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Desde Italia hasta Dinamarca

Por Ali 18/diciembre/2008 20 comentarios Archivado en: Viajes de los lectores

Carril bici junto al lago en St. Moritz-suiza

Nuestro invitado de hoy terminó sus exámanes, metió algunos trastos en un par de alforjas y armado con la bici de su padre y muchas ganas de aventura puso rumbo al norte para tratar de llegar en un puñado de jornadas, desde Torino donde vivía hasta la fría Dinamarca. Os deseamos que disfrutéis con su viaje tanto como lo hemos hecho nosotros.

Datos personales

Nombre Eneko Eizagirre
Año de nacimiento 1984 [Comentario freeki de Ali: No sé que pensaría George Orwell de esto]
Profesión Estoy haciendo mi tesis de diseño industrial sobre la “Bicicleta como trasporte urbano” en Torino, Italia, y trabajo en un bar haciendo cocktails (o eso intento) para subsistir y para juntar unos eurillos para el siguiente viaje.
Otros viajes en bicicleta Un viajecito por Las Landas (sur-oeste de Francia) de 12 días y otro de 5, una vuelta visitando a amigos por Euskal Herria de 9 días y la un recorrido de 5 días por el lago maggiore (Italia).
Y vuestra web o email eneko[punto]e[arroba]hotmail[punto]com

Este viaje

Itinerario TORINO-St.Moritz-München-Regensburg-Rostock-KØBENHAVN (Copenhague)
Duración 25 días
Fecha en la que lo realizaste Julio-Agosto 2008

Hice el último examen de mi carrera y al siguiente día…a pedalear!

¿Cuántos ibais? Yo y mis pensamientos
Distancia total 2.046 km
Coste aproximado Unos 450€ (de los cuales algo más de cien en København) + 95€ avión (København-Miarritz)
El mejor día (y por qué) Pregunta fácil con difícil respuesta. Quizás cuando ví el mar Báltico y me dí cuenta de que era posible llegar. Esa misma noche, en un acantilado junto al mar, fue la mejor noche estrellada que tuve.
El peor día (y por qué) La última noche en el aeropuerto de København. Me desperté a 3 horas del viaje y me di cuenta de que me habían robado el dinero, la documentación, el billete, la cámara (casi todas las fotooosss!!!!), el móvil….En fin, yo que me preocupaba por los insectos y animalitos cuando dormía a la intemperie y aprendí que el peor animal es el humano cab**n.

Aún y todo, metiendo la plasta a policías y a la agencia, viajé sin problemas y ni siquiera pagué la facturación de la bici. Eso sí, la mala ostia me tardo en desaparecer…

La parte de la ruta que más te ha gustado (y por qué) Mamma mía que bonitos son los Alpes. Altas montañas nevadas, ríos de fría agua, pueblecitos con encanto…de postal. Además hay un montón de caminos señalizados para bicis de paseo, bici de montaña, patines, trekking…es el paraíso para amantes de la naturaleza.

También los pueblitos de la zona central de Alemania, entre Regensburg y Bamberg. Pasando por las carreteras no parecen mucha cosa, pero adentrándose en las callecitas encuentras plazas y casas que te incitan a sacar miles de fotos (pena que me las robaron).

Y bueno, a pesar de que evité las ciudades generalmente, München me gusto mucho, y København es una utopía para los que creemos en la bici como trasporte urbano. Nunca creí que pudieran formarse caravanas andando en bici incluso lloviendo y con viento; ni que se pudieran aparcar tantas bicis en un metro de valla; ni que los hombres y mujeres más recatados/as pudieran moverse en bici con tanto estilo. Un ejemplo a seguir, sin duda.

El mayor quebradero de cabeza El tercer día de viaje me di cuenta de que la llanta de atrás se abría como una cebolla y me tiré todo el día siguiendo indicaciones de la gente (en Italia) que no me llevaban a ningún sitio. Al final seguí con la ruta ignorando a mi magullada bici hasta que encontré una pequeña tienda de bicis. Entré con cara de susto pero nada más cruzar la puerta ví unas fotos del propietario con su bici con alforjas en distintos sitios del mundo. Le miré y le dije: ¡tienes que salvarme la vida! Y me la salvó, por supuesto.

En Alemania el mayor problema fue la ausencia de fuentes públicas de agua. Para llenar las botellas de agua estaba obligado a pedirsela a la gente “wasser, wasser bite!”. Al final fue lo mejor del viaje pues me echaba unas buenas risas con los viejecitos de los pueblos que me daban agua y me empezaban a preguntar cosas. Yo siempre les decía “Torino…” ,“København…”, “2000km…”, “fahrrad…(bici)”, vamos, que practiqué todo mi extenso alemán.

El mayor error cometido Confiarme demasiado, y no darme cuenta de que no es lo mismo dormir a la intemperie en un pueblecito, que en el aeropuerto de una gran ciudad. Si solo hubiera metido las cosas de valor dentro del saco…Arrepentirse no sirve de nada pero ya aprendí la lección para la siguiente.
La sorpresa más agradable Las mejores sorpresas, pues fueron varias veces, ocurrieron cuando, charlando tranquilamente con algunos simpáticos alemanes, me invitaban a su casa a tomar una birra, dormir en una buena cama y desayunar como un autentico rey. Son los recuerdos más bonitos del viaje. Aprendí sobre la historia de la época de las dos alemanias, sobre gastronomía autóctona, me aconsejaron por qué sitios pasar y degusté unas buenas birras alemanas de la forma más auténtica.

Y digo que fue una sorpresa pues tengo una amiga de München y me dijo y redijo antes de empezar el viaje que no me esperara de los alemanes que fueran gente abierta y parlanchina. Pero yo creo que ella no contó con el factor de simpatía que transmite un chaval viajando solo con su bici. O eso, o estuve en otra Alemania.

La bici y el equipo

El modelo de bicicleta Una bici del 1990 hecha por el artesano Marotias con tubos Reynols de acero CroMoli y sus bonitos racores. Vamos, la bici vieja de mi aita.
¿Era usada o nueva? Ya tiene unos cuantos kilometros, por parte de mi aita y míos.
¿Le hiciste alguna modificación? Le puese el portabultos trasero, un cuentakilómetros, unos guarda barros, cubiertas lisas,…y a correr
¿Llevabas para cocinar? Llevaba un hornillo MSR con el que me hacía unos spaghettis de miedo y alguna sopa de sobre los días de frio. Durante el día pan y embutido, queso, fruta, frutos secos, chocolate a kilos y muchos muchos brioches… Nada como disfrutar de las delicias de cada país. ¡Me encantan los viajes ciclogastronomicos!
¿Y tienda de campaña? Si vas sin tienda los días de lluvia te tienes que buscar la vida para dormir y yo tenía ganas de aventura. Un saco Coleman +8, funda vivac y a pedalear. Tengo que admitir que en los Alpes pase un poco de frio y dos días fui a un alberge. A 1.800 m (St.Moritz) y totalmente mojado no hay tiempo para bromas. A pagar y duchita caliente.
¿Qué te hubiera gustado llevar? A la mia ragazza? Un poco de música me alegraría el alma en los momentos de bajón.Un segundo portabidón. Unos cuernos en el manillar para cambiar de postura de vez en cuando.
¿Qué te has arrepentido de llevar? Nada importante que me acuerde.

Recomendaciones a alguien que vaya a hacer la misma ruta:

  • Una rafia de plástico salva muchas situaciones, puede ser mantel, aislante o techo improvisado.
  • Llevar un diario y escribirlo cada día es el mejor consejo que puedo dar. Ya en casa, cuando lees tus propias frases te envuelven esos sentimientos de soledad, cansancio, felicidad o preocupación que  tenias en la cabeza durante el viaje. Tan importantes o más que las fotos.
  • Infórmarte un poco de las ciclovías de alemania, pues hay muchas y bastante bien marcadas. Yo me las encontraba por casualidad y eran una gozada.

Mapa del recorrido


Ver mapa más grande

Galería de fotos

Diario de viaje

Intentando no alargarme demasiado (al final no lo he conseguido) y convertir esto en una biblia, os relato algunos pasajes de mi viaje hacia el norte, para satisfacer la curiosidad de unos y para que les pique el gusanillo a otros.

Empezamos
La salida

La salida

Para cuando me dí cuenta ya estaba en marcha. El 11 de julio acabé mi último examen de la carrera, acabé de llenar las alforjas, ajusté el nuevo cuentakilómetros y me di una vuelta con mis amigos. El día 12 por la mañana un abrazo a mi mejor amiga y a pedalear. Desde Torino hacia el norte, siempre hacia el norte. Mil preguntas en la cabeza, mil dudas. Me conozco y sabía que de algo me habría olvidado,  la duda era saber si era importante o no… Pero bueno, de ganas andaba sobrado así que “no problem”.

Toma de contacto

Primera noche, primer calvario. Tras un primer día entre sol y lluvia, los dioses pusieron a prueba mis ánimos al caer el sol. Como iba sin tienda tuve que encontrar un lugar cubierto y no encontré nada mejor que una especie de granero donde había unos cuantos tractores. Sitio amplio y con un gran voladizo, perfecto. Un señor se me acercó con cara de pocos amigos preguntando que quién era y qué hacía ahí, algo que me sucedería también los dos días siguientes. Sin embargo, tras contarles que era un estudiante que viajaba hacia Dinamarca, que solo llevaba el saco y que la mañana siguiente desaparecería, no puso ningún problema.

Dormía en mi saco, feliz porque por fin había empezado el viaje con el que llevaba rayando a mis amigos desde hacía unos meses, cuando unas gotas me despertaron. Para cuando me dí cuenta estaba flotando en un barrizal entre relámpagos de una tormenta que me hacía sentir insignificante. En gayumbos, moviendo las cosas a una esquina del granero a las cinco de la mañana me entró la risa tonta, por la situación, por la impotencia, quizás porque era lo que estaba buscando, planes que cambian cada momento, de repente.

Había empezado el viaje y la aventura.

Tienes que salvarme la vida!
El mecánico salvador de Chiavenna

El mecánico salvador de Chiavenna

Tras un par de días disfrutando de los paisajes de inmensos arrozales de la zona entre las provincias del Piemonte y Lombardia, llegué al lago de Como, acceso natural hacia los Alpes y hacia Suiza.

De repente aparecieron ante mí los primeros picos nevados. Los ojos se me humedecieron por belleza abrumadora que tenían el placer de observar….y también apareció el primer quebradero de cabeza. La rueda de atrás hacía un ruido al frenar, ¿qué será? Kauenlaostia, la llanta se estaba abriendo como una cebolla por la pista de frenado. Ay ay ay…necesitaba una tienda de bicis. Menos mal que todavía estaba en Italia y no tenía problemas para comunicarme.

En fin…me liaron la cabeza, que si vete aquí, que si allí, total que no encontré ninguna tienda que me pudiese ayudar.

Tras dormir en el jardín de la parte trasera de una sucursal bancaria, seguí mi camino hacia Suiza atento a cualquier tienda de bicis o parecido. Al final encontré una tienda llamada “Ruote Dentate” en el pueblo fronterizo de Chiavenna. Según entré vi unas fotos del propietario con su bici con alforjas en Chile, Bostwana y otros sitios que no pude identificar; le miré y le dije: “tienes que salvarme la vida”. Casi rió (era un poco serio) y me arregló la bici poniendome una rueda vieja por 25 euros. Un par de consejos muy útiles, miles de gracias, y a pedalear.

Los Alpes
Malojapass, el primer puerto de los Alpes

Malojapass, el primer puerto de los Alpes

Si hay una frase que define Suiza en mi opinión esa es calidad de vida. Todo perfecto y en su lugar, rodeado siempre de paisajes de postal. Sufrí aquí el primero de los dos pasos de montaña que me esperaban en los Alpes, el Malojapass de 1.815 m. Aquel día tuve que pasar la noche en el alberge juvenil de St.Moritz porque a esa altura hacía un frio que pelaba y estaba mojado. Esta ciudad o pueblo debe ser una especie de campo de entrenamiento, porque a las 8 y media de la mañana un montón de rubias y rubios estaban entrenando duro por toda la ciudad. Era un poco extraño.

Sé que alguna vez volveré a estas zonas con la bici de monte a cuestas, sin duda. Mil caminos señalizados que te llevan a todos los valles y pueblos. Una gozada. Yo seguí una de las rutas nacionales que hay para las bicis y me olvidé de los coches durante muchos kilómetros. Eso si, me toco hacer un poco de bike-extrem con las alforjas, pero fue divertido y además no era el único. Familias enteras viajando con alforjas, pero ¡¡dónde estaba!!

Una noche a la intemperie en Pfunds y otra en un zimmer en Nassereith, los dos en territorio austriaco y ya estaba a pie del último paso montañoso, el Fernpass. Tras este paso sabía que me dirigía a tierras alemanas, pero nunca supe cuando entré exactamente en ellas pues la frontera es totalmente inexistente. Las señales de tráfico me dieron a entender que algo había cambiando.

Carril bici junto al lago en St. Moritz-suiza

Carril bici junto al lago en St. Moritz-suiza

La Baviera
Munchen (Munich)

Munchen (Munich)

Garmisch-Partenkirchen, sede de los campeonatos del mundo de ski alpino en el 2011, me dió la bienvenida a tierras bavaresas y a la vez que despedía los Alpes. A pocos kilómetros de esta ciudad la  tierra se aplana y se dejan atrás los altos picos a favor de las suaves colinas del sur de Alemania.

El tiempo mejoró, los días empezaban a ser soleados y me parecía que iba cuesta abajo. Me dirigí a un pueblo llamado Weilheim para visitar unos familiares lejanos que no conocía. Tan lejanos tan lejanos son, que al final no sé si son familia o no. Dio igual, me trataron como a un hijo. Dos días de relax para descansar el cuerpo, para creerme que el viaje era posible y para paliar un poco la soledad que en los Alpes y con mal tiempo me había machacado un poco.

Desde ahí, un salto a München para visitar a la amiga que me despidió en Torino. Las risas de una amiga con su dosis de buena cerveza bavaresa y grasas de cerdo acabaron de llenar mis depósitos de energía, buen humor y ganas de seguir adelante.

München como ciudad me gustó y pienso volver (no dejéis sin visitar la cervecería HB, es impresionante), pero lo que más me gusto es la salida de la ciudad. El rio Isar cruza la capital bavaresa, y tiene bonitos parques alrededor a sus dos lados y cuenta con una pista que recorre gran parte de su cauce (En la página www.alemania-turismo.com, encontraréis todas las que hay).  El ciclista que quiere salir de la metrópoli no tiene más que seguir la pista que va paralela al rio entre arboles y  pedalear durante un buen rato.

Para cuando te das cuenta, dejaste la ciudad atrás sin humos, pitidos y carreteras peligrosas. Como si salieras de un pueblecito, y en realidad estas dejando atrás una ciudad de 1.3 millones de habitantes. Una gozada.

Hacia el norte

En las semanas previas al viaje aparte de entrenar un mínimo (entre los exámenes y el trabajo en el bar no encontraba tiempo)  también me dediqué a preparar el trazado más o menos. En realidad solo preparé el tramo hasta München porque tenía miedo de que en los Alpes me atragantara con algún puerto y quería tenerlos bien marcados en el mapa para poder planificarme. Mejor afrontar un subida cuando el cuerpo está fresco, que a última hora de la tarde. Por la mañana, cuando los pájaros no se están quietos y el sol empieza a calentar, parece que algo te empuja hacia arriba. Bueno, mas o menos.

Una vez que dejada atrás la ciudad de la famosa Oktoberfest, mi ruta se volvía una sucesión de decisiones espontáneas. No sabía por dónde ir y me dejaba guiar por los consejos de la gente y también por la intuición, que a base de kilómetros desarrolla y afina cada ciclista. Lo único que sabía era que tenía que ir a Rostock, al norte de Alemania, para coger el ferri hacia tierras danesas y que para el 6 de agosto tenía que estar en la capital. El calendario decía que era 21, asi que, con 16 días de viaje en perspectiva ya empezaba con los cálculos…a ojo, claro está.

Mi amiga alemana me recomendó visitar Regensburg y Bamberg que están declaradas patrimonio de la humanidad por la UNESCO. Y así salieron dos nuevos “check point” en mi ruta hacia el norte.

Que majos estos alemanes

Aunque la gente no se te ponga a hablar en cada momento en Alemania nunca tuve la sensación de estar en un país cerrado. O quizá yo tuve la suerte de encontrar gente muy agradable para conversar: desde gasolineros, a viejecitas que compraban el pan y querían saber de donde venía.

¡E invitaciones! Tras visitar el centro de Regensburg me dirigí a los pueblos de alrededor a buscar un techo para pasar la noche, pues amenazaba lluvia. Unos cuantos kilómetros entre maizales, patatales y cebada (creo) y no encontraba ningún sitio para pasar la noche. Al final vi que en un pequeño pueblo había unas casas en construcción y me dirigí a ellas. Me instalé y me puse a hacer mi cena a base de pasta y tomate a trozos cuando empezó a diluviar.

Un señor pasó con el perro y le dije si había algún problema si pasaba allí la noche, pues no quería que viniera alguno a molestarme cuando estuviera tranquilamente en el saco. Entablé conversación con el señor y al final me invitó a su casa. Me dejaron para mí la habitación de la hija que no estaba y me di una buena ducha. Al salir del baño, la pareja junto a su hijo me estaban esperando en el salón con la tele apagada y con ganas de escuchar mis aventuras. Por la mañana desayuné con el hijo y me puse a pedalear con el sol y una amplia sonrisa en los labios. Que majos estos alemanes.

Solo era el principio de la muestra de generosidad de los alemanes, pues el día siguiente también dormí en una cama. Llegué a un pueblo llamado Hersbruck y fiché el sitio para pasar la noche: el campo de fútbol. Normalmente solía pasar la noche en pueblos pequeños y en todos hay campos de futbol con mullida hierba. Miraba donde iba a dormir, cenaba y luego me tomaba una cerveza en el bar del pueblo. Cuando ya era bien de noche dormía bajo las estrellas en el lugar escogido anteriormente. Esta vez me puse a escribir mi diario en la plaza del pueblo y una chica aproximadamente de mi edad liberó sus ganas de cháchara con migo. Acabó invitándome a dormir en su casa, que estaba en el centro histórico y las paredes menos verticales y el techo menos horizontal que he visto en mi vida. La casa tenía más de 100 años.

Hablamos sobre viajar, la soledad,… y me enseñó un atlas con las dos alemanias. Por la mañana me despertó el olor a unos huevos revueltos que era una ínfima parte un suculento desayuno que me había preparado. Nos intercambiamos las direcciones, un abrazo y hasta siempre.

Estas amistades efímeras son lo que más poso dejan al finalizar el viaje y lo que te anima a seguir más y más allá.

Y como no hay dos sin tres, el siguiente día también fui invitado. Una sonrisa de una mujer me animó a pedirle agua, y para cuando me dí cuenta ya me habían invitado a su bonita casa en Rattelsdorf. La hija había estado en México y con la excusa del idioma, la madre dijo: invitado, que ella sabe hablar castellano. Tras la ducha todos en la mesita del balcón bajo las  estrellas tomando una buena birra, y con conversaciones surrealistas. Con la hija hablaba en castellano (ella a mí en mexicano, wey), el padre sabía un poco italiano, y con la madre sálvese quien pueda, alemán-ingles-mímica. Hubo un momento en el que la hija se fue a hablar por teléfono, la conversación con los padres se bloqueó y nos quedamos los tres admirando las estrellas hasta que llegara la pequeña de la casa. A la mañana siguiente, desayuno como para empachar a cinco luchadores de sumo, fotos, abrazos y saludos. El padre me acompañó durante unos 15 km por uno de los numerosos caminos para bici y me aconsejó sobre la ruta a seguir. Un apretón de manos y hasta siempre.

Las dos alemanias
Menú del día para ciclistas

Menú del día para ciclistas

En este punto del viaje a uno 1100 km de Torino, me encontraba en la parte quizás más fea del viaje. La sombra del muro de Berlin sigue aun oscureciendo algunos de los rincones de estas tierras y pude comprobarlo por mí mismo. Lo que antes era la frontera de las dos alemanias es hoy en día la zona más pobre del país germano, en lo que pude conocer al menos. Grandes fábricas abandonadas y vías de tren muertas que salen de los edificios cadáveres. Incluso en los tractores y maquinaria agrícola se ve el menor poder adquisitivo.

La gente también se comporta de manera distinta. En los pueblecitos la gente se junta en los patios interiores entorno a una mesa a conversar con una birra en mano. Todo me parecía más cerrado, hacia dentro, y yo distante de todos. Tengo que admitir que no me gustó ese tramo, quería salir de allí, pero un poco de paciencia y pronto cambiaría de zona.

Si no existieran los días de lluvia y frio, la gente antipática o los paisajes feos luego no disfrutaría tanto de los días soleados, las conversaciones con gente maja y los majestuosos paisajes. Y además se me escaparían los pequeños placeres que me brinda el viaje. Eso es lo que hay que pensar en los días de moral baja.

Mar a la vista!

Con el mar aún distante pero encaminado a través de la llanada del norte de Alemania seguía pedaleando siempre fiel a la N de la brújula. Me encontraba a cerca de Magdeburg, a orillas del rio Elba, cuando encontré un pequeño prado donde había unos cuantos cicloviajeros más y unos piragüistas acampados. Me explicaron que a lo largo del río diversos clubs de piragüismo tienen campings equipados con acceso desde el agua para pode hacer una ruta por el rio. Tras hablar con unos jubilados que habían recorrido más de 350 km del río a paladas, una idea se sumó a la ya extensa lista viajes que quiero hacer.

Desde aquel campamento terminé el día pedaleando a través de la pista señalizada que discurre a lo largo de rio (www.elberadweg.de). En un camping me encontré con un joven que creí era el primer vasco que me encontraba en la ruta, pues reconoció la ikurriña (bandera vasca) de mi mallot. Al final resulta que era un alemán que estuvo en Donostia de Erasmus. Nos fuimos a cenar un kebab mientras pensábamos en los pintxos de la parte vieja donostiarra.

Cuando mi cuentakilómetros marcaba las cien horas de pedalada desde aquel lejano día (o eso me parecía) en el que emprendí el viaje desde la ciudad de los coches FIAT, levanté la vista y ante mis ojos apareció el mar. Nunca había pedaleado con tanta ansia en todo el viaje. Sin poder controlarme esprintaba por las carreteras queriendo sentir el mar. Psicológicamente era un gran paso: desde una ciudad cercana al mediterráneo había llegado a las costas del mar Báltico.

Un baño junto a los numerosísimos nudistas y København parecía estar ya al alcance de mi mano.

Aquella noche fue especial pues dormí en un acantilado al borde del mar con un maravilloso cielo estrellado. A pesar de que el sol de media noche quedase muuuuy al norte de donde estaba, en la oscuridad pude seguir su trayectoria pues un ligero brillo delataba su situación en el horizonte. Me dí cuenta de que nunca había estado tan al norte y de que pedalada a pedalada se puede llegar más lejos de lo que uno piensa.

Danmark

Tras llegar al puerto maritimo de Rostock a través de las pistas señaladas de la ruta Berlin-København, un gran ferry me llevó a Gedser, el pueblo más meridional de la isla de Falster, donde está København y también Kopenhagen. En el trayecto por mar pude observar un gran parque eólico marítimo y enseguida pude entender porqué el viento es una fuete de energía popular en Dinamarca. Viento, viento y más viento.

Nada más bajar del barco y coger el primer carril bici, me saltó la risa: ¡encontré una señal para bicis que ponía København 135 km! No me imagino yo en Donostia que ponga en un carril bici Bilbo 110 km. Otro mundo… En realidad no es todo ciclovía, pero sí que está señalizado bastante bien y el camino bien te lleva por vías propias para la bici o por carreteas secundarias que te enseñan la Dinamarca rural.

Eso sí, tienes que saber que ruta tienes que coger porque hay vías regionales y nacionales. Y yo, que no tenía mapa
de Dinamarca, ni coronas danesas, tuve que orientarme con el mapa de 4 x 4 cm de todo el territorio danés que había en el panfleto del ferry. Lo bueno es que todos los caminos llevan a Roma, menos en Dinamarca que llevan a København, asique ningun problema.

København

Adquirí nuevas expresiones durante mis dos días en la capital danesa como por ejemplo, caravana de bicis, cola para aparcar la bici o trafico de bicis. Un placer ver que una ciudad se puede mover sobre dos ruedas. Aún y todo me sobraron esos días en la ciudad:  tras 23 días vagando y durmiendo en cualquier sitio, me sentí como un grillo en una jaula.

Conocí a unos jóvenes en su mayoría polacos que llegaban a la ciudad en verano para trabajar como conductores de rickshaw (bici-carro) y tras sacarse su buen dinerito volvían a su país. Ellos me mostraron algunos entresijos como la ciudad libre de Christiania.

Y para acabar el relato solo me falta comentar que en el aeropuerto me robaron la mochilita donde llevaba el dinero, la documentación, el billete, la cámara de fotos y el móvil. Pero conseguí coger el avión asi que, a pesar de todo, agua pasada: No consiguieron quitarme la alegría de llegar a mi destino y ya estoy maquinando el siguiente viaje.

Pedal kolpez-pedal kolpe horizontea helburu /Pedalada a pedalada el horizonte como objetivo

 
Esta anotación fue escrita por Ali el 18/diciembre/2008. La hemos archivado en Viajes de los lectores. Por ahora hay 20 comentarios. Si quieres citar esta entrada desde tu página, utiliza su dirección permanente.

Este artículo fue publicado el 18/diciembre/2008 dentro de la categoría Viajes de los lectores en Rodadas.net, una página web sobre cicloturismo y viajes en bicicleta mantenida por Álvaro Martín y Alicia Urrea.

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20 comentarios to “Desde Italia hasta Dinamarca”

  1. Lluís dice:

    Si tenia pensado recorrer Alemania en bici ahora después de leer este artículo ya digo que es una necesidad, casi una urgencia.Gracias Eneko por compartirlo.Gracias Ali-Avo por este nuevo regalo.

  2. JOSE IGNACIO dice:

    lA VERDAD QUE SE PONEN LOS DIENTES LARGOS CON TU VIAJE; YA ME GUSTARIA A MI
    TENER EL ATREVIMIENTO DE HACER ESA AVENTURA SOLO. LO MAS QUE HIZE SOLO FUE EL CAMINO DE SANTYAGO FRANCES Y ME PARECIO UNA AZAÑA; ESTO SIRVIO PARA COJER EL VIRUS DE EL CICLO TURISMO. SOBRE EL TIPO DE BICICLETA YO TENGO UNA DE MONTAÑA MUY NORMALITA Y LO QUE QUIERO DECIR ES SI HAY MUCHA DIFERENCIA DE VIAJAR CON
    UNA SOLO SE CARRETERA O LA DE MONTAÑA QUE TE PERMITE LA POSIBILIDAD DE COJER
    VIAS CAMPESTRES Y QUE SUFRE MENOS EN LAS CARRETERAS SECUNDARIAS BACHEADAS.
    YO SOY UN NOVATO ¿SE NOTA?.BUENO MI OPINION ES QUE CUANDO HAY POSIBILIDAD DE CIRCULAR POR CAMINO DE MONTE ES UN DESCANSO Y UNA RELAJACION APARTARSE DE LOS
    CAMIONES COCHES ETC Y CAMBIARLO POR EL SILENCIO, LOS CANTICOS DE LOS PAJAROS
    LAS ESTAMPAS RURALES, ESE PISO MAS BLANDO Y ESAS FUENTES QUE AUN QUEDAN DE AGUA FRESCA Y GRATIS. BUENO ENHORABUENA POR TU AVENTURA Y GRACIAS POR COMPARTIRLA,LO
    DE EL ROBO UNA PENA, ES QUIZAS LO PEOR QUE TE PUEDE PASAR EN UN VIAJE DE ESTOS DESPUES DE QUE TE QUITEN LA BICI. AGUR Y YA NOS CONTARAS LA PROXIMA

  3. Pedro Maria dice:

    Kaixo Eneko ¡¡¡ Zorionak ¡¡¡ muy buena labor y experiencia¡¡ hemos disfrutado el viaje como si te acompañaramos pero con menos esfuerzo ¡¡¡¡
    Muy interesante todos los enlaces de los elementos necesarios. Las personas que visitaste en Alemania , tienen la siguiente relacion: Adriana jauregui es de General Acha La Pampa Argentina prima de mi esposa. Su marido es aleman pero vivio en Argentina y anda por el mundo por motivos de su trabajo. Ahora vienen aqui para las navidades junto con sus hijas ¡¡ Son gente muy ” piola ” como decimos aqui, espero que te hayan recibido muy bien ¡¡
    Te cuento que mi otra hija Maite en Enero viaja a Cheyenne por viaje intercambio de Rotary por un año ¡ Amaia ya volvio ¡¡¡ asi que sumamos otra experiencia mas tambien ¡¡¡
    Beti aurrera con tus proyectos y hasta la proxima¡¡ Desde Carhue me despido
    Agur

  4. Vito dice:

    Claro, es entrar en Rodadas, ver estos superviajes y morirse de la envidia, cada vez que poneis estos viajes me imagino con la bici en todos esos lugares.
    Lástima que le robasen la cámara de fotos (yo pasé por lo mismo este verano), hubiésemos podido babear un poco más con el viaje.

  5. Maite dice:

    Aupa Eneko: soy tu Amatxo (mamá, para quien no sepa euskera (vasco)), y aunque ya me habías contado el viaje, he disfrutado mucho con tu relato en la web. Es como si hubiese estado viajando. Animo y sigue así, y que puedas hacer muchos viajes como este, pero sin que te roben. Disfruta de la vida, y como tu dice, si no lloviese, hubiese gente antípatica, no podríamos valorar cuando sale el sol, y cuando la gente es simpática y agradable.
    Beti aurrera. Muxu bat. Amatxo

  6. Peu dice:

    Eneko gracias, gracias y mil gracias!!!!

    Me encuentro encerrado en una habitación pasando horas bajo el flexo de mi mesa de estudio y lamentandome que pasaré más una navidad lejos de mi casa, de mi tierra… y vienes tu y en 20min me alegras el día me das ánimo para seguir luchando como quien lucha para subir un puerto y adimirar el paisaje.

    Muy buen viaje, increible relato…. ¡¡Enhorabuena!!

    Peu

  7. Eneko dice:

    Yo también sé lo qué es incar los codos en la mesa de estudio y suelo leer relatos de viajes en paginas y blogs para despejarme un poco. Esos minutos de evasión te dan fuerza para seguir con los estudios/trabajo/etc, y por eso me hace especial ilusión que me lo agradezcas tu.

    A ver si para abril consigo alegrarte el dia otra vez, que ya estoy maquinando la siguiente. Ya ves, que me anima hasta la familia.jeje.

    un abrazo

  8. Eneko dice:

    Yo tampoco es que sea un experto, pero en los viajes que hice siempre utilicé una bici de montaña. Porque con la alforjas, aunque no quieras, llevas peso y mejor una bici robusta para que vayas sin miedo por los caminos que te encuentres. Me paso en suiza, que el camino que llevaba se fue haciendo mas y mas pequeño hasta que estaba en un caminillo de bosque (mis favoritos). Confiando en el alma de CroMoli de mi bici, seguí por el caminillo y disfruté de los paisajes mas bonitos.

    caña a los pedales

  9. zarta dice:

    Epa Eneko!!

    Soy Eneko, el que estuvo en Milano con Aitor en la casa de Leire (el fin del urban bike festival). Joder pedazo de viaje que te cascaste!! Que gozada!

    Aio!!

  10. Jose dice:

    Genial, me ha gustado y alegrado mucho tu viaje. Creo que el hecho de que te robaran en Copenhage no tiene importancia cuando has vivido las experiencias que describes, además tus cálidas vivencias con el pueblo alemán no tienen precio. Yo también pienso en un viaje después de los últimos(espero)exámenes de mi carrera. En principio iba a ser similar al tuyo, pero el recorrido va cambiando y alargándose con el tiempo. Veremos en que termina y si lo consigo. Me alegra mucho lo que cuentas sobre Suiza y sus bien planificadas rutas para ciclistas. Viajar entre los Alpes tiene que ser la hostia a pesar de la lluvia. En fin, a pesar de algunos malos tragos (compensados con otros muchos buenos) y la soledad, merece la pena lanzarse a lo desconocido con una bicicleta… es una vía de escape a esta rutina que nos come poco a poco. Tan sólo al pensar en un viaje meses antes de que se produzca ya motiva y te llena de esperanza. Todos queremos ser como el niño del video Love generation de Bob Sinclar(aunque llevando algo más que una mochila de colegio).En fin, no hace falta decir que esta sección ha sido una gran idea. Mucha suerte Eneko con tu siguiente viaje y espero que sea tan bueno como éste.

  11. [...] hace un par de días leía en la web de Rodadas el viaje de un chico que fue en bici desde Turín a Copenague, ahora Davicín y Shizuka me porponen acompañarlos por un viaje a través de Europa bastante [...]

  12. Hola Eneko solo felicitarte por tu viaje y por tu relato nos ha gustado mucho.
    Una pena la del robo y no poder ver mas fotos…si he aprendido algo en los viajes es no bajar nunca la guardia y ser muy precabido sobre todo con el trafico, en fin que los viajes en bici a pasar de todo es lo mas parecido a la felicidad que conozco.

    Saludos e invitaros a ver nuestra web wwww.viajandoenbici.net
    Saludos a Ali y Avo por esta peazo de web, siempre activa, deleitandonos a los loqitos de la cleta y las alforjas

    Salud y Suerte
    ernesto y maite.

  13. IZAR dice:

    AUPA ASPALDIKO!!!

    LATZAA!!! IKUSI ARTE TA MUXU BAT!!

  14. Txema y Nerea dice:

    Aupa Eneko! Que envidia más grande da leer tu aventurilla. A ver si se nos pega algo a los sedentarios. Stamos

  15. Rocio dice:

    Hola Eneko, muy chulo tu viaje, la verdad es que comparto contigo muchas de las opiniones sobre los alemanes, a nosotros también nos sorprendió su amabilidad. La verdad es que es un país del que hay mucho que aprender, por lo menos en lo que respecta a la cultura de la bicicleta. Nosotros hicimos parte de la ruta del Danubio, es la que Rodadas ha colgado este mes y para este año estamos pensando hacer la ruta del Rhin, así es que mi pregunta es si recuerdas por dónde tu pasastes ver alguna indicación o ciclovías que indicaran esta ruta, ya que creo que igual se comparten tramos, o si tienes información sobre ella. La verdada es que vamos un poco perdidos con esta ruta, no encontramos muchas referencias, Sabemos que empieza en Suiza, acaba en Rotterdam y poco más.

    Muchas Gracias y un saludo.

  16. Moises dice:

    Ciao Eneko!!!

    ha stato incredibile la tu aventura sulla bicicleta!!! en verdad que envidia de la buena y cuantas aventuras viviste, te felicito por animarte a hacer algo asi, tiene años que no platicamos aun recuerdo Torino y la ultima cena en tu casa antes de partir, te mando un abrazo desde Mexico y te deseo la mejor de las suertes en tus proximas aventuras

  17. Laëtitia dice:

    wow eneko,
    increible, vi las fotos que nos mandaste y ya me parecia increible, pero ahora leyendo la historia me quede sin palabras.
    que buena experiencia eneko!
    un gran abrazo
    Laëti

  18. marcos dice:

    Chachi, sí señor, yo hice una ruta parecida el 99, desde Ginebra, Basilea, Kalsruhe… Frankfort, Hamburgo… increíble, el cicloturismo es un privilegio.
    Saludos.

  19. eva dice:

    Enekoo!!!!!
    me pongo muy felíz de que sigues tus sueños de viajar en tu bibicleta!!!
    ya recuerdo a la ecobala que te acompaño el tiempo que vivimos juntos en Torino

    un abrazo gigante y esper que sigas con tus viajes
    cariños desde Chile!

    a ver si cruzas el mar y te vienes a andar por aca, yo feliz te acompaño!

  20. Jose Rincón dice:

    Enhorabuena!!!

    Un viaje tremendo. Hice el Danubio en Julio de 2009 desde Donaueschingen hasta Budapest y hay ciertos pasajes con los que me identifico… El paisaje, la gente, las infraestructuras… De verdad somos europeos? To@s aquello@s que estéis en duda de si merece la pena o si os atrevéis.. ADELANTE! FUI SÓLO Y ASÍ REPETIRÉ EN LA PRÓXIMA.

    Este verano quiero hacer Suiza y subir hasta Holanda. Aún estoy estudiando las variables.

    Uun saludo.

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Tienes dos maneras de vivir tu vida: como si nada fuera un milagro o como si todo fuera un milagro. — Albert Einstein

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