer una visita o, porque no, rutas en bici como muchos años he hecho en agosto.

Después de los primeros 50 kilómetros llegué a la Seu d’Urgell. Unos parajes muy bonitos para hacer en bici, de hecho, parte del entrenamiento para esta travesía lo hice por los alrededores de Gósol ya que va muy bien para aclimatarse a la altura (es el cuarto pueblo más alto de Cataluña), hay tranquilidad para rodar casi sin vehículos y una gran cantidad de puertos de montaña tanto asfaltados como de pista forestal.

Desde La Seu entraba en terreno desconocido para mi y para empezar me encontré con un aunténtico muro: el coll del Cantó (catalogado de segunda categoría en el Tour de 1993). No son sus rampas lo que le otorga dificultad (otros lo son mucho más) pero prefiero Santa fe del Montseny, Pal (Bagà) o el mismo Tourmalet, o los tres juntos antes que el Cantó. Fue todo un via crucis: no encontraba el ritmo, se hacía pesado, el calor no dejaba avanzar y si además sumamos el peso que llevaba encima la ascensión se convertía en unos trabajos forzados. Lo que parecía un mal momento inicial ascendiendo el coll de Josa se confirmó en el Cantó: el peso no me dejaba ir bien. En el descenso del Port del Cantó en dirección a Sort le di muchas vueltas a la cabeza, no estaba muy animado y pensé en hacer noche en la capital del Pallars y volver a Gósol el día siguiente.

En Sort comí y, descansando por unos momentos, después de 100 kilómetros en las piernas, pensé que quizás la elección de los desarrollos empleados en los ascensos no fueron del todo adecuados teniendo en cuenta el peso.
No sé que fue lo que me impulsó a seguir hacia delante pues en el Cantó lo pasé realmente mal.

Los tramos de falsos llanos entre Sort y Esterri d’Àneu volvieron a darme ánimos. Los paisajes por allí eran magníficos rodeado de montañas. En La Guingueta d’Àneu hice una parada para comprar comida (la obsesión por comer aun sin tener hambre estuvo presente en toda la ruta). Por entonces ya me iba encontrando mejor y en Esterri, llenando el bidón de agua, una señora se dirigió hacia mi para decirme que yo debía de estar agotado pues ya me había visto subiendo el Cantó.

Tras esta anécdota inicié el ascenso al coll de la Bonaigua (catalogado como de primera categoria en el Tour de 1993), un puerto que me gustó mucho desde el inicio. Son 17 kilómetros con paisaje espectacular y carretera típica de puerto ciclista. En el tercer Tour victorioso del gran campeón Miguel Indurain se subieron Cantó y Bonaigua. Era el año 1993 y la etapa salió de Andorra.

Aprendí del peso y utilicé los desarrollos con más agilidad. Lo que sin peso hubiera subido con plato mediano, con el lastre de la carga estaba obligado al plato pequeño.

La Bonaigua me dejó un gran sabor de boca y tras los malos momentos del Cantó ya no pensé más en abandonar la travesía. A partir de entonces disfruté como un niño.

El hecho de ir solo (cosa totalmente desaconsejable en las travesías por temas como accidentes, relevos, compartir…), me hacía extremar la precaución y prudencia. Por ejemplo no sobrepasé los 40 Km/h en los descensos. La Bonaigua, con sus herraduras de 180 grados y sus largas rectas me gustó tanto, que hice una excepción y aumenté hasta 50 km/h el límite que yo mismo me había impuesto. En los otros puertos siempre mantuve los 40 km/h de límite máximo.

Como todo era descenso y me encontraba bien, mi intención fue aprovechar al máximo la luz del día y así llegué hasta Vielha donde decidí buscar un alojamiento para dormir que tuviera en cuenta mi necesidad de guardar la bici con seguridad. Encontré una maravilla: el Hotel Anglada.

Me encontraba bien físicamente y, de hecho, si el día hubiera tenido más luz hubiera seguido hasta Bossost o quien sabe si hasta el Portillon…

Una vez encontrado el lugar para dormir venía toda una rutina que tenía que repetir a diario: ducha, cambio de ropa, lavado a mano de la ropa de la jornada, buscar un sitio para cenar y, antes de dormir, unos estiramientos de todo el cuerpo y másaje en las zonas más sobrecargadas: cuadriceps, gemelos, musculatura de espalda/trapecios, tendones de aquiles y cuadricipital. La pomada ‘fisiocrem’ es una delicia para el másaje del final del día. Acto seguido, a dormir.

ETAPA 2 – Lunes 25 de agosto: Vielha-Sainte Marie de Campan (95, 5 Kms)

Dificultades: Coll del Portillon – Coll del Peyresourde – Coll de l’Aspin

Me levanto y al ponerme de pie no me parecía que el día anterior hubiera hecho 185 kilómetros. Me gusta mucho la bollería y encontré la ‘Pastisseria Setó’, la verdad que, juntamente con la antención recibida en el Hotel Anglada, me dejó una muy buena impresión de Vielha. Me compré unas pastas deliciosas y cacaolat.

Preparé la bicicleta para el inicio la ruta en dirección a Bossost donde empieza el primer col de la jornada: el Portillón, que es la frontera natural entre Francia y Cataluña. El descenso es impresionante (por algo lo catalogan como de primera categoria en el Tour). El final de puerto nos lleva a Bagneres de Luchon municipio que atravieso todo engalanado ya que estaban celebrando la fiesta de las flores. Es la primera localidad francesa de mi travesía y me sorprende un conmovedor monumento dedicado a los niños muertos por la patria en los conflictos bélicos del siglo XX. Otra cosa que me sorprendió del municipio francés es la naturalidad con que la bicicleta circulaba por sus calles y cómo era respetada algo que en Barcelona, por ejemplo, no es así. No hay conciencia ciclista y es muy fácil encontrar gente andando por los carriles destinados a las bicicletas. Tenemos una ordenanza donde el artículo 14 especifica, por ejemplo que, por dentro de los carriles bici no pueden deambular peatones. Esta normativa es incumplida sistemáticamente. No creo que Bagneres tenga normativas, pero el sentido común permitía un respeto al ciclista. Francia ama a la bicicleta.

La salida de Bagneres de Luchon es el kilómetro cero del col del Peyresourde (catalogado en el Tour como un primera categoria). Son 14 kilómetros. En la cima hay un curioso bar donde ingerí unos creppes típicos franceses. Tras el descenso hice una visita a la localidad de Arreau donde comí (unos bocadillos que había comprado en la exquisita pasteleria de Vielha). Arreau es el ejemplo de típico pueblecito francés de los años 60 con sus casas y calles adornadas, coches antiguos (pude ver un Citroën Mehari). Me gustó mucho.

Los paisajes pirenaicos eran impresionantes, y el hecho de poder recorrerlos en bicicleta me dejaba una gran sensación…

Después de la comida, el ascenso al col del Aspin (último de la jornada y catalogado también como un primera categoría en el Tour). Después de tanto sube y baja llegué a Sainte Marie de Campan, el kilómetro cero del Tourmalet. Allí encontré lugar para dormir en el Hotel Les Deux Cols donde los menús que servían tenían el nombre de los puertos de montaña de la zona. Eran aproximadamente las cinco de la tarde y pude visitar la antigua herrería donde hay una placa conmemorativa en la que la organización del Tour rindió homenaje a Eugène Christophe. Una plaza de esta localidad también lleva el nombre de este ciclista. En una especie de albergue (en francia le llaman ‘Gite’) tenían en sus bajos una colección de fotografías de la historía del Tour de Francia. Por la noche me encontré con una pareja que hacían una ruta en tandem y fuimos juntos a un concierto en la iglésia del pueblo.

ETAPA 3 – Martes 26 de agosto: Sainte Marie de Campan – Cierp-Gaud (126,50 Kms)

Dificultades: Coll del Tourmalet (de Gósol al Coll del Tourmalet: 298,47 Kms)

El inicio de la etapa empieza subiendo el Col del Tourmalet (catalogado de categoria especial en el Tour). El puerto no es tan duro como dicen. En mi opinión lo es más, por ejemplo el de Pal de Bagà. La subida, eso sí, es mitológica. Se puede comparar a lo que para un religioso supone estar en el Vaticano o en su caso, un futbolero pisar el Camp Nou y, así, podría estar citando lugares…. Me liberé de algo de peso comiendo las barritas energéticas que me quedaban.
Los 18 kilómetros de acensión los tengo grabados en mi mente…

Una vez allí me hice las fotos de rigor y visité los monumentos de la cima: uno dedicado a Jacques Goddet (popular director de carrera de los años de la postguerra) y, el otro al ciclista con la placa identificativa en la parte inferior que en su inscripción cita el paso en primera posición de Lapize en 1910. El descenso es impresionante con unos paisajes de cuento. Mientras, ascendían en sentido contrario una gran cantidad de ciclistas, parecía una peregrinación. Eran gentes de todas las nacionalidades y procedencias. Es algo que me impactó enormemente…

Cuando estuve otra vez en Sainte Marie de Campan después de descender el Tourmalet, volví por la parte más interior de Francia, pasando por localidades como Campan con los balcones engalanados de bicicletas.

Entre Bagneres de Bigorre y Mauzevin, justo después de la abadia de Escaladieu había unos cruces de carreteras y en un restaurante encontré un menú compuesto de tres platos y postre. Me puse las botas comiendo, pero lo pagué muy caro al arrancar de nuevo, ya que hacía mucho calor y la zona tenía bastantes repechos. No me encontré muy bien y paré a descansar a la sombra de una iglesia en Mauzevin. Mi digestión no iba bien pero no me podía entretener ya que el lunes trabajaba y quería aprovechar el buen tiempo, así que puse desarrollos no muy fuertes y seguí todo lo que pude hasta llegar sobre las ocho de la tarde a Saint Béat. En todo el trayecto observé muchos pueblecitos maravillosos de Francia y por sus calles me impresionaron los monumentos a los caídos en los conflictos bélicos del siglo XX y también que, teniendo en cuenta que se comenta mucho sobre la laicidad de Francia, la realidad era muy diferente: calles con grandes imágenes religiosas, grandes crucifijos en las carreteras, horarios de las misas en las entradas a los pueblos y todo tipo de iconografias religiosas…

Según lo consultado meses antes desde mi ordenador, Saint Béat disponía de 2 campings y alojamientos diversos. La realidad fue otra. Eran las 8:30 PM y aquello parecía una ciudad desierta, ni un solo local para comer algo, sin gente por la calle y que, por no tener, no tenía ni una panadería según me comentó un autóctono del lugar. Al final, un vecino me recomendó ir a un hostal situado a 5 kilómetros de Saint Béat. Me encontraba bastante vacío (más de 100 kilómetros en las piernas de la etapa incluído el Tourmalet, con mal cuerpo desde la comida y llevaba acumuladas las dos maratonianas jornadas anteriores más la ruta de la semana anterior entre Donostia y Burgos). Ya había caído la negra noche y me acerqué hasta Cierp-Gaud (que suerte tuve de no pinchar en ese trayecto nocturno…). Allí los del Hotel me debieron ver bastante mal, porque me acogieron muy bien.

Pude cenar, pero mi cuerpo no andaba nada fino y la noche fue una visita constante al lavabo….

ETAPA 4 – Miercoles 27 d’agost: Cierp-Gaud – Vielha (38,8 Kms)

Ninguna dificultad montañosa

La mala noche que pasé, me hacía sentir mucha desgana en el cuerpo, suerte que mi mente era más poderosa que mi barriga… Aun sin hambre, desayuné en el hotel, pues para ir en bici hay que comer.

Dentro de mis cosas llevaba las pastillas de Fortasec que usé esa noche anterior y durante la jornada. En mi libro de ruta, cuando lo fuí creando durante los meses anteriores con ayuda de Internet (ver el enlace web del libro de ruta escaneado), estaban marcadas 2 posibilidades desde Saint Béat. Una era seguir hacia el col de Menté y la otra era volver hacia Catalunya.

Lo mal que me encontraba, hacía que en mi pensamiento solo hubieran dos cosas: una abandonar Francia (por todo lo sucedido en Saint Béat, una localidad para olvidar) y otra el Hotel Anglada de Vielha. Así que me armé de valor y de papel higiénico…

Como pude, hice los más de 30 kilómetros que separan Cierp-Gaud de Vielha. Pedaleaba más por mi capacidad mental que por mi condición física (ahí me di cuenta del poder de la mente y de que realmente había entrenado muy bien los meses anteriores porque con malas piernas no hubiera podido…).

En el hotel Anglada recuperé los ánimos…. busqué un establecimiento donde comer un arroz hervido, cosa muy difícil pues la mayoría de bares eran de platos combinados, aunque finalmente lo encontré. Toda la tarde de desacanso viendo la televisión y por allá a las siete de la tarde fui a dar un paseo por Vielha, una localidad magnífica para pasar unos días de reposo.

ETAPA 5 – Jueves 28 de agosto: Vielha - La Seu d’Urgell (130,78 Kms)

Dificultades: Coll de la Bonaigua – Coll del Cantó

El descanso de la tarde me vino muy bien aunque el cuerpo de una persona con gastroenteritis no es precisamente el idóneo para afontar el coll de la Bonaigua. Si hubiera estado en mi casa no hubiera ido en bici en ese estado.

También se daba el caso que no tenía hambre y para afrontar esas rampas no podía estar en ayunas. Era un contradicción, mi cuerpo no tenía sensación de hambre, pero yo sabía que para poder afrontar en condiciones un puerto de esa entidad tenía que comer. No podía quedarme otro día más en Vielha, pues hacía buenos días (odio rodar con lluvía y en estos lugares los cambios de clima son repentinos) y además, no tenía margen de maniobra ya que el lunes entraba a trabajar…

Visité nuevamente la exquisita pasteleria Setó y compré lo que me entró por los ojos: 2 okeys, un lente, una ensiamada y un cruasant. Cogí 2 bocadilllos para llevarlos encima.

Marqué la ruta de ese día en mi mente por pequeños objetivos. El primero era superar la Bonaigua. Ya desde Vielha la carretera siempre pica hacia arriba, así que busqué desarrollos muy ágiles teniendo en cuenta todo el peso que llevaba y mi estado (además la ropa húmeda después de lavarla pesa más…). Muscularmente estaba bien, pero de cuerpo me sentía muy vacío.

A 6 kilómetros de la cima puse el pie en el suelo y aproveché para ingerir alimento y a 2 kilómetros de la cima paré otra vez. En la cima bebí líquido, me abrigué bien y dejé caer la bici durante 17 kilómetros observando el espectacular paisaje y el ganado que pastaba hasta llegar Esterri, donde me compré una manzana y un plátano. El siguiente objetivo era llegar hasta Sort por los falsos llanos de la carretera y lo pude conseguir sin mayores problemás. En el río que bordeaba la carretera, los turístas practicaban deportes de aventura como el rafting. La comida la hice sentado al lado de la famosa administración de loterías: ‘La Bruixa d’Or’. Eran las 3:30 del mediodia y me daba pánico el Coll del Cantó, mi siguiente objetivo. Dicho y hecho, a lo piano y bajo la canícula empiezo las primeras estribaciones del Cantó con un sol horrible y, a medida que voy ascendiendo, cambio el objetivo por otro algo más cercano que es llegar al pueblo de Vilamur para entrar al bar y descansar. En el local, no hay más que el propietario y su mujer con sus nietos y, mi entrada no genera indiferencia. El hombre se sorprende al saber la ruta que estoy haciendo…

Allí pedí de forma continuada a medida que me los iba bebiendo un total de 3 zumos de piña y, seguidamente un helado ‘twister’. Ese combinado me envió directo al lavabo….

Tras un rato de descanso, vuelvo a marcar el objetivo de la cima del col, y así, sin prisa pero sin pausa, voy avanzando…

El final de ruta lo puse en La Seu d’Urgell. Ya solo me quedaban 52 kilómetros hasta el final…

En esta etapa me sorprendió la capacidad de aguante que tuvo mi cuerpo, ya que, encontrándome muy vacío y, comiendo y bebiendo muy poco, pude recorrer más de 100 kilómetros superando 2 puertos de gran entidad.

ETAPA 6 – Viernes 29 de agosto: La Seu d’Urgell – Gósol (53,67 Kms)

Dificultades: Coll de la Trava – Coll de Josa

Una ruta que me conozco muy bien y ya más recuperado, fue un puro trámite la llegada a mi querido Gósol atravesando los bellísimos pueblos de la comarca de l’Alt Urgell y finalizando la travesía con vistas al Pedraforca un referente del montañismo en Cataluña.

Una ruta que siempre había querido hacer y que ahora ya nadie me podrá quitar.

Lo primero que dije en llegar fue: ¡Ahora quiero ir a los Alpes!

TOTAL RUTA: 630 Kilometros

 

Este artículo fue publicado el 28/mayo/2009 dentro de la categoría Viajes de los lectores en Rodadas.net, una página web sobre cicloturismo y viajes en bicicleta coordinada y mantenida por Álvaro Martín y Alicia Urrea.

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Comentarios Hay comentarios de 3 intrépidos

  1. slow dice:

    Gracias por compartir con nosotros ese viaje, me ha encantado las reflexiones tanto sobre la historia del Tour como (así sí) las comparaciones con el Futbol, Probablemente me acercaré este verano por tu territorio dado que tengo prevista hacer una ruta por allí, ojala podamos coincidir…

    Cuando me ha pasado algo como a ti respecto a sufrir en demasia una etapa, un circuito, una travesia… y no me refiero solo al aspecto físico, a poco que puedo la intento repetir… tal vez en tu caso, lo haria sin ir tan cargado, pero si de algo estaria seguro es de que volveria a subir el Coll del Canto.

    Creo que cometiste un error al realizar la primera de las etapas así como la planificación del resto… es una pasada hacer 630 Km en seis dias por puertos de montaña o eso es lo que me parece a mí… supongo que nada tiene que ver eso con el “final” accidentado al que te refieres…

    Pero, lo que me ha dejado mejor sabor de boca, amen de las fotografias, es el cuaderno de viaje…. CHAPEAU!!!!

    Y tu predisposición a alcanzar nuevas metas… de alta montaña… CHAPEAUx10

    Animo!!!! queremos más.

  2. Richar dice:

    Bonita ruta para un amante del Tour como tu. Sera bonito cuando veas las etapas pirenaicas del Tour por la tele y recuerdes “yo estuve alli y se lo que se siente al subir ese puerto…”, la cronica muy buena tambien.
    Si me permites un consejo las cubiertas no son las mas adecuadas para carretera, y bueno…, pues para este verano de Gosol a Alpe d’Huez supongo!!!
    Un saludo Genis, una gran ruta para recordar.

  3. Anónimo dice:

    Este verano yo he hecho algo parecido a lo tuyo pero desde Bilbao, pasando por el valle del Baztán y subiendo el Tourmalet, col de Soulor, Col d’Aubisque, Portalet y final en Sabiñanigo… 6 días también y 610 km. Me he sentido algo identificado con tu relato, aunque sin gastrointeritis,jaja, pero con una rodilla algo jodidilla…
    Creo que te sentirás muy orgulloso de la hazaña que has hecho…porque yo lo estoy de la mía.
    Creo que andar en bici es fantástico y si es en los Pirineos, más aún con esos paisajes espectaculares…
    Buena suerte en los Alpes…

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